Hola! .. Actualización aquí! .. jajaja… sorprendentemente los planetas se han aliado y en este momento tengo demasiado tiempo libre y un montón de inspiración, así que si todo sigue funcionando me tendrán más seguido por acá entregándoles los nuevos capítulos. Espero que lo disfruten.
Como siempre antes de todo aclarar que los personajes son de Murphy. (Aunque supongo q de ser míos no tendríamos q escribir más Faberry, porque CLARAMENTE sería parte de la glee story original).
A VECES UNA FANTASÍA
Capitulo 5.- State of love and trust
Quinn sintió como la garganta se le secaba mientras veía como Rachel se paseaba por la sala esperando que Finn le contestara al otro lado de la línea. Ella estaba ahí, de pie en el mismo sitio, desde que Rachel le dijo que era Hudson quien las había interrumpido.
-Rach…- intentó llamarla pero la voz apenas le salía
La morena apenas si supo lo que estaba sucediendo a su alrededor, estaba demasiado pendiente esperando que no saltara nuevamente el buzón de voz "contesta, vamos Finn, contesta" escuchó mientras Rachel la esquivaba en su recorrido alrededor del lugar. Respiró profundo. Ok, puede que hubiese sido una mala sorpresa y ella no hubiese respondido en absoluto a la actuación de Rachel, pero ese era SU momento, el de ellas, y lo estaba arruinando por completo llamando al pánfilo de su ex novio, dejando todo de lado, dejándola a ella de lado. Estaba cabreada, cabreadísima. Sentía que las manos le temblaban y que apenas podía contener la picazón de lágrimas en los ojos. Se sentía tan malditamente impotente y furiosa.
Sintió una vibración en su mano y contesto automáticamente sin ver la pantalla
-si?
-por fin! Me he pasado la tarde llamándote Fabray ¿Qué demonios pasa contigo para q no respondas?
Oh! No estaba de humor para Santana ahora, no estaba de humor para el sarcasmo de Santana ni para las conversaciones estúpidas sobre cuán ridículo era sentirse de este modo por Rachel, no era el momento adecuado y … "Finn! Oh! Estaba tan preocupada ¿estás bien?" … suelto un jadeo despacito mientras me volteo a ver bruscamente a la esquina más oscura del departamento donde se encuentra Rachel, siento una nausea repentina al notar que la preocupación no había sido manifestada de pura cortesía, ella realmente sentía lo que decía. Mientras retengo la respiración un instante para calmar esa sensación de vacío en la boca del estomago escucho de nuevo la voz de Santana a través del celular
-Hey! Quinn, ¿te sucede algo?
Quinn responde un nada desinteresado mientras cierra los ojos para no ver la expresión de Rachel al otro lado de la sala, se aleja de ahí para refugiarse en el baño del departamento.
-no suenas bien Quinn… ha pasado algo?
-… no puedo hablar ahora López.
De hecho creía que ni siquiera podía pensar con claridad, ni controlar su cuerpo, frente al espejo puede notar que esta pálida, demonios! ¿Cómo no iba a estarlo si sentía enferma de solo suponer lo que estaba ocurriendo en la habitación de al lado?
-No llamo para hablar, tengo malas noticias
Cierro los ojos, tengo deseos de ser malditamente egoísta, no tengo deseos de escuchar lo que fuese que Santana tuviese que decirme, me paso la mano por la frente, puedo sentir mis dedos fríos sobre el calor de mi frente, tengo dolor de cabeza, vaya noche maravillosa que estaba teniendo!
-yo… san…
-Kurt ha tenido un accidente-suelta la latina al otro lado de la línea
-…
-me has oído?
-si- le salió un susurro
-estas bien?
Estaba harta de escucharla preguntarle si estaba bien, por supuesto que no estaba bien! No solo porque Rachel, Hudson y ella habían arruinado la que debió ser su mejor noche. Sino porque no podía dejar de pensar lo que implicaba que Kurt tuviese un accidente, lo que implicaba para Rachel y ella. Sintió asco de sí misma.
