-Ash...-El joven sacó de inmediato a Misty de la celda tomándola gentilmente de la mano y conduciéndola al pasillo...- ¿Tienes ya una forma de escapar? Tenemos que huir de inmediato!-
-No hay problema Misty. Tenemos aliados. Pero quiero enfrentar a Giovanni...No se saldrá con la suya después de esto...- Ash apretó el puño. De inmediato fue sacado de sus pensamientos por el grito de Gary. Misty se le había abalanzado encima y lo abofeteaba.
-Ahora...pagarás por lo que has hecho! Maldito!-
-ASH! Quítamela de encima! Escucha Misty, he venido a ayudar! No me pegues!- chillaba el líder de gimnasio de Ciudad Viridian.- Ash de inmediato le puso una mano amistosa en el hombro a la joven.
-Es verdad Misty, sin la ayuda de Gary no habríamos podido entrar aquí y ayudarte.- La chica no dejó de fulminar con la mirada a Gary mientras se separaban. Ash le entregó sus Pokemon, que reposaban en una mesa cercana dentro de sus Pokeball.
-Necesitamos una nueva señal de Jesse, James y Meowth.- anunció Ash contemplando la puerta que conducía al pasillo. Están tardando mucho.- Misty abrió los ojos sorprendida.
-¿Han venido a ayudarnos ellos también? Es increíble...-
-Cuando Meowth se va, los Rattata juegan!- anunció la voz de Meowth a través del walkie talkie. Esa era la señal para que salieran por el ducto. - Ash, espera un momento!-
-Meowth. ¿qué ocurre?- susurró Ash acercando la voz al radio.
-¡Hemos convencido al jefe de dar un discurso, eso lo distraerá aún más, pero no por mucho! ¡Salgan ahora! He conseguido robar un Fearow del laboratorio que aún no recibía la terapia de choque, él los llevará de vuelta hasta Cerulean!-
-Gary, Misty, es mejor que ustedes escapen por donde yo entré aquí.- Ash miró con seriedad a los líderes de Gimnasio señalando la trampilla. Voy a luchar solo contra Giovanni. Ustedes regresen a Cerulean y avisen a Lance - Misty de inmediato miró a Ash con aprehensión.
-Ash, no sabes que tan fuerte pueda ser o qué se traiga entre manos. Iré contigo!- La mirada de la muchacha convenció al joven.-
-Entonces yo saldré por el ducto.- señaló Gary.-Quisiera poder enfrentar a Giovanni, pero mis Pokemon no están listos para una batalla fuerte ahora mismo. Les deseo suerte.- El joven de pelo erizado subió hacia el ducto con la ayuda de su Nidoking. Se despidieron de él mientras Ash usaba a Dragonite para llegar de vuelta al ducto. Una vez allí, llamó por radio de nuevo a Meowth.
-Voy a enfrentar a Giovanni. Necesito el camino hasta su despacho.- El felino Pokemon hizo una expresión de miedo al otro lado del radio:
-Estás seguro Ash? He oído que sus Pokemon son mucho más fuertes que los de los soldados, y ahora con el tratamiento...-
-Misty esta a mi lado. Pelearemos contra él al mismo tiempo si es necesario.- Meowth aún parecía dubitativo pero le indicó al joven entrenador como llegar al despacho del jefe Rocket.
-Ash...debemos detener a Giovanni de una vez por todas.- habló Misty súbitamente a la mitad del camino.- He visto lo que le han hecho a los Pokémon...es horrible. Los han torturado de manera psicológica y usan un suero especial para hacerlos más fuertes y resistentes. No pude aguantar verlo...y no quiero recordarlo de nuevo...- la chica se estremeció de horror.
-Lo sé Misty...- resopló el joven.- Lucharé contra Giovanni y daré mi mejor esfuerzo para vencerlo!- Ash no se sentía realmente seguro de si podría vencer al poderoso entrenador. Pero no quería decepcionar a Misty.
