Siete: Rompiendo el Hielo

A la tarde siguiente, después de mi primer día en el bar, Hitomi llego a mi habitación para llevarme al centro comercial y comprarme toda clase de ropa para lucir mejor que nunca. Luego de un rato, al celular me llego una llamada: si, era el Sr. Hayabusa. ¿Qué quería él? Conversar conmigo porque después tendría tanto que hacer. Me pregunto si conseguí un trabajo y le respondí que si; de paso, le invite al bar para que vea como chambeo como mesera, mientras mis otras compañeras bailaban en la barra y también atendían a los clientes. Le di la ubicación exacta y aproveche también para preguntarle si tienen pactado un concierto en otra discoteca y que no sea parte de un concurso de talentos, pero él me dijo que no. Les contare que, realmente, no me había sentido tan bien conversando con él y tenía la corazonada de que pronto daría un concierto que me servirá para sacarme el clavo luego de la vergüenza que pase en mi presentación anterior. Tras terminar la pequeña charla, las horas transcurrieron y cuando se hizo de noche, comenzaba mi segundo día en el bar, pero con un pequeño error: resulta que cuando llevaba una serie vasitos con tragos en una misma bandeja, tropecé con un cliente haciéndome caer y rompiendo todo lo que tenía a la mano. Kasumi me llevo a un rincón y me llamo la atención diciéndome que este error me podría costar caro, pero me perdono con la condición de que no cometa más errores, porque yo misma me juego el puesto. Me fui a los camerinos con mi cara de tristeza, seguida por Hitomi que me consoló y me dijo que un hombre guapo estaba allí… seguramente era el Sr. Hayabusa que accedió a mi invitación y, precisamente, no me equivoque. Con el converse por un rato porque le dije a la dueña que no me demoraría mucho en atenderlo, pero de todas maneras… el quiso dejar que siguiera trabajando en el bar y así… mañana podríamos conversar largo y tendido. Entonces, nuestro encuentro fue breve, pero hermoso aunque al día siguiente, las cosas se prolongarían tal como acordaríamos ambos.

"Luxor Hotel y Casino", Viernes 3:22pm.

Han pasado tres días y no volví a ver al Sr. Hayabusa cuando pensé que ambos quedáramos en hablar el día después de nuestro breve encuentro ocurrido en el bar. Bueno, el anduvo tan ocupado que no tuvo ni siquiera tuvo tiempo para estar conmigo, allá el; lo mejor fue que cada quien vaya con su propio ritmo.

"¿Tío Bass? Oye, te invito para que mañana me veas en mi trabajo… en el bar, pero no sé si podrás porque sigues ocupado con tu gira al lado de Tina". Dije.

"Descuida, Kokoro… Iré mañana a verte porque la gira de los luchadores por todo el país se cancelo debido a que hubo falta de garantías en la mayoría de las presentaciones. En este momento, estamos en Canadá y abordaremos un vuelo que nos lleve vuelta a Las Vegas, puede que mañana estemos allí". Dijo Bass.

"Lamento tanto que la gira que tanto me dijeron no llegue a culminarse… Hubiese sido lindo que volvieran a los cuadriláteros y sentir el calor ferviente de los fans que los aplaudan sin cesar. Sin embargo, me da tanta alegría volverlos a ver y lo mejor aun es que estoy pensando en invitarte a mi trabajo, en el bar". Dije.

"¿En serio? Gracias… ¿Y dime, como es ese bar del que mencionas?". Pregunto mi tío, curioso por enterarse de todo sobre mi trabajo.

"Es un bar colorido; allí mis compañeras se meten a la barra y bailan unas coreografías bien complicadas que ni yo sería capaz de hacerlo. En mi caso, yo solo me encargo de servir los tragos de todo tipo a la gente, pero allí no sirven agua porque no les gusta. Bueno, ¿Qué te parece si te veo a la medianoche?". Pregunte.

"Por supuesto, Kokoro, allí estaré mañana… Nos vemos, entonces". Dijo Bass.

Bar "Dolls Rainbow", 12:34am.

Leifang y Hitomi continúan bailando en el bar, pero como era otro fin de semana más, la gente entra en masas y eso hizo que se produjo una sobrecarga en el lugar. Para colmo de males, parte del público masculino se pasaron de copas y quisieron aprovecharse de ellas; todo termino siendo una batalla campal dentro del bar.

"¡Dios mío! Tenemos que hacer algo porque están destruyendo el bar, necesito la ayuda de alguien…". Dijo Kasumi, mientras un oficial de la policía vino al bar.

"Exceso de público en el bar significa un delito que es penado con multa. Necesita desalojar a varios asistentes en un plazo máximo de media hora". Dijo el oficial.

"De acuerdo, oficial; precisamente, echare de mi bar a patadas aquellos que están bebieron de mas y que ocasionan un gran pánico aquí". Dijo Kasumi.

Sin embargo, eran inútiles los intentos porque el caos se quería salir de control, la pelea estaba en su punto máximo y no servía de mucho el hecho de calmar a la gente que ocasionaba estos estragos. Hasta Leifang y Hitomi sufrían dichos embates y no podían escapar de ellos.

"Apresúrese, sino su lugar quedara multado y usted irá a parar a la cárcel con sus bailarinas". Dijo el oficial de policía.

"De acuerdo… Oigan, por favor, les vamos a echar unos potentes chorros de agua si esta situación sigue tal como esta". Amenazaba Kasumi.

