Nuevamente hola a todos :3 ya estoy actualizando otra vez. Tengo que admitir que estoy fascinada escribiendo este fic; no sé, puedo decir que amo a esta pareja con cada poro de mi cuerpo, jaja. :D Pero bueno, volviendo al tema, he de avisar que este capi contiene lemmon, —mi primer lemmon, ¡Dios, qué nervios!—. Así que espero no sean muy duros conmigo y lo puedan disfrutar, ya que aparentemente escribir un lemmon no es del todo fácil y me lo pensé varias veces para hacerlo, pero helo aquí. Sin más que decir y para ya no aburrirlos, xD los dejo con la lectura que he hecho especialmente para ustedes. Besos. 3

Venuz.


Stripper Boy!

Capítulo 3: Ni Box Club!

El teléfono fijo del departamento de Asuka podía oírse sonar desde hace ya varios minutos; llamadas a las que, por obvias razones, nadie contestaba. La casa de la chica estaba completamente vacía en ese momento, mientras que la persona que llamaba estallaba en desesperación.

—¿Por qué no contestan? ¿No será que…? —Hwoarang se encontraba en una crisis de angustia y desesperación. Eran más de las doce de la media noche y nadie se dignaba a contestar el maldito teléfono, y era obvio que no se encontraban ya dormidas, pues de ser así, con las muchas llamadas que ya había hecho y con el ruido de dicho teléfono, alguien ya se hubiese levantado a contestar. La cabeza del pelirrojo estaba a punto de enloquecer, tratando de no pensar nada malo sobre su prometida y tranquilizarse. —¡No!, ¡no! Lili no es así; ella me dijo que no habría strippers ni nada parecido. Tranquilízate Hwoarang —. Inhaló y exhaló en un intento fallido por mantener la cordura. —¿Pero por qué no contesta? Ni si quiera en su celular. ¿Dónde estás, Lili? —El chico parecía desquiciado hablándose a sí mismo con gritos desesperados. Pues sí, uno de los defectos que tenía el pelirrojo eran sus celos compulsivos hacia su chica. Sabía que era hermosa y que más de un hombre parecía andar detrás de ella como perro en celo, cosa que a él le disgustaba por completo.

No dudó en continuar llamando sin éxito alguno, pero aún así, no se cansaba. Podía continuar marcando aquellos números por mucho más tiempo hasta oír la voz de su prometida. Eso no pintaba bien, ¿o es que estaba exagerando la cosas? Sea como fuese, Hwoarang no dormiría ese día hasta saber cualquier cosa de ella.

Mientras que, en otra parte de la ciudad, exactamente en el lugar llamado Ni Box Club!, un gran número de chicas se adentraban en el lugar con emoción. Era evidente de que ellas, o al menos la mayoría, venían bastante tomadas; riendo y lideradas por aquel chico pelinegro. Al entrar, se acercaron a lo que parecía la barra de bebidas y botanas.

—Oye, Mark, ¿tienes suficientes lugares disponibles en la zona V.I.P.? —preguntó Jin al chico que se encontraba atendiendo aquella barra y haciendo referencia a las chicas que venían con él; por lo que el chico llamado Mark se tomó su tiempo para contar el número de chicas que le acompañaban para responder.

—Me parece que sí. Había lugares vacíos en la parte de arriba, en la esquina del lado derecho, cerca de las puertas para los vestuarios. ¿Por qué no echas un vistazo? —gritaba Mark debido al fuerte sonido de la música.

Jin no dudó en darle las gracias para después subir aquellas escaleras en espiral; mientras que, en el camino, Lili no podía evitar mirar a todos lados fiscalizando aquel lugar, dándole la razón a su amiga Asuka cuando ésta le dijo que el lugar parecía bastante decente.

El club era gigantesco, sin mencionar que abundaban los colores vivos y las luces color neón. La gente llenaba el lugar con sus bailes, los empleados servían cortés y velozmente las bebidas, la música era viva y el ambiente incitaba a unirse a la fiesta. Era verdad que la rubia no estaba completamente sobria, pero podía ver todo con detalle, ya que aún estaba un tanto consiente de sus actos.

Las chicas llegaron al lugar que Mark había señalado como disponible, y por suerte para ellas, así era. Por otro lado, por desgracia para Lili, Jin les explicó que debía continuar su trabajo, lo que significaba que estaría distante de aquel grupo de amigas; sin embargo, también mencionó que si necesitaban algo podrían acudir a él sin ningún problema. Lili no quería ser del todo obvia, ansiaba poder hablar con aquel chico; pero por ahora, decidió continuar divirtiéndose con sus amigas. Definitivamente ésta no era su idea sobre su propia despedida de soltera, pero, ¿qué importaba? ¡Se la estaba pasando de maravilla!

—Muy bien, chicas, ¿ahora qué hacemos? —preguntaba medio borracha una de las amigas invitadas por Asuka y Christie.

—¡Yo tengo una idea! —gritó Christie. Realmente ya ninguna de las chicas se encontraba sobria y se podría decir que las más consientes eran Asuka y Lili, o al menos hasta ese momento. —¿Por qué no jugamos "verdad o reto"? Después de todo, seguimos en una despedida de soltera. Tal vez después podamos bailar también —mencionó emocionada la morena, notando la ilusión de seguir divirtiéndose en su mirada.

Todas las chicas estuvieron de acuerdo, pues podría resultar divertido el hecho de poner diversos castigos o retosen aquel lugar; después de todo, había mucha gente y objetos con los que interactuar. Esta vez, decidieron que debería de empezar la chica por la que esa fiesta había podido hacerse realidad, la futura novia.

