¡Hola a todo el mundo! La TNT se acerca (la expo de manga que se hace por acá) y aunque no tengo mucho dinero creo que sí podré asistir. Habrá que ver, porque de ser así, entonces me desapareceré por un tiempo para ponerme a ver anime, kukukukuku.
Sin más, ¡al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo, de lo contrario habría mucho KidxChrona en la serie n.n
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Hoy Cap. 3
La brisa que se coló en el interior del lugar hizo que las llamas de las antorchas oscilaran, jugando a crear tenebrosas formas en el suelo las cuales parecían alzarse hasta tocar el techo abovedado.
El hombre dio un paso atrás, se encontraba acorralado y no tenía escapatoria alguna. Con la respiración agitada miró a sus oponentes, para luego sonreír socarronamente.
–Ustedes no lo comprenden –dijo el hombre–, pero alguien, en un futuro comprenderá lo que están dejando atrás. Entonces nuestro clan se alzará por encima de todo y de todos.
–¿Ý para ello has tenido que recurrir a toda esta matanza? ¿Quieres tú que los dioses nos impongan un juicio y nos exterminen a todos? –habló el que parecía comandar al grupo de personas.
El perseguido rió un poco más alto y el líder achicó los ojos para después lanzarle encima y atacarlo con la kunai que llevaba en la mano derecha, dándole un certero golpe en la yugular.
El herido cayó hacía atrás, extendiéndose la sangre por todo el suelo, sin que nadie se percatara de que ésta comenzaba a llenar los surcos que previamente dibujados en él estaban.
–Je, je, aunque me mates ahora… yo resurgiré… volveré del inframundo… y completaré lo que estaba por hacer…
Un último quejido, lastimero, salió de su boca y finalmente expiró. El que lo había enjuiciado le miró por un instante más. Su rostro, aunque sereno, demostraba un atisbo de dolor por lo sucedido.
–Espero que no… Lost Star…
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Sus ojos se abrieron de golpe, como quien a duras penas logra despertar de una terrible pesadilla. Black se levantó con prontitud, quedando sentado y con las piernas dobladas en forma de loto. Desconcertado parpadeó un par de veces, su pecho parecía agitado, pero por alguna extraña razón no lograba recordar lo soñado.
–Black Star –escuchó la voz de su amiga, a lo que volteó, mirándola de pie en el umbral de la habitación–, que bueno que hayas despertado a tiempo. El baño está listo.
El peliazul pareció mirarla como si no fuera capaz de comprender lo que le estaba diciendo y esa actitud preocupó a la morena.
–¿Pasa algo malo? ¿No te sientes bien? –mencionó en tono casi maternal, dando algunos pasos hacia adentro.
–¡Nah! Estoy bien –respondió despabilándose, al tiempo en que hacía un movimiento en el aire con la mano. Justo eso, cuando el estómago del chico gruñó, exigiendo comida.
Tsubaki sonrió.
–Iré a preparar el desayuno, así cuando salgas de bañarte podrás comer algo.
Black se levantó y sin decir nada más se fue a duchar. Tenía una extraña sensación de escozor en el cuello. Abrió las llaves para regular la temperatura del agua y en cuanto sus manos se percataron de que estaba templada, se metió por completo debajo del chorro de esta. Pero lo que le sucedió fue muy extraño.
Black reaccionó cuando una gota en solitario cayó al suelo, siendo capaz de escuchar su tenue rumor. Su mirada primero se enfocó en el piso y de inmediato la subió con dirección a la regadera. Se había quedado sin agua. Estaba a punto de avisarle a Tsubaki para que se hiciera cargo de ello, pero los restos de espuma de jabón y shampoo sobre las paredes le indicaron que sí se había aseado.
Se llevó una mano a los cabellos, para cerciorarse de que no estuvieran enjabonados, pero no existía ningún rastro de ello, sólo la humedad. Y el escozor en el cuello seguía. Sacudió la cabeza, serio, (algo no muy habitual en él) y tomó una toalla para secarse. Tomó la ropa que su compañera ya había dejado preparada y se vistió rápidamente. El estómago reclamaba atención.
–Black, hoy sí que te has tomado tu tiempo –bromeó la Hoja Oscura, depositando un cuenco de arroz frente al chico.
Él sonrió, enseñando toda la dentadura en el proceso, palmeó frente de su rostro y con un–: ¡Que aproveche! –comenzó a comer.
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Stein terminó de leer los papeles que sostenía con la mano izquierda para después doblarlos y guardarlos en uno de los bolsillos de su bata blanca. Entonces, y tras recoger la charola se dispuso a marcharse.
–¿Cómo, profesor? ¿Ya se va? Y yo que venía para acá dispuesta a almorzar con usted –Stein se volvió, mirando a la dueña de aquella seductora voz.
