Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece (ya quisiera), sino al genialoso Hiro Mashima! :D

Advertencia: Esta serie de capítulos hacen alución a los siete pecados capitales en un AU (alternative universe). El contenido de la obra puede ser considerada M (mayores de 16 años), así que antes de pervertirles la mente, queda bajo su entera responsabilidad continuar leyendo.

Guía:

— Dialogo.

Susurro.

"Pensamientos"

«FlashBacks»

«Citas»

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«La avaricia es la más desinteresada de las pasiones, ya que exige una abnegación, a veces de magnitud heroica.»

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Francisco Ayala.

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Desear sin medida. Anhelarlo todo. Proteger con recelo lo que nuestras manos quieren. Y por supuesto… Proclamar como nuestro lo que no nos corresponde. Eso era avaricia. Él lo sabía. Por supuesto que él no estaba pecado de avaro. Claro que no.

Era el maldito Eucliffe quien estaba cometiendo atropello contra él, pues era él quien en estos momentos se estaba metiendo con su Lucy. Si, suya y de nadie más. Le estaba robando la mirada que deberían ser dirigidas a él, las sonrisas que él debería provocar en ella y la cercanía que él debería ser dueño… Lo mataría.

Gruñó audiblemente mientras observaba sin disimulo alguno a la pareja ubicada lo bastante lejos como para que no se percataran de su presencia, pero teniendo una vista ejemplar de lo que ocurría. Aunque claro, era esa vista lo que lograba que su enojo aumentara a cada segundo.

Lo único que lo mantenía al margen de no lanzarse a asesinar a sangre fría a aquel que ahora estaba acaparando la atención de su amiga, era que se lo había prometido a ella. Sin embargo, conocía con demasía a aquel sujeto, sin mencionar el tipo de mujeres con quienes acostumbraba a salir. Tarde o temprano buscaría algo más en Lucy.

Y por eso él estaba allí, preparado para cualquier movimiento indecente por parte de Sting Eucliffe. Él era el único quien podía tener a Lucy, él y nadie más que él.

— ¿Me puedes repetir qué demonios hacemos aquí? -Oyó la voz de Gray junto a él. El azabache observaba con una ceja enarcada a su pelirrosado amigo, perdiendo de a poco la poca paciencia que tenía.

— Protegemos a Lucy. -Contestó serio y sin quitar la vista de su amiga rubia.

— Aja y... ¿No podemos protegerla dentro de la maldita heladería? -Preguntó con hastió de ser el centro de atención de los que circulaban por la calle.

¿Y cómo no serlo? Ambos jóvenes yacían escondidos —si eso significaba estar tras un árbol bajo la mirada de todos los peatones—, mientras cubrían su labor de espías, protegiendo la "dignidad de Lucy" como se repetía mentalmente Natsu, excusando los celos que le ardían por dentro.

Aún no comprendía por qué demonios Lucy terminó accediendo a salir con aquel patán. En verdad lo molestaba.

El domingo había llegado, para disgusto del Dragneel, pues sabía perfectamente que su querida Luce se vería con el maldito Eucliffe. ¿Y qué hacía Natsu? Pues no esperó otra iniciativa que seguir a hurtadillas la motocicleta que conducía el estudiante de intercambio. No se dirigieron muy lejos, o quizá era la primera parada de la 'cita', pues ambos ingresaron a una heladería.

— A la mierda contigo, cabeza de lava. –Espetó con molestia Gray al reincorporarse, ingresando de esa manera a heladería sin más, bajo la incrédula y molesta mirada del Dragneel.

¡Oi, Gray! ¡Ven aquí, maldito freezer andante! –Profirió en un susurro amenazante que solo su amigo pudiese escuchar para no llamar, más, la atención de los demás.

Gray no se inmutó en lo más mínimo y fue a sentarse en una mesa libre sin que Lucy reparara en su presencia, pues una plantear lo suficientemente alta lo cubría. Natsu murmuró maldiciones en contra del nudista y mirando a ambos lados, previendo que nadie lo reconociera, caminó con rapidez, haciendo valer las múltiples películas de espías y ninjas que llegó a ver, para ingresar así a la heladería.

