Ocho: Subastando al Amor

Quería pasar de página luego de tener un mal día de trabajo en el bar, pero seguían las malas noticias: resulta que, tres días después, el Sr. Hayabusa no cumplió con la promesa que hizo de que nos encontráramos a la salida de mi trabajo al día siguiente. Esa vez, llame a mi tío Bass que seguía de gira junto con su hija Tina por todo el país, pero este me aviso que dicho tour se cancelo por carecer de garantías en la mayoría de sus shows y que tomaran un vuelo que los lleve de vuelta a Las Vegas; por ahora están en Canadá. Aproveche la plática para hablarles del bar y hacerles una invitación para que me visitaran esta noche, cosa que aceptaron sin pensarlo dos veces. En el bar, mientras tanto, era una noche de fin de semana y la gente venía en masas haciendo de esto una sobrecarga de personas; lo peor del caso es que su mayoría se pasó de copas. Peleas por un lado, destrozos por el otro, parecía que las cosas se saldrían de control y que Kasumi no era capaz de poner orden por su cuenta, a pesar de que la policía le advirtió que debía desalojar a varios ya que el exceso de público es un delito penado con una multa y con ella encerrada en prisión. Lamentablemente, todos sus esfuerzos por intentar sacarlos de allí eran en vano porque los 'facinerosos' también se querían aprovechar de Hitomi y Leifang; sin embargo, lo que ellos no contaban eran conmigo porque, en medio de una pelea, un hombre choco con una rocola y, de repente, sonó una de mis canciones favoritas. El micrófono estuvo frente a mí y, luego de pensar varias veces, lo cogí y comencé a cantar perdiendo el pánico escénico para sorpresa de todos los presentes. El orden volvió al lugar, los borrachos despejaron en su totalidad, mientras que nadie creyó que la excelente voz que escuchaban provenía de mí y también presenciaban perplejos como mis compañeras subían a la barra para cantar y bailar conmigo…. Después de cerrar el bar, estábamos todos charlando y celebrando mi hazaña; Kasumi me presento en sociedad como su nueva adquisición después de una semana de permanecer allí trabajando y soportando la presión de la chamba. Luego de salir con dinero, el Sr. Hayabusa me esperaba para excusarse por haber fallado en su promesa… y le creí como una ingenua perdonándolo por su error. Casi paso una semana en Las Vegas y mi amistad que entable con él es inquebrantable pese a tener algunos altibajos, pero… nunca me atreví a decirle que estoy enamorada de él. No quiero lastimarlo, mas debo declararme su amor antes que terceros descubran que estamos juntos.

Quiosco, Sábado 4:51am.

Inesperadamente, nos quedamos platicando encima del carro donde el vino y nos dormimos en ella; al cabo de unas horas, nos despertamos y fuimos a comprar una historieta clásica de esas cuyo protagonista es un superhéroe, al Sr. Hayabusa le fascinan dichos libros. Después, con la luz del sol saliendo y alumbrando nuestro día, fuimos al mercado a comprar pescado para que mi manager se los lleve a su familia y tras el término de este madrugador paseo… nos despedimos.

"Luxor Hotel y Casino", 6:37am.

"Las portadas en los periódicos hablan de tu hazaña en el bar. Cantaste sin miedo y pusiste en orden todo el establecimiento evitando que tu dueña vaya directo a la cárcel. Y lo mejor de todo es que rompiste el hielo; ahora, con seguridad… puedo decir que estas lista para dar otro concierto en una discoteca distinta". Dijo el.

"Claro que lo estaré porque ya perdí el miedo escénico; por cierto, todos comentaron la prodigiosa voz que tengo y eso es un primer halago que recibo. Bueno, señor, he disfrutado mucho de este paseo a plena luz del día… ¿Qué le parece si nos vemos en el bar esta misma noche? Estate allí a las 12". Dije.

"Kokoro, no sé si pueda estar allí, pero hare todo lo posible por hacer un hueco en mi apretada agenda para verte en el bar. Te acompaño a tu habitación". Dijo Ryu.

"Llámame para que me lo hagas saber… Gracias por este momento que pase con usted, pero antes de que se vaya… quiero decirle algo que debía decirlo antes aunque no quise por temor a que saliera lastimado. Sr. Hayabusa, estoy sumamente enamorada de usted desde nuestro primer encuentro". Dije, perdiendo el pudor.

