No mucho que contar.

Así que sin más ¡al fic!

Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, tampoco mi corazón. Esos son de Atsushi Okubo y de cierta personita ¬¬, respectivamente XDDD.

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Hoy Cap. 10

–Shinigami, has sido tú quien me ha llamado –habían sido los labios de Patty los que se movieron, pero sin lugar a dudas esa no era su voz.

–N-no puede ser –dijo Ragnarok, escondiéndose detrás de la cabeza de Chrona, quien por extraño que pareciera, ni siquiera se inmutó.

En tanto, Liz yacía inconciente tras el colapso nervioso y Kid, después de la primera impresión se recuperó.

–Sí, he sido yo quien quiso invocarte –respondió sereno el chico muerte.

Una sutil sonrisa se dibujo en el rostro infantil de la rubia.

–Es increíble que un dios de la muerte dependa de las artes mágicas de las brujas –dijo 'Patty' dirigiéndole una mirada a Chrona, en tanto Ragnarok se hizo más pequeño para evitar ser visto–. Sin embargo, la situación lo amerita.

–Así que lo sabes –respondió Kid con la misma seguridad.

–Es sobre tu sueño. Y lo sé porque yo mismo he sido el causante de que lo tengas, Shinigami.

–¿Tú? –esta vez Kid permitió ver su incertidumbre.

–Mi nombre es Aisha, Aisha Star.

"Entonces todo esto sí tiene que ver con Black Star", pensó Kid con el entrecejo arrugado.

–Permíteme contarte nuestra pequeña historia, aunque me temo que no tenemos el tiempo suficiente para ello.

–¿Qué quieres decir con eso? –'Patty' miró el cielo y enarcó las cejas.

–Pronto el alma de tu amigo Black Star será consumida por él.

Los ojos dorados de Kid reflejaron de inmediato la preocupación por su amigo, quizás el más cercano de todos.

–¿Tú sabes en dónde está ahora? –'Patty' asintió con un movimiento de la cabeza–. Entonces, no perdamos tiempo y en el camino nos explicarás todo.

Kid estiró la mano y de ella se desprendió la Beelsebub, luego tomó a Liz por la muñeca derecha y al contacto esta se convirtió en arma, la cual guardó con cuidado dentro de su saco.

–Ya que estás ocupando el cuerpo de Patty, dudo que puedas tener la habilidad de convertirte.

–Cierto –respondió Aisha –Al menos que permita que su alma vuelva a tener el control de su cuerpo, pero después de que le dije que necesitaba hablar contigo sobre algo muy importante se ha ido a jugar a crear jirafas.

–Supongo que eso es propio de ella –murmuró Kid con una pequeña gotita de sudor en la sien. Entonces, Kid volteó a ver a Chrona.

–Chrona, no puedo ir ahora en busca de Maka y Soul, así que te lo encargo a ti. Diles lo que ha pasado, y luego con su habilidad de percepción de almas que nos busquen ¿de acuerdo?

–D-de acuerdo –balbuceó la chica sin saber cómo lidiar con la situación. Kid sonrió, no sabía el por qué pero la chica le pareció que era como un pequeño conejito que debía ser cuidado.

–Confío en ti –palabras breves y quizá muy simples pero que para Chrona significaron todo un universo. Se sonrojó y en medio de un pum pum de su corazón se atrevió a sonreír.

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Un ligero, muy ligero movimiento le hizo salir de su letargo, aunque Tsubaki no abrió los ojos sino hasta que sintió el roce de los dedos de su Técnico sobre su mejilla derecha.

–Black Star ¿te encuentras mejor? –preguntó la chica, incorporándose para darle espacio a que se levantara éste.

–A tu dios jamás podría estarle pasando nada malo –notó la mirada de preocupación de la chica y trató de sonreírle–, y aunque así fuera, nada sería lo suficientemente fuerte como para vencerlo.

–Black Star, has estado sufriendo por algo, lo sé. Dime lo que te está pasando y yo…

–¡Basta! Me molesta que me trates como si fuera un debilucho cualquiera –el chico se levantó furioso, aunque con el movimiento brusco un mareo le nubló la vista, dejándole estático al instante.

–Lo siento, es sólo que me preocupo por ti. Sin explicarme nada hemos salido de Death City y llegado hasta este lugar. Y tengo un mal presentimiento.

La mirada de Star se oscureció, sonriendo satisfecho y pagado de sí mismo. Se viró hasta quedar frente a frente.

–Tsubaki –dijo en un tono reconciliador –Me amas ¿verdad?

La chica se sonrojó y sin embargo no pudo evitar alzar la mirada.

