ԐCotidianoЗ

No tengo nada que decir con respecto a venir a la playa, más allá de la vergüenza ajena con Eren y sus preguntas poco discretas (alabado sea su nulo sentido de la pena ajena), en realidad fue un viaje muy irrelevante. No me interesan este tipo de lugares ni cosas, así que para mí regresar se siente como el verdadero escape de la realidad.

Eren murmura lo mucho que quiere volver para el siguiente verano, hace una lista mental sobre las cosas que quiere hacer la siguiente vez y también sobre las cosas que debería traer para entonces. En silencio pienso que yo no lo acompañaré en esa ocasión, de verdad, este lugar no me gusta. No dejaré que me convenza de lo contrario.

Un año... ¿Nosotros seguiremos juntos dentro de un año? El tiempo es relativo, pasan muchas cosas en pocos meses, así que pasan aún más en un año por no decir otra cantidad. ¿Seguiremos juntos? ¿Encontraremos a alguien más? ¿Seguiremos siendo amigos? Dudas existenciales para antes de volver a casa. Alejo las preguntas, en realidad no es algo que deba pensar ahora, tener esos pensamientos solo hace que me deprima y terminé en momentos inquietantes.

Preparamos las maletas para tener todo listo, el vuelo de regreso es para eso de las seis de la tarde, así que Eren aún puede ir a nadar por un buen rato, él ni siquiera se lo piensa, me pide que lo acompañe a las orillas para que se zambulla en las olas calmadas. No hace tanto calor como ayer, eso o las cosas vergonzosas subieron la temperatura.

Me pregunto qué tanto sabe del tema o hasta qué punto él ha investigado por su cuenta. Según su madre, cuando iba en sexto de primaria tuvo que explicarle cómo es que un bebé se formaba en el vientre de las mujeres y todo el proceso, de manera técnica y científica, claro. También le hablo un poco sobre la atracción entre hombres y mujeres, entre los inicios de la adolescencia, cuestiones escolares, ella tenía que tocar el tema de algún modo, ya que los chistes morbosos del asunto son pan de cada día en esa edad, por lo que para no confundirlo y que tomara esos chistes de manera literal, le explicó cómo iba el asunto. Y ya. Ahora el problema recae en el asunto que no incluye internación mujer/hombre, no hay reproducción, no hay atracción por el otro sexo, nada de eso. Así que... la problemática es diferente.

—Si soy sincera, estaba preparada para que fuera rechazado de manera romántica, parte de mi creía que nadie se atrevería a salir con él de ese modo por su diagnóstico. Creí que no tendría que preocuparme por ello. —había confesado.

De nada. Es lo único que puedo pensar.

Él siempre toma la delantera, siempre lo ha hecho, un paso adelante sin que nadie se dé por enterado.

Una cosa son los motes, besos, "caricias", palabras cursis, regalos medio tontos, salir juntos, citas, e incluso sus intentos bobos de ser sexy y otra muy diferente es dar el gran salto de fe.

Ah, no quiero quebrarme la cabeza con ello.

—Cariño. —Eren saca la cabeza del agua y alza los brazos, hace movimientos raros antes de volver a meter todo el cuerpo.

De verdad parece un pez. Quizás en su otra vida u otro universo él fue una criatura marina. Aunque si pensara eso sobre cada cosa que hace tan naturalmente, también entraría en la lista ser un cowboy del oeste o un granjero amante de las gallinas, o un encantador de gatos. Un precursor de la libertad.

Él podría hacer tantas cosas.

Lo veo salir del agua, escurriendo como un trapo, nuevamente tiene la piel tapizada de bloqueador blanco y granitos de arena, también el cabello escurrido pero los ojos brillantes. Se deja caer a mi lado, empanizándose aún más en la arena.

—Terminaras siendo un Eren empanizado.

—Como un nugget. Y es una metáfora. —declara mientras se da la vuelta para llenarse por completo de arena.

—Una metáfora. —repito, intentando no reírme.

Sigue dando vueltas por la arena blanca, me pregunto si con su hipersensibilidad eso no es una molestia, a mí se me mete un granito a las sandalias y siento que llevo una piedra gigante.

—Tener sexo en la playa debe ser muy incómodo. —declara.

