CAPÍTULO 9: UN SENTIMIENTO NUEVO
El nuevo día llegó, y con él trajo gritos y golpes de la habitación dónde habían dormido Gin y Goshia.
- ¡GIN, ALEJATE DE MÍ! ¡ESTÁS HELADO! - gritaba Goshia.
- ¡EL QUE DEBE ALEJARSE ERES TÚ, CHUCHO, QUE ERES UNA ESTUFA CON PATAS! – replicaba el otro.
Y así seguían cuando la puerta de su habitación se abrió y en el umbral se encontraban Raisa y Ambar, con cara de pocos amigos. Ambos amigos se giran al oír la puerta abrirse y al ver las caras de las otras se abrazan con miedo al saber lo que les espera mientras Raisa cierra la puerta, Ambar se acerca a los dos.
Minutos después salen las dos sacudiéndose las manos, y dejando la puerta abierta tras la que puede verse a ambos amigos en el suelo K.O con chichones por un tubo.
- Y no volváis a pegar gritos a las 7.00 a. m - dijo Raisa.
- O volveremos a recordaros lo que os pasará – remató Ambar.
Sobre las 10.00 a. m todos salieron a desayunar para reunirse después con el Consejo y ver qué pasaba al final con ellos. Según como se acercaban a la sala donde iba a celebrarse el juicio, el ambiente se volvía más tenso, tanto que podía cortarse fácilmente con un cuchillo.
Al fin entraron y se situaron en frente de todos los miembros del Consejo que iban a juzgarles, todos estaban sudando y comenzaron desde el principio, desde el caso de la posada.
- Primer caso, el agujero producido en la pared de una de las habitaciones de cierta posada situada en la linde de un bosque, por la noche del mismo día de ingreso de un vampiro y un licántropo en ella para pasar la noche. Ese agujero fue provocado por el impacto de un mueble contra dicha pared con bastante fuerza y tras lo cual los testigos allí presentes vieron como una "persona con alas rojizas" salía volando en la oscuridad de la noche llevando agarrados en sus manos a dos hombres. Por esto, su castigo, Ambar, miembro del Consejo, al ser un delito menor será penado con el cese de su voto y participación en su cargo durante el plazo de un mes.
- Siguiente caso, destrucción de varias viviendas, innumerables muertes y destrucción de un orfanato en la ciudad cercana, Mugenbourg. Los causantes de tales destrozos y de la reducción de la población sin contar con la muerte de los niños, son: Goshia, licántropo, y Gin y Raisa, ambos vampiros. Este delito tiene aún más miga que el anterior, pero no como para mandaros a la horca, por ello, vuestro castigo será el de servir a la "comunidad". Vuestro castigo durará el mismo tiempo que el de Ambar, un mes. Gin, tú comenzarás esta semana limpiando cada una de las dependencias de los licántropos unidos a las filas del Consejo, Raisa y Goshia, vosotros iréis a Mugenbourg a ayudar a los que siguen vivos, e intentar reparar el daño causado. Podeis retiraros todos.
Al salir se pusieron a hablar del tema, mientras daban una vuelta por los alrededores, pero llego un momento que los chicos se separaron de las chicas diciéndoles que iban a entrenar a la zona de entrenamiento, tras lo cual se alejaron y comenzaron a hablar de cosas personales.
- ¿Qué ocurre Goshia? Por cierto, os odio, a mi me toca limpiar vuestras cacas… - decía Gin.
- No es culpa mía que el Consejo te haya impuesto ese castigo… En fin… Lo que quería decirte es que… Bueno… Yo… - balbuceaba Goshia.
- Quieres soltarlo ya, espera… - Gin miró a Goshia y luego se fijó en como se alejaban Ambar y Raisa y de cómo su "hermano" no paraba de mirar de vez en cuando para allá. - ¡A ti te gusta una de las chicas! – gritó sorprendido Gin.
- Qué… - dijo Goshia empezando a sonrojarse - ¡no grites eso!
- O venga… Sabes que nunca has podido ocultarme nada, pero hasta ahora nunca te me habías enamorado… qué bonito… ¡voy a llorar de la emoción! – decía Gin burlón y sonriente de ver a su amigo con ese nuevo sentimiento aflorando en él.
- Baka… - susurró Goshia – Está bien, lo admito, me gusta Raisa, tiene un nosequé que me atrae.
- ¿¡QUÉ TE GUSTA ESA LADRONA DE COMIDA!?
Goshia se lanzó encima de Gin para intentar que las chicas, sobretodo el oído fino de Raisa, no oyesen eso.
- Calla, ella no debe saberlo…
- Pero… ¿Por qué no?
- Por dos razones, primera porque nuestras razas son desde siempre razas que se han llevado a matar, y segundo que no sabemos si está casada o qué…
- Lo investigaremos, venga vamos a los archivos públicos de la biblioteca del Consejo.
Ambos amigos se encaminaron a la biblioteca, pero no encontraron nada sobre Raisa que no supiesen ya, así que salieron de allí, cenaron y se fueron a su habitación a descansar ya que al día siguiente les tocaba comenzar ya con el castigo impuesto por el Consejo.
