Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece (ya quisiera), sino al genialoso Hiro Mashima! :D

Advertencia: Esta serie de capítulos hacen alución a los siete pecados capitales en un AU (alternative universe). El contenido de la obra puede ser considerada M (mayores de 16 años), así que antes de pervertirles la mente, queda bajo su entera responsabilidad continuar leyendo.

Guía:

— Dialogo.

— Susurro.

"Pensamientos"

«FlashBacks»

«Citas»

.


«La ira ofusca la mente, pero hace transparente el corazón.»

.

Nicolás Tommaseo.


.

Enojo era apenas un fragmento de lo que en su interior ardía.

El calor que subía por su cuerpo se expandía a cada segundo, quemándola por dentro con cada zancada que daban sus pies, huyendo del tormento que daba leña a la furia desencadenada en ella. Sus hebras doradas se movían al compa de su corrida, mientras que el respirar se le hacía cada vez más dificultoso, pero no solamente por la aceleración consumado por sus deseos de huir de allí.

No. Más bien a la razón que le provocaba huir.

No había peor ira que la impotencia y ella lo estaba comprendiendo a la perfección. Tragarse el mal sabor de una desilusión que enfrascaba el enojo y lo encadenaba a su corazón con dolor y vergüenza. ¿Por qué? Simple. Por ser débil.

¿Quién decía que el sabio era quien resguardaba el enojo dentro de él? Si fuese así, podría considerarse como una, pero... ¿El dolor era compensado con algo más que no fuese el propio sufrimiento?

Tantas imágenes galopaban en su mente, desde el inicio del día hasta donde se encontraba actualmente, torturándola y enervándola más que nada.

La oscuridad iba tejiéndose a lo largo del cielo, confundiendo su apariencia con el próximo anochecer, sin embargo, las manecillas aún yacían estacionadas entre las doce y media.

En su recorrido observaba a las personas caminando con paraguas en mano, atribuyendo que el cielo atentaba con dejar caer las lágrimas que en ella aún yacían ausentes, aunque ganas le sobraran y excusas la respaldaran.

¿Qué había sucedido? Natsu Dragneel sucedió.

«Como cada mañana cuando el estridente timbre que advertía el culmino de las clases diurnas sonaba a lo largo y ancho de la Universidad Fairy Tail, el bullicio no tardaba en inundar los pasillos para esparcirse por todo el campus.

Tanto Lucy como Levy caminaban hacia el comedor para almorzar, pues ese día tenían clases que asistir de tarde y debían reactivar fuerzas; sin embargo, algo extraño las acompañaba en su caminar. Lucy sentía como si todas las miradas se centraran en ella, mirándola de una manera analítica y hasta podría jurar oír comentarios a su alrededor.

Ya había transcurrido unos días desde que aquel incidente ocurrió y tras él, el asunto no se había tocado por orden del Director Makarov Dreyar… Hasta ese día.

Con curiosidad, observaba a su alrededor, fingiendo oír lo que Levy decía con entusiasmo y aunque odiara no prestar atención a su amiga, la situación ya estaba incomodándola.

Finalmente, se sentaron en un lugar libre tras elegir su comida. No obstante, poco le duró la gracia y risas entre ambas, pues, aunque Cana Alberona no lo disfrutara, últimamente acostumbraba a ser la portadora de malas noticias.

¡Ey, Cana! –Dijo Lucy al verla llegar al comedor, sin embargo, el rostro preocupado con que la Alberona acudía a ella, le provocó un mal sabor en la boca.

Lucy, debemos hablar. –Sentenció con seriedad la castaña ante la sorpresa de sus dos amigas. Notando esto, se adelantó a posar sobre la mesa donde almorzaban la razón que angustiaba el semblante de su amiga.

Los ojos de Lucy y Levy se abrieron con demasía, aún sin caer en cuenta de lo que estaban observando, queriendo mentirse a sí misma de que no era real lo que sus ojos apreciaban con terror. Cana le enseñó la razón por la que todo el mundo la estaba señalando nuevamente con aquella mirada acusadora y todo por obra del volante que Alberona le expuso.

En el papel blanco yacía una fotografía de Lucy completamente desnuda, teniendo como único cubre la sábana bajo la cual compartía con su mejor amigo: Natsu Dragneel y el satírico título de: "¿El orgullo de Fairy Tail?"

Lu-chan… -La voz preocupada de Levy la trajo a la realidad, a la triste realidad que estaba viviendo.

