Reto a la carta.
Reto #3 Rosas.
Claim: Mimi/Matt
Disclaimer: Digimon y sus personajes no me pertenecen.
Notas de autor: Este fic va con dedicación especial para Len, espero que le guste. :D Gracias por leer y comentar.


ROSAS

—Mimi, mira las flores —le señaló discretamente la pelirroja.

—Son hermosas —se le iluminó el rostro al ver el ramo de flores.

Ambas chicas miraron pasar a una muchacha acompañada de su novio, él le había regalado el ramo que cargaba felizmente esa mujer. Era de tamaño medio y las flores que lo adornaba eran rosadas.

A toda chica le gustaba que su novio le regalara un ramo de flores y Mimi no era la excepción. En el ambiente se podía respirar el San Valentín. Faltaban pocos días para eso, la castaña amaba completamente esa fecha, porque ahí demostraba , más que cualquier otro día, su amor a Yamato y sus amigos y éstos a ella.

—¿Qué tanto ven? —preguntó Tai, que llegaba acompañado de Matt.

Ambos habían ido por los cafés. Mientras las chicas se quedaron conversando en la mesa, y se encontraban muy entretenidas viendo por la ventana.

—El ramo de lirios de esa muchacha —exclamó Sora.

—Es tan bonito que tu pareja te regale un ramo de flores —dijo romántica la castaña.

Matt miró hacia donde miraban las chicas por unos instantes y luego se sentó a lado de Mimi.

—Sí —respondió Sora —eso debe de ser bonito.

—¿Debe? —Mimi clavó su vista en Tai y Sora —¿Nunca le has regalado uno a Sora? —estaba sorprendida.

—Una vez le di un ramo de gerberas —presumió Tai.

—Esas no son las favoritas de Sora —replicó Mimi

—Eso es mentira —repuso Tai —¿Sora verdad que esas son tus favoritas?

Sora apretó sus labios, de tal forma que dibujó una fina línea con ellos. Desvió la vista para responder.

—Mimi tiene razón —susurró —pero igual me gustan las gerberas.

Una sonrisa burlona se pintó en el rostro de Matt, al ver cómo el ojo de su amigo empezó a temblar ante tal declaración y era más gracioso aún ver cómo intentaba decir algo, pero le era imposible ante el impacto. Tai abría la boca, buscando las palabras que no le salían. Miró a Sora y estaba un poco cavizbaja, por la pena, pero aún así se le notaba el ligero sonrojo que tiñó sus mejillas. Mimi en cambio, miraba sonriente la escena.

—¡Te lo dije! —soltó la castaña, alzando los hombros.

—Ni siquiera sabes cuáles son sus favoritas —habló Matt, tratando de ridiculizar más a su amigo.

Tai lo mató con la mirada.

—Tú tampoco sabes cuáles son las favoritas de Mimi —levantó ambas cejas ante lo dicho.

La sonrisa que el rubio tenía, había desaparecido.

—Eso es mentira Tai —defendió Mimi —Yo no soy cómo Sora, yo le he dicho mil veces a Matt cuáles son mis favoritas, ¿Verdad Yama? Además él no es cómo tú, él jamás olvidaría mis flores favoritas —levantó la mano para juguetear con el pelo del chico.

¿Ya me lo dijo? ¿Qué me dijo?

—Así es —desafió con la mirada a Tai.


¡Lo iba a matar! ¡Lo iba a matar! Y de algo estaba seguro, ¡No tendría piedad! Ya era catorce de febrero y aún no le había comprado las flores que ella quería. Estaba luchando contra reloj y contra la esperanza que le quedaba. Las flores se iban a terminar, y no sabía cuáles comprar por qué no recordaba cuáles eran las favoritas de ¡Mimi!, no quería quedarle mal a su novia y además por orgullo, no quería ser la burla de Tai. Él se mofó lo suficiente del moreno, cuando Sora le dijo de la manera más sutil que la gerberas no eran sus flores favoritas.

Tai era un idiota. Pero él no.

Ella lo había defendido, lo tenía en el concepto del mejor novio del mundo. No podía pagarle con eso, porque la quería y no quería darle esa decepción.

De una u otra manera él solucionaría esto, solo.

Aquel día descubrió que a Sora le gustaban los narcisos. Eso lo recordaba. Pero no era importante. Aquí lo importante era ¡Mimi! Y las malditas flores que le gustaban. La castaña argumentó ese día que le había dicho ciento de veces las flores que le gustaban, pero él no lo recordaba, porque cada rato Mimi cambiaba sus gustos, un día amaba el rosa pastel y al otro amaba más el rosa fucsia. Así cómo iba a saber cuáles eran, si un día podían ser tulipanes y al otro magnolias. Le dolía, aún más, la cabeza, al imaginarse qué tantos nombres de flores habían mentado cada mes para decir cuáles eran sus flores favoritas. Y para colmo tenía que saber cuál fue la flor favorita al empezar febrero.

Respiró hondo y se armó de valor para entrar a la primera florería, que estaba llena de gente y los trabajadores andaban locos haciendo ramos, enviando y atendiendo a los clientes. Luego de unos instantes de haber entrado fue atendido por una empleada bajita.

—¿En qué lo puedo ayudar? —le dijo amablemente.

—Busco un ramo de flores para mi novia —giró su vista de un lado a otro, tratando de ver las flores que había y así ser capaz de recordar cuáles era las que debía de comprar.

—¿Qué busca en especial?

—Aún no lo sé...

Apuñó sus ojos, tratando de recordar. Llevaba días tratando de hacerlo. Mimi lo iba a matar. Lo sabía y estaba consciente también que lo haría con justa razón ¡¿Qué clase de novio era? sin duda el peor de todos. No sabía los gustos de su novia, su novia cambiante, más que el clima.