Todo lo que estaba haciendo por proteger lo que era suyo. Se felicitaba mentalmente por mantener la cordura y continuar con aquel juego innecesario. Si, era innecesario porque Lucy era suya y no importaba cuantos Stings tuviese que golpear, nadie nunca cambiaría los hechos.

— Maldito pervertido, -dijo una vez que se sentó junto a Gray. – tienes suerte que tenga reflejos de gato.

— Como digas, idiota. –Gray solo rodó los ojos y observó en el menú de helados, aunque conociendo sus gustos por lo frío, le resultaba algo muy difícil de elegir.

Mientras tanto, Natsu no despegaba la vista de Lucy, observando cuanto podía a través de las hojas de la planta que era un camuflaje perfecto. No pasó mucho tiempo para que su atención fuese robada por cierto pelinegro con aspecto de matón que ingresó a la heladería con aires de pocos amigos, asustando a varios clientes.

El estudiante observaba a su alrededor, buscando con cierta curiosidad a alguien en específico dentro de aquella heladería, pero terminó por toparse con aquel par de idiotas con quienes solía estar.

— ¡Salama—

Su voz terminó ahogada en su boca, pues Natsu al vislumbrar al gigantón, tomó lo primero que encontró, siendo el sorteado un servilletero y se lo arrojó con toda la fuerza que tenía al rostro, casi tirando al suelo al hijo de Metallicana.

— ¡Maldito idiota, ¿qué demo—

Tanto Natsu como Gray, presa del pánico de poder verse descubiertos por Lucy, arrojaron a Gajeel nuevamente al suelo para que su voz gutural no llegara a oídos de su rubia amiga. Necesitaban mantenerse a margen hasta que llegara el final de aquella parodia de cita, como decía el pelirrosado.

Al oír el tremendo estruendo que inquirió el cuerpo de Gajeel Redfox contra el suelo, Lucy se giró buscando la causa de aquel doloroso golpe, preocupada de que alguien pueda golpearse. Sin embargo, no vio a nadie quien pudo ser la victima de la fatídica caída.

— Menos mal… -Murmuró un tanto preocupada.

— ¿Sucede algo, Lucy? –Preguntó el rubio dando una lamida más a su helado de menta.

La rubia lo miró y sonrió amablemente, acomodándose un mechón tras la oreja, negando con la cabeza.

— No, sólo oí algo.

— ¡Lu-chan! –La rubia se dio la vuelta nuevamente al oír la voz de Levy McGarden ingresando a la heladería.

Lucy se puso de pié con una sonrisa en el rostro para recibir a una de sus mejores amigas y encargada de la biblioteca de la universidad.

— ¡Levy-chan, qué bueno verte! ¿Qué haces aquí? –Inquirió curiosa, acercándose a la menor con una sonrisa.

— Venía a verme con Ga… ¡Alguien! –Terminó nerviosa pues estaba a punto de revelar un nombre que la rubia conocía bien, pero al dirigir su atención sobre el rubio que acompañaba a su amiga, dudó en decir su nombre. – Nee, Lu-chan… ¿Terminaste accediendo a salir con Sting-san? –Preguntó en un susurro escrutando de mala gana al rubio.

— E-Esto… Si. –Terminó rendida. Levy sabía que Lucy no podía decir que no a muchas cosas y entre ellas, figuraban las incontables invitaciones que el Eucliffe le profirió. - ¿Podrías acompañarnos? No quiero estar sola mucho tiempo.

Levy dudó un momento y observó el rostro de su amiga, para luego dirigirle una mirada a uno de los mejores jugadores del equipo de basket, quien ahora la miraba sin mucha simpatía. Suspiró.

— Claro.

— ¡Genial! –Se giró hacia el Eucliffe. -Sting-kun, Levy-chan nos acompañará. –Sentenció con energía, sin dar ápice de excusas por su parte. El rubio no disimuló su total aberración a la idea, pero ¿qué podía hacer? Solo gruñó un "está bien" para terminar de tomar su helado con mala gana.

Mientras tanto, tras la planta.

Eres hombre muerto, Salamander. –Profirió en un murmuro Gajeel asesinando con la mirada al pelirrosado.