Sus ojos se humedecieron pero por la rabia que de a poco, iba ganando partido dentro de ella. Tomó el boletín y lo arrugó con cólera, para así arrojarla al suelo violentamente.

Se puso de pié y comenzó a caminar bajo la atenta mirada de sus mejores amigas, quienes no dudaron en seguirla.

¿A dónde vas? ¿Qué planeas hacer, Lucy? –Inquirió Cana.

Lo único que me resta… -Informó ella haciendo que sus puños se cernieran con dureza, hincando sus uñas en sus palmas, amortiguando con el dolor físico lo que el dolor moral le causaba. – Debo hablar con el Director antes que…

Sus palabras acabaron en el aire una vez que dejó el comedor y se enfrentó a los pasillos, pues éstos yacían revestidos con miles y miles de volantes con su bochornoso pecado. Todas las personas la miraban como si de un bicho raro se tratara y no los culpaba, ¿dónde había quedado la reputación que se había hecho al ingresar a la prestigiosa Universidad? Pues, su fama dio un giro de 360° y un poco más.

¡No lo puedo creer! –Dijo sorprendida y avergonzada, su rostro le delataba aquella emoción que no recordaba poseer: Ira.

Lu-chan, escucha… -Habló Levy, mientras Cana la hacía girar hacia ellas. – Estuve pensando a cerca de todo este problema y… ¿Cómo se enteraron las personas de tu aventura con Natsu?

Los ojos de Lucy se abrieron de par en par al preguntarse lo mismo, pues simplemente había amanecido con la noticia bamboleando por toda la Universidad y las vecinas a ella. ¿Cómo sucedió?

No lo sé. S-Sólo… Sucedió.

¡Mira, Lucy! –Dijo molesta Cana. - ¡Obviamente sucedió algo! –Le señaló las fotografías que decoraban con humillación las instalaciones del lugar. – Alguien los fotografió y fue esa misma persona quien reveló lo sucedido.

Y-Yo… Debo hablar con Natsu.

¿Qué crees que pueda hacer él en este momento? –Inquirió la Alberona, más la respuesta de Lucy dejó helada a sus amigas.

¡No lo sé, ¿de acuerdo?! –Al darse cuenta en la manera que lo decía, recapacitó en su actitud, suspirando. Necesitaba calmarse. – Lo siento, pero… Ambos debemos solucionar este problema.

Tanto Levy como Cana asintieron unánime por su decisión y fueron ellas el apoyo que Lucy necesitaba realmente para cruzar los pasillos, intentando que el dolor de la humillación no calara con fuerza dentro de ella, ni la ira corroyera su razón.»


— ¡Lucy! –Bramaba su nombre mientras corría a todo lo que sus piernas le permitían.

Necesitaba encontrar a su amiga, necesitaba saber cómo estaba después de oír toda aquella sarta de cosas. Tan solo recordar lo que hace un momento ocurrió, hacia que la sangre le hirviese y que las ganas de volver junto a Sting para machacarlo a golpes, lo seducían.

Sin embargo, Lucy era mucho más importante en esos momentos. Ya se encargaría del Eucliffe más adelante.

— ¡Lucy, ¿dónde estás?!

La desesperación de no hallarla se enfrascaba en su ronca voz. La joven había salido corriendo del lugar tras oírlo todo, pudiendo observar cómo la decepción delineaban sus dulces facciones. No pudo seguirle el paso, ella se había adelantado lo suficiente, mientras él remataba un golpe en Sting para luego salir a buscarla, sin embargo, el tiempo fue suficiente como para que Lucy le llevara la delantera.

Quería encontrarla, abrazarla tan fuerte como ella lo necesitara y protegerla como se lo había prometido.

Una oleada de furia lo asaltó ante una pregunta: "¿Acaso la protegí como debería haberlo hecho?" Era obvio que no. De ser así, nada de eso hubiese ocurrido. Nada, ni siquiera su pequeño desliz de pasión… ¿Lo lamentaba? Claro que no, pero ¿y Lucy?

— ¡Maldición! –Gritó con rabia y a su bramido, le hizo dúo el estrepitoso rugido del trueno que se imponía ante el cielo, anunciando que, al igual a su actual estado de ánimo, el cielo se quebraría en una exasperada tormenta.

Sin ánimos de nombrarla, las primeras gotas de lluvia cayeron, empezando a humedecer cuanto podían alcanzar y entre todo, estaba él, corriendo bajo el amparo la oscuridad que un día gris le ofrecía, recordando cómo todo se fue abajo en cuestión de segundos.