- Él… - carraspeó un poco para que la voz le saliera más clara- ¿él está bien?
Santana guarda silencio, no había pasado por alto que Quinn había omitido responder a su pregunta, sabía que estaba en Nueva York y conocía las razones que había tenido la rubia para viajar cerca de Berry. Quizá las cosas no estaban resultando como su amiga esperaba, pensó, sintió una punzada de preocupación, pero conociendo a Quinn Fabray como pensaba que la conocía seguir con el tema solo implicaría sacar a relucir el peor lado de la rubia.
-No… hemos estado comunicándonos entre todos, Britt me avisó esta tarde… dios Quinn! Ella casi va al maldito lugar con Kurt y Blaine!
-ella está bien?
-si… es solo que…
-perderla?
-si… - se escuchan un suspiro- el asunto es que Hummel… está grave
- cuan grave?
-tiene… dios ni siquiera soy capaz de entenderlo, es algo con el cerebro… está inconsciente.
-… - Quinn volvió a mirarse al espejo y pestañeó sorprendida- … están todos ahí?
-si, solo faltan tú y Berry- Santana tuvo la intención de volver a preguntar si estaba todo bien, se pregunto si ese desapego era una reacción natural cuando de alguna forma era un amigo el que se encontraba en estado crítico- ¿vendrás?
-…
-Quinn?
Se escuchó un suspiro cansado y el sonido del agua corriendo.
-… si, si chica, estaré ahí.
-…
-… eso es todo?
-… sé que no quieres que me meta…
-sí, eso es precisamente lo que quiero…
-Eres mi amiga, mi única amiga… necesitas que vaya por ti a Nueva York y patee algunos traseros?
Quinn sonrió ante el arrebato de su amiga, siempre puedes contar con ella si quieres dar algunas lecciones
-al estilo Lima?- preguntó
-sí, si eso lo hace más atractivo.
-… no, San, las cosas… no hay nada que yo no pueda manejar, te veo en Lima ¿ok? Avísame si sucede algo mientras no estoy ahí.
Corto la llamada, me afirmo con ambas manos en la loza del lavabo, respiro profundo. Con Kurt Hummel accidentado todo se convertía más o menos en humo, Santa mierda! Por fin agradecía el lenguaje callejero de Puck y los muchos epítetos que había aprendido de él, porque Santa mierda era precisamente lo único que podía describir su situación. Nunca antes se había sentido de ese modo, esa sensación corrosiva de fastidio y desapego, no se lamentaba por Kurt y su maldito accidente, solo podía pensar en Rachel y Finn, en las consecuencias que traería el accidente a sus vidas. Escucho como al otro lado de la puerta Rachel se deslizaba por el suelo alfombrado. No tengo deseos de enfrentarme a ella ni al insufrible fantasma de Hudson. Vuelvo a abrir la llave de la ducha y dejo el agua correr mientras me desvisto, lentamente, pensando en que maldito momento he decidido joderme la vida viajando a Nueva York.
Salió de la ducha vistiendo solo el albornoz de Rachel y sintiendo las mismas confusas sensaciones rondando a su alrededor. Esperaba que Rachel hubiese notado el estado deprimente en que habían quedado las cosas, pero al verla ahí, paseándose a través de la habitación mientras hacía una maleta le dio todas las respuestas que necesitaba. ¿Cómo era posible que una llamada perturbara así algo que se creía perfecto? Sintió una oleada de resentimiento recorriendo sus venas, se sintió violenta, quiso llegar hasta ella y zarandearla por los hombros y reprocharle que todo, todo se hubiera ido a la mierda por esa actitud malditamente leal a Hudson. ¿Pero de que servía? Estaba tan malditamente harta, 4 días en el jodido Nueva York le habían enseñado que no estaba preparada para todo ese drama que podía significar ser parte de la vida de Rachel, ella no quería tener que competir con Finn, dios! Ella no tenía porque competir con alguien en realidad. Era ella, era Rachel quien debería darse cuenta que la necesitaba, quien debería tomar las decisiones correctas pensando en ambas ¿no se trataba de eso el amor?
