¡Hola a todos! No tengo mucho que decir, sólo que me he dedicado a retomar algunos de mis antiguos hobbies, entre ellos tomar lecturas atrasadas XDDD.
Así que, sin más ¡al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo.
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Hoy Cap. 6
Patty permanecía sentada en el antepenúltimo escalón de las escaleras de la mansión Shikeidai; mientras miraba atenta la puerta cerrada que se encontraba frente de ella, apoyaba las mejillas entre las palmas de sus manos y de vez en cuando un suspiro se le salía de entre los labios. Comenzaba a arrepentirse de no haberse traído consigo su muy apreciable cuadernillo de dibujos, pero el sólo hecho de pensar en levantarse y subir por él la dejaba sin ganas.
–¿Aún sigue encerrado en el estudio? –escuchó de pronto la voz de su hermana mayor, a lo que sólo se limitó a asentir con un movimiento de la cabeza y sin perder su postura.
Liz se llevó las manos sobre las caderas, frunciendo un poco el entrecejo y los labios. Decidida entró al estudio sin preocuparse por siquiera tocar antes. Kid alzó la vista del libro que consultaba en esos momentos (de hecho se encontraba rodeado de un montón de ellos, algunos a riesgo de caer encima y sepultarlo) y al darse cuenta de que se trataba de su compañera, volvió a su lectura.
–Kid –llamó la rubia, mirando a su alrededor. Le sorprendía el hecho de que varios de los libros estaban mal acomodados y al chico más simétrico del mundo pareciera no importarle. Eso sólo quería decir que se encontraba tan concentrado que no se fijaba en esos detalles.
»¿Qué te está pasando? No has salido del estudio ya en dos días y ni siquiera hemos asistido a Shibusen. Me preocupas.
El chico muerte soltó la respiración que, sin darse cuenta, había estado reteniendo hasta ese momento y entonces cerró el libro, poniéndolo junto a los demás. Se acomodó en su sillón y por un instante pareció mirar a un rincón de la habitación. El sonido que Patty hizo al entrar le hizo volver la vista hacia ellas.
–Desde hace varios días he podido sentir una presencia maligna en Death City.
–Sí, eso ya nos lo habías dicho ¿has logrado encontrar alguna respuesta? –interrumpió Liz, sintiendo que con la mera mención de eso se le erizaba la piel. Kid negó con la cabeza, cerrando los ojos en el proceso.
–También les he dicho sobre los extraños sueños que he tenido y que no había sido capaz de entender –Kid miró que la pequeña Patty se entretenía con una araña que descendía del techo en esos momentos –He estado investigando en los libros en los que se supone sólo un Shinigami puede tener acceso. No es muy común que un dios de la muerte tenga sueños de esa clase, eso únicamente puede significar que algo está a punto de suceder.
–E-espera un momento –dijo asustada Liz –¿Qué quieres decir exactamente con 'que algo va a pasar'?
Kid le miró directamente a los ojos. A la rubia le pareció que nunca antes le había visto así de serio. Tragó saliva, buscando a su hermana como para buscar alguna clase de apoyo, pero la encontró jugando a hacerle columpio a una araña, la visión le aterró por igual.
–En Death City y me temo que todos nosotros estamos en peligro. He de encontrar la forma de interpretar esos sueños si es que quiero hacer algo, pero…
–¿Pero? –preguntó la del cabello largo al notar el repentino silencio por parte de su Meister.
Kid entrecerró los ojos.
–Las únicas que son capaces de interpretar los sueños son las brujas. Ellas son capaces de ver el futuro y también el pasado.
–Kid ¿no estarás sugiriendo que…? –El nuevo silencio que el ojimiel impuso le dio la respuesta –¡Estás loco! ¿Cómo se te ocurre el ir a buscar a una bruja para que haga eso?
