Capítulo 20. UN ALIADO INESPERDO

¡OH MALDICIÓN, MALDICIÓN, JODER!

La comida estaba horrible, lo que era decir mucho al respecto. Tuve que forzar cada diminuto bocado a través de mi garganta. Había sido una gran farsa el como lucía, a primera vista, hubiera jurado que era la mejor comida que había tenido. Incluso la bebida era inservible. ¿Qué tan difícil era tener un refresco en lata en buenas condiciones? No quería ni imaginar que tal estaba el agua.

Te lo mereces, por malo, el ángel de la Guarda de Ben hacía acto de presencia. Pero él, como Mike – el ángel de Jessica – sabían que no estaba tras ellos; por eso no se sentían tan amenazados como Emmett.

Me estremecí, forzando otro bocado a través de mí ahora adolorida garganta. Esto calmaría a mi estomago y mataría mis papilas gustativas.

El mesero, Ben, volvió a mi mesa.

Tuve que forzar una sonrisa cuando preguntó que tal estaba la comida. "Bien."

Agh, casi vomitaba lo poco que había ingerido, y no estaba seguro de ser capaz de poder comer mucho más. Así que le pedí Ben que me trajera una gelatina de fresa. ¿Cómo podrían arruinar un postre tan simple y sencillo?

Mientras esperaba, pensaba en cómo haría para que Ben me invitara a unirme a esa salida donde Bella estaba invitada.

Mastiqué intentando con todas mis fuerzas en no pensar sobre lo que estaba comiendo; o haciendo el intento, más bien. Parecía que la comida se ponía peor con cada minuto que pasaba, o entre más pensaba en dejar de comerlo, de una vez por todas. Deseaba poder agarrar el tonto plato en mis manos y arrojarlo a la pared más cercana. Ver como se hacía añicos y la comida quedaba inaccesible.

"Aquí esta el postre," Ben apareció a mi lado, sin notarlo. Estaba demasiado ocupado tratando de tragar. "¿Qué le ha parecido la comida?"

Hice una mueca, estaba seguro, en lugar de sonreír.

Pero, dado el hecho, de que quería ganarme al chico, dije simplemente. "Deliciosa."

Ben sonrió con satisfacción, y después de decirme que en unos minutos volvía, me dejó a probar el tonto postre. ¡Cuan equivocado estaba! La gelatina sabía a tierra. Por todos los infiernos, ¿qué rayos le ponían a la comida aquí? Esa era una respuesta que prefería se mantuviera sin saber.

Empujé el plato, resignado a tener que comprar algo de comida rápida en un McDonald's o hacerme unos macarrones con queso. Lo que sea… no, jamás volvería a decir "lo que sea" cuando se tratara de comida.

Miré de lado a Ben acercándose, con una mirada de disculpa.

"¿Cómo estuvo su comida?" preguntó con una sonrisa en la voz.

Alcé una ceja. "Genial," el sarcasmo goteaba incesante en mi tono.

Ben lanzó una carcajada. "¡Vamos, amigo!" dijo entre risas. "La comida aquí…" se agachó entonces para acercarse a mí, su voz bajando de nivel a un murmullo. "apesta. Es horrible."

Sonreí ligeramente. "Tienes razón, creí que iba a vomitarla," dije entre risillas.

"Toda la gente que ves," Ben explicó. "es porque es su primera vez visitando el lugar."

"Oh," asentí, entendiendo. "Todo cobra sentido."

Los dos reímos un poco más, y luego le pedí la cuenta a Ben. Aun no lograba pensar en algo para que Ben me invitara a esa salida que tenía con su novia y Bella. Era imperativo salir de aquí con un plan.

Mientras iba por la cuenta, yo pensaba rápidamente, pero sin mucho éxito.

Eso fue hasta que escuché una discusión acalorada detrás de mí; y de inmediato reconocí una de las dos voces. Ben.

Arrugué la frente, porque el chico no parecía de esos que peleaban.

Volteé a mí alrededor, pero apenas habían unas cinco personas y ninguna parecía notar el enfrentamiento que se llevaba a cabo a unos cuantos metros de ellos.

Las paredes viejas y oscuras parecían prestar más atención que estos monos.

Sacudí la cabeza, y me esforcé por escuchar lo esencial.

"¿Es en serio, jefe?" la pregunta de Ben estaba llena de incredulidad. "No puedo hacerme esto."

"Eso y más te mereces, chico," la voz de su jefe sonaba petulante.

"Pero-"

"Pero nada," el jefe ni siquiera dejó a Ben terminar. "Eras un trabajador mío, así que deberías haber tenido en mente el defender tu lugar de trabajo."

Ben resopló. "Como si fuera posible. Este lugar es un asco."

Alcé una ceja, impresionado.

"¿Ah sí?" la otra voz sonó. "Pues te libero de este lugar, ESTAS DESPEDIDO, largo."

