MALA SUERTE

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Cuando Naruto llegó a la villa, lo único que en verdad deseaba era darse un baño; comer ramen en compañía de la peli rosa amiga y descansar pues había quedado molida después de ir a esa misión.

Sin más en su cabeza, Naruto caminó hacia su departamento, pero tan sumido estaba en sus pensamientos que no vio a Akamaru, que sin más preámbulo se lanzó sobre el tibio y estuvo a punto de lamerlo; sin embargo, un olor muy desagradable llegó a su nariz y el pobre perro quedó noqueado sobre Naruto.

–Naruto, qué diablos. –dijo Kiba mientras cubría su nariz.– ¿es que acaso nunca te bañas?

Naruto apenas podía respirar. Se cuestionó seriamente si los dioses no estaban en su contra. Primero había sido tirado desde un acantilado a una gran pila de basura, y ahora el gran y pesado Akamaru estaba sobre él. Sin duda no era el mejor de sus días. ¿Qué continuaría? El saber que Sakura estaba herida o, peor aún, que habían secuestrado a alguno de sus amigos.

A estas alturas, Naruto olvidó el dicho: "No digas que las cosas no pueden empeorar porque sin duda van a empeorar sólo para que el universo te demuestre que estás equivocado."

Shino fue el valiente que arrastró a Akamaru y se lo entregó a Kiba, quien permaneció a unos cinco metros de distancia de Naruto. El olor en verdad era repugnante.

–¿Qué esperaba, Kiba? ¿Qué oliera a rosas después de terminar en un basurero, y recorrer durante tres día el camino de regreso a Konoha sin encontrar ni un solo establecimiento de aguas termales para bañarme?.

–Sí. Existen los ríos, ¿sabes?. Porque no te metiste en alguno- Naruto escuchó la voz de Shino y lo miró un tanto molesto.

–Crees que me arriesgar a que Sai me dibujara desnudo, bastante tengo con tener que cuidarme cuando me voy a dormir, no quiero descubrir un día que aparezco desnudo en algún dibujo extraño, además las noticias eran urgentes. No podía desviarme. Ahora Sai está entregando la información y yo voy a darme un baño.- Naruto comenzó a retomar el camino a casa. Estaba asqueado y pegajoso por la baba de Akamaru.

–Pues yo en tu lugar me daría prisa. Mira, ahí viene Sakura y seguro esperabas que ella te…

Kiba no pudo terminar su oración, ya que Naruto comenzó a correr a la entrada de Konoha. Estaba dispuesto a recibir un golpe por parte de la pelirosa. No importaba, sólo quería verla. La había extrañado tanto…, pero grande fue su sorpresa al ver que la joven traía cargando a una Ino inconsciente, mientras que Tenten corría tras ellas. Las tres chicas estaban heridas. Sakura tenía en su brazo izquierdo un corte desde el hombro hasta el codo, se vía cansada y no podía soportar el dolor de la herida.

Naruto no era el único en ver semejante espectáculo: Neji estaba esperando a Hinata para invitarla a comer. El Hyûga corrió a ayudar a Haruno, mientras buscaba a su prima con la mirada. Estaba a punto de utilizar su técnica Byakugan cuando Sakura habló.

–Ellos… Hinata… Itachi… se fueron…

Sakura apenas y lograba mantenerse en pie. Tras lo dicho cayó al suelo. Neji ni siquiera hizo el intento de detener su caída, aun que más bien parecía que no le dio la gana evitar que la cara de Sakura se estampara en el suelo (y muy seguramente hasta el diablo se movió con tal de no besarla). Estaba sumido en su propio infierno.

"Ellos"… Sin duda: Akatsuki.

Hinata… no se encontraba con las demás chicas, por lo tanto debía estar secuestrada.

Itachi… ¿podría tener un enemigo peor?

Se fueron… no había rastro que seguir. No había nada.

La lluvia comenzó a caer. Naruto levantó a Sakura y luego trató de hacer reaccionar a Neji.

Naruto se maldijo por dentro. Definitivamente las cosas siempre podían empeorar. Y lo hicieron cuando la lluvia comenzó a caer sobre Konoha.

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Itachi se encontraba secando el largo cabello de la chica, mientras tomaba el cepillo de Deidara para después desenredarlo.

Deidara había salido, seguido por Sasori, en busca de un libro… Claro, como si Deidara supiera leer.