«Apretó los puños con ímproba fuerza, logrando que sus venas yacieran remarcadas bajo la piel. Ardía en cólera al observar lo que agravaba a cada segundo su enfado.

¿Quién fue el malnacido que había hecho semejante atrocidad? Fuese quien fuere, tenía suerte de que aún no lo sabía, porque juraba por todo lo que creía que repasaría la cancha de basket con su cara.

Maldito… -Espetó casi con asco al observar los volantes esparcidos por toda la universidad.

Sus pasos se iniciaron decididos a torturar a quien fuese necesario para descubrir al imbécil que había hecho eso. No porque él estuviese involucrado; no le interesaba que mancharan su nombre… Pero el único rostro que figuraba con claridad en el papel era el de Lucy.

¡Oi, cerillo, espera! –Sintió como Gray lo detenía, pues no hacía falta conocerlo mucho como para saber de qué era capaz el pelirrosado en un ataque de ira.

¡Suéltame, helado parlante! Iré a buscar al culpable.

¡¿Cómo piensas hallarlo si ni siquiera tenemos una mísera pista, idiota?! –El azabache hizo que Natsu lo mirara al jalarle con fuerza el brazo.

¡No necesito una pista! ¡Puedo hacerla! ¡Golpearé a todos hasta hallarlo! –Finalizó cabreadísimo el hombre, pero antes de iniciar sus pasos para buscar al responsable, Erza se interpuso en su camino.

Detente, Natsu.

¡Apártate, Erza! –Gray abrió los ojos sorprendido, pues Natsu nunca contradecía a Erza en lo que respectaba, sin embargo, en ese momento, Natsu no estaba en sus cabales. —No espero que lo entiendas, pero yo—

¡Por supuesto que te entiendo, Natsu! –Silenció con la fuerza de su voz y la braveza de sus ojos. - ¿Acaso piensas que sólo a ti te importa Lucy? –Observó como Natsu desvió la vista a otro punto mientras chasqueaba la lengua contra el paladar. – Gray y yo guardamos un gran cariño a Lucy y créeme cuando te digo que esto nos enfurece de sobremanera. Pero ¿acaso crees que ir como loco por toda la universidad buscando a alguien a quién no conocemos, solucionaría algo? Sólo causarás más alboroto del que ya hay. Sé que te pido mucho, pero ésta vez, mantente lejos del tema.

¡¿Qué?!

¡¿Cómo crees que se siente Lucy en estos momentos, Natsu?! –Aquella pregunta sorprendió al Dragneel quien enseñó su desconcierto a la Presidenta del Consejo de Estudiantes. Erza suspiró. – Piensa en ella. ¿No crees que ésta humillación fue suficiente? Deja que nosotros nos encarguemos de hallar al malnacido que provocó esto, ¿bien?

Natsu guardó silencio un momento, pensando en las palabras que Erza le dedicó. Ella tenía razón. ¿Qué conseguiría más que armar disturbios y abochornar aún más a Lucy?

Bien… -Dijo vencido, sacando una pequeña sonrisa en sus dos amigos, pero luego volvió a hablar. –Pero en cuanto hayan hallado al infeliz…

Descuida, cabeza de cerillo. Cuando eso suceda, podrás destrozarlo hasta cansarte. –Dijo Gray con una sonrisa que correspondió Natsu.

Bien, andando.

Sin más, Erza y Gray se alejaron del pelirrosado, marchándose en busca de la identidad del culpable. Natsu resopló con hastío. Si había algo que más odiaba, a parte de los malditos transportes o cosas que se movieran, era el sentir la necesidad de hacer algo sin poder realizarlo. Es decir, sentirse un inútil.

La ira volvió a tomar partido dentro de él y sin dudarlo, comenzó a despellejar los imprudentes anuncios de la pared, reducirlos hasta la nada, bajo la temerosa mirada de todo quien pasara por ahí.

Necesitaba descargarse con algo, quitar aquella ira resguardada dentro de él, pero le había dado su palabra a Erza de que no haría nada hasta saber quién fue el culpable. Pero no dijo nada de desquitar su ira con aquellos afiches.

Antes de arrancar el último afiche de aquel pasillo, un nombre acudió a él.

Lucy… —Su nombre se le escapó de los labios al imaginársela en estos momentos. Era más que obvio que ya estaría al tanto de aquellos malditos volantes desfilando sin vergüenza por toda la universidad, manchándola por completo.

