Disclaimer: Los personajes no me pertencen son de Stephanie Meyer, solo comparto una historia loca con el mundo.

Bien aviso que este capitulo contiene lemmon y no quiero ni reclamos ni insultos, leen bajo su propia responsabilidad, sin mas espero que les guste.

"De vuelta en casa"

-Alice-

Rayos se me hacia tarde y aun no habia nada de comer, estúpida Rose me habia distraído de más; entendía que estuviera preocupada por la salida de Jazz, pero literalmente me habia secuestrado. Hoy llegaba Jasper y en casa no habia nada.

-Ali, ya estoy en casa. No te preocupes por la comida ya mande pedir comida-me informo Jazz en cuanto conteste mi celular de camino al super.

-Ok amor voy para allá, estoy en casa en quince minutos-dije y me apresure.

Justamente cuando iba entrando al edificio me encontré a Henry el repartidor del buffet de comida chica seguro era para nosotros. En cuanto Henry me vio me dio el pedido. Después de pagar subir al departamento.

-Amor ya llegue, traigo la comida-grite al cerrar la puerta. Como de costumbre avente las cosas al sillón y deje la comida en la mesa, al voltear lo vi e instintivamente corrí hacia él.

-Te extrañe tanto-dijo Jazz cuando me levanto del suelo, yo me aferre a su cuello y undí mi rostro en su pecho inhalando su aroma, en un intento de recuperar lo perdido.

-Yo más-dije levantándome y besándolo. Amaba sus besos, pero los amaba más cuando llegaba de sus viajes del cuartel; el reencuentro me ponía la piel chinita y el beso se cargaba de necesidad, era como sentirse por fin en casa.

-Anda vamos a comer, aun no desayuno-dijo al dejarme en el piso sujetándome fuertemente. Sabia que le era difícil estar lejos ahora que estábamos cerca.

-Voy a demandar a la marina-dije molesta al sacar las cosas y dejarlas en la mesita de la sala.

Me negaba rotundamente a sentarme en la mesa y estar tan lejos y él no se negó, se sentó y le pase su parte.

-¿Por qué?-dijo angustiado.

-Jazz es que no es posible, eres parte de ellos y te mandan de regreso a casa sin desayunar-concluí acomodándome en el amplio sillón, tomando un paquete para empezar a comer.

-Ellos si dieron desayuno, lo sirven a las 6:00-

-¿Entonces?-

-Salí en el vuelo de ayer-dijo apenado.

-No entiendo-

-Me tocaba salir hoy a las ocho, pero salí ayer en la noche. No podía aguantar más sin verte-

-Eres un amor-dije dándole un tierno beso y después de eso lo golpee en el nervio justo como él me habia enseñado.

-Auch, eso dolió-

-No era una caricia, a ver si asi aprendes a salir a tus horas y desayunar. Desde que te vas me quedo con el Jesus en la boca esperando que los marines te apoyen y sales con tus tonterías. Por lo menos echa algo en tu maleta para comer si vas a hacer tonterías. Tengo suficiente con preocuparme de tu estado activo en no se que campo de la marina como también tener que estar preocupándome por si comes o no-dije molesta. Él se acerco y me acaricio el rostro.

-Te extrañe tanto, tienes razón siento no haber pensado-

-Cuídate por favor-pedí angustiada, aun no sabia si salí a campo o era de base, pero aun asi no dejaba de preocuparme.

-Gracias por preocuparte-

-Tarado no se siente lindo-dije con un puchero.

-Amo verte enojada, te ves tan sexy-

-Cállate y ponte a comer-dije sonrojada.

Nos pusimos a comer mientras veíamos una película en el cable y después de terminar de comer botamos por ahí las cosas y nos acostamos en el sillón; aun no entendía como es que cabíamos los dos.

Su cuerpo se amoldába al mio mientras me abrazaba; empezaba a oscurecer y no se en que momento el ambiente cambio.

Era conciente de las suaves caricias que dejaba en mi vientre y de su cálida respiración tan cercana. Cada célula de mi cuerpo estaba alerta de la siguiente maniobra de Jazz.

Cuando empezó a dejar besos en mi cuello y lamer todo lo que tenia a su alcance la película paso a segundo termino y mi cuerpo se tenso en una reacción normal; estaba nerviosa y ansiosa. En el tiempo que llevábamos juntos no habíamos tenido relaciones y por alguna extraña razón me sentía como novata.

-Te amo-dijo mordiendo mi lóbulo. Un mecanismo desconocido se instalo en mi pecho pidiendo más, gritando por más, pero no eran mis sensaciones eran las suyas.

