I can´t fight this feelling II
Aun no creía lo que había pasado, dios ese beso me había dejado en cualquier lugar más allá de las nubes, lo amaba y lo deseaba mucho y no me convenía ya que él no sentía nada por mí, porque todo tenía que ser tan difícil, solo deseaba a cada momento estar cerca de él, besarlo y que me abrazara mientras me decía al menos un te amo, y con solo pensarlo unas traicioneras lagrimas salieron por mi ojos, lo amaba demasiado, si seguía así tendría que irme, no podía estar más tiempo a su lado sufriendo de esta forma, me cambie y me puse mi camisón, el cual no me ponía casi nunca, solo cuando hacía calor, me tumbe en la cama y me deje llevar por el sueño.
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Al levantarme distinguí a alguien sobre mi lo que me hizo que tuviera la intención de gritar, pero ese alguien me tapo la boca, y al mirar bien pude ver dos orbes de un hermoso verde esmeralda, era Edward, mi Edward.
-¿qué haces aquí?- pregunte algo nervioso cuando Edward me quito la mano de la boca.
-te tengo que decir algo…- yo solo asentí para que me dijera.
-Bella, yo…, yo... Te amo- terminó de decir mirándome a los ojos, al oírlo no lo podía cree, así que solo me acerque para besarlo y ver que todo era real, pero cuando mis labios fueron a hacer contacto con los suyos todo desapareció y abrí los ojos de forma brusca para ver mi habitación pero estaba sola, sentía la garganta seca por lo que baje a la cocina a beber algo de agua, Salí de la habitación y baje, en a cocina, no encendí la luz para no despertar a nadie y bebí rápido para poder subir a la habitación sin hacer mucho ruido, me dirigí a las escaleras con cuidado y cuando estaba a punto de llegar choque con un fuerte pecho que al mirar hacia arriba vi que era el de Edward, ya que se podía distinguir sus ojos verdes, aun a oscuras.
-Edward perdón- dije con voz temblorosa.- espera que enciendo la luz-
-no pasa nada, pero ¿cómo sabias que era yo?- preguntó
-tus ojos verdes se ven en cualquier lado- respondí sonrojada.
-bueno, buenas noches- dije dándome la vuelta para irme, aun esperando que un milagro pasara para poder gustarle a Edward aun sabiendo que no sería así.
-bella- Edward me llamo, dándome la más mínima esperanza.
-¿sí?...- pregunte.
-nada, nada- respondió haciendo que me desilusionara de nuevo.
-solo te quería decir que te amo más que a mi propia vida- susurro, si o había dicho, lo había escuchado, de verdad, no estaba soñando lo había dicho mi corazón comenzó a latir de forma descontrolada
-¿Qué…?- dije demasiado contenta
-yo…, yo…- comenzó a tartamudear me acerque a él y trago saliva fuertemente.
-yo… bella no yo…- siguió diciendo haciendo verse de lo más lindo, y cuando estuve lo suficientemente cerca, me acerqué a su oído.
-por fin- le susurre haciendo que se estremeciera, lo mire a los ojos, tome su cara en mis manos y junte nuestros labios para así fundirnos en un beso.
