Reto a la carta
Reto #10 Flechazo
Claim: Mimi T / Matt I.
Disclaimer: Basta de decirlo, me duele (L) , Digimon no me pertenece y qué crees, a ti tampoco. *Helleyes*


F L E C H A Z O

―¿Mimi, por qué no estás haciendo tus compras anuales previo a San Valentín? ―cuestionó al ver tan poco entusiasmada a su amiga con esa fecha.

―Porque no me gusta San Valentín ―fue contundente.

―¿Desde cuándo? ―se encontraba impactada.

―Desde este año ―. Tomó aire ―Apesta. No me gusta, es una causa estúpida.

Sora la miró extrañada. ¿Quién era esa que estaba frente a ella y que le había hecho a Mimi?

―Mira ―prosiguió al ver que su amiga no dijo nada ―Si no tengo con quién pasarlo, no tiene caso que me emocione por ese día. Sería patético.

Se cruzó de brazos e infló sus cachetes.

―Disculpa. ¿Y nosotros tus amigos qué?

―Sora ―le recriminó con la mirada.

En efecto. Mimi se había cansado de no tener novio. Estaba harta de que solo pelafustanes se le acercaran. La castaña tomó una decisión: en guerra contra el día de los enamorados, con sus patéticas cosas cursis, por toda la vida.

Esa era la vida. Para ella el príncipe azul ya no existía. No quería que le rompieran el corazón, otra vez.

Su corazón y ella ya se habían cansado.

Repudiaba el día y todo lo que estuviera relacionado con ello.

¿Pero si llega el caballero de brillante armadura? Gruñó.

¿Qué estaba pensando? ¡Ese no llegaría! Simplemente el amor no se hizo para ella.

―Hola chicas ―saludó Tai al llegar acompañado de Matt a la cafetería.

―Hola ―respondió la pelirroja al saludo.

―¿Interrumpimos algo? ―interrogó al notar que ambas chicas se quedaron calladas. Algo extraño en ellas.

El rubio en cambio observaba.

―No nada ―repuso Mimi ―De hecho ya me iba.

―Mimi ―Sora trató de impedir que se fuera, pero le fue imposible.

Luego de su no tan amena conversación, fue notando cómo el semblante de la castaña había cambiando, primero feliz, luego enojada y por último triste. Al ver tanta reacción distinta en menos de diez minutos no pudo evitar preocuparse, ella creía que jamás llegaría el día en que la castaña repudiara el día de los enamorados.

―¿Pasó algo?

La pelirroja negó con la cabeza.

Total esa era una conducta totalmente Mimi.

Matt desde que entró a la cafetería y ubicó a las chicas notó cabizbaja a Mimi, al acercarse miró que sus ojosno mostraban ese brillo tan propio y peculiar de ella. Y eso no le gustó nada.


Resopló al momento en que se dio cuenta que su cajetilla de cigarros estaba vacía, maldijo cuantas veces se le vino en gana, él… él necesitaba fumar un poco para controlar sus nervios. Porque eso que le estaba pasando era una mala jugada de sus nervios, lo estaban volviendo totalmente loco. Con dos dedos golpeó la caja de cigarros y agitó su cabeza de un lado a otro.

¿Desde cuándo?

Desde cuándo empezó a verla de manera distinta. Tan distinta.

Antes le era indiferente, por así decirlo, pero ahora… ¿Le gustaba? Y mucho.

Si que estaba loco.

Necesito un cigarro.

Desde aquel día en la cafetería, Mimi Tachikawa se comportó de una manera muy diferente, a cómo era antes. La chica andaba malhumorada y por momentos andaba con una depresión enorme. Siendo que antes era, era… alegre, parlanchina, escandalosa, bonita…

Momento. ¿Bonita?

Sí es bonita.

Extrañaba eso de Mimi. Lo entusiasta que era todos los días. Y también echó de menos tanto alboroto que hacía de acorde a la época.

Echaba de menos sus chillidos… extrañaba a la vieja Mimi. Eso era bastante loco, o anormal, fuera de sí, y hasta ridículo. La fecha y esa mujer le alteraron los nervios. ¡Eso era! No era que le pesara tanto el cambio de la castaña.

Ahí no pasaba nada.


―¿Aceptarías acompañarme al baile?

El rubio arrugó el entrecejo al oír cómo un tipo había invitado a Mimi.

―No ―renegó la castaña.

