¡Hola! Sé que me he tardado un poco en actualizar esto, pero es que la falta de inspiración ha sido la culpable, a pesar de que sé como debe seguir esto (suspiro). Muy a parte que he seguido con mi maratón de Bleach, y demás cosas personales. Pero…

¡Sin más, al fic!

Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo.

O&o&o&o&

Hoy Cap. 5

El ruido de una gotera le llegó a los oídos, notándose nuevamente en medio de la nada. Esta vez su sueño era un poco diferente. La nada seguía rodeándole pero el color rojizo del líquido que le llegaba hasta los tobillos había desaparecido. El agua, clara y cristalina, le regalaba su propio reflejo.

Black miró por todos lados, sin sentir aquella opresión en su cuello y pecho. Sin embargo, sus sentidos, entrenados como un experto ninja, le alertaron de una presencia que le observaba.

–¿Quién eres? –preguntó, plantándole cara al extraño. No vio nada.

Has crecido muy fuerte ¿no es así?

Escuchó que le hablaban justamente en dirección contraria a la que se encontraba. Se volvió rápidamente, encontrándose con lo que parecía ser una cebra con cuernos enormes. Pero antes de que pudiera responderle algo, la criatura agregó:

Y con todo, no has logrado superar a los dioses.

–¿Quién eres? –volvió a soltar, está vez molesto por la impertinencia.

¿No te has dado cuenta aún? No importa, pronto lo sabrás… una vez que vayas a la tierra de tus antepasados.

–¿Te refieres al Hoshizoku?

¿Cuál si no? Respondió irónico. Ve y encontrarás la clave para ser lo que tanto deseas, Black Star…

–Black Star, Black Star –escuchó la voz, lejana, de Tsubaki.

Sus ojos poco a poco se abrieron, pero finalmente se levantó de un sólo golpe o al menos eso hubiera querido de no ser porque el peso de su propio cuerpo le ganó, cayendo al suelo de nalgas.

–¡Black Star! ¿Estás bien? –preguntó preocupada la chica, ayudándole a levantarse.

–¡Nyajajaja! Es obvio que algo como una simple caída no lastimaría al Gran Black Star –Tsubaki sonrió un poco forzada.

–Ya casi es de noche y pensé que ya iba siendo hora de que despertaras. Perdóname por interrumpir tus sueños –Black recordó que se encontraban en medio del bosque y que después de un día duro de entrenamiento, había decidido descansar un poco debajo de un frondoso árbol.

De pronto, los ojos del chico se abrieron un poco más de lo normal.

–¿Pasa algo? –preguntó la Hoja Oscura al verle con ese gesto de sorpresa en su rostro.

Habían pasado dos semanas desde que Black Star descubriera el secreto de Tsubaki, desde entonces el chico la observaba con aprensión, a lo que la morena no sabía cómo reaccionar; de hecho, en más de una ocasión estuvo a punto de preguntarle lo qué le pasaba, pero el miedo hizo presa de ella.

Muy parecida era la situación en esa tarde que, para no variar, hacia mucho calor. Tsubaki miró de reojo al chico, notando las tenues ojeras que comenzaban a formarse alrededor de sus ojos debido a la falta de sueño, o mejor dicho, debido a las pesadillas que en más de una ocasión despertaran a su Técnico. Aquella situación también le preocupaba a la chica, haciendo que su angustia de no poder decirle abiertamente sus sentimientos, creciera aun más.

–Bla-Black Star –titubeó al tratar de comenzar una charla, ganándose una mirada distraída por parte de él.

Black notó un pequeño temblor en las manos de su Arma, de alguna forma sintió que ese momento sería especial. Durante esos días (y por qué no decir noches) pensó muchísimo sobre su descubrimiento, de hecho, en una ocasión se había tomado el atrevimiento de volver a buscar el cuadernillo de su compañera para releer su declaración a tal grado que, a pesar de su mala memoria, había conseguido retenerlas en su mente. Era como si a fuego hubieran sido tatuadas en él.

