¡Hola! Estoy de regreso para seguir con esto. Gracias a todos los que me han dejado un comentario y también a aquellos que leen en el anonimato n.n

Solo me resta decir que estoy en mi día de descanso y he echado la flojera hasta este momento XDDDD.

Sin más ¡al fic!

Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo, de lo contrario no estaría trabajando en algo que, a veces, no acaba de satisfacerme n.n

Nota: Desee usar otras señales de cambio de escenas, pero al parecer a la página no le gustó ya que las desapareció en el prólogo ¬¬ En vista de eso, tendré que seguir con la tradición.

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Hoy Cap. 1

Era un día nublado, pero a pesar de eso el calor se sentía intenso. La mayoría de los alumnos en Shibusen llevaban ropa de verano, es decir pantalones o faldas cortos, así como blusas sin tirantes –en el caso de las mujeres– o camisetas de algodón –que decían eran mucho más frescas para los hombres–. Incluso hasta el propio Kid, quien se caracterizaba por siempre vestir formalmente, hacia días que no llevaba el saco puesto y, el día de hoy, incluso había optado por desabotonar los primeros botones de su camisa (claro está que se preocupó por hacer que la abertura y el doblez del cuello fueran perfectamente simétrico). El calor también hacia que las clases se volvieran más monótonas de lo normal, incluso hasta para Maka y Ox, los chicos más inteligentes de la clase.

–¡Ah! ¡Que bochorno! –dijo de pronto Liz, abanicándose con la ayuda de su sombrero vaquero.

–Sí, tienes razón –dijo su hermanita, temiendo que en cualquier momento fuera a comenzar a derretirse literalmente por culpa del clima.

–Tsubaki ¿es que no tienes calor usando esa media debajo de tu ropa? –preguntó Maka, soplando con los labios lo que hizo que los mechones de su flequillo se alzaran.

Tsubaki sonrió como siempre.

–Un ninja está acostumbrado a soportar los cambios de clima –mencionó natural.

–¿En serio? –dijo Soul señalando a su mejor amigo. Y es que el chico estrella acababa de quitarse la camiseta para dejar al descubierto su pecho.

–¡Ah! No es conveniente para alguien como yo sentir tanto calor –se quejó Star.

Tsubaki rió solamente, aunque con una gota de sudor en la sien.

"Black Star jamás cambiará", pensó la chica ninja.

–Tsubaki, en verdad ¿cómo puedes aguantar a ese idiota? –dijo Maka.

–Él… no es como crees que es –respondió, al momento de ver como, para no perder la costumbre, comenzaba a hacer alboroto en el aula.

–¿Ah? ¿Y cómo se supone que es él? –preguntó Liz –Es claro que para todos nosotros es un completo idiota.

–¿Por qué dices eso? –preguntó Tsubaki, mirándola directamente a los ojos.

Liz parpadeó un par de veces, al parecer la chica se había molestado aunque el tono de su voz no se elevó lo suficiente como para afirmarlo con seguridad.

–¿Porque se la pasa fanfarroneando sobre que superará a los dioses? –comentó con ironía Maka– ¿O tú que dices, Kid?

El chico muerte les miró con desgano, pero aún así les sonrió sutilmente.

–Me parece muy interesante lo que desea lograr. Estoy ansioso por ver cuando eso suceda –Maka quedó sin argumentos ante las palabras del propio dios y Tsubaki sonrió satisfecha.

A pesar de ello, aunque no existiera nadie en el mundo entero que apreciara a Black Star, ella lo haría. Volvió a buscarle con la mirada, notando que esta vez Soul comenzaba a participar de los juegos de su amigo. La sonrisa de Tsubaki se acentuó aun más, llevándose la mano al pecho, justo a la altura de donde ostentaba la estrella que alguna vez su Técnico le 'exigiera' llevar.

Al hacerlo, ella se sintió parte de la vida del chico, a pesar de que él nunca (hasta la fecha) le contara media palabra respecto a su pasado. Sin saberlo aquella mañana, pronto cambiaría todo.