La imagen de una Lucy envuelta en lágrimas le oprimió la razón. ¿Acaso no debería de estar junto a ella en esos momentos? ¡Claro que sí! Dejó lo que estaba haciendo y comenzó a caminar en dirección al salón de clases de la rubia.

Mientras sus pasos se dirigían con presura teniendo en la mente a su mejor amiga, no había oído la voz de Gajeel llamándole, aunque éste no se molestó en seguir bramando su nombre, pues al igual que Natsu, el Black Steel prefería la acción, por lo que no dudó en arremeter su puño contra la cabeza del Salamander, quien cayó sin gracia alguna al suelo.

¡Maldita sea! ¡Gajeel! –Bramó con ira casi echando llamas de su boca.

Te estaba llamando, Salamander. –Simplemente dijo. –De seguro ya estás al tanto de…

¿Cómo no estarlo? –Espetó con desprecio ante los afiches, mientras se ponía de pié.

¿Qué planeas hacer? –Fue su única pregunta. Aunque sabía con exactitud cuál sería la respuesta del pelirrosado. Quizá Redfox sólo quería unírsele al banquete de golpes que Salamander daría al culpable. Sin duda, Lucy no era una amiga muy cercana suya debido a su poco relacionamiento con mujeres, pero la conocía lo suficiente como para saber que ella no se merecía ese tipo de cosas.

Y como estaban hablando de Gajeel Redfox, impartir golpes a diestra y siniestra era lo que mejor le salía.

Pues aún nada. –Fue la respuesta de Natsu, dejando a un muy sorprendido Gajeel. – Prometí no hacer ninguna tontería hasta hallar al verdadero culpable. Mientras tanto, iré a ver a Lucy.

Ya veo. –Finalizó el pelinegro, aceptando la decisión de su colega. – ¿La irás a buscar en su salón? ¿Acaso no irá a estar en el comedor con la enana?

No lo sé. Buscaré en su salón primero. –Luego algo hizo 'click' en su cerebro y miró a Gajeel con una amplia sonrisa. – Ve al comedor y búscala allí, si la encuentras, llámame.

¡¿Qué?! ¡¿Tengo cara de ser tu sirviente, Idiota?! –Gritó molesto el Redfox, pegando la vuelta y caminando de regreso.

¡Oi, ¿dónde vas, pedazo de metal?!

¡Al comedor! –Finalizó Gajeel, sacando una gran sonrisa en Natsu. -¡No te hagas ilusiones, Salamander! ¡Tengo hambre, sólo por eso iré!

El pelirrosado no pudo evitar reír ante el comportamiento tan Tsundere que podía llegar a tener el capitán del equipo de lucha, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por su verdadera preocupación. Entonces, reactivó la marcha en dirección al salón de su rubia amiga, pero mientras caminaba hacia aquella dirección, algo lo detuvo.

Entonces, ¿has salido con Lucy Heartfilia?

Sus pasos detuvieron en seco cuando cruzó por un aula cuya puerta yacía abierta y la voz de un estudiante se oyó. Mas, cuando la voz del campeón entre los infelices se oyó, su oído se agudizó.

Claro. ¿Acaso no invitaría a semejante belleza?

Sting Eucliffe yacía rodeado de sus seguidores atentos a las palabrerías sin sentido que decía, como si fuese la estrella número uno. No dudó en acercarse un poco más para oír lo que el idiota tenía para decir.

Vaya… Eso quiere decir que el rumor es cierto. –Esta vez era la voz de su sombra inseparable, Rogue Cheney, sosteniendo una compresa de hielo en su rostro.

¿Aún te duele la paliza de Gajeel? –Preguntó divertido Sting a lo que Rogue le fulminó con la mirada.

Bueno, -los interrumpió el Olga Nanagia, atrayendo la atención de ambos estudiantes. -bajo la fachada de mosquita muerta al menos tiene algo que rescatar a margen del condenado cuerpo que tiene. –Ese comentario por fue suficiente para Natsu de que la venita ya marcada en su sien, incrementara de sobremanera. - ¿Al menos lo hace bien?

Hmp… Debió de ser algo digno de recordar. –Atinó Rufus Lohr.

Natsu ardía en furia por oír todos sus comentarios y quizá había roto su palabra de no hacer nada estúpido, pero le valía madre. Esos idiotas se merecían sufrir bajo la furia de sus puños y un poco más, hasta que sus propios nudillos sangraran de tantos golpes dados.

