¡Hola! Tratando de ponerme al día con mis aficiones y sin embargo, no logro hacerlo (llanto lastimero).
No tengo mucho que contar, solamente que la cantidad de trabajo ha aumentado y no así la paga ¬¬
¡Sin más al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo. De lo contrario, Kid sería el protagonista de la serie jejeje.
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Hoy Cap. 8
Muerte y desesperación. Eso era lo que le rodeaba, simplemente.
Sus cabellos oscuros oscilaban por el viento, mientras que su nariz era invadida por el olor característico de la sangre. Sus compañeros habían sido asesinados frente a sus ojos y él, como si de un cachorro miedoso se tratara, terminó escondiéndose, corriendo en un intento de salvar su vida; tropezando y llenándose del barro que, tras una fuerte lluvia –un autentico diluvio– inundaba el lugar entero.
Escuchó la risa malévola de quien exterminara a sus amigos, una bruja enloquecida que sencillamente disfrutaba de hacer esa clase de cosas ¿Dónde se encontraban aquellos que presumían ser los guardianes de la paz? ¿Dónde estaban los que protegían las almas puras? ¿Dónde estaba dios cuando se le necesitaba más?
Alzó los ojos hacia el cielo, como si con ello fuera capaz de encontrar alguna clase de respuesta, pero no obtuvo nada, salvo el caer de una gota de agua que precedió a otras más. La lluvia torrencial comenzó de nuevo y con ella el dolor lacerante de una herida que le atravesó el hombro derecho. Aquello le hizo caer de bruces al suelo pegajoso, sintiendo que su nariz era invadida por el lodo.
Trató de levantarse, pero era tanto su miedo que sus piernas le fallaron, cayendo de nuevo. Sintió que su cuerpo, el costado derecho de éste, era pateado, para luego distinguir el rostro desencajado de la bruja. El pie de ésta se posicionó encima de su pecho y una de sus uñas, la del dedo índice, se alargó. El color dorado de la laca de sus uñas brilló en medio de la oscura noche, rasgando el cuello del chico, quien a pesar de sus lágrimas no era capaz de emitir ruido alguno.
De pronto, la cabeza de la bruja cayó al suelo mojado, salpicando de sangre el rostro del chico.
–¡Lost? ¿Estás bien? Respóndeme –escuchó que le llamaban, pero él no era capaz de decir nada, ya ni siquiera de moverse.
Sus ojos oscuros, abiertos de más, no dejaban de ver el cuerpo decapitado de la bruja.
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El sudor se desprendió, brillante, de sus cabellos al dar un golpe al aire con lo que dio por terminado el entrenamiento de ese día. Escuchó el ruido de la hierba al crujir debajo de los pies, no necesitó voltear para saber de quién se trataba.
–El patriarca me ha dicho que has pedido empezar con las misiones de nuevo, Lost –dijo el recién llegado. Sus cabellos un poco largos, casi llegando a los hombros, lacios y de color azul celeste como sus ojos.
–Aisha, es el momento de empezar de nuevo ¿no lo crees? –respondió el de ojos negros.
–Apenas ha pasado un año…
–¡Y ha sido más que tiempo suficiente para dejarlo atrás! –gritó Lost.
–¿Lo crees? Pasaste casi medio año sin pronunciar palabra alguna, aún recuerdo las noches en vela que pasé por cuidarte y tus gritos por las pesadillas que tenías.
–Basta, no quiero seguir hablando de eso. He tomado una decisión y lo haré. Después de todo soy un miembro del Hoshizoku y no puedo permitir que me sigas protegiendo como si fuera un bebé –Lost le miró molesto, a lo que el peliceleste bajó sus ojos.
–No es que te vea como tal –respondió con tristeza– Es sólo que me preocupas, sé que has estado investigando algo y no sé que es ¿O es que crees que no me he dado cuenta de que últimamente sales por las noches? ¿Qué lees en ese libro que tan misteriosamente escondes de todos, incluso de mí?
Aisha le miró directamente a los ojos, poniéndole las manos sobre los hombros.
–No es nada que te incumba –le respondió el pelinegro, apartándole las manos de un solo movimiento de las propias, dándole la espalda.
