Felicidad

No sé en qué momento paso, pero ahora estaba encima de Edward y nos besábamos con lujuria, o al menos eso sentía yo, era algo electrizante, sensual, sentía el calor de la situación a nuestro cuerpo y como el ambiente se caldeaba por momentos, yo me aferraba a su pelo como si fuese algo que me fuera a salvar del mayor de los horrores, y el sujetaba mis caderas con fuerza hacia su ya gran y notable erección que me estaba volviendo loca y con la que me estaba restregando sin romper el beso en ningún momento, seguido las manos de Edward recorrían mi espalda y mi cuerpo, y como llevaba el camisón este se había subido de tal forma que dejaba ver parte de mi ropa interior. Así seguimos besándonos, y no sabía a donde podía llevar esto, pero me gustaba, y no quería parar, se sentía demasiado bien, mientras yo pensaba Edward se levantó aun conmigo en brazos, dejo de besarme para recargarme al estilo novia y nos llevó a su habitación donde me tumbó en su cama y se recostó sobre mi sin hacerme soportar su peso, y volvió a besarme con mayor ferocidad que antes, aun no podía dejar de estar feliz por lo que había ocurrido, era todo perfecto y no iba a desaprovechar ningún momento con el eso lo tenía seguro, Edward comenzó a levantar mi camisón y así la saco por mi cabeza, dejándome en ropa interior; se separó de mi para contemplarme lo que provoco que me ruborizara por su mirada que me estaba escaneando con precisión, cada palmo de mi cuerpo, se acercó a mí se y me susurro al oído;

-eres demasiado hermosa- antes de empezar a devorar mi cuello mientras sus manos tocaban cada centímetro de mi piel, en un momento rozaron el borde de mi sujetador suavemente y no pude evitar soltar un suave gemido, que a mi parecer llamo la atención de Edward ya que paro y se separó de mi rápidamente, sentándose en el borde de la cama y agarrándose la cabeza con ambas manos, como si algo fuese mal, me incorpore y me puse a su lado.

-¿estás bien?- le pregunte preocupada, y si no le gustaba, ¿no le parecía atractiva?

-¿no te gusto físicamente?- pregunte muy nerviosa, al oír la pregunta giro rápidamente su vista hacia mi rostro.

-estás loca, como puedes creer que no me gustas, eres hermosa, solo que esto no está bien, no puedo hacer contigo el amor por primera vez por un ataque de lujuria, yo quiero que sea especial llevarte a cenar a un sitio bonito y prepárate algo especial, tanto como tú eres- terminó de decir agarrándome ambas manos mirándome con amor.

- te amo- le dije sin dudarlo un segundo, me solté de su agarre para coger mi camisón me lo puse y lo abrace, necesitaba sentir su calor conmigo, no quería sepárame de él, y parece que el sentía lo mismo ya que se aferró al abrazo de la misma manera que yo, y nos tumbó en su cama recostados sobre la almohada beso mi frente y me miro a los ojos, acción que yo imite aun abrazado, no dormimos en toda la noche, solo nos miramos viendo en los ojos del otro lo que sentíamos, entre alguna que otro te amo y besos suaves i mas pasionales, era definitivo estaba más que feliz, pero algo nos sacó de nuestra tranquilidad, mi estómago rugió, lo que a Edward le pareció muy divertido.

-jajajaja, ¿tienes hambre princesa?- preguntó de forma sarcástica acariciándome la mejilla, yo solo asentí ruborizada.

-vamos a desayunar hermosa- dijo levantándose y levantándose y tomando mi mano para tirar de mí, lo hizo con tanta fuerza que me estampe contra su pecho y mientras esto sucedía Edward aprovecho para besarme, bajamos las escaleras en silencio ya que estaban todos dormidos, yo me puse a hacer tostadas y Edward saco un par de cosas, leche zumo mermelada y esas cosas, no se en que momento estaba detrás de mí, me tomo de la cintura y se santo en una de las banquetas de la cocina para después besarme, solo que no nos dimos cuenta de los pasos de la escalera y que en este preciso instante habían varios pares de ojos mirándonos.