Si, si. Como digas. –Dijo sin darle importancia, pues Natsu regresó a su labor de vigilar a su Lucy, una vez que ésta volvió a tomar asiento junto con McGarden.

¿Qué demonios hace? –Preguntó el capitán del equipo de lucha al de natación, quien sólo se encogió de hombros.

— Está enfermo de los celos.

Shhhh.

¡Al diablo, cabeza de cerillo! –Volvió su atención a Gajeel. –Lucy tiene una cita con Sting Eucliffe y el idiota los está espiando para "protegerla". –Dijo lo último enfatizando con sus dedos. - ¿Y tú a qué has venido, Gajeel?

— ¡¿Y-Yo?! –Inquirió de manera sorprendida, pensando en alguna coartada sin que sus dos amigos descubriesen el verdadero motivo que lo traía a aquel lugar.

¡Shhh!

¡Vete al diablo, Salamander! –Volvió su atención a Gray. - N-Nada que les interese.

Oi, miren. Levy llegó. –Informó Natsu con una gran sonrisa. - ¡Tu novia sí que es lista, Gajeel! ¿Qué mejor forma de cagar la cita de Sting que un tercero?

Ante la definición de 'novia' con que tituló Natsu a la lectora, el pelinegro de múltiples pircings enrojeció por completo, sintiéndose realmente avergonzado por el pelirrosado.

— ¡Ella no es mi—

Nuevamente un estruendoso ruido llamó la atención, no solo de Lucy, sino de Levy también. Ambas se miraron curiosas de haber oído lo mismo. Entonces, Sting llamó su atención.

— Iré a pagar la cuenta.

— Si. Gracias. –Tanto Lucy como Levy se pusieron de pié. – Qué extraño que Gajeel no apareciera. –Lucy al notar el cambio de expresión que sufrió el rostro de su pequeña amiga, comprobó lo que venía sospechando de hace tiempo. A Levy McGarden le venían los "chicos malos".

— Es un idiota. Es la última vez que acepto salir con él.

— ¿No es la primera vez? –Preguntó curiosa, pero Levy comenzó a sudar frío, sonrojándose hasta el último cabello. Para su suerte, Sting regresó, interrumpiendo la respuesta que no quería revelar.

— ¿Nos vamos? –Ambas asintieron, caminando hacia la salida de la heladería.

Mientras que en el suelo se debatían dos jóvenes tapando la boca de un muy molesto Gajeel. En cuanto vieron que el motivo de su espionaje se marchaban, Natsu dejó a su pelinegro amigo para ponerse de pié.

— Andando. –Sentenció a ambos amigos suyos aún en el suelo. - ¡¿Qué demonios hacen?! Se están alejando.

— Prometo cobrártelas toda, Natsu. –Dijo Gray poniéndose de pié en compañía de Gajeel.

Y fue así como los tres jóvenes también se marcharon del lugar, siguiendo las huellas que su querida Lucy dejaba, como cuales migajas de pan.

Todo el domingo continuó con lo mismo. Natsu, Gray y Gajeel —los últimos dos arrastrados por los celos del primero— siguiendo a donde Lucy y sus acompañantes se dirigían, así mismo Levy, quien a pedido de su rubia amiga, no se separó de ella en todo el recorrido, para alivio de Natsu y disgusto del Eucliffe.

No tardó en que el sol se ocultara, dando paso a la obscuridad que iba ganando cancha a lo largo del cielo, luciendo así las brillantes estrellas un tanto acaparadas por las luces del pueblo. La última parada del recorrido fue el parque de atracciones con que contaba Magnolia, pues las multitudes podían hacer pasar el mal sabor que Lucy sentía en esos momentos.

¿Por qué?

Se giró a ver al atractivo hombre de diecinueve años, cuya cabellera rubia parecía estar hecha de delicadas hebras de oro, mientras sus ojos centellaban como cuales zafiros en su níveo rostro. ¿Por qué no podía gustarle un tipo como Sting? Sencillo. No era… Él.

Suspiró cansinamente. ¿Cuánto tiempo más estaría sufriendo por aquella batalla interna que se debatía en ella? ¿Cuánto tiempo estaría deseando volver al pasado cuando podía estar junto a él sin miedo a nada? ¿Cuánto tiempo más estaría rogando porque Él sea…solamente de ella?