Aisha le abrazó por la espalda y aprovechándose de su altura, apoyó su barbilla sobre la cabeza del chico.
–Te dejaré ir, si eso es lo que quieres. Pero no hagas tonterías, te lo pido por favor ¿Lo prometes? –Aisha le hizo girarse, Lost dejó escapar un suspiro.
–No te preocupes por mí, no es necesario… y no lo merezco –respondió melancólico.
–Necesito hacerlo y no digas esa clase de cosas –dijo Aisha, tomándole por la barbilla y sonriéndole.
Con un poco de esfuerzo, Lost le correspondió el gesto.
–Lost… tu herida del cuello… –señaló el ojiceleste, el chico llevó la mano izquierda a la zona sintiendo las vendas húmedas por la sangre.
Chasqueó la lengua. Aquella maldita herida hecha por la bruja nunca había sanado.
–Déjalo, algún día dejará de hacerlo –dijo con las cejas enmarcadas– Ahora lo que necesito es ir a preparar todo para la misión.
Aisha se limitó a asentir.
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Sentía una extraña opresión en el pecho que hacía que le faltara el aire y la vista parecía también unirse a los sentidos que le fallaban.
"Black Star ¿te encuentras bien?", preguntó Tsubaki desde el interior.
–Si me encontrara bien ¿no estarías preguntando o sí? –respondió de forma molesta, respirando a través de la boca para ver si así era capaz de compensar la falta de aire, pero todo parecía inútil.
–Debe tratarse de la locura que desprende el Kishin –dijo Kid, lo que le ganó una mirada de reproche por parte de Star.
El chico estrella achicó los ojos esforzándose por enfocar bien al chico simetría pero le era también imposible hacerlo. El vértigo le invadió, cayendo poco a poco. A sus oídos llegó el sonido del agua caer, lo que después se convirtió en un ruido parecido a las aguas furiosas de un río desbocado.
A lo lejos creyó escuchar el llamado de angustia por parte de Tsubaki, pero no estuvo seguro de ello. Sintió ahogarse, como cuando uno cae en medio de agua y ésta llena los pulmones.
Y ahora es cuando te darás cuenta de que no has logrado hacer nada con tu vida, Black Star…
Se llevó las manos alrededor del cuello, sintiendo ardor y dolor proveniente de la herida que se encontraba en esa zona.
Una figura animal se presentó ante él con los ojos rojos brillante, un color demasiado diabólico, y pareció reír en medio de todo ese caos. Con una de sus patas dio una coz y su figura se difuminó, como si de una especie de humo negro se tratara. En tanto, Black seguía luchando por respirar y por hacer que el dolor en el cuello desapareciera.
Sin poder evitarlo más, el chico estrella dio una bocanada de aire y aquella neblina oscura entró a su cuerpo de forma rápida.
Y por ello es que yo tomaré tu existencia…
–¡Black Star! –gritaron Kid y Tsubaki al notar que caía al suelo, inconsciente.
Pero el chico muerte no tuvo tiempo de ir a su auxilio pues en esos momentos el capullo que resguardaba al Kishin se rompió y le dejó en libertad. El lugar entero se llenó de una gran cantidad de locura y ya no era posible permanecer ahí. Con un hábil movimiento invocó a su Beelsebub.
–¡Tsubaki, llévate a Black Star de aquí! –ordenó, a lo que la chica asintió en silencio, subiendo el cuerpo de su Técnico al vehículo y retirándose a toda velocidad.
Lamentaba no poder ayudar a Kid, pero su misión era proteger a Star. Ese era el deber como arma y como novia que era de él. En el transcurso del camino se percató de que el semblante de su Meister reflejaba dolor, también que la herida en el cuello parecía haberse abierto en medio del combate pues la sangre empapaba las vendas.
–Black Star, ¿qué es lo que te está pasando? –murmuró afligida la morena, pasando la mano por la frente de él, sintiendo su fiebre.
Pero en esos momentos ¿a quién pedirle ayuda?
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No había nada más que hacer, por mucho que le frustrara no poder evitar la liberación del kishin. Kid enarcó las cejas y volvió sus pasos para encontrar a sus amigos. La verdad es que le preocupaba demasiado la salud del testarudo Star, pero ni de él ni de su compañera había rastro.
