Capítulo 13: Decisiones difíciles…
Rose sintió como algo de ella se quebraba mientras veía a Scorpius besando a Audrey, la chica había soltado un pequeño grito de sorpresa cuando él la levantó de un tirón de su asiento pero este se perdió entre los labios del rubio quien no tardó en inclinar su cabeza para llegar más a fondo en la boca de ella.
No supo distinguir cuanto tiempo había estado viéndolos fijamente darse el beso, y no sabía tampoco como era el ambiente en el comedor donde todos mantenían su vista fija en los 3, era extraño como parecía que todo había dejado de tener sentido o sentimiento en su cuerpo y que de ese dolor en el pecho había pasado a no sentir nada, a un estado de letargo en que solo percibió que esa extraña fuerza que la había mantenido al lado de Scorpius desaparecía y su cuerpo soltaba la tensión.
Notó que no solo el besaba a la chica sino que las manos de ella subían por su cuerpo hasta enredarse en los mechones rubios y como él le sostenía la cintura con fuerza, sus pies comenzaron a retroceder solos, con pasos cortos regresó en su camino hasta las escaleras y con una última mirada en que no solo veía el final del beso, sino las expresiones intrigadas de todos, la de un entendimiento tácito en Lily y finalmente esos ojos grises cubiertos por una capa de arrogancia y altivez; terminó de darse la vuelta y con la cabeza en alto y pasos seguros subió cada peldaño hasta llegar al final de la escalera y perderse en el pasillo donde estaban sus habitaciones.
…
Ante la mirada atónita de todos no solo fueron testigos de el beso que se dieron ambos chicos sino también de cómo se rompía el hechizo que en algún momentos los gemelos habían puesto en Rose y Scorpius, aquel que les había mantenido unidos y que ahora Lily acababa de presenciar no solo les había tenido compartiendo espacio porque al mismo tiempo en que ella veía como el hechizo se rompía también había visto como a su prima se le había roto el corazón con una sola acción.
Durante años Lily había compartido con Rose no solo aquella amistad de primas sino esa complicidad de mejores amigas, habían sido inseparables la mayor parte del tiempo y se habían aprendido a entender con una sola mirada.
Lily había estado al lado de Rose cuando ella y Anthony se habían separado, en una situación en donde ella quedo tan destrozada que paso llorando muchos días, días en que su prima estaba a su lado día y noche, velando por el apetito de la chica, su comportamiento cuando se levantaba, el sueño o pesadillas que podía tener, etc.; todo aquello en donde ella sabía que con palabras confortantes poco a poco la había logrado volver a hacer sonreír y que entendiera que ese simple enamoramiento era solo eso, su primer amor juvenil, no el fin del mundo.
Fueron días de lágrimas y caprichos desde el principio, pero ahora, Lily había visto y sabía con seguridad que no era lo mismo. La mirada vacía de Rose se lo decía todo, ella no iba a externar lo que podría haber pasado en este momento, lo guardaría y reprimiría lo mas que pudiera, y eso era lo que más le preocupaba a ella.
Cuando el cabello rojizo desapareció en la segunda planta, ella se levanto despacio y le siguió, paso al lado de Scorpius y Audrey a quien no se digno en mirarles, acá que su prima estuviera bien era más importante que ver mal a la pareja o desearle la muerte al chico.
Camino por el amplio pasillo hasta la puerta de la habitación que ambos habían estado compartiendo desde el primer día, tal y como se había imaginado la puerta estaba abierta y la chica arreglaba la cama que había utilizado, Lily se apoyo en el marco y esperó. Rose se movió en cada esquina de la cama con una pasmosidad lenta, siendo más meticulosa que de costumbre o como si estuviera pensando cada movimiento 2 veces. Tal y como su madre le diría algún día nunca era malo dejar la magia a un lado y hacer pequeñas cosas de manera normal, le dedicó a la tela el suficiente tiempo para dejar la cama completamente ordenada y sin una arruga sobre el colchón. Sin duda Rose había aprendido mucho de Hermione Granger, una de esas cosas había sido encerrarse en sí misma cuando no sabía cómo expresar sus sentimientos pero igual que una vez lo había hecho Ginny Weasley, la suspicacia era una cualidad muy bien heredada de su madre igual que esa paciencia cuando sabia que buscar una respuesta no era lo mejor.