Entonces, una ráfaga de recuerdos asaltaron su mente en un segundo, rememorando que toda su pasión volvió al dueño que las provocaba. Ella volvió a ceder ante el deseo que implicaba Natsu para ella, pero a pesar de las dudas que circulaban con insistencia dentro suyo, la culpa que una vez existió, ya no la molestaba.

Era otro tipo de emoción lo que le estaba arrebatando el sueño.

Aquel sentimiento de ansiedad que provocaba la idea de pertenecerle a alguien, pero sin sentir que éste le perteneciera… Era asfixiante. Ella quería sentir seguridad al pensar en Natsu, pero no apartaba la idea de que él pudiese amar a otra persona. Pudiese aún pensar en…

— ¿Qué te gustaría hacer ahora, Lucy? –Preguntó Sting viéndola con una sonrisa seductora, sacándola de sus pensamientos.

Parpadeó un par de veces para girarse a su costado y darse cuenta de que Levy ya no estaba con ellos. Su sorpresa fue grata y no lo disimuló. Sting pareció darse cuenta de que ella buscaba a su pequeña amiga, por lo que no reprimió la satisfacción que lo invadía en esos momentos.

— Oh, me encontré con Rogue cuando fuiste al baño y cuando le mencioné que estábamos con Levy, la invitó a caminar. –Hizo una pausa. - ¿Te parece si entramos a la casa del terror? Dicen que es una de las mejores atracciones.

— E-Eh… -El hombre se iba acercando cada vez más a ella, dejando olvidada la distancia que los 'amigos' solían mantener. ¿Qué amigos? ¡Apenas lo conocía!

La idea de causar estragos en Natsu al salir con Sting, comenzaron a sonarle muy mala idea ahora que se veía acechada como cual presa por la fiera que tenía a pocos centímetros de ella.

Lucy entró en pánico y eso se notó.

Sus ojos buscaban que por algún lado él hiciera su tan acostumbrada aparición y la rescatara como siempre. "Como siempre" pensó con tristeza al recordar que ese día se acabaría lo de 'siempre'.

«Lucy lo vio fruncir el ceño con molestia. Lo conocía y sabía que odiaba saber que ella terminó aceptando salir con Sting Eucliffe. No quería sentirse utilizada por él, necesitaba alimentar su orgullo con algo que le diera seguridad frente a Natsu.

Pero no es nada formal, ya sabes. –Se puso nerviosa, así que rehuyó de su mirada, dándose la vuelta para enseñarle la espalda. – De seguro también tienes planes, ¿no, Natsu?

De hecho, si. –Confesó su amigo, sorprendiéndola y haciendo que ésta se girara a mirarlo, esperando oír lo que tenía para decir. El rostro de Natsu se encontraba serio, observando a otro lado mientras decía. – Lisanna quería ir al parque de atracciones y… Ya sabes cómo es ella. Adora esos lugares. –Confesó con una melancólica sonrisa.»

Le dolía recordar aquello. Pero lo que más le dolía era darse cuenta de que solamente había pedido venir al parque porque él estaría allí… con ella. A pesar de sentir tantas cosas confusas en esos momentos, ella necesitaba verlo, no le interesaba que fuese en compañía de Lisanna… Aunque luego lo lamentaría.

Sí, lo harás. Aquello le repetía una voz en su interior, La misma que le hizo recordar que Sting no era Natsu Dragneel.

Se alejó rápidamente del rubio antes de que sus rostros estuviesen más cerca y sonrió con inocencia, mientras retrocedía unos pasos más, eseñando con su dedo una atracción al lazar.

— ¡Vayamos a la rueda de la fortuna! –No supo por qué ese lugar, pero fue lo primero que encontró a la vista para que le sirviese como coartada.

— Hmp… Como quieras. –Y así, iniciaron sus pasos hacia donde se encontraba la atracción que indicó la rubia.

Lucy observaba a su alrededor, percatándose de que la gente iba en aumento, pero ninguno de ellos le generaba la tranquilidad que buscaba. Ninguno de ellos le producía aquella sensación de que su sola cercanía bastaba para decir que era lo que ella necesitaba. Lo único que ella podía desear poseer en toda la tierra.

