La isla del sol

7º Capitulo: La estrella de los deseos. (Un viaje a la realidad)

La madrugada era fría y pálida. La neblina que cubría la superficie del barco aún estaba allí, dandole un aspecto sombrío a la nave que hace 9 días venía surcando el océano, había sido desorientado la madrugada anterior pero ningún tripulante sabía la razón.

El joven heredero y capitán del barco se mantenía firme en su puesto vigilando que la nave siguiera su rumbo y no se desviara otra vez. Acompañado como siempre por Chimuelo, continuaba seriamente el viaje que alguna vez, sus sueños mas fantásticos habían iniciado.

Todo había empezado con un sentimiento, que terminó convirtiendose en una esperanza. Que entonces se conviritó en un pensamiento tranquilo, que con el tiempo se hizo una palabra tranquila... Pero entonces, esa palabra creció mas y mas fuerte hasta volverse un grito de batalla, que los llevó a donde ahora estaban. El mar era el limite, las posibilidades de cumplir sus sueños podrían ser limitadas, pero la mente soñadora de Hipo y de los demás jóvenes era un cielo interminable, que ni la guerra mas grande podría oscurecer.

Soltó un suspiro al pensar en esa palabra. Guerra, una guerra había separado a sus padres, lo había dejado relativamente solo, tendría que solucionar todo esto, actuar como un verdadero lider lo haría y tratar de no volver a cometer un herror que lo llevara diez pasos atrás como anteriormente.

Se sentó cerca de su dragón y se dejó llevar por la tranquilidad de la noche. Las estrellas brillaban mas que nunca, o eso le parecía. El océano atlántico, mar nórdico parecía. Helado, medianamente tranquilo. Hipo era el único, aparte de Chimuelo, quien permanecería despierto en ese barco. Las demás embarcaciones también tendrían a una sola persona cuidando durante la madrugada y un dragón acompañando. Allí se encontraban Brutacio, en uno de los barcos, Patán en otro y Patapez el último.

Bostezó. Ahora el pensamiento de que el sueño se presentaba en sí lo estaba incomodando. No debía dormirse, era como una lay que él mismo había impuesto.

El dragón bostezó. Hipo se acurrucó en el cuerpo del negro dragón y entrecerró los ojos.

- Si me duermo... Ya me irán a despertar..

Dijo con su voz ronca. Pero antes de dormirse, miró al cielo. Una estrella fugaz surcó el cielo, y como tradición pidió un deseo...

- Por favor, deseo una pista, para poder encontrar La Isla Del Sol. - Pidió mirando al cielo. - Solo quiero una pista, una simple pista para poder llegar.

Y luego de pedir el deseo, Hipo cerró sus ojos e instantaneamente cayó dormido.

Comenzó a soñar.

~Sueño de Hipo~

Abrió sus ojos, y lo primero que vio fue agua a su alrededor. No estaba en el barco, estaba bajo el agua. Se sorprendió de sobremanera. Creyó que se ahogaba, hasta que notó que si podía respirar y bastante bien. No notó ninguna dificultad en moverse dentro del espacio acuático, además de que siempre se creyó un mal nadador.

Estaba contento al descubrir sus nuevas facultades acuáticas, y entonces, una luz que provenía de lo mas alto llamó su atención. La luz se dividió, ahora eran dos. Dos luces verdes, parecían ojos. Quizo saber que eran, por lo tanto nadó y nadó hacia lo que parecía ser la superficie.

Al acercarse, esas dos luces verdes parecían ojos, que ahora lo miraban con furia y malicia. En un parpadeo vio un tigre gigante nadar hacia él.

Salió disparando de allí, corría por su vida bajo el agua, pero era casi imposible escapas de las garras de un depredador tan grande y temible. El animal saltó encima del muchacho y lo agarró con la boca. Sin lastimarlo, se llevó a un asustado Hipo, sosteniendolo de la ropa.

El tigre nadaba mejor que él. Se dirigía a la superficie y cuando salió, de un salto rapaz, cayó sobre una isla y comenzó a correr a gran velocidad. Hipo sufría de la incertidumbre, pensaba que el tigre se lo comería y temblaba de miedo.

Cerró sus ojos y sintió que el animal bajaba la velocidad, hasta que dejó de correr para caminar lentamente. Hipo cayó al suelo. Un suelo arenoso y caliente. Con miedo aún, cerrando los ojos con fuerza, esperó a que todo pasara.

Pero una voz sumamente extraña lo sacó de sus pensamientos. Abrió los ojos, y lo que vio delante de si, lo dejó boquiabierto y totalmente fuera de ese mundo.

Una persona que jamas había visto antes se paró frente de el. Desde el suelo, Hipo la miraba. Era una chica y él no podía creerlo. Se sintió insignificante, no solo por el hecho de estar frente de una mujer por primera vez después de tanto, tanto tiempo.

Fueron tantas las emociones que sintió, algunas nuevas y otras no tan frecuentes. Se sintió maravillado, nervioso, con curiosidad, con algo de miedo pero... todas estas emociones juntas solo daban en un sentimiento exacto, ése sentimiento que de vez en cuando oía nombrar a su padre mientras le contaba historias magníficas.