Oh, vamos, Sting –la voz de Natsu se infiltró en el salón donde los únicos presentes era el grupo de Eucliffe y unos alumnos seguidores de los transferidos. - ¿Por qué no les dices la verdad a tus paquitas?

Los ojos de los ex-alumnos de Sabertooth se afilaron con recelo ante sus palabras, logrando que la sonrisa confiada del pelirrosado se ampliara.

¿Por qué no dices que lo único que has recibido de Lucy es su completa indiferencia a lo que tú buscabas en ella? –Como esperaba, el Eucliffe frunció aún más su ceño al oír sus palabras, revelando lo que en realidad sucedió aquel domingo por la tarde.

Sting se puso de pié de sobre la mesa donde yacía anteriormente sentado, para así caminar con esa sonrisa socarrona en su rostro, diciendo:

No te mentiré, en verdad esperaba ligarme a Lucy ese día… Después de todo, tú le has hecho buena fama en ese aspecto, Natsu-san. –El ceño del aludido se acentuó con fuerza al oír aquellas palabras, regocijando al rubio. Cerró su mano en un puño, conteniendo las ganas de partirle la cara. – Hmp… Qué idiota. Hacerse la difícil le salió caro. Es una pena realmente. –Más ira acumulándose como agua en una olla caliente, desprendiendo vapor que nublaba de a poco la vista. – Menuda perra, respondiendo a un solo amo, ¿no? Pues parece ser que sólo abre las piernas para ti…

Las insolentes palabras del Eucliffe acabaron en la nada cuando Natsu, ya sin poder contener la rabia que le causaba oír las estupideces que profería, lo golpeó con toda la fuerza que congregaba aquella sofocante emoción dentro suyo.

Fue tanta la fuerza del impacto que Sting retrocedió unos pasos con los ojos desorbitados por la sorpresa, alertando a sus compañeros, quienes ya se habían puesto de pié para iniciar una pelea sin tregua.

Vuelve a decir algo como eso, Sting y te juro por lo más sagrado que conozco, que te mataré sin contemplación alguna.

Natsu no dudó en sus palabras, porque en verdad lo iba a hacer si Sting le daba aunque sea un ápice de oportunidad. Ese maldito tenía la lengua demasiado floja y a él le encantaría cortársela.

Lucy…

Lu-chan…

La sangre que le hervía por dentro pareciera que se congeló de un momento a otro. Observó el rostro de Sting y vio desconcierto también en él, entonces temiendo lo peor, se giró para contemplar el rostro de Lucy observándolos con atónita expresión.

La joven no sabía qué decir ni cómo actuar, por lo que simplemente dio unos pasos inseguros hacia atrás, moviendo la cabeza ligeramente en una negación clara a la triste realidad que la golpeó con dureza.

Sin más, Lucy se marchó como alma que se lleva el diablo de allí, dejando al ambiente lo suficientemente tenso, más de lo que el enfrentamiento Dragneel-Eucliffe había provocado.

Natsu tragó con dificultad al darse cuenta de lo que había sucedido.

Lucy… -susurró para luego bramar. -¡Maldición!

Espero que estén satisfechos. –La voz de Levy, quien hace un momento hacía compañía a Lucy junto con Cana, se oyó.

¡Cállate, mocosa! ¡¿Cómo esperabas que supiera que andaba por ahí oyendo lo que no le corresponde?! –Dijo furioso Sting avanzando para enfrentar a las dos jóvenes, sin embargo, una obscura presencia se adelantó frente a Levy, enseñando con aquellos rubíes que nadie amenazaba a su enana.

Una palabra más, Eucliffe y enredo tu lengua a tu tobillo. –Sentenció Gajeel con odio, aunque una sonrisa divertida se formó en sus labios al levantar la mirada hacia Rogue. -¿Por qué no le preguntas a tu novia qué tanto le dolieron mis puños en su rostro de niña?

Tch… ¡¿Crees que te temo, pedazo de…?! -la mano de Natsu acabó sobre su hombro, deteniéndolo.

Si sabes lo que te conviene, Sting, aléjate de Lucy. –La amenaza que expresaba el Dragneel era abrumadora, perturbando a los presentes.

¿Piensas detenerme, Natsu-san? No me hagas reír. Esto no hubiese ocurrido si tú no te hubieras metido con Lucy.