-Ya terminó su discurso. Estará en su oficina de vuelta en pocos minutos, así que apresúrate. Nosotros vamos a estar al pendiente si necesitas algo. Estamos en el área de recreación de los oficiales Rocket y no hay nadie aquí por el momento...- la voz aguda de Meowth interrumpió el silencio.
-De acuerdo, allá iremos!- Avanzaron con toda la cautela que les era posible a través del ducto de aire. Al cabo de unos minutos, bajo sus pies en la ventila estaba la lujosa oficina de Giovanni. El jefe degustaba un habano mientras leía el diario.
-Jesse, James, Meowth, ya estamos aquí!- murmuró Misty a unos metros atrás de Ash.
-Adelante, bajen!-
El sonido de la trampilla interrumpió de golpe la concentración del jefe Rocket. Bajó el periódico y su mirada se tornó de rabia explosiva mientras Ash y Misty avanzaban hacia él.
-¿Pero qué demonios...?-
-Ya basta, Giovanni!- exclamó Ash dando un paso valiente hacia el mafioso.- Tu carrera se acaba ahora, no permitiremos que sigas lastimando a los Pokemon!- Misty también ya había avanzado hacia el frente y desafiaba a Giovanni.
-No sé cómo lograste entrar a la base, pero no saldrás vivo de aquí, ni tú ni tu amiga volverán a ver la luz del día!- vociferó el capo.
Presionando un botón, los enormes ventanales a su derecha se abrieron. Afuera en la terraza había una escalera que conducía a las montañas. El jefe Rocket subió por esa escalera. Lo siguieron por ella hasta llegar a una arena Pokemon perfectamente equipada.
Giovanni salió con gesto altivo caminando hasta su lugar en el cuadro de la arena. Ash y Misty fueron hacia el lado contrario.
-Y bien, quién será el primero de los dos en perder contra mis Pokémon?-
-Vamos a luchar los dos contra ti si es necesario!- sentenció Misty mientras Giovanni volvía a sonreír de manera perversa.
-Por mí está bien, de cualquier manera el resultado es obvio...- sacó de su fino saco dos Pokeball, de nuevo con el logotipo del Equipo Rocket. Tyranitar y Skarmory se erigieron sedientos de violencia. Ash y Misty enviaron a Gyarados y Charizard respectivamente. El intercambio de ataques no se hizo esperar, haciendo saltar polvo y rocas por doquier en el ambiente artificial de la arena Pokemon. Tras un rato de feroz batalla, Ash y Misty ordenaron a sus Pokemon usar sus ataques más fuertes. El hiperrayo de Gyarados apenas hizo mella en la fuerte coraza de Tyranitar, mientras que la explosión de fuego de Charizard no había afectado mucho a Skarmory. La desesperación empezaba a escribirse en el rostro de los entrenadores mientras sus Pokemon comenzaban a debilitarse irremediablemente.
-Diablos...- se quejó Ash mientras Charizard jadeaba de cansancio. Gyarados tenía problemas para sostenerse sobre sí mismo.- Nunca había tenido una batalla tan dura.
-No debemos rendirnos, Ash!- chilló Misty tratando de aparentar calma, pero la angustia en su voz era más que evidente.- Vamos Gyarados, ataca de nuevo!- Tyranitar esquivó el ataque del enorme Pokemon acuático y utilizando golpe corporal, lo dejó fuera de combate.-
-NO! Esto no acabará aquí Giovanni!- farfulló Misty haciendo regresar a Gyarados.- Vamos, Staryu!- La estrella de mar usó un ataque de hidrobomba contra Tyranitar, haciéndolo retroceder brevemente. Charizard ya se había agotado y Ash ahora usaba a Pikachu contra Skarmory.
-Pikachu, usa trueno!- La cegadora luz del ataque del ratón eléctrico iluminó por unos breves instantes el campo de batalla. Skarmory no soltaba a Pikachu aprehendido entre sus garras y lo picoteaba sin piedad. Ash había empezado a temblar de miedo al ver que ninguno de sus esfuerzos parecía debilitar a los poderosos Pokémon de Giovanni. Y en unos pocos minutos, la mayoría de los Pokémon de Ash y Misty habían sido derrotados ante las poderosas criaturas del jefe Rocket. Un herido Pikachu descansaba junto a la arena, incapaz de poder sostenerse en pie.