Sí, tenía que admitirlo. Saberlo lo halagaba, no era como que tratándose de él fuera imposible que alguien estuviese enamorado de su persona, sólo que… bueno, él había visto a la chica como simplemente su compañera. Tsubaki era para él una amiga… una hermana, sería la palabra correcta. Y saberla enamorada de él… le impactaba y en cierto modo le hacía sentir incómodo, fuera de lugar… inseguro.

¿Qué era lo que sentía Black Star por ella?

–Te he notado raro ¿te encuentras bien? –preguntó la chica, agradeciendo una pequeña brisa que se coló en medio de los árboles del bosque en donde momentos antes estaban entrenando.

–¿Yo? ¡Claro! ¿Qué podría tener el Gran Ore Sama? –respondió con una habitual carcajada.

Tsubaki sonrió amablemente y aquel gesto hizo que Black apartara la mirada a otro lado. La chica se desconcertó un poco, sintiendo una punzada en el pecho ¿Es que para su Técnico era molesta su presencia?

–¿Y-y tú? –preguntó de pronto el chico, casi en un murmullo.

Tsubaki se quedó admirada de que él le preguntara sobre sus sentimientos y aquello disipó de inmediato el dolor de su pecho. Sonrió más animada, aunque de nuevo sus manos empezaron a temblar.

–Te he notado algo distraída últimamente –él seguía hablando en voz baja y tal vez la afirmación o su manera de hablar hizo que ella se sonrojara.

–Yo… –dijo la chica, sin saber exactamente lo que debía responder, bajando la mirada.

Black Star, sentado en el pasto y con la espalda recargada en uno de los árboles, le tomó una de las manos que descansaba sobre las rodillas, aquel gesto hizo que ella se sobresaltara.

–Sabes que somos compañeros y que puedes y debes tenerme la confianza necesaria para decirme lo que sea.

–Pero… –Tsubaki apartó la mirada de nuevo, sus manos sudaban –No sé si sea realmente una buena idea decírtelo.

Esas palabras salieron sin querer de sus labios, sin estar completamente segura de que fuera lo mejor.

–Te lo ordeno, Tu Gran Dios te dice que puedes decirme lo que sea –las palabras hicieron que la morena le mirara a los ojos.

¿No tenía escapatoria?

Un instante después suspiró. Quizá era mejor decirle lo que sentía y con ello terminar con su agonía. Cuando ella escribió sobre sus sentimientos, llegó a pensar que el peso de su alma se aligeraría, pero eso no fue verdad. Al contrario, el sentimiento creció e incluso en más de una ocasión sintió rabia hacia ella misma por no tener el valor suficiente para siquiera mirarlo a la cara como antaño.

–Yo… amo a una persona –dijo Tsubaki, no sin antes volver a suspirar.

El corazón de Black dio un vuelco. De alguna forma había conseguido forzarla a declararse, aunque si bien era cierto que esa no era su intención en un principio tampoco era del todo verdad que desconociera lo que podía pasar al 'ordenarle' que hablara.

Entonces Black Star lo comprendió. A pesar de todo lo que él era (una persona destinada a superar a los dioses) no tenía el valor suficiente para decirle algo a Tsubaki; primero, porque ni él mismo sabía lo que sentía y, segundo, porque tampoco deseaba rechazarla… o más bien, no podía hacerlo.

¿Y si dejaba que ella lo hiciera por él, es decir, declarársele? Quizás, sólo así, él descubriría lo que sentía.

–¿Enamorada? ¿De quién? –habló, fingiendo sorpresa e ignorancia.

–Es… es un chico de Shibusen, al que… bueno, no sé cómo decírselo.

Por un momento hubo silencio.

–Yo no entiendo mucho de esas cosas –dijo Black, entrelazando los dedos de sus manos y llevando los brazos hacia su nuca –Pero creo que no deberías de hacerlo.

–¿Ah? ¿Po-por qué? Es que… ya no aguanto más este silencio, siento que… algo debo de hacer.

Él la miró de reojo, sus mejillas estaban sonrosadas y al parecer se encontraba nerviosa.

–Pero si lo haces él… puede volverse demasiado orgulloso ¿no lo crees?