Recorrían la mitad del camino que les faltaba para llegar a la Rueda de la Fortuna, pero ella se encontraba sumida en sus pensamientos, ajena a lo que la rodeaba, ajena a la presencia de su acompañante. Sólo reparó en él al sentir su mano tomando la suya. Sus pasos se detuvieron con sorpresa, para girarse y encontrar así el rostro del rubio, quien la miraba con la intensidad que lo caracterizaba aquella personalidad posesiva que irradiaba.

— ¿Segura que no quieres ir primero a la casa del terror? Prometo protegerte. –Dijo juguetonamente mientras desviaba los pasos hacia donde estaba la atracción donde él quería ir, sin embargo, Lucy se encontraba lo suficientemente confusa como para dejarse arrastrar por él.

— Sting-kun, preferiría un lugar donde…

— ¿Dónde no estemos los dos solos? –Interrumpió mirándola con detenimiento, estudiándola en silencio, como cual depredador. - ¿Acaso es eso? ¿No quieres estar cerca de mí?

—…N-No, ¿qué te hace pensar que yo…? –Trató de sonreír, pero ni siquiera ella podía negar aquello.

— Pues toda tu actitud. –Sentenció con molestia. - ¿Crees que no me di cuenta? ¿Acaso me tomas por estúpido? –Una sonrisa irónica se formó en su rostro al ver la atónita que le dedicó Lucy. - ¿Cuánto tiempo más debo esperar para que me mires como quiero y dejes a un lado a Natsu-san?

— ¿N-Natsu? –Preguntó confundida. - ¿Qué tiene que ver Natsu en todo esto? –La paciencia y condescendencia que había estado teniendo, fue drenándose fuera de su cuerpo, pues no le gustaba la actitud que el rubio estaba teniendo.

— Oh, por favor, Lucy. Si estabas tratando de aparentarlo, eres muy mala. ¿Acaso crees que nadie se da cuenta cómo actúas? Está bien, dejemos a Natsu-san fuera. Vayamos a la casa del terror, ¿de acuerdo?

Nuevamente tratándola como un objeto, como si fuese que ella le pertenecía. Sus crudas palabras resonaban en su cabeza con fuerza. ¿Por qué había dicho todo eso? ¿Qué buscaba realmente Sting de ella? Y fue allí cuando lo comprendió todo.

— ¡Sting!

Un rugido se instaló en medio del bullicio de la multitud y de su mente, deteniéndolo todo y hacer que su mente sólo pudiera distinguirlo a él. La voz imperiosa que denotaba fuerza y convicción fue la única que ella necesitaba para soltarse del agarre que el rubio aplicaba en ella, aunque, un fuerte puño fue quien la liberó realmente.

Natsu emergió del gentío y disminuyó a Eucliffe en el suelo, haciendo que la soltara de inmediato. Lucy observaba todo de manera incrédula, aún sin poder digerir lo que realmente estaba sucediendo. Más una voz en su mente, repetía con insistencia: "En verdad es él."

— Natsu. –Nombró con delicadeza. Como si con pronunciar su nombre, éste fuese a quebrarse o a desparecer nuevamente de ella.

Él se giró y lo único que sintió fue su fuerte mano instalarse sobre su cintura, mientras tiraba de ella. Sus pasos se iniciaron en una rápida corrida donde ella no sabía a dónde la llevaría, sin embargo, su cercanía le era suficiente para saber que todo estaría bien de ahora en más.

Vio que se acercaban a la rueda de la fortuna, generándole cierta curiosidad, pues conocía a Natsu y su total aberración a todo móvil o cosa que pudiese generar movimiento. Sin mencionar sus continuos mareos cada vez que montaba algo como eso.

— ¿N-Natsu…?

Pero no hubo lugar para dudar. La determinación de Salamander era mucho más grande que cualquier otra cosa, terminando así por subirse a una de las cabinas que conformaban la gran rueda de la fortuna. La puerta se cerró y el silenció se instauró entre ambos.

Lo único que se oía con claridad era la respiración acelerada que ambos traían a cuestas por la deliberada corrida que ejercieron segundos atrás. Lucy no podía estar más confundida y quería una explicación, o mejor dicho, quería que él dijera lo que ella deseaba oír.

