¡Por fin! Traje la actualización de esta historia * Lamento si dilaté un poco, es que comencé a escribir este capítulo y de pronto mi computadora se apagó y perdí mi archivo D:* ¡Fue una verdadera pesadilla! T.T* Y no mentiré, me enfadé tanto que decidí hacer un One Shot de otro fandom *xD aparte de la flojera que ya me daba empezar de nuevo… pero volví y más pronto de lo que imaginé *:D
Confieso que he andado un poco deprimida, específicamente sobre mis historias, a veces me da la inseguridad y no sé si gustan o no, o si simplemente están bien escritas… pero he decidido dejar eso atrás y seguir escribiendo porque es una de las cosas que más amo hacer *:D Así que tranquilos, que tienen mucha "YO" para rato *xD
Agradezco a quienes leen y siguen esta historia * espero que este capítulo igualmente sea de su agrado… ¡Disfrútenlo!* *:D
Mss. H,O. Veela Ishikawa. ..*
*. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .[.¡Stripper Boy!.]. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .*
Capítulo 7: "¿Error o Bendición?"
La ciudad parecía estar más transitable que nunca, nada de tráfico y poca gente rondaba por las calles a esas horas de la mañana… de no ser por los malditos semáforos, era probable que Lili ya hubiese llegado a su destino. La chica yacía en el asiento trasero de aquél taxi que la había llevado a su hogar el día anterior… y mientras tanto; en su mente, trataba de pensar con exactitud sobre el cómo darle una grata sorpresa a Jin, a pesar de ya tener todo planeado, no quería que se le escapara ningún detalle, pero la voz del taxista que conducía dicho vehículo, no la ayudaba mucho… en realidad, la distraía.
-¿Puede creerlo? ¡Mi Betty no es chica fácil! ¡Tiene un temperamento de los mil demonios!- Se quejaba el señor taxista como de costumbre.
-¿Y por qué no intenta hablar con ella?- Preguntaba amablemente la rubia, pero en sus adentros, también lo hacía con fastidio.
-¡Santo Dios! ¡NO! ¡Si llegara a decirle una palabra al respecto a mi Betty seguro que me degollaría vivo!-
-No creo que sea tan mala persona- Decía Lili dudando sobre aquellas "historias" que el taxista le solía contar sobre su esposa y su matrimonio.
-¡Pues claro que no es mala persona! Simplemente está menopáusica-
La "pequeña" Rochefort, no sabía si reír o no ante tales conversaciones con dicho señor… le parecía tan cómico y trágico a la vez, pero en fin, ¡Ese no era problema suyo!
Desde su asiento, Emilie pudo divisar el grande y moderno edificio en el cuál vivía el sexy stripper. ¡Ya era hora! No estaba segura si aguantaría un momento más con aquél señor… no es que fuera malo o algo por el estilo, pero estaba harta de oír los mismos quejidos de siempre.
-¡Aquí es!- Indicó la adinerada muchacha haciendo al taxista estacionarse en la entrada del gran edificio. Lili abrió la puerta del automóvil para después buscar la manera de sacar tantas bolsas de colores con ciertas cosas que recién había comprado.
-¿Quiere que le ayude?- Se acomidió el señor.
-¡Por favor!- Pidió sonriente la chica. Ambos bajaron del auto y con ayuda del otro, pudieron sacar todas aquellas bolsas.
-Supongo que va a alguno de los departamentos… Tal vez pueda ayudarla a llevar las cosas hasta allá- Propuso una vez más el taxista.
-Le estaría muy agradecida por eso- Señaló la ojiazul con elegancia y amabilidad.
Dicho y hecho, ambos cargaron bolsas y entraron al lujoso edificio. Lili no recordaba haber visto con detenimiento el lobby de aquél lugar, tal parecía que éste tenía un estilo minimalista, con algunas plantas, cuadros y una recepción a su izquierda; unos cuantos pasillos con posibles departamentos a los lados, y en el centro los elevadores. Sólo había un pequeño detalle que detuvo a la rubia… -"¿En qué piso está su departamento?"- Se cuestionó a sí misma, ya que la vez que llegó allí no quiso saber en que piso se encontraba debido a los grandes mareos que en ese momento tenía y al irse, salió con tanta prisa que tampoco se percató de ello… ¡Gracias al cielo que por lo menos tenía su número de celular!
-¿Sucede algo señorita?- Preguntó extrañado el señor al notar que Emilie sólo se postró enfrente del elevador sin si quiera presionar el botón para llamarlo.
-Espere aquí un momento… debo hacer una llamada- Indicó Lili alejándose unos cuantos pasos de allí. De reojo, pudo ver al señor hacer las cosas a un lado para no impedir el paso a quienes sí hacían uso del elevador; sacó su celular y con sus dedos, deslizó la imagen de la pantalla hasta encontrar el número que buscaba...
-¡Eres tan guapo! Es una pena que no te acuerdes de mí- Decía Christie de manera berrinchuda hasta que el sonido de algún celular interrumpía su "inteligente" conversación.
-¿Me permites un momento?- Pidió Jin con aquella sonrisa forzada.
-¡Sí, claro!- Respondió feliz la morena, parecía que tenerlo enfrente la hacía sonreír más de lo normal –Dichosa la que tenga tu número de celular- Suspiró la chica sin perder su sonrisa ni su mirada del stripper, a lo que éste sonrió bien falsificadamente. El muchacho dio media vuelta, y con fastidio quitó aquella sonrisa de su rostro… ¡No es que quisiera pensar de manera grosera, pero Christie era tan resbalosa! Restándole importancia, Jin se alejó unos cuantos pasos de aquél lugar para contestar a aquél número sin nombre sobre su pantalla del celular.
-¿Sí, diga?- Contestó el chico.
-¿Jin? ¡Soy Lili!- Respondió la muchacha con dulzura y con clara alegría en su voz.