Matt sonrió. Meems era una chica bastante popular, pero la idea de que fuera pretendida por muchos no le agradaba. Había pasado toda la mañana viendo como la castaña rechazaba a un chico tras otro.

Y se sentía bien. Pero, ¿Cuántos más idiotas se acercarían para invitarla? Eran unos osados.

―Parece que esa fila no acabará nunca ―bromeó Tai conforme Mimi se acercaba a ellos.

Matt miró a su amigo.

―¿Qué tanto sonríes? ―se animó a preguntar, mirando hacia donde segundos antes lo había hecho su amigo ―Oh, vaya ―movió verticalmente las cejas.

―¡¿Qué?―puso los ojos en blanco.

―Invítalo a salir ―señaló discretamente ―Ya lo rechazó Mimi, ¡Es tu oportunidad!

Matt se controló y le regaló la peor de las miradas al castaño. De por si, ya se encontraba algo malhumorado y no tenía ganas de oír sus chistecitos.

―Ya era una bromita ―le mostró una sonrisa que donde mostraba todos sus dientes.

~O~O~O~

Qué estúpido. Eres un estúpido Matt Ishida.

Se regañó a sí mismo. Había cometido una estupidez. Le había comprado una tarjetita de esas que regalaban en San Valentín a Mimi. Él no se caracterizaba por comprar ese tipo de cosas, ni de ser un seguidor del día de los enamorados. Solo pasó por la tienda, la miró, pensó en ella y la compró.

En la mañana cuando la vio, se arrepintió de haberla comprado porque ella había recibido regalos mucho mejores que una simple tarjeta. La apretó con fuerza. Y era definitivo no se la daría.

Pero sintió el impulso de dársela. Al ver cómo era invitada al baile, que por fortuna había rechazado a absolutamente todos. Su cuerpo se helaba cada que un hombre se acercaba a invitarla, pero sus músculos se relajaban cuando ésta, totalmente altanera los rechazaba.

Quizá por eso ahora estaba ahí parado cómo idiota esperando a que saliera de clase. Era un imbécil, si no había aceptado a los demás ¿Por qué a él sí iba a aceptarlo?

Cerró con fuerza sus ojos. No, no se la daría.

―¿Matt qué haces aquí? ―Lo miraba incrédula.

―Es-te ―se puso nervioso ―Na-da… nada ―apretó más fuerte la tarjeta, así pretendía que la castaña no la viera.

Arqueó la ceja y lo miró…

―¿Qué es eso? ―le señaló la mano derecha.

―Nada ―se sonrojó.

―Matt ―extendió la mano sonriendo.

―Mejor me voy ―trató de zafarse ―¡Nos vemos!

Demonios. El valor se había esfumado.

―Un momento ―paró el paso de Matt ―Tú estás aquí por algo.

El rubio sintió arder sus mejillas. Mimi miró cómo el color rojo del rostro de Matt aumentaba su intensidad. Lentamente él levantó su mano, se notaba el temor y el nerviosismo del chico.

Y miró una pequeña postal blanca. Sonrió ampliamente, ¿Yamato Ishida regalándole algo en San Valentín? Qué broma del destino, sin duda alguna, cuando ella decía que ese día apestaba, ahora el destino le presentaba un motivo para mandar al diablo lo que anteriormente pensaba.

―Ten ―le dio la tarjeta.

La chica parpadeó. Aún no lo creía.

Matt se dio la vuelta, no soportaba la vergüenza, de igual forma, lo rechazaría y no quería escuchar por qué. Los días anteriores había echado de menos a la Mimi alegre, hoy le dieron celos de verla rodeada por otros tipos y…

Él era tierno. La chica sonrió más y conociéndolo, sabía que él no tendría la iniciativa para invitarla, el gesto que acababa de dar era mucho, demasiado.

―¿Quiere ir al baile hoy? ―le preguntó antes de que se marchara.

Por eso le gustaba el San Valentín.


Y este fue el flechazo entre los dos tortolitos. Espero que les haya gustado, porque yo tengo mis serias dudas. Es que quería hacer algo diferente, que Mimi no fuese la que diera el primer paso. No sé 8-) Espero que se haya entendido Matt extrañó a Mimi, no supo cuando ella se hizo indispensable y pues se vinieron los buenos consejeros que son los celos... Mimi esperaba a alguien bueno 8-)

Reviews, críticas y sugerencias bienvenidas.