Ohaaayo :3 como andan? Yo bien ^^ xD Bueno, a ver como me va esta vez :P siempre sé lo que pondré en los capítulos pero nunca sé cómo ponerlos . XD! Tengo muchas ideas, pero expresarlas es un debate, no sé por donde empezar xD Bueno… tal vez sí e.e
Capítulo 5: El cielo invita, la lluvia se infiltra
-Yo… ¿podré morder hasta la muerte a esta persona? –murmuró para sí
Una niña demasiado frágil, demasiado pura, demasiado linda, ¿cómo puede ser así? ¿ella era la misma que la otra sádica de trenzas? No puede ser la misma I-Pin, ambas eran completamente diferentes, es cierto que en diez años pueden pasar muchas cosas, pero acaso ¿se puede cambiar tan así? Pasar de ser una tierna y dulce niña a una temible y carnívora mujer… sí, a Hibari le atrajo por eso, porque su sentido carnívoro vibró más que nunca cuando estuvo con ella. Pero sin embargo parece que su representación diez años antes es completamente opuesta a la que uno se puede imaginar.
I-Pin seguía formando su pequeño castillito de arena sin percatarse de las personas que habían aparecido. Al menos fue así hasta que sintió una presencia tras ella al mismo instante en que una gran sombra se aproximaba, fue entonces que en un acto reflejo se dio vuelta y lo vio. Se sonrojó al instante.
Kyoya se quedó mirándola, sin decir palabra y sin hacer nada, solo se quedó parado contemplándola con una seria mirada, no podría hacer nada, no le salía… esa niña era demasiado tierna como para hacerle las cosas que hace con los demás.
Entre más la miraba, más nerviosa se ponía, así que se activó algo que Kyoya no esperaba. Abrió los ojos con sorpresa cuando de la nada vio aparecer nueve puntos en la frente de ella.
Gokudera desde el otro lado percibió algo extraño y supo inmediatamente lo que era al ver a Hibari frente a I-Pin.
-Hey Kyoya… -decía Dino mientras se acercaba
3…
2…
1…
-¡CUIDADO, MUJER ESTÚPIDA! –exclamó Hayato abalanzándose sobre Haru
¡PLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOM!
w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w
La plaza quedó completamente dañada y por supuesto, nuestros chicos también.
Tras intentar salvarla, Gokudera se abalanzó sobre ella, sus brazos la agarraron fuerte de los suyos y la aprisionaron entre el suelo y su cuerpo, pegado a ella y abrazándola, además de tener sus piernas entrelazadas, uniendo cinturas y caderas, quedando en una posición muy comprometedora.
Cuando Haru abrió los ojos, lo primero que vio fue unos hermosos ojos verdiplata muy pero MUY cerca suyo.
-¿Estás bien? –preguntó el peligris con tono de preocupación sin moverse de esa posición
-H-Hai… -asintió Haru inconsciente aún de cómo estaban.
Casi enseguida cayeron en la cuenta de la posición en que se encontraban y abrieron los ojos de una manera que si se esforzaban un poco más se les podrían salir, ambos se sonrojaron hasta el punto de parecer una ensalada de tomates, sin embargo era tanto el shock que ninguno reaccionó hasta que…
-Cof cof –se sintió una toz proveniente de un rubio cubierto con ceniza que estaba cerca suyo.
-¡AAAAAAAAHHHHHHHHH! O/O –hicieron ambos, saliéndose de su posición en cuestión de décimas de segundo y sentándose de frente.
-B-B-B-BAKADERA! ¡¿QUÉ CREES QUE HACES?!
-T-T-TE SALVO LA VIDA! ¡DEBERÍAS AGRADECERME, NO GRITARME! ¡AGRADÉCEME!
-¡¿Q-QUE TE AGRADEZCA?! ¡EN TUS SUEÑOS!...de todas formas… ¡¿POR QUÉ ME HAZ SALVADO?!
-¡¿HAAH?! ¡HAAAAAAAAAAAAAH?! ¡¿DE QUÉ HABLAS?! ¡TE DIJE QUE TE PROTEGERÍA, ASÍ QUE… -Gokudera abrió los ojos, estaba diciendo cosas innecesarias
-Se ven lindos juntos –interrumpió Dino sonriendo
-¡CÁLLATE! –se quejaron ambos al unísono.