Oh, pensé, de eso se trataba.

"Bien," dijo Ben, escuché y miré como aventaba el mandil que llevaba puesto y salía del lugar a pasos agigantados y pesados, echando humo.

Rayos, no podía perderlo.

Me levanté rápidamente y aventé unos cuantos billetes que traía en efectivo y salí disparado del lugar. Definitivamente, sería la primera, única y última vez que entraba a esta pocilga.

En cuanto vi la luz del atardecer, vi a Ben alejándose, llevaba la cabeza agachada en una postura vencida, las manos metidas en los bolsillos de su pantalón.

Me apresuré, y pronto lo estaba alcanzando.

"Ben," le hablé, pero no se volvió. "¡Hey, Ben!" lo llamé con más volumen.

Su postura vencida cambió rápidamente, como si estuviera sorprendido de que en realidad era su nombre el que estaba escuchando. Sacudí la cabeza, llamándolo nuevamente hasta que finalmente volteó hacia mí.

Me había detenido a unos cuantos pasos de él, y creo que había sido una buena idea. Porque estaba casi seguro de que de haber estado más cerca de él, se me habría avecinado encima, abrazándome y soltándose a llorar como una niña. Sus ojos estaban rojos y un poco hinchados, como si unas cuantas lágrimas ya se hubieran escapado y lucía devastado.

Resoplé en mi interior.

¡Es solo un trabajo, camarada!

"Hey, ¿qué pasó?" pregunté, tratando de sonar preocupado.

Ben se encogió de hombros. "Me despidieron, eso pasó."

Abrí los ojos, sorprendido, y dije. "Eso es malo, supongo."

Me respondió resoplando incrédulamente. "¿Malo? Es terrible. Tengo que pagar la renta de mi apartamento para mañana, y ahora no podré. No sé qué voy a hacer."

Oh, aquí estaba la entrada que tanto necesitaba.

Sonreí en mi interior, haciendo un pequeño baile de victoria, y esforzándome por no mostrar la alegría que estas noticias provocaban en mí, la ventaja que estaba colocándose de mí era muy alta, demasiado buena para dejarla pasar. Después de todo, usar a un débil y tonto humano para conseguir lo que deseaba no era algo raro para los de mi especie. A esto nos dedicábamos los ángeles de la oscuridad.

Y aunque por dentro me estremecía de alegría, arrugué mi frente, mis hombros cayendo ligeramente como si sintiera el peso que Ben ahora cargaba.

Resoplé, metiendo mis manos en los bolsillos de mis pantalones. "Sí, bueno, creo que tienes razón."

Ben asintió pesadamente. "No sé qué haré," dijo quejumbrosamente, pero parecía más un murmullo hacia él mismo, que uno que buscara respuesta de un tercero.

Me aclaré la garganta, tratando de lucir un poco incómodo. Después de todo, apenas lo estaba conociendo, era un completo extraño para Ben y no quería lucir sospechoso queriendo o mostrándome muy dispuesto a ayudarlo así de la nada.

"Escucha, Ben," mantuve mis ojos fijos en el suelo, y aclaré mi garganta una segunda vez. "Quizá… no sé, quizá podría prestarte un cuarto libre que tengo en mi apartamento mientras resuelves tu problema."

Levanté los ojos entonces, y Ben estaba claramente sorprendido.

"¿De verdad? ¿Harías eso por mí?"

"Claro, amigo," respondí, sonriendo ligeramente. "Digo, pareces un buen chico, así que, ¿por qué no?"

Ben sonrió ampliamente. Y yo también. Había caído fácilmente.


Bueno, creo que era hora de que me decidiera a hacer algo al respecto.

Sé que en mi perfil les avisaba que no seguiría escribiendo y era el plan hasta hace media hora, probablemente. Me puse a releer los reviews de mis historias y me llegó la inspiración y las ganas de escribir. Así que, como ven, los reviews si animan a los escritores a seguir escribiendo, por lo que les ruego que si quieren más de esta historia, me dejen sus comentarios.

Gracias, y espero les haya gustado. Será un mini-fic o Drabble (como le dicen en inglés). Los capítulos serán cortos, ya que pronto entraré a la Universidad nuevamente, y tendré menos tiempo. Y es más fácil para mi escribir de poco a poco.

Nos leemos, gracias por su paciencia si siguen conmigo. Nos vemos en otras historias que pienso continuar como la "Todo por una mordida y un reto", "¿Es solo un cuarto de hotel vacío, o no?" y "Déjame ser el chico de tus sueños". Las cuatros historias serán convertidas a mini-fics.

-DEJEN SUS REVIEWS, POR FAVOR. SINO NI SIQUIERA INTENTARÉ SEGUIR-

P.D. este es el último capítulo semi largo que verán, ya estaba empezado por eso decidí no cortarlo. Los que sigan serán más cortos.