Ya estoy aquí nuevamente para continuar este fic ñ.ñ Disculpen si tardo un poco, como dije anteriormente, tengo otro fic en marcha y tengo que andar dividiendo capítulos, pero lo prometido es deuda y aquí ando :P Gracias a las personas que se han tomado su tiempo para leer :D Sin nada más qué decir, los dejo que disfruten de la lectura.
Venuz.
Stripper Boy!
Capítulo 2: Despedida de soltera
Pasó alrededor de un mes desde aquel día en que Hwoarang le pidió matrimonio a Emilie Rochefort, y por más que el pelirrojo trataba de hacer rápidamente todos los planes para la boda, ella buscaba la manera de hacerlos lentamente y hasta posponerlos para otros días. Por otro lado, sus amigas Asuka y Christie se dedicaron bastante a cada detalle de su despedida de soltera; por supuesto, sin que Lili supiera mucho de los planes, ya que ese tipo de fiestas deben de ser sorpresa para las novias.
Los días pasaron con bastante normalidad. Hwoarang trabajaba mientras que su futura esposa tomaba aún clases particulares en casa. La rubia se sentía aún extrañada, no le agradaba la idea de tener un esposo y la verdad es que ella seguía sin asimilarlo por completo, simplemente no se veía tal cual.
El día de su despedida estaba cerca. Asuka y Christie mandaron a hacer invitaciones que dieron con bastante anticipación a las demás chicas que, de alguna forma, también eran amigas o compañeras cercanas de su amiga ojiazul. Técnicamente ya todo estaba listo para dicho día. Lili indudablemente le comentó a su padre aquello que sus amigas habían planeado, cosa que al señor Rochefort sorprendió bastante; sin embargo, se alegró por su hija, esperando que se divirtiera. El problema fue, más bien, cuando se lo dijo a su prometido.
—¿Qué? ¿Cómo que una despedida de soltera? —preguntaba Hwoarang con algo de enfado.
—Sí, ya sabes, las chicas quieren compartir conmigo mis últimos momentos como soltera.
—¿Y es necesario hacer eso? No lo creo, Lili. Definitivamente eso es algo que no apruebo.
—¡Vamos, Hwo! ¿No me digas que tú no ibas a tener tu despedida?
—Pues sí, pero… —el chico hizo una pausa, buscando excusas dónde no las había, —es diferente.
—¿Y por qué ha de ser diferente? ¡No sabía que fueras tan machista! —la rubia estaba completamente furiosa. ¿Cómo era posible que no le diera la libertad de hacer ciertas cosas que curiosamente él también hacía?
—Cariño, por favor, sólo entiéndeme. No es machismo, es sólo que…
—¿Qué? —interrumpió la rubia, molesta.
—Me da miedo perderte, Lili. Eres el amor de mi vida y sé cómo son esas despedidas de soltera entre mujeres, son demasiado extremistas con sus strippers y quién sabe qué más. Por que yo te juro que por nada del mundo habrá chicas strippers en mi despedida.
—Hwo, yo les dije tanto a Christie como a Asuka que no quería strippers.
—¿De verdad?
—¡Sí! No veo por qué te exaltas tanto —la voz de la chica comenzó a relajarse de la misma manera que la de su novio.
—Está bien —soltó un suspiro, mucho más aliviado. —Lo siento, bonita, la verdad no confió mucho en ellas, pero si tú lo dices, yo te creo —finalmente, el chico sonrió. —Y de verdad, nada de strippers, señorita Rochefort. ¡Promételo! —soltó entre bromista y sincero.
—¡Lo prometo! Y gracias por confiar en mí —añadió Lili mucho más tranquila y con una sonrisa dulce en los labios.
—Eso es algo que siempre haré —de manera inconsciente, el pelirrojo se quedó admirando a su novia, llevando una de sus manos hasta una de las mejillas de la chica para acariciarla. —Te amo tanto, Lili.
Esas palabras resonaron una, dos y cientos de veces en la cabeza de la chica. «Te amo tanto, Lili». ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué le estaba costando tanto trabajo decirle que ella también lo amaba? O aún peor, ¿por qué ya no sentía la emoción al oír eso viniendo de él? No pudo haberlo dejado de amar así tan de repente, ¿o sí? ¿O quizás sería que nunca lo amo? Era imposible. Estaba tan confundida y, el no saber qué diablos estaba pasando con ella, le enojaba sobremanera. Lili se esforzó mucho para contestar aquello.
—Yo también te amo, Hwo.
—¡Me da gusto oír eso, cariño! Nos veremos más tarde, ¿sí? Debo volver al trabajo —. El pelirrojo le dio un tenue beso en los labios para después marcharse. ¿Qué se supone que tenía que hacer? Necesitaba contárselo a alguien y la más indicada era Asuka, ya que Christie sólo le diría cosas como:"Estás loca si dejas ir a un hombre así" o, "si tú no lo quieres, yo me lo quedo"; y eso no la ayudaría en nada. Inmediatamente tomó su celular para poner en la pantalla el número de su amiga y llamarle.
—¿Hola?
—¡Asuka! Soy Lili. Oye, ¿estás en tu casa?
—Sí, ¿por qué? —preguntó extrañada la castaña desde el otro lado del teléfono.
—¿Y está Christie contigo?
—No, pero, ¿quieres que le llame? —volvió a preguntar la chica en el mismo tono de antes.
—¡No! Voy a ir a tu casa, Suka. Necesito hablar sólo contigo.
—Muy bien. Entonces, aquí te esperaré Lil —. La castaña optó por no hacer más preguntas, pues reconociendo el tono de su voz, estaba segura de que se trataba de algo importante.
—¡Perfecto! Nos vemos —sonrió la rubia.
—Bye —ambas colgaron.
—¡Sebastián! Que preparen un auto, por favor, debo ir a casa de Asuka —gritó la chica desde su posición tras dejar de lado su celular.