Ya tuvo suficiente del infeliz aquel, así que cerró nuevamente su puño y levantándolo, lo dirigió hacia el rostro del rubio. Previendo esto, Sting giró su cara aunque nada llegó a él. Abrió los ojos sorprendido y vio el puño cerrado de Natsu suspendido en el aire muy cerca de él. El pelirrosado soltó a Sting casi con asco y lo miró a los ojos, sin decir nada más.

Sin más, salió del salón en busca de Lucy, deseando poder remediar todo lo que estaba ocurriendo.»


El aire fue convirtiéndose en una necesidad cuando en su corrida desesperada, su respiración se tornó inconstante. La lluvia caía sin gracia sobre ella, empapándola de a poco, pero ya ni eso le importaba. Había salido de la Universidad sin mirar atrás, sin ponerse a pensar que aún le faltaban clases que asistir hasta las tres de la tarde.

¿Por qué debería de importarle? Todo lo que había construido al llegar a Fairy Tail se había ido por la cañería.

Rabia. Furia. Ira… Sentía todo eso contra los hipócritas que le sonreía y ahora la señalaban como cual perro sarnoso. Contra Sting, en quien por un momento creyó se trataba de una de las pocas personas que no le dieron la espalda, a excepción de sus verdaderos amigos.

Pero a quien iba dirigida su mayor enojo era contra sí misma, por ser tan débil, porque todo lo que decían los demás le importaba, le importaba el juicio de terceros, la imagen que enseñaba era muy valiosa y quizá haya sido lo único que le hizo escalar la posición de mejor alumna en Fairy Tail… Y ahora, no le quedaba nada más que ser la vil imagen de una pobre puta.

Las lágrimas fueron ganándose terreno sobre sus mejillas, siendo confundidas por la llovizna que la cubría por completo. Respiró con dificultad, recuperando el aliento perdido, intentando ahogar los tristes sollozos que se escapaban sin gloria de sus labios. ¿Por qué debía ser tan débil?

Si no hubiese sucumbido al deseo irracional aquella noche, nada de esto hubiese sucedido. Nada. Claro, pero… ¿Y Natsu? ¿Acaso si Natsu no hubiese estado con ella en ese momento, se acostaría con otra persona? No… ¿Por qué? No lo sabía. Claro que sí, lo que no quería era admitir que ella…

— ¡Lucy!

Sintió como su corazón se detenía por un segundo y de pronto, bombeaba con una aceleración absurda, hasta podía oír sus fuertes latidos dentro de sus tímpanos, temiendo que él los oyera.

— Luce… -La voz de Natsu se oía más cerca y eso era porque ahora estaba a tan solo un metro de ella, observándola con aquellos bellos orbes, enseñando a través de su brillo la preocupación que en verdad sentía y entonces, lo comprendió.

Ella lo quería.

Rabia. Furia. Ira… E impotencia. Era así como se sentía al darse cuenta de sus sentimientos. ¿Por qué debía de sentirse así? ¡Ella no tenía por qué amarlo! ¡Claro que no!

— ¿Por qué me has seguido? –Preguntó bajando la mirada al suelo, tratando de contener la emoción que desde hace mucho tiempo intentaba reprimir.

— ¿Y aún lo preguntas? –Espetó casi en un reproche hacia ella, logrando llamar su atención. – Sting es—

— Un idiota, lo sé. –Lo interrumpió mordazmente la mujer, algo muy impropio en ella, pero estaba harta de todo eso. - ¿Acaso solo has venido para eso? ¿Para decirme 'te lo dije'?

Ella lo amaba…

— Claro que no, Lucy…

— ¡¿Entonces…?! —Dijo casi con desesperación, aunque a quién preguntaba aquello era a sí misma.

Si no hubiese estado junto a Natsu aquella noche, ella no habría cometido tal pecado. No traicionaría a su razón por aquella desaforada emoción que se negaba a admitir. Entonces… El verdadero problema era él.

"Tú lo amas…" Pensó para sí misma, avergonzada.

— S-Si no te hubiese conocido… "No me hubiese enamorado de ti" ¡Nada de esto hubiese ocurrido! –Por primera vez se giró a verlo, observando cómo sus palabras fueron un duro golpe para él, quien la miraba en silencio y para ella, quien saboreaba el terrible sabor.

Natsu comenzó a avanzar hacia ella, haciendo que el miedo corroyera su interior.

— ¡Vete, Natsu! ¡No quiero verte! –Decía pero él no cedía y su distancia fue perdiendo significado, tanto así que ella fue retrocediendo como cual animal aterrorizado que era. - ¡Aléjate, Natsu! –Él no la oía y ella tampoco oía otra voz que su interior gritando "Huye, Lucy". - ¡Natsu!

