Ok, ya vine de nuevo con la actualización; y advierto, este NO es aún el capítulo final *xD ¡Ya casi! ¡Ya casi! *:3
Advierto: Este capítulo contiene lemon (Sí, soy pervertida… pero ni modo… ¡Ya me conocen! *xD) Por si alguien se lo quiere saltar; soy consciente de que no a todos les gusta *:3
¡Gracias nuevamente a karychela y a todos los que leen!*
Ésta vez no hay mucho que decir; sólo disfruten del capítulo *xD y nos leemos al final *:D
. ..Venuz' FloriLuna. ..*
*. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .[.¡Stripper Boy!.].. . . . . . . . . . . . . . . . . . .*
Capítulo 11: "Difundiendo Información"
Recién había llegado a la Discoteca; su jefe, el señor Marshall, no había hecho más que mirarlo con mala cara y también con cierta consternación. Le había pedido; de la manera más discreta que le fue posible, acompañarlo hasta su pequeña oficina en la parte superior del Club… mientras que su amigo y compañero Mark lo miraba de igual manera; preocupado, ante lo que pudiera suceder con él ¡Probablemente lo despedirían! Y en verdad, eso no le preocupaba en lo absoluto; ya que, estaba a punto de ser padre… y no quería que su pequeña o pequeño se viera incómodo ante el hecho de tener un padre stripper… por el contrario, lo prefería así; incluso aunque le fuese difícil conseguir un trabajo más "digno".
Desde hacían ya varios minutos que Marshall sólo caminaba de un lado a otro como si en esa habitación no hubiese una salida. Jin sólo lo miraba expectante, sentado en el sillón individual que yacía enfrente del escritorio de su jefe… lo vio repetidas veces taparse la boca con una mano mientras que la otra reposaba sobre su cadera; aparentemente, buscando las palabras qué decir.
El stripper suspiró profundo, sabiendo exactamente lo que venía cuando Marshall se le quedó mirado.
—… Jin— Comenzó a decir el hombre aún sin saber con precisión lo que le tenía que decir —¿Qué está pasando contigo?— Optó por preguntar con frustración.
—Nada, sólo… hago mi vida— Dijo el chico sin ninguna expresión en su frío rostro.
—¿Haces tu vida? ¡Para hacer tu propia vida necesitas responsabilidad!— Golpeó la mesa con la palma de su mano derecha —Apenas hace unas semanas aún parecías consciente de lo que la palabra "responsabilidad" significa—
—No; aún soy consciente de lo significa— Comentó Jin con firmeza y seguridad; después de todo, así era… ahora más que nunca conocía la maldita palabra… ya que, ser padre; requiere de ello.
—¡Pues no lo creo! ¡Tratas mal a la clientela! ¡Te desapareces sin si quiera decir por qué! ¿Qué mierda está pasando Jin?— Exclamó con hastío.
—Entiendo perfectamente que esté exaltado; y con gusto le diré la razón y causa de todo esto— Comenzó a defenderse el pelinegro menor —Sólo le advierto una cosa señor Marshall ¡Nada hará que me retracte de seguir adelante!— Continuó hablando con decisión ante la mirada extrañada de su jefe.
—¿De qué hablas Jin?— Cuestionó el hombre sin entender una sola palabra de lo que el joven hablaba —¿Y cuántas veces debo decirte que no me hables de usted? Eres como un hijo para mí, debe haber confianza entre nosotros— Habló Law tranquilizándose un poco.
—Lo sé, y lo lamento; también eres como un padre para mí pero, me es difícil hablarte así… siento como si te perdiera el respeto—
—¡Nada de eso! Jin… estoy muy preocupado por ti— Se sinceró Marshall con un gesto de consternación —Siempre te has acercado a mí cuando algo te molesta, te inquieta… cuando algo te hace feliz o te hace infeliz ¿Por qué ahora no?— Preguntó su "jefe" un vez más, con melancolía en su voz.
—Bueno yo… sólo estoy pasando por un momento complicado; y dudo que te pongas de mi lado y me apoyes— Habló el japonés con seguridad.
—Eso no lo sabes… ¡Sólo dime qué pasa!— Imploró Marshall al borde de la desesperación.
—Muy bien… pero que quede claro que nada me hará cambiar de opinión y rumbo— Como nunca antes en su vida; el stripper se veía más que decidido y serio. Se aclaró la garganta para empezar a explicar su liosa situación —Conocí a una chica hace aproximadamente un mes…— Empezó a desembrollar; no obstante… el hombre que hasta ahora había sido como un padre para él, lo miró con una sonrisa de oreja a oreja al oír aquello; aunque Jin bien sabía que cuando conociera la historia completa, quitaría esa maldita sonrisa de su rostro.
—¿Y por qué me opondría a que hicieras tu vida con una mujer? Por el contrario… ¡La idea de que tengas una novia es gratificante hijo! Tu vida ha sido tan difícil y ahora tienes la grandiosa oportunidad de ser feliz y rectificar eso; aunque… eso no justifica tu "pequeña" irresponsabilidad en el trabajo últimamente— Comentó Law sin entender.
—Ojalá fuera tan sencillo. La conocí en una despedida de soltera… y; pase la noche con ella, no por trabajo… ella en verdad me gustaba— Dijo Kazama con nervios.
—¡Dios!— Exclamó el hombre con un gesto claramente de sorpresa y queriendo suponer que era el hecho de haberse acostado con una "clienta" lo que Jin esperaba le molestase y no algo peor —… Hijo… yo no soy nadie para criticar si está bien o mal que hayas tenido relaciones con una mujer que te gusta; y por lo que ha pasado, puedo jurar que aún la sigues viendo. Jin; lo repito, tú mereces ser feliz… y en verdad me siento contento de que hayas encontrado a alguien que no te vea sólo como un objeto sexual—
—Es que…— Interrumpió el pelinegro menor; alertando a Law —… Ése no es el problema—
—E-entonces… ¿Qué es?— Cuestionó confundido con un leve tartamudeo.
—… Ella está comprometida, era la futura novia en esa despedida de soltera; va a tener un hijo mío… ¡Y la amo! No pienso dejarla; ni a ella ni a nuestro bebé… porque sé que ella me ama también— Comentó sin más rodeos con los nervios carcomiéndolo por dentro; a pesar de saber ya lo que Marshall le diría ¡No tenía ninguna duda de los sentimientos de Lili hacia él y viceversa! Además… ¡Él mismo se había propuesto no dejarla ni aunque el fin del mundo estuviera cerca!
Mientras tanto que su "padre adoptivo" lo miraba boquiabierto y con el ceño fruncido asimilando cada palabra que recién le había sido dicha ¡Jin acababa de decir que la joven está comprometida! Lo que significaba que la "tierna" muchachita andaba feliz de la vida con dos hombres al mismo tiempo ¿Cómo es que el chico no se diera cuenta de que la maldita arpía sólo jugaba con él haciéndole creer que lo amaba con el alma? ¡Y para colmo de males; la detestable bruja le venía con el cuento de que esperaba un hijo de él; cuando lo más probable es que el pobre bebé fuese de su futuro esposo!
¡No cabía duda de que aquella mujer sólo quería engatusar al pobre indefenso de Jin! ¡Tenía que abrirle los ojos ante la verdad! El stripper era un buen hombre; con un pasado trágico, pero nunca perdió el piso por ello conduciéndose a sí mismo a los vicios y mala vida; por el contrario, era responsable y honesto… ¡Merecía algo mil veces mejor que aquella mujer manipuladora!
—… Jin— Respiró hondo tratando de contener la ira —¿Y cómo estás tan seguro de que el bebé que espera es tuyo y no de su "prometido"? ¿Y cómo es que sabes que en verdad está embarazada?—
—Se desmayó y la llevé a un hospital; fue ahí que me lo dijeron antes de que ella se despertara… ¡Y sé que es mío porque… ella era virgen cuando estuvo conmigo! Y… no me protegí— Confesó Kazama con cierta vergüenza dejando a Marshall sin una respuesta que contradijera la primera explicación del muchacho —… Además; esa misma noche, ella estaba algo tomada… lloró diciéndome que no quería volver a su casa; después me confesó que era porque en verdad no quería casarse— Continuó hablando el japonés a la vez que su "padre" aún se postraba pensativo.
