Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece (ya quisiera), sino al genialoso Hiro Mashima! :D
Advertencia: Esta serie de capítulos hacen alución a los siete pecados capitales en un AU (alternative universe). El contenido de la obra puede ser considerada M (mayores de 16 años), así que antes de pervertirles la mente, queda bajo su entera responsabilidad continuar leyendo.
Guía:
— Dialogo.
— Susurro.
"Pensamientos"
«FlashBacks»
«Citas»
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«La pereza no es descanso, y por eso le falta la satisfacción.»
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Nicolae Iorga.
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La inacción o el ocio no siempre engloban a la Pereza. Uno puede ejercer labores pero sin en verdad compenetrarse en ellas, dejando que el cuerpo actúe solo por inercia, mientras que su mente y alma vagan por la tranquilidad de la inconsciencia. ¿Acaso aquello promete algo?
Claro que no. Ella podía dar claro testimonio de eso.
— ¡Arriba, más arriba, Heartfilia! –Gritaba con euforia su entrenadora mientras sus saltos no reunían lo necesario para demostrar que lo estaba haciendo con convicción.
Muchas veces la falta de motivación acarreaba la pereza. Otras veces no era ni necesario hablar de motivación alguna cuando la reticencia tiene lugar en el corazón de uno.
Volvió a reincorporarse con la desilusión de no haberlo hecho como debería y mientras oía la voz de su coach recriminarle por su poco desempeño en la práctica, ella volvía al punto de salida, para empezar de nuevo. Aunque estar anclada a aquella práctica hace dos horas y media, sin que algún resultado satisfactorio, no le daba esperanzas de que algo pudiese cambiar.
— ¡¿Qué sucede contigo, Heartfilia?! –Preguntó alterada su maestra mientras Lucy intentaba recuperar la normalidad en su respiración. - ¡De vuelta! ¡Y trata de poner más empeño en esto!
Inhaló profundo, cerrando los ojos, intentando buscar la concentración en alguna parte de su mente. Pero…
El silbato sonó con fuerza y entonces, sus ojos se abrieron de par de en par para que sus piernas comenzaran a correr con agilidad, más la motivación escaseaba en sus orbes chocolates. Su cuerpo se irguió en el aire cuando sus piernas la impulsaron con fuerza, girando para quedar de espaldas y lograr surcar la altura donde la barra de hierro le indicaba.
Nuevamente acudían a ella imágenes que atormentaban su concentración. Recuerdos que involucraban a su mejor amigo y a cierta albina de ojos celestes. Aquello fue suficiente como para que su cuerpo perdiera altura y su talón se cargara consigo la barra de hierro, estropeando por completo su salto y hacer que su caída sobre la espesa colchoneta negra, se volviera aún más impotente.
Y allí, postrada sobre la fría y dura almohada, oía las objeciones de su superior, reclamándole a cerca de su falta de concentración y dedicación a lo que, en un principio, parecería ser una pasión en la rubia. Ella no protestó, sólo permaneció allí postrada como cual saco de papas olvidado, ni siquiera sintió cuando la maestra se había marchado junto con sus demás compañeras, dejándola completamente sola bajo el cielo nublado que ahora velaba por ella.
El tiempo ya no reparaba en ella, ni siquiera el cansancio había sido motivo suficiente como para ponerse de pié y marcharse a su departamento donde sí encontraría un lugar que la cobijara como ella deseaba. No, nada. Simplemente, nada.
¿Por qué? Simple.
Nuevamente, Natsu Dragneel se había convertido en un pecado para ella. Nuevamente, despertaba emociones y actitudes que no eran comunes en su persona. ¿Por qué?
Esa pregunta se había vuelto muy común de formular para ella, tornándose casi en una fatiga tener que responderse a ella. ¿Por qué debería? Y allí nuevamente figuraba la palabra interrogativa que justificaría lo que desconocía. Sin embargo, aquello cansaba a su mente y hastiaba a su cuerpo.
Pero lo que estaba comenzando a fastidiarla aún más, era el no poder responderse. ¿Por qué sentía tantas cosas cuando de Natsu se trataba? ¿Por qué había cambiado su forma de verlo? ¿Por qué necesitaba estar cerca suyo pero alejada al mismo tiempo? ¿Por qué?