Al terminar con la cama Rose caminó hasta el armario y comenzó a sacar su ropa y a ponerla en pequeños montones de manera ordenada y meticulosa, al verla Lily se acercó y le ayudo a mover su ropa, cuando el montón estuvo sobre la cama Rose comenzó a extender cada prenda y a volver a doblarla, todo con la misma lentitud con la que había hecho la cama, Lily la dejo hacerlo hasta que terminó la última pieza 20 minutos después. Cuando las manos de su prima dejaron de moverse su vista se quedo sobre la última camisa hasta que Lily tomó un pequeño rizo y lo colocó detrás de su oreja llamando su atención.
―James y Lysander están muy molestos conmigo –le contó primero, Rose agradeció el amor que Lily le tenía y como siempre se habían entendido en aquellas situaciones en que no hallaban palabras para expresarse.
―¿Por qué están molestos contigo? ¿Ha ocurrido algo?
Las mejillas de la chica se colorearon y esa simple acción fue extraña en alguien como Lily Luna, quien no sentía vergüenza de casi nada de lo que hacía, parecía haber nacido sin ella- No sé qué hacer, tú me conoces mejor que nadie, Rose. Sabes que siempre he tenido novios, he disfrutado compartiendo con chicos mi vida tanto sanamente como un poco mas picante y nunca se los he ocultado a ustedes, sabes los dolores de cabeza que les he creado a mi padres en muchas ocasiones aun cuando todos sabemos que mi madre era igual a mi edad. Ahora me siento en terreno extraño, es algo… -levanto sus manos como buscando las palabras en las cuales sostener lo que estaba diciendo- desconcertante sentirme así.
―Supongo que estamos hablando de Lysander, ¿no?
―Por primera vez en mi vida no sé que siento, creí y pensé que solo iba a ser el verano… ahora ya no sé qué pensar.
Lily calló al decir la última palabra y observó ahora a su prima sentada frente a ella en la cama con las piernas cruzadas, Rose inclinó la cabeza y entrecerró los ojos obligándola a que continuara contando que había pasado para que le comentara la situación.
―Ayer fue demasiado, me sentía abrumada, me siento tan fuera de lugar a veces con lo que pasa e hice una estupidez, ahora ambos están molestos y tengo miedo de sentir que no puedo ser yo, que no debo ser yo a su lado.
―Tu sabes que pasa, no necesitas que yo te lo vaya a decir, solo me lo estas contando para corroborar lo que ya sabes –ambas se miraron y Lily suspiró con teatrismo para bajar la tensión, luego miró más seriamente a su prima y colocó su mano en la de ella para llamar su atención.
―¿Qué ha pasado detrás de esta puerta? -Rose suspiró despacio, tomó el aire necesario y luego lo soltó lentamente, abrió la boca pero no pudo decir nada durante un par de intentos, lo directa que era Lily con ella siempre la dejaba sin palabras pero ahora sabía que debía decir y solo no podía- no es necesario que me lo cuentes ni nada, solo necesito que sepas que estoy acá cuando te sientas lista.
Le besó la frente en un gesto maternal y se levantó, solo la detuvo la mano de Rose sobre su muñeca. Giró su rostro a ella. A pesar de que ella la había detenido no pudo decirle nada, ni una sola palabra salió de su boca, Lily entendió y alejándose nuevamente repitió- cuando te sientas lista.
…
Theo observaba al rubio sentado a la orilla de la piscina con las piernas dentro del agua; luego de el beso entre él y Audrey todos trataban de entender que había ocurrido para que Rose y su amigo ya no tuviera el hechizo, incluso pensando que en la noche habían logrado quitarlo –el no era tan ignorante porque había visto que antes del beso Scorpius había halado a Rose con su cuerpo-, pero lo que más extraño había sido era la reacción de la pelirroja ante el beso que la parejita se había dado, para Theo lo extraño no era la reacción que ella había tenido sino saber los motivos para que su amigo volviera a buscar las atenciones de la francesa sabiendo la historia que ellos compartían.
El rubio obviamente al terminar el beso y ver a la chica subir las gradas no había tardado ni dos segundos en desligarse del abrazo de la francesa en su cuello y con una mueca de desagrado había salido de la casa directo a la piscina, la chica había intentado ir tras él y tomarle el brazo pero al alejarse del toque y verla con la frialdad característica de él no había podido más que quedarse plantada en el lugar.
Con su carácter paciente y tranquilo Theo había terminado su desayuno y luego había seguido los pasos de su amigo, listo para ver si este se había tirado de cabeza en la piscina o estaría tirado debajo del sol tostándose.
