¡Hola, gente bonita! Pues yo ando acá con un poco de gripa y es que ya saben el cambio climático que ha habido últimamente y no me he podido escapar
No tengo mucho que decir, así que sin más ¡al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo, por lo demás…
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Hoy Cap. 7
Las puntas de sus zapatos negros tocaron la superficie líquida y sin embargo no se mojaron. Kid miró a su alrededor, no encontrando nada, sólo la blancura perfecta y simétrica, pero en su subconsciente él supo que toda esa belleza desaparecería pronto ¿No había tenido ya ese sueño antes?
El aire que le rodeaba pareció condensarse, sintiendo una opresión en todo su cuerpo y luego el blanco fue reemplazado por un color carmesí. Multitudes de manos emergieron del agua a sus pies, tomándolo, halándolo hacia ellos; hablando de cosas que él no entendía, de venganzas y de rencores, de justicias olvidadas.
El cuerpo de Kid fue hundiéndose poco a poco sin que él fuera capaz de hacer algo para detenerlo. El agua le llegó hasta el cuello y pudo mirar su reflejo en ella y aunque se miró así mismo, algo en su cabeza le decía que ese no era él, que se trataba de otra persona más. Como si estuviese en un cuerpo que no le perteneciera. Una rara sensación, pero cierta.
Entonces, cuando el agua estaba a punto de llenar sus pulmones y ahogarse, despertó. Frenéticamente había terminado por botar las sábanas al suelo en medio de sus sueños. Respiraba agitado, mirando todo a su alrededor, sólo para rectificar que sí se hallaba en su habitación. Se calmó un poco al saberse a salvo. Nuevamente ese sueño, repitiéndose cada noche durante el último mes y él seguía sin saber qué significaba.
Se levantó y se dirigió a la ventana, recorriendo con una mano la orilla de la cortina. Todavía era de noche y afuera todo parecía estar en calma, ¡que bueno que la ciudad entera pudiera dormir en paz! No así él que tenía un montón de cosas en la cabeza. Por un lado estaban esos sueños (premonitorios, según él) y por otro lado la forma poco ortodoxa de buscar su significado.
Agitó la cabeza de un lado a otro y luego recargó la frente en el frío vidrio, como si aquello fuera capaz de darle un poco de tranquilidad o alguna clase de respuesta. De sobra está decir que ni una ni otra cosa sucedió.
Necesitaba una bruja, ellas eran las únicas capaces de ver y comprender el futuro a través de los sueños. Pero ¿dónde encontrar a una que quisiera ayudarlo?
Cerró las cortinas, asegurándose de acomodarlas de la mejor forma, sin arruga alguna fuera de lugar y su mirada dorada se clavó en el traje que se pondría en unas pocas horas. Ese día se llevaría a cabo la fiesta de aniversario de Shibusen, la mayor fiesta en Death City. Pero él no se sentía con ánimos para asistir a una fiesta.
Suspiró, un poco melancólico, pensando en que sus amigos se divertirían muchísimo con el baile. Algo le decía que ellos cuatro terminarían como algo más que simplemente Técnico y Arma, y él en tanto…
¿Por qué pensaba en esas cosas? No era el tiempo y ni siquiera era necesario pensar en ello. Sin embargo…
El sueño. Sí, era mejor enfocar su mente en eso.
Fue a sentarse a la cama, acomodándose una almohada detrás de la cintura y recargando la espalda en la cabecera, las sábanas le tapaban la mitad de las piernas y cruzando los brazos se dispuso a repasar las imágenes de sus sueños.
De pronto, una sensación de escalofríos le llenó el cuerpo. Aquella presencia maligna estaba cerca. De un sólo salto salió de la cama, vistiéndose con lo primero que encontró al abrir el armario y sin perder tiempo en ir a despertar a sus compañeras, salió de la mansión.