"Kokoro… no siento que me hayas lastimado. Te agradezco el hecho de que fueras tan valiente al decírmelo, pero sugiero que no esperes a última hora para que te declares tu amor hacia mi abiertamente; la próxima vez hazlo ni bien sientas que quieras expresar tus sentimientos hacia mí". Dijo Ryu.

"Ok… Gracias por tu consejo…". Dije, mientras tome la iniciativa de dar, por primera vez, mi primer beso hacia el Sr. Hayabusa en su misma boca.

"Besas tan bien, Kokoro, para ser la primera vez. No me cabe duda de que te enamoraste de mí por ser sincero, amable, trabajador, en fin… Yo, por el contrario, me enamore de tu ternura, carisma, belleza y sencillez, pero, por sobre todo, tu sensualidad te define mejor que ninguna otra característica". Dijo Ryu.

"Eso quisieras que muestre, ¿verdad? Lo mostrare cuando nos veamos en el bar esta misma noche… Por ahora, me voy porque casi no dormí nada desde que nos fuimos del bar y me quiere dar sueño; nos encontraremos en la noche, no me falles". Dije, mientras me despedí de mi manager con otro beso en la boca.

Al fin, me despoje de la inocencia que tenia dentro y saque a la mujer que estaba oculta en mi interior. No fue fácil expresar mis sentimientos y declarar mi amor hacia el Sr. Hayabusa, pero tenía que buscar el momento adecuado para conseguir mi propósito. Ahora, debo guardar el secreto entre los dos para que ninguna de mis compañeras en el bar sospeche que tengo una relación sentimental con mi manager. En la tarde, mi celular me despertó con un mensaje enviado por mi tío Bass.

Más tarde, ese mismo día, 1:37pm.

"Hola Kokoro… Lamento tener que despertarte de este modo, pero tengo que anunciar una mala noticia: tu prima Tina y yo perdimos el vuelo que nos lleve de vuelta a Las Vegas. Ahora, desde Canadá, tenemos que aguardar hasta mañana a primera hora para regresemos a tu casa; me temo que no podremos verte trabajar en el bar como habíamos quedado luego de nuestra charla de anoche. Cuídate mucho y que Dios te bendiga. Tu tío".

"Que pena… Me hubiese gustado que me viera por primera vez trabajando y ganando dinero… Lástima". Dije, mientras me invadía la tristeza.

Bar "Dolls Rainbow", 11:12pm.

Parecía que esos facinerosos nuevamente volvían hacer de las suyas invadiendo nuestro bar, pero esta vez en mayor cantidad. Ahora que Kasumi presencio los hechos que sucedieron ayer, no lo pensó dos veces y decidió recurrir primero a mí para sacar a esos borrachos intrusos y poner las cosas en orden.

"Kokoro, necesito pedir un favor. Una vez más, la gente esta aglomerándose, pero esta vez vinieron mas publico del que tuvimos ayer… Anda, súbete a la barra y cántate cualquier canción, la que te sepas o haz lo que se te ocurra porque de hacerlo, permanecerás trabajando en el bar de por vida". Dijo la dueña.

"¿Sabes? Tengo una idea mejor…". Dije, mientras subí a la barra, tome el micrófono sin darme cuenta que aparecieron el oficial de policía y también el Sr. Hayabusa.

"A ver, me pueden prestar atención a todos. Quiero elegir a un hombre del público para que suba a la barra, mientras que las mujeres tendrán la oportunidad de subastarlo a un precio muy asequible. ¿Quién se atreve a subir aquí conmigo? Que las bailarinas se preparen… A ver, tu". Dije señalando con mi dedo a mi manager.

"¿Yo? Oye, tú te pasas, Kokoro… ¿Por qué me haces participe de esto?". Pregunto porque el Sr. Hayabusa no tenía idea de que lo escogí de entre tantos hombres.

"Porque quiero que te des a conocer ante todos. Ahora, despójate poco de tus prendas y enseña tus músculos para todas las mujeres". Dije, animándolo a que quite la ropa para beneplácito del público femenino. Sin embargo, era consciente de que esta invitación se quedara solo en secreto para no acabar perjudicada.

"Buenas noches, oficial. ¿Nuevamente me meterá en problemas como anoche? Espero que no lo haga porque ahora si estoy convencida de que mi adquisición más reciente otra vez ponga en orden las cosas en el bar. No sé si cantara, pero Kokoro sabrá lo que pretende hacer". Dijo Kasumi poniendo toda su fe en mí.

"Claro que no la meteré en aprietos. Solo espero que su chica haga lo correcto porque usted será quien pague las consecuencias". Dijo el oficial.