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Era la hora del almuerzo, y el grupo de amigos habían decidido hacerlo afuera, en los jardines de la escuela, pero a pesar de encontrarse debajo de un frondoso árbol la temperatura seguía siendo demasiada. Las bebidas frías era lo que más abundaba entre ellos y todo parecía pasar como cualquier otro día normal.

De pronto, a lo lejos, notaron que Stein se acercaba, caminando lentamente y llevando ambas manos dentro de los bolsillos de la bata. Los chicos se quedaron en silencio, en espera de escuchar alguna clase de encargo para una misión especial o algo de esa índole, pero el profesor se limitó a saludar escuetamente con el movimiento de una de sus manos, para luego dirigirse a Tsubaki.

–Shinigami sama te llama, Tsubaki –dijo el profesor, esperando a que la chica en cuestión se repusiera de la sorpresa y se levantara. Una vez hecho eso, ambos se prepararon para marcharse.

–Oiga, profesor –llamó Black Star –¿Cree apropiado que siendo el Técnico de Tsubaki deba quedarme aquí?

Stein se volvió por un instante, acomodándose las gafas y le sonrió.

–Shinigami sama ha mandado a llamar a Tsubaki por un asunto familiar ¿crees que debes inmiscuirte en esos asuntos? –preguntó serio.

Escuchar sobre lo que iba el asunto hizo que la chica se pusiera tensa, preguntándose qué habría pasado como para que el director la llamara de esa manera. Por un momento bajó la mirada y se mordió un labio.

–Black Star, por favor –dijo solamente, pero para él bastó para comprender que debía dejar el asunto así por el momento.

El peliazul bufó molesto, cruzándose de brazos y al tiempo en que también volvía el rostro en dirección opuesta. Sus amigos le miraron para después notar como su amiga se marchaba con el profesor.

Inconscientemente la chica camelia apretó el paso para llegar lo antes posible a la sala espiritual en donde, seguramente, se encontraría el dios de la muerte. Stein le permitió hacerlo, dejando incluso que fuera ella la que abriera de par en par las puertas del recinto.

–Shinigami sama –se anunció la chica.

–Tsubaki chan –canturreó el dios, alzando una manopla en el proceso.

–Algo… ¿algo ha pasado con mi familia? –preguntó con temor.

El dios movió la cabeza en señal de negación, para luego suspirar.

–Pero es algo que tiene que ver con… –hizo una pausa para mirar a Stein, quien no se movió ni hizo alguna clase de gestos –tu hermano.

Las pupilas de la chica se dilataron al oír aquello. De inmediato sus manos y piernas comenzaron a temblar, sintiendo un hueco en el estómago.

–Ma-Masamune… –murmuró con angustia.

–Ha llegado ya a un punto en el que no existe regreso. Está a poco de convertirse en un kishin –afirmó Stein.

Aquello fue demasiado para el Arma, cayendo sobre sus rodillas y sintiendo escozor en sus ojos, a punto de llorar.

–He decidido que Stein y Spirit vayan a…

–¡NO, POR FAVOR! –interrumpió Tsubaki –Deje que yo misma me haga cargo de ello. Después de todo… después de todo él es mi hermano.

Hubo un silencio en la sala espiritual. Stein pensó que Shinigami sama no debía siquiera considerar la propuesta. Era obvio que aquel candidato a kishin era demasiado poderoso para que Black Star y Tsubaki le enfrentaran, sin mencionar lo que significa por el hecho de que ella tuviera lazos sanguíneos con el enemigo.

–Habla con Black Star, dile lo que está sucediendo y si él decide aceptar ayudarte, entonces tienen mi aprobación –respondió el dios, ante la incredulidad del profesor y el poco alivio que aquello le proporcionaba a la chica camelia.

Tsubaki hizo una rápida reverencia como despedida y salió de la sala.

–¿Está seguro, Shinigami sama? –cuestionó el doctor.

–Debemos tratar de confiar en la siguiente generación ¿no lo crees, Stein? –tarareó el nombre del profesor, él no le contestó nada. Últimamente comenzaba a sentirse inquieto.

–Y por cierto ¿cómo avanzan las investigaciones sobre Soul kun? –preguntó el dios, la primera reacción del otro fue hurgar en los bolsillos de su bata para buscar la cajetilla de cigarrillos.

