Cinco: Las Muñecas de Fuego

Al día siguiente de mi penoso debut en los escenarios, fui a la disquera buscando tener cuanto antes mi demo con mi primera canción, pero su recepcionista me dijo que ya no lo tienen y que, en lugar de ellos, un promotor lo tiene en su poder. Tras permanecer allí por un instante, las coincidencias del destino me llevaron a toparme de nuevo con el Sr. Hayabusa; aprovechando su presencia, quise hacerle unas preguntas hasta saber que era él quien tenía el casette… o sea, me mintió en su cara. ¿Por qué no me dijo, desde el comienzo, que estuvo involucrado con la disquera? Porque, según él, quería proteger mi futura carrera como cantante, pero se dio cuenta que no era así y quiso rectificarse por su error a pesar de que pretendo seguir con mi carrera impulsada por otros que no sean él. Así que, su engaño laboral lo pase por alto, pero le advertí que no vuelva a cometer dicho error sino… estaría en graves problemas. Regresando al hotel, me lleve una desagradable sorpresa cuando supe, por medio de los encargados, que unos ladrones saquearon mi cuarto y se llevaron una gran cantidad de dinero, la mayoría para ser exactos; con razón, el desorden que vi en mi habitación era notorio. Entonces, tome de mi billetera cincuenta dólares y me fui a una fuente de soda para comer algo porque moría de hambre y mientras el vendedor me ofrecía algo, yo voltee para una de las mesas y vi a tres chicas que se divertían apostando dinero por algo, bailando y brindando. El señor me decía que esas jóvenes, a quienes las consideran como sus clientas favoritas, son bailarinas de un bar que se hacían llamar "Las Muñecas de Fuego"; ellas son la atracción principal donde la gente, en su mayoría hombres, se aglomera para verlas. Entonces, el señor me otorgo una tarjeta donde está la ubicación exacta del bar para que pueda ir a investigar por casualidad. Nutrida por tanta información que me brindaron de manos de fuentes extrañas, estaba lista para tomar un nuevo atajo con la intención de ganar algo de dinero bailando y cantando en un bar para conseguir mi sueño de lanzarme al estrellato.

Bar "Dolls Rainbow", Domingo 3pm.

Al día siguiente, seguí las indicaciones como me dijo el vendedor de la fuente de soda y fui a dar con la ubicación exacta del bar que me recomendó luego de observar atentamente a sus bailarinas. Con ayuda de su tarjeta, llegue allí y abrí la puerta porque estaba abierta, pero no había nadie… excepto una voz femenina.

"Hola… ¿hay alguien allí? Hay cajas grandes que me interrumpen el paso". Dije.

"Si, adelante. Oye, tómalas, cárgalas y llévalas al sótano. Aquí te espero". Dijo la mujer a lo lejos, mientras las sujete sufriendo porque pesaban mucho.

"Hola… aquí te las traje y si que estaban pesadas… Hola, soy Kokoro". Dije, presentándome ante la mujer que parece ser la dueña del bar.

"Mucho gusto. Soy Kasumi, este el sótano de mi bar y yo soy la dueña. Supongo que viniste aquí porque quieres trabajar aquí con nosotros, ¿verdad?". Pregunto Kasumi.

"Así es. He venido desde muy lejos y sin empleo; entonces, vine aquí, bajo la sugerencia de un amigo, con la consigna de ganarme dinero trabajando para usted. Creo que este sería un paso importante en mi camino por convertirme en una cantante, sueño por el que persigo para hacerlo realidad". Dije.

"¿Quieres ser cantante? Vaya, es la primera vez que una chica viene a mi bar con la convicción de cachuelearse para cumplir su sueño… interesante". Dijo Kasumi.

"A ver si me da la oportunidad de estar aquí porque, desde que llegue a las Vegas, no he tenido tanta suerte. Por favor…". Dije.

"Está bien, te daré la chance de que vengas a trabajar aquí por vez primera, pero ni creas que con esa historia… me conmoverás a pesar que me convenciste; estate en el bar a partir de las 11pm porque arrancamos con la función. Esta noche, conocerás por dentro la salvaje acción de mis "muñecas de fuego", nos vemos". Dijo Kasumi.

"Gracias a usted por concederme la chance y será hasta la noche, adiós". Dije.

"Ah, una última cosa… solo estarás a prueba. Si me fallas, pierdes". Dijo.

Camino al bar, Lunes 10:56pm.

Estaba contenta porque la dueña de su bar me permitió ingresar al lugar para trabajar como bailarina a prueba sin que sus chicas se dieran cuenta de ello. Sin embargo, un simple error podría marcar mi destino, así que debo ser consciente en no poder cometerlos. A la noche siguiente, siendo uno laborable, recibí una llamada y aunque fue del Sr. Hayabusa, no lo conteste porque estaba a punto de salir a debutar por primera vez en el bar, a pedido de su dueña.

Interior del Bar, cuatro minutos después…

Cuando ingrese al local, me di con la sorpresa de que la gente abarrotaba y ni cabe ni un alfiler, pero me arme de valor para que me hicieran pasar. De repente, cuando quedaba un mínimo espacio abierto, vi que las chicas bailaban en la barra; cada quien hace movimientos libres, pero también siguen una coreografía preparada. Era increíble ver, con mis propios ojos, como derrochaban sensualidad para deleite del público; mientras me di vuelta, Kasumi me sorprende por detrás.

