Capítulo 28:

El Inicio de la Paciencia

La novela "Flores de Estaciones", describía con precisión como es que el lugar del evento principal, se adornaba y preparaba para tal ocasión. Cuidados como el aroma a rosas, y la belleza exquisita de un campo abierto en el centro del Imperio, que gozaba de vida y armonía, habían sido llevados a cabo con antelación a un mes para ese día. Dedicados sirvientes pareciendo asomarse de aquí allá para luego dar la bienvenida de forma magnánima. Dejando lucir, desde los hermosos adoquines, que eran predispuestos con un bello techo de madera hermosamente confeccionado para el descanso y espera de las Damas y Donceles a participar, posando sillas para ello; como los establos que resguardan a los especímenes que mandaba cada familia para la competencia.

Los caballos pura sangre apenas dando toque fiero al honor de ese momento. En donde incluso, un sitio brillante y apartado era arreglado para que el Emperador y la Emperatriz del Imperio pudieran disfrutar de tal evento. Los asientos quedándose en alto para representar su estatus y poder ante los demás nobles que se quedaban cerca de ellos.

Sillas blancas y cómodas siendo acomodadas con el más ferviente cuidado mientras símbolos eran tallados en ellas. El emblema de cada familia apareciendo en el respaldo a lo alto solo para indicar el lugar que debían tomar. Iniciando en las orillas con los Lord o Señores. Para ser seguidos de los Condes, los Marqués y por último el más alto rango por debajo de los Emperadores. Los Duques. Los cuales, eran los únicos poseedores de la dicha de estar mucho más cerca de sus Majestades. Las sillas acomodadas dependiendo de cuáles eran los más adeptos a la gracia del Emperador. La familia Arclight y Encinereb pareciendo ser las predilectas para tal puesto. Ubicándose una al lado de la otra. Pareciendo anunciar desde ya como es que iba a transcurrir la competencia.

Cada uno de los invitados comenzando a llegar desde temprano para el acomodo que inevitablemente se tendría que dar.

El desfile de carruajes pareciendo invadir el lugar para luego desaparecer, dejando en las puertas principales a las familias y sus participantes. Sus portes orgullosos dando pauta para que el bullicio iniciara tanto como los rumores. Nuevos matrimonios pasando a ser visibles como sus alianzas.

El codeo elegante de las parejas encantando a los que servían como espectadores. Llenando el ambiente de un aire competitivo y audaz, la Caza pareciendo haber comenzado desde ya, en el último rincón en el que menos se podría pensar. Siendo las hermosas Damas y Donceles los se aventuran a hablar de más o a atacar a palabras a los oponentes. Haciendo relucir las finas joyas mientras trataban de imponer su poder o su estatus. Los cuchicheos difundidos apenas dando tiempo para que todo fuese organizado de la mejor manera, dejando casi al final la llegada triunfal y hermosa de los protagonistas.

En dónde prontamente, Vector ya figuraba como la pareja predilecta de Michael ante los ojos del Mundo. Sorprendiendo a todos por igual, aumentando el bullicio. Sus atuendos a juego en un color blanco y naranja ya hablando sobre su apoyo incondicional como un buen futuro matrimonio o alianza. La firmeza de sus pasos pareciendo anunciar ya al ganador por defecto, incluso antes de llevarse la competencia.

Su exquisitez brillando de manera elegante ante su entrada mientras la familia restante se acomodaba en sus respectivos asientos. Dando su punto bueno a la vez que asentían o susurraban entre ellos. Siendo Byron el que más atraía la atención, por el sencillo hecho de regresar físicamente a su antigua gloria, quizá un poco más joven de lo que se recordaba. Pero había vuelto a ser adulto, a fin de cuentas. Los cuchicheos de una maldición rota pasando a ser lo que más se escuchaba con ligero fervor antes de que un asiento más fuese colocado para la Duquesa invitada. Kaito siendo quién se presentaría para ocupar el lado derecho de Christopher, el cual. Parecía cuidarle con devoción para luego, incluirlo en la plática llevada. Argumentando algunas cosas o dejando pasar otras, mientras veía a lo lejos a Michael. Quien asentía o negaba con buen humor.