—Lili, ¿verdad o reto? —preguntó Christie emocionada.

—Reto —soltó Lili entre dudosa y divertida, pues tenía cierta curiosidad por saber hasta qué grado llegaba la imaginación de su amiga en poner castigos.

—Muy bien. No será nada del otro mundo, de hecho, será sencillo —. Christie alzó una ceja, haciendo un gesto lleno de picardía. —¿Ves a ese chico de allá? —señaló hacia una mesa que se encontraba exactamente en la esquina contraria; un tipo chaparro y regordete con anteojos. Parecía increíble cómo era que aquel lugar podía tener gente tan variada.

—Sí, ¿qué con él? —del mismo modo, Lili arqueó una ceja, aún sin entender del todo, pero imaginando lo que vendría.

—Invítalo a bailar, y después, ¡dale un beso en la mejilla! —soltó una risa maliciosa.

—Ya estás ebria, ¿verdad? ¿Cómo se te ocurre que haré algo así? —No es que a Lili le hiciera gracia tener que besar la mejilla de un desconocido, menos aún estando tan próxima a casarse, aunque aquello tampoco significaba que estuviese siendo infiel; era un juego y un simple beso en la mejilla, como cuándo saludas a alguien, ¿no?

—¡Anda! Estamos en el siglo XXI, es normal que una mujer invite a un hombre a bailar o a salir. Y en cuanto al beso, sólo será en la mejilla, cómo si saludaras a un amigo —repitió Christie aquellos mismos pensamientos de la rubia. Lili no se encontraba muy convencida de aquello pero, a final de cuentas, realmente no haría nada malo, era un juego y sólo se estaban divirtiendo.

—Está bien —. Lili se levantó de su asiento con un poco de dificultad; estaba mareada por los efectos del alcohol, sin embargo, con postura segura, la rubia se dirigió al lugar señalado por su amiga Christie para dar comienzo a su juego repleto de verdades y retos. —¡Hola! ¿Te gustaría bailar conmigo? —saludó y preguntó Lili con una sonrisa tierna dirigiéndose al chico regordete de aquel lugar. El muchacho abrió los ojos de par en par, no sólo sorprendido por la belleza de la joven, si no también por el hecho de que ella lo invitara a bailar.

—S-sí —respondió él con nervios y un pequeño tartamudeo. La rubia lo tomó de la mano para hacerlo levantar de su asiento y dirigirse con él a la pista de baile.

El chico tragó saliva dificultosamente y, nervioso, notó que aquella chica ya se encontraba frente de él bailando. Muy temeroso, el chico la imitó con movimientos torpes e incluso ridículos.

Para Lili, aquella canción parecía durar una eternidad; mientras que alguien a lo lejos la observaba. Jin sabía que ella sólo se estaba divirtiendo; después de todo, era su despedida de soltera y no creía que Lili buscara nada más con aquel chico, pero de alguna manera, le era tan difícil poder apartar su vista de ella y de sus sencillos movimientos, que claramente, no eran como los que dio a notar cuando bailaba con él en el departamento de su amiga.

Sin quebrarse la cabeza, Jin apartó su mirada de esa chica tan dulce para continuar en su trabajo que, esta vez, no era precisamente hacerla de stripper, si no que se encontraba con aquel chico llamado Mark sirviendo y llevando bebidas. Era curioso ver como cada chico y chica que trabaja en ese lugar, no sólo daba un show de baile, canto o striptease, si no que en su mayoría, solían hacer mucho más que eso.

Lili agradeció cuando aquella pieza de baile había finalizado, aunque aún le faltaba la última parte de su reto, el beso en la mejilla del joven. La rubia no veía la hora de alejarse de él. No es que le pareciera repugnante o algo por el estilo, en realidad eso era lo que menos le importaba; después de todo, sólo era un chico tímido, más bien, se trataba de su incomodidad y temor a que cierto chico de cabellos negros la viese con él. Por ello, se limitó únicamente a depositarle un leve beso en la mejilla para después agradecerle el haber bailado con ella. Lili se marchó a paso apresurado hacia la mesa en la cual sus amigas estaban; quienes la recibieron con risas, elogios y burlas mientras que ella claramente pudo notar que habían pedido bebidas. Ella no se quedó atrás.

Las risas, verdades y retos abundaban en aquella multitud de chicas. Haciendo retos y revelando verdades, el tiempo se les pasó volando. Todas se encontraban cada vez en un estado de ebriedad mucho peor, incluso Asuka parecía ver diez dedos si se le extendía una mano en frente de sus ojos.

La gente ya comenzaba a escasear en aquel club; por lo que decidieron adueñarse de una de las mesas de la primera planta donde Lili podía ver a la perfección a aquel chico que le había gustado tanto. Se podía decir que ya no razonaba al cien por ciento y que ya no pensaba en el por qué éste estaba influyendo tanto en ella, pues incluso, durante esos momentos olvidó por completo el hecho de que estaba comprometida.

Lili deseaba hablar con Jin, anhelaba poder conocerlo o incluso ser su amiga.

Con el paso del tiempo, la gente continuaba reduciéndose al grado de que, esta vez, ni la misma planta baja se había llenado. Había unas pocas personas desperdigadas por aquella zona, unos tomando, charlando y otros aun bailando.

La barra a esa hora estaba claramente fuera de servicio; lo que indicaba que muy pronto el club quedaría totalmente cerrado.