El comentario hizo que ella riera ¿Es que Black Star podía ser todavía más orgulloso? Aunque entendía el punto.

–Si te refieres a que él trate de aprovecharse de mí, lo dudo. Él no es de esa clase de personas. Yo le conozco más que a nadie, él no sería capaz de hacer algo así.

El peliazul entreabrió los labios. Se encontraba sorprendido ¿Es que ella creía conocerlo tan bien? Lo cierto es que fuera lo que fuera, él jamás se atrevería a hacerla sufrir. Sonrió.

–¿Estás segura? –preguntó él, perdiendo su postura e inclinándose un poco hacia el frente.

–Sí, lo estoy –afirmó con un brillo en los ojos.

–¿Y por qué él? –atinó a preguntar, la emoción le embargaba.

–No sé… quizá sea porque hemos estado tanto tiempo juntos que ha sido imposible no amarte.

El corazón de Black Star se paralizó ¡Tsubaki acababa de declararse!

Ella aguardó a fin de notar la reacción del chico. Era una rara mezcla de sentimientos; alivio al dejar salir sus emociones y miedo de ser rechazada.

El chico de cabellos rebeldes parpadeó un par de veces.

–Quizá sea eso –dijo finalmente –Hemos pasado tanto tiempo juntos…

No supo qué más decir. Y el silencio les invadió, Tsubaki bajó el rostro, sintiendo tantas ganas de llorar.

–Yo te quiero, Tsubaki. Quizá no del modo como tú lo deseas, pero te quiero.

¿Qué demonios estaba diciendo? ¿Qué era todo ese disparate? Sonaba tan formal, tan ajeno a su persona que ni él mismo se reconocía. Miró los ojos de la chica, temblorosos, acuosos y sintió muchas ganas de abrazarla, de decirle que… ¿De decirle qué? Ni él mimo lo sabía. Quizá rechazarla era lo mejor.

–Sigamos como hasta ahora, no estés triste –dijo sonriendo –En algo tienes razón, yo no soy de las personas que se aprovecharían de ti.

Tsubaki no dijo nada. Se sentía triste, pero al menos él no le había rechazado completamente ¿Podía existir alguna esperanza todavía? Ella le sonrió para después levantase del césped.

–Regresemos a casa. Ya tendrás hambre –él estaba a punto de decir algo cuando su estómago le ganó la partida.

Así ambos regresaron a casa, aún como amigos, con los sentimientos sin descubrir.

O&o&o&o&

Kid esperó a que Stein hakazen dejara salir el humo del cigarrillo y pudiera responderle. Se encontraban en el laboratorio del científico y por alguna razón el pobre chico sentía un leve escalofrío recorrerle el cuerpo. No fuera a ser que de pronto al platinado le diera por querer conocer lo que el cuerpo de un shinigami guardaba en celoso secreto.

–Uh, ya veo –dijo finalmente el sensei, depositando las cenizas del cigarro en un cenicero redondo pintado con unas letras doradas que rezaban el nombre de la ciudad –Así que has seguido con ese asunto en mente.

–No se trata de que traiga 'un asunto en mente'. Le digo que en más de una ocasión ya lo he sentido –explicó el chico

–Kid kun –dijo Stein en medio de un suspiro –¿Por qué es que acudes a mí?

–Porque usted es una persona a quien le gusta resolver misterios ¿no es así? Y creo que éste es uno muy bueno.

–Soy del mismo parecer que de Shinigami sama, todos estamos muy tensos debido a todo ese asunto de la 'espadachín demoníaca'. Tanto Maka como yo, que somos capaces de percibir almas, no hemos notado nada de lo que nos mencionas. Algo de esa magnitud no podría pasar desapercibido.

Kid respiró pesado, comenzaba a molestarle que, a su modo de ver, ni siquiera su padre le creyera sobre las distintas manifestaciones de energía malévola que sintiera desde hacia varios días, por no decir semanas.

Aunque lo raro radicaba que, como lo dijera el profesor Stein, nadie más se diera cuenta de ello. ¡Si hasta llegó a sospechar de Medusa sensei! Pero él estaba seguro de lo que estaba pasando y no dejaría que alguien le disuadiera de ello.