Su camino deteniéndose una vez llego hasta su propio lugar en la competencia. Los adoquines blancos pareciendo hacerle flotar de manera sublime antes de tomar asiento. Al centro del sitio. Las sombras jugando a su favor a la vez que se despedía de su amado. El cual, le tomaba firmemente de su mano, ayudándole a su llegada para luego atreverse a besarla. Causando un positivo furor del que nadie escapo. Alzando su voz a propósito solo para que Michael tuviera un momento de diversión. Regresando a su postura recta después. Alejándose a la brevedad.

—Esta competencia es más de lo que uno puede imaginar. El honor y la gloria son representativas. Y las habilidades clasificadas no cualquiera podría desarrollarlas. Por tanto, espera aquí mi Señora. Que traeré riqueza y poder a sus manos... No habrá decepción en tus ojos, ni mucho menos deshonra... Lo prometo... —

—Vector... —Susurro Michel. Su mano libre subiendo a sus labios antes de asentir. Completamente encantado. Mirando de soslayo a la comparecencia. Emocionándose por participar. —En todo caso, Señor mío. Esfuércese hasta que alcance sus metas... Yo le estaré esperando aquí mismo. Con la dicha en mis manos...

—Sus deseos son órdenes. Me retiro mi Señora... –

Anuncio Vector. Pavoneándose por unos segundos antes de dar media vuelta. Su ánimo manteniéndose a lo alto, al menos, hasta que diviso a los últimos participantes. Regresando a su postura recta para después, dar paso a quiénes se acercaban. Otorgando una pequeña reverencia para inmediatamente, continuar su camino. Manteniéndose vigilante. Aumentando su desconfianza. Escuchando sus alrededores.

¿No es acaso ese el Duque Astral?

—Sí. Es él, junto a su nuevo Esposo. Mirarlos, se ven perfectamente combinados...

—Oh Dios. Habrá un duro enfrentamiento. ¿No es ahora la Duquesa Michael que escogió a otro hombre como su prometido? El Marqués Vector parece prometer un poco más...

—¿No acaso el Duque Astral no es bueno en batalla?

—Nadie lo sabe. Es todo un enigma, sin embargo. El Marqués Vector tiene más puntos para ganar. Es el Jefe en Comando al mando de las fuerzas de su territorio y las del Imperio.

—Oh vaya~

El furor inicial pareciendo solo acrecentarse con aquella llegada. Susurros como rumores comenzando a ser esparcidos para luego observar la escena ante ellos. Dejándoles expectantes, y en una tenue sorpresa. Michael siendo el que los vio mucho más de cerca. La silla preparada para Yuma ya estando lista para recibirlo. Llevando a Michael a desviar su mirar por un momento para mantenerse al margen. No dando su opinión o interviniendo con ella.

El vestir negro de Astral y Yuma, tomando el lugar como la contraparte perfecta de los protagonistas. Resaltándolos con poder y elegancia, mientras el color verde acompañante aludía al evento. El vuelo del vestido del menor ayudando a imponer su presencia tanto como la de su compañero. Sus pasos firmes y determinados augurando una batalla encarnizada mientras los adoquines parecían repelerlos con suavidad y respeto. Dejando vislumbrar su pase hasta que llegaron al destino fijado.

La silla predispuesta a Yuma asomándose tímidamente antes de que el menor tomara asiento. Manteniendo su cabeza en alto en todo momento mientras Astral le ayudaba. El cual, al percibir su tarea concluida, reverencio profundamente a su amado como despedida. Ganándose toda la atención de los presentes ante sus acciones. Llevándole a alzar su voz a propósito solo para hacer hincapié de lo que estaba por pasar.

Sin intimidarse en lo más mínimo. Entrando enteramente en su papel, invitando a Yuma a hacer lo mismo.

Esposo mío, este día que causa furor tanto en eventos extraordinarios como en días venideros. Prometo hacer hasta lo imposible para llenar tus manos de victorias y riquezas... No habrá competidor que se me compare, ni prueba que no supere... ¿Crees que podrías esperar por mí?

Yuma. Que había entendido las acciones de su amado. Fue que tomo su propio papel. Asintiendo a aquella cuestión. Levantando su propia voz.