Después de escuchar esas ruidosas y herbívoras conversaciones, el pelinegro decidió acercarse. Al estar más cerca de I-Pin, fue el más afectado, por lo tanto tenía sus ropas rasgadas y cenizas cubriéndolo de pies a cabeza. Cargaba a la niña en sus brazos, puesto que ella no reaccionaba, no podía dejarla allí como si nada.
-¿Qué significa esta explosión? –preguntó firme al peliplata
Gokudera lo observó en principio extrañado por su interés, pero entendió claramente que cualquiera preguntaría si viera a una niña explotar frente a uno.
-Esa niña –respondió señalando seriamente –tiene una bomba en su interior
-¿Por qué?
-¿Hah? ¿Y cómo quieres que lo sepa? – volviendo a su habitual humor –Habla con Reborn-san
-O-Oye… habla bien con la gente –regañó Haru –Gomenasai, Hibari-san, ¿usted está bien? ¿I-Pin-chan está bien? –preguntó preocupada
-Ella está inconsciente –respondió sencillamente
La simplicidad con la que Hibari hablaba a veces llegaba a preocupar, ya que lo dijo como si fuera normal. Haru, Gokudera y Dino se acercaron a verla y…
-¡¿HAAAAAAAAAAAHH?! –estalló Hayato - ¡¿CÓMO SABES QUE ESTÁ INCONCIENTE?! ¡SIEMPRE TIENE LOS OJOS ASÍ!
-¡BAKADERA!
-PERO… ¡NO ME REGAÑES, MUJER ESTÚPIDA!- protestó, pero luego se puso en pose pensativa con una mano en la pera -Nunca supe si esa niña tiene los ojos abiertos o cerrados
-¡NO ERES QUIEN PARA PROTESTAR POR LAS APARIENCIAS DE LOS DEMÁS!
-Maa~ maa~ -trató de calmar Dino al estilo Yamamoto –Vayamos a la casa de Tsuna
Este comentario provocó que las miradas se dirigieran a él.
-¡SI, QUIERO VER A JUUDAIME/TSUNA-SAN! –dijeron ambos al unísono -¡HAAAAAAAAAAAAAH?! ¡DEJA DE REPETIR LO QUE DIGO!
-Hmp –dijo el pelinegro mirando hacia otro lado ignorándolos
-Tú también ven, Kyoya… solo si quieres hablar con Reborn sobre la explosión, claro está –comentó Cavallone a su ya manipulable alumno
w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w
-Entonces… -exclamó Reborn con su tasita en manos -…I-Pin explotó
-Hai –Asintieron todos los que habían presenciado la escena excepto Hibari
Como pueden imaginarse, estaban de nuevo en la habitación de Tsuna tomando té o café, lo que gustaran. Es algo extraño que siempre beban algo en ese lugar y nunca se les de por orinar, pero aquí existe la magia. Por supuesto, a I-Pin la llevaron a descansar a su cama y le dijeron a Nana que se había caído.
-Hay algo que no entiendo –dijo Tsuna sentado en su cama, señaló a Gokudera y Haru en el otro extremo de ella -¿Qué hacían ustedes ahí?
Ellos lo miraron, pero antes de que pudieran contestar se les adelantó cierto rubio.
-Oh, ellos estaban en una cita
-¡¿EEEEEEEHHHHH?! –reaccionaron los aludidos y el castaño
-¿En serio? –preguntó Tsuna
-¡CLARO QUE NOOOOOOOOO!
-¡YA DEJA DE DECIR ESO, HANE-UMA! –se quejó el tormentoso
-¡EN SERIO, DINO-SAN, ESO SE ESTÁ VOLVIENDO MOLESTO! Además… -la pelivioleta se acercó y amarró el brazo de Tsuna sonrojándose -…Haru solo tiene ojos para Tsuna-san
-¡HAAAAAHHHH! ¡HAAARU! –se quejó Tsuna sonrojándose
El pelinegro se acercó a Reborn ignorando a todos los presentes, pero el hecho de que el pelinegro se acercara fue callándolos de a poco.
-Bebé –habló Kyoya frente al hitman y mirándolo fijamente captando la atención de este –¿Por qué esa mocosa explota?
-Porque tiene una bomba
-¿Y por qué tiene una bomba?
-No lo sé-
-… -Kyoya se quedó callado mirándolo, pero en realidad estaba irritado, parece que nadie sabía nada acerca de ella a pesar de vivir en la misma casa.
-¿Alguna otra pregunta? –insistió el bebé
-Sí
-¿Qué pregunta?
-¿Tienes condones?