-¡Lili! ¿Estás bien?- Cuestionó con cierta preocupación a pesar de oírla bien… es decir, ¿No se suponía que ya debería estar en su apartamento? ¡Sí él ya salía en aproximadamente una hora!
-Sí, estoy bien… es sólo que…-
-¿Qué pasa?- La interrumpió.
-¡Por Dios! Soy tan torpe…- Pensaba en voz alta la ojiazul.
-¿Por qué lo dices?- Interrogó Jin una vez más extrañado.
-Es que… no sé en que piso vives- Confesó Emilie apenada, por lo que Jin no pudo contener una pequeña risa ¡Lili era tan adorable!
-Piso número diez a la derecha- Contestó el muchacho aún encantado de oír la dulce voz de Lili.
-¿Hasta allá?- Preguntó algo sorprendida la rubia.
-Sí… ¿Por qué? ¿Crees que está muy alto?-
-¿Bromeas? ¡Está altísimo! ¡Bendito sea el que creó los elevadores!- Comentaba la chica provocando una pequeña risa proveniente del chico.
-¡Jin!- Gritaba a lo lejos el que parecía ser, el señor Marshall.
-Lo siento Lili debo seguir trabajando- Decía el stripper con pocos ánimos.
-Vas a… ¿Bailar?- Interrogó Emilie con cierta tristeza, más que nada por imaginarlo bailándole a otra maldita chica.
-Espero que no. Te veré más tarde- Se despidió.
-Sí… adiós- Dijo de igual manera la muchacha con cierto desgano y sin poder dejar de preguntarse aquello; colgó… ¿A quién mierda le bailaría? Los celos comenzaban a manifestarse en el cuerpo y corazón de la ojiazul, ¿Por qué diablos quería a Jin sólo para ella? Peor aún, en tan poco tiempo… sea como fuese, la chica Rochefort se dirigió al elevador y llamándolo, se dispuso a subir hasta el décimo piso.
-¡Jin! ¿Por qué no atiendes a la señorita?- Le regañaba en un susurro el señor Marshall refiriéndose a Christie mientras se le acercaba.
-Eso es… lo que iba yo a hacer-
-¿Ibas? ¡Debiste hacerlo desde que llegó!-
-En realidad eso estaba haciendo pero me entró una llamada importante- Dijo con seriedad el chico de ojos caramelo.
-¿Qué puede ser más importante para ti que tu trabajo Jin?- Preguntaba el señor Marshall aún entre regaños y murmullos. Él bien sabía que el pobre joven no tenía realmente ninguna buena causa por la cual "vivir", excepto tal vez, su trabajo.
-Pues su nueva novia- Decía Mark quien se encontraba oyendo todo aquello. El señor Marshall no hizo más que ver al chico con extrañeza ante el comentario, mientras que Jin lo veía con ojos fulminantes, lo cuál le hizo darse cuenta de lo que acababa de decir… -Quise decir que…- Mark trató de componer lo antes dicho, pero ya era tarde… el señor Marshall ya no le creería ni una pizca de lo que diría.
-¿Cómo que nueva novia Jin?- Interrogó el señor postrando su mirada nuevamente en el stripper, extrañado de no haberlo sabido con anterioridad.
-¡Por favor! ¿No me diga que le cree a Mark todas sus bromas?- Mintió con seriedad el pelinegro escudándose ante la personalidad bromista de su amigo.
-…- El señor Marshall lo pensó por un momento, Jin tenía razón… con ese chico nunca se sabía cuando bromeaba o hablaba enserio.
-Además, si algo así me pasara… usted sería el primero en saberlo- Continuó el muchacho de una manera bastante creíble.
-Bueno… ¡Cómo sea! ¡Haz lo que te dije Jin!- Se convenció el dueño de la discoteca.
-Si señor- Contestó Jin serio para después voltear su mirar hacia su amigo y fulminarlo nuevamente con la vista.
-¿Qué?- Preguntó Mark aún sin comprender muy bien.
-Tú y yo… hablaremos luego- Así, el joven se dirigió una vez más hasta dónde la morena chica lo esperaba ansiosa. Christie, al verlo acercase no dudó en acomodar su escotada blusa para realzar sus atributos… cosa que Jin ignoró por completo.
-¡Uhh, que serio!- Comentó con picardía la morena al notar que la resplandeciente sonrisa del stripper se había esfumado a quién sabe dónde –Es increíble que aún con esa seriedad luzcas tan sensual-
-No quiero ser grosero pero ¿A qué viniste?- Preguntó Jin haciendo caso omiso de su comentario.
-¿Pero qué tenemos aquí? Un lindo chico bipolar… ¡Me gustan los bipolares!- Comentó Christie refiriéndose a su repentino cambio de humor –Creo que hubiera sido mejor que no contestaras esa llamada… sólo te hicieron enojar-
-No fue la llamada-
-¿Ah no? ¿Entonces que fue?-
-No tengo por qué estar hablando de esto contigo… Sólo dime ¿Qué quieres?-
-Justamente esto… un momento a tu lado, tu atención solamente sobre mí- Decía en tono seductor la brasileña a la vez que pasaba su fina mano por la camisa del pelinegro, acto que detuvo él al tomarla por la muñeca para alejar su mano.
-¡Jin!- Interrumpió el señor Marshall –Trátala bien…-
-Sí, pero yo no voy a…- Dijo el japonés en un murmullo sólo audible para Marshall.
-Vas a bailar si ella quiere Jin… con esto me haces pensar que en verdad tienes una novia a la cuál no quieres, ¿Cómo decirlo? ¿Traicionar?- Murmuró de igual manera el señor mientras que Christie sólo trataba de descifrar aquella conversación.
-Yo sólo bailo en la noche o por contrato… el resto del día me encargo de la barra- Señaló Jin lo que supuestamente Marshall ya sabía.