—Enseguida, señorita Lili.
El auto no tardó mucho en estar preparado justo en frente de la puerta de aquella mansión. Lili subió junto con Sebastián y el chofer para después arrancar hacia la casa de Asuka. Su departamento no estaba muy lejos, por lo que llegaron rápidamente. Fue entonces que el chofer le abrió amablemente la puerta a la rubia monegasca.
—Sebastián, necesito que me acompañes —le habló con elegancia y firmeza a su mayordomo.
—Muy bien, señorita Lili —asintió el hombre con una sutil sonrisa.
Ambos se adentraron en aquél lujoso edificio dejando a su chofer esperando fuera. Subieron hasta el piso número nueve y tocaron el timbre de aquel departamento.
—¡Lili! Llegaste pronto —. Nada más verla, la castaña sonrió sobremanera y abrazó a su amiga recién llegada antes de dirigirse a su acompañante. —Hola Sebastián. Adelante, pueden pasar —dijo abriendo la puerta y haciendo señales con las manos para que entraran.
—Buenas tardes, señorita Asuka —saludó el mayordomo con una pequeña reverencia tan característica de él.
—¡Hola, amiga! —habló Lili, correspondiendo al abrazo que antes le había regalado la castaña.
—Siéntense —señaló sutilmente el sofá con su mano mientras les miraba sonriente. —¿Les ofrezco algo de tomar?
—No gracias, Suka. A no ser que Sebastián quiera —se giró a mirar al nombrado.
—Estoy bien, muchísimas gracias —habló el hombre con gentileza y agradecimiento.
—Muy bien, Lil. Dime entonces, ¿de qué querías hablarme? Es raro que cuentes algo sin que Christie lo sepa —la castaña ladeó ligeramente la cabeza, tratando de comprender.
—Escuchen los dos, les voy a contar algo muy serio. ¡Y por ningún motivo puede salir de aquí! ¿De acuerdo? —explicó la rubia antes de empezar a explicar.
—¿Desea que me retire señorita, Lili? —preguntó Sebastián amablemente, aún sin entender por qué su presencia era requerida ante aquella charla entre amigas.
—¡No! Necesito que tú también escuches. A ustedes dos y a mi padre son a las personas que les tengo más confianza, pero esto no se lo puedo platicar a él —aclaró la comprometida, buscando las palabras adecuadas.
—Me estás preocupando, Lil. ¿Qué pasa? —habló Asuka con un claro gesto de preocupación.
—Ok. Trataré de contarlo lo más detallado posible —inhaló y exhaló antes de proseguir. —Ustedes saben que Hwoarang y yo llevamos casi cuatro años con nuestro noviazgo y que, a los ojos del mundo, nosotros somos la pareja perfecta —empezó a hablar la rubia, observando detenidamente los rostros de sus dos acompañantes.
—Sí. Todo el que los conoce dice eso, y es que, es verdad amiga —sonrió la castaña, feliz por Lili, o al menos, hasta ese momento.
—¿Tú crees? Porque yo ya no creo que lo sea —la chica negó sutilmente con la cabeza, mostrando desesperación en su rostro.
—¿Qué significa eso, Lili? —cuestionó confundida su amiga castaña.
—Miren —la monegasca se acomodó mejor en el asiento, aun observando tanto a Asuka como a Sebastián. —Curiosamente desde que Hwo me propuso matrimonio me he sentido muy rara.
—¿Por qué rara? —preguntó una vez más Asuka mientras que el mayordomo sólo se limitaba a escuchar con atención.
—Bueno, pues porque creo que… —hizo una pausa antes de suspirar y soltar aquellas palabras. —Ya no amo a Hwoarang.
—No seas ridícula, Lili, el amor no se acaba así de repente —sonrió Asuka, pensando por un momento que la rubia estaba bromeando.
—N-no, e-es que aparte no me quiero casar —tartamudeó un poco la chica.
—¿Y por qué le dijiste que sí? —preguntaba Asuka tratando de ayudar a su amiga mientras que Sebastián continuaba oyendo atentamente, tratando de analizar.
—¡Por compromiso! No encontré las palabras para decirle que no. ¿Se imaginan? Se hubiera sentido tan mal por eso —explicó nuevamente la chica, sintiendo verdadera pena por el pelirrojo y por su situación con él.
—Está bien, eso lo entiendo, pero, ¿por qué crees que ya no lo amas? —cuestionó una vez más la castaña, esta vez, tomando las manos de Lili en señal de apoyo.
—Porque ya no me emocionan sus llamadas. Cuando me dice que me ama me quedo pasmada y no sé que decir. Ya no me sale con facilidad decírselo también, es más, ni si quiera me alegra oírlo. Ya no siento lo mismo cuando me abraza o me besa. Es tan diferente —. Podía percibirse consternación en el semblante de la chica comprometida, pues le desesperaba no saber ni ella misma qué era lo que le ocurría.
—¡Cielos! Creo que si se oye grave tu situación —. Asuka se sintió mal por la monegasca, pues podía jurar que hasta hace poco creía haber visto a Lili igual de enamorada que siempre.
—Tal vez es el temor, señorita Lili —comentó finalmente el mayordomo después de oír todo eso.
—¿Tú crees, Sebastián?
—O eso, o puede que nunca lo haya amado tal y como dice, señorita —. Si bien, el semblante del hombre estaba sereno, en el fondo, también se encontraba consternado por la joven Rochefort.
—En eso tiene razón, Lili. Cuando realmente amas a alguien no lo dejas de amar de un día para otro. Pueden pasar muchos meses, incluso años —añadió Asuka.
—Pero, ¿por qué? —se preguntó la rubia tratando, una vez más, de entender su situación.
—No lo sé, amiga. ¿Por qué no lo hablas con él? Tal vez juntos encuentren la raíz del problema.