–Es la única solución ¿no lo entiendes, Liz? ¡Y Patty, por Dios, deja ya en paz a esa araña! –la orden tomó por sorpresa a la chica quien soltó al pequeño insecto, perdiéndose este por algún rincón del estudio.
–De ninguna manera. Ellas… ellas te matarían sólo al verte. Es demasiado peligroso –Kid suspiró pesadamente.
–Es que… no veo ninguna otra forma –dijo casi en un murmullo.
Liz dulcificó su expresión, acercándose hasta donde se encontraba él y recargándose sobre el escritorio.
–Kid, sé lo importante que es para ti todo este asunto, pero tan sólo recuerda la lucha que tuviste con esa Makenshi. Era muy fuerte, ahora imagínate ir en busca de una verdadera bruja ¿Por qué no mejor le decimos todo esto a tu padre y…?
–Shichue no ha querido escucharme. Es como si… como si tuviera algo que esconder. No, Liz, esto es algo que debo hacer por mi cuenta. Ahora debo preguntarles ¿ustedes estarán conmigo?
La rubia miró directamente los ojos de su Técnico. Resignada bajó la mirada, no podía hacer nada en contra de ello, después de todo ellas le debían mucho.
–Está bien. Pero prométeme que si vez que algo va a salir mal, no seguirás adelante.
–Te lo prometo –respondió con una media sonrisa.
–¡Nyajajaja! El castillo de libros se derrumba –dijo de pronto Patty tirando el montón de estos sobre Kid.
–¡Waw! ¡Qué horror! Este lugar está hecho un asco –chilló el chico muerte al borde de la locura.
–Ya me extrañaba –dijo Liz rodando los ojos.
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Black Star se acomodó la venda de tal forma que no sobresaliera más allá del cuello de su camisa. Miró el resultado en el espejo, desde el día en que había provocado el sangrado se vio en la necesidad de ocultar las heridas, después de todo no deseaba alarmar a todo el mundo porque finalmente él mismo no comprendía a qué se debía eso. Finalmente salió del cuarto de baño. En cuanto lo hizo el olor del desayuno hizo que la boca se le hiciera agua y que su estómago le reclamara la falta de atención.
Silbando una canción se dirigió hasta el comedor en donde un plato de comida ya le esperaba. Con un 'buenos días' dicho de una forma muy alegre, se sentó a la mesa y comenzó a comer con prontitud.
Tsubaki le miraba desde el otro lado de la mesa, sintiendo una rara mezcla de sentimientos. Por un lado se sentía feliz al ver que, a pesar de todo, el chico seguía a su lado; pero por otro lado, se sentía triste ya que con su silencio parecía darle a entender que sus sentimientos no valían para nada a sus ojos. Sin embargo, también existía la pequeña esperanza de que el chico sintiera algo por ella, ya que de vez en cuando parecía dedicarle ciertas miradas y sonrisas que usualmente no hacia. En más de una ocasión, lo había sorprendido mirándola con ¿ojos de ternura?
Pero si eso era cierto ¿por qué seguía así, como indiferente? ¿Por qué no le decía nada? ¿O era que ella estaba comenzando a ver cosas donde no existía nada?
–¿En qué piensas, Tsubaki? –se sobresaltó al escucharle preguntar.
–Ah, no, en nada. No es nada –respondió, dándole una de sus habituales sonrisas.
–No me engañas. Te conozco tan bien que sé que algo te preocupa –de inmediato la chica se sonrojó.
–¿Y tú? –se atrevió a preguntar la morena, pero sin alzar la mirada de su propio plato semi-lleno.
–¿Ah? ¿Yo? –el chico estrella parpadeó un poco al no ser capaz de entender la naturaleza de la interrogante.
–Sí, me refiero a que… –Tsubaki se quedó a mitad de la frase.
Bien, ya había comenzado a hablar y en una ocasión fue capaz de confesarle sus sentimientos ¿o no? ¿Qué más podía perder?
Eres una flor si aroma, pareció que una voz le decía en su mente. Se mordió el labio inferior.