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Era sangre. La sangre vertida de miles de inocentes que clamaban a él…
Sálvanos… ¿Por qué?... ¡Basta! Duele… Sálvanos… ¡Tú, maldito miserable!
Entonces pareció que la sangre tomaba vida propia, agarrándolo con fuerza de cada extremidad, apretando su cuello hasta lograr asfixiarlo. Él trató de zafarse, Black Star se retorcía pero todo esfuerzo era completamente inútil.
Has crecido muy fuerte ¿no es así? Y con todo, no has logrado superar a los dioses.
Ahí estaba nuevamente esa voz, que parecía prevalecer por encima de todas las que clamaban por justicia. Esa voz que le molestaba tanto al chico estrella.
–¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres? –soltó molesto el peliazul.
Ya te lo había dicho, lo que debías hacer.
–¿Ir a una tierra a donde ya no hay nadie? ¿Qué caso tiene? ¿Qué hay en ese lugar que pudiera ayudarme a superar a los dioses? –gritó, aún removiéndose en su agarre.
La voz río.
La forma de hacer callar esas molestas voces. El poder definitivo que necesitas para cumplir tus metas. Ve, el Hoshizoku te espera…
–¡Black Star! –escuchó, sintiéndose arropado por unos brazos que le sostenían.
El chico estrella abrió los ojos, sintiendo frío. Se sorprendió de encontrase en medio de la calle principal de Death City, descalzo y con la pijama puesta. Entonces se percató de que quien lo sostenía (porque por poco y cae de bruces al suelo) era Kid. El peliazul parpadeó un par de veces.
–¿Q-qué haces aquí? –preguntó confundido el chico más orgulloso de todos.
–Eso mismo debería de preguntarte a ti –Kid sintió que algo humedeció su camisa, entonces se separó un poco de su amigo. Se asustó al notar que era sangre.
»¿Qué fue lo que te pasó? ¿Quién te atacó?
–¿Eh? –respondió confundido Star, llevándose una mano al cuello, entonces miró la sangre que llenaba las yemas de sus dedos.
Sí, él mismo se había preguntado muchas veces lo que esa herida significaba. A pesar de vendarla y curarla todos los días, siempre terminaba igual. Y todo había comenzado con una simple comezón…
–No, no pasa nada –respondió, restándole importancia.
Kid aún sostenía a su amigo, mirando el panorama, tratando de encontrar algún rastro de aquella presencia maligna. Ya no existía pista alguna, simplemente había desaparecido.
–Vamos, te llevaré a casa –dijo Kid, haciendo que el chico estrella se apoyara en sus hombros y sin embargo él lo rechazó.
–Algún día seré más fuerte que tú, te superaré ¿Crees que necesito de tu ayuda? –Kid suspiró irritado, pero no le reprochó.
–La vida de un dios es larga y muchas veces solitaria. No ansíes algo que después terminaras odiando –dijo en tono de voz bajo.
–¿Y qué sabes tú? Todo lo has tenido desde un principio, eres el hijo del Shinigami, el hijo mimado y estilizado de un dios.
–Black Star, sabes bien que no soy esa clase de persona –rebatió Kid, sintiéndose molesto por las palabras que, que aquel a quien creía su amigo, decía.
El chico estrella no respondió, se limitó a mirarle, desafiante. A Kid esa actitud le molestó aún más; sin pensarlo bien, su cuerpo adoptó una pose de pelea y Star sonrió satisfecho, pagado de sí mismo y dispuesto a pelear.
–¡Black Star! –esta vez se trataba de la voz de Tsubaki.
–Que bueno que has llegado, Tsubaki –dijo su Técnico –.Ven aquí.
Star estiró la mano derecha hacia un costado, esperando por su compañera, pero esta no se movió un centímetro. El peliazul le miró entonces, enfadado.
–Black Star, estaba preocupada por ti. Sentí cuando saliste de casa y te he seguido hasta aquí –dijo la chica, confundida porque no entendía lo que estaba sucediendo.