—¿Estás loca? No haré eso. Se sentirá muy mal. Además, precisamente hoy me dijo que… —suspiro nada más recordar aquellas palabras. —Me dijo que tenía tanto miedo a perderme. Además, ¿Qué tal si aún lo amo y el miedo al matrimonio me está cegando y alejando de él tal y como dice Sebastián? —sonrió de manera débil, ansiando en su interior que esta última fuese la respuesta, pues de lo contrario, sabía sobremanera que heriría al pelirrojo.
—Sólo te diré una cosa, Lil, cuando en verdad amas a una persona, por ningún motivo y por ninguna razón te quieres alejar de ese ser. Sea lo que sea o pase lo que pase —. Asuka la miró con firmeza.
—Quieres decir que… —hizo una pausa, temiendo lo peor. —¿No amo realmente a Hwoarang?
—Yo no digo eso, amiga. Esa es sólo mi opinión. Así veo las cosas yo y, puede que me equivoque, no lo sé.
—¿Entonces qué debo hacer? No quiero hablar con él de esto. Se pondrá muy mal, lo conozco —. La joven Rochefort se sentía en una encrucijada de la cuál no hallaba manera de salir, al menos no de momento.
—Pues entonces vas a tener que descubrir lo que en verdad sientes porque, mientras no lo sepas, estás atascada.
—¡Estoy totalmente de acuerdo con la señorita Asuka! —exclamó Sebastián mientras Lili se quedaba pensando en lo que acababa de oír.
Todo lo que le habían dicho era verdad. Tenía que descubrir cuales eran sus verdaderos sentimientos y pronto.
—Ahora veo porque no querías que Christie estuviera aquí, sólo empeoraría las cosas —reconoció la castaña, haciendo un pequeño mohín de desaprobación.
—¡Así es! Desafortunadamente Chris es muy mala escuchando cuando se necesita hablar de un tema serio —reconoció la rubia con un suspiro.
—Tranquila, Lili. Si es posible y yo te puedo ayudar en algo, ¡adelante! Aquí me tienes. Sólo mantenme bien informada, ¿está bien? Y si después sientes que quieres hablar, sólo llámame —. Finalmente, su amiga sonrió, dándole un ligero apretón cariñoso en las manos.
—¡Gracias, Asuka! —. Lili la abrazó con fuerza.
Desde esa charla con su amiga más cercana, la chica rubia sólo pensaba y pensaba en todas y cada una de sus palabras. ¿Qué es lo que realmente sentía por su prometido? ¿Cómo era posible que una simple propuesta de matrimonio arruinara casi cuatro años de una relación de noviazgo? Ella seguía buscando por mar y por tierra la respuesta y, aun llegado el día de su despedida, no la encontró. Era un rompecabezas muy difícil de armar y debía apresurarse, ya que el tiempo que quedaba para su boda no sería eterno. Sin embargo, hoy era un día completamente diferente; era su día especial, junto a sus mejores amigas. Cómo le hubiese gustado tanto compartir ese momento con su madre. Lili solía pensar mucho en ella, en como hubiese sido su vida con el amor de una madre; era algo que no sabía y nunca jamás lo sabría.
Lili se levantó bastante temprano, se bañó y se arregló lo más hermosa que pudo, presa de su propia vanidad; aunque en realidad, eso no era tan necesario, ya que la chica poseía ya una belleza natural. Se despidió de su padre quién claramente le había mencionado el portarse bien y tener cuidado, mientras que ella sólo asintió para subirse en una de las limosinas e irse justo al departamento de Asuka. Debía llegar temprano para ayudarlas, aunque sea un poco, ya sea con un poco de decoración, comida, recibir a las invitadas o lo que fuese. Al igual que la vez anterior, Lili no tardó mucho en llegar a dicho lugar. Subió por aquél elevador para después tocar el timbre. Christie y Asuka la recibieron con mucha emoción, pues sería un día brillante, fascinante; y ellas sencillamente se veían espectaculares, desde luego, sin buscar opacar a la futura novia.
Lili decidió ayudarles con la decoración, ya que ellas le comentaron en ese momento que para no hacer líos en la cocina habían ordenado un delicioso buffet a domicilio; así como un bartender que las atendiera en todo momento y les hiciera todo tipo de bebidas.
Se tardaron bastante en poner todo de una manera adecuada para que todas pudieran disfrutar; hasta que dieron las cuatro de la tarde, justo la hora de inicio de su fiesta. Unos minutos más tarde comenzaron a llegar las tan esperadas invitadas. Lili comenzaba a ponerse nerviosa, no tenía mucha noción de lo que se pudiera hacer en una despedida de soltera, pero por otro lado sabía que sería algo que disfrutaría bastante. En sí, abundaron las chicas jóvenes; antiguas compañeras de salón de clases, así como una que otra vecina que hubiese llegado a tener desde su infancia y que actualmente seguían comunicadas.
El bartender comenzaba a hacer su trabajo sirviendo bebidas a todas las invitadas que se lo pedían mientras ellas se enfocaban en contar pequeñas anécdotas y hasta chistes. Era un momento bastante ameno. Lili se sorprendió al notar que todas sus invitadas, sin excepción, estaban presentes, ninguna la había dejado plantada y en sí, la mayoría de ellas le llevaban por lo menos un obsequio.
Aquel ambiente era fascinante, lleno de música y risas hasta que, el momento de los juegos, había comenzado.