Rachel la miró de pie junto a la entrada del baño mientras acomodaba su ropa en la pequeña maleta.
-He logrado hablar con Finn
Y la sonrisa con la que dijo Finn le revolvió el estomago, aún así decidió esperar y ver a qué lugares la llevaba esta conversación, "mantente firme, mantén la fe" se repitió mientras la veía seguir ordenando sus cosas.
-lo he notado, Santana me volvió a llamar
-te lo dijo?- sus ojos oscuros la miraban ansiosa- sabes lo de Kurt?
Kurt. Podía jurar que el último de sus pensamientos era Kurt, no se trataba de volverse paranoica o una celópata de un día para el otro, se trataba de que lo podía ver, era Finn, era su nombre escrito en sus palmas compasivas, en sus ojos preocupados, sabe que Kurt tarde o temprano estará bien, es solo que no cree que Finn sea capaz de soportarlo. Tiene deseos de gritarle que el jodido Finn Hudson tiene 19 años, que la abandono, que el muy pánfilo ha llegado a entrar en la ejército así que no es una pobre alma que necesite su consuelo.
-si- hace un sonido con su garganta para que la voz le salga más firme- sí, me lo ha dicho
Antes de salir del baño se ha mirado al espejo y siente que su imagen delata el estado horrible de la situación, ahora sabe y su interior aún lucha por mantener las dudas, que los te quiero recién dichos se han ido por la basura, o simplemente por la línea telefónica en este caso. Aún así no entiende cómo es que Rachel no puede ser capaz de verla, de descubrir lo que su rechazo ha provocado en ella. Sabe que quizá otra persona sentiría lástima de si misma pero ahora mismo, en instante, decide que lo suyo es la ira, está furiosa con la otra chica, por eso sus primeros movimientos son los mismos que ha realizado las dos últimas mañanas, toma su maleta y guarda sus cosas. Sabe que no pondrá kilómetros de distancia entre ella y la chica que técnicamente le ha partido el corazón, pero al menos tiene la decencia de largarse antes de que la echen, no es necesario tornar las cosas demasiado incómodas, aún le quedan trazos de dignidad.
Rachel por fin, cuando la ve actuar, repara en ella, le sonríe mientras intenta acercarse a ella.
-gracias por comprenderlo cariño
Pero Quinn piensa que el acercamiento a llegado una llamada de teléfono demasiado tarde, ella no quiere ser tocada aún cuando el termino cariño hace que desee olvidar los benditos sucesos que le han arruinado el momento más genuino de su vida. Retrocede un paso para hacer notar, que no, que no habrá más pedazos de Quinn que ella pueda moldear a su antojo para luego hacer trizas sus ilusiones.
-no te equivoques- su voz, que rasga sus cuerdas vocales, salen cargadas de dureza
-de que hablas?- Rachel la mira confundida y dolorida por su rechazo
-piensas que sería capaz de quedarme después de esto?- indignada, se siente tan jodidamente indignada de que la crea tan estúpida.
-Quinn… no entiendo.
-vuelvo a casa. No contigo, sino para estar lejos de ti.
-pero… acabas de decir…
Ella sabe que solo estando completamente enamorada de una persona se es capaz de mirarla a los ojos y saber qué es lo que quiere o piensa y como ese es su jodido estado emocional por la chica que tiene al frente, sabe que Rachel está pensando en las palabras que se han dicho hace rato en la sala de ese departamento, en la promesa tácita de esos "te quiero"
-y tu acabas de arruinarlo todo.
-no hablas en serio… es ridículo solo…
-solo corriste desesperada a atender la llamada de él cuando era nuestro momento.
-no hagas esto Quinn, no ahora
-porque no podría hacerlo? … porque no pensaste en las consecuencias de lo que hiciste?
Ahí está, el reproche, puede irse tranquila y saber que lo ha dicho que ha sido capaz de transparentar un estado emocional hecho añicos.
