CAPÍTULO 7: LA ASESINA DE LA NOCHE DE MUGENBOURG

El amanecer sorprendió con los primeros rayos del alba a nuestros tres viajeros bañando sus cuerpos e iluminando un poco la zona en la que se encontraban, la cual estaba calcinada debido al combate de la noche anterior.

El primero en despertar fue Goshia, le siguió Ambar y tras que la explicación de lo ocurrido intentaron despertar a Gin pero era imposible, no había forma de lograrlo, hasta que Goshia tuvo una idea.

- Eh, Ambar, ¿Y si le tiramos al agua para que se "refresque un poco las ideas"? – preguntó un alegre aunque algo cansado Goshia.

- Hagámoslo, ya que no reacciona de manera normal a nuestras peticiones – respondió ella.

Entre los dos cogieron a Gin por los brazos y las piernas, se acercaron al arroyo y tras balancearle unas cuantas veces, le lanzaron al agua salpicando toda la hierba de alrededor y provocando que Gin se despertase gritando.

- ¡SOCORRO! ¡ME AHOGO!

- Jajajaja – se reía Ambar mientras se sujetaba el estómago al ver a Gin chapoteando aterrado, con los ojos cerrados y el pelo blanco y largo empapado tapándole la cara, lo que le daba un aspecto entre aterrador y cómico.

- Gin… Jajajaja… - reía también Goshia – abre los ojos y si tu mata de pelo te permite ver fíjate en tu situación.

Gin dejó en esos momentos de moverse como un histérico y se apartó el pelo, y al verse en la situación en la que estaba se empezó a poner rojo, primero por la vergüenza y luego ya de rabia.

- ¡HIJOS DE PUTA! ¡ME LA PAGARÉIS! – gritaba rabioso.

- JAJAJAJAJAJAJAJAJA – se partían de risa los otros dos. – En fin…jajaja…será mejor que continuemos nuestro viaje…por cierto chicos…gracias por salvarme anoche – dijo Ambar.

- No fue nada, ¿verdad Gin? – dijo un feliz Goshia

Gin empezó a andar furioso, avergonzado y bufando a sus dos compañeros, mientras estos dos le seguían de cerca mientras mantenían una agradable charla. Al llegar la tarde, apenas quedaban ya horas para que el sol se pusiese y diera paso a la noche, llegaron a una ciudad llamada Mugenbourg.

Gin que se había pasado todo el viaje hasta allí enfurruñado y sin abrir la boca, se giró, miró a sus amigos y echó a correr por las calles de la ciudad. Sus dos acompañantes se lanzaron en su persecución, le alcanzaron justo cuando estaba a punto de atacar a un par de personas para alimentarse, estas dos personas se dieron cuenta de lo que era y echaron a correr aterrorizados, mientras Gin se zafaba de Goshia y echaba a correr en pos de su "cena".

En esos momentos por una calle cercana se acercaba una persona de ojos rojos como la sangre y pelo rosa recogido en una coleta, vestía ropa negra y la expresión de su cara era seria. Los dos habitantes del lugar chocaron de lleno contra ella cayendo al suelo, la miraron muertos de miedo, sabían quién era.

- Tú..tú..¡tú eres la asesina de la noche! – gritó uno de los dos.

- Je…es correcto eso…te has ganado un premio humano inservible para este mundo – La chica de pelo rosa le cogió del cuello de la camisa y con una fuerza sobrenatural le elevó del suelo hasta poner su labios cerca de la yugular de esa persona, después abrió la boca e hincó sus colmillos bebiendo su sangre.

Momentos después llegó corriendo Gin y se quedó paralizado observando como una chica de pelo rosa le había robado descaradamente a sus presas y se estaba alimentando en su propia cara.

- ¡TÚ! ¡ESOS HUMANOS SON MíOS!

- ¿Qué humanos…? ¿Te refieres a este despojo de piel y huesos sin ni una gota de líquido revitalizante en su interior? Si tanto los quieres, ahí los tienes - la chica cogió los cuerpos sin vida de las dos personas de las que se había alimentado y se los lanzó a nuestro vampiro "canoso".

- ¡TE MATARÉ POR ELLO POR MUCHO QUE SEAS TAMBIÉN UNA VAMPIRO! – gritaba Gin enloquecido.

- ¿No crees que primero deberías presentarte antes de asegurar que vas a hacer algo a alguien? Ya sé que eres un vampiro, y que lo soy yo, pero me odio a mí misma por ser lo que soy pero odio aún más a los vampiros que existen en el mundo, por si te interesa, mi nombre es Raisa, Raisa Masamune.