Miró nuevamente a la hermosa mujer que lo miraba seriamente a los ojos. Pensó que eso estaba haciendo, ya que el sol en esa isla brillaba con cierta intensidad, única intensidad. Todo era serenidad, hasta que volvió a oír esa voz que lo alteró.

- Hipo.

Escuchó el heredero. Una voz fina, femenina debía ser, increíblemente sublime.

- Hipo.

Volvió a llamar la mujer que se encontraba parada frente al moreno, mirandolo seriamente. Una chica de casi la misma altura que él, rubia, tez medianamente morena (tal vez por el sol), ojos celestes y una sonrrisa blanca como perla. Piel de porcelana, y encantadora postura. Parecía una guerrera, imponía respeto solo con mirarla a los ojos. Estaba vestida con trozos de tela blanca, parecía seda, y muchos collares y pulseras con pequeños cocos. Entre sus escasos trapos lucía un cuerpo digno de una diosa. Tal vez lo era.

- ¿Como sabes mi nombre? ¿Que hago aquí? ¿Quien eres? - Preguntó haciendo un esfuerzo para hablar, no sabía porqué, pero algo le impedía poder comunicarse.

- Hipo, te estaba esperando. - Dijo serenamente la chica de cabellos rubios.

Hipo, que se encontraba en el suelo, miraba a la chica desde abajo haciendo gestos con la cara, intentando entender algo de lo que estaba viviendo en ese momento. Todo era muy confuso.

- Bienvenido a mi hogar, el lugar a donde querías llegar. Bienvenido a La Isla Del Sol, Hipo.

¿Qué? No podía creerlo. ¿Como había llegado allí? Esto es épico, esto es increíble. Pensó el joven. Simplemente, no tenía palabras ni gestos para expresar lo que sentía.

- Se que sueñas con conocer este lugar, y todo lo referido con la isla, pero aún te falta mucho viaje por hacer. Estoy aquí para darte un consejo, Hipo, porque tú lo deseaste.

- ¿De que hablas?

- Solo podrás encontrarme siguiendo la Estrella de los Deseos. La hallaras mirando el horizonte a las cuatro de la madrugada. Sabras diferenciarla de las demás ya que posee un brillo anaranjado, casi invisible, pero si te fijas bien sabrás encontrarla.

- Espera, aún no entiendo. ¿Esta es una pista para llegar aquí? Pero si yo ya estoy aquí. - Exclamó el joven muy confundido.

- Recuerda Hipo, sabras encontrarme mirando el horizonte, busca la Estrella de los Deseos, a las cuatro de la madrugada. Ahora debes irte, Hipo.

El heredero de Berk estaba muy confundido. No lograba entender de lo que hablaba la muchacha. El ya estaba allí, porqué buscaría la forma de encontrarla. ¿Sería todo un simple sueño?

Si, tal vez esto es solo un sueño...

~Fin del sueño~

Y antes de darse cuenta, se despertó incorporandose estrepitosamente de donde hace unos segundos estaba durmiendo.

Aún era de madrugada y el frío seguía estando, al igual que las demás naves que seguían la principal donde se hallaba Hipo. Chimuelo descansaba, los demás también. En un momento de lucidez comenzó a recordar el sueño de hace un rato y trató de relacionar las cosas que esa extraña mujer le había dicho.

Con dificultad recordó las palabras de la rubia e instantaneamente se preparó para dirigir el barco.

Miró hacia el oscuro horizonte y buscó esa estrella que, si mirabas detalladamente, se podía diferenciar de las demás ya que brillaba de color anaranjado. Buscó y buscó, por largos minutos, sin desesperarse, pacientemente y al fin, luego de una laboriosa busqueda, encontró la supuesta Estrella de los Deseos, de brillo anaranjado y un poco mas grande que las demás.

Inmediatamente giró el timón y se dirigió a donde sus sueños le habían indicado.

Pero, ¿Por qué Hipo seguía los consejos de alguien que no conocía y que también había sido el producto de su alocada mente?

Lo que sucede es que, lo que sintió el joven Hipo al soñar, fue mas que un sueño. Tantos sentimientos juntos en un mismo sueño, estando dormido... Algo raro e inexplicable había sucedido.

Fue un sueño, Hipo estaba soñando.

- Pero fue un sueño muy real...

Algo le decía que debía seguir a sus sentimientos.

Y así lo hizo. Sin pedirle opinión a nadie, se dirigió con emoción hacia el camino que lo llevaría a encontrar a cierta muchachita que lo hizo sentir... Mas que soñado.


Bueno, chicos. Que onda con este capítulo? Que les pareció? Muy distinto a los demás?

Fue algo que pasó por mi mente, no se... Quise experimentar.

Bueno, honestamente, a mi si me gustó este capitulo.

De vuelta, muchísimas gracias a todos por su apoyo y por todos sus reviews que adoro y que siempre me animan a seguir escribiendo. LOS AMO, MIS LECTORES :3

Por cierto.. (Para añadir un poco mas de suspenso a la trama) les dejo una preguntita que me gustaría que respondan:

¿Quien créen que sería la mujer que se le presentó en el sueño a Hipo?

Espero sus respuestas. Muchas gracias por leer y espero que AMODOREN (AMEN-ADOREN) este espisodio.

Adiós a todosh. :D