—¡Eso no me dice nada! Engañar a la gente de esa manera es muy fácil Jin… aún tengo muchos motivos para pensar que esta endemoniada chica es una mentirosa— Decía el hombre con enfado.
—¡No la conoces!— La defendió el stripper en un grito con ira a la vez que se levantaba de golpe de su asiento.
—¡No necesito conocerla para saber que esa mujer sólo te está usando! ¡Basta con saber que engañó a su prometido contigo! Así que no dudes de que también te lo haga a ti— Gritó Law de igual manera —No dudo que estés enamorado de ella ¡Pero ella de ti no lo está! Te está poniendo en contra de su futuro marido; te romperá el corazón y aunque ese bebé sea tuyo, dudo que se quede a tu lado ¡Te está metiendo en un embrollo grande Jin; podrías ser demandado o algo peor! Aquí tú serás el más perjudicado junto con el otro hombre. Hay tantas mujeres solteras y nobles en el mundo que darían cualquier cosa por estar contigo ¿Y tenías que elegir a una ramera disque comprometida?— Continuó gritando Marshall en su imparable enojo; sin embargo, aquella última "pregunta" hizo a Kazama explotar en rabia…
—¡NO HABLES ASI DE ELLA!— Exclamó Jin en un tono de voz sumamente alto mientras que tomaba a su "jefe" por la solapa de la camisa y lo pegaba con fuerza a la pared en un intento de amenaza. Law sólo lo miró con seriedad.
—Chico… ¡En verdad lo siento! Sólo soy realista, tal vez seas tú quien deba darse cuenta por sí mismo. Sabes que tienes mi apoyo en todo… pero no en esto. Lo que me cuentas no me da buena espina— Habló Marshall con tranquilidad; muy a pesar de la actitud agresiva del muchacho —Sal con ella e ilusiónate con ese bebé si es lo que quieres ¡Espero estar equivocado! Pero si no es así; me dolerá verte sufrir, porque yo te aprecio. Sólo ten precaución con esta chica y mantenme al tanto de las cosas… para poder seguir cuidando de ti, como si fueras mi verdadero hijo— Se sinceró el hombre provocando que dicha serenidad se trasmitiera al stripper; soltándolo de la solapa.
—Entonces te demostraré que las cosas no son así— Terminó por decir Kazama con un leve gesto de aflicción.
No es que le importara lo que la gente pensara de su relación con Lili; pero después de todo, ese hombre que se encontraba enfrente suyo lo había cuidado y criado desde que tenía tan sólo siete años de edad… lo que lo hacía diferente al resto de las personas; motivo suficiente para querer demostrarle lo maravillosa que Emilie era.
—Deseo que sea así hijo— Se resignó Law; odiando no poder ayudarle ni estar de acuerdo… pero su "experiencia" en cuanto a mujeres se trataba; le decía que aquella chica no era otra cosa más que una calumniadora. No le interesó saber si quiera el nombre de la responsable… o al menos hasta que Jin y la joven le demostraran lo contrario a lo que creía.
Ambos se quedaron mudos, pensativos y sin si quiera moverse.
El stripper no sabía con exactitud si algo cambiaría después de habérselo confesado todo a su "padre" adoptivo y después de aquél pequeño enfrentamiento con él; lo único que sí tenía en claro; era que, a pesar de no tener a Marshall de su lado… tampoco le impediría ver a la monegasca hasta que ésta hiciera algo de lo que el pelinegro mayor pensara… y en realidad, eso no iba a pasar; ya que ella no era así.
Mientras… en los laboratorios "Natcore", cierto chico de cabellos pelirrojos se encontraba caminando por cada espacio libre del lugar; pensativo y con ambas manos en los bolsillos de su pantalón.
No podía dejar de sentirse culpable por lo último que tuvo que hacer para que le hicieran las mentadas pruebas a su hermosa prometida.
Hacía ya un par de horas que había visto a uno de los hombres que allí trabajaban; dirigirse hacia algún otro lugar de los laboratorios con las cosas de Lili para verificarlas, analizarlas y ver qué provecho podían sacar de allí para los resultados.
Tres, cuatro y casi cinco horas allí; sentado, divagando, caminando e incluso en algún momento; sin darse cuenta, se había quedado dormido en un sillón individual… y no era para menos; debido a que toda la noche anterior no había podido pegar ojo gracias a las detestables noticias que había estado recibiendo sobre su amada novia.
Un rugido proveniente de su estómago lo despertó; y al darse cuenta que todo y todos en su alrededor parecían casi en las mismas posiciones, optó por salir a tomar un poco de aire y comprar algo para comer.
—Alisa, saldré a comprar algo de comida ¿Quieres algo?— Le dijo amable y somnoliento a la chica pelirosada quien parecía hacer algo referido a su trabajo con Lee en su pequeña computadora portátil.
—No, gracias— Sonrió mirándolo la joven para después volver su vista a la pantalla.
Sin decir nada más; Hwoarang salió del enorme edificio y buscó aunque fuese una mísera tienda para comprar cualquier cosa que le cayera al estómago. Para fortuna de él, había encontrado un restaurante de un tamaño bastante reducido… decidió comer allí; tal vez así podría hacer o perder más tiempo en vez de estar sin mover un dedo en ese lugar; o más bien, edificio de laboratorios.
Después de haber consumido sus alimentos; el chico buscó una tienda para comprar algo dulce que le sirviera como postre después de su comida.
Regresó al dichoso lugar para encontrarse con todo de la misma manera que cuando se fue; la recepcionista aún aplastada en la silla tecleando quien sabe qué cosas en el computador al igual que Alisa sentada con la portátil en sus piernas… las mismas pocas personas o clientes aun esperando en prácticamente la misma posición que antes y unos cuantos empleados del lugar que pasaban por allí con papeles, entre otras cosas.
El pelirrojo no hizo más que sentarse a un lado de la muchacha de cabellos color rosa y continuar comiendo sus galletas de chocolate.
—¿Gustas?— Le ofreció el coreano a Alisa sin mirarla.
—Sí, gracias— Volvió a sonreír la chica mientras tomaba una de las galletas de la envoltura y la degustaba.
—¿Aún no han salido o dicho algo?— Preguntó Hwoarang con cierta impaciencia.
—No… pero no deben de tardar— Contestó la pelirosada con su característica voz suave y sin quitar su sonrisa.
—¿Crees que ella esté bien?— Interrogó nuevamente; pero ésta vez, con preocupación.
—Descuida; no le harán nada malo—
De manera inoportuna; el celular del coreano empezó a sonar… el chico miró la pantalla del mismo; y haciendo un gesto de hastío y refunfuñando… contestó.
—Señor Renard… ¿Qué sucede?— Saludó el pelirrojo a su jefe de trabajo… un colega del Señor Rochefort que tenía su propia empresa y que al conocerlo no dudó en darle una ocupación bastante bien pagada.
—Hwoarang; sé que cambiaste tu día libre para hoy, pero te necesito aquí ahora mismo ¡Es urgente! Te lo compensaré después— Habló el hombre del otro lado de la línea telefónica.
El muchacho soltó un gran suspiro.
—Claro Señor Renard… iré para allá—
—¡Gracias chico! Te veré al rato— Colgó.
El coreano lo imitó y por segunda vez, emitió un largo suspiro con desgano; frotó un poco sus ojos cerrados con sus dedos anular y pulgar ¡No quería dejar ahí sola a Lili! Pero tampoco podía negarse ante su jefe si quería darle lo mejor a su futura esposa y pagar la gran suma que seguramente se haría gracias a la investigación que había puesto en marcha y la boda que se avecinaba ¡Comenzó a estresarse! Aún con el trabajo de alto pago que tenía… no estaba del todo seguro de poder realizar tantos gastos de golpe ¡Esperaba por todos los cielos que su jefe le diera algo "extra" por acudir ante su "emergencia"!
Buscó en su celular un contacto concreto; uno al que odiaba acudir, pero que bien sabía, alguien de confianza para su prometida.
—¿Hola?— Contestó dudosa una voz femenina.
