Hola chicos! Lamento un montón la tardanza, pero pasé por una pequeña crisis que implicó hacer y deshacer una veces este capítulo.
Espero que aún quieran seguir leyendo la historia, y bueno, si es así que disfruten con esta nueva entrega.
Les vuelvo a agradecer los mensajes y reviews, son lo mejor para seguir con esto.
La historia es totalmente mía, los personajes son de Glee y esos, lamentablemente, pertenecen a Murphy.
Un abrazo! … disfruten!
A VECES UNA FANTASÍA
Capitulo 4.- Something to talk about.
Es difícil encontrar las palabras que logren expresar la dicha absoluta de saber realizada una fantasía. Esa mañana despertó con la sensación de que ese momento era la culminación de algo que, sin saber, había buscado durante demasiado tiempo, volteo la cara en dirección a Quinn y se hundió en la cama para intentar obtener más del calor que la rubia emanaba, oculto una carcajada de felicidad pura en la almohada y luego se sintió avergonzada ante la posibilidad de que Quinn la encontrara así, con la marca latente del más puro estado de felicidad. Se levantó sin hacer ruido y a medida que se alejaba de la habitación un estado de inquietud amenazaba la alegría matutina que había invadido a Rachel, la noche había transcurrido demasiado rápido, pensó, tenía la sensación de que el tiempo había confabulado en su contra, corrió las cortinas de la sala y mientras los rayos del sol calentaban su rostro, regresó a la realidad de forma abrumadora ¿Qué había pasado la noche anterior? Se sentía confundida, demonios! Lo de ayer podría haber sido perfecto si no fuese por el silencio del montón de cosas que no se dijeron y que ahora tomaban el peso de gigantes dudas en su corazón. Pensó en Quinn y como lucía dormida a su lado, en esos ruiditos como leves ronroneos que realizaba cuando se acomodaba más entre las sabanas o simplemente entre sus brazos, como había sucedido la noche anterior, suspiró cansada, dejándose llevar por el pensamiento de que las cosas con las fantasías eran así, después de que ellas se cumplen el estado de satisfacción es efímero y luego solo queda la vacía sensación de que no ha significado nada.
Todo era confuso, todo era tan malditamente confuso. Desearía poder leer la mente de Quinn y saber cómo reaccionar ante todo lo que les estaba ocurriendo, desearía saber si esa mañana tenía permiso para tocarla o volverían al estado catatónico de antes, cuando no sabían que tocarse, besarse, las elevaba al más puro estado de éxtasis. Deseaba tanto poder saber qué hacer, huir ya no era una respuesta, ni siquiera la música podía ser una respuesta cuando se llegaba a ese punto. Lo sabía, habían estirado la situación durante demasiado tiempo, lo habían hecho por un montón de razones que, ahora, en Nueva York, dejaban de tener importancia. ¿Pero qué si todo se difuminaba? ¿Qué si todo lo que ella creían que compartían no significaba nada? Es decir, ellas en realidad nunca habían tenido ningún acercamiento con otra mujer, era su primera… era simplemente ella. ¿Qué tal si para Quinn en realidad solo había sido un simple juego, una experimentación segura con alguien que creía lo bastante liberada como para seguir el juego? Odiaba pensar que algo así pudiese ocurrir entre ambas, pero para ser realistas, ellas nunca habían hablado, insinuado algún sentimiento.
La morena comenzó a picar las frutas para el desayuno ensimismada en sus pensamientos hasta que sintió un ruido al final del pasillo y al levantar la vista todo se detuvo, era Quinn. La rubia la miraba con una gran sonrisa en el rostro, camino hacia la morena que sostenía el cuchillo en el aire.
-hey!
-hola
-…
-…
La incomodidad palpable, pensó Rachel, ahí estaba. Ahí estaban todos los silencios, todas las palabras que no se dijeron ayer, penando entre ellas. La sonrisa en el rostro de la rubia había desaparecido y con ello se fue ese deseo abrumador de besarla cuando aun tenía los ojos adormilados. Sintió vergüenza ¿Cómo se supone que actúa uno cuando le pasan estas cosas? Es aterradora la forma en que todo se complica. Es aterrador pensar que lo de ayer pudo no haber significado lo mismo para la mujer que la mira extrañada al otro lado de la mesa.
