¡Hola chicas!

Finalmente estoy de vuelta, otra vez, aquí con el nuevo capítulo.

Siento que me haya tomado tanto tiempo, pero me llegó el final del trimestre en la Universidad y me traían loca con examenes, tareas, ensayos y trabajos finales, así que no había tenido mucho tiempo. Lo bueno es que los capítulos son cortos y hoy mismo lo escribí y terminé! Otra buena noticia es que ayer salí de vacaciones! Más tiempo, sí.

Para aquellas que leen "Todo por un reto y una mordida" el nuevo y último Outtake esta en progreso, cada vez más listo y en unas cuantas semanas estará terminado, espero.

También intentaré seguir escribiendo "Dejame ser el chico de tus sueños" y a ver que más viene.

Gracias por esperar y por sus palabras de apoyo.

DISCLAIMER: CUALQUIER DIALOGO Y PERSONAJES RECONOCIBLES SON OBRA DE STEPHENIE MEYER, LO DEMÁS ES DE MI OBRA.


Capítulo 10. LAS COSAS SOBRE LA MESA

Mi rostro reflejaba la misma sorpresa y shock que había ahora en el rostro de Bella.

Sacudí la cabeza, y traté de fingir que yo no había sentido nada, que mis emociones se debían a su reacción. "¿Qué pasa?" pregunté, con todo asustado.

Jessica se volvió a vernos. "¿Bella, que te pasa?"

Bella me miró por un segundo, sus mejillas tornándose rojas. "Nada," murmuró, con sus ojos fijos en el suelo. Jessica murmuró un "de acuerdo" y le pidió que nos ayudara. Esta vez, podía ver claramente la aprensión en Bella a hacer lo que le pedían, pero asintió y volvió a acercarse, con cuidado esta vez.

Se colocó de forma que pudiera soportar mi peso, el cual yo era perfectamente capaz de soportar, pero tenía que fingir. Emmett me miraba desde el otro lado de la habitación con una mirada enojada.

No reaccioné, no estaba seguro porque, pero no me sentía con ánimo o fuerzas de presumir a Emmett lo que estaba pasando, que su preciada humana estaba tan cerca de mí y no había mucho que él pudiera hacer al respecto.

Podía sentir el calor que su cuerpo irradiaba mientras avanzábamos hacia uno de los sofás en la pequeña sala de estar en el departamento de las chicas. Me colocaron cuidadosamente en el, para no lastimarme o molestarme. Pero no era como si hubiera tenido un accidente, no entendía porque me trataban como a un inválido. Claro, que aun así no me quejé.

"Te dejaremos descansar un momento," Jessica murmuró, casi en mi oído, con una voz que yo suponía ella creía era sensual.

Asentí, mi mirada todo el tiempo en Bella, quien lo había notado y había bajado la mirada después de que un rojo intenso asaltara su piel blanca. Reí para mis adentros. Jessica ni siquiera lo había notado, demasiado ocupada en atraer mi atención.

Una atención que nunca le había pertenecido, sino más bien a la hermosa chica frente a mí, con la mirada perdida en los relieves de su piso, el cuerpo tenso con ansiedad, y su piel pálida ahora incendiada.

¿Hermosa? ¿Había llamado a Isabella Swan hermosa?

Mmm, supongo que lo había hecho. Porque viéndola bien, lo era. Isabella Swan era una chica hermosa.

No era nada parecida a la chica que Rosalie me había descrito, su apariencia no era la de una chica que se la pasaba horas leyendo, estudiando, y que no se interesaba en la vida social, ni lo que pensaran de ella, simplemente en vivir correctamente. Esos ojos brillaban con tanta intensidad, con tanta vida y conocimiento que casi me hacían olvidar el brillo que emanaba de su aura. Su pequeña y tímida sonrisa casi tenía un aire coqueto que podría volver loco a cualquiera que se viera enfrentado a ella. Su rostro, oh Dios su rostro era aquel de un ángel.

Y volvía a mi conclusión inicial. Isabella Marie Swan definitivamente había nacido destinada a volverse un ángel de la luz, a llegar al Paraíso por su gran ser.

Pero aquí estaba yo, tratando de arruinarla.