Sus amigas ya hacían o decían ridiculeces, incluso otras comenzaban a cabecear de sueño, pero Lili ya no tenía cabeza para otra cosa. Desde hace ya un rato, Jin se le había perdido de vista por completo, y hasta ese momento, no paraba de buscarlo con la mirada desde su lugar hasta que por fin lo vió nuevamente. Observó la manera en la que bajaba aquellas escaleras que daban acceso a la zona V.I.P. Se veía diferente, ya que el chico esta vez llevaba ropa completamente formal; su camisa perfectamente abotonada y ceñida a cada uno de sus músculos, su pantalón de vestir con lo que parecía aquel cinturón con el que la había acercando a su cuerpo durante su espectáculo y esos zapatos perfectamente limpios. Los bellos ojos azules de Lili brillaron una vez más al verlo, le gustaba ver su manera de caminar, su manera de hablar.

Lo siguió con la mirada mientras el chico se acercaba a Mark; aparentemente charlaban, pero hubo algo que a Lili le llamó sumamente la atención. Era como si ella se alimentase últimamente de aquellos ojos color caramelo de Jin desde que lo vió, pero esta vez; había algo diferente en ellos, sus ojos desbordaban, ¿cansancio? ¡No! Lili sabía que no era eso; o al menos no completamente. Era tristeza.

La chica notaba como el pelinegro suspiraba con frecuencia, aquella sonrisa que lo complementaba al bailar había desaparecido de su rostro; como si se tratase de alguien completamente diferente. Esta vez, lucía introvertido y bastante triste. ¿Qué le sucedía? ¿Es que acaso había tenido un mal día? Lili ansiaba saber, ansiaba hablar con él. Esos ojos color caramelo eran tan hermosos que se les podría prohibir la tristeza y la seriedad. Era inquietante, pero, ¿cómo llegar hasta él sin que sus amigas se percatasen de ello? Si lo hacían, lo más probable es que pensarían mal de ella; pensarían que tenía planes con el chico. Aun así, a Lili no le importó demasiado, después de todo, sus amigas estaban perdidas y consumidas por el alcohol. Probablemente ni si quiera lo recordarían; y al notar esto, Lili quedó sorprendida. Ella aún guardaba algo de conciencia y cordura para consigo, así que tomó su decisión para después levantarse de aquél cómodo sofá y acercarse a Jin.

Fue verdad que sus amigas ni si quiera la voltearon a ver, sencillamente ellas ya se encontraban en otro mundo. Los pies de Lili caminaron despacio hasta llegar a aquel chico, quién aún se encontraba acompañado.

—Hola —dijo Lili a ambos chicos con cierta inseguridad.

La rubia aún sentía que el mundo se le movía, pues estaba mareada y de alguna manera; sí, estaba ebria a pesar de esa ligera conciencia que aún tenía.

—Será mejor que yo me vaya. Nos vemos mañana, Jin —se despidió sonriente el otro chico al notar que la rubia no quitaba los ojos de su amigo, e inmediatamente se retiró de allí.

—Lili, ¿qué hacen aquí aún? Es tarde y cerraran pronto el lugar —. Jin se veía un poco preocupado por el estado de la ojiazul y sus amigas.

—No creo que las chicas tengan ganas de irse —decía la rubia mientras volteaba a ver a sus amigas, quienes aún no se percataban de su ausencia. Todas ellas aún seguían en su propia fiesta, muy divertidas.

—Me da gusto ver que se la pasaron bien; pero éste ya no es lugar para seguir su fiesta Lili, peor aún, no pueden irse en ese estado —. El pelinegro la miró preocupado, buscando rápidamente una solución. —Llamaré a un taxi —. Jin comenzó a caminar a otra dirección, aparentemente, a una zona del club mucho más pacífica donde se encontraban algunos teléfonos públicos mientras que Lili lo seguía.

—Estaremos bien —. Lili lo tomó de la mano, provocando que él volteara bastante rápido para verla fijamente. -—Por favor, confía en mí, ¿sí? —soltó la chica con una sonrisa tal dulce y cálida que conmovió al pelinegro.

—Ven —. Jin llevó a la rubia a un pequeño sofá que se encontraba ahí cerca, ayudándola a sentarse para después, él sentarse a su lado. —Escucha, Lili, ya es muy tarde, no deberían estar aquí, es peligroso andar por la ciudad a estas horas de la madrugada. Las llevaría yo mismo, pero aún no puedo irme, a menos que… —se detuvo un momento antes de proseguir, soltando un tenue suspiro.

—A menos que, ¿qué? —preguntó ella curiosa.

—Que me esperen. Me dejarían un poco preocupado —habló el chico con un gesto genuino que demostraba la verdad en sus palabras.

—¿Por qué te preocupa tanto?

—Porque son buenas chicas, y si se van solas y algo les sucede, me sentiría muy culpable por ello, ya que yo las traje aquí —explicó el chico.

Lili sonrió suavemente, no pudiendo evitar pensar que aquel gesto de preocupación de Jin era sumamente dulce.

—Está bien, les avisaré en unos minutos —. Lili comprendía a lo que él se refería y trataba de ser comprensiva; cada vez tenía menos duda de que aquel chico era diferente, pues parecía ser buena persona, algo difícil de encontrar; personas genuinas.

—Gracias —resopló un poco con alivio.

—¿Gracias a mí? —rio ligeramente la rubia. —No. ¡Gracias a ti! —no dudó en sonreírle una vez más; pero él, ¿dónde había quedado esa sonrisa tan radiante? La rubia no podía apartar su vista del chico. Tenerlo tan cerca era algo impresionante, y curiosamente, en ese momento sus miradas se cruzaron; y no sólo eso, si no que ella se percató de que sus manos aún estabas unidas. Por un momento, Lili había olvidado por completo el por qué se había acercado a él, así que optó por sacar el tema. —Jin —lo llamó con una voz dulce y cantarina.