—Deja eso por la paz. No quiero escuchar del tema. —me quejo.

—Pero lo sería. —uno no puede tomarlo en serio con el aspecto que tiene. Vaya que parece nugget con pan empanizador blanco. —Uno podría tener alguna infección en las áreas genitales, no entiendo cómo alguien sería capaz de hacerlo aquí.

—Quizás fuera una metáfora. —ni siquiera sé porque le estoy contestando.

—Una metáfora... ¿Pero a qué?

—No sé, y ya deja el tema. —agito la mano, dando todo por cerrado.

Hace un puchero. Dios, ni siquiera puedo mirarlo a la cara y no reírme, es que, ¿Por qué le dio eso de bañarse en arena? ¿No le va a causar algo en la piel?

—¿Tú no quieres hacerlo conmigo?

No, por favor. No otra vez.

—No he pensado en ello. —me recuesto en la silla y cierro los ojos.

—Yo sí quiero hacerlo contigo.

—No he pensado en ello. —repito.

—¿Por qué?

—Porque no se me había ocurrido. Hablo en serio, Eren, deja el tema por ahora.

Lo escucho suspirar y dejarse caer de nuevo sobre la arena. Debí haber respondido otra cosa.

—¿Cuándo debería retomar el tema?

—No sé, algunos meses. —vamos, déjalo ya.

¿De dónde saco el interés?

—¿Cuántos?

—Elije tú el número.

No va a volver a pasarme. Porque recuerdo que tuvimos una charla parecida cuando nació el interés por los besos y yo solo me puse la cuerda al cuello.

—Uno.

—Está bien.

—Te quiero. —suelta.

—Y yo a ti.

»Deseos de cosas imposibles«

Durante el vuelo de regreso me quedo dormido de inmediato, posiblemente por las malas noches con cambios bruscos de temperatura. Necesito mi cama para poder dormir bien.

A las siete y media estoy en casa, medio adormilado, muy cansado también. Eren ni siquiera soporto el viaje en la camioneta, ha quedado completamente rendido, quizás fue demasiada emoción para él, lo dejo muy agotado.

Pienso en tomar una ducha e irme a dormir de inmediato, no tengo muchas ganas de hacer nada, vaya, ni comer se me antoja. Arrastró mi maleta hasta el elevador y después camino por el corto pasillo.

Cuando abro la puerta, Mikasa salta hasta donde estoy y me quita la maleta de las manos, lanzándola a una de las paredes.

—Dios mío, creí que jamás llegarías. —me arrastra hasta la sala.

Mamá también está aquí, demasiado nerviosa para decir nada, el cansancio se me quita y empiezo a sentirme ansioso de repente.

—¿Paso algo?

Como respuesta ella alza un sobre a la altura de su rostro, lleva el sello
de la universidad. Por fin, los resultados, tanto del examen como de la tesis.

—Llegó ayer en la tarde. —responde con la voz cargada de nerviosismo.

—Hasta la otra semana llegan los resultados—digo, ligeramente pasmado.

—Es el único que llegó ayer, posiblemente los otros dos después. —explica Mika, también ansiosa.

Mamá me extiende el sobre con mano temblorosa, veo por un lado mi nombre, la dirección del departamento, el nombre de la universidad y su sello. Siento como la respiración se me hace pesada, no sé si estoy preparado para lo que sea que esté sobre contenga. Una respuesta afirmativa o negativa. De ser lo segundo, aún tengo otras dos opciones por aparecer, si es la primera, bueno, las otras dos quedarían descargadas.

—Ábrelo. —ordena mi hermana, ha empezado a morderse las uñas.

No sé si quiero hacerlo.

El cansancio se fue de vacaciones, ahora tengo todas las alarmas encendidas y preparadas para gritar en cualquier momento, mi corazón late pesadamente dentro de mi pecho, las manos me sudan, además de pensar a mil por hora una cantidad infinita de posibilidades en cuanto rompa el sobre.

Respiro profundamente y diciendo que nada puede ser peor que no ser aceptado, rasgo el borde derecho, sacando unas tres hojas impresas de su interior.

Ciudad de... A xx de xxxx del año en curso.

Estimado aspirante Ackerman Levi es para nosotros... informarle que...

Recta final.
Gracias por leer.
Parlev.