La piel más colorada en sus hombros por la camisa desmangada denotaba lo segundo; cuando se aburrió de ser ignorado tocó con fuerza el hombro de su amigo y este respingó evidenciando el dolor que comenzaba a tener la piel maltratada.
―¿Pretendes terminar como un camarón o qué?
El chico le miró y entrecerró los ojos con perspicacia- ¿Qué estás haciendo acá?
―¿Qué le hiciste?
Scorpius miró con recelo a su amigo por la acusación que estaba seguro no solo la pensaba el sino cada persona en la casa- ¿Por qué piensas que he sido yo el que he hecho algo? ¿Siempre debe ser el malvado Scorpius Malfoy el que cometa las equivocaciones o sea el hijo de puta?
―No seas estúpido, Scorpius. Sabemos que Rose es una chica que por muy mala que fuera nunca cometería los grandes errores, su cara lo dijo todo. Tú la viste y sabes qué hiciste algo malo.
Scorpius bajó la mirada a las aguas que rodeaban sus piernas pensativo, el moreno tomó asiento a su lado y metió sus piernas igual que el rubio y se dedicó a observar el agua al frente.
―¿Qué paso?
Sin mirarlo el rubio tomó agua de la piscina en sus manos y la llevo a sus hombros refrescando el ardor que el sol le estaba ocasionando- nunca he sido así de impulsivo, no con ciertas cosas. Me molesta lo hipócrita que es a veces, no puede enfrentar lo que ella misma está creando sino que debe esconderse detrás de esa actitud correcta y mojigata que tiene.
La furia en cada palabra fue casi palpable y Theo solo miró a su amigo unos segundos intrigado con lo que el mismo le estaba diciendo, si la situación ya de por si había sido extraña definitivamente había historia que ellos no conocían y lo hacía aun más raro de lo que ya era.
―No sé qué es lo que hizo o dejo de hacer, aunque me imagino que este enojo es mas por algo que no hizo, solo quiero saber si estas totalmente seguro que merece lo que hiciste ahora en la mañana. Y también piensa lo que paso con Audrey, porque has pasado años quitándotela de encima para que ahora te acerques a ella si es lo que menos quieres.
Theo no espero una confirmación de que el mensaje había sido captado y solo se levanto sacudiendo graciosamente sus piernas, dándole otra palmada a su amigo regreso al interior de la casa.
Scorpius pensó cada palabra que le había dicho el moreno, y entendió que no solo había tomado una malísima decisión besando a la francesa sino que además había logrado ganarse el dolor de la pelirroja y que por mucho que le molestara eso era lo que más le dolía, sabía que lo iba a tener que enfrentar y ni siquiera podía ver por donde comenzar, en momentos así era donde se preguntaba ¿De qué le servía la astucia si no tenía el valor para poder hacer ciertas cosas?
Sabía que la culpa de lo que había pasado ayer era suya, ¿insinuarle a Rose Weasley que era una hipócrita, calienta huevos? Entendía que había estado tomando pero también sabía que la chica era virgen, que se estaba entregando a él y en el calentón le había molestado que ella fuera así, pero había actuado de la manera más estúpida posible, el tramo que había recorrido para llegar hasta ese lugar ya no existía y tendría que volver a ganarse su confianza paso a paso, teniendo en cuenta que ahora ella le odiaba.
Con un suspiro se levanto de la orilla y regreso a la casa, subiría esas gradas, hablaría con ella y de alguna manera lograría que por lo menos la pelirroja le dirigiera una palabra –aunque fuera para maldecirlo.
Al entrar las francesas sentadas en la mesa se quedaron calladas y Audrey de un salto llego hasta él y le tomo el brazo cariñosamente, Scorpius torció el labio insultándose en su cabeza por haber creado esta situación en que era consciente no podría quitarse a la chica de encima por más que quisiera, con la mayor delicadeza posible se soltó del abrazo y se alejo. Aimée pareció entender el mensaje mejor que su hermana quien a pesar de haber sido alejada del chico extendió su mano y la enredo en el cabello de su nuca.
―Scor, he pensado que podríamos salir un rato y alejarnos de todos, es decir, para hablar mejor de nuestra situación y ver en donde estamos, ¿no crees?