Algo temerosa por caerme lentamente me gire hacia él, él me sujeto y se movió al mismo tiempo quedando sobre mi. Al ver sus ojos me derretí; un poco por lo que yo sentía, otro tanto por lo que él sentía y finalmente por todo lo que se reflejaban en aquellos ojo.

-Te amo-dije antes de tomarlo de la solapa y acercarlo a mi. Quería apagar el fuego que amenazaba con consumirme, pero con cada rose de sus labios todo quedaba peor.

Mientras nos besábamos me acerco y se sentó dejándome ahorcadas sobre é tomo más fuerte ciñéndome a su cuerpo; asegurándose de que no me moviera, por lo que me afirme a su cuello.

Sus labios me abandonaron lentamente bajando por mi cuello mientras sus manos se internaron bajo mi blusa dejando suaves caricias. Su roce era como la suave brisa del mar; fresca, delicada, pero siempre dejándote con calor, mucho calor.

En un suave movimiento mi blusa quedo en el piso dejando mi piel sencible al aire frio, él me beso apasionadamente al tiempo que yo hacia lo mio; aferrándome de sus cabellos acercándolo. Quería todo lo que me pudiera ofrecer.

Sus movimientos eran ansiosos, pero no dejaban de ser delicados, esto era lo más delicioso del mundo.

Al separarnos un poco él tomo su playera y la aventó dejando a mi vista su delicioso abdomen, era mi propia tablilla de chocolate y sin pensarlo lleve mis manos a su pecho deleitándome con su textura mientras besaba su cuerpo. Me entretuve en su pecho; a veces lo besaba o lamia o otras simplemente no resistía no morderlo y él se dejaba hacer. Estaba fascinada explorando su cuerpo cuando él empezó de nuevo acariciar mi espalda para después intentar desabrocharme el brasier, yo me rei. Me separe de él y me quede sin aire en el proceso; se veía tan sexy, todo despeinado y tan ansioso.

-¿Buscabas algo amor?- dije jugando con su cabello entre mis dedos.

-Nada en particular-dijo pasando sus manos con ansiedad por mi espalda, empezaba a desesperarse podía sentirlo y seguí tentandolo, jugando con él. Cuando senti que estaba por arrancar la prenda tome entre mis labios su lóbulo sugsionándolo y mordiéndolo levemente mientras intentaba descaradamente meter mano en su pantalón,él jadeo.

-¿Seguro qué no buscabas nada?-susurré en su oído, el negó aunque no muy convencido. Poco a poco me separe hasta quedar frente a su atenta mirada, deje trabajar mis manos sobre mi cuerpo hasta llevar una al broche de mi brasier -seguro que no buscabas algo como esto-dije tomando el broche entre mis dedos dejándome expuesta.

El sonrio con ganas, y apostaría que internamente se tachaba de tonto, pero en cuanto se recupero tomo mis caderas y me jalo hasta devorar mis labios; en ese movimiento pude sentir justo lo que necesitaba, justo en el lugar que más clamaba por su atención. Su boca bajo cuidadosamente por mi cuello torturándome, provocándome, claramente jugando conmigo, pero cuando sus labios llegaron a mi pecho me declare como una feliz perdedora y en un impulso involuntario me arquie ofreciéndole todo, obteniendo en el proceso la fricción que necesitaba. No me contuve y empecé a gemir, él me acomodo en el sillón y en un audaz movimiento empezó a quitarme el pantalón, cada poco que el pantalón bajaba Jazz me regalaba sutiles caricias que no me pasaban desapercibidas, al contrario me tenían embobada; se sentía como terciopelo, tan excitante.

Cuando termino con el pantalón se acomodo en mis piernas y se tumbo en el sillón.

Para ese momento estaba tan excitada que mis bragas seguro parecía un charco, pero no me importo el seguía torturándome, besandome, haciéndome sentirlo cerca. Sus manos viajaban impacientes recorriéndome mientras con suaves besos y pequeños lambetones jugaba en mi cuello desendiendo.

No podía controlar mis movimientos, mis manos viajaban de su fuerte espalda hasta su marcado abdomen y de regreso grabando a fuego en mi memoria cada rincon.

Cuando por fin sus labios llegaron a mis pezones me arque sintiéndolo y él en respuesta r a embestir, no importaba que aun hubiera ropa de por medio aun asi la sensación era intoxicánte.

-Jazz-gemí entrecortadamente. No se estuvo en paz hasta que sintió en su boca endurecer mis pezones y aun cuando lo consiguió no me dio tregua siguió divirtiéndose soplando, succionando o simplemente masajeándo sin detener sus embistes.

-Jazz... Jazz-Si seguía a este paso no tardaría en tener un orgasmo, casi lo podía tocar.

