Coucou~:
Este capitulo en realidad no existía. Editando y corrigiendo me di cuenta que estás escenas existían, que necesitaban estos momentos para el futuro. Así que aquí están *corazoncito*.
Espero les guste c:
Chapitre 3
You might laugh, you might frown
Walkin' round London town
— No puede ser, Marinette.
— Pues casi no vengo, perdón.
Lo primero que escucharon al entrar al restaurante fue a Kagami, con la indignación de quien escucha un "no conozco a los Beatles", que era muy cercano a lo que Marinette estaba diciendo tras su bandeja que usaba de escudo protector del ceño fruncido de su amiga.
Félix preguntó sobre lo que ocurría y Kagami empezó con "¿Puedes creer…", con el pecho inflado y furia.
— No ha ido a la Torre de Isabel*, no se ha subido al London Eye, no conoce Buckingham- enumeraba con los dedos, los cuales le dejaron de , ni ha comido fish & fries.
— ¿En serio? — Adrien, como el otro parisino en la mesa, se asombró que la chica no conociera los lugares más turísticos.
— No es mi culpa. — estaba sonrosada — Es el tercer año que vengo a Londres.
— Navidad y verano — recalcó Kagami.
— Si, pero solo estoy aquí, con mi familia que no sale del barrio chino. Mis abuelos se niegan a salir de aquí y mis primos igual.
— ¿Ni siquiera al parque de Harry Potter? — Adrien se horrorizó al verla agitar la cabeza hacia los lados —. Bueno, estoy dispuesto a sacrificar nuestro itinerario por el bien de Marinette- Félix murmuró si como no-. Nadie debería perderse el tour inglés.
— Me parece perfecto— Kagami sonrió maravillada con la idea de Adrien.
— Debo pedir primero…
— ¡Tío! — Kagami corrió a buscar al tío de Marinette, no iba a dejar que se negaran.
Una hora después, todos se encontraban arriba del Big Bus London, en la parte de arriba, dónde el viento frío les pega y sus narices se ponen rojas. Adrien y Marinette llevaban playeras con la bandera inglesa, Félix trató de evitar que se vieran como unos turistas ridículos pero le ignoraron y con más ganas se las pusieron. En una parada, Félix logró exitosamente que su primo comprara un sombrero gigante, pero no evitó que Marinette lo hiciera, lo cual era su naturaleza: siempre ir en contra del gemelo malvado.
Sun is in the sky, oh why, oh why
Would I wanna be anywhere else?
— ¡Estoy en Londres! — Marinette gritó con una enorme sonrisa, extendiendo su brazo y mostrando la espectacular vista al pasar por el río Támesis al grabar una historia para Instagram.
— It 's London, baby! — se coló Adrien en el video, imitando un terrible acento americano. Se rieron a carcajadas.
El guía explicaba la historia del famoso puente de Londres, Marinette escuchaba con atención mientras veía su figura borrosa en el río.
— De noche el puente es hermoso, las luces hacen todo. Pero esta vista a esta hora…
— Si, es mejor ahora.
Se cree que un ataque vikingo fue el responsable de la caída del puente de Londres en 1744, pero las recientes investigaciones no cuadran con las fechas. Un querido monumento que no dejaron ir los londinenses.
— London Bridge is falling down, falling down, falling down. London Bridge is falling down, falling down, falling down…
— My fair lady.
Adrien y Marinette se sonrieron y volvieron a cantar, ahora a todo pulmón. Los demás pasajeros se unieron a su canto y Marinette grabó nuevamente todo.
— Dios mío, vinimos con unos niños — Por supuesto Félix no cantaba, solo veía a su primo cómo se divertía con una tontería así.
Kagami no podía estar más de acuerdo con su novio, pero igual soltaba carcajadas de ver la ilusión de Marinette al liderar a todo el autobús en una canción para sus historias y el como Adrien, que ya ha estado en ese autobús al menos cuatro veces, se divertía como si fuera la primera vez.