El chico sabiendo para donde iba la insinuación y que si accedía estaría cavando su propia tumba dio un paso aun mas lejos de ella y la enfrentó- Audrey, se que lo que hice ahora en la mañana te dio una idea que no quería, porque no voy a volver contigo. La última vez tú fuiste la que me dejó a mí a un lado, destrozado y los sabes. Ahora lo pude superar luego de un tiempo y no regresaré contigo bajo ninguna circunstancia, lamento lo que paso y la impresión que te di pero no va a pasar nada más.
Dejo a la chica parada frente al comedor con los ojos desorbitados y en completo shock cuando paso a su lado y se dirigió a las escaleras, caminó el pasillo hasta la habitación que había compartido con la pelirroja, la puerta estaba abierta al igual que el armario –el cual comprobó con un nudo en el estomago estaba completamente vacío en donde había estado la ropa de ella-, salió y fue hasta la habitación que al principio iba a compartir la chica con las demás chicas, en ella encontró a Lily hablando con otra de sus primas pelirrojas pero nada de ella.
―¿Dónde está Weasley?
Ambas se miraron durante unos segundos hasta que Roxanne le contesto cortante- todas somos Weasley, Malfoy. Además, ¿para qué quieres saber donde esta Rose después de lo que vimos ahora en la mañana?
El chico la miró con arrogancia pero sin dar mayor insinuación del enojo que sentía dentro de él al comprobar que seguía siendo juzgado.
Lily lo observó por varios segundos y no pudo evitar soltar la lengua- No está en la casa, luego de mover sus cosas a la habitación al lado del área de juegos Anthony la invito al pueblo más cercano y regresarán hasta dentro de unas horas, si quieres hablar con ella debes esperar a que venga.
…
James se encontraba debajo del chorro de la ducha disfrutando de el frió calarle la espalda mientras intentaba relajarse lo suficiente para soltar la tensión que su espalda estaba viviendo.
Cuando había hecho planes con sus primos y hermanos, habían imaginado que esas vacaciones serían inolvidables, que las disfrutarían como nunca y por supuesto que los volverían aun más unidos que lo que siempre habían sido. Ahora días después no sabía qué era lo que había salido mal en sus planes, no sabía si era a su hermana pequeña teniendo sexo con Lysander –porque estaba seguro que eso ocurría y la sola idea le daba escalofríos en su cuerpo-, o Roxanne con el otro gemelo no solo dándose el lote sino que aceptando que habían tenido una relación a espaldas de todos durante un año, o su hermano quien estaba misteriosamente desaparecido desde el desayuno, o su primo quien ni siquiera se dignaba a salir de la habitación que estaba compartiendo con su novia –pero no podía llamarle la atención porque él se encontraba en la misma situación-; incluso su cabeza se había propuesto a no dejar de pensar en esa chica de piernas largas que más allá de darle un sexo increíble le hacía sentir miedo por sus sentimientos y no estar seguro si ella se daba realmente cuenta de lo que ocurría entre ellos; y finalmente a eso le sumaba que lo que menos entendía era lo que había ocurrido esa mañana en sus narices en el comedor.
El rostro de su prima destrozado por el beso que Malfoy le había dado a la francesa, con esa sola mirada entendió que él no era el único que no entendía lo que pasaba en su cabeza y que ella igual que él había caído en el enredo con las serpientes, pero lo que de verdad no entraba en su cabeza era ¿Qué le podía ver a Malfoy? La pregunta había crecido en su mente al ver que tal y como él lo veía el muy malnacido había besado a la francesa con el propósito de quebrar a su prima, de lastimarla.
Unas manos se enredaron en su cintura y sintió que un cuerpo delgado, de pechos llenos se pegaba al suyo, varias veces le había llevado así hasta la cama o no habría tardado en poner las piernas de la chica en su cadera mientras la pegaba a la pared para comenzar a empujar dentro de su cuerpo pero ahora su mente necesitaba saber la verdad, y averiguar si ella sabía lo que había pasado en la habitación al final del pasillo.
Se dio la vuelta entre las manos de ella y tomando su rostro con delicadeza la beso en los labios, corto, dejándolos a ambos con ganas de más.
Cuando ella subió a buscar nuevamente sus labios el habló- ¿Sabes qué está pasando entre Rose y Malfoy? –ella se detuvo y frunció los labios levemente.
―Si supiera más de lo que ustedes saben ya te lo hubiera dicho, James. No ocultaría algo así, por lo menos a ti.
