Nueve: Una Sorpresa Especial
Esa madrugada, después de trabajar, el Sr. Hayabusa y yo seguíamos platicando encima del carro de donde se vino quedándonos dormidos allí para levantarnos horas después e ir comprar una historieta de esas que le gustan y algo de alimentos en el supermercado casi al amanecer. Al llegar al hotel y tras una charla breve, tome la decisión de decirle lo enamorada que estoy con el sabiendo que esto podría lastimar su corazón; para mí fortuna, el no salió herido como imagine, pero me aconsejo que, ni bien empiece a sentir que existe algo más que una simple amistad, se lo hiciera saber. Tome su sugerencia y, como una iniciativa que nació de mí, lo bese en la boca inesperadamente. Al entrar a mi habitación y dormir por unas buenas horas, recibí un mensaje de voz en mi celular por parte de mi tío Bass diciendo que no vendría a visitarme en el bar tal como quedaríamos el dia anterior por un motivo de fuerza mayor. En la noche, nuevamente la gente en masas llego al bar para seguir armando el caos; sin embargo, le dije a Kasumi que tendría una idea mejor a pesar de que dijo que cantara cualquier cosa. Entonces, se me vino a la mente el hacer una subasta eligiendo a un hombre al azar y, por causas del destino y de mi dedo indice, mi escogido fue Ryu… de nuevo. Este no podía creer que sería participe de esto, pero le dije que se despojara de sus prendas para beneplácito del público femenino. Conforme empezaba la subasta, las mujeres ponían tanto dinero que se fue aumentando con el transcurso del tiempo, mientras competían unas con otras para ver quién era la que se quedaba con el premio; al final, una de ellas aposto 275 dólares por él y fue la ganadora de la apuesta. Después de una divertida noche, me asegure mi permanencia otro día en el bar, me lleve dinero y el Sr. Hayabusa me acompaño a la salida hasta el hotel… ¿Qué más podía pedir tras pasar un excelente día? Para redondear el asunto, me senté en mi piano y comencé a componer un nuevo tema con la ayuda de una melodía que sonó por la calle y un par de frases que se me vinieron a la memoria. Ahora, debo afrontar el reto difícil de guardar en secreto mi relación sentimental con Ryu sin decirle nada a nadie porque si se enteran pueden poner en riesgo mi trabajo.
Aeropuerto de Las Vegas, Domingo 2:28pm.
Tina y su padre Bass Armstrong llegaron procedente de Canadá después de quedar varados en dicho país tratando de conseguir un vuelo que los lleve de vuelta aquí. Lo primero que hicieron fue desempacar sus cosas en su hotel y esperar, en medio de su merecido descanso, hasta la noche para que me vean chambear en el bar.
"No puedo creer que veamos a Kokoro después de casi… una semana. Pasar una semana fuera de nuestro país es como pasar toda una eternidad lejos de quienes más queremos. ¿Cuánto habrá avanzado mi prima después de, supuestamente, haber encontrado trabajo para ganar dinero?". Pregunto Tina.
"Avanzo mucho. En mi última conversación que tuve por teléfono, ella me dijo que trabaja en un bar donde gana mucho dinero a pesar de que solo atiende a los clientes sirviendo tragos y bebidas, mientras sus demás compañeras están encima de la barra bailando…". Dijo su padre.
"Papa, se como es Kokoro. Ella no se conforma con ser una simple mesera, quiere ir por mas y sé que está dispuesta a todo por conseguirlo". Dijo Tina.
"Mira, lo que si no puedo aceptar es que baile con sus compañeras de una manera exagerada; o sea, quitándose la ropa, eso es algo que una niña no puede hacer. Con las justas puedo soportarte haciendo cualquier tipo de locuras… porque tú eres mi hija única". Dijo Bass, pero su hija no está de acuerdo en parte de su comentario.
"Papa, deja de tratar a Kokoro como si fuera una niña, ella no es tu hija… Además, es lo suficientemente adulta como para tener una actitud más madura. No la recrimines por tener otro tipo de comportamiento… deja que haga lo que crea conveniente, a su libre albedrio". Dijo Tina.
"Está bien, está bien… Recuerda que yo mismo iré a visitarla en el bar que tanto me hablo y lo hare para comprobar que lo que me dijo es verdad". Dijo Bass.
"Ay, por el amor de Dios, papa… Deja a Kokoro en paz, ella no hará nada malo en el bar. Solo servirá tragos a los clientes y, si puede, bailara en la barra". Dijo Tina.
Bar "Dolls Rainbow", 11:33pm.
Veremos si Tina trata de entrar en razón a su padre aunque sus esfuerzos parecen ser en vano. Por otro lado, de vuelta en el bar, apareció un hombre entre el público que era uno de los clientes que mas visitas tenía en la taberna y donde se hizo muy amigo de Kasumi. El se acerco a mí a hacer su pedido.
"Buenas noches… ¿Me puedes decir que sirven en este bar?". Pregunto el señor.
"Hay de todo. Desde Ginger Ale hasta Margarita, pasando por un Martini, un vodka en las rocas o un simple vaso de agua. ¿Qué desea tomar?". Pregunte.
"Bueno, hoy tomare… un vaso de agua con hielo". Dijo, pero yo no sabía que hacer. Sin embargo, Leifang pasó por mi lado y aproveche para preguntarlo.