- Yo me llamo Gin – dijo este algo más relajado pero seguía temblando de ira - y ahora te mataré. – Empezó a correr hacía ella y estiró el brazo para golpearla pero Raisa había desaparecido y en cambio el golpe se lo había llevado Goshia en la cara que había aparecido en esos momentos allí en busca de Gin.

- ¿¡TÚ ERES IMBÉCIL GREÑAS BLANCAS!? – gritaba Goshia

- ¡NO ME GRITES CHUCHO ASQUEROSO! NO ES CULPA MÍA QUE ESTÉS SIEMPRE EN EL MEDIO DE TODO – replicaba Gin.

Raisa observaba todo apoyada en la pared de un edificio mientras sonreía de forma irónica la pelea del vampiro y el licántropo.

- ME HE CANSADO DE QUE HAGAS SIEMPRE LO QUE TE DE LA GANA GIN – Goshia se transformó - TE DARÉ UNA LECCIÓN QUE NO OLVIDARÁS JAMÁS

Gin se puso en modo de ataque mientras le respondía a su amigo - ¿TÚ Y CUÁNTOS MÁS COMO TÚ CHUCHO SARNOSO?

- Muy divertido, me hacéis reír mucho… - Dijo Raisa en esos momentos – así que sois un vampiro y un licántropo que viajan juntos…qué extraño es de ver… a la vez que…¿tierno? No me digas que…¡sois pareja!

- ¿¡QUÉ ACABAS DE DECIR TÚ PELIRROSA!? – gritaron los dos.

- Lo que oís, además…jejeje, estáis rojos los dos, eso es que he atinado, ¿no? – siguió picando Raisa.

- ¡VALE, SE ACABO, TE MATO AHORA MISMO! - Dijo Gin preso de la ira.

- TE APOYO GIN – Goshia se lanzó junto a su amigo a por la vampira.

- Niños… - suspiró la vampira mientras esquivaba los ataques de ambos con suma facilidad. - ¿A cuál de los dos le gusta volar? Creo que será a ti Gin… - le agarró del pelo, y le dio un puñetazo fuerte mandándole a volar contra la casa de en frente, segundos después Goshia salió volando en la misma dirección e impactó en la pared de la misma casa. Ambos impactos dañaron gravemente el edificio provocando que se viniese abajo con un estruendo enorme, levantando polvareda y dejando muchas muertes en el desplome.

Goshia y Gin se levantaron del suelo heridos pero enteros, y se lanzaron de nuevo contra Raisa, esta vez lograron golpearla pero cuando iban a dar el golpe de gracia, Raisa escapó y Goshia destrozó la mitad de la pared de otro edificio. Así iba pasando la noche, ya llevaban 4 edificios destruidos, miles de muertes y en esos momentos se encontraban cerca del orfanato.

- Goshia…debemos acabar ya con esto… - dijo Gin casi sin fuerzas, con un ojo cerrado sujetándose el brazo derecho, la ropa rasgada pero sin camiseta, con su pelo lleno de restos de escombros y polvo y sangrando toda la cara.

- Lo sé…Gin…pero…es muy ágil…¿alguna…idea…? – preguntó Goshia no en mejor estado, él tenía la cara llena de sangre, una mano rota y estaba sin ropa salvo por un trocito de los pantalones que había resistido a la batalla.

- Sólo…se me ocurre…usar…las…bolas de…energía…

- Hagámoslo…

- ¿Qué estáis tramando? - dijo Raisa llena de arañazos, con la sangre de sus combatientes manchando su ropa rasgada, el pelo revuelto y sucio y escupiendo sangre por la boca mientras se ponía enfrente de ellos dándole la espalda al orfanato.

Ambos amigos crearon las bolas de energía con algo de la que les quedaba y se las lanzaron a la vampira que las esquivó en el último segundo, haciendo que destruyeran el orfanato en una gran explosión, dejando a ambos amigos paralizados por lo que acababa de ocurrir mientras se oían los últimos gritos de los niños en medio de la explosión.

- Gracias…por hacerme el trabajo sucio…al final me habeis ahorrado el ensuciarme las manos… jejejeje…

- Deberías callarte, estarás más guapa sin soltar una palabra – dijo una sombra con los ojos brillantes, después le dio un golpe a Raisa y se la echó a los hombros. – Y vosotros dos…

- Am…Ambar…nosotros no pretendíamos… - empezaron a decir los dos amigos mientras se abrazaban el uno al otro muertos de miedo.

- ¿¡CÓMO SE OS OCURRE MONTAR EL ESCÁNDALO QUE HABÉIS MONTADO!? ¡VENID AQUÍ, NO HUYAIS COBARDES! – gritaba Ambar mientras les perseguía corriendo por las calles llevando a una Raisa inconsciente con ella.