A lo lejos, entonces, notó a Maka, con Soul de pie a su lado. La rubia parecía estar abrazando a alguien y al llegar se llevó una gran sorpresa al reconocer a la chica con la que luchara en el barco fantasma.
–Maka… –dijo Kid entre un tono de reprensión y de confusión, a lo que la rubia de las coletas alzó la mirada mientras seguía abrazando a Chrona, quien ahora no sabía como lidiar con su llanto.
–Kid, ella es Chrona, mi amiga –respondió la rubia en medio de una sonrisa.
–Maka, pero ella… –Liz retomó su forma humana para objetar, pero Kid alzó una mano para detenerla. –Kid… –murmuró esta.
El chico muerte comprendió el dolor por el que Chrona debía estar pasando.
Si de verdad deseas que tu sufrimiento desaparezca, fortalece tu alma, recordó que él mismo le dijo a Chrona. Abrir de esa manera su corazón a Maka y llorar en sus brazos, quizás era una forma de comenzar a hacerlo. Pero también se daba cuenta de que eso era lo que estaba buscando: la oportunidad de tener a una bruja cerca.
–Kid ¿no estarás pensando…? –preguntó Liz a lo que de respuesta recibió una afirmación silenciosa.
Liz miró a la chica sollozante en medio de los brazos de la rubia Técnica ¿Sería una buena idea confiar en quien, no hacía mucho, intentó asesinar a su Meister?
–¡Hey, tú, Chrona! ¿Qué has hecho? Ahora soy más pequeño ¡Eres una tonta! – se quejó Ragnarok, saliendo repentinamente de la espalda de la pelivioleta.
–¡Ah, Ragnarok! Déjame… –trató de defenderse Chrona, pero todo esfuerzo era inútil.
En tanto, a Kid le comenzó un tic nervioso. Liz le miró y comenzó a contar hasta el cinco, la histeria simétrica comenzaría.
–¡Chicos! ¿Están bien? –escucharon la voz de Stein, cosa que hizo que la atención del chico muerte se centrara en otras cosas.
–¡Profesor! –dijeron Maka y los demás.
–¡Maka chaaan! –Spirit corrió hacia su querida hija, pero esta se hizo a un lado, provocando que el pelirrojo se estrellara en una de las columnas de la estructura.
–¡Oh! Ya veo que has hecho nuevos amigos, Maka –dijo Stein –Pero ahora es tiempo de que vayamos a donde se encuentra Shinigami sama.
–Por cierto –habló Soul –¿Y Black Star?
–¡Es verdad! –le secundó Kid –Se desmayó en medio de la batalla y le envíe por delante con Tsubaki. Iban en mi Beelsebub.
–Pues, nosotros no los hemos visto –afirmó Stein con aire de preocupación.
–Nosotros tampoco los vimos pasar por aquí –dijo Soul.
Kid enarcó las cejas y chasqueó la lengua, al tiempo en que daba media vuelta y llamaba a las hermanas Thompson, al instante éstas tomaron su forma en armas y se fueron con su Meister.
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Al momento en que Tsubaki pasó la mano por la frente de su Técnico y de darse cuenta de que tenía fiebre, éste abrió los ojos, tomándole la mano al momento en que ella la retiraba. Tsubaki se echó para atrás, asustada, pero pronto se recuperó de la impresión.
–¡Black Star! Ya estás mejor, que alivio –se le lanzó al cuello pero de inmediato recordó lo de su herida –Debemos ir a buscar ayuda…
–No, estoy bien –interrumpió el chico estrella.
–Pero…
–Tsubaki, he dicho que estoy bien – dijo molesto, para luego suavizar su tono de voz – Lo que ahora quiero es otra cosa.
Le sonrió, tratando de enderezarse, con la ayuda de su compañera se sentó en el suelo.
–El kishin ha sido liberado y no pudimos hacer nada –relató triste la morena.
–¿El kishin?
–Ajá. A pesar de que Kid estaba con nosotros.
–El hijo del shinigami –murmuró con resentimiento, sorprendiendo a la chica camelia con su expresión.
–Black Star ¿estás bien? ¿Pasa algo? Tenemos que ir a buscar ayuda para tu herida –señaló su cuello.