—Asuka; mi jefe me llamó y tengo que ir con él porque es urgente ¿Podrías venir a los "Laboratorios Natcore" para checar que todo esté bien con Lili y llevártela a casa si es que terminan?— Pidió Hwoarang tratando de no exaltarse dado a que la chica no era de su completo agrado.
—Sí, claro… ¿Dónde queda?— Decía la castaña a la vez que tomaba un pequeño papel y una pluma que estaban cerca.
—Está en la Avenida Wells; número ochenta y siete, Colonia Red Bank ¿Lo tienes?—
—De acuerdo… voy saliendo para allá— Acto seguido, Asuka colgó el teléfono para salir de su apartamento como alma que lleva el diablo.
Hwoarang esperó con impaciencia alrededor de veinticinco minutos hasta que vio entrar agitada a la castaña. Se levantó de su lugar y se dirigió a ella mientras ésta hacía lo mismo.
—Lo lamento, no daba con el número— Se disculpó Asuka.
—Está bien, no te preocupes. No quisiera, pero debo irme ya; aún tienen a Lili dentro de una de las habitaciones ¡Por favor, avísame si sucede algo!— Comenzó a despedirse el chico —Por cierto; la chica de allá se llama Alisa… es asistente del detective que nos está ayudando… está aquí para verificar que todo vaya bien con Emilie ¿De acuerdo?— Le comentó el chico al mismo tiempo que señalaba a la pelirosada y salía del lugar.
Asuka miró a la joven que Hwoarang le había indicado; se acercó y se sentó a su lado.
—Hola… soy Asuka, amiga de Lili— Se presentó la castaña sonriente cuando la muchacha la miró de igual manera.
—Oh sí, Hwoarang dijo que vendrías… ¿Ya se fue?— Preguntó algo sorprendida al darse cuenta de la ausencia del chico.
—Así es, tenía mucha prisa… debió olvidar despedirse de ti—
—No importa. Por cierto soy Alisa— Se presentó también emotiva.
—¡Un gusto! Y… ¿Conoces bien a Emilie?— Cuestionó la castaña de forma amigable.
—No mucho… pero el detective Lee habla bastante de ella ¡Parece buena chica!—
—¡Lo es! Y ¿Ella está bien? Tengo entendido que están aquí desde el mediodía y son casi las seis de la tarde ¿No estás fastidiada?—
—Un poco; pero tengo algo de trabajo que me encargo el detective Lee, así que, por lo menos tengo en qué distraerme. Y tu amiga… ella está bien—
—¿Qué están haciendo ahora con ella?—
—¿Pruebas aún quizás? No sabría decirte con exactitud—
—Y dime… ¿Qué edad tienes?— Trato de hacer una conversación amable; Asuka estaba un cien por ciento segura de que el idiota de Hwoarang no se había tomado la molestia de hacerlo.
—Dieciocho… pero en unos meses cumpliré los diecinueve— Continuó sonriente la pelirosada.
—¿De verdad? ¡Wow! Eres pequeña para ser la asistente de un detective… debes de tener muchas cualidades y habilidades— La elogió Asuka con sincera impresión. Alisa soltó una pequeña risilla mientras se ruborizaba un poco agachando levemente la cabeza.
Ambas chicas se la pasaron charlando por casi una hora… la pelirosada no pudo evitar agradecérselo; ya que en verdad necesitaba socializar con quien fuese.
Varios minutos más tarde; uno de los médicos forenses que había estado "estudiando" cualquier ADN en el interior de Lili, se acercó específicamente a la asistente de Lee Chaolan.
—Alisa… hemos terminado de extraer lo que estábamos buscando. La chica ya se puede ir, está esperando en aquella habitación— El hombre señaló una puerta —Pero antes, necesito que vengas conmigo para hacer un papeleo— Se dirigió a la pelirosada.
—Está bien. Asuka ¿Por qué no vas por la señorita Emilie? Estaré con ustedes en un momento— Le sonrió la joven para después seguir al médico que; la castaña podía jurar, ya conocía debido a su trabajo y la confianza que el hombre había demostrado al hablarle.
La amiga de la Rochefort hizo caso a lo que Alisa le había dicho y se dirigió a la puerta antes señalada por el médico.
La abrió poco a poco; revelando a su rubia amiga sentada en la orilla de una camilla, cabizbaja y pensativa.
—Lili… ¿Cómo estás amiga?— Cuestionaba la castaña con preocupación mientras se iba acercando lentamente a la ojiazul.
—Bien…— Respondió con desgano sin si quiera verla.
—¿Qué ocurrió? Creí que le dirías la verdad a Hwoarang— Hablaba Asuka sentándose a su lado.
—No pude hacerlo… ¡No me dejó! Casi me obligó a entrar aquí. Mi vida cada vez está más perturbada— Emilie comenzó a sollozar de impotencia… ¡Quería terminar con toda esta mierda lo antes posible! Y el destino no parecía estarle ayudando; por el contrario, parecía que sólo empeoraban las cosas. Ahora los forenses harían esas malditas pruebas; Hwoarang sabría la verdad de la peor manera y quién sabe qué cosas terribles pasarían después por haberle ocultado todo.
Sintió el cálido abrazo de su mejor amiga por los hombros.
—Tranquila Lil; aún puedes decírselo—
—Claro que lo haré… ¡Ya no puedo más Asuka! ¡No puedo! A veces desearía que nada de esto estuviese pasando…— Se soltó en llanto.
—Sabes que no es así… sabes que conocer a Jin ha sido lo mejor que te pudo haber pasado en la vida; y ahora también sabes que, ese pequeño bebé que estás esperando de él ¡Es la bendición más grande que Dios les pudo dar… a ambos!— La reconfortó la castaña.
—¡Gracias Suka! ¡Gracias por todo! Lamento tanto ser tan mala amiga, y lamento tanto haberte arrastrado a mis problemas— Sin poder contener las lágrimas; Emilie puso sus manos sobre su rostro, dejando que la afectuosidad del abrazo de Asuka junto con sus palabras, hicieran su efecto.
—¡Descuida! Para eso estoy yo aquí. Escucha… te diré algo que estoy segura que te hará sentir mucho mejor— Sonrió la muchacha a la vez que acariciaba los brazos y espalda de su amiga en señal de apoyo. Rochefort la miró incrédula; conteniendo un poco su lloriqueo —Hablé con Jin cuando venía para acá. Hwoarang tuvo que irse; me parece que lo llamó su jefe, así que… ¡Verás al amor de tu vida!— Dijo emocionada.
—¿Cómo?— La rubia parecía no entender de lo que hablaba la castaña… aunque el saber que vería a Kazama le transmitió bastante alegría, tranquilidad y protección.
—¡Sí! Cuando hablaba con él, me pidió que te llevara a cierto lugar y… ¡Bueno, ya te explicará él… lo importante es que lo verás!— Comentaba emocionada.
¡Por fin! Lili había sonreído y abrazado a su amiga en agradecimiento.
Cada vez que estaba con el japonés la hacía sentir completamente viva, con energía; y éste día no sería la excepción. Por lo menos se alejaría un momento de tantos embrollos y podría pensar en la mejor manera de decirle al pelirrojo todo lo que estaba sucediendo.
—Pues entonces… vamos— Sonrieron ambas, cómplices.
Las chicas se levantaron de aquella camilla para dirigirse a la salida de aquella lúgubre habitación. Asuka buscó a Alisa mirando a todos lados; tampoco podían irse sin ella… ¿La pobrecita había perdido un valioso día de su joven vida allí sentada para que ambas amigas se fueran como si nada?… ¡Vamos! ¡No eran tan inconscientes!
—Espera un poco Lili… Alisa debe de estar por aquí—
—¿Y Lee?— Preguntó la Rochefort sin entender muy bien el porqué de la ausencia del platinado.
—¿El detective?—
—Sí—
—Me parece que Alisa me comentó que tuvo que irse, ya que estaba trabajando en un caso de gran relevancia— Contestaba Asuka mientras aún buscaba a la pelirosada con la mirada.
La rubia supo inmediatamente de qué hablaba su amiga; y vaya que Lee parecía interesado en el asesinato de la madre de Jin… ¡En verdad, ambos se lo agradecían! Pero más le hubiera agradecido que hubiese impedido que la obligaran a entrar a ese apestoso lugar.