-yo… nunca creí que… no pensé- Los ojos de Rachel lucen brillantes, al borde de las lágrimas
-por supuesto que no lo hiciste!
Que salga la ira ahora, porque ella está harta de que la única relación que tanto ha anhelado sea aquella en la que tiene que estar con los puños en alto, metafóricamente hablando, lista para la lucha.
-no me grites
-es que estoy furiosa, cabreadísima contigo ¿en qué momento creíste que no me afectaría que hablaras con tu ex novio? Es el chico con quien te ibas a casar!
-lo sé… lo siento
-y tuve que ver el modo en el que una sola llamada te afectaba cuando acabábamos de dar un paso importantísimo en nuestra relación
-lo sé! .. estoy disculpándome por eso
-una disculpa no es lo que me hace falta ahora Rachel, necesito poder confiar en ti
-hazlo, confía en mí
Rachel intenta acercarse nuevamente, toma el brazo de Quinn, pero ella se deshace de su roce.
-no es tan fácil, no se trata de chasquear los dedos y tener confianza absoluta en ti
-…
-Finn Hudson es un límite duro para mi Rachel
-eso que significa?
-significa que puedo soportar un montón de basura, de peleas, de discusiones, pero Finn Hudson es algo que no estoy dispuesta a tolerar.
-me estás dando una advertencia?
-te estoy diciendo lo que es importante para mí.
-…
Esos silencios, a Quinn, son los que más le duelen, porque significan que Rachel no está dispuesta a hacer algún sacrificio por ella, porque significan que de algún modo ella no la considera importante.
-Me voy a casa ahora… sin ti- Siente que es necesario aclararlo nuevamente, Rachel levanta el rostro hasta que sus ojos se encuentran- Tienes tiempo para decidir si vale la pena esto. Si valgo la pena lo suficiente.
Saca dos prendas de ropa de su bolso casi listo y vuelve a encerrarse en el baño cerrando la puerta con fuerza detrás de ella. El corazón le late fuerte, no es cierto que haya quemado todas sus naves en esa declaración amorosa, lo ha hecho ahora, dando un ultimátum, estableciendo un límite. Siente la adrenalina correr a mil por sus venas, pero siendo honesta, se siente genial poder ser ella misma y exigir en una relación algo que ella sabe merece. Lo quiere todo…. solo espera que Rachel sea capaz de dárselo.
Ha vuelto a casa y todo sigue igual, Quinn alisa las arrugas imaginarias de su blanco y católico vestido, mientras atraviesa la puerta de entrada del hospital. Ve a Santana a la distancia y le da una puntada de nostalgia, recuerda cuando los atuendos normales de ambas era el uniforme de las cheerios… Cuando las cosas seguían su orden natural, cuando new directions no había llegado como un huracán a su vida a desarmarlo todo, a presentarle a Rachel. Llegó al lado de la latina que le sonrie mientras le extiende un cappuccino
-Bienvenida a Lima, Fabray… bienvenida a casa
Quinn le devuelve una risa desanimada mientras toma el café que le regala su amiga.
-casa? … creí que estábamos en un hospital
Santana bufa y rueda los ojos a su lado
-el espíritu es el mismo… desde que llegué a Lima no he dejado de escuchar todas estas canciones! … lo extrañaba un poco
Toma un sorbo sin preocuparse de que el café caliente le queme la garganta, la música es un tema que ahora mismo no quiere tocar, la música le recuerda inevitablemente a Rachel y está fastidiada, Judy la ha sermoneado esa mañana porque se suponía que debería estar en Yale disfrutando unos días libres antes de volver a casa, no en Nueva York, no con Rachel. Así que técnicamente Lima le ha dado el regreso de siempre, está resentida con todo el jodido mundo y solo tiene a Santana. Hace una mueca de disgusto para que su amiga sepa que su estado no es el mejor y que esa exactamente no es la conversación que quiere tener.