-Estas extraña
Rachel se encogió de hombros mientras picaba con más fuerza la fruta
-no es nada
-Rach…
-No es nada, Quinn, por favor, déjalo
La rubia dio un paso más cerca de Rachel, se sentó frente a ella y tomo un trozo de fruta mientras miraba atentamente a su amiga
-estas así porque crees que fue un error?
El cuchillo cayó inerte sobre la mesa
-que?
-crees que lo de ayer fue un error?
-lo fue para ti?
-no!... tu y yo, lo que somos… no podemos ser un error
-y que es lo que somos en realidad?
La pregunta tomó desprevenida a Quinn, ¿Qué eran en realidad? Ella quería creer que tenía la fuerza suficiente como para creer que juntas lo eran todo, es decir, sus besos, sus caricias, hasta los silencios tenían un sentido que encajaba perfecto con su vida cuando se trataba de Rachel y de ella.
-…
Rachel cerró los ojos un instante intentando evitar que se notara la decepción que amenazaba con salir en forma de lágrimas.
-ya veo…
Se alejó un paso de ella mientras intentaba ocupar su vista en otro lugar, sintió como la mano de Quinn la tomaba por sorpresa y la mantenía cerca de ella
-somos amigas.
-… -Rachel se aclaró la garganta, mientras intentaba que llegara un poco de aire a sus pulmones- las amigas no se besan
-preferirías que dejara de hacerlo?
Rachel pensó por un momento que era lo que en realidad prefería, claramente quería más que un "somos amigas", quería poder tener la libertad de tocarla profundamente, de hundirse en ella, nunca dejar de sentirla, mira a la rubia frente a ella, se muerde la comisura de los labios esperando nerviosa su respuesta… está nerviosa, como ella y algo un poco mezquino en su interior pide que también compartan ese estado de expectación horrorosa que la paraliza cuando tiene que tomar decisiones en torno a ella.
-no- susurra bajito para que la otra apenas logre oír lo que su corazón grita.
Quinn suelta el aire que había retenido sin notarlo y sonríe para Rachel, se levanta de la silla y se acerca a ella coqueta, pasa por su lado rozando su cadera y se sitúa justo frente a su espalda, a la distancia precisa para tenerla inclinada sobre ella, para sostenerla.
-esas son buenas noticias- dice junto a su oído para hacerle saber que ella también, que ella siempre tiene deseos de besarla, de tocarla, de poseerla.
Rachel retoma su tarea de cortar fruta y lo hace sin ninguna delicadeza intentando obviar esa sensación caliente que le recorre la espalda y parte de su estomago. Quinn alarga una mano y roza cada parte de Rachel que se interponga entre ella y la fruta, se acerca un trozo a los labios y sonríe jactanciosa de sentir como los músculos de la morena están llenos de tensión, por ella.
-esto es demasiada fruta Rach. Podríamos alimentarnos una semana con esto
La ha trastocado, sabe que no esperaba un comentario así, lo ha hecho a propósito esperando que pueda relajarse porque siendo sincera no esperaba ponerse tan seria a esa hora de la mañana y sobre todo porque siente que lo están llevando bien. Muy bien. Y no quiere tirarlo todo por la ventana solo porque la ha presionado demasiado.
Rachel la fulmina con la mirada y se siente molesta solo porque no le gusta que la rubia tenga tanto poder sobre ella, bueno en realidad si le gusta eso de sentirse un poco como si fuera de ella, lo que realmente odia es que Quinn parezca disfrutar poniendo en evidencia su debilidad.
-Es una nueva dieta. Solo frutas por la mañana y agua el resto del día
-Es una broma, cierto?
Quinn se ha puesto seria y Rachel que en realidad sabe que es una broma decide ponerse cruel, porque, a veces, le gusta que ella se ponga así, demandante, mañosa y un poco mequetrefe con su vida. A veces.
-En realidad no
Quinn la toma por el brazo con firmeza, busca su mirada
-No harás nada parecido a eso
-Pensé que habíamos dejado claro que tú y yo no nos ordenamos cosas
-una mierda que no. He dicho que no harás esa estúpida dieta y no lo harás
-Quinn ya basta es solo…
-una estúpida idea que ni siquiera quiero pensar de donde la has sacado, estas perfecta así Rachel… eres perfecta así
Oh! Es oficial, le tiemblan las rodillas, eso tuvo la pizca justa de alago y deseo y WOW! Tiene el autoestima en mil ahora mismo, porque ella le ha dicho que es perfecta. Sonríe, se acerca un poco a ella, junta su cadera contra la de la rubia y presiona un poco, solo un poco para que Quinn preste atención a lo que está pasando, que cambio su humor, que se acabó la broma porque acaba de lograr que su corazón de un vuelco y quiera más… Más... La palabra le queda dando vueltas y es como un balde de agua fría. La situación se vuelve fría y la posibilidad de lo que no fue queda jugando entre ellas, separándolas. Quinn nota este cambio de humor repentino, como de un momento a otro el rostro de Rachel se oscurece y su cadera deja de tocarla.