Black Star notó el gesto, señal inequívoca de que su amiga se encontraba bajo mucha tensión. En un gesto de apoyo le tomó la mano derecha, acto que a ella le pilló desprevenida y le hizo alzar el rostro de inmediato. Su corazón dio un salto y aquello sirvió para que fuera capaz de encontrar el valor que le hacía falta.
–Creo que… bueno, he llegado a la conclusión de que… –apartó la mirada, mirando el suelo, como si este tuviera la respuesta de nuestra propia existencia y propósito de nuestra vida –.De que te gusto, al menos un poco.
Las palabras de la morena tomaron por sorpresa a Black, quien no supo qué contestar en el momento. Guardó silencio por un instante, instante que a Tsubaki se le hizo eterno ¿había cometido un grave error?
–¿Por qué dices eso? –preguntó el chico, la ímpetu reflejada en su respuesta.
–Porque cualquiera en tu lugar ya hubiera encontrado la forma de separarse de mí y tú, al contrario, te has mantenido unido, incluso aún más que en el pasado y… no sé si decirlo sea lo más correcto, pero tus ojos me miran de forma cariñosa.
Tsubaki sintió que las manos le temblaban y el corazón resonaba con fuerza en sus oídos, como amenazando con salirse en cualquier momento. Black parpadeó un par de veces sin embargo, sin pensárselo mucho contestó–: Entonces ahí tienes tu respuesta.
La chica alzó la mirada en ese instante, sin poder creerse lo que acababa de escuchar. Sus labios temblaron.
–Entonces, eso quiere decir que…
–Sí, Tsubaki. Me gustas –respondió, mirándola directamente a los ojos, sosteniendo entre los dedos un par de palillos chinos con los que degustaba el arroz.
La chica no pudo evitarlo y, rodeando la mesa, se arrojó a sus brazos, sintiéndose la mujer más feliz de toda Death City. Se permitió percibir más de cerca y, ¿por qué no decirlo?, de forma más íntima el aroma natural que el chico despedía, aquel aroma que le hacía sentirse bien, completa.
Black le correspondió el abrazo, cerrando los ojos y sintiéndose raro. La herida que tenía en el cuello comenzó a molestarle de nuevo y aquello le irritó. Sin decir más, apartó de su lado a la chica, quien se desconcertó un poco por la reacción de su Técnico.
"Debe de ser por su carácter", pensó la morena.
–Quiero mostrarte algo –dijo la chica, dando media vuelta y dirigiéndose a la alacena. El chico estrella escuchó el ruido característico de cuando se revuelven las latas y supo de inmediato lo que su compañera trataba de enseñarle.
»Aquí está. Toma, léelo, por favor.
Tsubaki le entregó un pequeño cuadernillo. Era su propio diario, una cintilla de color rojo marcaba una hoja en especial. Black miró el rostro feliz de la chica, un tenue color rojo adornaba las mejillas de esta.
–Es mi diario –explicó la morena al ver la duda en los ojos claros de su Técnico. Él asintió en silencio.
No necesitó leer lo que ahí estaba escrito, aún así, dejó que su vista se paseara por las letras. Conocía de memoria cada palabra, cada signo de puntuación, cada frase. Y aún así, se permitió escenificar la lectura. No, no podía decirle a Tsubaki que ya lo había leído, que sabía su secreto desde hacia tiempo.
Tsubaki se sintió conmovida. Black parecía tan concentrado en su lectura. La realidad era que todo lo que tenía que ver con estudio y letras era un verdadero engorro para el joven Técnico y verlo tan absorto en esos momentos era una clara muestra de que él sentía un gran cariño hacia ella.
Black alzó la mirada, indicando con ese gesto que había terminado su lectura. Su compañera tomó la orilla del cuadernillo y comenzó a pasar las hojas hasta llegar a la que parecía la última. Luego hizo un ademán con la mano que le indicó que podía seguir leyendo y así lo hizo. Esta vez las palabras le resultaban extrañas al chico estrella, así que le costó un poco de trabajo concentrarse en lo escrito.
