Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 17 (55)
Finalmente llegó el día en que iniciaría la jornada laboral en la empresa Shroeder. Había una atmósfera llena de nervios en el ambiente, el miedo que se siente cuando inicia un nuevo empleo sumado al estrés de todas las cosas que pasaron en los últimos días invadía las mentes de los cuatro personajes de esta historia.
Tea se duchó y se vistió con ropa de oficina que la hacía lucir más hermosa de lo que era. Su maquillaje era sencillo, pero le ayuda a resaltar sus brillantes ojos azules y sus labios.
Mientras se arreglaba no podía evitar que sus pensamientos la hundieran en el temor de descubrir la verdad sobre su pasado olvidado.
Su corazón le decía que Yami tenía algo que ver con ese pasado incierto y borroso. Siempre que estaba con él sentía algo extraño en su corazón y lo último aún la tenía perturbada.
Las voces y los nombres de los niños sonaban en su cabeza aún, aunque desafortunadamente no podrán ver los rostros de esos infantes para saber de quienes se trataron.
Tea se miró al espejo al momento de peinarse y contempló su rostro al tiempo que divagaba en su mente los acontecimientos de las cosas que ocurrieron recientemente. Arrepentidamente, algo se hizo notorio.
Dejó de peinarse y lentamente colocó el peine en el buró mientras su mirada se perdía por la intriga de algo que analizó de pronto.
-Yugi y Anzu-dijo en voz baja los nombres que la perseguían-¿Será posible?
Rápidamente abrió el cajón del buró de su habitación y sacó entre todas las cosas guardadas su colgante con forma de medio corazón tallado en madera. Volvió a leer las letras, ahora con un cierto temor de que lo que sospechaba fuera de verdad.
"Yu An" estaba escrito en la mitad de corazón.
-Yu…-repitió Tea-…An…
Observaba y examinaba su material de tesoro más preciado. Siempre creyó que era un recuerdo de sus padres, pero ahora todo eso parecía no tener sentido.
-Yu…gi…An…Zu…
Tea abrió los ojos y la boca de par en par anonadada, sintió vértigo y tuvo que sostenerse en su buró para no caer. La cabeza le daba vueltas sin control. Hasta ahora relacionaba la similitud de nombres.
-Yugi, Anzu-volvió a repetir los nombres confundida probablemente.
Si esos nombres que sonaron en su cabeza eran los mismos que estaban tallados en el corazón entonces eso quería decir que Yugi y Anzu tenían algo que ver con ella; algo que aún debería descubrir.
Entonces un nuevo recuerdo surco por su memoria; uno mucho más reciente pero que pasó inadvertidamente hasta ahora.
-No puedo rechazar la oferta, pero me fastidia tener que trabajar con ese chico.
-¿Como te llamas?
-Él se llama Yami Yugi Moto.
-Yugi Moto.
Volvió a quedar sorprendida y se llevó una mano a su boca abierta para taparla. Se le cortó un poco la respiración, pero se recuperó rápido con una bocanada de aire.
-¿Cómo no me di cuenta antes?-se preguntó a ella mismo-ese hombre es Yugi.
De súbito también tuvo sentido el nombre de la juguetería de Yami.
-Juguetería "Anzu".
Las cosas comenzaron a tener sentido para Tea; Yugi era el rival laboral de su esposo y Anzu debía ser una persona importante para que Yami le pusiera ese nombre a la tienda.
Miró su colgante nuevamente.
-¿Será que Yami me conoce?
Una idea descabellada y loca pasó por su mente y la hizo marearse un poco.
-¿Será que…yo soy Anzu?
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La limusina los transportaba a su destino, desde ese día la jornada laboral sería intensa así que debía confiar en ellos mismos para lograr su deseo de fusionarse con Shroeder Corp.
Tea miraba por la ventana de la limusina pasar la ciudad con la que ya estaba más familiarizada. Decidió no comentar nada de lo que sospechaba para no lastimar a Kaiba, pero el miedo la consumía.
No podía preguntarle a Yami aunque deseaba estar más cerca de él. Si era cierto y ella era Anzu podría cambiar su vida para siempre.
Kaiba notó, como siempre lo hacía, que su mujer estaba muy callada.
-¿Estás nerviosa por volver a las empresas como en los viejos tiempos?
La voz de su amado la sacó de sus sospechas.
-Un poco, amor. Me siento oxidada en el tema.
-Todo saldrá bien. Eras una gran empleada cuando trabajaste conmigo-dijo Kaiba tratando de animarla.
-Si, pero el matrimonio me desajustó-dijo Tea con una sonrisa de broma y gusto.
Era muy común entre ellos hacer bromas de ese tipo, ya que ambos se comprendían muy bien.
Kaiba también le sonrió y también miró la ventana la ciudad. La curiosidad de Tea no le permitió quedarse callada.