Un sentimiento de poder me abrumó y sabia lo que era, quería volverme loca. Empezó a dejar pequeños mordisco, no dolorosos sino estimulantes y no pude soportarlo más me vine gritando su nombre.

Aun sencible y con la respiración agitada me tomo con firmeza entre sus brazos y con extremo cuidado nos dirigió hacia el cuarto mientras yo me entretenía con su cuello, dejando un sendero de besos. Su piel se erizaba a mi paso, pero él intentaba controlar sus impulsos y eso me modesto, no quería que se reprimiera.

Delicadamente me puso en la cama y me beso; sus labios jugaban conmigo, dejaba tiernos besos con suaves roces en mi rostro, en mis labios al tiempo que sus manos avariciosas viajaban por mi cuerpo. Tomo mis caderas con fuerza cuando dejo aflorar sus impulsos y por fin me beso como deseaba. Sus labios succionaban mi labio inferior y de vez en cuando sus dientes se unían al juego.

Al empezar a levantarse tomo de las orillas mis bragas y se las llevo en el proceso, dejándome desnuda; sin poderlo evitar mi rostro se tiño de rojo.

Ya de pie llevo sus manos a su pantalón y ansiosa por lo que venia me acomode para tener una buena vista del espectáculo. Con tortuosa lentitud empezó a bajar su pantalón.

La vista era increíble, mi cuerpo aclamaba deseoso su atención, la atención de aquel apetitoso cuerpo que se encontraba en todo su esplendor frente a mi.

Cautelosamente se acerco y en ningún momento despegue mi vista de su cuerpo, quería todo lo que me pudiera ofrecer y sabia que él también lo quería, pero se frenaba.

-Jazz, por favor no te conténgas-le susurré al oído mientras lo acomodaba en mis piernas.

-Quiero que sea dulce-

-Amor tenemos toda una vida, complaceme... no te conténgas-le dije mientras lo sujetaba del culo provocando que su hinchado pene me rozara. Ambos gemimos ante aquel intimo estimulo, sus ojos se tornaron de un intenso negro, reflejando tanto amor y lujuria que me derretían de solo sentir su mirada sobre mi. Una ladina sonrisa cruzo por sus labios antes que me robara un apasionado beso.

-No quería que las cosas fueran asi, pero tu desatas la parte más primitiva que tengo. Si eso es lo que quieres... eso es lo que tienes-dijo embistiendo con fuerza, llegando hasta el fondo. Instintivamente jadee por aire de la impresión y al recuperarme él sonreía victorioso, le devolvi la sonrisa y lo aprisione con mis piernas.

Sus embistes encontraron el ritmo ideal, entrando y saliendo en el momento justo. Empezaba a divagar del placer, pero aun asi podía sentir como se contenía.

-Aaa... Jazz-jadee, mi voz no daba para más.

-Si-dijo entrecortadamente.

-Más-él se detuvo y aproveche para tomar aire,me miro atentamente y después de un rato se acerco cautelosamente y me beso; delicadamente empezó a acariciarme.

Tomo mi pierna con su mano, acariciándola suavemente, la movió lentamente hasta colocarla en su hombro y repitió el procedimiento con mi otra pierna.

La ansiedad me consumió y mis tripas se hicieron bola;se acerco e instintivamente cerré los ojos, su nariz viajo por mi rostro, delineándo con caricias tersas y suspiré. Este era el lugar que sin duda elegiría para pasar el resto de mi vida.

Empezó dando besos en mi frente, mi tabique, mi nariz y finalmente mis labios. Era tan suave como la caricia de una flor hasta que se torno salvaje, tomo mi labio entre sus dientes sugsionándolo, su lengua se movía codiciosa en mi boca; alimentando aquel voraz beso y me jalo más hacia la orilla, hacia él.

Volvió a morderme mientras embestia con fuerza contra mi y jadee por aire consiguiendo soltarme de sus labios. La sensación era inigualable lo sentía hasta el fondo duro e hinchado.

Tomo mis caderas y empezó a entrar con firmeza, me estaba volviendo loca.

Bajo de ritmo sus embistes y golpeo en diferentes puntos hasta que en una de esas veces mi cuerpo reacciono, me arquee, grite y mi cabeza empezó a dar vueltas.

-Aaa... ahí...ahí-grite, él paso sus manos a mis hombros y empezó a tomar un ritmo salvaje, cada vez más rápido, cada vez más duro.

-Eso hermosa... déjate ir-dijo embistiendo con fuerza.