–No te he preguntado la razón por la que estás en este lugar. Limítate a obedecerme –respondió áspero el chico, repitiendo el ademán con la mano derecha.
La morena sintió un dolor en el pecho, en el corazón, y sin embargo hizo a un lado sus sentimientos heridos para acercarse a él.
–Estás lastimado ¿qué fue lo que te pasó? –Tsubaki miró entonces a Kid, buscando respuestas.
El chico muerte negó con un movimiento de la cabeza, perdiendo su pose de pelea para después llevar una mano al frente e invocar su Beelsebub.
–¿Estás huyendo? –se burló Black Star.
–No sé lo que pasa contigo, pero si en verdad quieres pelear, primero ve y cúrate esa herida y después me buscas –Kid subió a su patineta y se marchó sin esperar respuesta alguna.
El par de chicos se quedaron mirando por un instante el lugar por donde se marchó el ojimiel y cuando Tsubaki quiso ayudarle para atender la herida del cuello, su Técnico le hizo a un lado las manos.
Tsubaki se quedó inmóvil, agachando la cabeza. Star le imitó, para después volverse hacia ella y abrazarla.
–Regresemos a casa, Tsubaki, que tengo frío –le susurró. Ella asintió en silencio y en esa forma siguieron su camino hasta llegar a casa.
Star se sentó en una de las sillas de la cocina, esperando a que Tsubaki regresara con el botiquín de primeros auxilios. Ella se paró frente de él, fue entonces que se dio cuenta de que el chico llevaba puesta una venda alrededor del cuello.
–¿Desde cuando llevas eso? –preguntó preocupada la chica camelia, quitando los vendajes con cuidado a fin de no lastimarle.
–Desde hace algunos días –respondió con indiferencia, sofocando un quejido al sentir el ardor del alcohol en la herida.
Por su parte, Tsubaki reprimió una expresión de asombro (o quizá de susto) al ver la herida, que a esas alturas comenzaba a dar muestras de estar infectada.
–¿Pero qué fue lo que te pasó? –ella no fue capaz de hacer la pregunta a un lado.
Star no le respondió, sólo se limitó a alzar la vista, buscando esos oscuros y profundos ojos, aquella mirada amable y llena de adoración hacia él. Tsubaki se sonrojó al sentirse observada por su Técnico y aún así se atrevió a mirarlo a los ojos.
Él sonrió, en un gesto suave, dirigiendo la mano derecha (sí, la misma que momentos antes se había alzado demandante) hacia la mejilla de su compañera, regalándole una cálida caricia.
Tsubaki cerró los ojos, ladeando su rostro hacia donde se hallaba aquella mano. Entonces sintió que su otra mejilla era tratada de igual manera por la mano izquierda del peliazul. Su rostro se encontraba rodeado por aquellas manos tiernas. Y antes de que pudiera reaccionar, sintió los labios del chico rozarle, dejando un pequeño rastro de saliva fría encima de los suyos. Ella suspiró al sentir el aliento caliente en el mismo lugar.
Quiso alejarse, pues temía perder la razón por aquello, pero Star no se lo permitió, ejerciendo un poco de presión en su agarre y atrayéndola de nuevo a su rostro, besándola.
Tsubaki no se resistió, entreabriendo la boca para invitarlo a entrar y él lo hizo, profundizando el beso, deseando más. La chica sintió que el cuerpo de su Técnico la empujaba y se asustó al comprender lo que trataba de hacer él. Se separó levemente, mirándola confundida.
Black Star se detuvo, notando que se encontraba de rodillas en el suelo, frente a una Tsubaki que le imitaba en la posición. Pareció desconcertado y sólo se limitó a levantarse para luego ayudar a su compañera a hacer lo mismo.
–Estoy cansado. Me voy a dormir –dijo serio, aunque le dio un beso cariñoso en la mejilla antes de marcharse.