–Ah, sí, mi herida. No te preocupes por eso ahora –respondió pasando fugazmente la mano a la altura de ésta –Por el momento quiero que te enfoques en otras cosas de más importancia.
Star le miró a los ojos al tiempo en que le ponía la mano izquierda sobre la mejilla y se acercaba a su rostro. Tsubaki sintió que el calor la llenaba, ya no sabía si era por el mismo que desprendía el cuerpo de su Técnico o por otra cosa.
–Lo que deseo es… –la distancia se redujo a unos milímetros.
–¡Tsubaki! –gritó Kid, la chica volteó, dejando uno de los brazos del peliazul al descubierto.
Kid no se detuvo a observar bien, sólo a sentir y sin pensarlo dos veces, disparó. Tsubaki no pudo reaccionar a tiempo, sólo la ráfaga de viento que le pasó a un lado de la mejilla.
–¡Kid! –gritaron las Thompson al tiempo en que volvían a la normalidad, tomando cada uno de los brazo de su Meister.
–¿Qué es lo que te pasa? –preguntó Liz.
–¡Black Star, estás bien? –preguntó preocupada la morena, quien le sostenía por los hombros.
El peliazul parpadeó un par de veces.
–¿Tsu-Tsubaki? –alzó la mirada y por encima del hombro notó a Kid, quien ahora parecía mirarlo con desconcierto.
–¿Por qué le has disparado! –le enfrentó Tsubaki.
–Kid… –dijo Patty con sus ojos de inocente, de alguna forma trataba de entender lo sucedido, pero esta vez ni su hermana era capaz de hacerlo.
–Yo… –balbuceó el chico muerte. Miraba a su amigo. Sí, sus ojos no le engañaban, se trataba de Black Star, pero su percepción de almas le decía que no se trataba de él… o al menos eso pensó en el momento en que le disparó, porque ahora todo volvía a la normalidad.
¿Era una secuela de haberse expuesto a la locura del kishin? No, estaba seguro de haber podido sentir la misma presencia maligna de los días anteriores. Y sin embargo, al igual que antes, desapareció.
–Lo siento, yo pensé que…
–¡Otro poco y lo matas! –chilló Tsubaki –¿Qué pretendías, Kid?
–No te preocupes, Tsubaki –dijo Star –Después de todo, no soy un debilucho como para haber muerto por esa insignificancia.
El peliazul se levantó, a pesar de que aún se sentía un poco mareado.
–Tus ataques no son nada para quien está destinado a superar a los dioses –le restregó.
Kid enarcó las cejas.
–¡Black Star! –llamó Soul al verlo, pero de respuesta recibió una gélida mirada.
–¿Qué ha pasado? Escuchamos un disparo –dijo Stein.
–Tsubaki, vamonos –ordenó su Técnico.
–Pero…
–Vamos –Star le tomó la mano y ambos se marcharon sin voltear una sola vez.
–Kid ¿qué fue lo que pasó? –preguntó una vez más Stein.
–Nada, profesor –Kid notó que las hermanas le soltaban y también dio media vuelta para marcharse. Al hacerlo, pasó al lado de Chrona que permanecía detrás de Maka y sobresaliendo un poco por encima de su cabeza un mini Ragnarok.
"Tú eres la única persona que puede ahora ayudarme, Chrona", pensó el chico muerte
–Aunque antes tendré que hacer algo con esa simetría –dijo en voz alta y con desespero.
¿Qué era lo que estaba a punto de pasar? Tenía la sensación de que el tiempo apremiaba…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Y a mí también el tiempo me apremia jajaja. Lo sé, lo sé, me he tardado la mar de tiempo en actualizar. Pero la falta de tiempo y de inspiración para este capítulo han sido los culpables ¬¬
Pero bueno, ya tenemos que poco a poco ha ido evolucionando la historia, o eso creo Sí, de hecho ya deben saber qué es lo que está pasando, sólo falta saber las razones.
¡El 8 de éste mes cumplí seis meses contigo, amorcito corazón! ¡Y el 13 de éste mes cumplí años! ¿Qué cosas no?
Gracias a: Night Whisper-6, Tsubaki2345, Nikolas Sur, yuki-chan22, Liz.I'm, LADY ANETTE, por sus comentarios.
Matta au!