-¡Lo sé hijo! Pero es tu trabajo… y es tu clienta; además me pediste permiso para salir temprano, es lo menos que puedes hacer por hoy- Ordenó con tranquilidad –Dígame señorita… ¿Qué le podemos ofrecer?- Se dirigió a la castaña.
-Bueno, en realidad me gustaría MUCHO estar a solas con su empleado y… no lo sé… un MUY sexy baile de él haría mi día MÁS especial- Decía Christie de manera coqueta y sin perder de vista al stripper.
-¡Perfecto! Ya la oíste Jin- Marshall le dio un leve palmada y se alejó de allí dejando a un stripper resignado.
-Sígueme- Le dijo fríamente el joven a la morena. Se dirigieron a una zona levemente aislada del resto de la discoteca, en la cuál se encontraban lo que parecían pequeños cuartos en un ancho pasillo. Jin abrió lentamente la primera puerta e indicándole a su "acompañante" que entrara… ésta hizo caso y él la imitó.
El cuarto era sumamente pequeño pero a la vez inspiraba cierta sensualidad y romanticismo gracias a la tenue luz blanca y roja del lugar. Un simple sofá modular color chocolate, un par de mesitas a los lados con lámparas sobre ellas y unos cuantos cuadros componían la diminuta habitación diseñada específicamente para que aquellos strippers dieran uno que otro show privado. Christie no dudó en correr hasta el cómodo sofá para ponerse más cómoda y mirar al stripper con lujuria.
-¡Ven!- Indicó con sensualidad la morena, cosa que; desafortunadamente para él, no podía negar… -"Espero que esto sea rápido"- Pensó el chico.
Mientras tanto, Lili yacía en el elevador mirando como poco a poco los números ascendían indicando el piso en el cuál aún se encontraban… -"Ocho… nueve…"- Se iba repitiendo en su cabeza a la vez que miraba dichos números… -"¡Diez! ¡Al fin! Ya era hora"- Se dijo en sus adentros. La chica rubia salió sonriente y corriendo como niña pequeña en dirección a la puerta de aquél departamento que ya conocía… se paró justo enfrente de ésta y se dispuso a abrir la lámpara en forma de bola justo como Jin le había indicado el día anterior, y efectivamente, allí estaba la santa llave; esperándola… su sonrisa se pronunció aún más, hasta que un ruido de bolsas cayendo le llamó la atención…
-Uy, disculpe…- Dijo apenada la chica al notar que el pobre taxista lidiaba con todas aquellas bolsas, por lo que no lo pensó dos veces y le ayudó a llevar algunas de ellas.
-No se preocupe señorita…- Comentaba resignado aquél señor.
Emilie abrió con velocidad la puerta, y al ver una vez más aquél departamento, no pudo contener sus ganas de sonreír, gritar y brincar como una niña de cinco años, cosa que; por supuesto, el taxista no pudo pasar desapercibida. Lili pudo notar que aquél señor la miraba con extrañeza, por lo que se forzó a volverse en seriedad.
-Muchas gracias por su ayuda- Agradeció la joven.
-¡Qué lindo departamento! ¿Se mudará aquí señorita Rochefort?- Cuestionó curioso su acompañante.
-¿Qué?... No, no, nada de eso… es el departamento de una amiga y, le daré una sorpresa- Mintió un poco la rubia sabiendo al cien por ciento que el pobre hombre le creería cada palabra.
-Pues, su amiga debe de tener un muy buen trabajo- Comentaba el taxista aún inspeccionando el lugar.
-¡Así es! Tenga…- Lili se sentía incómoda hablando al respecto, por lo que cambió el tema y de una vez decidió pagarle a aquél hombre –Le llamaré si lo necesito de nuevo… ¿Está bien?-
-¡Claro! Tenga un buen día señorita Rochefort- Se despidió el amable señor a la vez que salía por aquella puerta mientras veía su "paga" sonriente.
La ojiazul cerró la puerta del departamento, y dejando salir un gran suspiro recordó algo al haber mencionado la palabra "amiga"… -"¡Asuka!"- Pensó con cierta culpa. Había prometido llamarle la noche anterior y no lo hizo debido a la "visita" de su "prometido". Tenía ya algunos días sin verla o si quiera hablar bien con ella, por lo que tomó su teléfono celular y marcó su número a la ves que apoyaba sus codos en el respaldo del bello sofá que yacía en el departamento…
-¡Hola Lili!- Respondía alegre desde el otro lado su castaña amiga.
-Suka… ¿Cómo estás?- Le contestó Emilie de igual manera.
-Bien, pero… creí que habías dicho que en cinco minutos me llamarías- Comentó la chica con un leve tono de sarcasmo.
-¡Lo sé y lo lamento tanto! Es que… Hwoarang me estaba esperando cuando llegué y ya no pude llamarte-
-Está bien Lil, no te preocupes… sólo bromeaba. Mejor dime, ¿Tú cómo estás? ¡Hay mucho que debes explicarme señorita!- La regañaba Asuka a manera de chiste.
-Sí, pero…-
-¿Pero?- Preguntaba con fastidio Asuka. Todo este asunto la estaba hartando… Tenían que charlar… pasar más momentos juntas… ¡No quería perder a su mejor amiga!
-Ahora no puedo hablar mucho Suka… ¡Lo siento! Pero prometo contarte después ¿Sí?- Decía Lili con culpa, y no era para menos… sabía que estaba descuidando a una de las pocas personas que la apoyaba con todo lo que tenía a su disposición.
-Ok, ya entendí… ¡Pero de verdad devuélveme la llamada Lili! Todo esto me está empezando a preocupar- Comprendió su amiga.
-¡Gracias por entender Asuka! Eres una verdadera amiga. Te hablaré más tarde ¿De acuerdo? ¡Te quiero!- Dijo Emilie con ternura, ¡En verdad apreciaba la paciencia y comprensión que la castaña le demostraba.
