CAPÍTULO 1: GOSHIA

Me desperté una mañana nublada de Septiembre, la cabeza me daba vueltas y parecía que estuviese borracho pero sólo era lo de siempre, cada vez que me transformaba al día siguiente tenía jaqueca y muchas lagunas.

Voy a contaros mi historia, me llamo Goshia y soy un hombre-lobo, también se nos denomina a los de mi especie, licántropos, tengo una apariencia de 19 años pero tengo muchos más, creo que tengo unos…200 años más o menos… pero antes de contaros nada os voy a dar un aviso, los que no soporten leer cosas sangrientas, dolorosas y aterradoras será mejor que vayan abandonando la idea de continuar leyendo esto ya que a partir de este momento os contaré como me convertí en lo que seré hasta el fin de mis días.

Hace ya mucho tiempo, exactamente en el año 1769, en el mes de Abril, nació un niño humano que en apariencia parecía como cualquier otro niño del planeta Tierra pero este niño era diferente, este niño tenía corriendo por sus venas sangre de licántropo aunque nadie se diese cuenta, así era. Pasaron los meses y el niño fue creciendo, a este niño le llamaron Goshia y aunque parecía débil físicamente, por dentro iba fortaleciéndose cada vez más para cuando llegase el día en que su vida cambiaría.

Al cumplir los 14 años empezó a dar muestras de su verdadera naturaleza, perdía el control en alguna que otra ocasión, cada vez que se enfadaba sus ojos verdes adquirían más luminosidad dándole un aspecto totalmente salvaje y era en esos momentos cuando liberaba algo de la fuerza real que habitaba en su interior, cuando golpeaba algo y lo destrozaba. Cansado de estar siempre igual se puso a entrenarse mentalmente para evitar esas situaciones pero no siempre lo conseguía, a medida que pasaba el tiempo se fueron reduciendo cada vez más esas explosiones de ira pero en cambio su temperatura era cada vez más alta, estaba ya prácticamente listo para darse a conocer al mundo de las sombras como lo que realmente era.

Como humano tenía amistades, ninguna sabía nada de su verdadera naturaleza hasta que un día estando con un amigo, éste le soltó lo que era, Goshia al verse acorralado por el hecho de la constancia de su verdadera naturaleza a través de los labios de su amigo, le preguntó cómo estaba seguro de lo que decía, el otro sólo sonrió de lado respondiéndole:

- Fácil, apestas a chucho.

Tras lo cual, se tapó la nariz con un toque cómico explicándole después que su verdadera naturaleza era la de un vampiro y que por eso le había reconocido como licántropo. Goshia sólo le miró expectante y su amigo le dijo que no necesitaba saber nada más, salvo su nombre de vampiro, el cual era Gin.

Así junto a Gin, pasaban los días, las semanas, los meses y los años entre insultos, broncas, risas y entrenamientos, tras los cuales caían agotados pero felices de saber que por fin tenían un rival a quien poder denominar "amigo", un día tras un entrenamiento casi se cargaron la litera superior de la habitación de Gin pero hubo suerte y sólo se quedó en una raja enorme. Pero lo peor estaba por venir meses después…

Goshia se enteró de una traición por parte de Gin, esta traición provocó que ambos se declarasen la "guerra" mutuamente, parecía que ese lazo que habían forjado finalmente se había roto, empezaron los días oscuros, días de dolor, de enfrentamientos, de masacres… y todo por culpa de una demonio.

Gin cogió un día y se reunió con Goshia en su territorio, Gin pretendía explicarle todo y dejar que Goshia diese el golpe final para acabar con la "guerra" que se había formado. A cada momento Gin miraba a Goshia preguntándose "¿cuando me atacará?", finalmente en un momento de relax de Gin, Goshia cogió y le dio un golpe en la cabeza, acabando con el enfrentamiento y dejando a Gin fuera de combate.