Aún así, ella no quería responder a esas preguntas porque sentía que no tenía caso. Porque no quería pensar en nada que tuviese que ver con Natsu. Porque estaba cansada de la fragilidad que involucraba pronunciar su nombre. Porque…
No quería pensar más. Y allí estaba nuevamente ella rehuyendo de los fantasmas que la atormentaban, que la perseguían para que respondiera esas preguntas. Sonrió con ironía. Si Natsu la encontrara en ese estado sería algo tan humillante para no decir contraproducente.
¿Qué palabras podría dirigirle? Ése idiota tenía la facilidad de decir las cosas mientras su convicción las revestía, casi convenciéndola de que, en sus palabras, la veracidad triunfaba.
¿Acaso estaba deseando que Natsu acudiera a ella y fuese él quien le arrebatara aquella apatía que la absorbía cada vez más? Sería algo tan irónico, puesto que la razón de que se encontrara así era él. Aunque su único consuelo era saber que él no vendría por ella. Claro que no. Después de todo, Lisanna Straus había regresado a Magnolia, eso solo significaba una cosa.
Suspiró hondamente. Una opresión en el pecho fue apoderándose poco a poco de su cuerpo entero, dejando que las ínfimas ganas de ponerse en pié, la abandonaran.
— ¿Todavía practicando?
Aquella voz irrumpiendo el silencio en la cancha de deportes fue suficiente motivo para que Lucy abriera los ojos con cierto brillo de esperanza en ellos, buscando con la mirada al recién llegado. Cayendo en cuenta que la persona que se acercaba a ella difería de la que esperaba encontrar.
— Oh, Sting-kun. Eres tú. -dijo externalizando su decepción. No era su intención ser demasiado obvia, pero cuando te idealizas con una bicicleta y te regalan una patineta… Es imposible no dar a conocer la decepción que siente uno.
El rubio lo noto y no pudo evitar fruncir el ceño, acercándose a la joven quien se estaba reincorporando sobre la colchoneta, casi por obligación.
— ¿Esperabas a alguien más? -cuestionó casi mordazmente, pero disimulada bajo una sonrisa torcida.
— Claro que no. –Atinó a decir mientras se ponía de pié caminando hacia su bolsón.
Los pasos de Sting la imitaron a zancadas ruidosas, percibiendo la ansiedad que caracterizaba el carácter colérico del joven muchacho. Lucy juntó sus cosas intentando no pensar en que en realidad esperaba ver a Natsu acudir a ella.
— Oi, ¿te sientes bien? Pareces decaída. –Preguntó una vez que ella se giró para retirarse. - ¿Te he dicho que las mayas te quedan muy bien?
Lucy sonrió agradecida por el cumplido, pero antes de decir algo más, nuevamente Sting habló.
— Aún no me has respondido lo de nuestra cita.
— Oh, ¿en serio? –Fue su simple respuesta, tratando de no dejar un silencio muy prolongado entre ambos, pues intentaba simular su completo desinterés sobre el tema. Tenía tantas cosas en la cabeza que añadirle una más, la haría desfallecer. – Las prácticas me tienen muy corta de tiempo.
— Estaba pensando éste domingo. No tienes práctica ese día, ¿no? –Ambos iniciaron su caminata hacia la salida del lugar, mientras que Lucy pensaba en la respuesta que le daría al joven.
— Pues…
— Lucy. –Los ojos de la rubia se abrieron con sorpresa al oír aquella voz que ansiaba tanto escuchar. Sus pasos se detuvieron en conjunto con los de Eucliffe y su mirada se encontró con la cálida que el recién llegado le dedicaba.
— Oh, Natsu-san. ¿Qué lo trae por aquí? –De prisa, Sting habló con la prepotencia que se empeñaba a mostrar, después de todo, el ingresar al equipo de basket con todo y halagos del entrenador, hacían que el ego del ojiceleste ascendiera aún más.
El susodicho acentuó el ceño fruncido al enfocar su atención sobre quien él consideraba un problema.
— Vengo a buscar a Lucy. –Fue su única respuesta, pero el enfrentamiento de miradas entre ambos hombres continuaba.