-¡¿HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH HHHH?! –reaccionaron todos los otros
-¡¿OTRA VEZ CON ESO, KYOYA?! –se quejó el Cavallone
-Hmp
-Ah… no, desgraciadamente no me quedan
-¡REBORN! –se quejaron dame-Dino y Dame-Tsuna
EL pelinegro volteó –Tú –dijo señalando al peliplata –Tuviste una cita, debes tener condones.
-¡¿HAAAAAAAAAAAAAHHH?! ¡NO FUE UNA CITA! –Gritaron nuevamente juntos y sonrojados Hayato y Haru
-¡Y YA VE A UNA PUTA FARMACIA, JODER! –Se quejó el peliplata
-Enserio, Kyoya… deja de preguntarle eso a todo el mundo –Apoyó el caballo salvaje
-Hibari –Llamó la atención Reborn haciendo que todos volteen a verle –Volviendo al tema de I-Pin, el que seguro sabe sobre esto es Fong
-¿Fong? –preguntó Haru curiosa
-¡AH! El arcobaleno de la tormenta –aclaró Tsuna –Él es el maestro de I-Pin
-Hahi… -Haru era consciente de que I-Pin hacía artes marciales, pero no tenía idea de que su maestro fuera un arcobaleno.
HIbari, por su parte, sabía muy bien de quién se trataba ya que lo representó en la guerra de representantes. Comprobó en ese entonces que se trataba de un hombre fuerte y no le extrañaba que tuviera una alumna que llegue a tal categoría.
-Bueno, entonces... –Habló Dino -… ¿por qué no invitamos a Fong-san a Mafialandia?
-¿Mafialandia? –preguntó Tsuna volviéndole la cara condundido.
-Ah, sí… con todo lo que pasó olvidé mencionártelo, Tsuna –decía el rubio rascándose la cabeza –Como estoy de vacaciones y ustedes las empiezan este lunes se me ocurrió que tal vez podríamos ir todos allí
Tsuna se le quedó mirando y parpadeó brevemente. ¿Mafialandia? No se le venían muy buenos recuerdos de ese lugar.
-No… NO NO NO NO NO –negó con la voz, las manos, la cabeza y con todo con lo que se podía negar –La última vez que…
-¡DAME-TSUNA! –Reborn le dio su ya familiar patada en la cara
-¡Hiiiiiiiiii! ¡REBORN!
-¡JUUDAIME! ¿Está bien?
-Sí, estoy bien, Gokudera-kun
-No se trata de unas simples vacaciones –dijo el tutor encima del castaño –Es el lugar perfecto para poner en marcha su misión.
-¿Hah? ¿La misión?
-No entiendes nada, por eso eres un dame –protestó mientras le doblaba el brazo
-¡AAAAAH REBOOORN! ¡ESO DUELE! ¡DUEEEELEEE!
-Es el lugar perfecto cuando se trata de conseguir novia, no desperdicies las oportunidades cuando se te presentan, Dame –dijo retorciéndolo más
-¡AAAAAAAAYYYYYY! ¡OK OK OK! ¡ENTIENDO! ¡IREMOS A MAFIALANDIA!
Reborn sonrió y se dirigió a donde estaba, obvio que antes vio las caras de horror de Dino, Gokudera y Haru tras ver que su alumno sufría maltrato pero las ignoró completamente, más importante le habló a Hibari.
-Hibari –dijo –Sé que no te interesa venir con nosotros, pero si quieres saber sobre I-Pin entonces esta es tu oportunidad, piénsalo.
Como es costumbre, el chico no contestó. Aún así, Reborn sabía que le había dado en el clavo así que esperaba que tarde o temprano los acompañase en el viaje.
Dino se paró y miró fijamente a la ventana, con una sonrisa.
-Yaa~ Romario… ¿Cuánto tiempo estarás ahí? –Luego de eso, por la ventana, apareció un hombre alto y maduro, vestido de traje negro, el cual combinaba perfectamente con su cabello y sus lentes.
-¡¿HAAAAAHH?! –reaccionaron Tsuna, Gokudera y Haru
-¿Cuándo se dio cuenta de mi presencia, jefe? –dijo mientras entraba
-Desde el principio –le sonrió
-Ooooh~… eso lo explica –sonrió Gokudera con una bombita encendida en su cabeza. Tras ver las caras de no entender de los otros, se explicó -…que el hane uma no se comportó como un tonto, porque estaba Romario-san.