—Muy bien, chicas, su atención, por favor —dijo Christie, la cuál era una de las dos anfitrionas de la fiesta mientras que las demás chicas guardaban silencio, haciendo caso a sus palabras. –Estupendo. Asuka, trae la bolsa negra —gritó la anfitriona a la vez que la susodicha traía consigo una gran bolsa negra llena al puro estilo de Santa Claus, vaciándola después justo enfrente de todas. —Como podrán ver, aquí tenemos un montón de calzones. No se alarmen chicas, están nuevos —bromeó la morena. —Lo que haremos primero será dividirnos en dos equipos; uno liderado por Asuka y otro por mí. De cada equipo se escogerán a dos chicas; las cuales deberán ponerse los calzones, notarán que éstos tienen sílabas grabadas. El detalle está en que la futura novia les irá diciendo palabras y las chicas seleccionadas deberán encontrar dichos calzones con dichas sílabas para ponérselos. Las que logren hacer más palabras en cierto tiempo ganan un premio. ¿Alguna duda? —las chicas reían un poco por las reglas del juego. Parecía divertido y en sí, Christie había sido bastante clara, por lo que ninguna tenía dudas. Finalmente, todas armaron sus equipos y estaban listas para la diversión. —¡Genial! ¡Comencemos! —soltó Christie, dándole oportunidad a la futura novia para hacer su parte.
—Muy bien. La primera palabra es… —la rubia hizo una pausa dramática con una sonrisa divertida en el rostro. —¡Tanga! —gritó Lili leyendo un gran listado de palabras que las anfitrionas le habían dado. Se hecho a reír tras de ello, no sólo por la palabra si no también por ver a aquellas chicas emocionadas y divertidas buscando entre aquel montón de calzones los que llevaran dichas sílabas; además de que verlas con los calzones arriba de los pantalones al estilo de Superman era bastante gracioso.
El primer juego había sido todo un éxito; las risas no faltaron en ningún momento y todas la estaban pasando de lo lindo. Después de varias palabras y tantos calzones revueltos, el equipo ganador fue el de Asuka; al que, como ya se había dicho, le dieron algunos premios tales como collares, pulseras, velas, incienso, cajas de chocolates, algunos kits de belleza, monederos, bolsas, espejos y más; cada uno con una etiqueta que tenía grabado: "Gracias por participar en mi despedida de soltera", así como el nombre de Emilie D' Rochefort y la fecha.
Después de aquello, era hora de un nuevo juego.
—Muy bien Lili, ahora te toca a ti —dijo Asuka, sonriendo.
—¿A mí? —cuestionó un tanto nerviosa la festejada, ¿ahora qué locura se les habría ocurrido a sus amigas?
—Así es, este juego es sólo para ti. No te preocupes, será muy fácil. ¿Ves esta vela? —continuó su amiga enseñándole una vela bastante chaparra en forma cilíndrica para después ponerla delicadamente en el piso y prenderla con fuego. —Lo único que debes hacer es apagarla —Asuka le lanzó una mirada retadora y triunfante a la rubia.
—¿Sólo eso? ¡Qué fácil! —decía la rubia bastante confiada. ¿Cómo podría ser difícil para ella apagar una simple vela? Imposible. Inmediatamente, Lili empezaba a dirigirse a aquella vela, hasta que fue detenida por Asuka, quien la tomó de la muñeca.
—¡No tan rápido, señorita! Tampoco creas que será así de sencillo. Apagarás la vela con esta cuchara —. Asuka amarró con un lazo la cuchara y después lo amarró a la cintura de su rubia amiga dejando la cuchara colgando justo entre sus piernas.
—¿Qué? —se sorprendió la chica, haciendo un pequeño mohín en su rostro. —Si me quemo será culpa tuya, Asuka —resopló la festejada en un pequeño berrinche, aunque estaba claro que, por la falda corta que llevaba, su ropa quedaría intacta, sus piernas por otro lado, quién sabe.
—¡Ah! ¿No qué era tan fácil? —volvió a retarla su amiga con una risa. —Anda, te observamos —se cruzó de brazos, dispuesta a disfrutar del espectáculo.
A Lili no le quedó más remedio que ponerse justo encima de la vela con las piernas abiertas y; agachándose un poco, comenzó a tratar de apagar dicha vela con la cuchara colgante haciendo movimientos bastante simpáticos. Por su parte, las demás chicas e incluso la misma Lili empezaban a reírse. Bastaba decir que hasta el mismo bartender se encontraba divertidísimo viendo a las chicas en dichos juegos; probablemente estaba amando su trabajo en ese momento.
Lili tardó bastante en lograr apagar la vela, dando un espectáculo bastante comprometedor y divertido a la vez, motivo por el cuál no se arrepentía de ser víctima de los juegos locos de sus amigas, o al menos no de momento.
—Muy bien Lili, lo hiciste más rápido de lo que habíamos pensado, pero no se pongan tan cómodas chicas, que ahora necesito a cinco de ustedes aquí en frente. ¿Quién dijo yo? —varias de las invitadas; incluso más de cinco, pasaron en frente para participar en el juego siguiente mientras que Asuka traía consigo un enorme lazo con salchichas amarradas. —Lili, ¿podrías ayudar a Asuka con el otro extremo? —preguntó Christie.
—¡Claro! —la ojiazul tomó el otro extremo del lazo con salchichas y ambas, estirándolo y levantando sus brazos lo más que pudieron para subir el lazo, hicieron una especie de tendedero de salchichas. En tanto, Christie amarraba ambas manos de cada participante en su parte trasera.
—Ahora chicas, lo que tienen que hacer es simple. Cada una tiene una salchicha colgando del lazo que yace encima de ustedes, así que deben comerla, la que se la coma lo más rápido posible será nuestra ganadora y se llevará su premio, ¿listas? —tan pronto todas afirmaron con diversión, Christie dio luz verde para iniciar el juego. —¡Empiecen!
Sin dudarlo un segundo, cada una de las invitadas participantes estiraban su cuello y sus piernas lo más que podían para comer las salchichas que colgaban del lazo. Algunas daban pequeños mordiscos mientras que otras trataban de sujetarla con la lengua sin poder evitar que ésta se les escapara. Era mucho más difícil de lo que parecía, ya que algunas se atragantaban y a otras se les llegaba a pasar un pequeño pedazo de salchicha provocándoles toser mientras trataban de reír. Al final, una de las chicas logró terminar su salchicha saliendo victoriosa y recibiendo su premio.