–Me-Medusa san –saludó, extrañado de su inhabitual balbuceo. La rubia le sonrió amablemente depositando su charola llena de alimentos sobre la mesa, para después tomar asiento.
Stein le miró por un instante, a lo que ella alzó poco a poco la vista ¿Era su imaginación o aquella mujer le estaba coqueteando?
Sin saber muy bien el por qué e ignorando el escalofrío que sintió en la medula espinal, el profesor retomó su lugar en la mesa.
–Y dígame ¿cómo le ha ido en el trabajo? Últimamente le he visto muy estresado –comenzó a charlar la enfermera, partiendo con infinita calma y dedicación un trozo de carne.
–Sí, es verdad –respondió el de cabellos plateados, siguiendo con cuidado el lento movimiento de la mano de la enfermera al llevar el tenedor hasta los labios. Inconcientemente los de Stein también se entreabrieron.
Medusa dejó el cubierto sobre la mesa y con la misma mano que momentos antes lo sostenía rozó la del Técnico. Stein la miró directo a los ojos.
–Si sigue de esa forma… –susurró, como quien tiene que contar un secreto que nadie más debe escuchar, al momento en que se inclinaba al frente, movimiento que imitó el científico.
Los alientos se mezclaron, sintiéndose calientes, rozando sus rostros.
–¡Medusa san! –se escuchó la voz de uno de los alumnos, a lo que ella se separó bruscamente del doctor.
–¿Qué pasa, Ichi? –preguntó serena y amable la rubia a la niña que se acercaba a ellos corriendo.
–Es… es Max… –dijo entre jadeos –Que… ese bruto de Black Star le ha dado una paliza.
Stein se levantó de inmediato y acompañado de Medusa sensei salieron de la cafetería rumbo al patio central del Shibusen. El profesor observó el panorama, buscando con la vista a su alumno, encontrándole tendido también en el suelo; a su lado se encontraba Sid y Tsubaki.
–Medusa san, encárgate del otro chico, yo me llevaré a Black Star –el doctor se fue sin despedirse y la rubia se apresuró a hacer su trabajo.
–Black Star ¿te encuentras bien? –preguntaba su compañera.
Stein miró lo cómico de la escena; ahí, tumbado con un tic nervioso en todo el cuerpo y más blanco que el papel, se encontraba el 'Grandioso Black Star'.
–Creo que sigue sin poder controlar toda la fuerza de la Hoja Oscura Demoníaca –dijo Stein.
–Aún así ha apaleado a ese chico –dijo Sid. Stein miró de reojo a Tsubaki, para luego mirarla de frente.
–¿Qué es lo que pasó? –le interrogó.
La chica desvió la mirada.
–E-ese –se escuchó la voz del chico estrella en un balcuceo–. Ese tipo ofendió a Tsubaki, por eso le demostré lo fuerte que somos.
Sid miró a su protegido, sentía una rara mezcla de satisfacción y enojo en contra del joven ¿Era merecedor de un castigo o de una alabanza? Sin embargo, Stein pensaba algo en concreto.
–Lavarás todos los baños de esta escuela durante toda la semana y además tendrás que dejar de usar ese modo de arma en todo ese tiempo. No más entrenamientos por el momento.
–Pero profesor… –replicó el de cabellos en punta.
–Ese, será tu castigo –dictaminó el científico en un tono que el otro ya no pudo rechistar más.
De todas formas, en el fondo ambos sabían que Black Star no obedecería… al menos no en lo último.
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La carcajada burlona por parte de Soul y la sonrisa discreta por parte de Kid era lo que molestaba más a Black.
–Joder ¿por qué tiene que pasarme esto a mí? –se quejó el peliazul– ¿Es que no tienen nada mejor que hacer?
–¿No era tu deseo que nosotros, simples mortales, observáramos a Su Majestad en todo momento? –burló Soul– ¿Qué diferencia hay ahora?
Kid rió más abiertamente por el comentario del chico guadaña.
–L-lo siento, Black Star, todo esto es culpa mía –mencionó la chica, bajando la mirada.
–Tsubaki, por favor, no hagas que me arrepienta de lo que hice.
La morena alzó el rostro, mirando a su Técnico, quien lucía como si estuviera a punto de regañarla.
–Lo hice porque no soporto a la gente como ese mediocre que se la pasa insultando a los demás por su pasado. No puedo permitir que eso vuelva a repetirse –dijo al momento en que apretaba los puños, recordando sus años de infancia.
La cruel tortura a la que se vio sometido, el rechazo y el miedo que los demás le transmitían. No, no dejaría que esa clase de sentimientos siguieran invadiendo a Tsubaki. Él podía ver (aunque no sabía muy bien el cómo) la fortaleza que ella poseía. ¡Ella no era para nada una flor sin sentido!
–Gracias… –murmuró Tsubaki, sintiendo un leve sonrojo en sus mejillas.
