Hola ¿Como están? Espero que bien... Bueno, me he liberado un poco de las pruebas y vengo a dejarles otro capítulo de esta historia.
Díganme, ¿Les gustaría que siguiese escribiéndola o la cancelo? Porque sinceramente creo que por su interés por esta historia está descendiendo:( Los reviews cada vez son menos y agradezco a quienes los dejan, ustedes me dicen si les interesa que la siga o la deje hasta aquí.
Bueno, como ya saben, iCarly es de Dan.
Nos vemos abajo

Cápitulo 6 "Comenzando con el tormento"

¿Acaso estaba soñando, o en verdad Freddie Benson había hablado conmigo hace unos minutos?
Solo escuché como la puerta se cerraba y yo caía al sillón estallando en lágrimas.
¿Que te pasa Sam? Tú no eres así
No, claro que no soy así, jamás lo fui, pero cuando estaba con él... yo cambiaba drásticamente. El me hizo débil, el llegó a mi corazón cuando nadie más pudo hacerlo, el era el culpable de todo.
¿Por qué, de todas las putas ciudades del planeta entero, tenía que escoger la misma en la que estaba yo? No sabía si lo odiaba, o lo amaba. Maldita encrucijada.
Justo así me sentía el día en el que me enteré que él y Carly se veían a mis espaldas, estúpida, inútil, idiota, usada, y miles de cosas más. Te odio Benson, me arruinaste la vida.
En medio de todos los recuerdos que estaba teniendo, la puerta se abrió y apareció Nate con una sonrisa de oreja a oreja, claro, poco le duró al verme con los ojos hinchados y rojos.

- ¿Sammie? ¿Que te ha pasado?- dijo preocupado.

- No es nada, solo... estoy cansada. Oye, ¿Tú dejaste pasar a un hombre alto, de pelo castaño que estaba aquí cuando desperté?- pregunté curiosa. Tenía la voz débil y ronca.

- Sí, estaba en el desfile, me ayudó a traerte junto con su hermana. Freddie y Carly Renefield. Espero no te haya molestado que lo dejara cuidándote se me había quedado el celular en el camerino y tu sabes lo importante que puede llegar a ser.

Buena jugada Benson.

- Claro que no, no puedes cuidar de mí toda la vida.

El sonrió. Se veía bastante feliz, más que de costumbre. Mañana tendría que contármelo todo sin omitir detalles, porque en este momento, estaba que moría por dentro y solo quería dormir para dejar de pensar un rato.

- Iré a la cama, ha sido un día muy extenso, mañana hablaremos, ¿De acuerdo?- dije conteniendo las ganas de explotar en lágrimas y abrazarlo.

- Claro cachorra, duerme bien.

Me encerré en mi habitación y comencé a llorar, de nuevo. ¿Cómo es que afrontaría esto ahora? No soy estúpida y sé que esto no acababa aquí, Freddie me seguiría atormentando un buen tiempo. Crack, mi corazón se ha roto por culpa de los recuerdos otra vez. ¿Cómo pudo hacerme eso? Enserio lo quería, lo quiero... lo quiero más que a nada en el mundo, como nunca he querido a nadie en este puto mundo, lo amaba. ¡Samantha Puckett! Despierta, no puedes amar a alguien que te ha herido lo suficiente, lo odias y punto.
Luego de horas de darle vueltas al asunto, caí en un profundo sueño.


- ¿Que más te ha dicho?- preguntó Carly, incrédula de mis palabras. ¿Por qué se me ocurrió la genial idea de contarle lo que había ocurrido?

Eso es todo lo que me ha dicho, Shay. No sigas con este interrogatorio, estoy lo suficientemente cansado como para responder más preguntas.

- ¡Es que no lo puedo creer! ¿Enserio piensas que ella piensa que nosotros... tú sabes?- rodé los ojos. Carly se encargaba siempre de complicar todas las cosas.

- Sí Carly, pienso que ella cree que nosotros nos veíamos a sus espaldas cuando yo estaba de novio con ella. Por esa razón se fue, se sintió herida, engañada y lo comprendo, pero no me queda claro cómo es que no se le ocurrió preguntar primero.

- Es una total locura- dijo sentándose a mi lado, por fin. Se había estado dando unas vueltas interminables por todo el dormitorio. Creo que esto le afectaba más a ella que a mi, o tal vez, lo expresaba de otra forma. Pff, mujeres, ¿Quien las entiende?

- Ni me lo digas. Pero, lo solucionaré. Lo prometo.

- No creo que sea muy buena idea, Fredward.

- Pero, ¿De que mierda estás hablando? ¿Sabes cuanto he esperado para que esto llegue? Muchos años, demasiados diría yo, parecían décadas.

- Me refiero a que... Ella debe estar muy lastimada, y si la buscas o intentas explicárselo, saldrá más lastimada. ¿No crees que es momento de cambiar de página?

- No.

- Freddie...