—Espero que se estén divirtiendo chicas porque esto aún no termina —. Christie parecía tomarse su papel de anfitriona muy enserio, además de que también estaba pasando un divertido momento. —Díganme, ¿quieren saber cómo se va a mover la futura novia en su primera noche de bodas? —la morena las miró a todas de forma pícara. Todas las invitadas gritaban emocionadas de manera afirmativa mientras reían ansiosas por ver que era lo siguiente. —Lili, ya oíste, el público te aclama.
—¡Muy bien! ¿Qué debo hacer ahora? —preguntaba la rubia entre divertida y resignada.
—Esto sí es un poco más difícil, Lili —dijo Christie mientras ponía un colchón inflable sobre el suelo, muchos globos juntos sobre dicho colchón y; encima de ellos, una cobija. —Ahora, acuéstate sobre la cama de globos —. Lili no pudo evitar reír ¿De dónde habían sacado tantas cosas sus amigas? No lo sabía, pero ella estaba dispuesta a seguir disfrutando, por lo que se empezó a acomodar de manera que los globos no salieran dispersos por todas partes mientras que Christie ponía otra cobija encima de la rubia. —Ahora, amiga, tienes que romper todos los globos; pero ojo, nada de meter las manos, así que, ¡empieza!
La joven rubia comenzó a mover todo su cuerpo, haciéndolo brincar como pez fuera del agua en varios intentos por romper los globos que yacían debajo de ella. Todas las chicas soltaban risas llenas de diversión. ¡Vaya que era difícil tratar de romper todos esos globos ahí acostada y con esa cobija encima de ella! Sin duda se veía bastante comprometedor. Lili buscaba miles de formas de romper cada globo con cada parte de su cuerpo teniendo éxito dificultosamente; y aunque no logró romperlos todos, explotó varios de ellos. Después de todo, decidieron dejarlo así, pues no descartaban la idea de que también podía resultar un poco doloroso el hecho de sentir el reventar de los globos en ciertas partes de su cuerpo o el hecho de romper algunos y caer directamente sobre el colchón inflable.
Tras aquello y ya que la noche podía empezar a verse cubriendo el cielo; las anfitrionas, antes de seguir, decidieron pasar lo que ellas llamaban un "rodillo de los buenos deseos". Se trataba de un simple rodillo de madera en el que cada invitada podría escribirle con plumón un comentario o dedicatoria con su nombre a la novia. Todas pusieron cosas bastante dulces, cosas que leyó la novia en voz alta. Una vez que terminó de leer los mensajes de todas sus invitadas, Lili no dudó en darles las gracias a cada una por sus buenos deseos hacia su futuro matrimonio y, esta vez, cómo ya era de noche, las anfitrionas sabían que ahora venía lo mejor de la fiesta.
—Muy bien Lili, nuevamente será tu turno —dijo una vez más Christie vendando los bellos ojos azules de su amiga y sentándola en una silla con una mesa en frente. —Cada una de nosotras te sostendrá un objeto que deberás identificar, pero no sólo eso, si no que aparte, cuando lo adivines, podrás tocar a la persona que lo sostiene para también adivinar de quién se trata, ¿de acuerdo? —explicó la morena con un gesto que revelaba toda su emoción.
—B-bueno —contestaba un tanto nerviosa la festejada.
—Bien, Lil, ahora dime, ¿qué objeto es éste? —dijo Asuka, llevando las manos de Lili hacia un objeto, el cual era sostenido por una invitada a la vez que ella empezaba a tocar con detenimiento aquello que hasta ahora era desconocido. Este primer objeto fue fácil de adivinar para la rubia.
—¿Es un plátano?
—¡Sí! ¿Y quién lo sostiene? —preguntó una vez más la castaña, divertida.
Lili nuevamente empezó a tocar lentamente a quién se encontraba a un lado de ella, tratando de identificar y recordar las prendas de ropa de sus invitadas.
—¿Es Jennifer?
—No —dijeron todas al unísono.
—¿Katheryn? —se mostró dudosa.
—¡No! Lili, toca bien —mencionó Asuka mientras la chica vendada empezaba a reír y una vez más tocaba a su amiga invitada.
—¡Creo saber quién es! ¿Es Nikki?
—¡Sí! —una vez más, todas hablaron al unísono, soltando pequeñas risas y aplausos.
—Ahora, Lili, vamos por el segundo. ¿Qué objeto es éste? —volvió a preguntar Asuka, llevando las manos de su amiga otra vez a dicho objeto sin identificar.
—Es un frasco —soltó la festejada con seguridad.
—Pero, ¿qué contiene el frasco? —. La castaña parecía estar pasando un agradable momento mientras observaba a la rubia meter su mano en aquel frasco; no obstante, retiró ésta con rapidez al sentir la textura de lo que yacía dentro.
—¡Qué asco! ¿Qué diablos es eso? Se siente viscoso —. Las demás chicas se empezaban a reír una vez más. Por su parte, la monegasca continuó metiendo la mano en dicho frasco con un gesto asqueado.
—¿Qué es? —preguntó Asuka, canturreando con diversión.
—No sabría decirlo con exactitud, sólo sé que es algo pegajoso. ¿Lo puedo oler? —. No es que la idea de olfatear aquello le hiciese especial gracia a Lili, sin embargo, quería adivinar correctamente.
—Sí quieres —. Asuka se encogió de hombros y Lili llevó lentamente su mano con aquella rara sustancia viscosa y pegajosa hacia su nariz.
—¡Es miel! —sonrió triunfante.
—¡Correcto! ¿Y quién lleva la miel? —. Una vez más la ojiazul tocó la vestimenta la chica que llevaba el objeto.
—¡Ajá! Ésta sí tiene que ser Jennifer —mencionó con seguridad y una sonrisa, a lo que las chicas rieron.
—Sí, es Jenn —habló Christie en esta ocasión. —Vas muy bien Lili; así que no te preocupes, para ya no torturarte tanto y pasar a lo siguiente, sólo deberás adivinar un último objeto, ¿de acuerdo?