—¿Sí? —preguntó con auténtico interés mirando fijamente aquellos ojos azules de la chica.

—¿Eres feliz? —soltó, un tanto insegura, pues sabía que probablemente se había metido en un tema que no le incumbía.

—¿Feliz? Qué extraña tu pregunta —. Jin no sabía exactamente a lo que ella se refería. Nunca nadie le había preguntado eso antes; sin embargo, aquella fue una pregunta que lo había hecho pensar mucho.

—Sí, bueno, me refería a tu empleo. Tantas mujeres diciéndote todo tipo de cosas y tocándote. ¿Te gusta eso? —Lili había tardado un poco en encontrar las palabras para formular bien su pregunta.

—Pues, es mi trabajo —. Jin estaba completamente serio, y de alguna manera, había evadido cualquier tipo de respuesta clara.

—Pero… —detuvo su hablar. Lili comenzó a sentir una inquietud dentro de su interior, una inquietud que le decía que estaba invadiendo el espacio o sentimientos muy personales del chico mientras que éste sólo la observaba; entendiendo que la rubia trataba de disculparse al ver que se había detenido al hablar.

—Está bien, no has preguntado nada malo; sólo te diré que si estoy aquí es por algo —. Nuevamente, una respuesta con cierta incógnita, quizás podía estar ahí por gusto o quizás no, quizás algo o alguien lo había orillado u obligado a hacerlo; quizás simplemente era algo que nunca sabría. Aun pese a su curiosidad, Lili quiso cambiar el tema de la conversación, pues pudo sentir como el ambiente entre ambos había cambiado drásticamente.

—Cierto, ¿cómo se me ocurrió preguntar tal cosa? —se regañó a si misma entre dientes, aunque en un tono de voz lo suficientemente audible para el chico, robándole una pequeña risa.

—Tranquila, Lili, en verdad. Agradezco tu interés —. Jin le sonrió levemente.

—Mejor dime, ¿no quieres una copa? ¡Yo sí! —. El chico no pudo evitar reír ante tal comentario. Lili era una chica muy dulce, pero aún así, no podía creer que aún ansiara tomar más bebidas alcohólicas.

—La barra de bebidas ya está cerrada, pero haré una excepción contigo. Te traeré una. Sólo prométeme que será la última —habló el pelinegro en un tono de voz que derritió a Lili, dejándola sonriendo por un segundo como una tonta.

—¡Lo prometo! ¡Y muchas gracias!

—No hay de qué —. Inmediatamente el pelinegro se levantó de aquel lugar en dirección a la barra de bebidas mientras que Lili lo siguió. Fue justo entonces, cuando salía de aquel lugar tan pacífico, cuando quedó helada, como si algo o alguien la hubiese petrificado. Exaltada, no dudó en correr hasta Jin.

—¡Jin! ¡Jin! —le llamó por su nombre en voz alta, llamando su atención.

—¿Qué pasa? —preguntó él, volteando inmediatamente a verla mientras vertía un poco de vodka en una linda copa.

—¿Ya viste lo que están haciendo las chicas? —preguntó con un gesto de pánico. Jin pasó su mirada por cada rincón del club, sintiendo que la rubia le transmitía aquel sentimiento.

—No, ¿dónde están? —se mostró entre preocupado y confundido.

—¡Eso es exactamente lo que yo me pregunto! ¡No están! ¡Ay, Dios mío! —habló de forma aguda, mientras se llevaba las manos a la cabeza y después a sus labios, cubriéndolos.

—Déjame preguntar —. El pelinegro le entregó aquella copa con vodka para después dirigirse a paso apresurado hacia su amigo bartender. —¡Mark! ¿Recuerdas a las chicas con las que llegué hace horas?

—¿Cómo olvidarlas? —el chico sonrió, casi como suspirara al recordar a aquel grupo de chicas tan bonitas y llamativas.

—¿No las has visto?

—¿Ah? Pues sí, me pareció ver que hace apenas unos minutos salieron, creo que se fueron en un taxi, ¿por qué? —el chico se encogió de hombros sin entender lo que sucedía.

—¡Ay, no! —dijo Jin para sí mismo antes de correr hasta donde había dejado a la chica rubia, quién en ese momento se había bebido todo el contenido de aquella copa que el chico le había entregado, a causa del estrés. Después, agitó notablemente su cabeza para pasar el alcohol. —Lili, vámonos.

—¿Qué? Pero, ¿y mis amigas? —preguntaba ella, aun sin saber que la habían dejado allí sola, a su suerte.

—Se fueron. No sé cómo te pudieron dejar aquí —suspiró el pelinegro, enfocándose en la chica para hablarle con tranquilidad. —Lili, escucha; sé que apenas me conoces, pero déjame llevarte a tu casa. No puedo dejarte sola en un taxi, correrías mucho peligro, aunque… —se detuvo un momento antes de seguir hablando, pensativo, —tal vez creerás que conmigo también, pero…

—Oye, confío en ti —dijo ella de manera impulsiva, aunque con un semblante tranquilo mientras deslizaba suavemente su mano derecha por el rostro de él. Y era verdad. De alguna forma y en tan poco tiempo, Jin se había ganado toda su confianza.

El pelinegro pudo tranquilizarse con sólo sentir la suavidad de su delicada mano. Aquella chica tenía algo, algo que lo hacía sentir mucho mejor. Su sencillez y dulzura lo hacían centrarse sólo en ella; pero, una vez más, sabía que no debía perderse en su belleza interna y externa; por lo que volvió a centrarse en el problema que tenían. Finalmente, la tomó de la mano para salir de aquel lugar y dirigirse al lujoso auto del stripper.