-Ooooh~ -respondieron todos excepto Dino, Romario y Hibari
-No entiendo que dicen –comentó Dino
w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w
La idea de ir a Mafialandia, más que vacaciones se puede decir que es un período exclusivo para estar con sus determinadas parejas, o al menos esa había sido la definición de Reborn, no era ir a pasar el rato, sino ir a adquirir la información necesaria para el cumplimiento de la misión, y por supuesto que si Tsuna quería salir victorioso, debería ir Kyoko con ellos, lo que nos lleva a la situación actual:
Escondido tras la puerta del salón de clases y mirando hacia ella, nervioso por lo que venía a continuación, ya le había dicho a todos excepto a la persona más importante de este viaje, la pelinaranja más hermosa del mundo para él.
Debatiéndose entre si entrar o no entrar el tiempo corría, y antes de que se diera cuenta, dos figuras se posicionaron tras él. Una de ellas posó la mano sobre su hombro, agarrando de improviso a nuestro jefe, pero se calmó al ver quien era.
-¡Ánimo, Tsuna! –le dijo el guardián de la lluvia
-¡Usted puede, Juudaime! –le dijo la otra figura, el guardián de la tormenta
-G-Gokudera-kun, Yamamoto… -exclamó viéndoles con pupilas titilantes -…yo… no sé si…
-No hay tiempo para eso –dijo sonriendo Yamamoto, empujándolo hacia adentro del salón y dejándolo en vista de los compañeros presentes y, además, de cierta pelinaranja y su amiga.
-¡BAKA DE… -Antes de que Gokudera pudiera terminar su frase, Takeshi se las ingenió para taparle la boca con una de sus manos
-Anda, Gokudera –dijo sonriendo –Necesitaba un empujón, déjalo
Kyoko se quedó mirando a Tsuna, ¿por qué había entrado gritando? Vaya uno a saber, cuando se trata de este chico las sorpresas nunca acaban. Al principio iba a hablarle de frente pero se fue tensando a medida que él se aproximaba. Podía ver que no era la única ya que notó un leve rubor en las mejillas del castaño, cosa que indicaba que haría o diría algo importante.
-Eeh… Kyoko-chan –Tsuna estaba completamente nervioso, ¿invitarla? Obviamente iría con todos los otros, pero con ella había una clara diferencia ya que debía estar a su lado, en parte por la misión, y en parte porque lo deseaba, trataría de aprovechar la oportunidad, sin embargo… no parecía tan fácil
-Oh, Tsuna-kun –sonrió la chica -¿Cómo andas?
-Ah etto… bien –Tsuna, no solo estaba ruborizado, sino que también se rascaba la cabeza en señal de insguridad –yo… me preguntaba si…
-Mmmm… ¿qué te preguntabas? –cuestionó con la hermosa sonrisa de siempre
-MePreguntabaSiQueríasVenirAMafialandiaDeVacaciones Conmigo –Todo a la velocidad de la luz…
-Etto… gomene, Tsuna-kun, ¿podrías repetírmelo?
-Etto… e-e-e…. mafialandia!
-Ehh… sí… ¿qué tiene?
-SiQuieresVenirAVacacionesDeMafialandia
-¿Qué?
-Tch…. Es que…. Es que….
-¿Tsuna-Kun? ¿Estás bien? ¿Quiéres agua? –el rostro de Kyoko pasó de uno curioso a uno de preocupación, es que al ver ese rostro en ese color tan colorado, bueno, no hay que culparla.
-No… NO… NO… gracias, pero no… no es eso…
"Joder… ¿Cómo podré ser el jefe de Vongola si ni siquiera puedo hablarle a ella?... es que… Kyoko-chan es…"
-Sawada, ¿estás bien? –esa voz lo sacó de su nube de pensamientos, la voz de una chica de pelo violeta que había permanecido callada todo este tiempo que, si bien fue corto, para Tsuna fue eterno. La voz de la mejor amiga de su amada.
-Eh… sí, estoy bien –respondió el castaño
-Pues no parece… -protestó cruzada de brazos, luego señaló a Kyoko –Mírala, la haz hecho preocupar, si le vas a decir algo, ya dilo de una vez
-Tsuna-kun ¿no estarás enfermo, o sí? –preguntó la aludida
"¡¿En verdad soy tan malo en esto que creen que me enfermé?!"
-No… no es así Kyoko-chan…. –"Debo decirle, sino le digo ahora entonces ¿Cuándo le diré?... Ella me gusta… quiero estar con ella… ¡DEBO HACER ALGO! –Kyoko-chan, he venido a invitarte….