-¡Yo también te quiero Lili! Y ten cuidado… Bye- Se despidió Asuka y ambas colgaron. Acto seguido, la ojiazul dejó salir una vez más un largo suspiro, y con una sonrisa, se dispuso a hacer uso de todo aquello que llevaba en tan numerosas bolsas.
-… Y dime, Jin… ¿Llevas mucho tiempo bailando? Por el show que diste en aquella fiesta, podría jurar que así es- Preguntaba de manera seductora la brasileña a la vez que apoyaba su antebrazo sobre el hombro del stripper dejando sus rostros bastante cerca. En los últimos cinco minutos, la chica no había hecho más que hacerle preguntas sobre su vida al mismo tiempo que acosaba su "espacio personal" al acercársele tanto.
-Así es, llevo mucho tiempo en este empleo- Contestó el joven sin emoción alguna en su rostro.
-¿Cuánto tiempo?-
-Da igual ¿No querías que te bailara?- Comentó el chico de manera seca, entre más rápido hiciera lo que ella quería, mejor… no era fácil tener a una de las amigas de Lili acosándolo.
-¡Vaya! No creí que estuvieras tan ansioso- Decía Christie con picardía.
-Créeme… No lo estoy-
-¿Por qué eres así conmigo? ¿Es que acaso así tratas a toda tu clientela? ¿O simplemente no te agrado?- Cuestionaba la muchacha indignada ante las acciones de Jin.
-Sólo sé que eres cómo todas las demás- Dijo el pelinegro haciendo alusión a su "acoso" verbal y visual.
-No me conoces… y yo a ti tampoco, por eso vine-
-…- Jin se quedó pensando por un momento, ¿De qué demonios hablaba?
-Escucha, sé que esto es raro y… no suelo decir este tipo de cosas pero, me gustas mucho, desde aquél día y…-
-¿Qué?- Dijo el japonés con cierto asombro… ¡Genial! ¡Una despedida de soltera y ahora todas estaban enamoradas de él! ¡Era ridículo! –Por favor, eres como cualquier otra chica que frecuenta este lugar-
-¡Sí! ¡Así es! Yo voy a hacer contigo lo que se me venga en gana si así lo deseo ¡Siempre es así! Traté de ser linda contigo…- Se comenzaba a exaltar la morena.
-¿Linda? No me hagas reír, sí te la has pasado desnudándome con la mirada- La interrumpió el stripper obteniendo como respuesta una reacción ruda por parte de la muchacha, ya que, bruscamente se acercó a él y lo jaló de la camisa con mirada retadora.
-… Pues entonces, tal vez sea mejor que deje de hacerlo con la mirada y lo hagas tú mismo-
-Como quieras… sólo hay una simple e insignificante regla- Decía una vez más Jin con sequedad.
-¿Cuál?-
-No tocar- Sonrío levemente triunfante el muchacho.
-¿Qué clase de regla estúpida es esa?-
-Ve y pregúntaselo a mi jefe-
-… Muy bien, cómo sea- La chica comenzó a caminar en reversa para después acomodarse nuevamente en el sofá de la pequeña habitación y sonreír -¡Haz lo que mejor sabes hacer!-
Sin tener opción de negarse a la petición de Christie, el joven disfrazó su rostro por uno más alegre; y con movimientos suaves y lentos, comenzó a bailar. La morena se veía fascinada… con frecuencia, mojaba sus labios con su lengua, tal parecía que Jin hacía del "striptease" toda un arte. En varias ocasiones y en varios acercamientos, la castaña se había visto en momentos de tentación; más Christie tenía dignidad, por lo tanto, respetó la estúpida regla de los strippers… por muy ridícula que le pareciese, no quería que la echaran a patadas de aquél lugar… ¡No después de tener a aquél bombón sólo para ella!
El tiempo pasaba bastante deprisa para la muchacha, quién jamás perdió la vista de aquél cuerpo tan bien esculpido y en ocasiones no dudó en aplaudir un poco… sin embargo, para Jin, el tiempo parecía transcurrir más lento que un caracol por la carretera. Disimuladamente, el pelinegro alcanzó a ver el reloj que vestía en su muñeca izquierda… -"11:45"- Vió la hora el muchacho. ¡Gracias a Dios! Había pedido permiso de salir a las doce; cosa que el señor Marshall había aceptado, ¡Era el momento perfecto para alejarse de la "amiguita" de Lili y salir corriendo de ahí cómo alma que lleva el diablo! Jin dio fin a su sensual striptease… y quitándose una vez más aquella careta que solía ponerse para bailar decidió largarse de allí de una vez por todas…
-¡Listo! ¡Adiós!- Se despidió de manera cortante al mismo tiempo que recogía su ropa y comenzaba a vestirse.
-¡No tan rápido! ¿Qué crees qué estás haciendo?- Interrogaba Christie sin mucha alegría de oír al stripper despedirse.
-Es mi hora de salida-
-Pero te estoy pagando… te irá muy bien hoy- Dijo la morena con su típico tono coqueto tratando de convencerlo con dinero.
-Todos los días me va bien, así que da igual- Evidentemente, no habría santo que lo hiciera cambiar de opinión. El chico terminó de ponerse su ropa en sólo unos segundos mientras que la chica lo observaba disgustada… ¡Había pensando tanto en ir a buscarlo… para que a fin de cuentas todo le saliera peor que mal! –Oh… lo olvidaba- Continuó Jin a la vez que pretendía salir por aquella puerta de la pequeña habitación –Debes pagarle a la chica de la caja… ¡Adiós!- Salió de allí. Christie lo imitó y se dirigió a la caja de cobro, el sistema de pago parecía extraño, pero en ese momento no le importaba en lo más mínimo…
-¿Servicio normal o platino?- Preguntó amablemente la joven.
-¿Qué quiere decir eso?- Decía la brasileña desconcertada.