Le abrió la puerta del copiloto mientras ella se adentraba en el coche para después cerrarla nuevamente. Comenzó a sentirse mucho más mareada por el aire que le había dado en la cara. Lili sabía que en cualquier momento perdería su preciada cordura.

—¿Dónde vives? —preguntó Jin mientras se subía a su propio auto y cerraba la puerta.

—No quiero ir a casa —dijo ella sin voltear a verlo, por el contrario, perdió su mirada en cualquier cosa que se encontrase del otro lado del cristal de su ventana.

—Lili, esto es en serio. ¿Vives en aquel departamento? —preguntó una vez más con cierta seriedad.

—No —. La chica se mostró cortante, aun sin mirarle.

—Bueno, aún así te llevaré allí entonces —. Jin comenzaba a entrar en un estado de desesperación ante la necedad de la chica.

—¡No! —Sin entender lo que estaba ocurriendo, el pelinegro observó confundido y preocupado a Lili, quién abrió aquella puerta del auto para intentar salir corriendo. Sin embargo, él no la dejaría irse simplemente así, por lo que también abrió la puerta y corrió hasta ella de una manera bastante veloz.

—¡Lili, espera! —El pelinegro pudo alcanzarla sin mayor problema, tomándola del brazo para detener su huida; y es que en realidad ella no había llegado muy lejos. Pudo oír unos ligeros sollozos provenientes de la rubia, por lo que la volteó lentamente y subió su rostro de una forma delicada. —Lili, ¿qué pasa? —dijo mientras la observó detenidamente, con preocupación. —Mira, todos tenemos problemas en nuestros respectivos hogares, pero huir de ahí no es manera de afrontarlos.

La chica ya no dudó ni un segundo más y se atrevió a abrazarlo mientras se soltaba a llorar por completo. Era verdad que ella tenía un problema, y también era verdad que, al volver a su hogar, las cosas seguirían tal cual, sin sus ganas de casarse y con sus dudas sobre sus verdaderos sentimientos hacia su prometido. De alguna manera, esa despedida de soltera ideada por sus amigas la había alejado por completo de todo eso, y el estar cerca de Jin, también la hacía sentir protegida y diferente.

Él, por su parte, dudó un poco en abrazarla; sin embargo, terminó por hacerlo. Verla llorar le conmovió el corazón. Una chica como ella no debería llorar, por el contrario, estaba a punto de casarse, ¿no debería estar saltando de alegría? Algo no andaba bien.

Se dejó llevar por el momento, apoyando ligeramente su mejilla en el rubio y suave cabello de Lili.

—Hueles a fresas —susurró sin soltarla. Ella inmediatamente subió su rostro para observarlo. Después de casi 4 años, Hwoarang nunca se había percatado de aquello o al menos nunca lo había mencionado. Lili no pudo evitar sonreír. —Por favor, sube al auto —. La mirada del chico era tan serena que la reconfortó. —Mira, te daré un poco más de tiempo. Mi casa está cerca de aquí, así que haré una escala rápida y luego te llevaré a tu casa, ¿te parece bien? —Jin acarició su suave mejilla, quitando con su dedo pulgar las lágrimas que anteriormente se habían encaminado por allí, por lo que ella sólo asintió con la cabeza.

Nuevamente, la rubia entró al automóvil y Jin cerró la puerta para él subirse también, una vez más.

El camino había sido silencioso, pero no incómodo, para ninguno de los dos.

Él volteaba a mirarla frecuentemente para saber cómo se encontraba mientras que ella, al darse cuenta, le respondía con una tierna sonrisa; cosa que lo tranquilizaba bastante. Por alguna razón, ver llorar a Lili había sido una de las cosas más difíciles de ver en su vida y esperaba no volver a tener que mirarla en ese estado, por el contrario, quería verla sonreír de esa misma manera en que lo hacía mientras disfrutaba con sus amigas.

Jin se adentró con su auto a, lo que parecía ser, el estacionamiento de un gran edificio para después estacionarse en un lugar cercano a los elevadores, después de todo, por sus palabras anteriores, sabía que no demoraría mucho.

—Subiré por un par de cosas, ¿sí? No me tardaré —dijo él mientras se quitaba el cinturón de seguridad, dispuesto a abrir su puerta.

—Jin —lo llamó Lili con voz débil mientras se tomaba la cabeza con ambas manos.

—¿Te sientes bien? —preguntó él con cierta preocupación a la vez que dejaba de hacer lo que anteriormente hacía o iba a hacer.

—Sí, es sólo que… —soltó un pequeño suspiro quejoso. —¿Tienes una pastilla para la cabeza y una bolsa?

—¿Una bolsa? ¿Quieres decir que quieres vomitar? —Jin la observó un tanto consternado. La chica sólo asintió con la cabeza, y es que después de haber ingerido tanto alcohol, no era para menos. —Puedes entrar al sanitario si quieres. Vamos, también te daré una pastilla —. Sin dudarlo, ambos salieron de aquel auto para dirigirse a uno de los elevadores que se encontraban allí cerca. Evidentemente, tanto el alcohol como el movimiento del coche habían causado estragos en la rubia, y esta vez en el elevador, ella podía jurar que no aguantaría mucho más; sin embargo y afortunadamente para ella, no fue así.

Lili ni si quiera se percató en que piso del edificio estaba, pero al mirar por las ventanas, supo que era uno de los pisos más altos.