- No, Carly, cállate. No es mi culpa todo lo que está pasando y ¿Sabes algo? He dejado pasar muchas oportunidades y esta, la aprovecharé, reconquistaré a Sam aunque sea lo último que haga en este jodido mundo.

Rodó los ojos y me miró cansada.

- Está bien, de acuerdo. Puedes hacer lo que se te dé la gana, pero procura no lastimarla, porque, podrá tratarme de puta, pero en el fondo, la sigo considerando la mejor amiga que he tenido.

- ¿Como lastimar a la persona que amo?

- Créeme que es posible.- Por su tono, supe enseguida que me ocultaba algo. Pero, no la incomodaría con preguntas como ella lo hizo conmigo, sé que es fastidiante.


Jaqueca. Linda forma de amanecer. Estaba literalmente agotada, el desfile había sido cansador, y para colmo, Freddie me había encontrado. No sabía que es lo que exactamente debía hacer, y sinceramente, ya estaba cansada de huir de él. Tal vez sea tiempo de afrontarlo de una buena vez.

Me puse una blusa blanca, pantalones de buso, un chaleco de polar, zapatillas y salí del apartamento. Ni siquiera me había lavado la cara, debo tener los ojos demasiado hinchados, pero en ese preciso momento, no me interesaba lo suficiente. Solo quería un maldito café.

Me senté en uno de las mesas de la cafetería casi vacía. Ordené un café y me resigné a esperarlo mientras leía una revista que estaba en la mesa.

"Samantha Puckett arrasa en el desfile de moda" "Algunos dicen que podría ser la modelo más sensual de esta generación"

Tonterías. Me cargaba la publicidad, y esas patrañas sobre mí, hacían que mi humor empeorara, incluso más de lo que estaba.

Al fin había llegado mi café. Comencé a beberlo lentamente mientras seguía leyendo esa estúpida revista.

"Todos saben que nuestra querida Sam es una gran modelo, y lo ha demostrado a lo largo de estos años. En el desfile de moda, del día de ayer, dejó a todos los jueces impactados por semejante belleza y simpatía. ¿Acaso Tyra Banks se pondría celosa?

Oh, casi se nos olvidaba... Sam, después del desfile, se le vio saliendo en brazos de su compañero Nathaniel junto a dos chicos bien vestidos. ¿Que significará esto? Sam, ¿Acaso nos ocultas algo? ¿Que es lo que tramas? Los mantremos informados ante cualquier actitud sospechosa de la señorita Samantha.

- Gary Houston."

Mierda. Malditos periodistas entrometidos, ¿Acaso no me pueden dejar en paz? No sé que me daba más rabia, eso, o que Freddie estuviera en el mismo país que yo. Iba a envejecer antes de los 30.

- ¿Que ocurre, Sam?

Sin darme cuenta, había alguien sentado en frente mío. De la sorpresa derramé mi café en mi blusa. Suerte para él que estuviera frío y odiara esta blusa.

- Ralph...-dije entre dientes- ¿Qué estás haciendo aquí?

- Tienes un poco de...

- Sí sé- dije pesadamente- Respóndeme, ¿Que estás haciendo aquí?

Ralph era amigo de Nate. Estuvo enamorado de mí un buen tiempo, pero luego se le pasó. Creo yo, ya que ahora está saliendo con Mindy, una compañera de trabajo. Aveces era realmente molesto.

- Que humor... Yo solo pasaba por esta cafetería y vi a la gran Sam Puckett sentada leyendo una revista de cuarta, y me dije... ¿Por qué no saludarle? Y bueno... aquí me tienes- sonrió.

- Genial...- froté mis sienes con frustración- Eh, oye, Ralph, ¿Te importaría dejarme sola? No es un día muy reconfortante para mí...

- ¿Estuviste bebiendo, Puckett?- preguntó como si me estuviera reprimiendo y sólo tuviera 5 años.

- No, no bebo desde hace mucho. Es... Agh, no te importa.

- Sí me importa, somos amigos, ¿No?

- Sí, claro... cómo digas, pero... enserio sólo quiero estar sola.

No pudo darme respuesta, porque volteó a ver quien entraba por las puertas de la cafetería. Lo que faltaba para que este día estuviese peor... era la puta de Carly. Levanté enseguida la revista para que no me viera.

- Bueno, me iré... que tengas un buen día, eh.- Estaba apunto de levantarse, pero yo lo detuve.

- ¿Qué? ¿Estás loco?-susurré

- Pero si tú me dijiste que...

- Cállate, nos pueden oir.

- ¿Quién? Esta cafetería está completamente vacía. Exceptuando a la mujer que acaba de entrar.-susurró de igual forma.

- Precisamente.

- ¿La conoces?

- Shhhh...