"El precio base comenzara con 20 dólares… Vamos, señoras, hagan que se eleve la oferta… Miren, este joven es tan apuesto… ¿Quién no quisiera tenerlo con ustedes? 20 dólares a la una, a las dos y a las…". Dije, mientras note que ya empezó a despojarme de su saco y una mujer aumento la oferta.

"30 dólares". Dijo la primera señora.

"40 dólares". Dijo una segunda mujer incrementando la subasta.

El precio de la subasta iba aumentando más, mientras que el Sr. Hayabusa se quedo sin camisa y en pantalones. Hitomi y Leifang se divertían jugando con él: bailaban en su regazo, se montaban en su espalda y yo lo permitía porque era cuestión de divertirse. De repente, llego un momento en que las cosas se intensifican.

"Cien dólares". Dijo una señora que fue más allá de los límites.

"120 dólares". Dijo la misma mujer que incremento su oferta.

"150 dólares". Dijo nuevamente la otra mujer que competía con la anterior por ver quién de ellas ofrecía más y se quedaría con el premio gordo.

"200 dólares". Dijo Kasumi que también se integraba a la subasta permitiendo que me quede nuevamente en el bar trabajando. Al parecer le gusto mi idea.

"220 dólares". Dijo una tercera señora que se unía a la oferta.

"Vamos, ¿no se atreven a subir la oferta un poco más? Miren esos pectorales…". Dije, mientras tocaba los abdominales del Sr. Hayabusa sintiéndome ganadora.

"250 dólares, ya mas no puedo ofrecer". Dijo la primera señora que se ofreció a la subasta, pero… queríamos más.

"275 dólares". Dijo la segunda queriendo terminar con esto; entonces…

"Se lo gano, queda vendido por 275 dólares. Felicidades, venga y llévese su paquete completo". Dijo, mientras la señora estallaba en júbilo y las otras sufrieron la derrota en la subasta, pero, honestamente, el Sr. Hayabusa, mis amigas y yo fuimos los grandes ganadores… También el publico lo fue, ¿Por qué no?

"Ay, me ganaron, pero no importa… Una vez más, Kokoro cumplió con mis expectativas y me salvo de irme a la cárcel". Dijo Kasumi al oficial de policía.

Exteriores del bar, Domingo 2:44am.

"Si que poco a poco, vas convirtiéndote en millonaria gracias a este empleo". Dijo uno de sus hombres de seguridad.

"Cierto… Nos vemos mañana, adiós". Dije, mientras me retire del bar contenta, pero Ryu aparecía de nuevo frente a mí.

"Kokoro… No sabes cuánto me divertí en el bar jugando a ser el hombre más deseado en la faz de la tierra; esa señora merecía tenerme aunque esto debió ser por esta noche porque te ayude a salvar el pellejo y porque también accedí a tu invitación. ¿No te recuerdas?". Dijo el Sr. Hayabusa.

"Si… Te compense después de que habías roto tu promesa de poder verme en las afueras del bar y conversar de lo que se nos ocurra". Dije.

"Entiendo, y me perdonaste por eso. Bueno, no te quito más tiempo, me voy a dormir porque debo despertarme temprano para trabajar". Dijo Ryu que se fue.

"Sr. Hayabusa… no se vaya. Tal vez mañana podemos vernos de nuevo, ya no solo en el bar sino… en otros lugares. ¿Puede ser?". Pregunte.

"Claro… ¿Por qué no? Adiós, Kokoro". Dijo Ryu que se despidió de mí con un beso.

Terraza del "Luxor Hotel y Casino", 3:04am.

Nunca me divertí tanto en el bar iniciando otra semana más de trabajo, pero lo hice con la convicción de salvar mi trabajo allí. Las únicas personas que me ayudaron en esto fueron Kasumi y el Sr. Hayabusa; ¿A que se debe su ayuda? Pues, ella me dio los recursos básicos para plantear otra hazaña mía y el estuvo presente para formar parte de esta idea. Cuando volví al hotel, seguía despierta de madrugada y con algo en mente para plasmarlo en una nueva canción que compuse en la terraza sentada frente a mi piano con la ayuda de unas letras y una melodía que salió del edificio del frente. Sin embargo, seguía preocupada en mi interior porque todavía no le puedo decir a nadie del bar sobre mi relación sentimental con mi manager porque no quiero perder mi chamba, aquella que me hace ganar dinero para cumplir mi sueño de ser una cantante profesional.