Esperare aun si la primavera se va. Mi Señor, ve y trae la victoria que te pertenece... Rezare a nuestra Diosa por tu seguridad... —

—Así será, hoy comprobarás que soy digno de ti... Amor mío. Me retiro...

Aviso el mayor. Tomando una de las manos del menor para luego besarla con delicadeza. Relajando a Yuma, a la vez que los cuchicheos volvían a comenzar con mucha más fuerza. Apenas importándoles realmente.

Con esto, dando pauta para que la competencia comenzara a la brevedad. Siendo Astral el que se alejara imponente para prepararse y regresar hasta su propio lugar asignado, antes de que Yuma suspirara. Un abanico surgiendo en sus manos antes de abrirlo y cubrir la mayoría de su rostro detrás de él. Recordando lo que su suegra le había dicho, argumentando que lo necesitaría para el evento. Ganándose una mirada crédula de su parte, así como un asentimiento.

"Será necesario una vez la guerra comience y quieran arrancarte el cuello. Además, es un plus una vez te toque ver a mi niño en acción... A veces es mejor ser discretos Yuma-kun..."

Fue lo que dijo Aren guiñando uno de sus ojos. Yuma solo le siguió la corriente. Sin esperar a que en verdad aquello sucediera casi de inmediato.

Distrayéndole del hecho de que Michael estaba justamente a su lado. Mirándole como quién mira a un tesoro. Con insistencia. O que los Emperadores llegaran para inaugurar aquel evento. Obligándose a levantarse antes de escuchar los cuchicheos a su alrededor. Reverenciando a los mayores.

—¿No es el pasado Marquesa Tsukumo? Mn. Me imaginaba algo diferente…

—La ropa bien puede ayudar a cubrir las imperfecciones de una persona en todo sentido. ¿No? Además, ¿No es presuntuoso tomar la victoria desde ya?

—¡Hn! ¡Qué falta de modales! Incluso el amor tiene un límite...

Yuma que se mantenía en silencio, conto hasta diez antes de ver cómo es que los Emperadores tomaban su lugar asignado. Alzando sus manos para indicar que ellos ya podían volver a sentarse. Dando pauta para el enfrentamiento. Siendo Michael el que tomaría partido ante ello. Queriendo defender a su amigo.

—¿Acaso es malo querer pensar en la victoria? Si no anhelas la ambición, entonces, ¿Cómo puedes sentirte digno del hombre que participa el día de hoy? Solo las personas de mente cerrada no ven más allá de lo que conocen...

—¿Cómo? –

Yuma parpadeo divertido. Su humor mejorando bastante para luego querer unirse a la comitiva. Imitando el tono seco y despreciativo que su amado solía usar. Tomando el abanico en sus manos, para cubrir una vez más la mitad de su rostro. Sin dirigir la mirada a los demás. Emocionándose ante ello.

Vaya, tal parece que hay muchas palabras el día de hoy. ¿Eso acaso es el papel de la facción delicada de la nobleza? Creí que habían sido instruidos en los modales. Veo que me equivoque...

—¡Usted...!

Por ahora. —Impuso Yuma. —Lo mejor es esperar y ver el resultado. Nunca está de más, desear lo que uno anhela. Mucho menos el apoyar al hombre con el cual seguiré un legado, ¿Eso es difícil de comprender? — Michael, que se sorprendió ante la fuerza desprendida de Yuma. Asintió con fervor antes de formar una alianza que les permitiera estar tranquilos ese día. Apoyando de inmediato al pelinegro. Tomando la palabra, con mucha más confianza. Representando su estatus.

—De ninguna manera Duquesa. Son de total entendimiento sus palabras, no se esperaba menos de usted...

Kufufu~. ¿Es así?... Bueno. Veamos los encuentros, y decidamos al final. ¿No le parece conveniente?

—Tomare su decisión. —

Asintió Michael. Mirando de soslayo como es que los demás comenzaban a murmurar entre ellos. Dejando un espacio libre para que pudiera dirigirse a Yuma, usándolo a su favor. Acercándose apenas un poco más a él. Sin imaginarse la respuesta que recibiría a cambio. Entristeciéndolo.