—Muy bien, estoy lista —habló la rubia, aceptando el reto con una sonrisa. No obstante, pudo notar risas emocionadas provenientes de sus amigas e invitadas, causándole con ello un ligero temor mientras se preguntaba, ¿qué sería lo siguiente?
—Dime, ¿qué es esto, Lili? —preguntó Asuka una última vez, llevando las manos de su amiga hacia el último objeto como en las ocasiones anteriores.
—No lo sé —se mostró pensativa mientras palpaba delicadamente. —Es blando y está sobre un plato.
—Pero, ¿qué es? Puedes comerlo si quieres —habló Christie con una mirada llena de picardía.
—Más te vale que no sea algo asqueroso, Chris —refunfuñó la rubia, aun temiendo por las risas ansiosas que seguía escuchando por parte de sus invitadas.
Tal y como lo dijo su amiga, Lili tomó un poco de aquel objeto con consistencia extraña para llevarlo con miedo a su boca, sin embargo, al saborearlo supo de qué se trataba.
—¡Es gelatina! —habló triunfante una vez más, segura de estar en lo correcto.
—¡Así es! —aplaudió Asuka. —Y, por último, dinos, ¿quién sostiene la gelatina? —. Finalmente, sus amigas llevaron la mano de Lili lentamente hasta el pecho y el abdomen de aquella persona, causando que la rubia se sobresaltara y quitara rápidamente su mano de allí.
—¡Ay, por Dios! —exclamó, sintiendo los latidos de su corazón aumentar considerablemente. —¡Está muy duro! No puede ser. ¿Qué es eso? —preguntaba Lili con bastante desesperación, temiendo la respuesta pese a ya conocerla; pues no era tan difícil de saberlo después de sentir aquellos músculos masculinos tan bien formados y bastante firmes, incluso aunque éstos estuviesen debajo de lo que, ella supuso, era una camisa.
—¡Pues tócalo bien! —. Divertida, Christie llevó ambas manos de la rubia nuevamente a aquella persona, obligándola a tocar mientras las demás chicas gritaban emocionadas cuando ésta empezaba a tocar para después quitar su mano nuevamente con rapidez.
—¡No! ¿Qué hacen? —cuestionó la festejada, entre enfadada y temerosa.
—¿Quién es? —preguntaron las anfitrionas, canturreando y riendo.
—¡Pues es un hombre! —dicho esto, Lili se quitó rápidamente aquella venda para encontrarse con lo que parecía un paraíso. Un chico bastante alto, de cabello negro perfectamente peinado en pico hacia atrás con unos cuantos flequillos que caían sobre su rostro; un rostro con rasgos perfectamente finos, cejas pobladas y unos ojos levemente rasgados color café claro, unos ojos en los que Lili estaba pérdida completamente. Fue hasta ese momento que la chica no pudo evitar ver sus labios; unos labios rosados y carnosos bastante apetecibles.
Y en cuanto a él; en el momento en que la chica se quitó aquella venda, había quedado congelado. Sí, no era la primera vez que veía a una mujer hermosa, pero ninguna como ella. A sus ojos, aquella chica tenía algo diferente, pues no se le podía comparar con las mujeres que lo solían contratar o las mujeres que llegaban a aquel lugar en el que trabajaba; mujeres tal vez un poco vulgares. Aquella chica rubia, por el contrario, se veía bastante fina. Tenía que aceptarlo, el futuro esposo de esa hermosa mujer era muy afortunado.
El chico tuvo que olvidarse de todos esos pensamientos para continuar el trabajo por el cual había sido contratado, comenzando a bailar justo en frente de ellas, bastante sonriente y con mucha sensualidad a la vez que todas gritaban emocionadas, excepto Lili; quien lo observaba con la boca ligeramente abierta y con un brillo especial en los ojos, casi como si mirara lo más divino y perfecto que jamás antes haya visto; y es que la rubia jamás en su vida había visto a un stripper. Miraba con detalle todos y cada uno de sus movimientos, justo como si lo viera en cámara lenta, incluso había olvidado aquella promesa de "no strippers" que le había hecho a su futuro marido.
La chica veía como el stripper se quitaba la camisa de manera excitante. Botón por botón, dejando apreciar poco a poco cada músculo tan perfectamente tonificado. El chico se acercaba lenta y seductoramente hacia Lili, quien se encontraba indefensamente sentada y a quién le tomó la mano derecha para irla pasando lentamente por sus perfectos pectorales para después irla bajando por su abdomen. Lili no podía negar que le gustaba lo que estaba tocando y sintiendo en ese momento; era una sensación nueva que estaba experimentando, sentir aquel cuerpo tan bien formado la hacía desear poder tocar aún más, pues tenía ganas, ansias de poder explorar cada parte de ese escultural cuerpo. Sentía como su corazón bombeaba sangre cada vez más rápido; la emoción la invadía. Podría decirse que se había perdido completamente con sólo ver a aquel chico y ahora quería divertirse con él, después de todo, era su despedida de soltera, ¿no?
Lili no vio nada de malo en poder disfrutar de la fiesta y de sus últimos días como soltera. ¿Qué más daba? Tampoco era como si estuviese siendo infiel. Se dejaría llevar por sus amigas y por el chico, aunque sea sólo un poco; olvidando, una vez más, la promesa que había hecho.
La rubia subió la mirada para encontrarse con la del stripper quien también la miraba de una manera coqueta y atractiva, por lo que ella le sonrió lujuriosamente mordiendo suavemente su labio inferior en señal de que haría algo con el musculoso stripper. De momento, aquello lo asustó un poco. Ya había visto ese tipo de miradas antes, esas miradas de lujuria a las que, se supone, debería estar ya acostumbrado, sin embargo, tratando de hacer caso omiso a aquello; el chico continuó sonriendo y bailando de esa manera tan seductora que sólo el sabía hacer, acercándose e interactuando también con las demás invitadas de la fiesta quienes emocionadas tocaban sus brazos, pecho y abdomen al mismo tiempo en que la festejada comenzaba a tomar bebidas con alcohol bastante cargadas.