–¡E-espera! –le detuvo la morena por el hombro –¿Y tu herida?
–Déjala, no pasa nada con ella.
–Pero…
–No es nada, Tsubaki –le reprendió, pero después agregó con voz más calmada –: Por favor, déjame dormir y después la curas ¿si?
La chica camelia asintió en silencio, aun preocupada. Pero aceptó las órdenes de su Técnico. Se sentó en la misma silla que Star ocupara hacia unos instantes, tratando de calmar todas esas sensaciones que ese beso le había provocado. Tantas cosas concentradas más allá de su vientre, provocando una humedad deliciosa pero que a la vez le incomodaba un poco, sonrojándola.
Movió de un lado a otro la cabeza y se decidió a guardar las cosas en el botiquín y tras apagar la luz, decidió ir a dormir.
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Liz miró a Kid. Las ojeras que estaban debajo de sus ojos color miel le daban a entender que el chico no había dormido bien y aquello le preocupaba. A pesar de ello, no había hecho alguna clase de comentario en todo el día. Pero en ese momento, a la luz de la estancia en donde se llevaría a cabo el baile de aniversario, eran mucho más evidentes.
–Estoy bien, Liz. Puedo hacerme cargo de todo –dijo el chico muerte, como adivinando los pensamientos de la rubia. Enfocó la mirada en su amiga y compañera, dedicándole una media sonrisa.
Liz suspiró. Kid podía ser, a veces, demasiado terco. No pudo evitar morderse un labio en señal de preocupación. Sin duda, su Técnico debía seguir pensando en la forma de conseguir que alguna bruja le ayudara con el tema relacionado a sus sueños. Al menos que se produjera un milagro, eso estaba más que alejado de la realidad.
Las preocupaciones de Kid se disiparon un poco al notar la alegría de los asistentes y la presencia de su padre… aunque aquello se nubló un poco al escuchar el escaso contenido de su discurso de bienvenida.
El baile comenzó. Sus ojos miel inspeccionaban el lugar, no pudiendo evitar sentir una rara sensación de que algo estaba a punto de suceder. Aunque algo le decía que no estaba del todo relacionado con aquella presencia maligna. Sólo para aclarar sus pensamientos y hacer a un lado su tensión nerviosa se decidió por dar una vuelta en el salón.
Ahí pudo ver a Soul y a Maka hablando tímidamente en una de las terrazas, seguramente tratando de esconderse de Spirit. No pudo evitar sonreír, aquellos dos se veían tan bien juntos que, a pesar de que quisieran seguir ocultándolo, era más que obvio que entre ellos existía ya una relación más allá de Técnico y Arma.
Del otro lado notó cuando Black Star y Tsubaki entraron. Aquello le molestó por dos razones principales. Primero, porque llegaban tarde y eso era anti-simétrico y, segundo, porque aún recordaba el incidente con el peliazul aquella madrugada.
El chico estrella se sintió observado, encontrándose con que se trataba del hijo del Shinigami. Sin entender muy bien la razón la mera presencia del chico muerte le molestaba y se lo hizo saber al enmarcar sus cejas en un gesto de desdén.
Kid no respondió a la agresión visual, notando que después de ello, Star le comentaba algo a Tsubaki, quien pareció mirar a donde se encontraba Death y le saludó con una sonrisa, para luego bajar la mirada y seguir a su Técnico a través del salón.
"¿Qué es lo que te sucede, Black Star?", pensó Kid.
El chico muerte siguió con su observación por el salón, encontrándose con que Medusa y Stein bailaban juntos. Aquellos dos… a decir verdad, a él le daban un poco de escalofríos esa pareja. Era como si los dos, estando juntos, parecieran estar un poco locos.
Sus ojos se abrieron un poco más ¿Veía mal o Medusa había pegado aún más su cuerpo al de Stein para darle un beso? ¡Oh, por dios! Stein parecía estar muy de acuerdo con aquella insinuación. Súbitamente, todo el lugar pareció cimbrarse.