Jin siguió hasta el fondo del pasillo para abrir la puerta de aquella esquina mientras ella sólo lo seguía. Al entrar, Lili no quiso fiscalizar el departamento, por el contrario, lo único que buscaba era un lugar en el que echar toda aquella revolución tan desagradable que le estaba incomodando en el estómago.

—El sanitario está por aquí —. Jin fue en dirección a una puerta que se encontraba más adelante del lado derecho, abriéndole así la puerta para que ella entrara.

—¡Gracias!

—Iré por tu pastilla —. El chico le cerró la puerta dejándola sola en aquel baño. Rápidamente y sin dudarlo, ella subió la tapa del retrete para poder desechar todo lo que llevaba dentro, haciéndola sentir mejor y un poco débil a la vez. Inmediatamente jaló la palanca para ver ir todo aquello que había desechado. Después, se dirigió al lavabo para poder lavar sus manos y sus labios, los cuales habían quedado con un mal sabor.

Lili salió de aquél sanitario.

—Toma —. Jin le entregó lo que parecía un simple cepillo de dientes en su respectivo empaque. —Sé cómo se siente. No te preocupes, está nuevo.

—Gracias otra vez —sonrió apenada y débil antes de tomar aquel empaque para después dirigirse nuevamente al lavabo del sanitario. Abrió la envoltura sacando el cepillo de dientes para hacer uso de él.

Una vez más; Lili salió de aquella habitación para acercarse a Jin, quien se encontraba en lo que parecía ser su cocina. A diferencia de la mayoría de los lugares, éste parecía estar justo en el medio de todo el departamento. Era como un gran pilar cilíndrico con los aditamentos de cocina y una barra con bancos en el frente. Era bastante innovador y en realidad lucía bien.

—¿Qué haces? —preguntó ella con cierta debilidad al notar que el chico vertía un poco de leche en un vaso.

—Antes de tomar cualquier tipo de pastilla o medicamento debes tener comida en el estómago y, por lo que he visto, no has comido nada. Toma un poco de leche y pan aunque sea —le dijo Jin, entregándole aquel vaso con leche y un pequeño panqué.

—¿Y esto no me hará mal al estómago? —preguntó dudosa. No es que tuviese tanta experiencia bebiendo alcohol ni respecto a sus consecuencias.

—No creo que te haga más daño de lo que te hace el alcohol —sonrió el chico de manera suave. Lili le tomó la palabra al pelinegro. Eso último tenía bastante sentido. La rubia se sentó en uno de los taburetes de la barra de aquella cocina y le dio un pequeño mordisco al panqué. Tenía que admitirlo, sabía bastante bien. Por ello, se tomó su tiempo para comer y beber aquello, procediendo así a ingerir la pastilla para la cabeza y un vaso de agua que Jin había colocado cerca de ella en la barra.

Después de eso, la chica se levantó del taburete y se dispuso a tomar aquellos vasos para lavarlos.

—Ahí déjalos, yo los lavaré cuando vuelva —. Una vez más, el chico sonrió de manera sutil.

—Pero…

—De verdad, no te preocupes. Ahora, vamos a tu casa. Quien sea que viva contigo debe de estar preocupado —. Jin comenzó a caminar hasta la puerta después de haberle quitado los vasos de la mano y haberlos puesto en el fregadero, pero ella lo detuvo tomándolo del brazo y jalando hacia ella.

—Por tercera vez, gracias —. Lili comenzó a abrazarlo, pasando sus manos por la cintura del chico y depositando su cabeza en su pecho mientras ella sonreía y cerraba sus ojos. Era increíble la manera en la que esa persona a la cuál había conocido desde hace apenas algunas horas la hiciera sentir tan diferente y en paz. Era una sensación que la hacía incluso pensar que se conocían desde hace tiempo, aún sabiendo que no era así. La hacía temblar, la hacía… ¿feliz? Sí, eso era. No quería irse de ahí, por el contrario, quería seguir compartiendo más momentos con Jin.

Por su parte, él, aún sorprendido por aquello, correspondió al abrazo con cariño y calidez. Sin interrumpir aquel silencio tan cómodo, Lili subió su rostro para poder mirar el de su acompañante, específicamente, para poder observar una vez más esos ojos que la poseían y esos labios que la incitaban. ¿Qué diablos le pasaba? ¿Por qué ansiaba poder probar sus carnosos y rosados labios? Sí, era guapo, pero lo curioso era que ella había adorado y apreciado más cada detalle que él estaba teniendo con ella, cada cuidado hacia ella; desde el no dejarla ir sola del club hasta ahora. ¿Cómo alguien que apenas si sabía su nombre ya la traía de cabeza? Y es que, ella sabía que no todo tenía que ver con su buen físico; si no que, lo que estaba sintiendo en ese momento, iba más allá, mucho más allá.

Jin estaba perdiendo el control de sí mismo. ¿Es que aquella chica no podía dejar de ser tan tentadora ni aunque fuese un segundo? Pero lo peor de todo, es que a veces ella lo hacía sin intención alguna; más bien por que así era la naturaleza de la joven, algo que para Jin, lo hacía caer por completo.

Se sentía afortunado de haber sido el elegido para aquella despedida de soltera; de lo contrario, jamás la hubiera conocido.