El chico se quitaba el cinturón lenta y sensualmente, acto que empezó a poner muy nerviosa a Lili, ya que; como les había comentado a sus amigas, era una chica pura y completamente virgen, sin mucha experiencia con respecto a actos sexuales. Sin embargo, a pesar de estas cosas, la chica siguió observando con fascinación cuando nuevamente el stripper se acercó a ella, esta vez para levantarla de su asiento y pegarla a su cuerpo ayudándose de aquel cinturón. La ojiazul pudo sentir esos músculos aún más de cerca, y entre copas y copas, Lili se armó de valor no sólo para levantarse de aquel lugar desde donde veía aquél fabuloso espectáculo; si no que esta vez, teniéndolo tan de cerca, postró sus manos en su bien definida espalda para explorarla por completo. Le pareció ver que el chico disfrutaba de su trabajo, de recibir aquellas caricias un tanto dulces y otro tanto pasionales de la futura novia, de sentir sus manos tan suaves y delicadas. Era una chica increíblemente bella, con una sonrisa tierna y una mirada que lo poseía; lo curioso fue que, después de verla un poco retraída ante su actuación, ella ahora mismo estaba bailando junto a él y de la misma manera que él; una manera atractiva, atrevida, como si estuviese retándolo con esa sonrisa que le transmitía.
Era obvio que ya no estaba en sus cinco sentidos, pero de igual forma le siguió la corriente y, al mismo tiempo, sus amigas e invitadas la imitaron, rodeando a tan buen bailarín. Poco a poco y conforme a su baile, su pantalón desabrochado y sin cinturón iba bajando de posición dejando apreciar su bóxer completamente ceñido a su cuerpo y piernas, las cuales, la mayoría de las demás chicas no dudaron en tocar levemente; no obstante, el stripper sólo estaba concentrando en la chica rubia que tenía en frente, pues cada movimiento de ella era una provocación para él. Anhelaba poder abrazarla y de alguna manera buscó hacerlo; pues mientras ella bailaba, giró, dándole la espalda al chico; fue allí cuando la abrazó con sutileza, colocando suavemente su mano izquierda en la cintura y abdomen de ella. Desde luego, nunca pretendió ni le acercó ninguna parte específica de su cuerpo; no planeaba nada a futuro con ella, sólo era un impulso, un deseo que lo asolaba en ese instante.
Aparentemente, la rubia le había gustado bastante; algo extraño en él, ya que no era un tipo fácil de seducir.
El tiempo transcurría cada vez más a prisa y todas las chicas parecían pasarla fantásticamente. El stripper bailaba y hacía la voluntad de cada chica; incluso Lili en su estado tras varias copas de alcohol bebidas, no paró de decirle al oído lo guapo que era o simplemente lo hermoso que le parecíamientras acariciaba su afeitado rostro, a lo que el chico sólo le sonreía amablemente. Estaba acostumbrado a ese tipo de comentarios, inclusive a unos mucho más fuertes, pero nuevamente había algo en esa chica que la diferenciaba a las demás. Su manera de decirlo era dulce; ni si quiera seductora o insinuativa, aparte de que, cuando se lo decía, sus ojos inspiraban ternura; esos ojos azules y brillantes. Una vez más, el chico pensó en lo afortunado que era el dueño del corazón de aquella divina mujer.
Pero el show de un stripper no dura para toda la vida.
El chico fue amable y bastante respetuoso con todas y cada una de las allí presentes. Al terminar dicho espectáculo, el stripper tomó su camisa y su pantalón para vestirse nuevamente mientras Christie le ofrecía una copa, a lo que él respondió de manera afirmativa con una leve sonrisa llena de amabilidad.
El pelinegro compartió un momento con las invitadas, quienes le hacían plática, bromeaban con él o elogiaban su trabajo y su forma física, hasta que quedó solo por un momento. Lili tenía cierta curiosidad en él; le parecía un buen chico, por lo que se acercó y se sentó a su lado, aún un poco pasada de copas.
—¿Cómo…? —carraspeó un poco y afinó su garganta para formular bien la pregunta. —¿Cómo dices que te llamas? —preguntó ella sonriente y barriendo un poco las palabras.
—Jin —contestó él sin dejar su amabilidad de lado.
—¿Jin? Qué raro nombre, ¿de dónde eres? —se mostró interesada mientras le miraba curiosa.
—Nací en Japón.
—¡Ah, Japón! He tenido la dicha de visitar ahí, ¡es un país bellísimo! —sonrió la monegasca de manera sincera.
—Lo es —sonrió levemente, recordando vagamente aquel país en el que vivió por catorce años. —Y, ¿te molestaría si yo pregunto tu nombre? —se atrevió a preguntar, pues Jin necesitaba saber el nombre de tan hermosa chica.
—No, claro que no —. Ella correspondió a su sonrisa. —Me llamo Emilie; Lili para los amigos, así que puedes llamarme así —decía la chica mientras lo veía con más detenimiento.
—Lindo nombre.
—Tienes unos ojos tan bonitos —elogió Lili, completamente perdida en los orbes color caramelo del muchacho. La rubia no podía evitar caer en ellos mientras que Jin la observaba fascinado. Sí, estaba ebria, pero lucía bastante linda en ese estado; estaba seguro de que, a la mañana siguiente, en cuanto despertara, no se acordaría ni de él ni de aquel striptease; pero, por su parte, algo le decía que ella era una chica que él jamás olvidaría, por muy ridículo que pareciese.
—P-pues, gracias —. Jin empezó a ponerse levemente nervioso al notar como la chica se acercaba poco a poco a él, sin importarle que muchos otros ojos más los vieran, en especial a él.