-Cada stripper de este lugar puede abarcar de uno a tres servicios. El servicio normal es sólo el básico, el cuál cubre un baile privado. El platino, cubre un baile y… bueno, éste le permite… ¿Cómo le diré? "Meter mano"… hasta cierto punto. Y por último… sólo algunos strippers permiten el servicio gold… en el cuál, el chico o chica está completamente a su disposición… ¿Ya me entiende?- Explicaba con desgano la cajera… claramente harta de dar aquél sermón a cada cliente –Jin fue su stripper ¿No? Él sólo ofrece servicio normal y platino, así que dígame por favor… para que le pueda cobrar-
-¡Espere! ¿Me está diciendo qué…?-
-Normal- Interrumpió Jin con fastidio a la vez que se acercaba a la cajera.
-¡Tú me dijiste otra cosa!- Reclamaba la morena.
-Le cobro 156 dólares- Decía la chica encargada de la caja haciendo caso omiso de aquel reclamo… después de todo, sólo hacía su trabajo.
-¡No le voy a pagar ni un centavo! ¡Yo quería el… servicio platino!-
-Suerte para la próxima- Dijo el pelinegro con seriedad mientras se retiraba del lugar.
-¡Oye…!- Le gritaba la castaña.
-¡156 dólares por favor señorita o llamaré a seguridad!- Se oyó la chillona voz de la cajera… claramente, aún con fastidio. Por supuesto, Christie no tuvo más remedio que pagar aquello.
-Aquí tiene su mugroso dinero…- La morena casi le aventó los billetes a la empleada y sin dudarlo, caminó a paso veloz hasta donde el stripper se encontraba… aparentemente, despidiéndose del chico de la barra -¡Escúchame bien niño bonito! ¡Mañana mismo vendré nuevamente y me darás el servicio que yo te pida!- Amenazó la joven con enojo para después salir apresurada del lugar y dejando a Mark y a Jin sorprendidos ante la aparente "locura" de la mujer.
-¿Qué le hiciste?- Preguntaba aún sorprendido su amigo.
-Digamos que sólo omití… ciertos datos-
-Vaya… te libraste de ella, pero ¿Y si en realidad vuelve a venir? ¿Crees que sea plan con maña de tu "rubiecita"? Digo… tal vez te está poniendo a prueba-
-Lo dudo… pero, tendré que decírselo a Lili- Comentó Jin con decisión y tranquilidad.
-¿Qué? ¿Estás loco? No creo que debas decírselo; es decir, sería un caos… y podrías perderla-
-Sólo quiero ser sincero con ella. Hablé con Lili hace como una hora y… no creo que esto tenga que ver con ella-
-Pero…-
-Si Christie sabe lo que está pasando entre Lili y yo… tiene derecho a saber que clase de "amigas" tiene-
-Pues… bueno, en eso tienes algo de razón-
-¡Jin!- Se oyó un grito a lo lejos del lugar.
-¡Debo irme! No tengo tiempo de discutir sobre nada con el señor Marshall… nos vemos después- Se despidió el japonés. Acto seguido, el chico salió del lugar a una velocidad bastante considerable.
-Mark… ¿Dónde está Jin?- Interrogaba Marshall.
-¿Lo olvidó? Le dio permiso de salir a esta hora señor-
-No lo olvide… pero es que… ¿Qué le pasa últimamente?-
-¿Acaso no es obvio? Está enamorado- Sonrió Mark… olvidándose; una vez más, de que debía guardar silencio al respecto... sin duda, era un chico sumamente distraído.
-¿Jin? ¿Está enamorado?- Se preguntaba Marshall en voz baja pero lo suficientemente audible para Mark.
-B-bueno… no es que lo sepa con certeza- Tartamudeaba el muchacho al darse cuenta de su error… una vez más.
-Tiene lógica… ha estado actuado muy raro y, se ve diferente. Aún así, no veo por qué esa podría ser una mala noticia…sólo me extraña que no me lo haya dicho-
-S-sí… ni yo- Tartamudeó nuevamente el joven. Hasta apenas ese momento fue que entendió por qué Jin se había enfadado ante el comentario de "su nueva novia"… Marshall, cómo el padre "adoptivo" que siempre había sido para el pelinegro, JAMÁS aceptaría que el stripper tuviera algo que ver con una chica como Emilie… comprometida.
Mientras tanto, y tratando de olvidar el terrible momento que había tenido que pasar, Jin se dirigía a su departamento. Estaba ansioso… ansioso por verla, su rostro angelical, su cabello resplandeciente y su esbelta y hermosa figura… deseaba con todas sus fuerzas poder volver oler aquel delicioso aroma a fresas digno de la monegasca, ese aroma que se había vuelto como droga para su olfato. Transitó calles poco concurridas para poder llegar pronto a su hogar… visualizó su edificio y se adentró al estacionamiento. Con rapidez, aseguró bien su auto y subió por el elevador hasta el piso número diez… caminó por el pasillo hasta llegar al fondo y estar frente a su puerta; estaba nervioso, pero una sonrisa dibujó su rostro… sacó una llave de su bolsillo y abrió… Miró a su alrededor… el lugar estaba infestado con globos de aire por el suelo y otros globos de diversas figuras adheridas al techo gracias al helio dentro suyo que les hacía flotar; también, había unos cuantos cartelones aparentemente hechos por su propia mano con simples palabras y frases como: "Gracias" o "Te quiero". Alcanzó a oír música a volumen bajo y la melodiosa voz de Lili cantando… cuándo ella volteo. Se encontraba en la pequeña cocina justo al centro del departamento, con un delantal… y haciendo; lo que parecía, alguna clase de sopa…
-¡Buenas tardes joven stripper!- Saludó sonriente la muchacha deteniendo toda acción que anteriormente se encontraba haciendo.
-¿Cómo estás Lili?- Preguntó el muchacho después de sonreír al verla y oírla.