Santana la mira fijamente, comprendiendo el mensaje y aún así pasando de él
-donde está Berry?
La voz de su amiga es dura, no es como si ellas realmente se hubiesen llevado bien, a pesar del espíritu de equipo y toda esa basura de Mr. Schuester.
-no sé
-pensé que estabas con ella en Nueva York… ¿no se trataba de eso todo el asunto del viaje?
-sí, lo estaba… -bebe más de su café, una bocarada gigante para ver si logra quemarle aún más.
-… quieres hab…
-no, no quiero hablar de ello ¿Sabes cómo está Kurt? No me has vuelto a llamar y yo…
Se interrumpe ante la propia duda ¿está preocupada? Si, lo está. Por fin, ahora, desde que está lejos de Rachel siente que vuelve a sentirse un poco humana cuando una oleada de pura preocupación le atraviesa el pecho. Después de todo ¿son amigos, no? Ella y Kurt, miembros del club de coro, compañeros… si, está preocupada por el chico. Lanza una mirada a Santana pidiéndole alguna respuesta.
-Está igual… estable en su gravedad lo que prácticamente significa nada.
Sabe que su amiga tiene razón, que significa eso de cualquier modo?
-el estará bien, ¿cierto? … él es uno de los nuestros, somos fuertes, él se pondrá bien.
Santana levanta una ceja con ironía, mientras la mira burlona
-¿uno de los nuestros? … vaya! ¿Qué diría tu católica madre sobre eso?
A Quinn le cuesta entender la broma, cuando descubre el significado detrás de las palabras de Quinn más que reír siente como si le hubiesen arrancado de cuajo el humor, Golpea levemente con el codo el estomago de su amiga disimulando que el estado de ánimo que la persigue ha cambiado radicalmente.
-no es eso lo que quería decir
-lo sé- recibe una sonrisa y un ademan con los hombros- Es solo que has tardado demasiado en regresar y cuando desde que lo hiciste has estado… demasiado seria
-vine en cuanto pude- sabe que no tiene que dar explicaciones, pero de todas Santana es quien mejor entendería todo con lo que está lidiando- Es.. solo necesitaba un poco de espacio.
-Lo sé Fabray… -Santana la mira dudando si debe decir algo más
-que sucede?
-Hudson, Hudson está aquí
-No es como si me sorprendiera, es su hermanastro
Pero demonios! La sorprender como puede hacerlo la muerte de un familiar lejano, es un jodido fastidio
-…
- no estoy de humor para hacer como que me preocupa el hermanastro afligido… solo quiero que Kurt se recupere.
Santana vuelve a mirarla con dudas en los ojos, y por que han sido amigas mucho tiempo sabe que ni su mirada más dura la detendrá de hacer preguntas que, ahora mismo, no quiere responder
-Ha pasado algo entre tú y Berry?
Bueno, una chica tiene derecho a arrepentirse y sabe que Santana es y será la única que sepa todo lo que realmente pasó en Nueva York y el modo en que eso la afecta; la mira con los ojos tristes, intentando que su amiga sepa al mirarla lo que no puede seguir negando. Le ha dolido que Rachel realmente la dejara regresar sola a Lima, le ha dolido sentirse desplazada por el paleto de Finn Hudson. Esos son los sentimientos que reúne en una mirada y se la lanza a Santana para que entienda que "Oh! Necesito tanto de una amiga". La latina no la defrauda y extiende sus brazos hacia ella y la funde en un abrazo protector, siente que el peso de sus sentimientos debe notarse a distancia si Santana ha desplegado ante ella uno de sus momentos de ternura reservados casi única y especialmente para Brittany.
-Está bien chica- le susurra, mientras acaricia levemente su cabello, ella no puede decir nada- Voy a patear su trasero, ya verás. Será mejor que un espectáculo de Broadway la forma en que patearé su musical trasero.
Ella sonríe apretada sobre el hombro de Santana; es bueno saber que a pesar de todo el drama adolescente y la distancia ellas siguen siendo amigas. Justo ahora eso es todo lo que tiene y a lo único que vale la pena aferrarse.