No pudo reaccionar rápido, de pronto sintió la presencia de numerosas brujas. ¡Brujas! Si tan sólo pudiera… ¡No! No era el tiempo para pensar en esas cosas. Shibusen estaba siendo atacado y había que actuar rápidamente. Pronto sus amigos más cercanos quedaron juntos y en un abrir y cerrar de ojos Sid los transportó a la parte más baja de la edificación para salvarles.
A penas estaban recuperándose y Stein les explicaba la situación. Demasiada complicada, demasiada difícil de asimilar y sin embargo no había tiempo de pensar en ello, sólo actuar. Tomó a Liz y a Patty en forma de arma, sin importarle demasiado en descubrir en esos momentos que sus sospechas con relación a Medusa no estaban tan equivocadas.
Bien, de haberlo sabido antes, ella hubiera podido… ¡Nah! Ahora había cosas más importantes que hacer. Se apresuró a pasar a un lado de la antigua enfermera, lográndolo sin mucha ciencia. En su carrera, más adelante se encontró con una figura delgada.
"Esa es…", se dijo, reconociendo a la persona que, podría jurarlo, temblaba en medio del pasillo sombrío.
El tiempo pareció detenerse justo cuando pasaba a su lado. Sus ojos miel se fundieron con el color claro de la pelirosa. Sí, era miedo lo que veía en ellos. Por un instante, aunque fuera por una fracción de segundo, la chica le dio ternura. Pero él tenía que seguir adelante.
Quería terminar con todo eso lo antes posible para encontrar una solución a su problema. Quizá si lograban tener de prisionera a una de esas brujas que los estaban atacando…
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Black Star sentía que algo le presionaba el pecho y, además el dolor en el cuello era muy molesto, así que no objetó nada más cuando Maka le pidió dejarle luchar en contra de aquella espadachín demoníaca
Pero de entre todas las cosas, lo que parecía molestarle aún más era el hecho de tener que hacer equipo con el hijo del Shinigami. No sabía el por qué, pero la sola mención del chico asimétrico le ponía de muy mal humor.
Y aquella opresión en el pecho.
Le faltaba el aire.
Después de un rato de batallar quien sabe contra quienes, habían logrado pasar hasta donde se encontraba… ¿el qué?
La vista ahora parecía unirse a los sentidos que le fallaban.
"Black Star ¿te encuentras bien?", preguntó Tsubaki desde el interior.
–Si me encontrara bien ¿no estarías preguntando o sí? –respondió de forma molesta, respirando a través de la boca porque sentía que el aire que entraba a sus pulmones ya no era suficiente.
–Debe tratarse de la locura que desprende el Kishin –dijo Kid, lo que le ganó una mirada de reproche por parte de Star.
–¡Black Star! –gritó asustada Tsubaki al darse cuenta de que su Técnico caía de espaldas.
La distracción fue suficiente para que Eruka y Free inyectaran la sangre negra en el capullo que resguardaba al Kishin. Y él fue liberado.
Y ahora es cuando te darás cuenta de que no has logrado hacer nada con tu vida, Black Star…
Le faltaba el aire.
No veía.
El pecho se le oprimía.
Y la herida en el cuello ardía.
–¡BLACK STAR!
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
¡Ah, bien! La aparición de Chrona, aunque fuera de una forma muy fugaz, para todos aquellos que deseaban su aparición n.n
También para quien me dijo que no había dicho lo que Kid soñaba con exactitud, aquí está descrito. Todo lo relacionado al sueño y su interpretación en el próximo capítulo.
¿Y qué podemos decir de la actitud de Black Star?
Gracias a: Yuuki-chan22, Liz.I´m, LADY ANETTE, Nikolas Sur, gaahina eternity (quien dejo un review por cada capítulo leído hasta ponerse al corriente).
Matta au!
