CAPÍTULO 3: LA PARTIDA

Goshia y Gin habían decidido que por fin tenían la fuerza suficiente como para empezar a vivir aventuras lejos del hogar, por lo que un día cogieron las cosas necesarias y se reunieron en la zona de entrenamiento.

- ¿Dónde se habrá metido ese chupasangres? Siempre se retrasa, a saber con qué me sale esta vez… - se quejaba Goshia de vez en cuando.

Al rato llegó andando tranquilamente Gin, cubierto por una capa para evitar que los rayos del sol le quemasen la piel.

- ¡Por fin! ¿Se puede saber qué andabas haciendo?

- Tranquilo chucho…estaba alimentándome para el camino, recuerda que yo necesitaré alimentarme más veces que tú.

- En fin… - suspiró Goshia – vámonos, por cierto, se supone que eres un híbrido, ¿a qué se debe el trapito encima tuya? ¿Es que acaso te me has vuelto finolis y no me he enterado?

- Te juro que algún día te mataré chucho pulgoso, me da igual que seas mi amigo…

- Oh, vamos Gin, deberías reconocer mis bromas a estas alturas de nuestra vida juntos…

Gin sólo le miró con los ojos entrecerrados y echó a andar a un ritmo rápido para alejarse de su amigo lo más posible mientras un risueño Goshia le seguía a pocos pasos. Al llegar la tarde se encontraban cerca de una posada en la linde de un bosque.

- ¿Qué te parece si pasamos la noche allí? - preguntó Goshia.

- Me parece, además estamos cansados y hambrientos, lo digo porque tu estómago se oye a kilómetros de distancia, a este paso podrías alertar a algún cazador…

- Muy gracioso "anciano de pelo blanco", no eres el más indicado para hablar, tus greñas blancas podrían verlas desde las montañas cercanas.

Tras el último comentario, Goshia recibió un bufido por parte de Gin y ambos entraron en la posada.

- Buenas tardes, disculpe, ¿no tendría una habitación libre por casualidad, verdad? – preguntó Goshia al dueño, que era un tipo gordito y de cara amigable.

- Pues habéis tenido suerte, me queda una, ¿ a dónde os dirigís? Si no es una molestia preguntar.

- ¡A usted que le importa! Denos la llave de la habitación y diganos cuanto le debemos – soltó Gin arrebatándole de mala gana la llave de la mano al posadero y subiendo luego las escaleras.

- Vaya modales se gasta su amigo…

- No hace falta que me lo diga…siento la escenita…y encima soy yo el que acabo pagando la habitación…en fin… ¿cuánto le debo?

- 80 monks (moneda de oro).

- Aquí tiene - dijo tras entregárselos y dirigirse hacia las escaleras.

- La cena es a las 22.00, no se retrasen.

- Vale, gracias.

Goshia subió por las escaleras y siguió a su olfato para localizar la habitación, la encontró fácilmente, era la única que apestaba a vampiro pero había otro olor además del de su amigo ojeroso y decidió investigarlo junto a Gin.

- Gin… ¿notas ese olor que proviene de una habitación cercana?

- Sí, lo he olido desde que hemos entrado a la posada, al contario que tú por lo que veo, vamos a investigar – tras lo cual se levantó de la cama y salió directo a la habitación contigua.

Derribó la puerta de una patada mientras Goshia se llevaba una mano a la cara en plan: "no podía ser más delicado…" y lo que se encontraron en el interior les dejó sorprendidos.