—Yuma... Veo que has estado mejor... ¿Estas bien?

—Como nunca antes lo había estado bajo tu cuidado...

—¿Eh?

No se distraiga Duquesa Michael. Esto aun no acaba...

Advirtió Yuma. Importándole poco lo que el pelirosa haría. Usando la ocasión para molestarlo un poco más, analizando las acciones venideras antes de concluir que es lo que haría respecto a ese lazo que aun los unía. Esperando no acabar en tragedia. Murmurando al igual que él.

—...La Caza apenas comienza. Y esto claramente es una Guerra campal, no es momento de hablar de sentimientos...

—Ah... L—Lo siento. Tiene razón... Estaré al tanto... —Menciono Michael, percatándose de qué, lo que Yuma decía era verdad.

Su intento por acercarse siendo mermado al menos hasta que viese una oportunidad más. Aun queriendo seguir en la lucha para recuperar a su amigo. Aunque ya no de la misma manera que antes, bajando su mirada para luego hacer lo dicho. Notando como es que el campo quedaba abierto y claro para la competencia. La primera prueba ya habiendo sido colocada para su comienzo. Despertando una vez más su buen humor como su expectativa. Quedándose entonces, junto a Yuma como espectador, antes de ser ajenos a lo que sucedía tras bastidores.

En donde, el Villano. Se sintió todo menos eso.

Astral pasando a entrecerrar su mirar para luego cubrir su boca con una de sus manos de manera elegante. Despreciativa. O eso era lo que aparentaba a los ojos ajenos que se encontraban en aquel cuarto improvisado. Observando con pena y ligero miedo como es que las ropas y el equipo designado al peliblanco, ahora yacía destruido.

La fina tela, habiendo sido mancillada con el único fin de hacer nula su participación. Esto despertando rumores como cuchicheos que se fueron apagando para luego dejar el lugar vacío. El último en salir pasando a ser el segundo protagonista de la novela. Y quien le volteó a ver con sentimientos encontrados para luego dejarle morir solo. El rencor pudiendo más que la pena. Negando con suavidad solo para encaminarse lejos de ese lugar. Deseándole la mejor de las suertes mientras esperaba ahora su turno por participar.

Pequeños papeles de colores como hechizos, comenzando a ser lanzados para el comienzo oficial del evento. Obteniendo el visto bueno del Emperador. Dejando más tranquilo a Vector, quien imaginaba lo peor para su enemigo antes de enfocarse en lo que tenía en frente.

Cuestión bastante distinta para lo que en verdad pasaba con Astral. El cual, estando completamente solo, supo con antelación quienes son los que habían hecho esa maldad. Dando rienda suelta a su risa incrédula. Sosteniendo su estómago con fuerza antes de dejarse caer de rodillas para golpear con una de sus manos el suelo. Sintiéndose realmente divertido ante lo que ocurría, negando con suavidad una vez su risa comenzó a calmarse.

Limpiando las lágrimas tímidas de sus ojos, para después levantarse. Riendo ocasionalmente, para tomar aquella ropa hecha jirones, analizándola por unos segundos para luego percatarse de algo un poco más relevante. Alzando su voz, mientras observaba a su alrededor. Dejando de lado aquella ropa sin cuidado, para después comenzar a moverse en el lugar. Buscando algo. O más bien, a alguien. Preocupándose por el mismo.

"Se supone que mis ropas deberían estar resguardadas con antelación por el sirviente que nos acompañaría a Yuma y a mi desde la mansión... Pero... ¿Dónde es que esta Tokunosuke? La última vez que lo vi fue cuando iba con el cochero... No habrían sido demasiado malos como para hacerle algo ¿o sí...? No. Lo dudo. Ellos no son tan malos. De hecho, me atrevo a pensar que son increíblemente compasivos... Pero, si ese es el caso. ¿Dónde es que está?"