—Señorita Rochefort… ¡Qué bueno que ya esté mejor!— La llamó la ojiverde con una sonrisa quien venía llegando.
—¡Gracias Alisa!— Le devolvió el gesto a la mencionada.
—Ya debemos irnos ¿No vienes?— Preguntó la castaña.
—No, aún debo hacer unas cosas que el detective Lee me encargó— Respondió un tanto cansada la pelirosa.
—Pues, bueno… entonces, nos vemos luego Alisa ¡Ten linda noche!— Se despidieron las amigas para luego salir de aquél gran edificio y tomar un taxi.
Lili trató de que Asuka le dijera a dónde es que iban; pero de ningún modo la pudo convencer de que se lo dijera.
Tal parecía que lo único que le quedaba, era esperar a llegar al mentado lugar.
Tardaron alrededor de treinta minutos en llegar al sitio en el que se encontrarían con el stripper. El lujoso hotel "Trump Soho"… un edificio enorme; con una fuente en la entrada de la enorme recepción, el piso de fino mármol y los elegantes sofás, le daban un toque clásico… ¡No podía ni imaginarse lo hermosas que debían de ser las habitaciones!
No tenía ni la más remota idea del por qué había elegido ese lugar… ¡Pero le encantaba!
—Espera aquí— Ordenó su amiga para dirigirse a la casi vacía recepción. Se fijó que la joven encargada verificaba algo en el computador, buscaba algo en un estante repleto de llaves y tarjetas para después entregarle una —Ven— Le indicó Asuka tomándola de la mano cuando se volvía a acercar a ella, para recorrer el ancho pasillo dónde había algunos elevadores a la derecha y la entrada al restaurante a la izquierda.
Ambas chicas se adentraron en uno de los muchos ascensores.
—¿A dónde vamos? ¿Y Jin?— Interrogaba la Rochefort con impaciencia.
—¡Tranquilízate! Lo verás muy pronto— Sonreía su fiel amiga, emocionada.
¿Qué más podía hacer? Sólo hacerle caso a su amiga y seguirla. Observó que la chica oprimía el botón del piso cuarenta y cinco… Lili abrió los ojos como platos; no es que le desagradara ir hasta el penúltimo piso, pero ¡Vaya! Nunca creyó que fueran hasta la parte más alta.
Emilie se postraba nerviosa y callada mientras que su castaña amiga solía verla de reojo y soltar una risilla… ¿Qué se traía entre manos?
El curioso sonido del ascensor se hizo presente cuando llegaron al cuadragésimo quinto piso. Asuka volvió a tomar la mano de su monegasca amiga, salieron del elevador y caminaron por el lado derecho del pasillo; el cuál, estaba lleno de puertas de maderas finas.
Llegaron hasta una puerta específica; exactamente la número trescientos ochenta y ocho, a unas tres habitaciones más atrás del fondo del corredor.
Su castaña mejor amiga abrió la puerta pasando la tarjeta por la ranura; revelando un bellísimo y gigantesco dormitorio… y por el tamaño de dicho lugar, podía jurar que era una suite. Las dos amigas entraron inspeccionando sorprendidas cada rincón de aquella alcoba… hasta que los ojos azul cielo de Lili se enfocaron en una sensual figura masculina que veía el fantástico paisaje desde el gran ventanal; y quien pareció no haber notado la presencia de ambas chicas.
—¡Ya llegamos!— Asuka se hizo notar de manera alegre.
El pelinegro giró su cuerpo ciento ochenta grados para ver a las lindas jóvenes que ahora lo acompañaban. Sonrió de medio lado cuando sus acaramelados ojos se fijaron en la rubia que le quitaba el sueño.
—¿Llegaron sin problemas?— Preguntó el stripper con su grave voz.
—Gracias a Dios así fue… y aquí está tu bella princesa; sana y salva— Sonrió triunfante la castaña.
La Rochefort sonrió de igual manera, con la diferencia de que ésta se sonrojaba y miraba el piso apenada.
—Gracias Asuka— Se sinceró el japonés.
—¡No hay problema! Creo que yo iré al restaurante e iré a ver qué otras cosas maravillosas tiene este grandioso hotel— Se emocionaba la amiga de la monegasca como niña pequeña mientras salía prácticamente corriendo de la habitación.
—No me digas que…— Empezó a hablar Lili con sorpresa.
—Sí, le pagué una suite también a Asuka. Nos ha ayudado mucho; creo que merece divertirse un poco— La interrumpió Kazama a la vez que se acercaba a ella.
—¡Cielos! Y… ¿Por qué rentaste una suite e hiciste que me trajeran aquí?— Habló la ojiazul con un poco de coquetería mientras acariciaba el masculino pecho del chico por encima de la camisa.
—Recordé lo que me dijiste hace un par de noches— Jin se perdió en sus brillantes ojos.
—¿Qué me dejaras ir contigo porque no quería tenerte lejos de mí? ¿Y qué quería sentir que estaríamos juntos para siempre?— Rememoró la rubia sonriente.
—S-sí— La joven rio ante el tartamudeó del japonés.
—¿Eso quiere decir que estarás conmigo esta noche?— Supuso con alegría.
—A menos que tú no quieras…—
—Sería tonta si no quisiera; además, ya te lo había pedido—Comenzó a bajar la voz.
El pelinegro sonrió nuevamente de medio lado y se inclinó un poco para depositar un tenue beso sobre la rosada y suave mejilla de Lili.
—¿Quieres champagne?— Le ofreció el chico con caballerosidad.
—Dudo que le haga bien a nuestro bebé— Sonrió ella de manera dulce.
—Es cierto… lo lamento, hay veces que aún no me acostumbro— Dijo Kazama apenado.
—No tienes de qué preocuparte; apenas hace poco tiempo que lo supimos— Continuó con aquella sonrisa en su rostro para transmitirle confianza y hacerle sentir que todo estaba bien —Mejor dime… ¿Cómo te fue hoy? ¿Le dijiste al señor Marshall sobre… nosotros?— Cuestionó curiosa y temerosa. Esperaba por todos los cielos que no haya pasado nada que empeorara las cosas.
—Sí, se lo dije… pero no lo tomó bien. Fuera de eso, mi día estuvo normal— Jin agarró la delgada mano de su chica, para poder llevarla con sutileza hasta el sofá y sentarse a su lado.
—¿Qué fue lo que te dijo?— El semblante de la Rochefort cambió radicalmente a uno triste… muy a pesar de saber que Marshall no era el padre biológico del stripper; era de gran relevancia para ella ser aceptada por él.
—Sólo que… no me apoyaría; entre otras cosas. Fue algo bastante duro en realidad, no quisiera darte detalles… sólo eso te puedo decir; que él no nos apoyará, pero tampoco se meterá, a menos que algo se salga de control—
—… Lo entiendo— Cabizbaja… la ojiazul se resignó. No culpaba al hombre; por el contrario, lo entendía… entendía el hecho de que quisiera proteger a su "hijo"; pero que al mismo tiempo, tampoco quería arruinarle la vida si es que sus pensamientos u opiniones eran equivocadas.
—Y… ¿Qué pasó en tu día? ¿No pudiste decirle?— Trató de hacer sus preguntas sin presionarla.
—No… pero no porque no quisiera; más bien, porque él no me quería escuchar… es más, ni si quiera me dejaba hablar. Estaba tan afanado en que me hicieran las pruebas para encontrar al "violador" que… creía que yo sólo quería buscar excusas para no hacérmelas, por supuesto miedo— Explicó la ojiazul.
—¿Qué te parece si mañana ambos se lo decimos? Ten por seguro que así, sí te escuchará y no lo dudará—
—No lo sé Jin… es tan complicado—
—Lo sé; pero tal vez es la manera más… "sencilla". Así estaré ahí, apoyándote— Tomó las manos de Emilie y las comenzó a acariciar con ternura. Ella lo pensó un momento. No sabía por qué era que esa idea no la convencía… tal vez deliraba demasiado con imaginarlos a ambos pelearse ante la situación… ¡Pero es que de verdad eso la aterraba enormemente!