―Es tu amigo, sé que tu le conoces y que debes saber aunque sea leer sus reacciones y las cosas que hace –se alejo de ella y tomó el bote de shampoo que tenía a sus pies, puso un poco en sus manos y comenzó a restregar. La chica lo observó unos segundos, luego retiró las manos de él y fue ella quien comenzó a restregarle el cabello mientras hablaba, el había cerrado los ojos al sentir la caricia.
―No sé qué es lo que está pasando pero me preocupa que algo se nos haya escapado.
―Tu amigo le ha hecho daño a Rose, ¿no es así? –las yemas de los dedos se detuvieron durante unos segundos, James abrió los ojos para ver a la chica, ella le regresó la mirada y luego volvió a mover sus manos para seguir lavando el cuero cabelludo del chico.
―Quiero que entiendas algo, James –le habló ahora más seria mientras ambos se miraban- puede que tu tengas la idea que tu prima sea una santa y todo lo que quieras pero Scorpius no es el diablo en persona ni nada. Las situaciones que él vivió con Audrey fueron fuertes y le calaron, a tal medida que cuando ella le dejo mi amigo quedó destrozado y le costó mucho tiempo reponerse, que ahora venga y la bese para darle celos o lo que sea a tu prima, me preocupa más a mi porque se como la paso y también se que esa decisión tan impulsiva fue ocasionada por un dolor que tu prima le ha dejado. Acá no solo Scorpius es el culpable de lo que ha pasado, debe estar tan dolido como Weasley y se pondrá aun peor al saber que ella lo primero que hizo fue correr a los brazos de tan Anthony y salir de la casa con él.
―Pero él es el culpable de eso y Anthony es ex novio de mi prima, ella puede salir con el si lo quiere.
―Conozco a mi amigo y sé que aunque no lo demuestre esa acción le dolerá más de lo que alguno imagina, le he estado viendo en silencio y estoy segura que él siente cosas por ella, no lo sabe pero lo sabrá y le dolerá. Puede ser muy maldito pero sigue teniendo sentimientos.
El detuvo las manos de la chica en su cabeza y las retiro con algo de brusquedad, se metió debajo de la ducha y luego se salió tomando la toalla que había dejado lista y se cubrió la caderas, caminó hasta la puerta y la miró- No deja de ser una serpiente, Alessandra, y como tal no tiene sentimientos ni entiende que puede sentir mi prima. Ustedes son así, tienden a jugar y no les importa a quien lastiman en el proceso, me dan asco.
Alessandra no pudo más que ver salir al chico del baño y se pegó a la pared sintiendo los mosaicos fríos en su espalda, levanto la cabeza al techo y sintió que sus mejillas se mojaban aun sin estar dentro del agua, por primera vez en años lloró, porque sabía que oculto en el malestar de James por su prima estaba lo que ella ya había previsto que el diría, los sentimientos que él se había guardado por demasiado tiempo.
…
Rose sintió como unos dedos buscaban enlazarse con los suyos y no pudo más que abrir su mano para recibir la caricia, durante mucho tiempo ese solo gesto la había hecho derretirse en la manos de Anthony, incluso al punto de que pensó que sentimientos así, cosquillas así en su estómago no volvería a sentirlas con nadie más o en la intensidad que lo hacía.
Decepcionada notó que ahora no eran más que una simple caricia, un bienestar de saber que tenía a alguien que la quería pero el vacio instalado en su estómago esta vez le enseñó que los dedos que quería sentir entrelazados no eran los de esa mano sino unos más delgados y fríos, esa manos que la había tocado un día antes en los lugares correctos.
Anthony había sido especialmente cuidadoso al ir a buscarla a su nueva habitación cuando ya estaba terminando de colocar la ropa, se había sentado a la orilla de la cama mientras la veía ir y venir, cuando había terminado ella se había detenido en medio de la habitación y por fin le había regresado la mirada.
―Han sido días de locos, imagino –comentó el, Rose agradeció que no estuviera diciéndole otra cosa en ese momento.
―Ha sido bastante difícil llevarlo, parece que todos no hemos metido en problemas y ayer fue el limite. Lamento lo que paso anoche, especialmente la pelea que tuviste, no esperaba que vinieras y te tocara enfrentar una situación así.
El sonrió con serenidad- creo que es caballeresco haber venido y haber peleado por ti, siempre lo has valido Rose.
Rose estaba segura que de haber oído ese comentario años antes se habría derretido por él, sintió una leve incomodidad por lo que Anthony le estaba diciendo pero la ignoró de la manera más política posible- ¿Qué tal va todo? Tengo tiempo de no escribirme con tu hermana y no sé qué tal le ha ido desde que salimos del colegio.