-que sucede?
Sabe que su voz le ha salido un poco estrangulada, porque no entiende que ha cambiado así, tan deprisa, el espíritu coqueto de la morena.
Rachel decide ser honesta, ¿qué puede perder después de todo? Ha pasado más de lo esperado en dos días, por dejarse llevar, que en todo un año en Lima en el que reprimió esta cosa que sentía en el pecho cada vez que miraba a la rubia.
-No es suficiente.
-Qué?- Quinn la mira confundida
-Nosotras, esto. No es suficiente- Y lo dice con voz firme para que la morena sepa que no, no hay vuelta atrás y que si han de jugar o experimentar o simplemente disfrutar esto que está pasando entre ellas entonces ella también tiene que arriesgarse.
-Rachel…- Un susurro ahogado porque de repente no entiende lo que las palabras de Rachel quieren decirle, ¿es un no quiero esto o un quiero más de esto? Oh! Demonios! Porque si es lo segundo ella está dispuesta a darle tanto. Tanto de si.
-Solo desearía… que tuviésemos las razones correctas, que fuésemos capaces de decirlo todo y de dejar estas verdades a media.
-que verdades?
-que somos amigas
Quinn siente que algo no le gusta de aquello, no sabe si es el tono o lo que implica el hecho de no ser algo de Rachel.
-tu y yo somos amigas Rachel
-No, no lo somos y solo desearía que dejaras de decir eso!
-Pe… Rachel…
-Esto es real!... demonios Quinn! Tengo deseos de besarte ahora mismo y no es en honor a la amistad, es por ti, eres tú la que me hace sentir esto
-yo también
-que?
-yo también me siento así
La sonrisa de la rubia se extiende y lo ilumina todo, Rachel siente como se le eriza la piel de verla ahí, medio desnuda en su cocina sonriéndole a ella porque sabe que el deseo es mutuo, que ahí solo existen las dos y ambas quieren lo mismo.
-Demasiada verdad para ti, cariño?
Rachel vuelve a sonreír y desvía la mirada hacia el reloj detrás de Quinn… demonios!
-demasiado tarde- la sonrisa de Quinn se desvanece- mira la hora que es- pasa por el lado de la rubia que está demasiado shockeada como para retenerla y obligarla a darle ese beso que ha estado pendiendo entre ellas desde el momento en que abrió los ojos.- Tengo que esperar el resultado de las audiciones, las pruebas de vestuario…
Quinn la escucha enumerar demasiadas tareas para un solo día mientras la ve poniéndose un vestido, peinarse apresurada con los dedos y tomando una chaqueta, no sabe en qué momento le pusieron modo acelerado a Rachel, pero si sabe que aunque este demasiado apurada no hay excusa para dejarla ahí, en medio del salón, con una conversación importante y sin darle ese maldito beso que le ha prometido hace escasos segundos después de una mañana llena de tiras y afloja.
Bufa totalmente frustrada, contrariada y un poco atónita por como en pocos minutos Rachel se convirtió en un huracán, se sienta en el sofá pensando que hará en todo el día, sin Rachel, cuando siente que la puerta se abre, Rachel le sonríe desde el quicio apoyada en la manilla jugando con un pie. Quiere preguntar que hace aquí cuando estaba tan apurada por alejarse, pero la morena corre hacia ella y junta sus labios con los de ella, la besa despacio, juega, muerde un poco, intentado obtener todo de ella y mientras tanto siente como los dedos de la cantante recorren su nuca. Esta en cielo. Rachel se separa lentamente con una sonrisa en los labios y los ojos cerrados de placer.
-que…?
-shhh- la morena se separa de ella y alisa su vestido- suficiente… por ahora, lo sabes, cierto?- vuelve a rozar levemente sus labios con los de ella y le acaricia la mejilla- te veo en la noche cariño.
Y Quinn siente que el huracán Rachel más que destruirla le ha dado energía para el resto del día.