—Tal vez tengas razón— Dijo no muy convencida.
—Mañana pasaré por ti después del trabajo. Cítalo en dónde tú quieras; ambos iremos ahí—
—De acuerdo— Sonrió la monegasca con debilidad.
Un sonido proveniente del celular del stripper interrumpió su conversación… era un mensaje. El pelinegro miró la pantalla para leer lo que éste decía; sonrió con cierta malicia para después contestar el texto. Lili lo miró extrañada… ¿Quién podría ser? ¿Por qué aquella sonrisa traviesa en el rostro de Kazama? La chica alzó una ceja; esperando a que su acompañante terminara de escribir con el dispositivo móvil.
—¿Quién era?— Preguntó firme cuando notó que Jin ponía el teléfono en la mesa de centro.
—Mark… ¿Lo recuerdas?—
—¿Tu compañero? ¿El chico bartender?—
—Sí, él— Le regaló una sexy sonrisa.
—¿Y qué era tan divertido en su mensaje?— Cuestionó la rubia sin tratar de oírse invasora de su espacio personal. El japonés sonrió con malicia nuevamente.
—En realidad nada; es sólo que… creo que le gusta mucho Asuka—
—¿Pero él no tiene novia?—
—Tenía, sí… pero, terminó con ella hace unos meses. No me dijo nada hasta ayer— Decía Jin de manera pensativa.
—¿Por qué lo ocultó? Si son tan amigos—
—No quería que nadie lo supiera, dijo que… se sentía como un perdedor; y que le daba vergüenza…o algo así— Explicaba el muchacho de ojos caramelo… pero aún no le decía por qué aquella maliciosa sonrisa.
—Y… ¿Por eso reías?—
—No. Lo que pasa es que le pedí que viniera; así se "encontrará" con Asuka… aunque él tampoco lo sepa. En su mensaje me dijo que estaba ya afuera… yo sólo le contesté que fuera al restaurante— Volvió a sonreír mientras que la monegasca reía un poco ante el curioso plan de Jin.
—¿Así que ahora eres cupido?—
—Un poco… tal vez. Él también me ha ayudado con todo esto Lili. Al igual que tú con Asuka, me siento en deuda con él… además, así ambos se harán compañía un rato—
—¿Sabes? ¡Me gusta tu plan!— Poco a poco se fue acercando más a él mientras hablaba con voz seductora y sonreía de manera pícara. Jin abrió los ojos de par en par ante la acción de la ojiazul.
Lili mordió su labio inferior mientras continuaba sonriendo, y al írsele acercando; llegó a un punto en el que el stripper yacía casi acostado; apoyado sólo sobre sus codos, observándola, adorándola y amándola con la mirada. Sin poder contener más sus ganas, acercó sus labios a los de él para acariciarlos con dulzura… ambos disfrutaban de aquél roce de sus labios entrelazados.
El corazón de la rubia comenzó a latir más rápido de lo normal; su mente empezaba a ponerse en blanco y su cordura se estaba dando por perdida ante aquellos suculentos besos. Hizo presión sobre el pecho del chico, haciéndolo acostarse por completo en aquél sofá y para que su cabeza reposara en el apoyabrazos de éste a la vez que Emilie proseguía con aquella cadena de sensuales besos.
Jin acariciaba de arriba abajo la delgada espalda de Lili por encima de la tela de su blusa. No supo en qué momento fue exactamente; pero ella ahora se había acomodado por encima de él a horcajadas sin dejar ir al aire ninguno de sus besos. Sentía las suaves caricias que ella le proporcionaba a su rostro y pecho… caricias con ternura, caricias inocentes.
Sus besos fueron aumentando de velocidad; pasando de ser dulces, a ser pasionales. La posición que Lili portaba, le dejaba bien en claro la dureza y tamaño que el miembro del stripper comenzaba a tomar; fue entonces que la excitación se apoderó de ella. Quiso sacar su lado más "salvaje"… un lado de ella que sólo el pelinegro era capaz de hacer salir. Detuvo aquellos adictivos besos para mirarlo con lujuria, aunque su respiración se oyera agitada y entrecortada. Volvió a morder su labio inferior de forma libidinosa. Sabía que no era una experta en el tema; pero ansiaba volver a intentar quitar aquella camisa para dejar ver el perfecto y escultural cuerpo de su stripper.
Trató de que sus manos no temblaran ésta vez y fue desabotonando botón por botón; sin perder de vista cada uno de ellos, hasta llegar al último. Abrió lentamente su camisa al mismo tiempo que hacía tacto con el "six pack" de su abdomen; sintiendo cada parte de su piel y de sus tonificados músculos ¿Cómo era posible tanta perfección en un hombre?
Kazama sonrió de medio lado al notar la cara de niña asombrada que Emilie había puesto; le pareció tan dulce… y extraño al mismo tiempo ¡Como si no lo hubiera visto antes! Jin optó por volver a besar esos carnosos y rosados labios que lo enloquecían; logrando que Lili volviera a perder la conciencia de sus actos.
¡Ella quería ser la que tomara la iniciativa ésta vez! Y hasta ahora, todo parecía ir por buen camino.
Besó su barbilla con suavidad para después poder ir accediendo a su robusto cuello. El chico gozaba de cada toque que hacía con su boca; sus labios eran tan puros. La joven parecía bastante entretenida tocando y besando cada parte de su cuerpo… pero él también quería tomar acción; y era algo que en realidad, su cuerpo también le pedía.
Tomó la holgada blusa de la rubia para irla alzando lentamente a la vez que ella levantaba sus brazos en "ayuda". Sus ojos color caramelo parecieron brillar cuando miró aquél bello sostén con encajes que adornaba sus senos. Arqueó un poco su espalda hacia adelante para poder abrazar; con un simple brazo, su pequeña cintura y empezar a besar la parte descubierta de su pecho. Lili acariciaba la negra cabellera del stripper, disfrutando aquello.
Recorrió con las caricias de una mano su espalda, cintura y cadera hasta llegar a aquella gran curva trasera que dividía entre su espalda y sus piernas. Apretó con fuerza provocando que un leve gemido saliera de los labios de la muchacha. Fue acariciando sus torneadas piernas; pero aquella maldita tela de mezclilla que las cubría, hacían mucho más que estorbar. Se decidió a dar el siguiente paso; desabrochar el ceñido pantalón de la ojiazul. Apenas pudo ver la diminuta braga mientras hacía a un lado cada parte del cierre de su pantalón, cuando Emilie le dio inicio a un sonrojo intenso en sus mejillas.
Kazama fue bajando con lentitud aquella prenda inferior de mezclilla para poder ir sintiendo la suave piel de sus blancas piernas ¡Al fin se había deshecho de ella! Dejando a la vista todas sus curvas, cubiertas solamente por su braga y sostén.
No pudo evitar contemplarla con ternura.
—Eres hermosa— Le dijo casi en un susurro logrando que Lili sonriera con timidez y se sonrojara aún más; si es que eso era posible.
Su mirada color azul se tornó una vez más en excitación al sentir nuevamente la dureza que yacía bajo el pantalón del chico. Buscó su cinturón con desesperación para quitarlo de una vez por todas y proseguir con el mentado pantalón de marca que el elegante stripper llevaba.
No supo si fue nuevamente su inexperiencia o la torpeza de sus movimientos ante la desesperación; pero justo ahora, Jin la ayudaba a quitarlo con éxito.
Su estómago se hundió en nervios al ver aquél bulto debajo de su bóxer.
Por inercia, se acercó nuevamente para "atacar" su seno con una mano; mientras que la otra pretendía jugar con su parte más íntima y sus labios se abalanzaban contra los de ella. No fue necesario nada más que hacer a un lado el hilo dental para poder acariciarla e introducir un dedo. Otro gemido se hizo presente resonando y haciendo eco en su boca; logrando que la temperatura corporal del pelinegro aumentara.
Al haber perdido por completo el raciocinio; Emilie desabrochó el sostén por su cuenta para darle mejor acceso al stripper; quien sin duda, aprovechó el momento para usar su lengua contra ese par de senos perfectos ante su mirada.
Lili buscó la parte superior de su bóxer; queriéndolo quitar para continuar ese momento único entre ellos.