No tenía noción si quiera en saber si la volvería a ver alguna vez y; por más que Jin se controló durante toda la velada, esta vez estaba resultando demasiado. La tenía tan cerca y podía sentir como la rubia comenzaba a acercar lentamente su bello rostro al de él. Su olor a fresas y su aliento aún a menta, así como cada pulsación de su corazón, cada vez podían ser más percibidos por el pelinegro. ¡Tenía que respetarla! ¡Tenía que respetar a su futuro marido! ¿Pero como hacerlo si sabía que ella también ansiaba sellar ese beso? Jin trataba y luchaba contra su voluntad; pero aquella rubia y todo lo que tenía que ver con ella era mucho más fuerte.

Ambos rozaron suavemente sus labios; lo que dio paso a poder entrelazarlos, y los dos, cerrando sus ojos, sellaron aquel momento con un delicado y cálido beso.

Poco a poco, ambos aceleraban el ritmo, haciendo de aquel momento tan dulce, mucho más pasional. Lili ansiaba tener más de Jin, e introdujo su rosada lengua en la boca de él, explorando cada rincón de ésta y dejándolo sorprendido. La monegasca pasó sus manos por su camisa hasta llegar a su cuello, abrazándolo desde ese lugar.

Jin le siguió el paso, introduciendo él también su lengua para poderla explorar con cariño y pasión. Postró sus manos sobre su bien formada y pequeña cintura; esa cintura que, al sólo tocarla, la piel de Jin comenzaba a erizarse. Él tenía noción de lo que ese beso podría llevar después, y de ser así, ésta sería la primera y única vez que lo hiciera con deseo y placer, no con dinero de por medio.

Mientras que Lili, había perdido completamente la cabeza. Ya nada le importaba; ansiaba estar con Jin. Ese chico había despertado deseos en ella que eran completamente desconocidos. Había olvidado que tenía un prometido, había olvidado que tendría una boda, lo único que no quería olvidar era ese momento que la empezaba a dejar con una sensación de plenitud, que la hacía sentir llena y, por supuesto, no quería olvidar tampoco al chico que le hacía compañía.

El beso y sus palpitaciones comenzaron a acelerarse, dejando un ambiente lleno de seducción. Jin la oprimía bastante contra su cuerpo, ansiándola, deseándola. En tanto, Lili jugaba con el fino cabello del chico. Ambos comenzaron a sumirse en el placer, dejando a un lado todo pensamiento y cordura. Él acariciaba lentamente su esbelta espalda y, a su vez, su rubio cabello que caía sobre ésta. Cuando la necesidad de aire se hizo notar, ella alejó su rostro poco a poco para consumir un poco de oxígeno a la vez que veía esos ojos tan brillantes del chico, dejándolo un poco confundido. Jin creyó por un momento que la rubia se avergonzaría de tal acción; y sin darse cuenta de que estaba equivocado, ella lo besó nuevamente con desesperación.

El pelinegro optó por cargarla, llevándola hasta cierta habitación de aquel departamento y acostándola con mucho cuidado en la cama tan suave y cómoda de ese lugar, sin dejar de postrar sus labios en los de ella y bajando lentamente hasta su pálido cuello.

Lili podía sentir un cosquilleo en el estómago, pues los nervios y el miedo se apoderaban de ella haciéndola temblar. Sabía lo que estaba apunto de suceder, sin embargo, ella no deseaba parar. Podía sentir las masculinas manos de Jin acariciando suavemente su cadera, bajando hasta sus bien torneadas piernas y haciéndola suspirar profundamente en el acto.

El chico quitaba cuidadosamente aquella prenda superior de Lili, dándole inicio a una cadena de tenues besos sobre su plano abdomen. Ansiaba poseer ese hermoso cuerpo. Empezaba a adorar el sentir su piel tan suave como la de un bebé a la vez que ella sentía aquellos labios como una adicción.

Lili estaba insegura; quería hacerlo pero, ¿y sí lo hacía mal? ¿Y si le dolía? ¿Y si él o ninguno de los dos lo disfrutaba? Ella creía que también debería de tomar acción si quería hacerlo bien, por lo que la ojiazul; con dificultad y torpeza en sus movimientos, comenzaba a desabrochar cada botón de la camisa ceñida de Jin. Él sólo la observaba tratando esta acción; pues le resultaba hermosa la manera en la que ella actuaba, con tanta inocencia.

Jin sonrió para ella, dándole confianza, ayudándola en sus actos y dejando al descubierto cada parte superior de su cuerpo, lo que hizo que Lili temblara aún más a causa de su nerviosismo, tocando con delicadeza nuevamente aquellos tonificados músculos del chico.

El chico depositó un dulce beso en sus labios mientras subía lentamente su corta falda a la vez que acariciaba sus muslos. El corazón de Lili bombeaba sangre a una velocidad inimaginable y, aún así, procuraba que aquellos nervios no se apoderaran de ella, o al menos no completamente. El pelinegro moría de ganas por explorar por completo aquél pálido cuerpo de Lili; por lo que esta vez, bajó sus bragas con lujuria dejando a la chica completamente sonrojada. ¿Por qué ella también lo ansiaba tanto? ¿Qué diablos había hecho ese chico para hacerla caer tan deprisa? No tenía la respuesta a aquellas interrogantes, pero necesitaba sentirlo, necesitaba saber, ¿cómo sería tener aquel acto sexual con ese chico que tanto deseaba?

Sin dudarlo, ella comenzó a besar su pecho con pasión mientras hizo un intento por desabrochar el pantalón de Jin; un acto fallido en el que él mismo se decidió a ayudarla nuevamente, desabrochando y quitando aquella prenda que comenzaba a estorbar.

Lili respiraba con agitación. Tenía miedo. No tenía noción de que tanto dolor pudiera sentir en el acto; pero aún quería continuar.