-Aaa-empecé a gritar mientras movía de un lado para otro mi cabeza. Mi cuerpo se manejaba a su antojo sin responder a mi voluntad; mis caderas iban al encuentro de las suyas, mi espalda se arqueaba en busca del rose ofreciendo mis pechos como incentivo. Cerré mis ojos mientras todo giraba a toda prisa, el nudo en mi vientre empezaba a expanderse por todo mi cuerpo y me deje llevar por aquel vórtice de placer que consumía todo con sus brasas. ardientes.

Lentamente abrí los ojos y ahí lo vi, era la vista más hermosa, no podía pedir más me acerque y lo bese con calma. Este era mi hogar, junto a él no me haría falta nada.

Con delicadeza bajo mis piernas y las sobo en el trayecto, me tomo entre sus brazos, con una mano abrió las sábanas y me recorto en nuestra gran cama.

Apoye mi cabeza en las almohadas relajándome hasta que senti sus piernas a mis costados.

-A no, estas loca si crees que he terminado contigo-él toco mi rostro y suspiré -ahora pequeña insaciable me dejarías hacerlo como quería-

-Ya lo hiciste... y él insaciable eres tu, eran tus sensaciones no las mias-dije entrecortadamente ya que él se dedicaba a pasear sus labios por mi cuello poniéndome a mil al instante.

-Ja ja tienes razón, fue sensacional. Pero ahora sabrás lo que es hacer el amor-dijo mientras se alzaba y me miraba a los ojos.

Mi sonrisa se ensanchó al ver que se acercaba a mis labios, era tan dulce, era un amor, era mi amor y eso hacia de este momento el mejor de mi vida.

Lleve mis piernas a sus caderas y lo acerque.

-Entonces guapo que esperas para enseñarme-el sonrio y me callo con un beso.

Lentamente empezó a introducirse, recorriendo cada centímetro, reconociendo todo a su paso. Empezó a embestir y fue como un suave rose del viento en una calurosa noche de verano.

Nunca habia sentido algo parecido y ahora me alegraba de compartirlo con Jasper, él era el indicado no me quedaba duda, era lo mejor que me habia pasado y ahora que sabia que me amaba tanto jamás lo dejaría ir.

Sus manos me invadían de caricias, su esencia embriagaba mis sentidos y sus labios me intoxicaban con amor; su simple presencia ponía mi mundo de cabeza.

Empezó a moverse y era tan diferente que hace un momento, incluso se sentía diferente; era como si cada embiste fuera una dulce caricia que susurraba te amo.

Mi cuerpo gritaba de necesidad, lo quería más cerca a pesar de que estaba sobre mi, a pesar de que con cada embiste su pecho rozaba con mis sencibles pezones, a pesar de que compartíamos el mismo aire.

-Mmm... Jazz-gemí cuando golpeo mi interior, él siguió insistiendo en el mismo punto volviendo mi respiración errática. Lo abrase por la espalda teniéndolo más cerca, pero él no me lo permitió. Suavemente deslizo su rostro por el mio hasta encontrar mis labios y me beso.

En cuanto senti su lengua en mi boca gemí, él mantuvo sus manos en mis caderas incrementando el ritmo y tomo mis labios con más entusiasmo; succionando mi lengua, jalando, siendo más brusco.

Esto me sobre pasaba, era más grande que yo; entre cada embiste mis gemidos se hacían más presentes. Podía sentirlo recorriendo cada rincon escondido en mi interior, podía sentirlo al borde; su miembro palpitando en mi interior mientras mis paredes lo absorbían y lo abrasaban con la intensión de encarcelarlo de por vida.

Se alejo de mis labios y ambos jadeamos por aire, no me pude aguantar y enterré mis dedos en su espalda, estaba delirante, al borde del holocausto. Y cuando me mordió me perdi, mi cuerpo se arqueo en respuesta a todas esas convulsiones de placer; él siguió embistiendo sin darme tregua forzándome a jalar aire.

Un par de embistes más y él se vino, senti su calidez inhundándome y no pude evitar volver a explotar. Jazz grito con fuerzas y yo clave mis uñas en su espalda; él no dejo de embestir hasta que mis convulsiones cesaron.

Termine jalando aire con fuerzas, él empezó a salir con suavidad. Se acomodo entre las cobijas y me acomodo en sus brazos.

-Te amo, eres lo mejor que me ha pasado-lo mire embelesada y suspiré.

-También te amo, mucho-me abrazo fuertemente y me beso.

-Descansa amor, mañana sera otro día-me acomode entre sus brazos y me deje llevar por el cansancio.

Yo insisto este Jasper me vuelve loca jaja Creo que fue algo muy lindo, la convinacion de un poco de pasion y amor ¿ o que opinan?