La isla del sol

3º Capitulo: Mujeres.

Luego de buscar y releer los libros que tenía a su disposición trató de formar una conclusión de la duda existencial que tenía ahora mismo: Como era una mujer.

Encontró un antiguo libro que hablaba sobre las reinas y princesas de la historia. Eran "Personas elegantes, puras, fértiles, hermosas. Generalmente las mujeres son amantes de los perfumes, las joyas, la naturaleza y el romanticismo, pero también se puede notar que aman los deportes y los desafíos. No todo es belleza, también son unos seres inteligentes y fuertes. Las que no son princesas reales, aún están esperando a su caballero que las rescate de la soledad."

Hipo al leer esto casi se le aclaran sus ideas. Solo necesitaba una ayuda mas para entender exactamente que era una fémina.

Pasó unas páginas mas y solo halló mas explicaciones largas, que aún así estudió y agregó a un apunte.

Mas o menos, Hipo iba armando su conclusión final de lo que significaba el género femenino. Solo necesitaba una imagen para refrescar su memoria. Tenía entendido que su madre era un ser mágico, especial, pero ya casi no recordaba su rostro ni su aspecto físico.

Entonces, luego de rebuscar entre tantos libros por fin encontró un pequeño bosquejo de una princesa de cuentos. Era un rostro perfecto, mas detallado que el masculino, con menos bello facial, y parecía tener una piel de porcelana. Los ojos eran mas alargados con pestañas grandes y que se le veían muy llamativas. Era una mujer hermosa, nada mas que era simplemente un dibujo.

El heredero de la tribu se sentía un genio. Había resuelto todo este asunto en unas pocas horas, se sentía mas cerca de su tesoro. Pero aún así tenía que pensar en una estrategia para toda su tripulación.

Según con lo que había investigado, Hipo tendría que ser astuto y precavido, ya que las mujeres eran muy inteligentes y audaces y podrían descubrir su plan y todo saldría mal. También sabía que a las mujeres les gustaba la sinceridad primero que nada al conocer a un muchacho. Bueno, eso tendría que esperar. Tal vez al llegar lo pensaría dos veces. Ya que su plan se basaba en una mentira.

El joven se quedó pensando acostado y al tener en mente su plan, se dispuso a descansar hasta la mañana siguiente.

Unas cuantas horas muy frías después, el sol decidió aparecer descaradamente calentando de a poco las lejanas tierras en las que el grupo mas aventurero de Berk estaba acampando.

A eso de las siete los Vikingos estaban levantando campamento para seguir su viaje. Todos estaban muy ansiosos para escuchar la propuesta de Hipo. Al parecer esto de como reaccionarían las mujeres al verlos, si es que encontraban la isla, los estaban poniendo algo nerviosos.

Cerca de donde había estado la fogata, se encontraban Patán, Brutacio y Patapez charlando y mirando seriamente la tienda de Hipo.

- ¿Cuando piensa levantarse? - Mencionó Brutacio y enseguida mostró un gesto molesto en su rostro.

- Seguramente no tuvo ninguna buena idea y teme enfrentarnos. - Comentó Patán y luego escupió al suelo.

- No lo se chicos, pero me parece de mal gesto que no ayude levantando el campamento. Después de todo, ésta fue su idea. - Musitó Patapez tímidamente pero con un poco de resentimiento.

Los tres muchachos siguieron hablado sobre la actitud de Hipo y no se percataron de que un negro dragón escuchaba cada palabra. Chimuelo gruñó con mala gana y al pasar cerca de los tres Vikingos, con un ágil movimiento de su cola aventó arena a sus cara. Seguido de este acto, el dragón sonrió descaradamente al escuchar los quejidos de esos entrometidos.

Luego, caminó en dirección a la tienda y movió bruscamente la tienda tratando de despertar a su compañero.

Enseguida se escucharon los leves bostezos de Hipo que recién comenzaba a despegar un ojo de su reparador sueño. Se vistió rápidamente y tomó los apuntes que había realizado la noche anterior. Salió de la tienda reiterando los bostezos y refregando su mano por los brazos para calentarse un poco mas.