Sus pasos paseándose por todo el lugar hasta detenerse cerca de un armario. Su apariencia destartalada y poco cuidada ayudándole a pasar desapercibido ante la mirada de los invitados. El color café gastado por el tiempo solo dándole a Astral la pista que necesitaba. Tanto como el candado en la manija. Su sonrisa opacándose por unos segundos para, de un movimiento rápido y magistral. Su pierna destruyera aquella puerta que le impedía ver lo que había dentro. La fuerza aplicada siendo perfecta para su propósito.

La madera cayendo en pequeños pedazos, antes de que lo hiciera un bulto de ropas negras y mordazas puestas. Otorgándole la razón a su acción. El choque venidero con el suelo, ayudando a que despertara de un letargo forzado. Haciéndole entrar inmediatamente en pánico antes de que Astral se acercara a él. Tomando la palabra. Llamando su atención. Hablándole con paciencia, y cierta burla impregnada en su voz. Divirtiéndose por unos segundos más antes de representar un bálsamo para el menor. Quien detuvo su lucha al escucharle.

—Hola, buenas tardes Tokunosuke. ¿Has dormido bien?

—¡Mn! —

—Tomare eso como un sí, permíteme... –

Murmuro Astral más seriamente para luego acercarse hasta el menor. Dejando que escuchara como es que sus uñas rompían sin cuidado aquella cuerda y mordaza que le incapacitaban. Sorprendiéndole ante ello. Ayudándole a ubicándose en el aquí y en el ahora. Observando el parpadeo ajeno con rapidez, antes de alzar su voz, aún en el mismo tono.

Veo que trataron a mi sirviente de la misma manera que yo podría tratar a los suyos... Me halaga...

—¡Astral-sama! ¡Ellos...! —Intento acusar a Tokunosuke. Levantándose con brusquedad para después, ser detenido por el peliblanco. Quien negó, tranquilo. Siguiendo su ejemplo. Regresando a su postura recta e imponente. Intimidando a Tokunosuke. Tomando la palabra. Quejándose.

—Estoy al tanto de lo ocurrido. No es necesario que armes todo un escándalo...

—¡P-Pero...! ¡Astral-sama! –

Tokunosuke que seguía afectado, continuó. O al menos hasta que Astral impuso su palabra para después dar una solución. De manera misteriosa.

No. Tokunosuke. —Ordeno Astral. Haciendo brillar su mirar antes de tomar uno de los hombros del menor. Observándole fijamente. —...No hay tiempo que perder. Debo prepararme para la competencia... —

—¿Eh? Pero, ¿Cómo? La ropa esta... —

Yo nunca dije que ocuparía esa ropa ¿O sí? –

Cuestiono Astral de manera altanera. Afilando su mirar antes de que Tokunosuke se viera envuelto en una serie de eventos que le impidieron pensar con claridad.

Impresionándose después.

Todo pareciendo transcurrir mucho más rápido que nunca, para, por consiguiente, verse junto a su Amo dirigirse al lugar marcado a la competencia.

La nueva y galante ropa del peliblanco, habiendo sido sacada de imprevisto, de un compartimento secreto del carruaje de la familia Encinereb, del que nadie, más que ahora él y su Amo, tenían conocimiento. El verde y negro aun pasando a ser una constante en el mismo, para luego dar paso a las joyas y los equipos necesarios para las actividades a realizar. Un aspecto cómodo pero deportivo comenzando a ser deslumbrante mientras guantes, tomaron la tarea de cubrir sus manos, unas botas altas y cómodas enfundando sus piernas, dejándole listo para lo que venía. Abriéndose paso sin dificultad para lograr llegar justo a tiempo a su lugar asignado.

Su arribo ayudando a que se deleitara con las expresiones sorprendidas de los presentes, como de los principales agresores. Llamando por un momento a sus pensamientos.

"Tal vez, si esto le hubiese pasado al Villano. Hubiera gritado y hecho un escándalo. Tal y como ellos querían, sin embargo, el Villano no está aquí... Pues el que ha tomado su lugar, ¡Soy yo!"

Su sonrisa ampliándose mientras daba una suave disculpa. Dirigiéndose al director del evento. Excusándose enseguida. Dando una pequeña reverencia de manera respetuosa. Llamando la atención sobre sí mismo. Agregando un sabor picante al bullicio, obteniendo excelentes resultados. Logrando alterando a la multitud.