"Oye, allí hay un cliente que desea tomar un vaso de agua y encima quiere que le eche cubitos de hielo. ¿Qué hago?". Pregunte.
"Pregúntale al público y luego… sabes lo que tienes que hacer". Dijo Leifang que me dio la manguera de agua y el micrófono.
"Oigan, chicos. Aquí hay una persona en el publico que está pidiendo agua, ¿servimos agua en este bar?". Pregunte con micrófono en mano.
"No, ¡al demonio con el agua! ¡Al demonio con el agua!". Dijo el público al unísono, mientras tome la manguera e inmensos chorros mojaron al señor.
"¡No! Kokoro, ¿Qué haces? ¿Por qué lo mojas? ¿No te das cuenta que el es uno de los clientes más asiduos del bar?". Pregunto Kasumi que me arrebato la manguera.
"Discúlpame… no sabía que este señor visitaba más seguido a este bar". Dije, excusándome por mi primera travesura hecha allí.
"Mil disculpas, señor. Esta chica es nueva aquí, compréndela…". Dijo Kasumi.
"Disculpas, disculpas, ya me harte de lo mismo. Me voy de aquí y nunca más pisare este bar". Dijo el señor que, en tono furibundo, se marcha del bar por mi culpa.
"Esta te la descontare de tu sueldo para que la próxima vez trates mejor a mis invitados especiales. Una falla mas y te despido". Dijo Kasumi.
De vuelta en el hotel, Lunes 2:24am.
Con la cara de pena después de cometer otro error, regrese al hotel. Sin embargo, una llamada me sorprendió al instante justo cuando estaba por irme a dormir.
"¿Alo? ¿Cómo se le ocurre llamarme a estas horas?". Pregunte, mientras conteste la llamada del Sr. Hayabusa subiendo las escaleras que conducían a mi cuarto.
"Quería sorprenderla sin importar la hora que fuera… Oye, estoy yendo para tu hotel porque el bar está cerrado porque quiero llevarte a pasear". Dijo Ryu.
"¿Me quiere llevar a pasear ahora? Sr. Hayabusa, ¿no cree que es tarde para hacerlo? Es más, me estoy yendo a dormir, tuve otra larga jornada en el bar". Dije.
"Demasiado tarde, paso a buscarte en este momento. Si lo deseas, allá dormiremos juntos. Después no digas que no te avise, te espero". Dijo Ryu que no me dejo otra alternativa. Fui a mi habitación y me vestí con otro tipo de ropa… cosa que así no me vera con la que use en el bar.
Cuando llego con su camioneta, Ryu me vendo los ojos porque no quería que viera el lugar a donde ambos iríamos porque arruinaría la sorpresa.
Deposito, a veinte minutos del hotel, 2:46am.
Tras llegar allí, el carro se detuvo después de estacionarse, el se bajo para ayudarme a salir del vehículo y me condujo, tomada de una mano, a los interiores de una casa deshabitada; aun seguía vendada. Los caminos parecían desviarse porque íbamos en zigzag, cuidando de que no chocáramos con nada, hasta que…
"Te quitare la venda… ¡Sorpresa!". Dijo el Sr. Hayabusa, mientras lo último me la susurro a mis oídos. Lo que vi era un sin número de maniquíes hechos de diversos personajes de la música antigua, mi piano y mi guitarra, la misma que Tina me regalo, con razón… algo raro estaría por suceder.
"Sr. Hayabusa, explíqueme usted: ¿Cómo hizo esto para que me sorprenda así?". Pregunte, impactada por todo lo que veo alrededor mío.
"Ellos son tu público, hoy cantaras para esos maniquíes. Marilyn Monroe, Elvis Presley, Bob Marley, Janis Joplin, todos ellos escucharan tu melodiosa voz. Además, me tome prestado esta guitarra y este piano para traerlas aquí cuando cayó la noche y llego la madrugada". Dijo Ryu.
"¿Con que derecho tomo mi piano y mi guitarra? Dime, ¿con que derecho fue? Espera, no será que fuiste a mi hotel sin que nadie se percatase y te robaste mis instrumentos aprovechando mi ausencia, mientras estaba trabajando en el bar". Dije, mientras sacaba mis propias conclusiones.
"No robe nada. Solo fui a tu hotel, hable con varios de los encargados para que tomara prestado tu piano y tu guitarra y traerlos aquí para realizar esta sorpresa. Kokoro, no me hagas pasar por un ladrón porque no lo soy". Dijo Ryu que se tomo la molestia de prepararlo todo con una buenas intenciones.
"De acuerdo. Te creo, pero… ¿traerme aquí a este depósito? Eso sí que está muy raro y menos aun cuando estamos de madrugada". Dije.
Pues aquí estamos los dos. En plena madrugada dentro de un deposito o de un sótano, como sea, pero la cuestión es que el Sr. Hayabusa me sorprendió gratamente porque todo lo que había visto, lo realizo con buenos motivos. Ahora, debía demostrarle a él y a mi misma el verdadero talento que poseía cuando comience a cantarle para esos maniquíes con diversos artistas de las épocas doradas de la música en ingles y español. Estoy nerviosa porque nada me preparaba para este momento, ni siquiera traje un papel con la letra de mi canción, nada. Bueno, tenía que cumplir con mi misión y que sea lo que Dios quiera.