Al verlo salir de la tienda, los Vikingos se reunieron a su alrededor poniendo aún mas nervioso al heredero de la tribu. Este se impresionó al no escuchar ningún sonido, al parecer, el interés por la respuesta del joven Abadejo se presentaba obvia entre la multitud.

Entonces, Hipo comenzó:

- Anoche me surgió una duda muy grande que tardé horas en concretar. - Comenzó con su voz ronca matutina - Seguro alguno de ustedes han tenido la suerte de conocer y de saber qué y como es una mujer.

Esta última oración dejó boquiabierto a la mayoría de los Vikingos. Era cierto. Algunos ya habían conocido a alguna mujer, pero la gran mayoría de allí desconocía el genero femenino.

- Así que luego de una larga investigación pude descifrar a base de datos que encontré en libros y cuadernos, como era una mujer, cuales eran sus características básicas y gustos. Aunque, esto es una idea generalizada. - Aclaró. - No soy un genio, no puedo adivinar ni entender que es lo piensa cada mujer.

Entonces, un joven Vikingo de pelos colorados salió entre la multitud.

- ¿Y cual es plan entonces? - Preguntó entusiasmado.

- Pues yo.. Había pensado... En decirles que estábamos perdidos. - Dijo con una gran sonrisa esperando la aprobación de la multitud.

Todos los jóvenes se quedaron inmutados sin saber que decir. Pasaron unos segundos entonces Patán habló.

- ¿Ese... Es tu gran plan, Hipo? - Comentó con una leja arqueada.

- Yo no entiendo. - Replicó otro joven.

- ¡Explícate, Hipo! - Ordenó Brutacio.

- Bueno - Comenzó nervioso - Yo quiero decir que si llegamos a la isla, finjamos que estamos perdidos y que no sabíamos nada de ellas ni de su isla.

- ¿Y eso en nos va a beneficiar? - Preguntó Patapez confundido.

- En que no nos saquen de allí a patadas. Leí algo de que son muy sensibles y tienen el sentido de la maternidad recorriendo por sus venas, tal vez no quieran por lo menos un poco.

Luego de esto, todos comenzaron a dudar un poco si este plan tan elaborado daría sus frutos.

Hipo notó la duda en los ojos de sus acompañantes. Entonces, tragó saliva y habló con mas fuerza que antes.

- Intentemos por lo menos. No perderemos nada. Nadie sabe lo que pasará al llegar a la Isla, es por eso que solo debemos arriesgarnos, como Vikingos que somos.

Seguido de esta oración, algunas voces se alzaron apoyando esta propuesta.

- Correremos peligro en cualquier momento, y mas para encontrar la isla que tanto ansiamos descubrir. Como Vikingo, yo arriesgo mi vida a correr esta aventura.

Mas voces se incorporaron a los gritos alentadores de la mitad de la multitud.

- ¿Quien mas es un Vikingo? - Gritó con fuerza. Y los demás respondieron con la misma intensidad. - ¡Entonces, vamos a arriesgarnos como Vikingos que somos y descubramos La Isla del Sol!

Seguido de este grito guerrero por parte del heredero de la tribu, la gente recobró sus actividades con mas energía y ánimos que antes. En menos de quince minutos ya habían abordado todo a las naves y reanudaron el viaje a la tierra prometida.

Luego de ese momento, una chispa comenzó a brilla en los ojos de Hipo. Una chispa que nunca antes había brillado con ese resplandor en los verdosos ojos del heredero.

Era un día magnifico para seguir viajando. Los dragones iban igual de entusiasmados que sus compañeros Vikingos, y volaban cada vez mas alto para el lado de donde llegaban las corrientes marinas templadas, guiando los barcos que a toda marcha perseguían el rastro de los reptiles.

Hipo esta vez se encontraba remando y había dejado a su primo a cargo de las supuestas coordenadas que tenía escritas en un cuaderno. Ah, Patán estaba mas contento que nunca. Se creía poderoso siendo el jefe de la tripulación, cuando simplemente viajaba en la punta del Drakkar, dirigiendo la embarcación y tarareando una melodía mientras el viento, que cada vez se volvía mas tibio, lo despeinaba.


Ok. Espero que les guste este capitulo. Ya en el próximo prometo mas avances en cuanto al viaje.

Gracias a Fanatico Z, tus comentarios me animan a seguir escribiendo.

Saludos.