Final del camino.

La separación que se esmeraba en mantener entre ambos desapareció al igual que la cordura en ella. Conoció entonces el final del camino que ella se empecinaba en recorrer, intentando alejarse de él, aunque irónicamente, acabó estrellándose de lleno contra quien intentaba alejar.

Los brazos de Natsu tomaron su cuerpo casi con fuerza, aprisionándola bajo la presión de sus brazos y el calor abrumador de su cuerpo y esencia. Ella parpadeó sorprendida ante lo que estaba sucediendo y cuando lo comprendió, supo que estaba demasiado cerca de perder nuevamente la razón.

— ¡Aléjate! –Gritó con modestia, intentando golpear su pecho con sus puños cerrados, pero el cuerpo del Dragneel era una montaña impenetrable. Sus marcados pectorales parecían estar hechos de acero inoxidable, mientras ella se sentía como un metal maleable bajo suyo, a entera disposición suya. –Te odio… -Susurró ya sin fuerzas de luchar contra la marea de su fuerza.

— ¿En verdad lo haces? –Preguntó él mirándola detenidamente, sin la más clara expresión en sus facciones, enseñando a través de ellos una ligera tristeza que parecería ser impropia en su impetuoso carácter. - ¿De verdad deseas no haberme conocido?

—… -Lo miró por un momento, absorta en su rostro. - S-Si… -Murmuró inaudiblemente, sacando una sonrisa en él.

Entonces, sin nada más qué decir, acercó su rostro al de ella a una velocidad torturante, mientras mil y un pensamientos desfilaban en la mente de la rubia.

"N-No, Natsu… No lo hagas. Por favor…"

N-Nat… -Sus labios fueron sellados por los de él en un roce perfecto, sensual y casto a la vez.

Lucy vio cerrar los ojos al muchacho y su expresión aligeró su cuerpo, sedándola por completo y entregándose sin más a lo que en la profundidad de la fortaleza que aparentaba en mostrar, deseaba. Ya no se dejó besar, sino que era ella quien lo hacía, delineando con sus labios a los que tanto tiempo ansiaba volver a sentir.

Los brazos de Natsu, sin perder la fuerza con que la sujetaba, bajaron con delicadeza hasta su cintura, aproximándola aún más a su cuerpo. La lluvia que caía con más frecuencia los empapó por completo, pero eso no les interesaba.

Los brazos de Lucy buscaron enredarse tras el cuello del hombre, profundizando aquel tacto celestial que los unía profundamente, con el cual delataba sus más sinceros sentimientos.

De a poco, el beso fue rompiéndose y la separación de sus labios fue abriéndose paso pero sin que sus cuerpos se alejaran ni un milímetro. Sus ojos se encontraron y una sonrisa infantil adornó sus rostros, como si fuesen adolescentes que por primera vez experimentaban el contacto de sus labios con completa inexperiencia.

— Dime que me vaya, Lucy... Y lo hare. -Pronunció rompiendo el silencio.

Ella no debería estar sonriendo, no debería de estar sintiendo alivio en esos momentos, cuando dentro suyo se llevaba a cabo una odisea interminable. Ella debía alejarse de él cuanto antes… Pero no quería.

— Aunque te lo diga, nunca lo harías. -Natsu rio por lo bajo, pues tenia razón. Entonces, Lucy volvió a hablar. -¿Por qué haces esto, Natsu? –Preguntó ella, nuevamente recordando que aquello estaba mal. -¿Por qué te empecinas tanto en…?

— Porque yo te…

Lucy abrió los ojos grandemente al oírlo pronunciar las primeras palabras y una confusión mescladas con el miedo, le hicieron desear no oír sus palabras. Entonces, esa vez, Lucy volvió a acercar su rostro al de él y besó sus labios, haciendo que las palabras del muchacho muriesen en aquel beso que, aunque molestó un tanto a Natsu, no tardó en corresponder con dulzura.

— Sera mejor que nos refugiemos de la lluvia. -Dijo Lucy una vez rompieron el contacto de sus labios. La muchacha trataba de no mirar al joven una vez se deshizo el beso y fue cuando se percató de que ya estaba frente a su departamento.

— ¿Un café, Natsu? Me vendría genial, Luce. –Dijo divertido el pelirrosado, a lo que la rubia solo se encogió de hombros para ingresar así a su hogar, seguido de un muy sonriente Dragneel.