Estaba desesperado, eran las ocho de la mañana, Mimi se levantaría a las diez y si no miraba un ramo de flores en su recibidor, no quería imaginar lo que la chica era capaz de hacer... ¿Llorar desenfrenadamente para después matarlo?

No quiero decepcionarla, no quiero. Quiero verla feliz.

Había intentado sacarle información sobre cuál eran las flores exactamente, pero no había podido. Ella siempre le salía con "ya te lo dije, no te hagas" y ni quién pudiera sacarla de ahí... Quería ¿Orquídeas? eran de color rosa... el favorito de ella, no importaba la tonalidad. Pero también los claveles eran rosas.

¿Girasoles? No, a él no le gustaba esa flor y dio por hecho que a ella tampoco.

—Olvídelo señorita —salió del lugar.


Tenía cerca de veinte minutos caminando de un lado a otro, ya casi hacia una zanja en el suelo. No podía recordarlo, no podía.

Solamente a él le pasaba eso, ¡Olvidar lo que la novia quería! pero él no tenía la culpa de tener una novia, que habla y habla hasta por los codos. Además a él ¡Ni le gustan las flores! ¿Qué iba a saber?

—¿Le gustarán las margaritas? —musitó, agachando su cabeza.

—¡Saludos Don Juan! —Taichi llegó por detrás.

—¿Qué haces aquí? —miró molesto al moreno.

—Sólo vine a buscarle a Sora las flores que quería —le mostró el ramo de narcisos —¿Y las tuyas?

—Aún no las tengo —se volteó a otro lado.

—¿Y eso es por?

—¡Por qué no sé cuáles son! —gritó desesperado.

En los labios de Tai se formó una risa maliciosa que le decía "Eso ya lo sabía. Qué bueno que lo aceptes, por fin", le causaba tanta gracia ver a Yamato en estado, a punto del colapso nervioso. Lucía desesperado, parecía que tenía días sin dormir y al notar que el rubio lo fulminaba con la mirada, no se controló más y soltó una fuerte carcajada.

Matt con esto se desesperó aún más. Y emprendió camino hacia otro lado.

—Espera —lo detuvo Tai —déjamelo todo a mí.

—¿Qué? —Matt se alarmó.

—Lo que oyes. Tú ve a darte un buen baño, luces peor de lo que realmente estás, y eso es para alarmarse —al verlo dudoso —anda confía en el buen Tai.

—Eso quisiera —dijo con suspicacia.

—Matt, soy tu mejor amigo y amigo de ella. Mi novia es su mejor amiga —giró los ojos —pero cómo no quieres, tú te lo pierdes.

—Está bien —se comió su orgullo —pero si lo arruinas ¡Te mato!

—Cómo crees que sería capaz de hacer eso.


No le había quedado de otra, dejó a Tai encargado de todo. Lo habían planeado juntos, Tai mandaría las flores a casa de Mimi, a nombre de él. El moreno le preguntaría a Sora cuáles eran las predilectas de la castaña, de forma trivial, ya que si la pelirroja se enteraba que Matt no recordaba qué flores pedía, se lo diría a su mejor amiga. Y era justamente lo que Matt no buscaba, que su novia se enterara de lo sucedido, para no hacerla sufrir porque para ella eran especiales estas fechas y ese tipo de detalle

Caminaba algo nervioso a la casa de Mimi. Rogaba a Dios que todo saliera perfecto, que Tai pudiera ayudarlo. Y ser feliz hoy y siempre junto de ella.

Ya estaba delante de la puerta del departamento.

Justamente en ese momento, un muchacho pasó por delante de él, cargando un ramo... de rosas.

Me gustan las rosas.

Las rosas son mis favoritas.

¡Me gustaría que me regalaran rosas!

Abrió completamente los ojos... Ya lo había recordado. Su cuerpo se heló por completo. Había recordado las mil veces en las que Mimi había hablado de sus flores favoritas.

—¡Matt qué bueno que llegaste! —se lanzó hacia él, cuando abrió la puerta.

Fue una casualidad que la chica abriera la puerta, antes de que él tocara. El destino lo castigaba por mala persona. No tuvo otra reacción más que abrazar su cintura con un brazo. Debía afrontar lo que estaba por venir, rogaba a Dios y a todos los santos que Tai lo hubiese podido ayudar.

—¡Me has dado el ramo de rosas más bonito —chocó sus labios contra los de él.

¿Dijo rosas? ¿Fueron rosas?

Se asomó hacia dentro de la casa y ahí lo miró... un enorme ramo de rosas rojas.

Suspiró aliviado en sus adentros. Y la miró, tan feliz. Él sonrió ante tal escena.


Matt le debe una a Tai... ¿Qué opinan ustedes? Ya este es el segundo reto, espero que les haya gustado. A mí en lo personal si me gustó y estoy conforme con él. Muchas gracias por los reviews que me dejaron, y a las personas que agregaron a sus favoritos, eso me hace más feliz aún que les daré una probadita del siguiente capítulo. ¡CELOS! Habrá celos y peleas. *helleyes* Tal vez ya no pueda actualizar tan rápido, empiezo con mi práctica profesional, pero yo haré todo lo posible por salir adelante y consentirlos con el buen hábito de la lectura.

Hablando del fic. Se mostró a un Matt, a mi parecer, más apegado al que salió en Digimon 02, ya que se volvió un poco despistado y cómico. Y a mí me parece, en mi opinión mía, personal de mí, y a nivel mundial e internacional :) que me quedó así. JAJA Pobrecillo, se lo imaginan siendo asesinado brutalmente por Mimi? oh no sé, le hubiese puesto una mirada de esas para compensarla. XD

Salven un patito por cada review.

BESOS