Estando en los brazos de su amiga Quinn siente que descansa, hasta que nota como los músculos de Santana se tensionan levemente y tose nerviosa.
-ahí viene Hudson… con Berry- le susurra Santana al oído
Levanta la cabeza de inmediato y ve a la pareja al final del pasillo, es injusto, piensa. Han regresado a Lima y ella se ve igual de hermosa que siempre, ella sigue siendo la Rachel Berry que dejó en Nueva York y aún así, siente que está más lejos que nunca. Puede ver cómo estando uno frente al otro Rachel acaricia levemente el brazo de Finn, cómo el muy idiota sonríe triste realizando a la perfección su papel de ex novio en desgracia. Las nauseas no se han ido, ella habría pensado que si, con el viaje y la distancia, pero la nausea no la ha abandonado, sigue ahí aún más fuerte si es posible, solo porque ella ha realizado su elección y Quinn siente desde el fondo de su corazón que va a ser un jodido tormento aceptar que en la lucha, que sin saber han mantenido ella y Finn, Hudson ha sido el favorecido.
Siente la mano de Santana tomarla del brazo y tirarla en dirección contraria a la de esos dos, ahora abrazados al final del pasillo.
- Que haces?- le pregunta confundida
- te alejo de eso, yo fui una maldita Quinn Fabray el día en que existió esa cosa entre Artie y Britt. Se lo que se siente y no podría ver como tú…
-no!
Se detienen, Santana la suelta y la mira dubitativa
-no te molesta?
-oh! San. Estoy aterradoramente helada. Pero es ella la que debería sentirse avergonzada, no tengo porque salir por la puerta trasera, si ella quiere hacer esto delante de mí, que lo haga sabiendo que estoy furiosa y que a pesar de eso voy a sobrevivir.
-Quinn…
-voy a ir allá, saludar e irme. No tengo porque huir de ella. No soy yo la que estaba jugando este retorcido juego mientras su novio se enlistaba en el ejército.
Ya no hay ira, ya no hay pena. Es una cosa vacía que camina junto a su amiga, en dirección a esa pareja con la que nunca debió meterse. Lo sabe, sabe que habría sido demasiado extraño que ella terminara saliendo con la ex novia de su ex novio, sabe que es un jodido triangulo digno de Freud y que por eso y por otras cosas en las que no quiere pensar lo suyo no habría funcionado. Sin embargo se niega a creer que no ha sido rastrera la forma en que ha sucedido todo, ¿Cuál era la razón para decir que la quería si nunca fue cierto? ¿Lástima? No, no, lástima es una cosa demasiado… ella no podría soportar la lástima.
-Hey, Finn!
No sabe bajo qué juramento la voz le salió tan firme, finge una sonrisa cuando la pareja se separa y el chico atiende a su llamado, no mira a Rachel, no quiere ver su cara, la culpa o indiferencia que puede mostrarle, no está interesada.
-Chicas...
Ok, su lado insensible está harta de la parodia de ese patoso gigantón, Dios! Ahora sabe porque lo han rechazado en la academia de teatro, es porque es malísimo y solo la estupidez de Rachel, y ella sabe que le gustaría creer que es estupidez y no enamoramiento, le permite creer toda esa farsa por la que él se muestra débil y triste. "se un maldito hombre" quisiera gritarle. ¿Cuál sería el punto de ello? Nada la hará tener a Rachel de regreso.
-lamento lo de Kurt, Santana logró contactarse conmigo anoche y yo solo… vine en cuanto pude
Rachel se aclara la garganta incomoda ante el recuerdo de la pelea de la noche anterior, le lanza una mirada esquiva para ver si ella también está pensando en lo mismo, puede sentirlo, el momento dando tumbos entre ambas. Finn le sonríe agradecido
-es… gracias por estar aquí.