Una sonrisa satírica circuló por el rostro del más joven para luego desviar su atención en la Heartfilia.
— Nos vemos el domingo, Lucy. Hasta otra, Natsu-san. –Sin más, Sting se marchó chocando su hombro contra el de su superior, enseñándole que no temía al capitán de su equipo.
Dragneel tampoco se iba a doblegar ante aquel mocoso. Lucy conocía perfectamente a Natsu como para saber que éste no dudaría en propinarle una paliza al Eucliffe, así que optó por actuar rápido y casi sin pensar, tomó la muñeca de su amigo, deteniendo sus pasos y hacer que éste enfocara toda su atención en ella.
— Gracias por venir, -habló la rubia mirando el suelo. -pero no es necesario.
— Ese idiota me las pagará. –Habló volviendo su vista hacia donde se había marchado Sting ignorando las palabras de Lucy, en cuya sien, resbalaba una gotita de sudor. – Oi, Luce… Espero que no se te pase por la mente salir con esa escoria.
—… -Lucy abrió la boca tratando de decir algo, pero solo el aire desfilando entre sus dientes fue lo único que salió.
Sintiendo el mutismo de la chica, Natsu le volvió a dedicar su mirada. Ella lo sintió y una terrible ansiedad la hizo sucumbir por dentro. ¿Por qué se sentía así cuando se veía reflejada en los obscuros ojos de su amigo?
— Natsu, yo…
— Oi, ¿cómo te hiciste eso?
— ¿Q-Qué? –La pregunta de Dragneel la confundió plenamente y más aún cuando éste se arrodilló frente a ella, estudiando sus piernas. - ¡¿Qué estás haciendo?!
¿Dónde se había ido aquella apatía que, de a poco, la hacía sucumbir hacia el abismo?
— Tu tobillo, Lucy. –Natsu había elevado su mirada con aquella inocencia que lo caracterizaba, haciendo que la chica se sonrojara aún más.
— ¿Q-Qué tengo en el tobillo? –Preguntó desviando su atención hacia donde le indicó, sorprendiéndose de encontrar su tobillo con un gran moretón rojizo e inconscientemente, flexionó la pierna para que su peso no residiera en su zona lastimada. - ¿Cuándo…? –Lucy se volvió hacia la cancha de entrenamiento y recordó en varias ocasiones había acabado golpeándose por la barra de hierro.
De un momento a otro, parecía que el abatimiento que recubría su cuerpo, la abandonó por completo, comprendiendo que no solo su tobillo estaba lastimado. Ciertas partes de su cuerpo yacían con algunos moretones que ni ella lo había notado o sentido siquiera.
— No deberías de forzarte tanto, recuerda que el torneo está por llegar y si no te cuidas—
— No participaré. –Sentenció fríamente Lucy alejándose del pelirrosado, llamando la atención de éste.
— ¿Por qué? Has entrenado muy duro como para…
— ¡¿Por qué debería?! –Bramó la chica intentando no sucumbir ante las terribles ganas de romper en llanto.
Así mismo como el dolor en sus golpes fue desencadenado de una, sus emociones dormidas despertaron, desesperándola. Toda la presión y el estrés que su pereza adormeció todo ese tiempo, fue rápidamente externalizada.
— Soy un fiasco, la entrenadora misma me lo ha dicho. –Los primeros sollozos se oyeron. - N-No debería… Y-Yo…
— ¡¿Desde cuándo te has convertido en una cobarde, Lucy?! –Los ojos de la muchacha se abrieron de par en par, sorprendida de oír el bramido de su amigo. Elevó la mirada encontrándose nuevamente con aquellos ojos encendidos, aquellos en donde se reflejaba su viva convicción. – No recuerdo a ésta Lucy que vacila por los primeros tropiezos. ¿Qué te hace pensar que eres un fiasco? Solo porque te hayas equivocado algunas veces no quiere decir que seas un fiasco. –Suspiró cansinamente mientras se rascaba la nuca. -¿No me habías dicho que surcar el aire en cada salto te hace sentir increíble? Verte… Verte haciendo lo que haces, con tanta pasión… Eso sí es increíble.