Tal parece, que me he permitido más tiempo del que debería... Lamento los inconvenientes...

Sus palabras pareciendo hacer un eco profundo, para luego recibir la respuesta del hombre de avanzada edad. El cual, observo a los demás competidores y sus miradas desviadas, antes de dirigirse a él. Negando a la brevedad, minimizando aquel asunto. Sin enterarse de nada. Atribuyendo el retraso al nerviosismo inexistente del peliblanco. Comprendiéndolo. Alzando su voz en consecuencia. Tranquilo.

—No debe preocuparse, el evento apenas transcurre Duque Encinereb... Vaya a su puesto...

—Agradezco su bondad... –

Asintió Astral, observando de soslayo como es que la familia Tsukumo llegaba a la par de él, murmurando entre ellos para luego posarse elegantemente. Mirando por momentos a Yuma para después mirarle a él. Sus intenciones ya siendo percibidas tanto como sus acciones pasadas. Ganándose solo la sonrisa burlona de Astral, el cual, después hizo un ademán para que Tokunosuke dejara el equipo que ocuparía cerca de él. Anunciando desde ya, su obvia partición. Pidiendo que se retirará a la brevedad. Enfocándose en lo que estaba delante de él.

El campo abierto pareciendo hacer una invitación antes de que el bullicio y la emoción explotaran. La diana colocada a lo lejos y los carcajes en las espaldas de sus dueños, dando comienzo con lo que tanto se anhelaba. El levantamiento de las flechas y arcos apenas dando un respiro a los participantes antes de percibirse luchando activamente para alcanzar puntajes exigentes y de mayor rango.

Las bajas iniciando a notarse rápidamente, ante la mirada fiera del director y juez del evento. Quien gritaba los nombres de los hombres caídos y menos fuertes, para despedirles inmediatamente. Causando escalofríos a los demás competidores, importándole poco a Astral. Escuchado sus palabras.

—¡Ben de la familia Feizh, retírese!...¡Naya de la familia Black, retírese!... ¡Yule de la familia Birt, retírese! ...—

Ordeno el mayor. Dirigiéndose entonces a los demás competidores en pie. Mostrando su propia fuerza. Alzando su voz.

—¡Concentración, dedicación, tranquilidad y una adecuada preparación física! Son los requisitos para aprobar esta prueba, ¿Será que ustedes podrán tomarla?

Cuestiono de manera abierta. Observando cómo es que al menos la mitad de los presentes parecían tomar aquel reto.

Las fechas comenzando a ser dirigidas al centro de cada diana, antes de que dos de los competidores, pudieran abrirse paso sin ningún esfuerzo ante ello. Clavando sus proyectiles uno encima de otro hasta abrir la punta de la última flecha y dejar paso a la siguiente.

Los colores blanco y negro resaltando naturalmente antes de que la emoción comenzara a permear en el ambiente. Llamando la atención de los Donceles y las bellas Damas que esperaban pacientes, o en su defecto, esperaban a que la competencia terminara. Murmullos comenzando a ser escuchados ante la deslumbrante prueba que se llevaba a cabo. Gustando a los presentes, emocionando a Yuma. El cual admiraba los movimientos certeros de su amado. La precisión de sus armas portándose como si fuesen una extensión de él. Haciendo saltar su corazón para luego concentrarse en lo que debía. Escuchando a sus acompañantes.

—¿No es ese el Marqués Vector? No sabía que era bastante bueno con el arco...

—Es así. ¿Pero has visto al Duque Astral? Tal pareciera que siempre hubiese pertenecido al ejército en un grupo Élite. ¡Mira su destreza! No tiene nada que envidiar al Jefe de las fuerzas del Imperio...

—Increíble. Aunque... ¿No ambos eran hombres pertenecientes a un solo Doncel? ¡Pareciera una lucha encarnizada por llamar su atención! ...

—¿No es eso emocionante?

—Es así, aunque eso...—

Tal parece... —Interrumpió Yuma. Alzando su voz, en un tono frío. Cubriendo su boca con su abanico. Afilando su mirar. —Que mis estimados, no han escuchado las noticias actuales en la sociedad... Así que seré amable y les diré que, el Duque Astral ya se ha casado. Y ciertamente la persona a su lado soy yo, la Duquesa Yuma Encinereb... Por tanto. Pido que cuiden sus palabras sino quieren tener problemas después, ¿Está bien?

