¡Hola a todos!
Sorpresa sorpresa!
Decidí por petición de casi todos que subiera el nuevo capítulo, y me dije "¿Por qué rayos no? ¡Ya esta listo!"
Así que aquí lo tienen.
Disfrútenlo, y les aviso, se viene llegando lo bueno.
DISCLAIMER: CUALQUIER DIALOGO Y PERSONAJES RECONOCIBLES SON OBRA DE STEPHENIE MEYER, LO DEMÁS ES DE MI OBRA.
Capítulo 4. NUEVA MISIÓN
Ya era tiempo de conocer a esta afortunada persona que tendría el placer de conocerme, solo para llevarlo a la perdición.
"¿Ahora quién?"
Estaba desesperado – repentinamente – por escuchar quien era la nueva victima. Me estaba cansando de esperar a que Rosalie se decidiera a mandarme de regreso.
"No comas ansias, Edward," Rosalie murmuró tranquilamente, con una sonrisita de satisfacción.
Gruñí. Llevaba esperando dos años; aunque claro que dos años eran como dos días, incluso como dos horas.
Rosalie sonrió. "Esta vez no será fácil."
Resoplé en respuesta. ¿Hablaba en serio? Los humanos eran malditamente fáciles.
La humanidad se estaba perdiendo, hundiéndose sin necesitar mucho de nuestra ayuda, la de los ángeles de la oscuridad. Los ángeles de la guarda estaban cada vez más cerca de ser capaces de llorar y eso complacía mucho a nuestra Reina. El mal y su semilla era tan fácilmente sembrada que se estaba volviendo casi una molestia. No había retos. Nada.
"Hablo en serio," Rosalie me aseguró, su voz mortalmente seria. Escuché con más atención. "Tu próxima victima es prácticamente un santo. El cielo ganará demasiado si fallas. Y eso no puede pasar por ningún motivo, Edward. ¿Lo entiendes?"
Rodé los ojos.
Sentí entonces un fuerte dolor recorrerme, terminando tan repentinamente como empezó.
Miré a Rosalie con furia. "¿Qué rayos, Rosalie?"
"No me estas tomando en serio," gruñó Rosalie. "Lo puedo ver claramente."
"No-" Rosalie me interrumpió.
"Esa chica es casi una monja, Edward. Tiene ganado el cielo desde el instante en que fue concebida. Su destino siempre ha sido el maldito paraíso," su voz sonaba cada vez más molesta. "Y tu trabajo… es traerla aquí. Si la arruinamos a ella, arruinaremos a cualquiera. No ha caído con nadie. Mi último recurso eres tú. Así que ni pienses en fallarme."
Sacudí la cabeza. "Sabes que no lo haré. Lo juro."
Rosalie sonrió con desdén. "No jures en vano, Edward, es pecado."
Escuché perfectamente la burla en sus palabras.
"Como si me importara," respondí con indiferencia. "¿Quién es la afortunada?"
Estaba impaciente por empezar. De verdad esperaba que esta chica fuera un reto.
Iba a caer, de eso me encargaría yo.
"¿Entonces?"
Rosalie sonrió con malicia, sus ojos brillando con aquella maldad que me había helado la sangre antes de saber quien era, y su voz sonaba anti-naturalmente maldita.
"Bella Swan."
Wujuju... al menos ya sabemos quién es la nueva "víctima" de Edward :)
Creo que ya debían imaginarlo, y por si quieren tener una idea de qué pasará de aquí en adelante lean de nuevo el prologo o el summary de la historia!
Dejenme algo de amor, ya saben para animar a Edward a seguir lanzandome ideas a la cabeza!
Gracias.