— N-Natsu… -Unas finas lágrimas cayeron por su mejilla mientras miraba el rostro de su amigo.
El hombre le dio la espalda y se arrodilló enseñándole su espalda con la intención de que se subiera en ella. Lucy dudó un momento y entonces la voz de Natsu volvió a oírse.
— No vuelvas a decir esas cosas, Lucy. –La miró sobre el hombro. —No cuando tus nakamas aún confían en ti.
Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de la rubia y asintió secándose las lágrimas para así subir la espalda de Natsu. Y así, siendo cargada por él, cerró los ojos, dejó a un lado los pensamientos que la atormentaban, encontrando el verdadero descanso en el calor que irradiaba el mayor de sus tormentos.
Y fue allí cuando se dio cuenta de que había encontrado la respuesta a sus múltiples preguntas. Si, con una sola respuesta, todas las demás dudas eran respondidas, pero…
"Quizás… Yo…"
Pero solo faltaba que ella admitiera esa respuesta. Pero la pereza la vencía. Otra vez.
— ¿Alguien en está en tu departamento? –Preguntó Natsu mientras ya sus pasos recorrían las calles en dirección al hogar de la muchacha.
— Levy fue a estudiar con Gajeel, así que no.
La joven no podía ver, pero una gran sonrisa se dibujaba en el rostro de Natsu al oír aquello. Hacía tiempo que no pasaba un momento a solas con ella y no iba a perder la oportunidad.
Las nubes ya no pudieron congregar el agua que traían y la llovizna se desató encima de ambos. Natsu bajó un momento a Lucy para cubrirle la cabeza con su chaqueta y retomar el paso a un ritmo acelerado. A ninguno de los dos le convendría enfermarse cuando el torneo estaba tan cerca.
No tardaron en llegar, para alivio de ambos. Lucy abrió la puerta de su departamento y ambos ingresaron, aunque claro que Natsu no necesitaba recibir invitación alguna como para tomar sitio en el sofá de la muchacha o alzar sus pies en la diminuta mesa de la sala.
— Ponte cómodo. –Dijo con sarcasmo a lo que él la miró con aquella gran sonrisa suya, que la dejó fuera de juego. Su sonrojo se hizo presente nuevamente y desvió la mirada a otro lado. - Y-Yo… Me cambiaré. Creo que hay un poco de comida en el refrigerador si quieres calentarlo.
— Bien. No se diga más.
La chica se dirigió a su habitación mientras intentaba cambiar sus pensamientos. Era Natsu después de todo, ¿qué no podía verlo como cuando se conocieron recién? Pues con todo lo sucedido, estaba claro que no.
Lucy entró al baño y dejó que el agua tibia relajara sus músculos, en especial los lastimados en aquel día de ardua práctica, logrando alivianar también su mente y dejándose a merced de la pereza que acostumbraba a consolarla en casos como aquel.
— Lucy… -Abrió los ojos con sorpresa al oír la voz de Natsu tras la puerta y un inexplicaba miedo la revistió.
— ¿N-Natsu, qué quieres?
— Nada, sólo pedirte que no apoyes mucho tu pié lastimado. Preparé una compresa fría para él, así que…
— Lo sé, gracias. –Cerró finalmente el grifo del agua y cubrió su cuerpo con la toalla que tenía. Imaginó que Natsu ya se había ido, por lo que sin pudor abrió la puerta del baño que compartía con su habitación y lo que halló, no podía considerarse como sano. - ¡¿N-Natsu?!
El muchacho yacía recostado en su cama mientras la esperaba, bebiendo una botella de cerveza que halló en su heladera y por si fuera poco, el muy listo ya se había deshecho de su camisa, la cual colgaba en la silla de su escritorio totalmente húmeda.
— No sabía que tenías cerveza en el refrigerador, Luce. Se te pega lo de Cana, ¿eh?
— ¡Y a ti lo de Gray! ¡Sal, quiero vestirme! –El muchacho bufó como cual niño y poniéndose de pié, desfiló su escultural cuerpo hasta la salida. "¿Acaso lo haces a propósito, Natsu?" Suspiró vencida.
