Capitulo 4
Caminaba paso a paso por las calles rumbo a su casa. Su vista estaba fija en el suelo sin dejar de pensar en la actitud de Yamcha y en lo que deseaba para su vida.
Sentía que su sueño no podría cumplirse y tendría que ser modelo toda su vida, algo que por supuesto era una pesadilla para ella.
Jamás pasó por su mente la idea de que estaba siendo vigilada y seguía muy de cerca. A su lado, volando a una distancia baja, Vegeta el shinigami la siguió sin quitarle la mirada de encima. Observaba la forma de caminar de la chica, muy dulce y tranquila, despreocupada a pesar de que en su mente muy probablemente había un sin número de pensamientos que la atormentaban.
Aunque tenía poca experiencia con humanos, sabía casi por intuición que la joven estaba pensando en todo lo que le había hecho llorar momentos atrás. Eso le seguía inquietando de la chica; ¿Por qué lloraba tan sola y después caminaba como si nada?
Los humanos eran extraños.
Vegeta la recorrió con los ojos. Pudo notar que la cintura de la muchacha era más pequeña a comparación de su trasero grande pero bien formada. El cuerpo estaba bien formado y delineado lo que hacia que resaltara su belleza. Su cabello azul era un poco largo y cubría parte de su espalda. La falda que usaba era corta, lo que permitía ver sus piernas bien formadas y usaba zapatos de fiesta nocturna.
Por primera vez en su vida, Vegeta se sintió ligeramente enrojecido por ver a la humana. Físicamente era alguien atractivo, aunque su situación parecía también bastante interesante y llamativa.
Supo que había tenido suerte en encontrar a esa chica de cabello azul de la que desconocía su nombre aún.
Continuaron caminando por las avenidas y calles y al poco tiempo llegaron a un edificio alto color naranja en una zona departamental rodeada de edificios de todos los tamaños. Vegeta pudo notar que el edificio era de bajos recursos y probablemente una cierta humildad a diferencia de otras zonas departamentales.
Bulma sacó sus llaves, abrió una reja que se usaba como puerta principal de entrada y cruzó por ella rápidamente. Volvió a cerrar con la llave y se dirigió al elevador. Una vez dentro, apretó el botón del piso 4 y subió.
Vegeta permaneció a su lado siguiendo cada uno de sus movimientos. Como podía atravesar las paredes no le era difícil acompañar a la que parecía ser su victima de curiosidad y diversión. Aprovechó que el elevador era pequeño para poner los pies en el piso y sobresalió la cara de Bulma de cerca.
Su piel era blanca, sin granos y sin grasa. Los ojos eran grandes y brillaban a la luz, de un color azul claro pero intenso.
Sonrió con cierta ternura sin poder evitar sentirse cautivado.
-Para ser una humana eres bastante bonita-dijo en tono analítico.
Llegaron al piso que había marcado Bulma y está camino por un pasillo pequeño hasta llegar a una puerta de madera. Abrió el cerrojo y entró en su casa con total normalidad, pero cuando levantó la vista dio un salto por el susto que recibió.
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-Bulma, ya sabes que no debes andar sola de noche-habló la mamá de Bulma mientras le servía una taza de té a su hija sentada en la mesa de la sala principal.
Era una mesa de piso pequeña en la que era necesario sentarse en el suelo para usarla; no había sillas ni asientos así que resultó un poco incómoda si alguien no estaba acostumbrado a estar de rodillas tanto tiempo.
-Lo siento, mamá-respondió Bulma apenada y con los hombros caídos.
Vegeta estaba recargado en la pared con los brazos cruzados. Se percató de la actitud de niña de Bulma; su comportamiento era natural sin ningún fingimiento.
-No le diré a tu padre que anduviste hasta estas horas sola en la calle, pero por favor sé honesta conmigo.
La mamá de Bulma era una señora de cabello rubio que se veía mucho más joven de su edad real. Su preocupación por su hija era evidente y la miró con la angustia de una madre que presiente los malos caminos de su cría.
-Bulma, ¿volviste a pelear con Yamcha?
Las manos de Bulma estrujaron la taza de té en sus manos al darse cuenta que su madre siempre tenía en mala visión a Yamcha a pesar de que casi no les platicaba de él.
-Claro que no. ¿De dónde sacas esa idea?-exclamó Bulma con una fingida sonrisa y tono incrédulo.
Los ojos de su madre delataban su saber y angustia.
-Bulma, siempre que se enojan te deja sola.
-No es verdad. Soy yo la que le pido que no me moleste.
-Bulma…-su mamá frunció el ceño-la ultima vez que se enojaron te dejó hablando sola y se marchó a "trabajar"-hizo un gesto con las manos marcando la palabra trabajar en un indicio de que no le creía-En varias ocasiones cambia los temas de conversacion y hace que todo gire a su alrededor cuando quieres decir algo que te interesa.
-Casi no discutimos y eso me gusta de estar con él-respondió Bulma con orgullo fingido.
-Si permites que se porte así su comportamiento tosco arruinar-sentencia con tristeza la señora.
-Todo está bien. Hoy no trajo su coche, eso fue todo.
Bulma estaba empeñada en defender a Yamcha de su madre, pero ella sabía que su hija ocultaba cosas. Miró detenidamente a su hija, giró su cuerpo hacia ella y su mirada le utilizó escalofríos a Bulma.