–Está bien. Lo comprendo, quizá sea el único que pueda ser capaz de sentirlo. ¿El por qué? No lo sé, pero empezaré a hacer mis propias investigaciones –Kid se levantó, mostrando una faceta de su personalidad que pocas veces era visible.

Hizo una reverencia a modo de despedida y salió de la casa de Stein, quien se recargó en el respaldo de la silla en donde se encontraba sentado.

–¿Cree que tenga algo que ver con 'eso' que guarda allá abajo? –recordó Stein la plática que sostuvo con Shinigami sama la primera vez que Kid les dijera sobre esa extraña presencia.

No lo sé, pero por si acaso esta noche bajaré a inspeccionar el sello.

Al parecer todo estaba en perfectas condiciones con lo que Shinigami sama guardaba en los sótanos de Shibusen pero entonces ¿por qué Kid seguía insistiendo en que era capaz de sentir una presencia maligna y poderosa? ¿Era realmente producto de la preocupación? La verdad es que, aunque no quisiera, algo comenzaba a ponerle los nervios de punta y no sabía ni el por qué, pero esa sensación crecía cada vez que se encontraba con Medusa sensei. Esa mujer poseía algo que le inquietaba. Esa rara mezcla de sentimientos que le invadía, que a momentos le hacía acercarse y a otros ratos le hacía querer alejarse. ¡Nada era coherente!

Para despejar un poco su mente con respecto a Medusa, fue en busca de algunos libros. Sí, tenía cosas que investigar o mejor dicho ya no quería seguir pensando en ella.

Por su parte, Kid viajaba en su Belseebub, el aire que pegaba ligeramente en su rostro le hacía sentirse un poco más calmado, pero en realidad se sentía molesto y preocupado. Es que ya no era sólo aquella presencia lo que le molestaba. Recordó que hacia un par de noches atrás tuvo un sueño muy raro.

Rodeado de un mar de sangre, escuchando voces que suplicaban clemencia y justicia y a lo lejos un murmullo que no fue capaz de entender, como si tuviera la intensión de que su mensaje no fuera entendible para él.

¿Qué era? ¿Qué era eso? ¿Qué trataban de hacerle saber? Tenía el presentimiento de que algo muy malo estaba a punto de suceder.

Miró hacia abajo, sólo para cerciorarse en qué parte de su camino se encontraba. Sonrió un poco al reconocer a su amigo Black Star, acompañado de Tsubaki. Les dedicó un saludo silencioso, por el momento no tenía tiempo de pararse a saludarles, si no llegaba en cinco minutos a la mansión se volvería loco.

O&o&o&o&

Un pequeño honguito salió de entre sus labios, al momento en que daba unos cuantos golpecitos en su estómago.

–Eso estuvo delicioso, Tsubaki –halagó el chico estrella por la cena recién consumida.

La chica le sonrió, su corazón anhelante, aunque todavía un poco herido, latió ante las palabras de su Técnico.

El peliazul se levantó y se fue a acomodar al sillón con la firme intensión de mirar un rato la televisión. Después de encenderla, miró a su compañera y, con un movimiento de su mano, le señaló que ocupara el lugar justo a su lado.

La morena pareció dudarlo un poco, pero la mirada ¿casi suplicante? de Black le hizo decidirse a obedecerle. La chica escuchaba de vez en cuando las risas de su Meister, y aunque ella aparentaba ver el aparato, en realidad no lo hacía. Sus manos sudaban y su corazón latía rápidamente, como lo hicieron en esa misma tarde.

Ella quería tanto, tanto a ese chico y él parecía no querer hacer nada. Su forma de comportarse le confundía un poco. Él seguía tratándola como si nada hubiese pasado, peor aún, como si su declaración de amor jamás hubiera sucedido ¿Debía darse por vencida?

Entonces pasó algo que le alteró aún más los nervios ¡Black acaba de recargar la cabeza en su hombro! Por unos minutos no pudo, no quiso moverse temerosa de que con ello el momento se rompiera. Pero después de que todo movimiento por parte del chico y con ello también sus risas se detuvieron, se permitió girar levemente su rostro, encontrándolo dormido.