Rachel estaba ensayando su rutina, se miró al espejo y descubrió que su rostro estaba marcado por una sonrisa boba, se sonrojo, se sentía demasiado avergonzada de ella y de esa fantasía bobalicona en la que la había sumido su conversación matutina y posterior beso con Quinn ¿Cómo era posible dejar de pensar en ella? Sus ojos, su piel, su sonrisa, sus labios… Parecía una mala broma tener que estar, justo hoy, todo el día separadas, porque tenía la necesidad de mantenerla cerca, de sentirla, de hundirse en sus brazos y hacer cosas realmente estúpidas... oh! Bueno, simplemente cosas. La puerta se abrió de repente sacando a Rachel de sus pensamientos, Alexei se paró junto a la puerta
-ya están los resultados
Rachel sintió que aún no tenía deseos de ser amable con él, a pesar de todo lo que había sucedido esa mañana con Quinn no se sentía capaz de mirarlo a la cara y fingir que todo estaba bien entre ellos cuando él había intentado ligarse a su chica.
-ok, gracias
Dejó su rutina y se acercó a la puerta, pero Alex la detuvo interponiéndose entre ella y la puerta
-Alex, por favor.
El chico intento encontrar su mirada con la morena
-quiero que sepas...
-no hay nada que hablar
-no estoy interesado... no estoy interesado en absoluto Rachel
-y tengo que creerte? dijiste que te gustaban los chicos y no era cierto, eso no me parece muy confiable
Rachel vio como el rostro del chico se contraía y la miraba severamente
-en realidad, todos asumieron que me gustaban los chicos solo porque una vez me vieron con alguien- su voz se volvió de acero- yo no tengo que darte explicaciones de mi vida, Rachel, tengo un límite para todo y mi vida privada es un límite duro… incluso para ti.
-entonces no me hables de ella.
-lo hago porque no soy estúpido y a pesar de lo que puedas creer de mi no soy una mala persona, tu amiga me agradó, es cierto, pero no estoy interesado ni siquiera mínimamente.
-no volvieron hasta la madrugada
-sí y bebimos como cosacos y hablamos un montón de ti, de un tal Finn, habló de un bebe y de ahí en adelante todo fue caos y drama al que , créeme, no quiero pertenecer íntimamente.
-...
-tu vida es tu vida Rachel, pero deberías plantearte la posibilidad de que las personas son capaces de acercarse la una a la otra solo para entablar una amistad.
-ahora son amigos?
-no si sigues siendo tan poco segura de ti misma y harás un drama cada vez que yo intente acercarme a Quinn
-no soy insegura
-No es mi problema
-deja de ser tan idiota
-lo dejo si tu también lo dejas
-eres insoportable
-... lo suficiente como para renunciar a un protagónico conmigo?
-nada me alejaría de un protagónico Alex... ni siquiera tú idiota presuntuoso
-entonces... ¿estamos bien?
Rachel lo miró y supo en cuanto vio su rostro que era cierto, el no estaba interesado en Quinn y ese nudo caliente que sentía en el estomago, cada vez que imaginaba a Alex y su chica juntos, se deshizo. Le sonrió mientras asentía levemente.
-si, todo bien- lo miró sonreír con suficiencia- en tanto no estés interesado, todo bien.
Alex sonrió más abiertamente y la tomo de la cintura para salir juntos e ir a ver juntos el resultado de las audiciones.
-no estoy interesado, pero si lo estuviera… no tendrías oportunidad pequeña diva de Ohio.
Rachel por respuesta solo pudo darle un codazo en las costillas.
Quinn se paseaba molesta por el departamento, tenía deseos de gritar, estaba tan jodidamente enojada con Rachel ¿Cómo, por todos los demonios, había sido capaz de ignorar todos y cada uno de los mensajes que le había dejado esa tarde? Se sentía tan absolutamente tonta esperándola con una cena… incluso había comprado champagne para que celebraran el que estaba segura sería el primer protagónico de Rachel en Broadway… y ella no había llegado, no había respondido los mensajes y ni siquiera había sido capaz de llamar para avisar que no llegaría a la hora que habían planeado… Bueno, si era honesta con ella también tenía que reconocer que estaba un poco preocupada y no tenía idea a quien llamar, con todo lo del día anterior perdió el número de Alex y ya no conocía nadie más, mientras se sentaba en el sofá rogaba porque en realidad fuese algún problema con los ensayos incluso hasta que le hubiese entrado el pánico por lo de esta mañana y no quería regresar a ella, una posibilidad por lo demás dolorosa, pero mucho mejor que la idea de que le hubiese sucedido algo y que ella no pudiese hacer nada por ella… No quiso pensarlo ¿Qué haría ella sin Rachel ahora que…? ¿ahora que qué? ¿ahora que estaban juntas? Pero ellas en realidad no lo estaban ¿ahora que habían aclarado las cosas? Bueno, ellas básicamente no habían aclarado NADA excepto el hecho de que ambas compartían una profunda necesidad de compartir dulces y, bueno, no tan dulces besos.