Tsuna podrá parecer débil, podrá tener muchos defectos, pero si hay algo suyo que premiar, es su determinación. La determinación de Tsuna es indestructible, si se determina a invitar a Kyoko, entonces lo hará.
-¿Invitarme? ¿A dónde? –preguntó curiosa la Sasagawa
-Eh, bueno –El rubor en las mejillas de Tsuna no dejó de cesar, pero eso no significa que no esté más seguro al hablar –A Mafialandia… fue idea de Dino-san, vino a invitarnos… a todos… ahora cuando empecemos las vacaciones este lunes, ¿tú quieres venir con nosotros?
Listo, ya, lo había dicho, lo había suelto. "Por favor di que sí, por favor di que sí, por favor di que sí…"
-Por supuesto
"SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, GRACIAS A TODOS LOS SANTOS!"
-¡GENIAL! ¡GRACIAS, KYOKO-CHAN!
-¿Oh? De nada –le sonrió
Luego de eso, Tsuna recordó algo y giró mirando hacia la tercer persona frente a él
-Ah… Hana-san, tú también estás invitada –le dijo, logrando que ella parpadeara
-¿Huh? –le contestó, extrañada ya que ella no era su amiga, eran compañeros de clase y solo eso, nada más, no había tanta cercanía como para invitarla a un viaje con sus personas allegadas -¿Y por qué me invitas?
-Ah… oh… bueno….
-¡VEN HANA-CHAN! –Kyoko básicamente se tiró encima de ella en un abrazo y muy entusiasmada dijo –¡MAFIALANDIA ES GENIAL! Hay un parque de diversiones y una montaña y playas y piscinas con toboganes gigantes y helado y cine y tiendas y…
-Ya, ya –Hana le tapó la boca con su mano, irritada –Ya entendí, Kyoko… pero esa clase de lugares a mí…
-¡OH! Además sales de allí bien bronceada, la piel se vuelve otra… sin mencionar que el spa es…
-¡IRÉ SAWADA!
Kyoko había sido muy astuta, por algo era su mejor amiga ¿no? Sabe bien las cosas que le atraen. Hana era una chica que cuidaba su imagen, siempre andaba comprando cremas, cosméticos y productos para el cabello. Ciertamente, gracias a esto, ella siempre lograba una apariencia radiante y elegante, su perfecta figura era envidiable por muchas chicas, sin embargo Kyoko pensaba que algún día se volvería loca con tanta dieta y ejercicio, está bien porque es saludable pero ¿cómo se puede vivir así? La pelinaranja, que siempre iba a las pastelerías junto con Haru, no podía entender este aspecto de su mejor amiga.
Por otro lado, para Tsuna había sido un alivio la intervención de SU hermosa Kyoko en esta conversación. ¿Qué por qué la invita? Solo ella le preguntaría eso a alguien que la invita a pasar vacaciones a un lugar, ¿por qué no puede decir "sí,gracias"? Esa actitud le molestó un poco a Tsuna, pero la dejó pasar. Al fin y al cabo, ellos no tenían la más grande relación del mundo así que, en ese aspecto, tal vez sea extraño que él la invite… pero no debía decirle la verdad, decirle que ella es la chica por la que va su guardián del Sol, así que DEBE ir con ellos, no podía decirle eso.
w-w-w-w-w-w-w-w-w-w-w
La semana transcursó sin mucha relevancia, salvo los resultados del examen. Gokudera como siempre sacó 100/100, Yamamoto sacó un 62/100, nota aceptable… en cambio Tsuna… 17/100… un horror.
Esto significaba que Tsuna iría a examen de recuperación, el cual no podría dar si se iba a Mafialandia. Para su EXTREMADAMENTE EXTRAÑA suerte, Reborn dijo que en este momento está en una misión y su prioridad es Kyoko, no puede desaprovechar la oportunidad y mucho menos cuando ya está todo casi listo para ponerse en marcha, así que el arcobaleno arreglaría para que de el examen apenas empiece de nuevo las clases, por supuesto que para ese entonces, él se encargaría de hacerle un gran entrenamiento espartano que consistía en: "-¿Haz entendido? –No –Pues entiende – Y a continuación una descarga eléctrica sobre el menor" Los abusos de Reborn eran y son preocupantes.
Ya en domingo, todos tenían sus maletas prontas, algunos como Gokudera, Chrome o Hana tenían sus cosas ordenadas por sí mismos, otros como Ryohei tenían un despelote tan grande que otros tuvieron que intervenir, en su caso Kyoko:
-Onii-chan, no es necesario llevar pesas…
-Pero… ¡KYOKO!... ¡LAS NECESITO!