Las cosas ya no daban para mas, pero en ese momento… cuando dos personas se peleaban, uno de ellos se choco contra la rocola y empezó a sonar una canción que era de mis favoritas. Frente a mi estaba el micrófono y, después de pensarlo tantas veces, tome la iniciativa de cogerlo, cantar y perder el miedo escénico.

Nota: la canción completa esta en el siguiente link: watch?v=vNoKguSdy4Y

"¿De dónde saco esa voz Kokoro?". Pregunto Kasumi, tras escuchar mi voz.

"No lo sé, pero está sirviendo de mucho porque los señores pasados de copas desalojan el lugar de a pocos… Ella tiene una voz encantadora". Dijo el oficial.

"Eso… Las chicas están subiendo a la barra… ¿Por qué no pensé en Kokoro desde el principio? Ella está poniendo las cosas en orden". Dijo la dueña.

"Muy bien. Diles a los que faltan que desalojen el lugar, es la última llamada porque no quiero forzarlos a multar el bar". Dijo el oficial.

La reacción fue de inmediata porque los borrachos se retiraban poco a poco del lugar, mientras Hitomi y Leifang se zafaron de los que las cargaban y se acercaron a mí en la barra para acompañarme bailando. Hasta un periodista de prensa escrita se acerco a tomar una foto de mí cantando en la barra.

Al día siguiente en el bar, Sábado 3:12am.

"Mira, Kokoro… estas en la portada de este periódico e hicieron un informe de tu hazaña en el bar donde dicen cosas maravillosas sobre ti". Dijo Leifang.

"¿En serio? Déjame ver… Dios, poco a poco me volveré famosa; este fue solo el primer paso para lanzarme al estrellato". Dije, mientras veía el artículo.

"¿Y cómo se te ocurrió subirte a la barra, tomar el micrófono, cantar y perder el miedo escénico ante tanta gente que te vio así?". Pregunto Hitomi.

"Pues… quería tener la iniciativa de poner orden ante tanto alboroto y se me ocurrió cantar para calmar el asunto y perder el miedo". Dije.

"¿Cómo se llama el tema que interpretaste?". Pregunto Leifang.

"'I knew you were trouble' de Taylor Swift, es de mis temas favoritos…". Dije.

"¿A dónde piensas ir luego de que nos salvaras de que me llevaran a la cárcel y pusieras en orden todo el bar?". Pregunto Kasumi.

"Pues… no sé, planeo caminar por la calle, mirando las casas, los edificios, lo que sea… Quizá hasta se me ocurre celebrar mi primera hazaña". Dije.

"Damas y no tanto de caballeros, les presento a mi adquisición mas reciente del bar, un fuerte aplauso por favor…". Dijo Kasumi, mientras me llovieron aplausos.

"O sea… ¿ya me convertí en una 'muñeca de fuego', verdad?". Pregunte.

"Claro que eres una 'muñeca de fuego', pero faltan pulir algunas cosas más. Sin embargo, soportar una semana entera trabajando en el bar… es todo un logro porque casi nadie logro aguantar siete días con la presión de chambear así. Tu caso, Kokoro, es totalmente lo opuesto; así que, felicitaciones". Dijo Kasumi.

Exteriores del bar, 3:26am.

Mientras terminaba de trabajar en el bar y recibir una buena cantidad de dinero por permanecer laborando por una semana entera, frente a mi apareció alguien que me hacía falta verlo: si, nuevamente el Sr. Hayabusa hace su presencia en plena madrugada, pero tiene tanto que explicarme debido a que falló en su promesa.

"Vaya, hasta que al fin, osas aparecerte por mi camino cuando pasaron más de tres días de plazo… La promesa debió cumplirse la noche del miércoles para el jueves, no la noche del viernes para el sábado. Ahora, ¿Qué excusas tienes para explicarme ante tu larga ausencia?". Pregunte.

"Tengo una sola, excusa por la cual quiero que escuches: estos últimos días andaba tan ocupado que ni siquiera me alcanzo el tiempo para verte. Además, quería llamarte a tu celular para contártelo, pero no me contestaste ni una llamada". Dijo Ryu con la mejor intención del mundo.

"Lo siento, no sabía que me llamarías… Pero hiciste una promesa conmigo de que estuviéramos conversando cuando yo saldría de aquí y no la cumpliste". Dije.

"No importa… La cuestión es que me rectifico ante tu presencia, esperando que comprendas lo difícil que fueron estos últimos días. No quiero terminar peleado contigo por detalles simples… Bueno, te veo contenta… ¿A qué se debe tanta felicidad aparte de verme por la calle a estas horas?". Pregunto Ryu.

"Estoy feliz porque me regalaron dinero en efectivo solo por sobrevivir a una semana de arduo trabajo todas las noches en el bar. Ninguna otra chica que entro por allí pudo aguantar tanto que yo, esas no pasaron ni un día… y se fueron más rápido. Yo, en cambio, me mantuve aquí pese algunos errores". Dije.

"Muchas felicidades… ¿Podemos seguir platicando, mientras te acompaño a tu hotel?". Pregunto Ryu, mientras caminamos en la calle y charlamos a la vez.

"Claro… Ah, y te perdono por las fallas que cometiste". Dije.

Mientras continuaba platicando con el Sr. Hayabusa, aprendí la lección de que no confiaría en sus promesas porque tenía la certeza que el volvería a fallarme. Sin embargo, el juro no cometer el mismo error y yo le perdone por eso para no quedar peleada con el… Desde que lo conocí, mantuve una amistad que era inquebrantable, pero empiezo a sentir cosas por el que no me atrevo a decirlo en persona; ahora, solo me queda esperar el momento adecuado para declarar su amor ante él.