Algo que había estado dando vueltas por su estomago haciéndola sentir enferma se aflojo en cuanto sintió que Rachel buscaba sus llaves tarareando una canción. Respiró profundo, ok, claramente no estaba enferma ni había tenido un accidente… ¿estaría con Olivia?... la sola posibilidad la hacía sentir furiosa y más enferma de lo que se había sentido jamás. Se paró frente a la puerta y mientras esperaba que Rachel entrara al departamento se preparó mentalmente para lo que fuese que justificara que la hubiese dejado sola.
A Rachel le temblaban las manos, podía sentir aún mientras tarareaba a la perfección una de sus canciones favoritas de Barbra Streisand que estaba temblando por dentro y por como se le acababan de caer las llaves al piso, también por fuera. Intentó serenarse, hundió la llave en la cerradura y deseo que Quinn aún estuviese despierta para poder contarle todas las maravillosas noticias… claramente no estaba preparada para encontrarla de brazos cruzados y mirada furiosa frente a ella.
-hola cariño- intento con una sonrisa
Quinn la miró molesta y bufó mientras se acercaba a la ventana para tener una vista panorámica de la ciudad
- he pasado horas, Rachel, horas esperándote sentada en ese maldito sillón, enviándote mensajes y preocupada porque no habías avisado que llegarías tarde
- yo lo si…
-para que llegues ahora y me digas "hola cariño" como si no hubiese arruinado nuestra primera cita?
Rachel que había intentado acercarse a Quinn quedó sorprendida en medio de la sala
-que?
-nuestra primera cita, pensé que merecía algo especial y dije, ¿por qué no quemar todas mis naves y hacerlo el día en que alcances tus sueños, el día en que te den el protagónico?
Rachel sintió un millón de mariposas volando en su estomago y solo pudo quedar se ahí, silenciosa, en medio de la sala, viendo como Quinn había arreglado todo para una cena romántica, viéndola a ella más hermosa que nunca y sobre todo sabiendo que tenía esa fe tan absoluta en ella que era capaz de planear todo eso porque estaba segura que ella conseguiría el papel.
Quinn se volteó preocupada y buscó su mirada, cuando hablo su voz sonó horrorizada
-Dios! Dime que lo has conseguido porque no quiero que nuestra primera cita se dé en circunstancias horrorosas… Rachel dímelo por favor!
La morena le mostró una gran sonrisa mientras asentía rápidamente
- un solo! Un solo Quinn! … soy la protagonista!
Rachel daba pequeños saltitos mientras corría hacia Quinn y le tiende los brazos al cuello, la rubia le rodeo la cintura con una mano y con la otra le acaricio el cabello, le sonríe.
-lo sabía… al fin tienes las luces Rachel, brillaras en ese escenario
La morena la miró con ojos nublados, oscurecidos, su respiración se volvió pesada, sus músculos se tensaron… recordó que ellas en realidad no habían aclarado mucho en la mañana justo cuando había estado a punto de decir tantas cosas.
-…
-Rach?
La cantante quito los brazos lentamente del cuello de la rubia, evito su mirada, le dio la espalda con rapidez mientras se alejaba de ella
-voy… voy a llamar a todos y decirles que…
-Te quiero
La palabras salieron de la garganta de Quinn sin siquiera haberlo planeado, la rubia vio como la morena tensó todos los músculos de su espalda y se llevo las manos al pecho.
Rachel quedó en medio de la sala, quieta, cerró los ojos, cuando las palabras de Quinn le atravesaron el pecho, una oleada de pánico le revolvió el estomago, se volvió hacia la rubia que la miraba con sus grandes ojos llenos de miedo.
-yo…
Quinn levantó una mano para hacerla callar
-Te quiero, lo he sabido desde que decidiste que casarte con Finn podía ser una buena idea… he intentado decírtelo por tanto tiempo, no planeaba hacerlo de este modo tan solo…
-… salió?