Estaba cansada. No solo su cuerpo pedía auxilio, sino su mente. Todo su ser quería desconectarse de la rutina y vagar como cual alma en el purgatorio, sin preocupación alguna. Buscó su ropa y no tardó en vestirse, para luego abrir la puerta a un Natsu que no se había despegado de allí, aún exhibiendo su torso desnudo, el cual Lucy ya ni se molestó en decir nada más. Estaba harta de decirle las cosas.
— Bien, ahora acuéstate. –Ordenó el muchacho tomando las muñecas de la más joven hasta que ésta se halló en la cama.
Lucy dejó que su amigo maniobrara su cuerpo, estirando sus piernas y aplicando la compresa de hielo sobre su tobillo lastimado, mientras ella observaba sus manos ubicadas sobre su vientre. Si, muchas cosas circularon por su mente bajo el silencio que se acobijó entre ambos.
— Natsu, estoy cansada de todo. –Confesó una vez que el muchacho se sentó junto a ella.
— Lo sé. Todo se ha tornado difícil, ¿no? –Ella asintió y sin querer, elevó su rostro hasta el suyo, claro que no esperaba encontrarse con que él también la estaba mirando. - Quieres olvidarte de todo por un momento, dejar que el mundo deje de girar y… Dejar de pensar en las consecuencias.
— S-Si… Quiero dejar de pensar. -No supo cómo sucedidió, ni quién dio el primer paso, pero eso ya no le interesaba. No quería pensar en las razones ni en los por qué ni mucho menos en las cosecuencias que aquel beso podría tener.
La distancia entre ambos se había vuelto tortuosa, sentirse era una necesidad para ambos en esos momentos y con la mente reducida a un espacio en blanco, al único que hacían caso era al impulso de no pensar por la fatiga ni reaccionar por la pereza.
Las caricias despertaron cosas que parecían ser solo un retrato dentro de ambos. Natsu recostó el cuerpo de Lucy sobre la cama con cuidado, mientras aquel juego de quien pensaba en las consecuencias perdía, daba inicio. Y claro que ninguno de los dos quería perder, por lo que hasta que no se acabe, dejarían que la pereza drenara sus poros y los alimentara con el escepticismo que ansiaban.
Ese día rememoraron lo que significaba entregarse al placer, aunque esta vez por la embriaguez de otro elixir. Uno que ninguno de los creía que sería tan bien recibido o que su efecto pudiese durar mucho más allá de lo acostumbrado.
Ya tendrían tiempo de pensar en las consecuencias de sus actos, pero mientras tanto, la pereza les enseñaría a bailar bajo el efecto de otro compás.
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Notas de la Autora:
¡Waaaawiiii! :333
La pereza es sexy *¬* Lo sé, porque es gracias a ella que estoy aquí escribiendo y no estudiando por ejemplo kukuku Soy perezosa :3 Me identifico mucho con éste pecado también wiii :D (bueeeh, tampoco para ponerse muy contenta ¬¬) juaz xD
Eeeen fin… ¡¿Cómo ha estado el capítulo?! ¡¿Les gustó?! :D Dejen sus comentarios como siempre. Muchos esperaban ansiosos este capítulo pues querían saber que cuerno iba a escribir, ¿no? ¡Pues helo aquí! :D Espero que les haya gustado, pos así como se imaginaron, me costó mucho escribir sobre la pereza… Me daba pereza *tuchun* mal chiste xD
Muchas Gracias enserio por seguir esta historia y por comentarla también. ¡Nos seguimos leyendo en el siguiente capítulo: Avaricia!