No dijeron nada, no hacía falta. Ambos comprendieron a través de ese beso muchas cosas en el otro. En especial, pudieron hallar la respuesta a su enojo. Siendo la respuesta el hecho de querer mantener a margen lo que ambos sentían.

Por primera vez desde que todo ocurrió, el remordimiento del pecado se disolvió. ¿Quién diría que la cura sería el sabor de lo que ellos consideraban como 'prohibido'?


Notas de la Autora:

Primero que nada… ¡Lamento la tardanza! La uni y sus estúpidos exámenes me arrebatan tiempo D: quería subirlo hace dos semanas pero ya ven u.u

Pero buaaah… ¡¿Cómo estuvo el capítulo?! ¿Les gusto? ¿O no? ¿Valió la espera? ¡Comenten! ;D

En fin, creo que hasta aquí llegamos TT^TT disfruté tanto escribir esta historia y más al saber que les gustó leerla :D Así que cabe resaltar que dentro de una semana o un poco más, pronto traeré una sorpresita para los que disfrutaron leyendo estos pecados pecaminosos (?) :D

Sin más que decir, me despido deseándoles una genialosa semana y me voy para seguir estudiando historia D:

Ja ne!~


Rincón de las respuestas:

* Gabe Logan: ¡Hola! Gracias por tu comentario jaja siii, ese Natsu se lleva a todos tras sus locuras xD Pues eso de seguro, sin protección algo les caerá del cielo xD Jajaja Gajeel es todo un posesivo. Lo amo‼ jaja Gracias nuevamente por comentar siempre :3 Nos leeremos pronto!~

* Alex Darklight: Yellow! Jajaja todos desean ver esa parte —incluso yo— jaja naah, tranquila, pronto llegará una sorpresita y no desmerito que podría tratarse de eso :D Juaaaz, no eres pervertida, solo imaginas, no? Lo mismo digo kukuku Gracias por comentarme siempre, nos estaremos leyendo!~

* Kanade Bellamy: ¡Perdón! Te prometo que no me fijé hasta que me lo has dicho xD Sorry! Seeep, Natsu es todo un posesivo avaro xD Sep, pero habrá una sorpresita muy pronto, así que… Bueh. Espero que te haya gustado el capítulo :D ¡Muchas gracias por tu comentario, nos estaremos leyendo!~

* Luffy Eucliffe: ¡Lo siento! D: me siento muy mal en verdad de que no te haya gustado el capítulo, pero como te expliqué, a veces necesitamos de un antagonista TT^TT Y sé que con éste capítulo tampoco te habrás quedad satisfecha, pero espera la sorpresa que subiré dentro unos días, espero recompensarte D:

* Sombra Escarlata: ¡Holaa! Sip, aquí estamos con el final D: pero como te conté, ya estaré subiendo una nueva creación muy pronto, aunque antes de eso, una sorpresa para ésta historia y sus lectoras y lectores :D Sip, todos necesitamos un Natsu como novio D: si puediese un clonador TT^TT Muchas gracias por tu comentario y espero que te haya gustado el final :D Nos leeremos!~

* Luka-sama: ¡Hooolaaa!~ :D Hace tiempo que no hablamos y te extrañou D: Espero que te haya gustado el capítulo nuevo si, Gajeel está que por poco lo mata, pero eso lo describiremos para otro momento, kukuku Sip, el final finaloso (¿) pero tu ya sabes así que pronto estaré reapareciendo por estos lares con mi cabecita medio retorcida xD Muchas gracias por tu comentario y nos leeremos pronto, ya sea via ff o fb xD Byeee!~

* Mikoblue: Holaaa! Muchas gracias por comentar :D me alegra que te haya gustado y ojalá también éste nuevo capítulo :3 jajaja siii, los pecados nos gustan, lo queramos o no xD Sip, el Natsu de ésta historia es un poco más despierto, aunque con todo lo que ocurrió le sirivió de algo xD Por supuesto, adoro el NALU es mi pareja favorita entre todas (dentro o fuera de FT) Espero que este final te haya gustado, Miko-chan! (espero poder llamarte así juju) Nos estaremos leyendo con la sorpresita y la futura historia que subiré, por supuesto: NALU :3 Byee!~

* Netokastillo: ¡Hola! Gracias por tu comentario, espero que te haya gustado. Nos seguiremos leyendo :D Byee!~

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

BlueSpring_JeagerJaques.