El joven dentro del cuerpo de Hinata suspiró mientras se veía a sí mismo dormir, cubierto por una sabana. Itachi se miró dormir. La sensación era más que surreal. Estaba acostado boca arriba, con lo labios relajados y entre abiertos. Las manos estaban cerca de la cara, con los dedos ligeramente torcidos. El pelo lo tenía suelto y por primera vez peinado, pues Hinata tenía el instinto femenina para tener ese mínimo decoro de higiene, ausente en todos (Itachi incluido) los miembros de Akatsuki. Que se viera peinado era otra cosa y ventaja de la que Itachi sacaba provecho… que lo estuviera era otro asunto.

Itachi hizo una mueca. Dios, ¿siempre se vía tan femenino dormido? ¿siempre se veía tan indefenso dormido? Itachi se puso nervioso. ¡Claro que no! El se veía alerta incluso dormido…. ¿verdad? El Uchiha se mordió las uñas (oh, no sabían a mugre) y luego las miró. Estaban cortaditas, limaditas y pintaditas. Pero bien pintaditas; es decir, no con tres plastas de barniz y desquebrajadas. No, las de ella sólo tenían una capa de esmalte. Sin duda el cuerpo femenino era una delicia, pero ¡Dios, cómo extrañaba el suyo!

Itachi se cuestionó seriamente sobre la posibilidad de pasar el resto de sus días en el cuerpo de una chica. Un escalofrío recorrió su columna. ¿Acaso los dioses no se cansaban de maldecirlo? Primero se vio en la necesidad de matar a casi todo su clan, luego le arrogaron una enfermedad mortal y ahora en el cuerpo de un chica… ¿Qué seguía? ¿Qué su pequeño hermano se enamorara de él dentro del cuerpo de esa joven?

Una cachetada mental lo hizo reaccionar. Había olvidado su enfermedad al no sentir dolor. Miró su cuerpo durmiendo y logró notar sus mejillas sonrojadas y lo elevado de su temperatura. Sin duda estaba próximo a una recaída, debía de tomar el medicamento, sino quería arriesgarse a cuidarse de sí mismo toda la noche. Pero no despertaba, al parecer estaba profundamente sumida en el caos de los sueños.

Que posibilidades tenia, una dejarla dormir con su cuerpo a sabiendas que en la madrugada la fiebre la haría delirar y tras los espasmos y los constantes calambres la chica (y por el ende él mismo en el cuerpo de la joven) no dormirían nada.

O, aplicar la técnica de pasar el líquido de una boca a otra, aun que esa última alternativa no se le antojaba del todo.

Itachi vio su nuevo cuerpo. No era la primera vez que lo hacía y ya se había dado cuenta de que ella no era fea. De hecho era lindísima e inocente. Al menos juntaría los labios de su cuerpo, con los de una joven hermosa, aun cuando no era un beso como tal, el pensamiento de besarse a si mismo le producía un poco de escalofríos, era perverso de cierta manera.

Itachi tomó la cuchara de su medicina y juntó sus labios con los de su propio cuerpo durmiente en la cama. El primer propósito había sido el darle a su cuerpo (aun cuando la chica estaba dentro de su maravillosa anatomía), de tomar ese horrible jarabe; pero tras los primero tres segundos de que sus labios se encontraron olvidó el amargo sabor y se concentró en disfrutar el delicioso contacto de esos labios suaves y cálidos.

Esos labios eran tan dulces que incluso hicieron que ese amargo sabor desapareciera en un instante. Tan cálidos que le hicieron olvidar el motivo por el cual estaba sobre su propio cuerpo. Tan fascinantes que de no haber sido por el tenue gemido que escuchó de su propio cuerpo (o eso creyó el escuchar, aun que ese gemido sí que se escucho muy femenino, pero con lo embelesado que estaba con el torbellino de sensaciones lo dejo pasar por alto), no se hubiera separado, aún cuando el aire comenzaba a hacer falta en sus pulmones.

Juntó sus frentes mientras trataba de calmar su propia respiración.

–Itachi-san, ¿quién hubiera creído que sin duda eres un pervertido?– Itachi miró a Konnan, quien simplemente sonrió, dejando una bolsa sobre el suelo y saliendo de la habitación con una sonrisa traviesa.

En verdad las cosas siempre empeoran.

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Deidara se encontraba haciendo fila en la caja de pago, listo para comprar sus libros. Sasori, mientras, hojeaba una revista. Al parecer el pelirrojo no ayudaría al rubio a cargar con esas cosas.

–Sasori-senpai, ¿podrías ayudarme con los libros?

–No. – fue la respuesta tajante a Deidara.- y tampoco te ayudaré a pagarlos.

Una vena comenzó a crecer en la frente de Deidara, mientras se debatía en hacer explotar esa tienda o simplemente hacer pedacitos a Sasori.