―Bien, le está dando guerra a mi madre con su nuevo novio, se asegura de llevarlo a la casa y ponernos a todos histéricos con sus llamados de atención, cuando James me invito a venir casi salí corriendo esperando alejarme de esa locura.
―Y viniste a parar a otra.
El chico soltó una carcajada alegre y le dio la razón, le extendió su mano hasta que Rose puso la suya encima.
―Quiero que me regales este día, Rosie. Vivimos mucho, disfrutamos mucho y de repente no pudimos hacerlo mas; se que no pude regalarte mi tiempo como tú lo hubieras querido pero quiero que tú me regales el tuyo y podamos disfrutar un rato solo nosotros dos, ¿quieres?
La chica le miró largos segundos y volvió a ver a ese chico jovial, sereno y divertido de quien había sido novia, quien la había enamorado cada segundo y siempre había estado pendiente de ella sin importar que ocurriera, cuando Anthony se graduó ella tuvo que aceptar que él se iba, que iba a estudiar lejos y que no lo vería mas pero siempre había tenido en su memoria esos segundos que habían pasado juntos y que le había enseñado a quererle un poco más cada día.
Con Scorpius todo era rápido, vertiginoso, lleno de espacios vacios en el camino y ella sentía que cada pasa era desconocido, al punto que la hacía sentir insegura de lo que pasaba. El no le ofrecía rosas ni corazones, y Rose siempre había pensado que era una chica de rosas y corazones.
Observó la sonrisa llena de hoyuelos del chico y supo que podía intentarlo nuevamente, quería dejar de sentirse como que no era ella misma cuando estaba con Scorpius y la mejor manera seria tratando con Anthony- está bien, salgamos.
Parecía que Anthony lo había planeado con semanas o meses de anticipación, la salida había sido perfecta.
En el pueblo más cercano habían ido a un centro comercial muggle, la había llevado al cine a ver una comedia romántica tal y como habían hecho muchas veces hacia un año atrás, luego la había llevado a comer dulces y le había regalado una pequeña rosa amarilla, todo delicado y amoroso como siempre había sido.
Al final de la tarde Rose había esperado sentirse lista para volver con él, para amarle y sentir todos esos sentimientos correr por su cuerpo pero con decepción notó que no había sido así.
Mientras Anthony la tomaba de la mano con cariño, ella hubiera preferido la brusquedad con la que el rubio la desarmaba cuando él quería, sentirse sometida de alguna manera y arriesgada, sentir esa adrenalina pasando por su cuerpo y llenando cada espacio.
Con aun más tristeza entendió que nada sería igual cuando luego de entrelazar sus dedos el moreno se inclinó sobre ella y cubrió sus labios con los de él en un beso lento, amoroso pero con el cual no sintió nada, nada se movió en su interior. Con tristeza entendió que el rubio lograba moverle no solo el piso, sino el universo entero en cuestión de segundo, cosa que no había logrado el moreno en casi 10 horas.
Podía intentar estar con él y sentir algo pero en su interior estaba segura que eso que ella estaba buscando, eso que Scorpius había despertado de su letargo en esas pocas semanas no lo iba a encontrar allí, al lado de ese chico que tanto la había amado durante mucho tiempo.
Y decidió que aunque no lo encontraría con Anthony, tampoco pretendía que el rubio hiciera con ella lo que quisiera, hasta ese momento el había tenido la palabra siempre, si el movía el dedo ella estaba allí para él y no debería ser así. Todo estaba claro a que si él no lo intentaba ella no tenia porque hacerlo tampoco, aunque pasara mucho tiempo sin poder sentir algo así nuevamente no permitiría que el jugara de esa manera con ella.
Se separaron con lentitud y la sonrisa que el moreno tenía en su rostro le rompió aun más el corazón a ella, no pretendía que con su decisión lo fuera a lastimar pero sabía que así seria y no había nada que pudiera hacer, preferiría lastimarlo en este momento que esperar más y que después fuera peor para él.
La sonrisa desapareció cuando el notó la mueca en ella- ¿Qué es lo que pasa?
―Anthony, siempre tuvimos una relación sincera –el retrocedió levemente entendiendo que pasaba y la tristeza lleno sus ojos- por eso mismo seré sincera contigo ahorita y te diré lo que siento.
