Ya en su cuarto antes de dormirse los niños expusieron algunas dudas.
-Creen que seguiremos viendo al señor Hasgard?- pregunto Salo
- No podemos saber eso con seguridad, él es un caballero dorado ahora. El caballero dorado de Tauro. Tal vez no tenga tiempo para nimiedades- se dio vuelta Teneo ocultando su rostro con tristeza.
Celinthia sonrió en su cama- El señor Hasgard se preocupa por nosotros, y es una buena persona. Por eso es un caballero dorado, y estoy segura que volverá a ser nuestro maestro en un futuro.
Cuando la chica terminó de hablar notó que ellos se habían dormido, pero ella no podía. Se puso a recordar el entrenamiento y lo bien que estaban en ese momento, se apenó al pensar que no volvería a suceder en un buen tiempo. Ella sabía que su maestro era fuerte pero igual se preocupaba ante las amenazas que enfrentaría el hombre. Se levantó en camisón y descalza para tomar un vaso de agua de la cocina ya que su garganta se secó. Al volver por el pasillo paso por la puerta del baño que estaba entreabierta, miro a través de ella casi sin querer. El Santo de oro se estaba bañando , el vapor cubría el lugar sin embargo pudo notar la mitad de su cuerpo desnudo dentro de la bañera. Sus cabellos blancos caían en sus hombros, y parte de sus pies salían del agua. El vapor que no era ni mucho ni poco, se mezclaba con la figura de aquel hombre. Lo vio guapo en ese lugar casi sin ropa. No lo había visto antes así. Abrió un poco más la puerta levemente para que él no lo notara y ver mejor. Miro a ambos costados para asegurarse que nadie se había levantado y siguió observando a Hasgard que ahora estaba levantado exhibiendo su cuerpo desnudo por detrás, el agua se le escurria en cada músculo de su espalda, sus omoplatos se tensaban al lavar sus cabellos. Cuando parecía que se iba a dar la vuelta la ansiedad por ver de la muchacha hizo que soltara el vaso y se rompiera en varios pedazos. Miró hacia los pedazos de vidrio haciéndose la tonta.
El caballero salió con una toalla en sus caderas-Que sucede? Estás bien?- miro el suelo regado de vidrios.
Celinthia se dejó caer levemente hacia él para sentir su piel sobre la de ella con tanta suerte que piso un vidrio clavándoselo en el pie, gimió de dolor, Hasgard la tomo en brazos para sostenerla y la examinó con la mirada- Celinthia , dime algo
-No me siento bien, iba a buscar agua-elevó su rostro quedando a propósito cerca de sus labios- y no me sentí bien
Hasgard la sostenía sobre él para que se mantuviera parada-Debes tranquilizarte seguramente sean los nervios, no tienes que estar así ya les expliqué que no tienen de qué preocuparse- le dijo con ternura.
La chica tenía el corazón agitado y las mejillas rojas como si hubiera corrido una maratón al estar tan cerca de él- Creo que me lastime -dijo elevando un poco el pie
-Vamos a curarte, si?-le dijo haciendo que su aliento con olor a menta rose sus labios, lo abrazó aprovechando la situación y acurrucandose en su pecho-Te llevaré a tu habitación para curarte eso
-Es que no quisiera despertar a los chicos- le dijo ya en sus brazos porque quería estar a solas con él. El caballero asintió.
Ella se notaba muy pequeña en sus brazos, sonrió sobre su hombro tiernamente. Él notó la suavidad de su piel y las curvaturas de su cuerpo aunque hizo caso omiso a eso al momento llevándola a su habitación para recostarla. Hasgard tomó su pie, y sacó cuidadosamente el vidrio. Ella podía curarse pero dejo que él lo hiciera ya que le gustaba que la cuidara y el contacto de su piel. Se ruborizo al notar que aún llevaba sólo la toalla, quizás de forma inocente él creía que ella no lo miraría de la manera que lo estaba haciendo. Se sentó con unas almohadas sobre su espalda, y corrió los cabellos que se posaban en sus ojos. Él la miró mientras tomaba unas vendas para limpiar la sangre. Desde ese lugar, casi sin querer pudo ver su ropa interior asomada debajo de su vestido. Apartó la mirada al instante ...sabía que no era lo que la chica buscaba sino que había dado la casualidad que había quedado de esa manera. -Al parecer no es un corte profundo, sólo te ardera un poco pero mañana estarás bien-le sonrió dulcemente. Ella le devolvió la sonrisa-gracias señor Hasgard.
-Por cierto tomaste el agua al final?
Negó con la cabeza, e intentó apoyar el pie y aunque no le dolía tanto hizo como que sí para quedarse allí.
-No-la recostó despacio- te lo traigo. Te quedarás aquí hasta que puedas caminar.
La niña hizo caso, era lo que quería. Estar allí al menos unos momentos antes de volver a su habitación además el caballero era una persona muy dulce y le gustaba que la mimara un poco. Hasgard le trajo un vaso con agua y unas uvas para que comiera.
-A pesar de ser algo superficial perdiste bastante sangre, quizás por eso te sientas un poco mareada. Será mejor que comas algo dulce- le dijo ofreciéndole todo en un pequeño plato
-A lo mejor también es porque no comi bien, estaba preocupada por usted
El caballero se movió a un lado , y se puso unos pantalones detrás de un biombo que había allí. -Te lo dije celinthia no tienes que preocuparte y también deberías descansar más. Se que entrenas duro pero no te tienes que sobre exigir. No es bueno para tu salud. Un caballero tiene disciplina, pero también debe cuidarse y para ello necesitas equilibrio- salió y se puso una remera delante de ella. Arregló sus cabellos en forma de coleta y siguió su idea- Tienes que tener más responsabilidad en tu cuerpo
Ella se avergonzó un poco porque si bien le hablaba tranquilo sabía que en parte la estaba retando como un padre, que ella no tenía ya que habían fallecido apenas era una niña. Ahora más en la adolescencia sentía un poco la ausencia y si bien el santo de Tauro no era su padre a veces se comportaba como tal. Aunque en estos momentos las palabras sonaron paternas, sus pensamientos hacia él no eran como los de una hija a su padre.
Comió una uva quitando las semillas sutilmente y dejándolas sobre el plato- Tiene razón pero es que quiero ser fuerte como usted
-Y eres fuerte- le alboroto el flequillo- pero aun te falta aprender algunas cosas.
-Lastima que ahora usted no podrá estar con nosotros- se entristeció y bajo la mirada
El suspiró, notó que sus pechos escapaban un poco por el escote de su vestido, la chica también lo notó y se encorvó más para que se notarán mejor. Esta vez el taurino no pudo evitar quedarse mirando aquellos blancos y pequeños pechos - El deber es el que llama pero de todos modos siempre los protegeré- subió su mirada pasando por su cuello hasta sus ojos purpuras que lo miraban de una forma risueña ahora. Celinthia lo abrazó tirandolo contra ella- Señor Hasgard , puedo quedarme con usted está noche?-le susurró
El Santo de oro suspiró y le devolvió el abrazo aunque un poco mas rudo. Tal vez porque sentía un cariño o porque sintió que ella lo necesitaba- pero tienes que dormir , me quedaré aquí a vigilarte
-si-lo miro a los ojos- además no me siento bien, y si podría quedarse a mi lado...
... continuará...