Jin se detuvo por un momento y la miró al sentir su delicada mano postrarse en esa parte específica de su anatomía.
—Te necesito— Susurró la rubia mientras ambos cruzaban miradas deseosas.
En un movimiento veloz; Kazama aventó quien sabe a dónde, la última prenda que portaba… quedándose justo como Dios lo había traído al mundo.
Se acostó nuevamente sobre el apoyabrazos del sofá; la tomó con ambas manos sobre la cintura para poder levantarla un poco, hacer a un lado su braga otra vez y poco a poco penetrarla.
¡Era su segunda vez! Y ahora, aunque aún no se acostumbraba a su endurecido miembro, no dolía… por el contrario, ¡Deseaba, anhelaba más!
Los movimientos entre ambos eran lentos al principio; sólo podían oírse sus agitadas respiraciones acompañadas de los fuertes gemidos que Lili hacía en cada embestida. Las "expertas" manos del stripper jugueteaban con sus senos y acariciaban cada parte de su esbelto cuerpo con frecuencia. Ambos gozaban de ser uno sólo, por segunda vez. Sus cuerpos comenzaban a sudar gracias al calor que los dos despedían.
El ritmo comenzó a aumentar; la monegasca brincaba de manera rápida sobre de él, logrando que cada entrada fuera más profunda y placentera. Cada jadeo los fue llevando más cerca del clímax… hasta que ambos llegaron a la excitación suficiente para darlo a notar. El gemido suave de Lili y el gemido ronco de Jin, fueron la prueba de ello; mientras que la "semilla" del stripper salía de su cuerpo.
Lili se inclinó hasta él para depositar un beso lleno de amor sobre sus agitados labios. Luego, se recostó en su fornido pecho, cerrando sus ojos, oyendo cada latido bien pronunciado del corazón de su chico y sonriendo ante la alegría que la invadía al estar con él.
Jin la abrazó; como protegiéndola de todo y de todos. Reguló su respiración; sonrió, feliz de saber lo afortunado que era al tener a Lili, de ser básicamente el único en su vida y en su corazón… besó su cabeza con sutileza; y se sostuvo ahí por varios segundos.
—Te amo— Dijeron los dos al unísono para después reír un poco ¡No había duda de que ambos estaban conectados! En todos los sentidos.
Mientras, en el lujoso restaurante del hotel; Asuka yacía sentada en una mesa redonda y pequeña, esperando sonriente a que el mesero volviera con su ansiada cena. Las costillas con salsa, papas a la francesa y con un tipo de ensalada verde, le estaban haciendo agua la boca de sólo imaginárselo. Mojó sus labios con desesperación ¡Definitivamente, se le había abierto el apetito!
Cierto chico, quien recién llegaba al lugar, parecía buscar a alguien. La castaña lo observó por unos segundos, preguntándose ¿Qué diablos hacía él allí? Sintió la mirada del amigo de Kazama sobre de ella. Ambos sonrieron, un tanto confundidos. Con desconfianza; Mark se acercó a la mesa dónde Asuka estaba sentada esperando.
—Hola— Saludó el chico con nervios.
—Hola— Sonrió la castaña. El bartender se quedó pensativo por unos instantes.
—… ¿Y Jin?— Preguntó el joven con inseguridad a la vez que se recargaba sobre el respaldo de la silla a lado de Asuka.
—Pues… está con Lili—
—¡Oh! No sabía que ustedes estarían aquí también— Sonrió nervioso.
—Y, yo no sabía que tú vendrías— Decía la muchacha con amabilidad.
Ambos se quedaron pensando ante aquellas dos últimas oraciones. Sonrieron con inquietud; tal parecía que los dos habían encontrado la maña detrás de las palabras e invitación de Jin. Mark se sintió un tanto culpable; una cosa es que la castaña le haya gustado, y otra muy diferente tenerla sola en un restaurante para hacer con ella un tipo de cita improvisada ¡Juraba asesinar al stripper después de todo esto! Se sentía extraño; tanto, que su lado alocado y distraído se había ido a quién sabe dónde.
—Lo lamento, no tenía idea. Si quieres, puedo irme— Habló el muchacho con amabilidad mientras señalaba la salida con su pulgar.
—No, claro que no. ¿Por qué mejor no te sientas?— Propuso Asuka con una sonrisa amigable.
—¿S-segura?— Tartamudeó un poco.
—¡Sí! Anda, me vendrá bien tener un poco de compañía— Continuó sonriente la castaña; quien no tenía ni un pelo de tonta y era totalmente consciente de que parecía gustarle al chico… no obstante, no le molestaba tenerlo cerca; ya que tenía finta de ser un buen tipo.
—De acuerdo, si insistes— Tomó asiento a su lado derecho con un gesto de travesura. Asuka rio un poco —Y… ¿Cómo has estado?—
—Bien, excepto por… Lili. Todo esto me tiene muy preocupada— Dijo seria.
—Te entiendo… ¡Apenas ayer me enteré de lo del embarazo! ¡Y aún no me lo puedo creer!— Casi gritaba el amigo de Jin… y por ende, bastante gente volteó a mirarlos. Asuka rio apenada.
—Sólo espero que en verdad ambos puedan estar juntos sin ocultarse… y también que duré por mucho su relación— Volvió a su semblante de seriedad.
—Descuida. Juntos lo lograrán… y en caso de que no pudieran solos… para eso estamos nosotros aquí— Le sonrió Mark inspirándole confianza. La chica le devolvió el gesto con timidez… él tenía razón; ambos eran los mejores amigos de aquél par de tórtolos enamorados y probablemente las únicas dos personas en quienes más podían confiar.
—Gracias— Correspondió Asuka, agradeciéndole el "apoyo" para que se despreocupara aunque fuese por un momento. Acarició la mano del muchacho que yacía sobre la mesa, de forma amigable… mientras que éste se sonrojo levemente.
¡De acuerdo! Tal vez no debía enojarse tanto con Jin… ¡Aunque sí merecía una reclamación! ¡Pudo habérselo dicho! ¡Mierda!
En fin… por lo menos estaba con esa "linda chica castaña" como él la llamaba; lo cual, era cientos de veces mejor que estar solo en casa, tirado en el sofá y comiendo comida chatarra delante del televisor.
El maldito timbre, acompañado de varios toques y llamados desquiciados a la puerta, fueron la clave para que Hwoarang despertara. No supo en qué momento se quedó dormido sobre el sofá… tal vez esperando la estúpida llamada que supuestamente Asuka le haría al llegar con Lili a casa. Se alarmó un poco al recordar que la castaña aún no llamaba, pero por lo distraída que era… pudo jurar que la amiga de su prometida lo había olvidado; sea como fuese, se encargaría de eso después de saber quién era el maniático que llamaba a la puerta de su departamento.
Somnoliento, se levantó del gran sillón y a paso lento llegó hasta la puerta de entrada. Dio un último bostezo antes de abrir y conocer al interceptor de sus horas de sueño.
Abrió los ojos de par en par al ver a la joven; sonriente, con aquella ropa que dejaba poco a la imaginación y supuesta amiga de su futura esposa.
—Hola— Saludó la morena para después adentrarse al hogar del pelirrojo sin si quiera pedir permiso.
—¿Qué quieres Christie? ¿Han pasado ya casi cuatro años y aún no puedes entender que no quiero nada contigo?— Cuestionaba el coreano con fastidio mientras azotaba la puerta. La brasileña sólo rio divertida.
—Por favor, eso ni tú te lo crees ¿Piensas que no noto como me miras?— Hablaba la bella chica con tono seductor mientras se acercaba al pelirrojo.
—¡Deja de decir estupideces! ¿Qué mierda quieres? Si vienes sólo a arrastrarte otra vez por aquí… ¡Mejor lárgate!— Alzó la voz con enfado.
—¡Oh! Descuida… ya no me interesas ¿Para qué querría yo andar con alguien que va a ser papá? ¡Es patético!— Dijo Christie mofándose de Hwoarang.
—Así que ahora vienes a burlarte de eso… ¿Sabes qué…? ¡Vete al carajo! ¡Tú y Asuka son las únicas culpables de que hayan violado a Lili!— Gritó ésta vez.