-Resiste, Pikachu!- Ash estaba a punto de llorar!- Misty!
-Ash! -aulló la muchacha que también estaba completamente desmoralizada- ¿Qué haremos ahora? No podemos ganar!-
El joven no pudo contestarle nada a la muchacha que no dejaba de mirarlo de manera implorante.
-Lo ven, perdedores?- se rió Giovanni – Creo que necesitan un pequeño recordatorio de quién manda aquí. Tyranitar, terremoto! Los chicos no pudieron reaccionar. Una fuerte avalancha los hizo caer unos metros abajo hacia un lado de la arena entre las rocas y el terreno accidentado, provocándose varios golpes, raspones y heridas en el proceso. Aterrizando en una pequeña zanja no visible para Giovanni desde la arena, Pikachu cayó junto a Ash como si fuera un animal de peluche. A su lado estaba Misty sollozando de rabia y de dolor, se había hecho daño en las rodillas. La chica trató de levantarse pero uno de sus tobillos se había lastimado.
-Ash, déjame aquí y huye ahora!- gorjeó la joven. Debes huir, pide ayuda! Yo...buscaré un escondite...-
-No puedo dejarte sola Misty!- replicó el joven levantándose con dificultad. - Vine por tí y regresaremos juntos!-
-Giovanni vendrá pronto y si te ve podría matarte, no va a ser piadoso contigo, Ash!- suplicó Misty.- Ash, vete ya!-
-¿Por qué te importa tanto lo que me pase...?- susurró Ash sin mirarla.- Sé que eres mi amiga pero...-
¡Me sorprendes, Ash Ketchum!- chilló Misty, enfurecida de golpe – ¿Tantos años y aún no lo has notado? ¡Eres tan tonto como todos los hombres!- Ash por fin se dió cuenta. Sí, lo que había negado todo este tiempo por fin tenía sentido. Pero su pena y dolor por la muerte de su madre habían sido más fuertes que ese sentimiento. Por primera vez, desde el funeral de Delia Ketchum miró por varios minutos a Misty a los ojos. Esos ojos verdes hermosos que estaban enrojecidos por el llanto. Ella aún sollozaba. Sabía perfectamente cuales eran sus sentimientos hacia Misty pero aún dudaba si era prudente revelarlos justo en ese momento.
-Te esperé demasiado...quise olvidarte para siempre. Me sentí muy lastimada por tus rechazos, Ash. Llegué a odiarme a mí misma por soportar todo eso...-
El también la había extrañado con locura. Pensaba en ella casi todas las noches solitarias de insomnio desde hacía años atrás.
Ahora entiendo perfectamente como te sientes...ese dolor y esa rabia...de perder a tus padres y saber que jamás vas a volver a verlos...apretó el puño. - Giovanni me hizo recordar cosas que había olvidado. Y fue muy doloroso para mí.Perdóname Ash...- El joven ya no le guardaba rencor alguno a Misty. Y se sentía aliviado de que ella lo hubiese perdonado. Se acercó a ella con mucha delicadeza.
-Salí con varios chicos, pero...nunca sentí lo mismo...- musitó la muchacha mirando al suelo. - Ninguno me hizo sentir como tú...- Misty se sonrojó. - Quiero saber, si tú...- tragó saliva.
-Tú...me amas?- la voz de Misty era más dulce que nunca.
-Yo...te amo Misty. Siempre estuviste en mi mente...- Ash volvía a tener esa mirada de valor y determinación que había enamorado a Misty, lo cual la hizo estremecerse de gusto y sonreír ampliamente al escucharlo decir estas palabras. Solamente pudo besarlo con mucha ternura. Ash le devolvió el beso.
-Disculpa si me exalté hace unos momentos, es que...te amo tanto, bobo!- se lanzó sobre él, apretándolo entre sus brazos y sin dejar de darle besos en el cuello y los labios.