—L-Lamentamos hablar sin saber... –

Se disculpo uno de los presentes antes de acatar lo escuchado. Manteniendo la sutil amenaza en alto para luego bajar su mirada. Calmando a Yuma, sorprendiendo a III. El cual no dijo nada por su propio bien y por respeto a su amigo. Su mirar quedándose en él antes de que se escuchará la exclamación de la multitud. Llamando su atención. Escuchando el alabo de las habilidades de ambos contrincantes que competían por el primer puesto. Enfocándose una vez más en ello. Dejando que Yuma sugiera su ejemplo. Notando entonces, como es que las apuestas comenzaban a surgir.

Divirtiendo a los espectadores. Mientras Astral hacia lo posible para ganar aquello que, era consciente de que no iba a poder obtener. Su ritmo pareciendo aumentar, al menos hasta que sus flechas se agotaron. Dejándole a un lado para luego percatarse que ocurría lo mismo con el pelinaranja. Quien se frustro visiblemente antes de resignarse. Dando un paso atrás para después ser seguido por Astral. El cual, solo suspiro para luego escuchar el termino de aquella prueba. Alegrándose con los resultados. Mostrándose serio. Manteniéndose al margen de la situación. Observando atento a su alrededor.

—¡La mitad de los competidores pasa a la siguiente fase! ¡Las puntuaciones mas altas van desde 239.3 puntos hasta 204 puntos! ¡El Duque Encinereb encabeza la lista con el primer puesto de 239 puntos, seguido del Marques Varian con 236 puntos! ¡Felicidades!

La ovación que surgió inmediatamente apenas dando un respiro a Astral antes de verse envuelto en la segunda prueba. Dejando su arco junto a su carcaj, para luego ser llevado mucho más cerca del director y supervisor de aquel evento.

Hojas de papel pasando a estar en sus manos para luego percatarse de que aquellas, no eran las aprobadas por él para la prueba, encontrándose con insultos escritos agresivamente o poco más de algunas palabras que le amenazaban o trataban de intimidarle. Sus ojos entrecerrándose momentáneamente como consecuencia para luego suspirar, decidiendo fingir que todo estaba bien, antes de atreverse a mirar de soslayo a Vector. Notando su atención y determinación, para luego, escuchar una vez más al mayor. Obligándole a enfocarse en el momento. Atendiendo a las indicaciones.

—La concentración no solo se usa en el campo de batalla, sino que, también repercute en los asuntos de estado... La oratoria es importante, y esta misma es el pilar de nuestras alianzas o enemistades, y juntando estas dos vertientes, es que se calificara la siguiente prueba...

—¡Se tomará cinco minutos en cada uno de ustedes para que den su discurso y posible solución ante los conflictos actuales del Imperio! Recuerden ser objetivos y realistas, ya que de ello se tomará la decisión para que puedan dar sus palabras a su Majestad. El Emperador del Imperio... ¡Así que comiencen! Otorgaremos la palabra a los más jóvenes para concluir con los mayores...

—¡Sí! –

Fue la respuesta unísona de los competidores. Siendo la excepción Astral. Quien no le quedó más remedio que asentir también. Agradeciendo internamente y a los cielos el hecho de haberse aprendido de memoria más de diez discursos por si algo ocurría. Dejando entonces, que el tiempo transcurriera hasta que fue momento de llegar a él.

Sus palabras siendo magistralmente escogidas para dar inicio con la oratoria que ya había practicado. Impresionado a los participantes a sus lados antes de que el mayor le mirara boquiabierto. Asintiendo a lo que decía para luego concluir en una suave reverencia. Recibiendo inmediatamente ovaciones como buenas opiniones para luego, dejar que Vector continuará con su participación. Impresionado a los presentes antes de obtener lo mismo que Astral. Su discurso sabiéndose manejar al menos para los ojos del director del evento. Quien tomó al menos a diez participantes habidos para luego llevarlos al frente del Emperador.