—¿V-violado?— Tartamudeó la morena sin entender.
—No te hagas la desentendida… ¡Sólo vienes a burlarte de que ese hijo no es mío! ¿Verdad?—
—¿N-no e-es t-tuyo?— Continuó shockeada… simplemente no comprendía que estaba sucediendo… a menos que… ¡Ajá! ¡Eso era! ¿Cómo no lo pudo pensar antes? —¡Oh, por Dios!— Gritó en asombro llevando una mano a su pecho. Hwoarang frunció el entrecejo al percibir que Christie irradiaba ¿Enojo? —¡Maldita perra!—
El pelirrojo se quedó estupefacto… ¿Qué coño le pasaba? Sabía que Christie no era más que una mosca muerta; pero no sabía que podía llegar a tanto grado de hipocresía para con Lili… ¡Por eso la odiaba!
—¡No le llames así! ¡La perra aquí, eres tú!— La defendió el prometido de la rubia.
—¿Es que acaso eres imbécil?— Hablaba la brasileña con bastante ira.
—¡No estoy para soportar tus insultos! ¡Lárgate de aquí si no es que prefieres que te saque yo mismo!— Amenazó Hwoarang; y curiosamente, ella rio nuevamente de manera burlona.
—¿De verdad crees que Lili fue violada?— Preguntaba la morena con diversión ¡Vaya que el tipo era idiota!
—Lo fue— Dijo el coreano con debilidad… ¡No debía caer en las trampas de esa maldita bruja! Christie reía a carcajadas, dejándolo desconcertado… ¡Definitivamente se había vuelto loca!
—No seas tarado… tu hermosa "princesa" no es más que una esquinera barata. Y yo que creí que sólo lo besaba… ¡Maldita zorra asquerosa! Me las va a pagar— Decía la morena con lágrimas de rabia en los ojos.
El pelirrojo se sintió confundido… ¿Era verdad todo lo que decía la mojigata de Christie? ¡No podía ser! Se postró firme.
—No vas a lograr que caiga en tus mentiras. No es la primera vez que intentas hacerme dudar de ella ¡Y no lo vas a lograr!—
—¿Entonces quieres pruebas? ¡Bien! Tendrás pruebas entonces— Habló convencida la chica para iniciar una búsqueda en su enorme bolso. Hwoarang la miraba expectante… ¿De verdad había pruebas de que su divina Lili le fuera infiel? Sintió como un enorme hoyo se apoderaba de su estómago… ¡NO! ¡Se negaba a creerlo! Segundos después, miró a Christie desdoblar con desesperación un papel que recién había sacado. Le extendió la mano, entregándoselo… el coreano, temeroso, lo tomó —Ella ya sabía que estaba embarazada; esa, es una copia del comprobante original… lo tenía Asuka, "bien escondido" en un cajón. Dime algo… si te es tan fiel ¿Por qué lo escondería?—
—¡Porque tenía miedo! ¡Fue violada; no tienes idea de lo que debió haber sentido!— Se abstuvo nuevamente a creer… aunque la impotencia comenzaba a comérselo por dentro… ¡Simplemente era imposible! ¡Lili era un ángel! ¡SU ángel! ¡Solo de él!
—Realmente eres tan ridículo… ¿Quieres otra prueba? ¡De acuerdo!— Volvió a decir la supuesta amiga de su novia para seguir buscando en su inmenso bolso. Sacó su celular y empezó a deslizar la pantalla con su dedo índice… como buscando algo.
—¡Ya te dije que no me separarás de ella! Deja a un lado tus engaños ¡Y lárgate de mi casa!— Gritó Hwoarang caminando hacia la puerta para tomar acción y abrirla.
—¡Aquí está tu "dulce" Lili besuqueándose con…!—
—¡LARGO!— La interrumpió aventando con fuerza el celular que ella le mostraba para luego tomarla del antebrazo y sacarla a la fuerza de su departamento azotando la puerta.
—De acuerdo papanatas. Te dejo mi celular… para cuando quieras ver— Habló con tranquilidad desde el otro lado de la puerta y marcharse… ¡Tenía que abrir los ojos! Ella siempre supo que la "adorable" Lili Rochefort no era quienes todos creían… fue entonces que se hizo su supuesta amiga… ¡Para desenmascararla! ¡Hacerles ver a todos que era ella; Christie Monteiro, quien merecía toda la atención! Y ahora… todo iba viento en popa… ¡La hora había llegado! —Ya no más Rochefort ¡Vas a caer, hasta el fondo!— Rio emocionada la morena mientras se dirigía fuera de aquél edificio.
Hwoarang pegó su espalda a la puerta y tapó su rostro con ambas manos; tenía un nudo en la garganta ¡Es que simplemente no podía ni debía creer todo lo que esa arpía decía! ¡Él ya la conocía! Por eso siempre había dicho que detestaba esa "amistad" entre su novia, Christie y Asuka… ¡Las dos eran unas malditas que se aprovechaban de la bondad de su prometida! Pero… ¿Y si todo era cierto? Descubrió un poco su cara, revelando sus ojos oscurecidos gracias a la rabia que lo invadía y los enfocó en el celular de la morena que reposaba en el piso; con la pantalla boca abajo y la pila de fuera por el impacto.
Con miedo, se arrastró hasta la posición del móvil; agarró la pila y la tapa que la cubría para armar nuevamente el mentado celular. Con la mano temblorosa, puso su dedo sobre el botón de "Encendido/Apagado"…
—¡NO!— Se regañó a sí mismo en voz alta aunque las ansias y la curiosidad se quisieran apoderar de él… ¡Ella lo amaba! ¡Eran tal para cual! ¡Ambos eran muy, muy felices! ¡Todo esto no era más que una falacia inventada por Christie!
Se levantó rápido del suelo y con furia, dejó el celular en un cajón vacío de la mesita de café a un lado del sofá.
¡Faltaba poco! ¡Muy poco para que Lili… fuera sólo de su total propiedad!
Ambos caminaban por el pasillo del hotel; él con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, ella, con sus manos entrelazadas por enfrente de sí misma… riendo.
—¡De verdad! Nunca me hubiera imaginado que fueras adicta a los juegos de casino— Comentaba emocionado el chico mientras la castaña se postraba sonriente y apenada.
—Bueno, ya sabes lo que dicen… las cosas no son lo que parecen—
—Pues… tú si eres lo que aparentas— Dijo Mark deteniéndose delante de una puerta de habitación de igual manera que su acompañante, quién lo miró extrañada.
—Y… ¿Qué es lo que aparento?— Preguntó Asuka curiosa.
—… Ser, una chica muy tierna— Habló el amigo del stripper con seriedad pero con una sonrisa.
—Gracias— Las mejillas de la castaña se tornaron carmesí; halagada ante el piropo.
—Bueno… te dejaré descansar— Comenzó a despedirse el muchacho cuando su mirada se distrajo en la puerta de al lado. Si no mal recordaba; Asuka le había mencionado que el pelinegro había dado la sorpresa de rentar un par de suites… y la que estaba a un lado de la castaña probablemente era… —¿Es la de Jin…?— Preguntó con un extraño gesto… seguramente de desagrado… no es que quisiera ni imaginar lo que pasaba allí dentro. La amiga de Lili rio divertida ante el curioso gesto del joven.
—Sí… pero será mejor que no los molestes—
—Créeme… no pretendía hacerlo— Ambos rieron un poco… la habían pasado bien en compañía del otro; sin duda —Avísame si algo malo pasa… ya sabes; con su situación— Mostró interés al asunto de su amigo
—De acuerdo— Sonrió la castaña.
—B-bueno… debo irme— Tartamudeó nervioso ante la hermosa mirada de Asuka y se dispuso a dar media vuelta para irse.
—Espera…— Lo detuvo la suave voz de la chica. Mark no dudó en girar nuevamente ciento ochenta grados para mirarla —¿Y tu número? No lo tengo… y así no sabría cómo avisarte— El muchacho se sonrojó levemente mientras que Asuka, por su parte, sonrió en sus adentros… ¡Ese chico parecía realmente inocente! Sacó el celular de su bolsillo para anotar.
—Qué torpe soy, tienes razón… es 678 524 1577— Fue dictando el bartender apenado.