—¡Lili! —se escuchó el pequeño llamado de una de las otras chicas. —Siento mucho si mi amiga te ha hecho incomodar —interrumpió Asuka, apenada.
—No, está bien; además yo ya tengo que irme —sonrió sutilmente el stripper.
—¿Qué? ¿Tan pronto? ¡No te vayas! —. Christie casi lloraba al oír al chico decir eso, deseando claramente poder deleitarse mucho más tiempo con aquel hombre.
—¡Chris! —la regañó Asuka, haciendo un pequeño mohín. —No les hagas caso, ya sabes como son las chicas cuando no saben medir el alcohol —rio Asuka, contagiando un poco de su risa al japonés.
—Bueno, ciertamente no puedo quedarme, pero tal vez quieran continuar su fiesta en otro lugar —propuso el pelinegro, llamando la atención de todas, pero especialmente de la morena que antes sufría por verlo marchar.
—¿De verdad? ¿En dónde? —pregunta Christie, curiosa y emocionada.
—Pueden ir al club en el que trabajo; prometo que tendrán buen servicio —propuso el stripper con amabilidad, pero, ¿por qué lo había propuesto? No tenía nada que ver con la chica rubia llamada Lili, ¿o sí? No había sido del todo consciente del porqué de aquel impulso, pero era verdad que tampoco podía dejar de pensar que esa chica era un sueño y, si él podía estar un poco más de tiempo conociéndola o mirando su tierna sonrisa, lo haría.
—¡Claro, me encanta la idea! —gritó Christie, casi colgándose del brazo del stripper mientras mordía su labio inferior de manera traviesa.
—Pues, supongo que no suena tan mal —dijo Asuka de manera pensativa.
Pese a su estado, Lili se levantó de aquel lugar cercano a Jin para ir con sus amigas a hablar un poco distantes en voz baja; mientras que el pelinegro esperaba la respuesta.
—¿Están locas? ¿Qué tal si nos quiere secuestrar o algo peor? —preguntaba la rubia. Si bien, era cierto que no le parecía un mal chico, pero no podía únicamente dejarse llevar por su corazonada, ¿o sí? El mundo estaba lleno de locos, aunque, si él fuese uno, sería uno jodidamente guapo y sensual.
—De ser así, yo lo dejaba que me llevara a donde él quisiera —habló Christie, girándose a mirar al stripper con lujuria.
—¡Christie, cállate! —. Asuka rodó los ojos, parecía empezar a hartarse de Christie y sus hormonas incontrolables. —Escucha Lili, nosotras lo contratamos en ese lugar, es un buen club; además, hay buena música y muy buen ambiente, ¡anímate! Podría ser divertido —. La castaña trató de convencerla con una sonrisa mientras que la festejada pensaba todo con detenimiento.
—Está bien —accedió la rubia, confiando enteramente en su mejor amiga y, deseando en lo más profundo de su ser, poder conocer un poco más a Jin, pues no podía evitar sentirse sumamente atraída por el chico de cabellos negros.
Si su prometido era guapo, ¡Jin era ardiente! Y después de todo, nunca más lo volvería a ver; «A menos que lo visite de vez en cuando», pensó la rubia, dándose una cachetada mental inmediatamente y agitando la cabeza para alejar aquella idea. ¿Pero qué cosas pensaba? ¡Era una tontería, una locura! Sin embargo, no quería echar a perder la última oportunidad de verlo, pues aún sin bailar era un chico bastante atractivo.
—¿Saben qué, chicas? —se giró para dirigirse en voz alta a sus invitadas, sonriéndoles. —¡Nos vamos a un club!
Al oír esto todas las chicas gritaron y afirmaron emocionadas.
Posiblemente esta era y sería la mejor despedida de soltera a la que hayan ido.
Jin no pudo evitar sonreír con suavidad al oír a aquella rubia decir aquello, pues gracias a eso, aún podría deleitarse con la belleza y dulzura de aquella mujer. Aparentemente, Lili Rochefort no sólo era bella por fuera, sino que también por dentro. Una tercera vez, el chico pensó en que, quién fuese el prometido de Lili definitivamente tenía que ser alguien muy afortunado, pero no sólo eso, sino que debía de tratarse de un excelente hombre, quizás guapo, rico y con un trabajo digno, alguien que no fuera un simple stripper como él. Sin embargo, Jin tuvo que dejar de pensar en todo eso; después de todo, probablemente nunca sabría la respuesta a su pregunta.
Sin más ni menos, aquella despedida de soltera estaba siendo trasladada al club donde continuarían su fiesta y, por supuesto, su diversión. No obstante, esta vez, Lili pretendía acercarse a aquel stripper; no para bailar, no para tocar, sino más bien para hablar. El chico le inspiraba tanta curiosidad. Quería conocerlo y tenía tantas preguntas qué hacerle; pero eso tendría que esperar hasta su llegada a aquel lugar.
Muy bien, pues he aquí el final del segundo capítulo. Seré franca, me costó mucho trabajo escribirlo, jaja. xD Ya que la verdad nunca he ido a una despedida de soltera y pues me tuve que guiar un poco con las cosas que había oído al respecto. Por otra parte, he de decir que no estoy segura si el fic está dirigido a las personas correctas (Rate: T) de lo contrario, agradecería que me lo hagan saber.
También he de agradecer el review de andreiittaaaa, me da mucho gusto saber que veas la trama de la historia un poco interesante, xD espero no le quites la vista al fic y poder seguirte viendo por aquí así como tu crítica sobre cada capítulo si es posible. ñ.ñ Un beso enorme y miles de gracias. *:D
Igualmente, gracias a las personas que leen sin dejar su huellita, sus motivos tendrán. xD Mil gracias y prometo seguir actualizando lo más rápido que se me permita. Sin más que decir, tengan un lindo día y por las fechas puedo decir: ¡HAPPY HALLOWEEN!* Pásenla bonito y Dios me los Bendiga. :D
Venuz.