-Seto, dices que Yami y tú se conocieron de pequeños, ¿verdad?
-Así es.
-Y eran ustedes dos junto con una niña, según me platicaste.
Kaiba se acomodó en su asiento evidenciando su molestia.
-Es correcto.
-¿Por qué no te llevabas con ellos?
-Ya te había contado que eran molestos.
-¿Incluyendo a esa niña llamada Anzu?
-Anzu era la única amiga de Yami en aquel entonces. No podía ser amigo de uno y despreciar al otro.
-¿Sabes qué pasó con esa niña?
-No tengo idea de qué pasó con la gente de ese lugar-la respuesta de Kaiba sonó con fastidio aunque se controlaba para no explotar ya que el tema le era desagradable.
-Supongo que dejaste de saber de ellos cuando te sacaron del interno.
-Ya no podemos de eso, Tea. Necesito estar tranquilo para el trabajo.
-Perdón, querido.
Tea se giró para seguir mirando por la ventana sumergida en sus pensamientos llenos de intriga por lo que comenzaba a sospechar.
Una parte de ella deseaba estar equivocada, pero otra parte anhelaba saber quién era realmente.
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Tanto a Kaiba como a Yami se les asigna una oficina principal para que cada uno realice labores empresariales. Las oficinas estaban muy cerca la una con la otra ya que ambos podrían trabajar en conjunto a la vez que tendrían que tener proyectos e ideas originales para la empresa; esto con el fin de mostrar sus capacidades empresariales a Sigfried.
Para la suerte de ambos, ni Kaiba ni Tea se encontraron con Yami y Serenity cuando llegaron a su oficina y eso les permitió iniciar el día con normalidad. Se acomodaron en sus lugares respectivos y comenzaron a escribir, revisar y organizar los archivos sobre los proyectos de la empresa Shroeder.
Pasado un rato de revisar documentos y leer artículos relacionados a juegos de hologramas y de tecnología avanzada, Tea se levantó de su asiento en el escritorio designado a ella.
-Creo que este proyecto se debe de discutir con la empresa "Anzu".
-¿Qué notaste?- preguntó Kaiba sabiendo que su mujer conocía sobre el manejo de los juegos tecnológicos.
-Aquí se menciona una idea sobre aumentar la producción en un 70% y que la ganancia sea de un 85%, pero no me parece que esto sea posible si se aumenta la cantidad de juguetes holográficos en el mercado.
-Por lo veo tendremos que compartir ideas con el tal Yami después de todo-dijo Kaiba con molestia contenida.
-Yo me encargo de eso, amor.
-Ten cuidado ante cualquier idea del mercado que tenga. No sabemos si podemos intentar hacer que quedemos mal con Shroeder.
-No te preocupes. Seré cuidadosa.
Pero Tea quería estar cerca de Yami por otros motivos que no tenían que ver con empresas y juegos.
Sin decir más salió de su oficina y caminó al despacho contiguo que estaba muy pegado al de ella y su esposo. Y como xi el destino supiera lo que ella deseaba, Yami salio tambien al pasillo.
Ambos se petrificaron al mirarse; era la primera vez que se vio ese día y resultó extraño, porque ninguno quería trabajar en el proyecto, sino más bien platicar sobre sus vidas y conocerse más.
Tea tragó saliva y se dirigió al chico que la tenía perturbada con una sonrisa profesional y educada.
-Te traje un documento que necesita que se revise. Es sobre el mercado y la producción de juegos holográficos-dijo Tea y le entregó la carpeta con los documentos.
-Ya veo-respondió Yami revisando con mirada rápida el documento-Es una propuesta arriesgada.
-Por eso debemos revisarla y analizar sobre todo si nuestras empresas estarán juntas desde ahora y tal vez a futuro.
Tea trató de sonar lo más profesionista posible pero no pudo evitar que su voz sonara un poco apagada y eso fue notorio para Yami.
-Hablaré con Serenity para que lo leamos detenidamente.
-Bien-afirmó Tea con un movimiento de cabeza en afirmativo.
Estaba muy dispuesta a alejarse y volver al lado de su marido, pero cuando se giró para caminar hacia su oficina oyó la voz del hombre que la tenía cautivada hablarle.
-Te…
Se detuvo en seco y volteó la cabeza para verlo de reojo.
-¿Me acompañas por un café?- preguntó Yami con una sonrisa amistosa pero a la vez deseando que ella aceptara.
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La maquina de cafe automatica libero el liquido cafe con muchas burbujas en el vaso de plastico de Yami. Acercó a sus labios el vasito pero no pudo beber por lo caliente, así que sólo sopló para reducir el calor del contenido.
-¿Quieres un café?- preguntó Yami amistosamente a Tea.
-Sí, gracias.
Tea le distinguía como quería su café yy Yami comenzó a apretar los botones de la máquina según le distinguía Tea.