El autobús hizo una parada en la Torre de Isabel. Algunos se bajaron para tomarse fotos y Marinette sufrió la decepción de no poder entrar por no ser londinense, se conformó con fotos desde abajo y no con la que debía ser una increíble vista desde arriba. Se recuperó rápidamente cuando descubrió que en Buckingham es dónde todos tienen esas fotos de los soldados de la guardia del palacio, los que no se mueven por más payasadas que los turistas les hagan.
Una pareja le prestó a Marinette y Adrien unos sombreros gigantes con la bandera inglesa y ambos tomaron la pose del guardia para las fotos.
— ¿Otra vez no puedo entrar? — se quejó Marinette— ¿Esto es para obligarme a cambiar de nacionalidad?
— No, solo se puede durante algunos meses. Si vienes en verano, entramos — Kagami palmeó la espalda de su amigo.
— Trato hecho.
— Espera — Adrien señaló a Félix — Me dijiste que no se podía entrar nunca. Su primo chistó.
— ¿A qué quieres entrar? — dijo, a la defensiva por ser descubierto.
— ¡No querías llevarme! — su indigno. Las chicas se rieron de la pelea de los gemelos.
— Ya,ya. Kagami y Marinette te llevarán.
— Ni te atrevas a venir ese día con nosotros.
La última parada fue cuando el cielo estaba complatamente negro, con el aire helado y los estomagos vacios. Antes de llegar al London Eye, un puesto de fish and fries fue el destino. Adrien, como siempre hambriento 24 / 7, corrió para ordenar a todos.
Hasta ahora, todo había asombrado a Marinette, ese día estaría en un top diez de días favoritos de su vida. Por los gestos de Adrien al comer, imaginó que sería el mejor platillo que tendría en su vida, después del arroz frito. Kagami, con toda la burla del mundo, le preguntó qué tal estaba su cena, y Marinette se sintió arrinconada por aquellos ojos verdes que estaban listos para celebrar con ella. No tuvo corazón para solo decir "esta rico", agregó que es el mejor pescado que ha comido y que las papas fritas estaban más crujientes de lo que esperaba.
— ¡Lo sabía! — vitoreó Adrien. Félix, con su orgullo londinense, sonrió con aprobación a Marinette.
— Bien salvado — murmuró Kagami a su amiga. No importa que Kagami lleve doce años viviendo en Londres, jamás va a comprender cómo es que un pescado frito con papas fritas es tan popular y típico.
Marinette piensa, que de elegir, preferiría el tempura, pero ese momento tiene un encantó que no había visto nunca. Félix, traía el cabello ligeramente despeinado, la nariz roja y comía sin cubiertos: jamás lo había visto tan libre, ni con esa sonrisa infantil al estar riendo y empujandose con Adrien, robandose papas fritas. Marinette no tiene hermanos, hay cariño con sus primos, pero al ser chino la cercanía y muestras de cariño es prácticamente nula, además del hecho que ella es la única en su familia que es mestiza. Aquella escena de hermandad hace que su corazón se estruja, que les envidie y en el futuro, cuando salga con ellos, elija comer fish and fries para ver esas sonrisas.
La última parada fue London Eye. Subieron en pareja, Kagami y Félix querían un momento a solas y fueron los que subieron a la primera cabina.
Al subir, Adrien y Marinette suspiraron al sentir un momento en que podrían descansar y relajarse. Se dieron cuenta que lo hicieron al mismo tiempo y se rieron.
— ¿Muy cansada?
— Si, pero se siente bien. No creí que me divertiría tanto estas vacaciones. Siempre estoy encerrada en casa. Me gusta ver novelas con mis primos y cocinar con mi tío, pero esto…es genial. Les agradezco con todo mi corazón.
Adrien asintió y vio el paisaje que se estaba ofreciendo a cada momento que subían. Un momento de silencio, un segundo de él solo con sus pensamientos y apareció una amarga sonrisa que Marinette respondió con un puchero de comprensión al saber que ocurría.