— ¿Nat—

— No me importa lo que suceda… Ni lo que tenga que hacer para hacerte entender que… -inició mirándola con aquellos ojos llenos de determinación, sorprendiéndola.

O eso fue hasta que la rueda inició su movimiento lento, aunque para el capitán de basket, aquello fue suficiente como para tumbarlo sobre el asiento de la cabina con el rostro morado del mareo que se instauró dentro de él. Una gota de sudor se resbaló por la frente de la rubia, rendida ante las acciones sin sentido que muchas veces ejecutaba Natsu, así que se sentó frente a él.

Elevó su mirada hacia la ventana que tenía junto a ella, apreciando cómo las luces llenaban el panorama, confundiéndose como las estrellas que simulaban ser. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro ante aquello.

Quizá no sea la velada más romántica, pero al menos él estaba junto a ella. Si, ahora era todo suyo. Sonrió apenada de los pensamientos que jugueteaban en su mente, pues así se sentía.

— L-Lucy… -Inquirió entrecortadamente el muchacho intentando ponerse de pié.

— ¡Natsu, será mejor que dejes de hacer estas tonterías! Sólo mírate y—

— N-No me importa… -Terminó casi inaudiblemente para así, dejarse caer sin cuidado alguno junto a ella. Intentaba resistir todo mareo que atentaba contra su persona, así que la miró a los ojos. - T-Tu… E-Eres solamente… Mía.

Un fuerte sonrojo adornó el rostro de Lucy al oír las palabras entrecortadas que decía su amigo. ¿Suya? Natsu le estaba diciendo que…

Dejó de pensar al momento en que el muchacho la atrajo hacia él en un abrazo que la dejó helada. Su corazón comenzó a latir con tanta fuerza que temía que éste saliera de su pecho. Su rostro ardía, pero pudo apreciar el de Natsu. Su ceño yacía fruncido con fuerza por el mareo que sentía y una sola pregunta se instauraba dentro de Heartifilia. ¿Por qué lo hacía?

Entonces recordó las palabras del muchacho cuando habían entrado a la cabina:

"No me importa lo que suceda… Ni lo que tenga que hacer para hacerte entender que… T-Tu… E-Eres solamente… Mía"

Era eso lo que quería decirle. Decirle que él haría todo lo que odiaba solamente para demostrarle que ella valía más. Una extraña calidez se concentró en el centro mismo de su pecho y sentía arder sus ojos, fue cuando se dio cuenta que las lágrimas se acumulaban en ellos, atentando con deslizarse sin contemplación por sus mejillas coloradas.

El mareo en él fue en aumento, tanto así que de seguro perdería la conciencia como solía sucederle. Sin embargo, los sentimientos de Lucy despertaron de una vez y su cuerpo se movió sin escuchar reproche de su mente, recostando el cuerpo del mayor en ella y acomodando su cabeza en su pecho.

— L-Luce…

— Shh… Tranquilo. Sólo descansa. –Dijo ella con una hermosa sonrisa. Las lágrimas descendieron por sus mejillas sin más, pero a diferencia de las que estaba acostumbrada a sentir, eran de felicidad. Una extraña forma de demostrar cuan dichosa se sentía.

Natsu la apretó contra su cuerpo, acomodándose mejor en ella y degustando por completo que le pertenecía. Porque ambos pecaban de avaros y les encantaba. Nunca antes se habían sentido tan llenos y rebosantes, porque sabían que no había nada mejor que poseer lo que más deseaban.

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Notas de la Autora:

¡AVAROS! :D Sii, también me siento identificada con éste pecado pos… ¡Lo queremos todo, los muy malditos! xD jajajaja Soy muy celosa por todo y todos, jajajajaja Así que me identifiqué con éste capítulo *0*

¡¿Qué tal les pareció?! ¡Espero que les haya gustado! Sin duda, adoro las escenas con la rueda de la fortuna desde que vi Inuyasha y su sexy ending… ¡Maldita seas, Takahashi Rumiko!

Aaaaanywaaaay…

¡Dejen sus comentarios sobre qué les pareció el capítulo de hoy!