-si
Rachel seguía a una distancia considerable de ella, con el rostro neutro ¿Qué significaba su silencio? Deseo haber mantenido la boca cerrada, no estaban preparadas para eso, no Rachel al menos.
-me siento tan estúpida… debería irme?
-no!... tengo miedo
-qué?
-he deseado escuchar esto por demasiado tiempo, creí que todo sucedía en mi cabeza, que todos esos momentos no eran verdad y ahora estoy paralizada… era cierto cuando dije que quería más, tu y yo, así, no era suficiente.
-…
-me tiemblan las piernas, no puedo caminar… entiendes?
Quinn levantó la cabeza y la miró con anhelo
-¿quieres alejarte de mí o correr hacia mí?
Rachel pudo escuchar el temor en los labios de la mujer que tenía frente a ella, pudo ver la angustia en sus ojos, ella realmente temía que la fuese a rechazar, eso la tranquilizó por completo le dedicó una de sus sonrisas más grandes y brillantes, se acercó a ella
-Te quiero- su voz sonó aún un poco temblorosa
Los ojos de Quinn fijos en ella se encendieron, la tomó por los brazos y la abrazó con fuerza, Rachel sonrió sobre su hombro
-Te quiero, idiota.
Quinn volvió a separarla y comenzó a besar sus mejillas, sus ojos hasta quedar frente a sus labios
-He esperado por ti demasiado tiempo Rachel- acercó sus labios a los de ella en un leve roce- eres mía ahora
Quinn la besó como si supiera que ella respondería con la misma pasión y deseo. Era la boca de una mujer buscando la de su amante. No había necesidad de forzarlo. Rachel separó los labios y sus lenguas se encontraron. Todos los pensamientos y sensaciones de la morena se concentraron en Quinn y solo en Quinn, le acarició la espalda, la rubia dejó escapar un gemido de placer y se apretó más contra su cuerpo, el beso aumentó de intensidad y llevó a Quinn hasta el límite.
Rachel echó la cabeza hacia atrás y enredó los dedos en sus rubios cabellos, la atrajo hacia ella, exigiéndole que tomara todo lo que le ofrecía. Era una sensación más fuerte y penetrante que nada de lo que hubiera experimentado. El cuerpo le temblaba y le ardía de necesidad al sentir el tacto de sus manos. Se habían tocado miles de veces, roces incitantes o simples caricias en el instituto y aunque el contacto si se había vuelto un poco más profundo bajo las sabanas estos días que habían compartido en Nueva York esto era mucho más profundo, era real, eran ellas diciéndose con los cuerpos todo lo que habían callado por demasiado tiempo, la realidad de su pasión cayendo con un ímpetu inesperado sobre ellas.
Un ruido inesperado las interrumpió
-que es eso?
-mi celular… - Rachel hizo un ademán de ir a buscarlo cuando vió la mirada de Quinn- olvídalo, esto es demasiado perfecto, no contestaré.
La rubia le sonrió mostrando sus dientes perfectos, mientras la acercaba a ella nuevamente tomandola por la cintura, junto sus frentes para iniciar todo de una manera más dulce cuando un nuevo ruido volvió a interrumpirlas, Quinn suspiro cansada y se separó de ella.
-que tal si apagamos todos los teléfonos de esta casa y volvemos a nuestra pequeña celebración?
Rachel también sonrió, de cualquier forma ya medio les habían aguado el momento, quien fuera que las estuviese llamando merecía una buena reprimenda, pensó mientras buscaba su celular en la cartera.
Quinn tenía el de ella en la mano
-Era Santana, tengo algunas llamadas perdidas de Judy… - frunció el ceño para después sonreír- creo que hace poco estaba tan furiosa contigo que ni siquiera escuché el celular.
Rachel le tiro un beso coqueto mientras leía la pantalla de su celular
-tengo un montón de llamadas perdidas también.
Quinn vio como los labios de Rachel quedaban entreabiertos por la sorpresa, sus hombros tensos, la piel de su rostro palideció. La sonrisa que tenía en el rostro se desvaneció de la preocupación, se acercó unos pasos a Rachel
-¿de quién?
La morena levantó la vista confundida, mientras con un hilo de voz dijo las palabras que Quinn hubiese deseado nunca volver a escuchar.
-De Finn
Y Quinn sintió que cualquier cosa hubiese sido mejor que eso.