-Bien gracias. Espero que no te moleste que esté usando tu cocina-
-Sabes que no- Decía Jin mientras se sentaba en uno de los banquillos de la barra de la pequeña cocina -¿Qué estás haciendo y qué es todo esto?- Cuestionó al observar una vez más a su alrededor.
-¿Te gusta? No es gran cosa pero… necesitaba hacer algo así para ti. Y cocino Stocafi, un platillo originario de mi país… quería prepararte algo característico de allá para que lo probaras, así cómo tú me has enseñado un poco sobre la gastronomía de Japón-
-¡Gracias!- Dijo el joven sin perder de vista a la ojiazul.
-¡Gracias a ti! No cualquiera me hubiera dejado entrar a su casa de ésta manera- Agradeció la muchacha aún cocinando aquél platillo, a lo que Jin sólo sonrió levemente.
-¿Necesitas que te ayude con algo?-
-No, en realidad ya casi termino y deberé de dejarlo en el fuego un momento. Advierto que no soy gran cocinera… de hecho, nunca había cocinado algo por mi misma- Contaba Emilie, recordando que desde pequeña; y gracias a sus fieles empleados, nunca se había visto en la necesidad de meterse en la cocina para preparar algo… cosa que, evidentemente, Jin no sabía -¿Qué tal el trabajo?-
-Bien… lo normal- Respondió él de manera seca ¿Cómo demonios se lo diría?
-Oh… me alegra- Sonrió la chica a pesar de notar algo extraño. Y como era de esperarse, el pelinegro estaba incómodo con el tema, ¡Claro que se lo diría! Pero debía pensar muy bien en la manera en cómo lo haría. Tratando de romper el silencio y el ambiente incómodo… el chico tomó uno de los globos redondos del piso y con la palma de su mano contraria, lo azotó con algo de fuerza sobre la cabeza de Emilie revotando sobre ésta… cosa que lo hizo reír -¡Oye!- Reclamó la muchacha sonriendo sorprendida, ya que no se lo esperaba –Eso te va a costar muy caro- Amenazó Lili aún con aquella sonrisa en su rostro.
-¿De verdad…?- Contestó el chico a manera de reto.
-No me subestimes… ya se me ocurrirá algo- Decía la rubia mientras se quitaba el delantal que anteriormente vestía y dejando una olla a fuego lento. Improvisando, la ojiazul tomó una pequeña toalla que yacía cerca del lavabo, la hizo rollo y con un movimiento veloz lo azotó de igual manera sobre la cabeza del chico… ésta vez ahora ella reía. Por supuesto, el stripper no dejaría las cosas tal cual, y con seriedad y cierta mirada amenazadora, se levantó de aquél banquillo… -No… no lo hagas- Dijo con cierto temor la muchacha al notar aquella mirada. En realidad no tenía idea de lo que le rondaba por la cabeza, pero por aquél mirar… dudaba que fuera algo bueno.
Con rapidez, Jin comenzó a corretearla por toda la cocina, mientras ella no hallaba si reír o tomar aquello enserio y salir de ese lugar de una vez por todas. El chico de ojos caramelo no tardó en alcanzarla y tomándola por la cintura, empezó; lo que parecía, una guerra de cosquillas. Emilie reía mientras que con debilidad trataba de zafarse… cuando en un movimiento, ambos cayeron en uno de los lujosos sillones de la habitación, quedando frente a frente, dando fin a su "guerra" y quedando nuevamente en silencio, observándose con ternura y detenimiento el uno al otro.
-¡Te extrañé!- Alcanzó a decir la monegasca mientras postraba su pálida mano por una de las mejillas de su compañero. El pelinegro; aún anonadado por la belleza de la chica, acarició la suave mano que a su vez acariciaba su mejilla, y poco a poco, la apartó de allí… sin embargo, algo en la muñeca de la joven le llamó la atención.
-¿Lili que es esto?- Interrogaba Jin con clara sorpresa en su rostro a la vez que veía aquella marca en la pálida piel de Emilie.
-Nada… no es, nada- Respondió ella pausadamente y tratando de alejar aquella mano de su vista, sin éxito.
-¿Cómo de que no es nada? ¡Es un moretón!- Se exaltaba el chico sin comprender por qué encubría a la persona responsable de eso.
-Es que…-
-Alguien de tu familia o tu prometido ¿Quién fue? ¿Y qué te hizo?- Cuestionó él con enfado.
-Nada… él sólo…-
-¡Lili!-
-Él no es así… sólo, se descontroló un momento y yo, tuve algo de culpa por que… no podía hacerlo…-
-¿Hacer qué?... ¿Quién fue Lili?- Insistió el joven.
-¡Nada! Él sólo quería… que, estuviera con él- Bajó la voz… pero no lo suficiente cómo para que el japonés no la escuchara.
-Fue tu prometido ¿No es así?- Dedujo Jin ante aquél último comentario de la rubia. Él sabía; por boca de Emile, que ella nunca había accedido a tal petición de su prometido… y ahora, probablemente el pobre hombre empezaba a perder la cordura, sea como fuese, ¡NADA! Le daba derecho de obligarla o maltratarla de ese modo.
-No me hizo daño-
-Pues tu moretón me dice otra cosa-
-Pero no pasó nada-
-Lili… él no debe hacerte daño ¡Por ningún motivo! Y si se volviera a atrever… perdóname, pero yo te voy a defender… ¡Me importa un carajo si se entera de… lo nuestro! Yo no puedo, ni voy a permitir eso ¿Oíste?- Decía el stripper mientras comenzaba a tranquilizarse y a lo que la ojiazul sólo asintió cómo cuándo se regaña a un niño pequeño. Una gruesa lágrima salió por la comisura de su ojo y se aferró con fuerza al masculino cuerpo de Jin, gesto al cual, el chico correspondió de inmediato. ¡No le agradaba pero ni en lo más mínimo el hecho de que el "prometidito" de Emilie se pudiera sobrepasar con ella de esa manera! -Tranquila…sólo te pido que; si te hace algo, me lo hagas saber ¿De acuerdo?- Lili asintió. El pelinegro tomó con delicadeza la pequeña barbilla de la muchacha para depositar uno de los muchos besos que le tenía guardados -¿Ya te dije lo hermosa que luces hoy?- Comentó a manera de piropo, y a lo cual, ella sólo pudo responder con sus sonrojadas mejillas -¿Qué te parece sí probamos esa deliciosa comida que preparaste?-
-Sí… espero que te guste- Sonrió de vuelta la ojiazul.