–Como ya le había dicho antes, la sangre negra ha invadido el cuerpo de Soul. Aún sigo observando la muestra que tengo de la sangre y el tejido que obtuve del chico. Y ya que Medusa sensei está haciendo un excelente trabajo en la enfermería, podré disponer de más tiempo para mis investigaciones –explicó al momento de comenzar a fumar.

–Bien, con que no te nazca el deseo de querer diseccionarle –bromeó el dios, Stein apartó el cigarro de sus labios y se quedó muy quitecito. A Shinigami sama le salió una gota de sudor en la sien.

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Tsubaki salió corriendo con desesperación de la sala espiritual cuando escuchó el llamado estruendoso por parte de su Técnico. Al volverse y mirarlo con una expresión que le daba a entender que estaba al tanto de todo lo sucedido, agradeció la parte de su personalidad que le impedía ser omitido en cualquier asunto (no, no que fuera un entrometido).

Sin poder ser capaz de deshacerse de su habitual sonrisa se acercó al chico.

–¿Qué piensas hacer? –preguntó sin preámbulos el chico estrella.

–Yo… una de las razones por las que decidí entrar finalmente a Shibusen fue para detener a mi hermano cuando fuera necesario. Pero tú…

–Está bien, me servirá para recolectar más almas.

Tsubaki le miró, su pose de suficiencia, irradiando orgullo y determinación. La chica sonrió, en silencio agradeció el apoyo de su Técnico. Sin esperar un minuto más regresó a donde se encontraba el dios de la muerte para anunciarle su decisión.

–¿Estás segura? –dijo Shinigami una vez escuchado todo–. A estas alturas ya debe tener el poder de un kishin.

–Sí, es mi obligación enfrentarme a él. Y Black Star está totalmente de acuerdo.

–Tienes un compañero demasiado comprensivo –afirmó el dios, para luego pensar: "O quizá su ego es tan grande que no le deja ver el verdadero significado de la cuestión".

De todas formas, Shinigami sama deseó ser fiel a su creencia en la nueva generación, después de todo, su propio hijo formaba parte de ella y algún día ellos se convertirían en el apoyo de Kid kun.

–Está bien –aprobó–. Pero tengan mucho cuidado.

Tsubaki sonrió, como si no se tratara de una misión compleja para ella, para retirarse definitivamente.

–Tu lazo con Black Star es muy admirable, espero de corazón que no llegue el día en que salgas herida por eso –dijo el dios una vez solo.

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La lucha contra su hermano se había prolongado más de lo que ella misma hubiera esperado y para ser sinceros, en esos momentos se encontraba demasiada cansada. Sin embargo, y a pesar de todo, se sentía contenta. Había logrado mucho con aquella batalla: no solo recuperar la verdadera alma de Masamune, sino conocer más del pasado de su compañero, así como de sus sentimientos.

No recordaba con precisión cuánto tiempo llevaban juntos, pero lo cierto es que ella parecía ser la única persona que conocía con exactitud lo que era Black Star. Ante todo el mundo era una persona egocéntrica que por lo mismo no permitía que nadie sobresaliera por encima de él, pero… lo que había detrás de todo eso… Tsubaki lo sabía.

Aquel primer día (en la ceremonia de inauguración de clases en Shibusen) en que lo había escuchado, Black Star era odiado, aparentemente por ninguna razón. Pero hoy, el día en que llegaran a Shin Village, ella había aprendido a qué se debía tanto odio. Y Black Star había tenido que aprender a vivir con ello, con el remordimiento, la pena y la soledad que quedarse sin familia, sin amigos, sin una casa al cual llamar hogar conllevaba todo ello.

Sí, lo comprendía, porque a pesar de que ella contaba con familia, la pérdida de su hermano e incluso la desdicha de sus padres al ver que quien heredaba todas las 'habilidades' de los Nakatsukasa era ella y no su primogénito, vivía en soledad. Siempre fingiendo ante los demás que era feliz y nada podía doblegarla, en un intento de demostrar que era fuerte a pesar de llevar a cuestas el fatídico destino de ser como una camelia: una flor sin sentido, sin aroma.