–Bien sabes que sí, Black Star –respondió sin dejar lugar a dudas. El chico acentuó su sonrisa, abriendo los brazos en señal de invitación; el dios estaba dejando que sus fieles le adoraran.

Ella tembló, en cierto modo se sintió ¿humillada? No supo definir sus sentimientos. Pero a pesar de sus incertidumbres el amor prevaleció y aceptó la invitación. Se colgó de su cuello, enterrando la nariz en él, pronto el olor a sangre le llenó el olfato.

–Black Star, tu herida –dijo separándose del chico y tratando de apartarle la tela que escondía la parte afectada.

–¡Te he dicho que no interfieras en mis asuntos! –manoteó el peliazul, alejando en el proceso a su compañera, quien un poco asustada y ¿por qué no decirlo? También dolida, se quedó quieta.

La respiración del chico volvía a ser cansina, como si luchase contra algo.

Oh, pero claro que ella también es mi asunto ¿No te he dicho lo bonita que es tu novia?

–Sólo quería cerciorarme de que estuvieras bien. Perdóname si te he molestado –dijo Tsubaki.

¿Ves? Es tan linda y te ama ¿por qué no le dices lo que está pasando? Quizá pueda ayudarte.

–¡Deja de joderme! –Respondió molesto el pelizaul a la vocecilla de su mente–. N-no es necesario que…

Black apretó los ojos y la mandíbula y auque sus manos, en realidad todo su cuerpo, temblaban las convirtió en puños. Tsubaki, sin saber la clase de batalla que estaba liberando su Técnico en esos momentos se limitó a bajar la mirada.

–Iré a buscar un poco de agua y leña para hacer un poco de fuego –su tono de voz era pequeño y lleno de tristeza. Sin embargo, Black Star se encontraba tan ocupado en su propia lucha interna que no prestó atención a ello. La morena se marchó, dedicándole una mirada antes de desaparecer en el bosque.

Star se recargó en uno de los árboles, llevándose la mano derecha al rostro, pronto su expresión de dolor cambió. Apareció primero una sutil sonrisa, luego una pequeña risa y finalmente una carcajada que pareció llenar el lugar entero.

Quizá la luna era la única que le imitaba en su mueca.

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–Explícame todo lo que debo saber. Has dicho que eres parte de los Star ¿no es así? –comenzó a decir el chico muerte, mientras 'Patty' o mejor dicho Aisha, iba junto a él en la Beelsebub tomándolo de los hombros y señalándole el camino que debía seguir.

–Así es. También lo es quien desea destruir el alma de tu amigo.

–Desde hace algunas semanas he podido ser capaz de sentir una presencia maligna y sin embargo no se trataba de ninguna bruja. Y después esos sueños, has dicho que tú eres el causante. Quizá no debería de confiar en ti.

Aisha sonrió irónico al escucharle decir eso.

–Es tarde para pensar en esa posibilidad, Shinigami –respondió haciendo una nueva señal con el dedo índice. Ambos se quedaron en silencio por un instante.

–Pero si Patty te ha dejado acercarte a mí es porque ella confía en ti, así que no debo preocuparme por ello –respondió Kid finalmente. Aisha volvió a sonreír pero de una forma condescendiente.

–Su nombre es Lost y todo comenzó cuando una bruja empezó a matar a niños inocentes. Al parecer estaba realizando alguna clase de experimentos con sus almas. Fue así como varios miembros del Hoshizoku se vieron afectados también y decidimos intervenir para asesinarla.

»Pero todo el grupo fue eliminado a excepción de Lost. Yo, que había ido en busca de él debido a un mal presentimiento, lo encontré justo cuando aquella bruja lo tenía a su merced. Lo único que atiné a hacer fue atacar de sorpresa, la bruja estaba tan afectada con algo parecido a la locura del Kishin que ni siquiera fue capaz de sentir mi presencia, así que fue fácil matarla.

Hubo un breve y nuevo instante de silencio entre Kid y Aisha. El sentimiento que el espíritu transmitía a través de los ojos claros de Patty le resultaba algo difícil de descifrar al chico muerte.

–Pero matarla quizá no fue la mejor opción. Al llegar al lado de Lost éste se encontraba demasiado afectado psicológicamente y tenía una herida profunda en el lado derecho de su cuello, una herida que jamás curó. Se trataba de una maldición de la bruja, la herida había sido impregnada de poder mágico.

–¿Una herida, dices? –preguntó Kid, tratando de, al mismo tiempo, escuchar y poner atención para dirigir a la Beelsebub.

–Sí, un pentagrama lleno de símbolos que pareciera ser tatuado con sangre. En el momento en que se completen, será el fin.

–¿El fin? –preguntó preocupado el ojimiel.

¿El fin de qué?