Nos seguiremos leyendo con el último pecado (música crítica): ¡IRA! :DDD

Les deseo una excelente semana que entra o mediados de ella Xddd

Kisses‼!~

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Rincón de las Respuestas:

* Alex Darklight: ¡Holaa! Muchas gracias por tu comentario :D ¿Cómo te pareció el capítulo? ¿Valió la pena la espera? Ojalá que sí xD Siii, el último capítulo promete muchas cosas, entre ellas el NALU definitivo frente a todos :D ¡Nos seguimos leyendo! Byee~

* Gabe Logan: ¡Hola! Si, ambos enviaron todo al diablo y tuvieron lo que deseaban desde hace unos capítulos atrás xD Jajajaja pos, no creo que les haya dado tiempo de pensar siquiera en la protección. Como tú habías dicho, la calentura es lo que los llevó a eso y probablemente se encuentren con una sorpresa después xD Pos si, la sinceridad es lo que faltaría entre ambos, pero a ver qué nos trae el último capítulo! Nos seguimos leyendo‼! :D Muchas gracias por tu comentario‼! :3

* Luka-sama: ¡Siiil-chaaan! Gracias por dejar tus sexys reviews :D Sabes lo feliz que me haces, amiga :D Pos no me hago resposnable de tus sangrados nasales, ya tengo suficiente con los propios (¿) jajajaja Pos si yo fuese Lucy, hace rato embarazaba a Natsu xDDD Pos si, esos dos sí que saben como crearse problemas de la nada y eso es lo que nos encanta a nosotras xDDD Nos seguiremos leyendo via FF o Fb, Yaaa lo veremos xDD ¡Kisses!

* Fruit 993: ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Si, ya vamos actualizando y estamos llegando al final TT^TT Espero que te haya gustado el capítulo nuevo y esperes con ansias el último :D nos leemos!~

* Katari-Hikari-chan: ¡Wooolas, Nezu-tan! Muchas gracias por dejarme tu review que siempre es bien recibido :D Siempre halagándome kukuku (se sonroja) ¿Qué quieres? ¬¬ (famosa pregunta de nuestras madres que no saben diferenciar entre halagos o pedidos subliminales tras halagos xD) Siii, adoro escribir tras vastidores de nuestra querida Heartfilia y sin mencionar de nuestro sexy galán‼! Jaja Si, ya estoy mejor y ya me volví a reincorporar a la Facu ¬¬ pero bueh, tenía que soltar la cama en cualquier momento. ¡Seguimos hablando y les mandas un abrazo de oso a los guys! :D

* Kanami Bellamy: Seee… ¡Sexy Mugen! *¬* Holaaa! :D ¡Muchísimas gracias por tu comentario! Wiii, me alegra que te guste. ¿Cómo te pareció el capítulo nuevo? A qué la avaricia mola? Jajaja bueh, cuando se trata de escenas como éstas, claro que sí xDDD Nos seguiremos leyendo con la reconciliación oficial entre ambos :D ¡Byee!~

* Netocastillo: ¡Muchas gracias por tu comentario! Seee… U know! Espero que el capítulo haya sido de tu agrado y nos seguiremos leyendo‼! :D Bye!~

* : ¡Holaaa! Muchas gracias por dejarme tu comentario. Descuida, hasta que suba los siete pecados capítales no dejo de subir jeje xD ¡Te cuidas! Kisses!

* Cistxc: ¡Yellow! Siii u.u, ya nos falta solo un pecado más D: pero pronto subiré algo más para no perder la costumbre y espero que te pases a leerme :D anyway, ¿cómo te pareció el capítulo de hoy? Espero que te haya gustado :D ¡Nos encontramos con el último capítulo! Ja neee!

* Sombraescarlata: ¡Yeellow! No te preocupes, que tus reviews siempre son bien recibidos :D ¡Muchas gracias por tu comentario y por todo lo que siempre dices! Me haces sonrojar kkkkkkk jajajaja Me alegra tant oque te haya gustado el capítulo y espero que éste nuevo también te haya gustado. Vamos por el último que pronto lo actualizaré :D Nos leeremos con la última entrega y me voy despidiendo enviándote un beso y abrazo! :D

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BlueSpring_JeagerJaques.