Mi intención no era vigilar a Carly, pero quería ver que hacía y a quién esperaba. Por suerte, mi mesa no estaba muy lejos a de ella, así que podía escuchar lo que ordenaba y cualquier palabra de saliera de su boca. Ordenó un capuchino de vainilla. Claro, cuando teníamos 14 o 15 años era su favorito.

De pronto su teléfono comenzó a sonar.

- ¿Diga?... ¿¡QUÉ!? No hagas una locura Freddie.

Estaba hablando con Freddie, genial.

-... ¿Cómo quieres que me calme? Estás a punto de cometer una de las torpezas más grandes que has hecho en tu vida... Freddie, no... ¡Agh! ¿Sabes? Has lo que quieras... ¿Cómo quieres que no me enoje? Nunca me haces caso... está bien, si sé que la quieres... Espera, ¿Dijiste Missy? ¿Que tiene que ver Missy en todo esto?... ¿Lo estás averiguando? Pero Freddie... ¿Freddie?... ¿Freddie?. Maldito gilipollas, me cortó.

Muy bien, ahora estaba confundida. ¿Acaso ella había mencionado a Missy? ¿Será esa Missy, Missy Robinsson?
Mi cabeza estallaría en cualquier momento.

- Sam, yo creo que...

Ralph, te voy a matar por haber dicho mi nombre en voz alta.

Carly volteó la cabeza para donde estaba sentada y levantó ambas cejas.

- ¿Sam? ¿Eres tú?


Muy bien, aquí estaba, afuera del apartamento de Sam. Estaba dispuesto a aclarar todo esto y recuperarla. Digo, nos merecemos estar juntos, después de todo lo que hemos pasado los dos.

Debería avisarle a Carly, ¿No? No, claro que no. O tal vez sí.

Le marqué a Carly de todos modos.

- ¿Diga?- respondió ella sorbiendo algo.

- Estoy afuera del apartamento de Sam, le pediré que vuelva conmigo.

- ¿¡QUÉ!? No hagas una locura Freddie.

- ¿Por qué una locura? La amo y quiero que esté conmigo. Y si es necesario matar dragones para ello, lo haré. Así que, cálmate.

- ¿Cómo quieres que me calme? Estás a punto de cometer una de las torpezas más grandes que has hecho en tu vida

- No, no lo es. En realidad, creo que es la mejor decisión que he tomado.

- Freddie, no...

- La quiero conmigo, Carls.

- ¡Agh! ¿Sabes? Has lo que quieras

- Pero, no te enfades.

-¿Cómo quieres que no me enoje? Nunca me haces caso...

- ¿Cómo quieres que te haga caso cuando todo el día estás diciéndome que vaya en contra de mi corazón? Está bien, si sé que debería superarla. Pero he estado haciendo unas averiguaciones, y con esto me refiero a revisando mi correo desde hace tiempo, y tenía unos sin leer de Missy, puede que tenga algo que ver.

- Está bien, si sé que la quieres... Espera, ¿Dijiste Missy? ¿Que tiene que ver Missy en todo esto?

- Como te dije lo estoy averiguando

- ¿Lo estás averiguando? Pero Freddie...- la verdad, me cansé de los "peros" de Carly, así que le corté.

Golpeé a la puerta del apartamento, pero en vez de Sam, me abrió Jennifer. Traía una camisa de hombre y unos shorts muy cortos. Tenía un aspecto bastante despeinado. No quiero suponer nada.

- ¡Freddie! ¿Que estás haciendo aquí?- sonrió.

- Vengo... Vengo a ver a Sam, ¿Está?

- No... pero estoy yo, ¿Quieres charlar y una cerveza? Nate salió a ver a su madre o algo así- me miró de una forma que consideraría extraña.

- Oh, no... no quiero molestarte.

- No es molestia.

Tomó mi muñeca y me hizo pasar. ¿Por qué tenía el presentimiento de que Jenn no quería solo mi compañía? Vamos... no seas un estúpido, Jennifer tiene novio.

- ¿Con limón o sin limón?- dijo refiriendose a la cerveza. Tragué saliva, esto era un tanto incómodo.

- Sin...

Me entregó una y luego sacó para ella. Se sentó bastante cerca mío. Tomo un sorbo, y luego me miró.

- ¿Has estado yendo al gimnasio?- preguntó acercándose un poco a mí y tocando con su dedo mi pecho- A mí me parece que sí.

- Ehh... Jenn, no quiero sonar grosero, pero creo que tengo que irme.

- Oh, pero, ¿Por qué tan pronto? Si todavía no comenzamos a divertirnos.

Se sentó encima de mí, con sus piernas a los lados y comenzó a besarme como si hoy fuese el fin del mundo. Traté de separarla con delicadeza, pero ella se agarraba con más fuerza y le ponía más intensidad al beso.


Muy bien, ¿Les gustó? Me demoré demasiado, pero mejor tarde que nunca. No olviden dejar reviews, que me indican si les gusta y si mi trabajo vale la pena o no:( Porfavor. Nos vemos, cuidense3