Se atreve por un segundo a mirar directamente a los ojos de la morena y en ese momento nota que hay un mensaje ahí, ¿Cuál? Bueno, para ella es bastante obvio tomando en cuenta que ambas han llegado por caminos separados y que ella se encuentra ahí, con él; a pesar de que sabe que es un límite duro.
Desvía la mirada a Finn y puede ver como la sonrisa de él se agranda cuando toma a Rachel posesivamente por la cintura y la acerca a él.
Rachel no dice nada y Quinn siente como las uñas se entierran en las palmas de sus manos, tiene tanto coraje ahora mismo que sería capaz de enviar al idiota de Finn Hudson directamente a una cama junto a su bendito hermanastro… No quiere pensar en lo que sería capaz de hacer con Rachel, pero tiene la sensación de que no tiene la fuerza suficiente para hacer lo que sea que estar cerca de ella implica.
-Rachel ha viajado desde Nueva York, ayer la llame y viajo de inmediato
-no podía no estar- dice la morena con voz suave y una sonrisa nerviosa
-oh! Es genial que nada te retrasara, Quinn en cambio ha tenido que lidiar con un montón de basura
Bendita Santana que sale a su rescate y le brinda su apoyo lanzándole las miradas más feroces que conoce a la ahora muy avergonzada Rachel Berry, quiere regodearse, pero un estúpido sentido del amor se lo prohíbe.
-Basura?- Finn sonríe y la mira interrogante- cualquiera pensaría que en Yale no encontrarías basura.
Yo respondo con una mueca, quiero salir de aquí, pero Santana me mantiene del brazo y sigue con su mejor performance de amiga salvadora.
-oh! Finn, se ve que el ejército no ha cambiado tu percepción feliz y positiva de la vida, pero no te equivoques- y ahí sé que mi amiga se está desquitando por mi y porque en el fondo nunca le ha caído bien Rachel- basura hay en todas partes, Yale, Nueva York, Lima – sé que la enumeración no ha sido azarosa, hace un gesto con la mano como para quitarle importancia a su comentario solo cuando ve los hombros de Rachel más hundidos, lanzándome miradas nerviosas- de cualquier modo- pone su mejor cara de inocencia- ¿has disfrutado tus últimos días en Nueva York, Rachel?
Rachel asiente totalmente mortificada, muerde su labio inferior y me lanza miradas llenas de cosas que no quiero saber, yo ahora mismo, solo tengo cabeza para ese labio inferior, para los recuerdos que se agolpan en mi memoria, besándolos, mordiéndolos, haciéndolos míos…
-me voy
No creo ser dueña de mis cuerpo ahora mismo, pero le agradezco ese piloto automático que sale a relucir en momentos como este. Todos me miran y supongo que la voz me sale un poco más cortante y fuerte de lo que pretendía.
-yo…- miro a Finn- Lamento lo de Kurt, pero en verdad creo que él es fuerte, se recuperara, ya verás.
Hago un esfuerzo adicional por estirar la mano y tocarlo sin enterrar mis uñas en sus brazos, no miró a Rachel y Santana solo me suelta delicadamente, sabe que quizás se ha excedido con el último comentario, porque duda que le haya hecho daño de alguna manera a Rachel, ha sido a ella, los fantasmas de los días en Nueva York van a penarle a ella.
-Te acompaño
-No, no te preocupes San- Puedo sentir los ojos de Rachel clavados en mi nuca- se que estás esperando a Britt. Nos vemos en Breadstix esta noche.
Santana asiente con preocupación, le beso la mejilla y le digo que no se preocupe ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Porque mi lugar en la vida de Rachel ha sido relegado al último puesto de la lista? No, esa no es la forma correcta de sentirse, ha hecho un ultimátum hace menos de 24 hrs atrás y esas son las consecuencias con las que tiene que lidiar, siempre supo desde un principio, aún si no lo había manifestado explícitamente, que nunca podría competir con la imagen perfecta de Finn que tenía Rachel en la cabeza. Él era su primer todo. Ella era solo la experiencia alocada de unos días en Nueva York, era su culpa haber esperado demasiado.