Soñé otra vez con él.
Era un sueño muy hermoso que me dio a la vez mucha tristeza. Podía sentir su respiración tan cerca de mí, rozándome el rostro. Nuestras miradas se encontraron y nuestros labios se juntaron, para después desaparecer sin decir adiós. Me sentí herida, sin saber donde ir para poder encontrarlo. Desperté angustiada y me levanté para dirigirme hasta su recamara. Sin hacer el menor ruido (como todo buen ninja debe actuar) entreabrí la puerta y le vi dormido, ajeno a todo.
No pude evitar llorar en silencio. Nunca podría hacer realidad mi sueño. Mis labios jamás tocarían los suyos. No tengo el suficiente valor para hacerlo.
Porque tan sólo soy una flor sin valor…
Black Star alzó la mirada, el ceño fruncido.
–Jamás ¿me oíste? Jamás has sido una flor sin valor –sus palabras conmovieron a la chica camelia, estremeciéndose. Entonces la expresión del chico estrella se dulcificó un poco.
»¿En verdad deseas lo que escribiste aquí? –preguntó él, sintiendo que su corazón latía con más rapidez y sus manos le temblaban y sudaban. Tsubaki bajó la mirada, avergonzada, limitándose a asentir con un movimiento de la cabeza.
Black suspiró, como dándose alguna clase de valor. Se levantó y lentamente se dirigió hasta quedar a un lado de la chica. Ella alzó la mirada. Él no era capaz de encontrar algo para decir, sólo escuchaba su corazón a cada paso, a cada movimiento hecho.
Le tomó la mano derecha, en invitación a que se levantara.
Ella obedeció, también en silencio.
A él le desagradó notar que Tsubaki era un poco más alta, así que tiró levemente de ella.
Tsubaki se inclinó un poco, no le importaba mucho ese pequeño detalle y sonrió, ya fuera por los nervios o de felicidad.
Y lentamente, poco a poco, la distancia que existía entre ellos, entre sus labios, dejó de existir; fundiéndose, haciéndose uno sólo. Tímidamente sus bocas se abrieron, rozando las puntas de sus lenguas, para luego enredarse, jugueteando, conociéndose por primera vez.
Black se separó, notando que la chica seguía con los ojos cerrados. Sus mejillas tenían un color adorablemente rosa y cuando sus ojos se abrieron lentamente, a él le parecieron que brillaban como nunca antes. Ella le sonrió, pero no con una de esas sonrisas de siempre, esta vez era mucho más sincera.
–Te quiero –murmuró Tsubaki.
–Te quiero –dijo Black pero no como una afirmación sino como si sólo se limitara a repetir la declaración de su compañera. Desconcertado se separó de la chica, sentándose en una de las sillas, mirando el suelo y con las manos caídas entre las rodillas.
»Te quiero, sí, pero más me quiero yo –las palabras de Black Star hirieron el corazón de Tsubaki.
La felicidad y el dolor se reunieron en su alma al mismo tiempo, como en su sueño…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Bien, ya tienen el primer beso entre ellos. Muy dulce y muy esperado, pero como se habrán dado cuenta, las cosas no salieron del todo bien. No pretendo hacer de esta historia una llena de felicidad y romance puro. Lo siento, es mi visión de una historia de amor concluida de la peor manera, llena de amor y dolor al mismo tiempo. Sí, es una historia de la vida real.
Yuki-chan: Gracias por leer. No, creo que andas más cerca que nunca, pero no te diré en qué, es mejor que lo descubras por ti misma XDDD. Y como ya habrás leído, las cosas seguirán haciéndose más difíciles.
Gracias también a: gaahina eterniti, Nikolas Sur, Emiita, Liz.I'm, LADY ANETTE.
Matta au!