— También necesitaba este día. Estoy…asombrado de mí mismo por haber resistido tanto hoy. Solo tuve un momento de flaqueza.
— ¿Quieres contarlo?
Adrien sacó de su bolsillo un prendedor circular en un brocado que se veía vintage, el fondo era la vista de toda la Torre Elizabeth. Muy bonito.
El primer regalo que Adrien le dio a Lila, antes de ser novios, fue una mochila negra que le compró en Londres, con un un llavero de osito con el uniforme típico de la guardia de la corona. Como extra, le dio dos pins de souvenirs que encontró en unos paseos. Lila sabía cuanto su novio amaba Londres y por eso aquella mochila era la que llevaba a la escuela al otro día de ser pareja. Los siguientes viajes de Adrien (o de sus madres incluso) siempre le llevó pines y ahora ella tiene una mochila tapizada de pines de ciudades, museos, parques, etc. Era una costumbre de Adrien comprarle un pin que ella no tenía.
— Ni siquiera lo pensé. Solo lo vi, me gustó y lo compré. Me di cuenta de lo que hice cuando subimos de nuevo al autobús.
— Es tu primer día. En realidad, creo que lo has llevado increíble. Yo no hubiera querido salir de la cama.
— Tener a Félix y Kagami hace que no puedas deprimirte a gusto. Son unos sádicos — "es cierto" murmuró Marinette con él. — Tengo suerte de que estés. Gracias por no conocer la ciudad, sin ti no hubiéramos hecho nada hoy.
— Por fin tener una familia cerrada ha sido positivo — alzó el puño en victoria.
Adrien le extendió el pin a Marinette, "por los pasteles lunares" dijo Adrien y ella lo aceptó con una sonrisa. Lo puso en su boina y se tomó una foto para subirla en Instagram.
Al llegar a la cima, Marinette grabó una historia de la gloriosa vista de Londres en todo su esplendor.
Hogwarts, Hogwarts, Hoggy Warty Hogwarts,
Teach us something please
Félix fue quien consiguió las entradas, "otoshidana" dijo al darle a Marinette y Adrien las entradas al parque de Harry Potter. El día estaba planeado, "El recorrido mágico", irían a la estación de trenes y al parque, ahí comerían. Se encontraron para desayunar en el barrio chino.
El desayuno transcurrió con tranquilidad, pain au chocolat y café. Adrien preguntó que si irían ya con las capas o si en la estación de trenes, dijeron todos que en la estación.
Menos Marinette.
— ¿Tienen las capas?
Otro perjurio.
— ¿No te gusta Harry Potter?
— Claro, por eso quiero ir.
— ¿Sabes tu casa?
— Eh…
Resultó que Marinette, aunque era fan de los libros y películas, no se había preocupado a que casa pertenecía. Su única amiga fan de Harry Potter era Kagami, un tema que pocas veces tocaban juntas. Por eso la primera parada antes de la estación fue una tienda oficial del Wizarding World para comprar lo que le hiciera falta a Marinette.
— ¿Es una broma?.
Félix tenía el pecho inflado, Kagami moría de risa y Marinette se mordía el labio para no acompañar a su amiga.
Marinette hizo el test en el camino. Se sentó al lado de Kagami en el camino, así que Adrien no vio el resultado, se fue jugando con Félix.
Hasta el momento, Adrien sabía que a Marinette le gustaba cocinar y por eso ayudaba a su tío, pero también se enteró que ella quería ser diseñadora de modas (eso lo supo porque se iba quejando de que de haber sabido ella hubiera hecho el uniforme en una sola noche). Kagami no dejó que les dijera su casa, la metió directamente a la tienda e hizo que les esperaran.
Una chica amable, pero muy lista, que le contestaba y peleaba todo a Félix: le vio cualidades de Ravenclaw.
Pero no.
Ahí estaba Marinette, con la serpiente en su pecho y un listón verde en su brillante cabello suelto. Adrien quedó boquiabierto. Después frunció el ceño al verla en medio de los otros dos orgullosos Slytherin que se burlaban de él por ser el único de otra casa.