Y como si de alguna manera hubiera leído mi mente, Bella entrecerró los ojos, "Si necesitan algo, me avisan," y se dio la vuelta, alejándose de Jessica y yo, dejándonos en el sofá, solos.

Seguramente tenía idea de lo que Jessica quería hacer, y si hubiera sido otra situación, yo también hubiera querido. Pero no, tenía que ganarme a Bella Swan y acostándome con su amiga y compañera de apartamento no lo lograría. Luego estaba Emmett, que me había lanzado una mirada asesina antes de seguir a Bella, y su amenaza final "Te estaré observando todo el tiempo, Edward."

Casi, casi había rodado los ojos a esa.

Pero Jessica estaba prácticamente colgada de mí, sus ojos medio entrecerrados en un intento por parecer sexy, sus labios en un prominente puchero que en lugar de tierno me parecía ridículo.

"Mmm…" Jessica gimió, acercándose cada vez a mí. Oh por favor, pensé para mis adentros. "Finalmente solos, podríamos ir a mi cuarto y Bella ni lo notaría."

Claro que no. Se notaba a leguas que Jessica no era de las calladitas. Claro que Bella no se daría cuenta. ¿Qué? ¿Estaba sorda o algo así?

Sacudí mi cabeza. "De verdad estoy muy cansado, Jessica," le dije, fingiendo un exagerado bostezo.

La expresión de Jessica decayó instantáneamente. "Oh, bueno…"

Le sonreí ligeramente, y traté de lucir culpable. "Quizá en otra ocasión," dijo con más entusiasmo del que me hubiera gustado. "Te dejaré descansar y si necesitas algo, solo búscame."

Asentí, y me acomodé en el sofá, mirando agradecido su figura retirándose.

Cerré los ojos por un momento, cansado repentinamente después de haber llegado a la Tierra apenas unas horas antes.

No estaba del todo seguro que pensaba Bella de mí después de nuestro primer encuentro. Porque yo, en definitiva, estaba algo confundido. Necesitaba descansar, y planear de nuevo lo que tenía que lograr. No tendría mucho tiempo con ella si tenía en consideración su vida, y Emmett de su lado sería una ventaja para ella, no mía.

Tendría que acudir a Jessica para lograr un buen avance, pero… eso sería complicado, si tomaba en cuenta que estaba interesada en mí, y yo en ella no.

En ese instante, alguien aclarándose la garganta causó que mis ojos se abrieran abruptamente para encontrarme con la dominante figura de Emmett frente a mí.

"Emmett," dije en reconocimiento.

Solamente asintió, acercándose lentamente y causando que su forma creciera y pareciera horriblemente gigante frente a mí, dominando el lugar como si fuera el dueño, como si fuera el ganador. Así que hice lo primero que tenía que hacer, levantarme del sofá para enfrentarlo.

"Edward," su tono era de advertencia, con un tono no tan ligero de amenaza. "¿Qué crees que estas haciendo?"

"Bueno," respondí con burla. "trataba de dormir, a diferencia de otros."

Sus ojos se entrecerraron peligrosamente.

Impresionante para alguien que trabajaba para el lado del bien, lucía tan amenazador como cualquier ángel del mal. Ahora entendía porque Rosalie parecía tener cierto interés en Emmett.

"Buen chiste. Pero sabes a la perfección que no me refería a eso."

Su frente se arrugó profundamente, luciendo aún más amenazador. Diablos, ¿dónde estaba Rosalie cuando la necesitaba?

Bah, no la necesitaba. Emmett no me podía tocar.

"Vete al diablo," le gruñí entre dientes.

"¿Edward?" una voz temblorosa atravesó mis sentidos, y mis ojos la vieron a través de Emmett al mismo tiempo. Bella estaba en la entrada a la sala de estar, en su ropa para dormir, sus ojos abiertos a más no poder, luciendo un poco asustada y confundida. "¿Con quien hablabas?"

Maldición. No lograba acertar con esta chica.


¿Qué les pareció?

La platica con Bella al fin viene llegando, el próximo capítulo veremos como reacciona a Edward y él a Bella, a ver si llevarán bien o si Edward batallará para que siquiera Bella le tenga un poco de confianza.

¿Qué opinan?

Reviews son bien aceptados, ya saben. Adelanto a quienes lo pidan.