Ella se sintió emocionada y con nervios. Si Yami era el Yugi que aparecía en su mente junto con Anzu quizás allí había una respuesta a su pasado perdido. Tenía que encontrar una manera de averiguarlo aunque podría resultar herido.
-Tu nombre completo es Yami Yugi Moto, ¿verdad?
La pregunta sorprendió a Yami. ¿Sería posible que ella fuera su amiga de la infancia, su primer amor? ¿Por qué de la nada preguntaba ese tipo de cosas?
-Así es, así me llamo- respondió Yami con una alegre sonrisa.
-¿Puedo preguntarte porqué nadie te llama Yugi?
Yami miró desconcertado a Tea, incrédulo. Ese tema no era habitual que lo tocaran las personas que no tenían cercanía con él. Aunque si lo esperaba detenidamente, Tea sí parecía tener cerca a él por alguna razón misteriosa.
-Creo que me da más presencia el nombre Yami.
-¿Porqué? Ambos son tu nombre-dijo Tea con una risa divertida.
-De niño todos me llamaban Yugi, pero ahora me gusta más usar un nombre relacionado a la oscuridad.
Al oír aquello, nuevamente sonaron las voces que Tea ya conocía en sus memorias.
-¿Por qué no te gusta que te diga Yami?
-Suena horrible. Significa oscuridad.
-¿Y qué significa Yugi?
-Jugar.
Tea se llevó las manos a la cabeza con cierto dolor y Yami se percató de eso cuando estaba a punto de entregarle el café.
-¿Estás bien, Tea?
Dejó las bebidas calientes en la cafetera y la agarró por los brazos en forma de apoyo por si se desmayaba.
-Si, estoy bien. Gracias-respondió Té sonando cansada.
-Creo que no es bueno que tomes café ahora. Mejor te traeré un poco de té o agua.
-Te lo agradezco, pero mejor iré con mi esposo.
Yami se sintió mal internamente. Olvidaba continuamente que Tea era una mujer casada, y además que estaba unida al hombre que él odiaba. Una parte de él odiaba a Kaiba por eso más que por el pasado; por estar casado con la mujer que lo tenia loco en esos momentos.
¿Locomotora? ¿Esa palabra era adecuada? Pero ¿a qué clase de locura se refería? ¿A la locura de buscar en esa mujer a su amiga y primer amor oa que tal vez él comenzaba a sentir algo por ella?
-Me retiraré. Gracias por todo-dijo Tea y se encaminó hacia el pasillo donde estaban las oficinas de ambos.
Aún no llegaba al pasillo cuando apareció el señor Sigfried que llegaba justo de donde estaban los despachos de ambos.
-Hola, señora Kaiba y señor Moto-saludó cordialmente Sigfried-Fui a ver a sus parejas y les informé de que el fin de semana tendremos una fiesta en mi mansión por el festejo de mi cumpleaños y todos están invitados. Habrá muchas personas de distintas empresas interesadas en conocerlos a ustedes por el tema de la fusión. Será una gran oportunidad para darnos a conocer.
Yami y Tea se quedaron perplejos. Una fiesta en la que técnicamente era obligatoria asistir y que, por lógica, tendrían que ir con sus parejas respectivamente.
-Claro, será un placer asistir-dijo Tea tratando de que no se notara lo incómoda que se sintió.
-Serenity y yo estaremos encantados de festejar con usted.
-Perfecto. Entonces tendrán apartado ese día. Será el sábado, ya les entregué las invitaciones al señor Kaiba y la señorita Wheeler.
Cuando Sigfried se hubo marchado, el silencio invadió a Yami ya Tea. Una fiesta implicaba verso en un plan de diversión y para ambos, que buscaban continuamente estar cerca de uno del otro, resultaría complicado evitar no buscar la cercanía.
Tras unos momentos de no acercarnos a la palabra, Tea habló.
-Creo que tengo que irme ya.
-De acuerdo.
Tea se alejó caminando, pero se detuvo muy rápido y giró hacia Yami.
-Yami...
Él se sintió raro cuando ella pronunció su primer nombre.
-Dime…
-¿Qué significan tus nombres?
El corazón de Yami dio un vuelco en su pecho con esa pregunta, porque recordaba esa pequeña conversación de presentación infantil el día que conoció a su querida Anzu.
-Yami significa oscuridad y Yugi quiere decir jugar.
CONTINUARÁ...
Han pasado 84 años jajajajaja me alegra volver con este fanfic que le tengo mucho cariño. Estuve a punto de perder casi la mitad de la historia porque no la guardé completa, pero lo bueno es que aquí en la página está aunque sea con errores de dedo.
No sé por qué cuando subo el archivo se cambió a algunas palabras y no me había dado cuenta, pero bueno.
Espero que aún haya seguidores para este fanfic y que lleguen nuevos o los antiguos que la siguieron.