El pecho de su compañero bajaba y subía lentamente y sus labios se encontraron entre abiertos. Tsubaki sonrió al notar también que todavía en una de las mejillas se encontraban algunos granos de arroz que él olvidó limpiar. La escena simplemente se le antojo tierna.

Sus ojos sin querer volvieron insistentes a esos labios entre abiertos, como si de una invitación se tratase. Quiso volver la mirada a otra parte, pero simplemente eso le fue imposible. Como si su mano derecha tuviera vida propia, se alzó hasta alcanzar la mejilla del chico, deslizando sus dedos por esa piel, la cual le pareció suave y tibia. Se asustó por su atrevimiento, pero pronto el deseo de besarlo la invadió.

Sin pensarlo mucho se acercó poco a poco, hasta que la distancia entre ambos rostros se hizo casi nula.

"Bésame, Tsubaki. Hazlo pronto… yo…"

Black Star fue capaz de sentir el aliento caliente de su compañera sobre sus labios. No quería, no deseaba moverse. Una parte de él anhelaba ser besado, pero su parte orgullosa le gritaba que eso no debía suceder de esa manera. Pero tenía miedo, en el fondo de su corazón Black Star tenía miedo ¿A qué? ¿De qué? No lo comprendía y no saberlo le molestaba. Era testarudo y lo que él creía que se merecía simplemente se esforzaba por obtenerlo Si la divinidad podía ser suya ¿por qué no corresponder los sentimientos de Tsubaki?

Se removió un poco, como queriendo acortar más las distancias entre ellos, como obligando a Tsubaki a que terminara lo que estaba a punto de hacer. Pero ella se detuvo de golpe, temerosa de que él estuviera a punto de despertarse ¿Cómo reaccionaría él por sus acciones?

Apretó las manos, animándose a completar el beso.

Tsubaki, la camelia, la flor sin aroma.

Las palabras que su padre siempre le repetía escogieron un mal momento para aparecer en su mente. Sí, era cierto, ella no valía nada. Era una simple flor sin aroma y propósito. Así se sentía ella.

Serás un arma al servicio de la humanidad, vivirás siempre bajo la sombra del que será tu Técnico. Él te guiará y sabrá lo que es mejor para ti.

Nunca lo olvides, Tsubaki. Porque el día en que lo hagas, será tu fin.

Sus ojos se entrecerraron, en señal de tristeza. Un pequeño sollozo se escapó de su boca.

–No puedo hacerlo –murmuró, para después levantarse del sillón e irse a su cuarto.

Black Star abrió los ojos, mirando la puerta cerrada de la habitación de su compañera. Un dejo de decepción afloró en su pecho y sin embargo no se decidió a hacer algo para mejorar aquella situación.

Como si de un acto reflejo se tratara, se llevó la mano derecha al cuello, rascándose, sólo que esta vez algo húmedo y viscoso llenaron sus dedos. Los miró.

Había sangre en ellos…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

Ja, ¿complicado? Bueno, pues aquí tienen la reacción de Black Star ¡Está confundido pues nunca se planteó la posibilidad de que su querida compañera estuviera enamorado de él! Sin embargo, ¿qué les pareció la actitud del chico? ¿Es buena? ¿Mala? ¿Se merece que le pateemos?

Como ven, los sueños son algo fundamental en este relato. Así que seguiremos viendo la historia a través de ellos ¡Y Kid tiene cada vez más participación!

Yuki-chan: ¡Acertaste! Como vez, B*S no fue capaz de decirle nada de nada a Tsubaki y, dicho sea de paso, creo que fuiste la única persona que se ha dado cuenta de que hay algo raro con el cuello del chico XDD. Y sobre tu posdata, no tengo la más mínima idea

Gracias también a: Nikolas Sur, LADY ANETTE, toaneo07, Liz.I'm, Emita por sus reviews.

Matta au!

Nota: para los que les surgió la duda, hakazen, es la palabra japonesa para referirse a profesor. Así, Stein hakazen, quiere decir profesor Stein.