Una pequeña señal de vida acompañada de un pequeño adelanto para el futuro, espero y realmente espeeeeero poder avanzarle rápido a esto, saludos.


—¿Qué?... —

Sentía los labios secos y partidos, incluso le molestaba tener que moverlos, su respiración era muy pesada, como si acabase de entrenar, rápidamente entendió que estaba acostado sobre una cama por la textura y la forma en la que sentía su cuerpo que cada vez parecía estar más aplomado. Algo restringía su vista así que decidió quitar aquél material de sensación cartonesca rápidamente de sus ojos, al hacerlo y abrirlos fue grande su confusión, podía sentir que sus párpados se abrían y se cerraban repetidamente, sin embargo su panorama era el mismo.

Todo se veía negro, oscurecido. Rápidamente se llevó ambas manos a la vista y comenzó a tallarse con la palma de estas casi al grado sentir dolor. Repitió lo mismo varias veces y el resultado era el mismo, total oscuridad. Logró reincorporarse rápidamente, sentándose a la orilla de la cama y mirando lo que suponía, era el suelo de aquella hipotética habitación en la que se encontraba. El sentido del oído se agudizó rápidamente, como un guerrero curtido que rápidamente se adaptaba ante cualquier adversidad.

Escuchó múltiples pasos en la lejanía y la cercanía, eran como tacones chocando contra el firme del suelo, yendo y viniendo fuera de aquellas cuatro paredes que lo mantenían resguardado.

—Mi vista… —Murmuró casi inaudible, cesando aquella tarea de rasgarse los ojos con las manos al entender que ya no tenía caso.

Rápidamente hizo memoria de lo que fue de él antes de sucumbir ante las heridas y la pérdida de sangre, en el proceso la puerta se abrió y escuchó varios pasos acercándose a él. Su oído curtido pudo, en base al peso de las pisadas y el aire que zumbaba sobre él, producto del movimiento de aquellos cuerpos allegados, deducir que se trataba de Luna y Celestia, aquellas dos equinas que gobernaban Equestria.

—Príncipe… por fin has despertado. —Se escuchaba alivio en la voz de la equina azul marino, perfectamente pudo escuchar un suspiro escapársele de los labios.

—Gracias al cielo que ya se puede mover, príncipe. —Secundó Celestia, Vegeta pudo distinguir que ella también se encontraba aliviada.

—Supongo que ya se ha dado cuenta que su vista se ha… —Luna tragó con amargura, ver los ojos lacerados de su amado aún no le sentaba bien, sentía que parte del pecho le oprimía con un dolor incurable.

—¿Cómo se siente, príncipe? —.Preguntó Celestia con un gesto de mortificación.

Hubo una pequeña pausa de silencio en la que el guerrero seguía mirando al suelo, desde la posición de las princesas parecía que estaba analizando algo.

—Son cosas que ya sucedieron, no tiene remedio seguir pensando en ello. —Respondió Vegeta, colocándose de pie rápidamente para caminar hacia la salida de la habitación, dejando con los ojos y la boca casi hasta el suelo a las equinas.

—¿Cómo sabe que ahí está la puerta?... mejor aún, cómo es posible que pueda caminar tan bien sin perder el balance. —Preguntó Luna en voz alta, arrebatándole a la yegua del sol la oportunidad, para ambas no cabía en sus interiores el hecho de que aquél saiyajin anduviera como si nada.

—No es nada difícil, estrictamente no necesito mi vista para moverme. —Comenzó el saiyajín, caminando de brazos cruzados rumbo a su habitación, siendo seguido desde atrás por un par de alicornios anonadadas. —Con el sonido me más que suficiente para poder moverme sin problema, mis oídos, ahora que no puedo ver, se agudizaron más para poder detectar todo en base a los ruidos. —Explicó, para después guardar silencio, escuchando los murmuros de asombro y gestos de felicidad de los equinos que cruzaba en su camino, agradeciendo que su protector estuviera tan rápido de vuelta.

—Eso tiene sentido. —Meditaron ambas alicornios, sabiendo perfectamente que había ponis que no tenían visión y simplemente se adaptaban a vivir normalmente con el sonido, en el caso de los unicornios con la ayuda de su magia.

—¿Qué es lo que ha estado pasando desde mi ausencia?. —Preguntó Vegeta con algo de ligera preocupación, muy bien enmascarada. Aún estaba la duda de si Black y Zamasu habían muerto.

Sabía perfectamente que las dos alimañas eran muy escurridizas y al final, fueron muy complicadas de asesinar.

—Si hablas de lo que pasó con ese que parecía… Goku y el otro individuo, efectivamente están abatidos. —Respondió Luna con algo de tranquilidad. —Gracias a la reina Zebra y la emperadora jirafa pudimos combinar esfuerzos para incinerar sus cuerpos y asegurarnos así de que no volvieran a resurgir. —Explicó con algo de disgusto, realizar aquella tarea no fue para nada de su agrado, caso contrario de con la Vou que si parecía vengarse de aquellos atacantes.

—Ya veo. —Comentó el saiyajin, después de resoplar con la boca cerrada, rápidamente llegó a su habitación donde se encontraba Cadance y Flurry Heart esperándolo, o eso parecía.

Eso lo tomó por sorpresa, quizás estas equinas podían ver el futuro.

O simplemente Flurry Heart pudo detectarle el Ki, justo como él le había enseñado. No tuvo que ver para saber que ambas estaban con la sonrisa más tenebrosa que su cara les permitía hacer.

Apenas acababa de despertar y ya estaban comenzando sus dolores de cabeza.