—¡Ya está!— Exclamó la chica al finalizar.
—B-bueno… descansa—Intentó volver a despedirse con nerviosismo.
—¡Oye…!— Lo detuvo nuevamente la castaña con una sonrisa divertida. Él la miró con curiosidad y los ojos bien abiertos; esperando a saber que más podría decirle —Salgamos un día de estos—Sugirió la bella joven sin despegar aquella sonrisa de su rostro.
Mark sonrió de una manera bastante pronunciada… parecía realmente emocionado.
—¡Claro! ¡Cuándo quieras!— Ambos se vieron con timidez por unos minutos —Ten bonita noche— Se despidió ésta vez de manera definitiva; y con esa misma curvatura en sus labios.
—Ya la tuve… ¡Adiós!— Dijo Asuka contenta mientras se adentraba en su habitación. ¡Realmente había sido una linda velada en compañía del mejor amigo del futuro novio de su mejor amiga! ¿Era curioso? ¡Sí, lo era! Pero Mark… en verdad comenzaba a agradarle.
Eran como cinco y media de la mañana; o al menos eso es lo que su borrosa mirada le decía al ver el despertador… ¿Por qué mierda todo el mundo se había puesto de acuerdo para interrumpir su sueño? ¡Justo el maldito día que, a compensación de ayer, su jefe le había dado libre! Y con tanto mierdero trabajo que le había pegar el ojo después de la visita de Christie.
El celular llevaba ya varios minutos sonando; pero había sido hasta ahora que su cuerpo le había dado la fuerza de voluntad necesaria para responder.
Miró la luminosa pantalla de su móvil… y se alarmó; tanto, que hasta el sueño pareció írsele.
—¿Señor Lee?— Contestó su celular con ansia y preocupación.
—¡Hwoarang! ¡Tengo excelentes noticias!— Habló el detective desde el otro lado de la bocina, aunque en realidad, no se le oía muy animado… ¡Pero vamos! A esa maldita hora… ¿Quién estaría animado? Bueno, al menos sólo el pelirrojo; quien al escuchar aquello, el ánimo pareció subírsele ¡Al fin! El cielo le sonreía.
—¿Sí? ¡Dígame!—
—Los médicos estuvieron como locos toda la noche y toda la madrugada hasta encontrar a quién buscas. Nunca había pasado tan rápido pero… ¡Tengo al… violador de Lili!—
—¿De verdad?— Se emocionó el pelirrojo saltando de la cama… ¡SÍ! ¡Buscaría al hijo de puta sin descanso hasta encontrarlo!
—Así es… puedes pasar por el resultado a mi oficina cuando quieras—
—¡Sí! ¡Fantástico! ¿Puedo ir ahora mismo?— Hwoarang caminó por la habitación hasta su clóset.
—Pues… sí… claro… si quieres— El peliblanco no se escuchaba muy convencido… ¿Pero qué carajos…? ¡Él estaba más que feliz! ¡Feliz por degollar al imbécil responsable de todo esto!
—¡Muy bien! Voy para allá— Colgó el coreano sin más y empezar a vestirse a una velocidad impactante.
Ni si quiera se molestó en desayunar ¡Lo único que verdaderamente quería era conocer la cara de aquél infeliz! Tomó las llaves de su moto y del departamento, de encima de la mesa de café… justo en ese momento, algo se le vino a la mente. Abrió el primer cajón de dicha mesita; y de éste, sacó el celular de Christie que había colocado allí hace unas horas.
Su teoría era sencilla… vería los resultados de Lee y después la foto, video o lo que fuese que Christie le estaba por enseñar en su móvil; y así, verificar si eran el mismo hombre. Sí lo eran… no había más que pensar que Lili le era infiel… pero si no lo eran; lo más probable es que la bruja esa haya editado esa estúpida, foto, audio o video para hacerlo dudar.
Las tripas se le revolvieron al recordar a la morena… ¡Era una mujerzuela!
Condujo su motocicleta como alma que llevaba el diablo hasta llegar al despacho del conocido detective Lee Chaolan. Se adentró en el lugar sin si quiera saludar a Alisa y se dirigió a la oficina del platinado. Por fortuna; la pelirosada ya lo conocía y lo más seguro era que supiera ya lo de los resultados, por eso no lo había detenido o algo así… ¡Debía entender su estado de ánimo!
A estas alturas; ya no le importaba nada más que ver aquél papel… por lo que, azotó la puerta de su oficina.
—¿Dónde están?—Preguntó desesperado al entrar.
—Hwoarang, tranquilízate— Trató de calmarlo un muy preocupado Lee.
—Sólo deme los resultados— Se exasperó el pelirrojo. Chaolan lo miró con resignación y dejó salir un gran suspiro.
—Aquí están— Le entregó un sobre tamaño carta con un pequeño hilo en la solapa.
El coreano no dijo nada más. Le arrebató dicho sobre y se dispuso a abrirlo con desesperación. Aún no entendía porque Lee tenía cara de angustia… pero por ahora, eso no le importó.
Respiró hondo; con locura plagada en sus ojos y una sonrisa esquizofrénica… fue sacando lenta y verticalmente los papeles que el sobre contenía… —"Laboratorios Natcore… Paciente… Fecha…"— Fue leyendo en su mente a la vez que los papeles iban saliendo del sobre.
Su estómago se contrajo cuando notó el inicio de una fotografía; y a pesar de querer saber ya quién era el desgraciado… fue sacando el papel a un ritmo más lento.
Cerró los ojos con fuerza y jaló los papeles dejando caer el sobre mientras abría nuevamente los ojos de manera rápida.
El enfoque de su mirada sólo se dirigió al sujeto de la fotografía. El aliento se le fue al mirar…
Ese cabello negro de peinado estrafalario; los ojos color caramelo, las cejas pobladas, los leves rasgos japoneses… ¡Era imposible! ¡Él lo conocía! ¡Sabía perfectamente quien era ese cabrón! No había cambiado ni un poco.
—Jin Kazama— Susurró con odio sin tener que leer el nombre y los datos a la derecha de la fotografía.
No tenía ni puñetera idea de cómo es que el muy maldito se convirtió en un pusilánime, ruin y cobarde violador. Sólo sabía que lo odiaba… lo odiaba más que nunca en la vida. Sabía que se había prometido hacer rodar la cabeza del malparido que violó a su futura esposa… ¡Y en verdad, lo haría con gusto… disfrutando cada maldita manera de hacer sufrir al imbécil de mierda!
Sus ojos se oscurecieron nuevamente… ante la ira, la furia... la locura.
Continuará…
Listo el capítulo once *:D
¡Dios, no puedo creerlo! La historia está por terminar *:') El siguiente capítulo… será el final T.T* a menos que se alargue demasiado.
Espero que les haya gustado. A mí sí *:D además… estoy muy emocionada… ya que será mi primer proyecto terminado *xD
Buuu… Marshall no apoya a Jin ):* pero en fin… supongo que tiene motivos muy válidos (?)* *xD
Espero que no haya quedado mal el lemon para quienes lo leyeron n.n* igual me gustaría saber que tal quedó; ya saben… para mejorar como escritora *:D
Mark y Asuka… ¡No me asesinen! *xD La verdad no tenía esa intención cuando este fic me vino a la mente… pero conforme fue pasando la historia dije ¿Por qué no? ¡Hasta podrían hacer citas dobles entre los cuatro! Jajajaja *:P
Christie es una traicionera, maldita, perra sarnosa D:* Ok, me disculpo por mi vocabulario *xD Pff… en el próximo capi verán un poco más al respecto.
Y… ¡Oh Oh! Tenemos un loco… (?)* Pobre Hwoarang… yo también me volvería maniática ante noticas así *xD
¡No los defraudaré! O eso espero… ¡Deseo con cada entraña de mi ser que el final les guste! La verdad es que me pone muy nerviosa… los finales son difíciles de hacer T.T*
Por último… gracias a todos los que me leen y especialmente a la linda karychela… ¡MIL GRACIAS POR TU APOYO Y ALENTARME A SEGUIR ADELANTE! ¡Besos! *:D
Dios los Bendiga *
. ..Venuz' FloriLuna. ..*
*:3