Su corazón se sintió emocionado ¿Es que él también la amaba?
–Eh, Black Star –dijo Kid de pronto, aún siendo testigo de la pose 'chula' de su amigo–. Que sigues con el grifo abierto y el agua ha comenzado a desparramarse.
Cuando el chico estrella se percató ya los pies los tenía completamente empapados.
–¿Por qué me tienen que pasar estas cosas a mí? –gritó el peliazul.
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Black se dejó caer de nalgas al suelo, exhausto, ni siquiera tenía la menor intensión de dejar los utensilios en su lugar. Eso ya lo haría el equipo de mantenimiento al día siguiente. Suspiró, rascándose el lado derecho del cuello y mirando a su alrededor, todo brillaba de limpio. Bueno, nadie podía quejarse por ello.
Se sonrió, satisfecho, aquella labor le había recordado los viejos tiempos en los que solía vivir en casa de Sid, su mentor. Algunas de las faenas del hogar le eran asignados cada semana y Sid solía ser muy estricto en cuanto a la limpieza. De hecho, en muchas cosas.
Se levantó con esfuerzo, en el proceso algún hueso tronó y por un instante pareció caminar un poco chueco; nada que un paso más no fuera capaz de arreglar. Bien, tendría que apresurarse para llegar a casa o de lo contrario la cena se enfriaría.
Tsubaki se había adelantado para que todo estuviera preparado al regreso de su Técnico. Aquello de hacer las labores del hogar y preocuparse por el bienestar de él estaba comenzando a hacerse una muy buena costumbre.
La morena sonrió al tiempo en que apagaba la lumbre de la estufa, el guisado estaba listo. Miró el reloj, faltaban quince minutos para que dieran las siete, seguro que Black Star estaba a punto de llegar.
Bueno, en lo que eso sucedía, la chica se decidió a sacar una pequeña libreta que más bien tenía finta de un librito; éste se encontraba detrás de unas latas de de conservas que había en uno de los anaqueles de la cocina. Sí, extraño lugar para esconder algo tan preciado como lo eran Sus Memorias.
Esta mañana me pareció como si Black Star hubiera tenido una pesadilla…, comenzó a escribir la chica.
…aunque creo que eso sería casi imposible en él. Me gustaría que él fuese un poco más expresivo y me hubiese contado lo que le pasó, aún así no he sido capaz de preguntarle nada en absoluto.
Pero…
Esta tarde, casi al término de las clases, un chico de Shibusen se burló de nosotros al decir que no hemos sido capaces de conseguir más almas y sobre el hecho de que las que teníamos ya, nos fueran decomisadas por Shinigami sama. Aquello no pareció molestarle mucho a Black Star, hasta que el chico (Max, creo que se llamaba) comenzó a decir que quizás era culpa mía. Puedo decir que sus palabras me hirieron y de hecho quizás sea cierto…
¡Black Star me defendió! Sin mirarme me tomó de la muñeca y las ondas de su alma me indicaron lo que pretendía hacer. Y tomé la forma de una Hoja Oscura, hasta el momento él no había sido capaz de soportarlo más de unos escasos segundos. Pero hoy fue diferente, quizá no fue más que un minuto, quizás hasta menos, pero Black Star le dio una golpiza al chico ese, que Medusa Sensei lo tuvo que llevar a la enfermería.
Aunque, claro, todo eso hizo que le castigaran y por ello me siento un poco mal. ¡Ah! Parece que ahí viene ya, por más que le he explicado lo importante que es para un asesino ocultar su presencia, él sigue sin poder hacerlo… aunque pensándolo bien, lo que menos quiero en estos momentos es eso.
Su presencia me hace muy feliz…
–¡Ya llegué! Dame de cenar, Tsubaki, tengo mucha hambre –dijo el chico estrella tomando la posición de mayor importancia a la mesa.
–Sí, todo está listo ya –le respondió la chica camelia sonriéndole alegremente.
Black Star le correspondió el gesto al momento en que se rascaba el lado derecho del cuello…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
¿Corto? ¿Sin mucha acción? Quizás… o a lo mejor no jejeje. Como sea, la trama comienza a entretejerse y simplemente no puedo decir de un capítulo a otro: esta es la trama completa. Es mejor ir dándola de poco a poco.
Por el momento creo que ya podrán ir con alguna idea n.n
Gracias a: LADY ANETTE, Nikolas Sur, toaneo07, Liz.I'm, Emita por sus reviews.
Yuki-chan: ¡Gracias por leer! Que bueno que te vaya gustando el desarrollo de este personaje n.n La historia comienza después del primer enfrentamiento con Chrona, la de la iglesia. ¡Gracias por las porras!
Y bueno, llegamos al termino por el día de hoy. Dejen un review, por fas XDDD
Matta au!