— Vamos, tejoncito. Se nos hará tarde — Félix jaló la corbata ámbar de su primo en busca de un taxi para irse.
Las quejas de Adrien por ser unos conspiradores contra él fueron solo durante el camino. Al entrar al parque se olvidó de todo, volvió a convertirse en niño y todos junto con él.
Kagami, Félix y Adrien tenían fotos del parque juntos, pero haciendo memoría son de cuando tenían diez año y sonríen hasta tiesos. Ir con otra persona les hizo darse cuenta que necesitaban nuevas fotos y volver a subirse a todos los juegos.
Qué diferente era ver a esa parejita de novios burlones durante la visita turística a esta dónde se toman fotos y hasta posan como alumnos. Hasta pudieron ver cuando se besaban para las fotos o solo por tener ganas.
El Instagram de Marinette volvió a llenarse de fotos: los cuatro juntos, los tres de Slytherin, de Kagami y ella, de ella con Adrien; tomando cerveza de mantequilla, desde los juegos o debajo de los mismos, en la tienda de regalos y otras más. Recuerdos de vacaciones que nadie creyó que tendrían.
Al final del día, Adrien se ofreció para acompañar a Marinette a su casa. Se fueron en autobús y hablaron sobre las películas y libros, lo que les gustaba y lo que no. Sobre otras cosas que les gustaban, sus pasatiempos e incluso esta vez mencionaron a algunos amigos de casa, todo el camino hasta en el que tuvieron que caminar hasta estar frente a la casa de la familia de Marinette.
— Creo que a partir de mañana Félix y yo ya no podremos salir. Tenemos tradiciones familiares hasta Año Nuevo.
— Lo entiendo. También Kagami — le sonrió con comprensión —. Mi familia aprovecha las vacaciones, pero en realidad no festejan mucho después de la Navidad. Hacen cosas solo por mi papá, por mi y otro tío, los de afuera — se encogió de hombros.
El bullicio lejano de China Town era lo que se colaba entre ellos, entre las fugaces miradas que se daban. Marinette suspiró y Adrien revolvió sus manos dentro de la capa de Hufflepuff que aún llevaba puesta.
— ¡Nos vemos!
Los dos actuaron al mismo tiempo. Adrien se acercó para abrazarla y Marinette extendió su brazo.
Se sonrojaron ante la torpeza.
Adrien extendió su brazo y Marinette empezó a ponerse en puntas.
Soltaron una carcajada por ser tan tontos.
— Recuerda que me puedes ver en París —Marinette rodeó el cuello de Adrien, un abrazó amistoso, lo que quería darle desde el principio de la despedida pero creyó no sería adecuado.
—Recuerda lo mismo — correspondió el apretón contra él.
Agitaron sus manos hasta el momento que Marinette cerró la puerta.
What a bright time, it's the right time
To rock the night away
Para Navidad, Adrien recibió un nuevo juego para cada consola que tenía; dos controles para la Switch por parte de Félix y la colección de una novela visual en japonés por parte de Kagami.
Los días en familia los pasaron en restaurantes y atracciones favoritas de los primos gemelos. Las noches cenaban en familia, jugaban juegos de mesa y se desvelaba con Félix entre viendo películas y acabando videojuegos.
Kagami se había ido unos días a Japón para pasar Navidad y Año Nuevo en familia, regresó el día tres, un día antes de que Adrien regresará a París, lo justo para ir a despedirse de él.
— No lo olvides, si vuelves con ella te iré a buscar y hacer harakiri.
— ¿Eso no es algo que solo puede hacerse uno mismo?
— Entonces solo diré que te rebanaré por tu falta de honor y orgullo.
Adrien sonrió y abrazó a Kagami susurrando te lo prometo seguido de Cuidate mucho. El Año Nuevo terminó y con ellos el fin de las vacaciones. Era hora de que todos volvieran a clases.