El chico la besó una vez más en los labios de una manera apasionante al mismo tiempo que bajaba los tirantes de aquella última prenda que cubría sus pechos hasta descubrirlos por completo. Jin bajó sus labios hasta dicha zona, usando su lengua y masajeando. Para él, era una sensación de suavidad, eran de un tamaño sumamente perfecto; definitivamente le gustaba todo de esa chica.

Con extrañeza, pudo sentir cómo Lili bajaba con dificultad su bóxer, dejando su miembro a la vista, por lo que ella mordió levemente su labio inferior deseando aquello. Jin, al notarlo; decidió darle lo que tanto buscaba, acomodándola justo a la orilla de la cama mientras sentía como la rubia lo tomaba fuertemente de su brazo, apretándolo y temblando. El pelinegro entró en duda, ¿por qué temblaba? ¿Podría ser que la chica fuera virgen? Parecía imposible. Nunca había conocido a una futura novia que lo fuese; sin embargo, Jin no perdió dicha concentración y decidió abrir poco a poco sus bellas piernas para después adentrarse en la estrecha cavidad de la chica a la vez que ésta daba un leve quejido de dolor, enterrando sus uñas en la espalda del chico a la vez que su respiración se agitaba aún más. Fue hasta entonces que Jin confirmó su reciente duda; Lili había llegado virgen hasta él, por lo que pensó que lo más apropiado sería moverse lentamente, y sin lastimarla, continuó aquel acto hundiéndose en el placer y en el deseo mientras que la chica se acostumbraba a aquél endurecido miembro en su interior.

Poco a poco, Lili empezaba a gemir y dar ligeros gritos, los cuáles, Jin escuchaba complacido; esta vez, consumiéndose por el momento y dejando atrás ese ligero dolor que antes había sentido.

Lo tenía ahí, justo enfrente, dándole placer a más no poder mientras ella enloquecía en dicha lujuria. La estaba tratando con delicadeza y pasión al mismo tiempo.

Deseaba a Jin y el hecho de que la poseyera era su único ideal. Ambos estaban por llegar a un punto en el que el clímax hacía acto de presencia; hasta que, por fin, el chico dejó salir todo aquel líquido blanquecino acompañado de un tenue gemido ronco.

Ambos se abrazaron con ternura y complacencia para después unir una vez más sus labios, los cuales, desbordaban sonrisas. Ésta había sido la primera vez que Jin había deseado y aún deseaba a una mujer con esa intensidad. No quería dejarla ir, no deseaba que ésta se apartase de él.

—Eres tan hermosa —dijo al verla directamente a esos brillantes ojos azules mientras acariciaba su suave mejilla con sus dedos; por lo que ella respondió con una sonrisa bastante dulce.

Aquel acto no había sido como ella pensaba que sería, doloroso y frustrante; por el contrario, había sido placentero y adictivo. No obstante, algo que le parecía inquietante, era que no se arrepentía de dicha acción.

—Ven —. Lili jaló del brazo a Jin con suavidad, acomodándose en tan acolchonada cama. Y él, siguiéndola, se acostó en dicho lugar, a un lado de ella sin dejar de abrazarla mientras la rubia reposaba su cabeza en su pecho, sintiendo su incomparable aroma tan varonil y depositando un tenue beso en dicho lugar mientras que él, por su parte, acariciaba su cabello y cada parte de su bello rostro, dándole un dulce beso en la frente.

El silencio abundaba en aquella habitación; sin embargo, para ellos no hacía falta charla alguna. Ambos estaban disfrutando de aquel momento de ternura y romanticismo hasta que Lili cayó rendida ante el cansancio de aquel día y de aquel acto sexual. En tanto, Jin disfrutaba velando sus sueños, sonriéndole y acariciando su rostro con delicadeza aunque ella no se percatase de ello; y aunque él aún no olvidaba el hecho de que la chica estaba comprometida, no quiso pensar en eso en ese mismo instante. Lili tenía algo ese algo que le encantaba, y no refiriéndose a su físico, si no que era una chica dulce y aparentemente confiable; una chica de las que hay escasamente. Jin ya no sólo se sentía afortunado al ser el stripper de su despedida de soltera; si no también, afortunado por ser el primero en hacerla suya.

A sus ojos, aquella chica valía muchísimo y ansiaba poder protegerla hasta donde se le permitiese. Después de todo, Lili y él habían sido uno mismo, aunque sea, por un momento.


No me golpeen, jaja xD . Ok, pues he aquí el fin de este capítulo. Como he dicho anteriormente, fue bastante difícil de escribir, ya que es mi primer lemmon y en verdad me gustaría saber que opinan de él. ¿Fue bueno? ¿Fue malo? ¡Por favor, díganme! Espero que les esté gustando la historia. Yo en lo personal, estoy amando escribirla, ya que es mi pareja favorita, (: aunque este fic sea en un universo alterno.

He de agradecer especialmente a X0cuppeyCakey0X por su hermosísimo review. Chica, por supuesto que lo que has escrito tiene sentido, xD jaja, de verdad, muchísimas gracias por leer. Espero lo continúes leyendo. Me emociona saber que la historia está siendo de tu agrado, también espero disfrutes mucho de este capi y puedas darme tu opinión sobre él. (: Nuevamente, muchísimas gracias. ¡Te mando un beso hasta Australia! :D

Y otra vez, no paso por alto a aquellas personas que leen sin dejar reviews, aunque anímense. xD Me gustaría saber qué es lo que piensan u opinan de este fic. Se reciben cualquier tipo de RR. Tengan lindo día. Un beso y un abrazo a todos.

Dios los bendiga. 3

:3

Venuz.