-Dime la verdad, Bulma-había tal severidad que se sentía una tensión en el aire-¿Te has acostado con él?
Las mejillas de Bulma enrojecieron por la sorpresa de la pregunta y arrojaron un gemido pequeño. Vegeta también se sonrojó y abrió los ojos de par en par.
-¿Cómo puedes preguntarme una cosa así?-gritó Bulma enojada y apenada.
-Bulma, si ye metes con él de esa forma vas a sufrir.
-¡Deja de decir esas cosas! ¡Me avergüenzas!-la voz de Bulma aumentó de volumen, pero su madre permaneció intacta.
-Él sólo piensa en sí mismo. Si te acuestas con él te manipulará por completo.
-Mejor olvida ya el tema. Me voy a dormir.
Bebió el último sorbo del té y se levantó con gran velocidad para llegar a su habitación. Su madre sólo la siguió con la mirada y lanzó un suspiro de alivio y cansancio.
-Me da gusto que no te hayas acostado con él, Bulma.
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-Agrrrr mi mamá me avergüenza.
Bulma bufaba mientras se cambiaba de ropa con la intención de dormir, arrojó bruscamente su blusa a la cama y se puso su camisón de noche.
-¿Cómo se le ocurre que le voy a contestar una pregunta así?
Se quitó sus broches en el cabello y los guardó en el buró.
-Por mucho que sea mi mamá no debe meterse en mis asuntos.
Se desmaquilló la cara con un trapito especial para el rostro.
-Después de todos, soy una mujer adulta aunque Yamcha diga que no me comporta como tal.
Al recordar las palabras de su novio volvió a sentirse triste y dejó de quitarse su maquillaje lentamente, dejando caer su mano junto con el trapo sucio en sus piernas.
Quedó pensativa, mirando a la nada pero con su mente reflexionando toda su existencia.
-Mi mamá tiene razón-dijo para sí, cabizbaja-Yamcha siempre ha tenido comportamientos bruscos conmigo.
Recordó todos los momentos que su mamá apareció anteriormente y se percató de que todo era verdad: Yamcha era muy egoísta con ella.
Nunca sentí la confianza de platicar con él sobre su verdadero sueño y ahora entendía por qué una parte de su corazón se negaba a abrirse con él.
Tal vez ya era momento de terminar esa relación y no quería aceptarlo.
-¿Qué desapareció Yamcha…si terminamos? ¿Le dará tristeza o le dará igual?
Mientras sus pensamientos divagaban sobre el futuro de su noviazgo, Vegeta se encontraba afuera del departamento de Bulma, al lado de la ventana, flotando fantasmalmente con los brazos cruzados. Estaba esperando a que Bulma se pusiera su pijama para entrar nuevamente a la habitación ya que no quería espiarla en su privacidad.
Pronto se dio cuenta de que el ambiente era muy relajado y supo que ya podía pasar a la recámara.
En el instante en que traspasó la pared, vio a Bulma sentada en su cama mirando el suelo, pero a la vez la mirada estaba perdida en su mente.
-Nuevamente piensas.
Miró alrededor para conocer el lugar. La habitación estaba llena de fotos y posters de cantantes, pero sobre todo de violonchelistas famosos.
-Por lo que veo te gusta la música-dijo Vegeta analíticamente.
-Creo que debo cortar con Yamcha.
Vegeta se sobresaltó un poco al escuchar a Bulma hablar con decisión. giró su cabeza hacia donde ella estaba y vio como se levantaba de la cama.
-Mañana hablaré con Milk sobre esto y le contaré todo lo que pasó.
"¿Quién es Milk?" -dijo Vegeta en su mente.
-Por ahora a dormir.
Sin más, apagó la luz de la recámara y se tumbó en su cama, metió su cuerpo entre las sábanas y pronto se sumergió en el mundo de los sueños.
Durante toda la noche, Vegeta estuvo a su lado observándola a la luz de la luna que se filtraba entre las cortinas de la ventana. Pudo contemplar mejor su belleza y analizar más sobre lo que había escuchado sobre ella.
"Así que tienes un novio con el que no has tenido un encuentro sexual, tu mamá no apoya la relación y ese novio te hizo llorar"
Por un ligero momento sentí lástima por la muchacha inocente con un novio patán, pero también entendió que la chica era joven y fácil de manipular.
Miró su rostro dormido; bello aun en pleno descanso.
-Eres muy bella para tener un novio asi.
Y no pude dejar de contemplar a la hermosa mujer que tenía frente a él.
Para un shinigami era difícil identificar el amor a primera vista porque ni siquiera creen en el amor, ni lo conocen siquiera; pero por un momento pensado en los hombres que hablan de lo cautivadora que es la belleza femenina. Y pues estaba cautivado.
Por primera vez en mucho tiempo, se sintió atraído por la belleza de una persona y su situación de vida.
CONTINUARÁ...
Volví y no me perdí, jajajaja. Aquí traigo el nuevo capítulo del fic y pues ojalá lo disfruten mucho. Si desean saber más sobre mis escritos pueden seguir mi página de facebook Catone Historias
Luis Carlos: de hecho la inspiración fue el fan art de Death Note de la portada, jajajaja. Aún faltan cosas por revelar de la historia muajaja (risa malvada) Saludos y gracias por leer.