Pero hoy, al ver el gesto conmovedor de parte de Black Star para abrazarla y consolarla (muy a su estilo, por supuesto), comprendió que nunca más se separaría de él. Las palabras de su madre respecto a la lealtad y fidelidad que uno de su familia debía tener hacia su Técnico dejaron de ser importantes por lo que representaban: una fidelidad condicionada por el mero hecho de un sentido del deber. No, ya no era más así en su caso.

Esta vez Tsubaki sentía que hacía algo por su propia voluntad. Que era libre para escoger lo que quería o no quería hacer. En medio de tantas emociones y pensamientos la pregunta que su compañero le hizo le pilló desprevenida.

–Oye, Tsubaki. Ahora que has vencido a youtou y vengado tu pasado ¿seguirás siendo mi compañera?

Ella parpadeó un par de veces antes de responderle.

–¡Claro que sí! –dijo con total seguridad y con voz cantarina, al momento en que le sonreía de forma sincera.

"Estando a su lado, me siento segura de mí misma", pensó la chica.

–¡Perfecto! –respondió de igual modo el chico, para proseguir con su camino.

Aquella sonrisa la irradió de felicidad, entonces supo que detrás de todo el agradecimiento y la admiración que sentía por él, existía algo más; algo que hasta el momento no se había permitido siquiera contemplar.

Se sonrojó de súbito por su hallazgo, sin poder ocultar el desconcierto que le provocaba aquello.

–¿Pasa algo, Tsubaki? –preguntó el peliazul, mirándola con un aire de inocencia jamás vista en él. Eso enterneció a la morena, quien dulcificó su mirada.

–No, es solo que… me gusta tanto estar contigo –dijo sin pensarlo mucho, sintiéndose libre para expresar lo que sentía.

–Es obvio –comenzó a reír él–. A cualquiera le halagaría estar con una súper estrella como Ore Sama.

Tsubaki sonrió. Qué importaba que fuera tan pagado de sí mismo, tan orgulloso y arrogante. En el fondo, Black Star era como un sol, siempre dispuesto a ayudarla, a protegerla ¿no lo había demostrado ya?

Sintió deseos de volverlo a abrazar, como en Shin Village, pero comprendió que no era el momento adecuado. Para hacerlo tendría que esperar.

Reanudaron su camino. Pronto se reunirían con Shinigami sama.

Una sutil sonrisa volvió a adornar los labios de la chica y el leve sonrojo tiñó sus mejillas. Tsubaki acababa de descubrir que se encontraba enamorada de Black Star.

Pero ¿y él?...

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

Capítulo pequeño, ahondando un poco en los pensamientos de Tsubaki y el por qué de su forma de actuar. Para el próximo será el turno de B*S.

Yo creo que Tsubaki, con todo y sus desconfianzas y dudas poco a poco empieza a tener más fe en sí misma. Ya fuera por la presencia de su compañero o porque en si el personaje va evolucionando, como a todos los seres humanos nos sucede ¿Ustedes que creen?

Por otra parte, este capítulo está basado en el manga y no en el anime. Por si existiese alguna clase de duda. Y como todos ya sabemos la pelea que Tsubaki tiene con su hermano, es por eso que decidí no incluirla aquí n.n

Gracias a: LADY ANETTE, Nikolas Sur, toaneo07, Sabaku No Kurai, Emiita, Liz.I'm por sus reviews.

Yuki-chan: B*S tiene cierto grado de madurez, supongo que debe ser por el hecho de tener una vida difícil. En cierto modo me recuerda a Sasuke (Naruto) aunque sin ser tan frío y metódico. Me tardé en subir esto porque la página no me dejaba publicar cosas nuevas y bueno, tuve que esperar a que se arreglara el asunto n.n Por el momento me permitió avanzarle a la historia, por lo que publico esto a pocos días de haberla subido XDD.

Pregunta para el desarrollo del siguiente capítulo: Sabiendo del ego desmedido que Black Star tiene ¿cómo tomaría el saber que Tsubaki está enamorada de él? Piensen y sugieran n.n

Matta au!