Comenzando en verdad la segunda prueba para ellos. Siendo elogiados o corregidos según correspondía. Pasando de dos en dos hasta que fue el turno de Astral y Vector. Ambos postrándose elegantes cerca de su Majestad. Esperando el momento idóneo para iniciar. Escuchando como es que los espectadores callaban solo para querer poner más atención a sus palabras, dando el respeto correspondiente al Emperador que se notó interesando en ambos participantes. Colocando en consecuencia una problemática en específico para ellos. Haciéndoles debatir calurosamente solo para su diversión. Obteniendo el resultado que quería, dando la victoria a Vector, pero la razón a Astral. Sutilmente demostrando su apoyo antes de despedirlos con algunas palabras. Mostrándose sereno.

—...He escuchado sus argumentos y razones. La manera en la que manejan el desabasto de agua en el Imperio es digna de elogios, sin embargo. Mientras nuestro pueblo pueda verse menos afectado, será la mejor solución a seguir... ¿Comprenden lo que digo? —

Cuestiono, posando su mirar en Astral. Para luego hacer lo propio con Vector. Notándose satisfecho.

—Hay veces en las que será necesario recurrir a la fuerza de estado, y por tanto imponer la solución a un problema por qué en ese momento es lo mejor para el pueblo... Pero, cuando el problema no es necesariamente urgente, este puede tomarse con más calma y permitir el interés del pueblo como su máxima prioridad. ¿Han escuchado?

—En efecto su Majestad... —Asintió Astral. Bajando su mirar antes de querer retirarse. Escuchando las últimas palabras del mayor.

—En ese caso pueden retirarse. Los resultados serán anunciados en breve...

Agradecemos al Sol del Imperio. —Se despidieron al unísono Astral y Vector para luego comenzar a retirarse. Siendo Astral el único que fue detenido por un momento a petición del Emperador. Quien le dedicó unas últimas palabras para su satisfacción. Obteniendo su favor. Animándole ante la competencia. Abogando a su favor.

—...Sin duda, Duque Astral. Su contribución puede ser tomada en cuenta si es que el problema llega a escalar a motivos urgentes. ¿Cree estar en condiciones si es que es llamado llegado el momento?

—Espero estarlo su Majestad. No habría honor más grande que el ayudar al Imperio...

—En ese caso puedes marcharte en paz... Espero un día pueda acompañarme a tomar el té...

—Sera como guste su Excelencia... Me retiró, que pase un buen momento en la competencia… Saludos a la Luna del Imperio, vuelvo a agradecer al Sol del Imperio... —Se despidió. Una sonrisa ladina posándose en su rostro antes de obtener el favor completo de ambas figuras poderosas. Quienes le asintieron para luego dejarle ir.

Dando el permiso para seguir con la competencia. Anunciando al ganador de la segunda prueba. Ya notándose una riña entre Astral y Vector por el puesto a primer lugar. Sus miradas chocando brevemente antes de verse envueltos en el bullicio actual. Animándolos a seguir, observando después en dirección hasta el lugar que esperaban sus amados.

Sonriéndoles tenuemente para luego notar un vacío a sus lados. Dejando solo a diez concursantes aptos para continuar. Esto pareciendo encender una llama interior en ambos para luego dirigirse a la tercera prueba. Sin imaginarse lo que estaría por pasar.

Escuchando el relinchar de sus caballos a lo lejos. Remarcando sus pasos tanto como los demás concursantes. El blanco y negro encabezando el camino, al menos hasta que fue momento de proceder.

Haciendo suspirar al Villano. Encontrándose con lo que ya esperaba. Sintiéndose entonces como niño en escuela secundaria. El bullying alcanzando incluso a su pobre animal y montura. Quedándole claro que, alguien estaba poniendo a prueba su paciencia.

La marca Tsukumo resaltando y estando en todos lados. Tanto como la nueva desaparición de su sirviente.

Por supuesto. Nadie le dijo que sería tan sencillo. Y, por otro lado, el no esperaba menos... Aunque quizá, ya era hora de dar un buen revés. ¿O no? Yuma le estaba esperando de todas formas.

No quería decepcionarlo…