Cuando te fuiste sentí que cada parte de mi corazón se rompió, la pase muy mal y fue muy difícil para mí darme cuenta que no te vería mas, que no tomaría mas tu mano y que no disfrutaría mas de tus besos; pero luego de esta tarde he entendido que no es suficiente, he sentido algo más fuerte y no me deja pensar solamente en ti, ya no siento que solamente seas tú…
Anthony bajó la cabeza oyendo cada palabra, entendiendo que hace mucho había perdido a su Rosie.
―¿Estas enamorada de él? –preguntó, bajito.
―No lo sé, Anthony. La verdad es que hablar de amor de esa manera no estoy segura, pero ha sido suficiente para entender que ya no es lo mismo. No sé si fue mucho tiempo la lejanía o haberlo dejado así, pero ya no será lo mismo lo nuestro, lo siento.
Aun con la cabeza baja escuchaba con melancolía y sonrió con tristeza- lo entiendo. Y espero de verdad que él te quiera como yo lo he hecho durante tanto tiempo. También quiero que sepas que aunque me fui mi corazón nunca te dejo y lamento haber tardado tanto en regresar y decírtelo, no era mi intención y fue una mala jugada de mi parte, se que lo que está pasando ahorita fue mi culpa. Agradezco que me hayas dado la oportunidad de intentarlo una vez más en vez de haberme dicho de entrada que no.
―No es justo para ti que no te lo diga.
―Lo sé –levantó su vista al cielo y durante varios segundos se mantuvo así, habló despacio- creo que no tiene más sentido que regrese a la casa, vine por ti y es hora de que lo haga más fácil y menos incómodo.
Rose asintió con tristeza cuando él la volvió a ver.
―Te iré a dejar a la casa y me iré…
―No es necesario, debo pensar un poco más las cosas antes de regresar –ella lo miró con cautela y temor.
―No puedo dejarte acá sola, lo sabes, ¿verdad?
―Necesito pensar muchas cosas, Anthony. Sé que me entiendes y no te preocupes, ya estoy grande y puedo cuidarme. Gracias por todo, por haberte tomado este tiempo para venir y por haber sido tan cariñoso siempre.
Rose estiró su mano para tocar la mejilla del chico, el esperó conteniendo el aire hasta que sintió el calor cerca, se alejó con rapidez de la muñeca y luego dio un par de pasos más retrocediendo; con una mirada aun más triste se acercó a una pared en donde se perdió entre las sombras; con una última mirada y un último "adiós" susurrado se apareció, alejándose de su vida y dejándola sola en medio de la noche.
Rose buscó una banca en la cual sentarse a pensar, se quedó en ella durante mucho tiempo, viendo pasar a la gente que iba entrando y saliendo del centro comercial. Parecía que su mente estaba vacía, dolorosa; ese día en la mañana había sentido que la habían vaciada de un solo golpe y no era que lo había superado en el transcurso del día, aun sentía el letargo que nublaba su mente pero no por eso ignoraba el hecho de que si tenía sentimientos por el rubio.
No sabía hasta que punto estaban allí pero no podía dejar que el la tratara así, que pensara que la tenía en su mano y si la llamaba ella acudiría corriendo a verlo porque no era así. La mirada de dolor de Anthony la había hecho reaccionar dándose cuenta que aunque le había dejado ahora ella a él, eso no significaba que iría bien dispuesta al rubio, ni por cerca.
Si había dejado a un chico como Anthony, esperaba algo mejor.
Un rato después las personas dejaron de entrar en el centro comercial y al contrario comenzaron a salir, no había notado ese detalle hasta que el frio comenzó a calarle los huesos y vio que ya la mayoría de tiendas estaban cerradas, observó su reloj y se dio cuenta que ya habían pasado 2 horas desde que Anthony la había dejado allí y eran casi las 11 de la noche.
Sin haberle ordenado a su cuerpo se había levantado de la banca y había caminado hasta el mismo lugar donde Anthony se había desaparecido antes, sacó su varita de su pantalón y la agitó apareciendo en la piscina de la casa, ninguna luz estaba encendida así que entró y caminó en lo oscuro hasta dirigirse a la habitación en donde dormiría ahora. No quería ver a nadie y mucho menos tener que explicar porque llegaba sola y esperar los regaños respectivos cuando se dieran cuenta que no solo había despedido a Anthony sino que se había quedado sentada durante 2 horas sin moverse del mismo lugar, exponiéndose al peligro incluso.