"Oh… ¿Pensabas retirarte del bar sin previo aviso?". Pregunto la dueña.

"No, más bien… quería buscarte, pero no podía pasar por el tumulto que hace". Dije.

"Pues, me encontraste. Bien, quiero hacer algo contigo…". Dijo Kasumi que tomo una tijera, corto mi blusa y rasgo mi falda con sus propias manos.

"¿Qué hiciste con mi ropa? ¿Por qué la rompes con manos y tijeras?". Pregunte.

"Porque quiero que te veas sexy como mis chicas a quienes ves allí". Dijo Kasumi, mientras me mostro a sus bailarinas cuando ya las observe previamente.

"A mí me gusta verme como estoy". Dije, pero Kasumi me llevo a la barra tras término el baile y tomo el micrófono para presentarme en sociedad.

"Eso no interesa… Chicos, ¿pueden prestarme un poco de su atención, por favor? Les presento a… Kokoro, ella nació en un ambiente de salvajes en la jungla y se hizo una marca en el hombro izquierdo intentando pelear contra una bestia". Dijo Kasumi, mientras la gente se reía de mi porque todo lo que asevero era falso.

"¿Tu eres nueva aquí? Hola, soy Hitomi, mucho gusto". Dijo la chica que empezó a servir tragos a los clientes que se posan en la barra en pequeños shots.

"Si, recién empiezo a trabajar. Me llamo Kokoro". Dije, estrechando mi mano.

"Hola, soy Leifang. ¿Novata aquí, verdad?". Pregunto la china que bebe un shot de trago y la devuelve en una botella de cerveza.

"Claro… Oye, ¿Cómo haces para tomar cerveza y licor al mismo tiempo?". Pregunte.

"¿Nunca te enseñaron a beber? Bueno, allá tu, pero te enseñare para que lo aprendas y no volver a repetirlo: tomas un shot del más fuerte licor que hay y te lo bebes; luego, agarras la botella y lo escupes. Listo, no es nada difícil… es tu turno". Dijo Leifang, mientras me miro como hacía lo propio.

"Ya lo hice y, de todas maneras, no me gusta el sabor de ambos licores. Oye… ¿Cómo hacen para bailar sobre el fuego si están corriendo el riesgo de perder sus vidas tomando en cuenta lo peligroso que es?". Pregunte porque me llamo la atención de que, en su coreografía, incluyan un elemento riesgoso.

"Una se sostiene por la viga de arriba (Hitomi) y, en este caso, Ayane o yo caminamos despacio por el fuego y luego los asistentes se encargar de apagarlo para que no exista esta clase de peligros. Felizmente, todo lo hacemos con mucha precaución para que nadie salga herido del lugar". Dijo Leifang.

"Novata… haz algo o la dueña te saca a patadas del bar". Dijo la peli-morada.

"Yo no sé bailar, lo lamento. Al menos, fungiré de bartender… para servir tragos a la clientela, pero… no veo agua por ningún lado. ¿Sirven aquí agua?". Pregunte.

"No hay… (toma el micrófono) Todos escúchenme… Yo les pregunto, ¿servimos agua en este bar?". Pregunto Kasumi que se acerco a mí y luego, interactuó con la gente.

"¡Al demonio con el agua! ¡Al demonio con el agua!". Gritaba el público a viva voz y al unísono. Mientras tanto, las chicas tomaron unas mangueras y rociaron grandes chorros de agua que terminaron empapados. De repente, sonó la música (pachanga a todo volumen) y ellas se disponían a bailar una segunda coreografía.

"Fue un placer conocerte, 'Kokor-isa'…". Dijo Hitomi, mientras tomo un sombrero y subió a la barra animando a la gente a subir para bailar con ella y sus amigas.

"Kasumi, recién es mi primera vez en el bar, pero no quiero que me despidas tan pronto por no haber hecho casi nada". Dije.

"No te molestes porque aun no te despedí, pero puede que cambie de parecer. Hagamos una cosa: te daré 250 dólares para que vayas a un centro comercial con Hitomi, mi asesora de modas. Cómprate la ropa más sexy que encuentres y mañana vente transformada, me sorprendería si sobrevives a otra noche". Dijo Kasumi.

"Luxor Hotel y Casino", 2:24am.

Regrese totalmente agotada de mi primer y no tan provechoso día de trabajo en el bar. Sin embargo, termine satisfecha por recibir dinero en efectivo para comprarme nueva ropa y una invitación para seguir trabajando en el bar. Ahora, tengo que contarle estas noticias a mi prima Tina mediante un correo.

Querida Tina:

He decidido darle un giro inesperado a mi lucha por ser cantante. Luego del papelón que tuve en mi debut sobre los escenarios, el destino tomo la decisión por mí y me metí a trabajar por primera vez en un bar. Aunque no bailo como las otras chicas que se desenvuelven bien sobre la barra, estoy fungiendo como mesera, pero estoy aguardando el momento para subir allí y cantar frente al público que, cada noche, llena el local y no me deja pasar. Te aseguro que ganar dinero en el bar me pondría mucho más cerca de realizar mi sueño de ser cantante, pero el camino seguirá alargándose más y complicándose mas aunque no me rendiré aun.

Kokoro.