Ambos se dirigieron a la cocina para servir la monegasca gastronomía que la chica Rochefort se había esforzado en hacer. Si bien la comida no era fea, tampoco era la cosa más deliciosa del mundo… al menos no hablando de sabores, ya que por el amor y cariño que la joven había invertido en hacerlo, ¡Podía ser la exquisitez más grande que Jin haya probado! Y entre plática y risa con su acompañante, el japonés no podría desear encontrarse en otro lugar. Lili era una chica fascinante, con una personalidad entre dulce y extraña… siempre sonreía hasta en el más mínimo comentario y hablaba hasta por los codos, una mujer divertida, cariñosa y sensual, sin llegar a lo vulgar.
-Oye… tengo una muy buena noticia- Decía Emilie feliz sin poderse contener un segundo más.
-¿De qué se trata?-
-Anoche… hablé con Lee, el amigo de mi padre-
-¿El… detective?- Preguntó el chico de ojos acaramelados deteniendo su comer.
-¡Sí! Aún no le di detalles ni le dije de que se trataba exactamente pero, nos hizo un pequeño espacio en su apretada agenda para hoy… dijo que en cuánto pusiéramos un pie allí nos atendería de inmediato- Exclamaba emocionada, más Jin… no lucía tan emocionado como ella, más bien lucía dudoso.
-¿De verdad crees que podrá hacer algo?-
-¡Claro que si! Debe valer la pena intentarlo… así que apresúrate, que en cuánto terminemos de comer iremos para allá-
Jin y Lili se tomaron su tiempo para terminar su platillo, Emilie se apuntó a lavar los trastes, pero como en ocasiones anteriores, había sido inútil dado a la caballerosidad del pelinegro. Después, ambos se dirigieron a la oficina privada del ya pronunciado Lee Chaolan. La Rochefort, pudo notar cierto nerviosismo en su acompañante mientras manejaba, así que; con ternura y a manera de apoyo, acarició la varonil mejilla del stripper.
Poco tiempo después, llegaron a lo que parecía un despacho de tamaño medio… un lugar con apariencia formal y profesional. Se adentraron en el lugar, dónde yacían un par de sofás y la recepción, quién la atendía una simpática muchacha que vestía saco y falda; de cabello rosado, piel pálida y ojos verdes.
-¡Buenas tardes! Mi nombre es Alisa… ¿En qué les podemos servir?- Se presentó de forma amable la joven.
-Buenas tardes, tenemos… cita, con el detective Lee. Soy Lili Rochefort-
-¡Oh, Señorita Rochefort! El señor Lee la está esperando. Acompáñeme por favor- Indicó la muchacha de cabellos rosados dirigiéndolos por un pasillo hasta una puerta con el nombre de "Lee Chaolan" en el frente –Señor Lee, la señorita Rochefort está aquí-
-Gracias Alisa- Dijo el detective, un hombre bastante alto, de cabellos color plata y ojos de un tono gris oscuro -¡Lili!- Exclamó sonriente a la vez que habría sus brazos en señal de abrazo.
-Hola Lee- Contestó sonriente la muchacha correspondiendo a la grata bienvenida del detective.
-¿Cómo están tú y tu padre?-
-Muy bien, gracias-
-Y tú debes de ser Jin, el amigo de Emilie que necesita ayuda urgentemente ¿No es así?- Saludó el hombre sin dejar de lado su amabilidad.
-Así es-
-Vamos, tomen asiento- Señaló el peliblanco mientras que los dos jóvenes le tomaban la palabra –Y díganme ¿De qué se trata este caso tan importante?-
-Bueno, es difícil de decir…-
-Sólo cuéntenmelo todo chicos-
-Lo que pasa es que, hace ya quince años; cuándo Jin era muy pequeño… alguien asesinó a su madre pero… hasta ahora no se sabe quién fue- Comenzaba a explicar la rubia.
-¿Hace quince años? Dime Jin… ¿Cuál era el nombre de tu madre?- Preguntaba con tranquilidad el detective Chaolan.
-… Jun Kazama- Respondió en voz baja el pelinegro a la vez que ésta se le quebraba levemente.
-¿Jun Kazama?- Dijo Lee con sorpresa.
-¿La conocía?- Interrogaba la chica ojiazul.
-No, claro que no… pero, supe de su caso. Un supuesto suicidio; se habló mucho de ello, en su tiempo-
-Ella no se suicidó… no lo creo- Se incorporó el japonés aún en tono bajo.
-Yo tampoco lo creo. Me dio curiosidad, había cosas que no encajaban en la escena del "crimen" pero… no se me permitió investigar más al respecto, así que no supe más… y los detectives a cargo dieron esa versión del suicidio-
-Por favor haga algo… necesito saber que fue lo en realidad pasó- Suplicó Jin con cierta desesperación.
-…- Chaolan se quedó pensando por un momento –Entiendo tu pesar muchacho, supongo que no has llevado una vida fácil. Quiero ayudarlos, sin contar que ese caso me inspiraba curiosidad y no importa que tenga que romper algunas reglas para hacerlo-
-Supongo que el hecho de que sea amigo de mi padre tiene sus ventajas- Decía Lili feliz de oír que contaban con la ayuda de Lee.