Byeee~
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Rincón de las Respuestas:
* Netokastillo: ¡Holaa! :D Gracias por comentar. Wii, me alegra que te haya gustado el capítulo. Coméntame qué tal te pareció éste ¡Nos seguimos leyendo! Bye-Byeee~
* Hime Shiraiwa: ¡Yellow!~ Muchas gracias por tu comentario, que siempre es bien recibido… No te preocupes, cuando puedas y donde puedas (?) ¡Me emociona que te guste como va la historia! En verdad me comprometo cuando a las personas les va gustando :3 Si, pero en este capítulo… Ta-chaan! :D ¡Espero que te haya gustado el capítulo que esperabas leer! ¡Muchas gracias nuevamente y nos seguiremos leyendo, byee!~
* Alex Darklight: ¡Wooolas! :D Así es, todo un problema se crearon éstos dos :/ Jajaja No puedo decirte nada con respecto a eso, pero creéme que la idea tampoco me gusta xDDD Sin embargo, más en el siguiente capítulo Natsu dejará en claro aquello :D ¡Muchas gracias por tu comentario, me hace muy feliz saber que te haya gustado el capi anterior! Por supuesto, eres una de las primeras a quien planeo escribir diciéndote "ya subi la historia lalala" con todo y "lalala" :D Bye-Byee-lalala!~
* Katari-Hikari-chan: ¡Mi Nezu-taaan! :D ¡Bienvenida! :3 ¡Muchas gracias por dejarme tu comentario, querida amiga, siempre siendo bien recibida! Gracias, la verdad que si, ver desde sus puntos de vista y sus relatos es lo que le da cuerda a todo esto :D Muchas gracias dile a los chicos y por supuesto que me quedaré acostadita en cama hasta que me pase completamente toda enfermedad TT^TT Luego hablaremos de lo del sábado, así que… ¡Nos seguiremos leyendo!~ Byeee~
* Kanade Bellamy: ¡Holaaa! :D ¡Muchas gracias por tu comentario! :3 Wiii, Me alegra tanto que te haya gustado. Ojalá este nuevo capi también lo haya hecho :DDD Si, me gusta dejar para último la reconciliación, sin embargo, no de buenas a primeras, sino que lleve su proceso como es el caso :D Aunque en el capítulo anterior ya se estaba forjando el terreno para una siguiente reconciliación como es en éste capítulo, aunque sea tácito xDDD Siii, la pereza es algo taaaan difícil de repente, aunque sea fácil ejecutarla xDDD Muchas gracias nuevamente y nos leeremos. ¡Por cierto, adoro tu avatar! Nunca caí en cuenta que era Kaaaaanda *0* Sexy japonés con cola de caballo y mal humor que lo hace ser más seexy… Ok. ./.
* Sombraescarlata: ¡Holaaa! :D Muchas gracias por tu comentario, en verdad. Muy feliz me siento de saber que te haya gustado tanto el capítulo de hoy :D Wiii, me volveras una malcriada de tus halagos xDDD Si, tanto Natsu como Lucy estaban de verdes xDDD ¿Cómo te pareció el capítulo de la pereza? Si, es uno de los más complicados TT^TT me costó un poco idear algo qué escribir en él, pero ojalá guste xPPP Muchas gracias a ti, mi querida. Y nos seguiremos leyendo en el siguiente capítulo. Besos :*
* Luffy Eucliffe: ¡Wooolas! Of course, Sting es STING :D es el badboy sexy de la Uni que tiene locas a todas las chicas xDDD Tranquila, te comprendo. Yo también pongo un cartelito 'cuidado con la novia' colgando del cuello de mis multiples novios (Laaarga lista) así que comprendo a lo que te refieres xDDD ¡Wii, Me alegra tanto que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este nuevo también te haya parecido genial! :D Siii, la envidia y los celos lo saborearon esos dos xD Exacto, Lisanna tendrá partido dentro de la historia. Jajaja Si, con eso debe ser suficiente para Natsu de admitir sus sentimientos. ¡Nos leeremos en el siguiente capítulo! :D Tututuruuuuu (adoré tu trompetilla de despedida) jajaja ¡Byeee!~
* Gabe Logan: ¡Ho-Hola! :D Si, ambos quieren mentirse pero no les dura mucho ese tema xDDD ¡Precisamente, de eso va este nuevo capítulo! ¡Hoy lo mandaron todo al diablo y un pequeño desliz se ganaron por consiguiente! Kukuku Gracias por tu comentario y nos seguiremos leyendo, byee!~
* Yuni-sama: Yeellow! :DDD Thank U very much for leaving ur comment. It has made me very happy to know that you have been charming and I know what you think of the new chapter. I do not know if you write in English or Spanish, but weeell… Bye~
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BlueSpring_JeagerJaques.
