Sakura Haruno kunoichi entrenada por la quinta Hokage, la mejor kunoichi de su clase. Estaba corriendo en dirección a Suna, había llegado una carta a Konoha de que una "gripe" había infectado a varios aldeanos y dos que tres shinobis, entre aquellos shinobis se encontraba Temari, la hermana mayor del Kazekage, Tsunade, la quinta Hokage la había mandado solo, si solo a ella para curar a los infectados, la Hokage estaba más que segura que ella, su alumna podría curarlos & terminar ese tipo de gripe, así que la ojijade no tardo mucho en partir; estaba muy cerca de Suna, ya hace rato había dejado el bosque atrás y había seguido corriendo en el desierto, ya estaba lo suficientemente cerca de Suna, podía ver la entrada.
Uno de los guardias vio a la joven y de inmediato se dio cuenta de que era ella la enviada de Konoha, no muchas mujeres tenían el cabello rosa, además de ser compañera de Uzumaki Naruto, vio que la joven se acercaba a la puerta, para poder recibirla.
- Soy Sakura Haruno kunoichi de Konoha –Informo la ojijade para que el pase le fuera permitido, mostro su banda que estaba justo sobre su cabeza a modo de diadema.
- Claro, nos informaron que una ninja medico de Konoha vendría, puedes pasar. –Comento el guardia haciéndose a un lado para que así la kunoichi pudiera pasar.
Ella solo retomo su camino, su siguiente parada era la torre Kazekage, tenía que informarle a Gaara que había llegado y el así le diera indicaciones para poder seguir con su misión. Caminaba por las calles de Suna, escuchaba a los mercaderes ofreciendo sus productos, los niños jugando yendo de aquí para acá, ella solo siguió su camino.
Cuando por fin llego toco la puerta de la oficina del Kazekage, se escuchó un "pase" desde adentro de la habitación, ella tomo la perilla y entro cerrando la puerta tras de sí e hizo una reverencia.
- Kazekage-sama – pronuncio la kunoichi mientras hacia la reverencia.
- Bienvenida Sakura, me alegra que una ninja medico como tu viniera a ayudarnos. –comento Gaara.- Kankuro te está esperando fuera de la habitación para que puedes seguir con tu misión, el te indicara donde será tu estadía.
- Gracias Kazekage-sama, con su permiso – De nuevo hizo una reverencia antes de salir.
Como si el mismísimo Gaara lo hubiera invocado, ahí junto a la puerta estaba Kankuro esperando que la joven médico saliera de la oficina de su hermano.
- Kankuro-san un gusto verlo de nuevo –Comento Sakura sonriéndole en cuanto lo vio.
- Sakura-san me da alegría verla, con usted aquí todos sanaran, venga vamos le mostrare donde se hospedara y la guiare al hospital. –
Sakura siguió al hermano del Kazekage, primero llegaron a su hospedaje, era una pequeña casa cerca del hospital, era muy humilde pero tenía todo lo necesario para ella, después de dejar sus cosas siguieron con el hospital, que por cierto no estaba muy alejado de la pequeña casa de donde Sakura se hospedaría, entraron y de inmediato Kankuro la condujo a una de las habitaciones del hospital, en dicha habitación se encontraban solo dos personas infectadas por la gripe, Sakura conocía a una y era más que obvio ya que ahí se encontraba la hermana del Kazekage.
- Bueno Sakura-san la dejo para que pueda continuar con su misión, siéntase con la confianza de pedir y hacer lo necesario –Kankuro se despidió con su diestra y de inmediato salió de la habitación.
Sakura al ver el estado de Temari se acercó a leer el informe que estaba sobre el pie de la cama, camino hacia un pequeño estante y de ahí saco unos guantes de látex, se acercó a Temari y comenzó a revisar sus signos vitales.
- Temari-san ¿Cómo se siente? –Cuestiono la pelirosa.
- Me duele mi cabeza, no tengo la fuerza necesaria como para defenderme o hacer un jutsu –Declaro la rubia, Sakura solo siguió chequeándola.
Después de ver a cada uno de los infectados de esa gripe se dirigió a su pequeña casa, había pasado un día revisando a cada uno de ellos, pero estaba satisfecha ya sabía con que los ayudaría, entro a su habitación y se recostó, se preguntaba a si misma ¿por qué los demás médicos no podían contra la gripe? Si no era tan difícil contrarrestarla, se levanto y busco sus pertenencias, quería darse un baño y después entrar a la a cama. Salió del baño y cepillo su cabello, entro a la a cama y al instante se quedo dormida.
Era de mañana muy temprano y la joven kunoichi ya estaba despierta, se encontraba en el hospital dándoles a todos los infectados la medicina que ella había preparado desde muy temprano, ella espero casi dos horas y media para poder ver los resultados, todos comenzaron a dar buenos resultados, Sakura estaba satisfecha había hecho bien su trabajo, el Kazekage la felicito al igual que varios médicos.
La joven pelirosa decidió dar un paseo en la aldea antes de irse, se dirigió a un lugar sin rumbo no tenía un lugar especifico donde ir, miro a su alrededor y sintió algo extraño, se dio cuenta que estaba dentro de un genjutsu, se dio la vuelta y ahí parado frente a ella se encontraba un hombre extraño con una capucha negra que no dejaba a la vista su rostro.
- Vaya así que esta fue la mocosa que pudo ver atreves de mi genjutsu y curar a esos malditos –Comento el encapuchado.
- Así que era un genjutsu, hiciste ver que esa enfermedad era más grave –Ahora la ojijade encontraba la respuesta de su pregunta, la joven shinobi se puso en posición de pelea.
- No tan rápido mocosa, hiciste que mi plan fallara, así que te enviare a una dimensión. –Dijo el encapuchado entre risas, la kunoichi se acercó a toda velocidad lista para golpearlo, el con gran facilidad la esquivo , saco una katana y comenzó a atacar a la joven, era muy rápido así que le hizo varias heridas, esa katana le robaba chakra, el susodicho hizo unos sellos con las manos y una luz absorbió a Sakura.
Quiso correr para no ser tragada por esa luz, pero era demasiado tardo, no tenía suficiente chakra, sintió que callo y a decir verdad le dolió el golpe, tuvo que ser de una buena altura, sintió que la gente se acercaba a verla ¿Por qué mierda no la ayudaban? Comenzó a moverse abrió sus ojos y se sorprendió y tuvo un gran dolor en su cabeza ¿Dónde se encontraba? Todo era muy diferente, frente a ella a unos pocos metros de distancia se encontraba un encapuchado viéndola, se miraba misterioso, quizás el era cómplice del otro, intento ponerse de pie y correr hacia el pero callo, lo miro fijamente a los ojos y sin más se desmayo.