-Así es… no te preocupes Jin, sé que han pasado varios años desde lo sucedido, pero investigaré lo máximo y más pronto que pueda-
-¡Muchas gracias señor Lee, no sabe cuánto me alegra oír por fin eso! De verdad… gracias- Agradecía el pelinegro mientras le daba la mano al detective a manera de despedida. Por su parte, Emilie se levantó de su asiento y se disponía a; de igual manera, despedirse de Chaolan… más algo se lo impidió, era como si el piso o el mundo entero comenzara a moverse a su alrededor. Comenzó a respirar agitadamente y no dudó en llevar su mano hasta su cabeza…
-¿Estás bien?- Preguntaron ambos hombres al unísono a mismo tiempo que trataban de ayudarla y volverla a sentar en aquél asiento en cuál anteriormente se encontraba.
-… No…- Alcanzó a decir con debilidad la muchacha para después desvanecerse en los brazos de Jin quién la alcanzó a sostener.
-¡LILI! ¡LILI!- Gritaba temeroso el stripper. Esa imagen… sostener a una mujer inconsciente entre sus brazos, ¡Era lo peor que podía pasarle! –"¡Otra vez no!"- Pensaba con desesperación. ¡No quería perderla… no a ella!
-¡Vamos! Llevémosla a un hospital- Indicó Lee con preocupación. Jin cargó el involuntario cuerpo de la monegasca y a paso apresurado, salieron de aquél lugar.
Jin conducía como desquiciado por las calles, siguiendo al auto de Lee Chaolan en dirección al hospital, el cuál; gracias a la gran velocidad en que ambos conducían, pareció no estar muy lejos. Emilie fue atendida de inmediato dejando a Alisa, Lee y Jin esperando fuera de la habitación.
-¿Creen que esté bien?- Preguntaba consternada la pelirrosada.
-Tiene que estarlo… me parece que sólo se desmayó- Contestó el detective analizando la situación, sin embargo, Jin permanecía en silencio… rezándole a los mil y uno dioses para que; aquella chica a la cuál adoraba tanto, se encontrara bien.
Una maldita hora había pasado, y aún no podían saber que mierda estaba pasando con Lili… cuando por fin, la luz parecía resplandecer por el pasillo… la "santa" enfermera se aproximaba a ellos… -"Al fin"- Se dijo a sí mismo el japonés.
-Ustedes son quienes trajeron a la señorita Rochefort ¿No es así?- Cuestionó la ya aseñorada enfermera con amabilidad.
-¡Sí!- Respondían los tres a la vez. La mujer vio con detenimiento al stripper y le mostró una sonrisa de ternura.
-¡Felicidades! ¡Va a ser padre!- Soltó la noticia la alegre enfermera, creyendo que Kazama era el novio, prometido, esposo o quién sabe que más de Lili. La mujer dio media vuelta y se retiró de allí… después, sólo se pudo oír una risa proveniente de Chaolan.
-¡Qué simpática! Cree que tú eres su prometido. Pero ¡Vaya! Qué bien guardado se lo tenían esos dos… ahora entiendo por qué habrá boda- Comentaba divertido el peliblanco.
-¡Qué dulce! La señorita Lili tendrá un hermoso bebe- Decía Alisa contenta.
Sin embargo, Jin no daba crédito a aquello… aún se encontraba boquiabierto, sabiendo que claramente… aquél bebe que yacía en el vientre de la bella rubia, no era de nadie más que de él. Dudaba que pudiese ser de su prometido… ya que él mismo había roto su pureza… y por lo que la ojiazul le había dicho acerca del moretón en su muñeca; el pobre hombre parecía desesperado por hacerla suya, a menos que… le hubiese mentido, ¡Tenía que aclarar esa "pequeña" y "mínima" duda! ¡Necesitaba respuestas! ¡Debía hablar con "su" monegasca! –"¿Cómo y cuándo fui a meterme en esto?"- Se preguntaba a sí mismo el pelinegro muchacho. ¿Y ahora que carajos se supone que debería hacer? Más aún si el pequeño o pequeña que venía en camino era de él… ¿Deberían de sacar a la luz lo que había sucedido? Si así fuese… el chico al fin tendría lo que tanto quería, ¡A Emilie y por ende, el inicio de lo que podría ser una bella familia! ¿O es que Lili se vería forzada a "estar" con su prometido para ocultarlo? ¡La mente de Jin parecía explotar! En ese mismo momento… no sabía si el indefenso bebé era un error o una bendición en sus vidas.
AKAHYHAYAHJHA! *xDDD
Oh Mi Rah!* Me encanta cómo va esto *w* (Veela echándose flores a sí misma) (?)* *xD Pero era obvio que la linda Lili quedase embarazada… ¡Si esos chicos no se protegieron! Inconsientes (?)* *xD
Disculpen si no me he centrado mucho en los demás personajes, es sólo que… no se si sea bueno o malo, pero cuándo escribo… me es dificilísimo no centrarme en ellos *:P Aún así, todos tienen un papel importante en la historia… eso que ni qué *
Espero de todo corazón que el fic siga siendo de su más grato agrado y los tenga a flor de piel *.* Miles de gracias a todas aquellas personas hermosas que leen… ¡Los amo! Pero vamos… eso ya lo saben *xD Ya que sin ustedes ésta historia no iría hasta aquí n.n*
Una vez más, lamento si dilaté un poco en actualizar… la época de fiestas decembrinas pocas veces me deja agarrar la computadora, eso… aparte de que me desespero por escribir otro fic y terminar mis actuales proyectos… ¡SIII! Se me queman las habas por compartir más historias con ustedes *xD (?)*
Sin más que decir… ojalá puedan tomarse unos segundos para comentar y dejar su opinión. Cualquier comentario se recibe con los brazos abiertos *
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2O13!* *:D (Mega retrasadísimo) *xD Ahh… y que los reyes les traigan muchos regalos *xD (?)*
Un abrazo a todos y muchísimas bendiciones! *
Mss. H,O. Veela Ishikawa. ..*
*:3