Caminó en el mayor silencio posible mientras atravesaba el comedor, llegaba a las escaleras y se quitaba los zapatos que había llevado para que no hicieran sonido mientras fuera subiendo los escalones, llegó arriba y giró a la derecha buscando su habitación. Llegó a ella y con cuidado giró el picaporte para no hacer ruido, aun cuando entró no encendió la luz para que nadie tocara su puerta si caminaban fuera de ella y veían el resplandor. Dio un par de pasos y dejó caer sus zapatos, se desabrochó el pantalón y comenzó a bajarlo cuando la luz de una de las lámparas de noche se prendió mostrándole la figura de Scorpius a lo largo de la cama, su espalda apoyada en el respaldar, las piernas cruzadas y los brazos sobre su pecho, haciendo resaltar esa serie de músculos tan atractivos y fuertes.
No grito, solo detuvo sus dedos de bajar el pantalón y caminó directo a sacar su pijama del armario. Tomó un pequeño short, una camiseta más o menos holgada y la dejó a la orilla de la cama mientras tomaba asiento y esperaba que el rubio dijera algo.
―¿Qué haces acá?
El semblante serio del rubio denotaba que estaba más molesto de lo que quería enseñar, incluso la tensión en sus brazos lo hacía más evidente- ¿De dónde vienes tan tarde?
Ella sonrió con ironía y soltó un bufido burlón, volvió a levantarse directo a vestirse detrás del biombo que estaba en la esquina- Creo que no es de tu incumbencia. Si eso es todo, puedes irte Scorpius.
Se cambio con lentitud esperando darle al chico el tiempo suficiente para que dejara su habitación y ella pudiera dormirse tranquila, no oyó ningún movimiento que delatar tanto la presencia como la ausencia de él, así que luego de 10 minutos salió del biombo y sin mirar a la cama entró al baño. Se lavó el rostro quitando cualquier señal de maquillaje y luego de hacer sus necesidades salió encontrando al chico en la misma posición en la que había estado antes.
Se detuvó bajo el marco de la puerta, frustrada- Te dije que te fueras de mi habitación, ya no tenemos ningún hechizo ni nada que nos mantenga unidos y en este momento es cuando menos quiero estar cerca de ti, ¡¿es que no lo entiendes?!
―Te pregunte donde habías estado. Tu prima me dijo que te habías ido con ese malnacido a un pueblo cercano, te fuiste en la mañana y vienes hasta las 11 de la noche. ¡Por muy macho que fuera no veo que necesites toda la tarde para tirártelo!
Rose caminó hasta el con celeridad y enojo, su rostro se había enrojecido de la cólera, extendió su mano para darle una cachetada pero el alcanzó a detener su mano y de un tirón la acerco a él, la pelirroja pataleó, gruñó, mordió cada porción de piel que se había acercado a su boca hasta que luego de mucho forcejeo terminó con el cuerpo de Scorpius sobre el suyo en la cama, le sostuvo las manos a lo alto de su cabeza y con la fuerza de su cuerpo evitó cualquier movimiento de ella.
Inclinó la cabeza y la escondió en el hombro de la chica, por más que ella intento evitarlo un escalofrió la recorrió al sentir el aliento del chico en su cuello pero la tensión no la abandonó hasta sentir que el recorría con su nariz todo su cuello y le susurró tan suavemente que dudaba que lo hubiera dicho un claro "lo siento".
Creo que una disculpa no iba a valer si no traía un nuevo capítulo y contra viento y marea aquí está, ha sido uno de los más difíciles porque no sabía bien que merecía Scorpius. Luego de mucho pensarlo si creo que tiene su lado, si todos hemos creído en algún momento que Draco lo ha tenido, Scorpius lo tendrá aún más.
Espero que sea de su agrado, tengo una idea casi clara de hacia donde va la historia con el fin de este capítulo, el final aun no se viene porque si no mal recuerdo vamos por el mes y medio, dos meses de convivencia. Y aun queda mucho.
Una pareja que ha quedado en vilo es Alessandra y James, es necesario porque James duda mucho de ella y ella tiene mucha cola por pisar. En el próximo veremos de quien mas se hablará y como seguirá todo.
¡Me calló ya y disfruten!
Nos leeremos pronto :)
Adi Roldán
PD: Gracias por la espera, los reviews, las nuevas seguidoras y los nuevos favoritos, perdí un poco a la gente que ya le había contestado pero intentaré contestar en este capítulo a los demás y ahora no pediré reviews solo diré que: Les deseo que Scor las busqué por la noche y disfruten mucho de él!