El titiritero, sintiendo esa aura maligna de su compañero, suspiró, tomó dos libro y, al ver los títulos, miró seriamente a su compañero.

–Deidara, ¿te das cuenta de que los libros son para hacer que Itachi se comporte como esa chica?

–Por supuesto.– Sasori miró a Deidra y le arrojó uno de esos libros a la cara.

–Es decir, ¿te das cuenta de que todos estos libros son para aumentar el autoestima de las chicas?

–Bueno… es que sería más fácil que Hinata se pareciera a Itachi.

–Deidara, creo que no comprendes nuestras necesidades presentes.

Sasori dejó los libros en el suelo, tomó al rubio y lo arrastro de nuevo hasta la guarida. Ésta sería una misión más difícil de lo que creía.

–Sasori-sempai, si no llevamos algo de utilidad, Itachi nos va a golpear.

–Pues piensa en algo. Eso de un libro fue una tontería.–

Deidara miró a Sasori desde el suelo, mientras el Maestro de las Marionetas lo jalaba. —Tal vez nos caiga información del cielo.

–Claro, Deidara. Si ocurre eso, yo te leeré todas las noches.

Como si el universo deseara que Sasori se tragara sus palabras, un libro salió volando desde la ventana de una de las casas cercanas, golpeando fuertemente la cabeza del pelirrojo.

Cuando Sasori estaba dispuesto a ir a matar al desgraciado que lo había golpeado a traición, Deidara se levantó y comenzó a reír.

–¡Mira, Sasori-sempai, un libro!– Sasori estuvo tentado a decir algo como "Vaya, qué inteligente eres, Deidara." Pero al leer el título supo que esa tarde los dioses no estaba a su favor. "Como perder totalmente la autoestimo en diez sencillos pasos." Por Hanabi Hyûga.

Deidara, con estrellitas en los ojos, miró a Sasori, quien sentía escalofríos. Sabía que los días siguientes serían los más oscuros de su vida.

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Tobi jugaba con un kunai, rememorando los hechos de los últimos días. Bajo su máscara, una sonrisa siniestra se ocultaba. Tan sumido estaba en sus perversos planes que no se dio cuenta en qué momento Zetsu apareció detrás de él, sólo hasta que el hombre-planta le tocó el hombro, reaccionó.

Lamentablemente su reacción no fue la más inteligente del mundo: el kunai se enterró en su pierna cuando cayó de sus manos.

–Tobi es un buen chico y siente dolor.– al ver que la sangre comenzaba a salir de su herida aguantó un sollozo.– siente dolor y está sangrando.

–Oh, vamos, Tobi. Nadie se muere por una herida así. –Tobi comenzó a tranquilizarse.– a menos, claro, que estés tan mal nutrido que no tengas glóbulos blancos que hagan cicatrizar y te desangres. Si eso pasa, tu piel perderá color y caerás inconsciente. Si nadie te auxilia, simplemente tendrás una muerte triste y patética.

Cuando Zetsu terminó su expliación médica y buscó de nueva cuenta a Tobi, éste ya se encontraba corriendo en dirección a Kakuzu para que le suturara rápidamente, y tal vez, sólo tal vez, luego buscaría a Zetsu para preguntar el porqué lo había interrumpido en su importante meditación.

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Konnan miraba a Pain mientras este examinaba unos pergaminos y trataba de ordenar sus propias ideas, después de un suspiro, Pain alzo su mirada y vio a la joven de cabello azul quien se mostraba seria y hasta cierto punto fastidiada.

-¿Y ellos se dieron cuenta de tu presencia?

- Hinata se encontraba Bajo Itachi-sama dormida, mientras que el Uchiha desataba sus bajas pasiones- Pain iro mas seriamente a Konnan y ella sonrió - está bien, ninguno de los dos se ha dado cuenta de nada y pasara un largo tiempo para que se den cuenta de lo que en verdad va a comenzar a ocurrir.

Pain cerró los ojos mientras rogaba internamente que el Uchiha fuera lo que todo mundo creía que era, un "genio", y no solo en el carácter.

Si no se daba cuenta de lo que en verdad ocurría su corta vida (porque con su enfermedad nadie esperaba que durara mucho tiempo) seria aun más corta y deprimente.

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Les agradezco a todos por su apoyo prometo fielmente terminar la historia antes de que termine el año y actualizar lo más pronto que pueda, le agradezco especialmente a Arashi por ayudarme con la revisión del capítulo y espero les haga gustado, a mi me encanto volver a escribir.

Nos leemos en el próximo capitulo gracias.