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El fuego oscilaba frente a sus ojos como si de una pequeña danza se tratara, mientras que las zetas que Tsubaki trajo junto con el agua y algunos frutos, se cocinaban.

Desde que regresó ella y su Técnico no habían intercambiado una sola palabra. Sin embargo, en la mente de la chica se enmarañaban un sin fin de pensamientos. Algo debía estar ocurriéndole al chico, de eso no cabía duda alguna, pero le entristecía que él fuera tan testarudo como para no poder decirle nada al respecto. Y por otro lado estaba esa pregunta desconcertante sobre si lo amaba. Le resultaba como una forma de darle a entender que no debía hacer más preguntas, que no debía meterse en sus asuntos, ya que después de todo ella le amaba ¿o no? Si lo amaba no necesitaba nada más. Después de todo ella tenía que seguirlo a donde fuera.

¿Y no era de esa forma?

Tsubaki bajó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta. A lo mejor y estaba siendo demasiado melodramática y ahí no pasaba nada, sólo figuraciones suyas. Pero si tan sólo Black Star tuviera un pequeño detalle, alguna palabra que la tranquilizara y que le permitiera saber que nada malo estaba sucediendo, algo con lo que ella…

–Tsubaki –la voz del chico la sacó de inmediato de sus pensamientos. Tsubaki se volvió de inmediato hacia la dirección del llamado.

–La cena va estar dentro de poco –respondió la morena con una pequeña sonrisa. Él asintió con un movimiento de la cabeza mientras permanecía cruzado de brazos y sentado junto a uno de los troncos de los árboles que estaban tirados sobre la hierba.

–Ellos querrán detenernos –dijo de pronto el chico estrella.

–¿Qué quieres decir con eso? ¿Ellos? –Tsubaki le miró con preocupación.

–Pero tú vas a estar conmigo ¿verdad? Necesito que lo estés. Sin ti no podría hacer nada –sus ojos claros le regalaron una mirada tan penetrante que provocó un sonrojo en las mejillas de la chica camelia acompañado de un mariposeo en el estómago.

–Pero… –dudó. A decir verdad para Tsubaki seguían muchas cosas sin explicación.

–Es que es sólo en ti en quien puedo confiar. Sólo tú me amas –él gateó hasta llegar a donde se encontraba, tomándole la mano y acariciándole la misma con las yemas de los dedos.

Nuevamente él le miró con la misma intensidad y Tsubaki se paralizó al notar que las distancias entre ellos se acortaban, lentamente, poco a poco. Sus labios se entreabrieron sintiendo sus alientos tibios acariciarse.

Pero un golpe seco le hizo sobresaltarse. Los ojos oscuros de Tsubaki se enfocaron en lo sucedido. Black Star había golpeado las ramitas que sostenían las zetas asadas al fuego que ella misma preparara para cenar.

–B-Black S…

–Aléjate ¡Aléjate de una puta vez! –gritó el chico estrella.

El corazón de Tsubaki dolió y el nudo en su pecho volvió a aparecer.

–Déjame solo… –murmuró Star, quizá pudo decir otra cosa más, pero de sus labios nada se desprendió.

Ella lo comprendió, demasiado dolida para reprocharle algo y le obedeció. Se marchó. Corrió lo suficiente para que no la viera o quizá para que no la oyera llorar, sin saber que él también sentía lo mismo.

La escuchó marcharse. Apretó los ojos y cerró los puños mientras permanecía de rodillas. Los labios comenzaron a temblarle, estaba a punto de llorar. ¡Ja! De rodillas y a punto de llorar. Él que era el más grande. Él que era como un dios. Él que era Black Star.

No, no cedería. Por el orgullo que aún tenía. Por el cariño, por el amor hacia Tsubaki, su amiga, su eterna compañera.

Se levantó del suelo.

No importa lo que hagas, ella de todas formas te seguirá a donde quiera que vayas.

No, no era posible que alguien amara tanto y tan ciegamente, eso era lo que Black Star pensaba.

Alzó los ojos al cielo, mirando la luna que parecía burlarse de él. De alguna forma sintió que esa sería la última vez en que la vería.

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–¿A qué te refieres con que será el fin? –preguntó Kid insistente.

–El alma de Black habrá desaparecido y Lost hará su último sacrificio… la vida de una Nakatsukasa…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

¡Ajá! Ha quedado cortito, pero creo que contundente. Tenemos los hechos pero quizá no todas las razones XDDD ¿Qué les ha parecido?

Gracias a: Lore Kagamine, Lilith Kiryu, yuki-chan22, the-lady-of-darkness-97, Tsubaki2345, Nikolas Sur por sus reviews.

No tengo mucho más que comentar, sólo decirles que el final se acerca ya y que les debo las respuestas a su rvw

Matta au!