En el caso de la familia Sawada, nadie excepto Tsuna y Reborn tenía maleta.
-Etto… ¿y sus cosas? –preguntó extrañado el pelicafé
-Ah, Tsu-kun –respondió la madre –Las lleva Lambo-kun
Dando a entender que tenían todo guardado en algún lugar del cajón sin fondo de la cabeza de Lambo, algo de cierta manera alarmante, ya que cuando quieran encontrar algo nunca lo harán.
-Gyajajajajajaja ¡Lambo-san se encargará de llevar todo sano y salvo! –exclamaba con orgullo el niño vaca –Oh… tengo hambre… -prosiguió buscando en su cabeza y sacó un sándwich olímpico
-¡LAMBO, NO COMAS ESO! ¡ES PARA EL VIAJE! –reprochó el décimo
Así es como todos, con aire cotidiano se preparaban, oh bueno tal vez no tan cotidiano para algunos, en especial para cierto beisbolista que desde hacía un tiempo se encontraba intranquilo.
La noche transcurría, a diferencia de otras noches de calor insoportable de verano, esta noche era fresca y despejada. Las estrellas daban un hermoso espectáculo en el cielo y la Luna Llena alumbraba los caminos por los que andaba nuestro guradián de la lluvia.
Desde las sombras, tranquilo y sigiloso como un ninja, se infiltraba en territorio enemigo… más conocido como Kokuyo Land.
Yamamoto es un perfecto espía, tiene la esencia de la lluvia, la tranquildad suficiente como para no perder de vista su objetivo en ninguna misión. Su estilo Shigure Souen no es solamente un estilo asesino de espada, no solo le enseña a pelear, sino a concentrarse e idear estrategias. Si a esto le sumamos su experiencia con los ilusionistas, definitivamente lo convertían en alguien temible. ¿Lograr entrar a Kokuyo sin que Mukuro, uno de los mejores ilusionistas del mundo, se percatara? Genio del espionaje.
Una vez en el "castillo real" de Kokuyo Land, encaminó escondido hasta llegar a la sala principal...
-Kufufufufufu… vaya… ¿a qué debo esta visita? –sobre el sofá color vino descansaba el gran guardían de la niebla, con su arrogante sonrisa y sus ojos llenos de intriga y deseo, Rokudo Mukuro.
-Mukuro –se limitó a decir Yamamoto frunciendo el ceño y devorándolo con la mirada
-Oh… no deberías ir por ahí entrando sin permiso a las casas de los demás –dijo burlándose
Yamamoto, decidido, hubiera comenzado a hablar si no hubiera sido interrumpido por un niño. Un niño de pelo verde aqua-marine, y ojos del mismo color, sin ningún tipo de expresión en su rostro, lo único que se podía ver en él era indiferencia. Lo más llamativo en él era su gorra extraña, ¿era una manzana gigante?
-Shiishoo… entró un vongola –dijo con su sobreacento, señalando a Yamamoto saliendo de atrás del sofá en el que estaba su maestro.
-Kufufufu… sí, Fran… ya me di cuenta –respondió como si fuera obvio
-Shiishoo… ¿por qué ríe así? A mí no me sale
Yamamoto al escuchar eso cambió su serio rostro a uno pensativo, curioso y amigable.
-¿Cierto? Jajaja a mí tampoco me sale –dijo colocándose las manos en la nuca –Es una risa genial, he intentado reírme así, pero solo me sale "Jajajaja"
-¿Tú también? –habla Fran –Yo me pregunto como hace para reírse con la"F"… FUFUFUFU… no, no me sale, me sale JAJAJAJA
-Jajajajaja, sí es extraño
-Sí, pero todo en el Shiishoo es extraño
-Es cierto -le dijo acercándose a Fran y con total naturalidad –Obsérvale el ojo, lo tiene rojo
-Oh –mirando fijamente a Mukuro, su alumno –Es cierto
-¿Oye Mukuro, tienes el Sharingan?
-¿Hah? –una venita comenzó a asomarse sobre el ilusionista
-No, no, Vongola –comenzó Fran –Debe ser la conjuntivitis
-Oh, eso tiene sentido
-Sí, su ojo tiene razones por ser rojo… pero su cabeza de piña no tiene razón ninguna de ser así
Un tridente le atravesó la cabeza al niño, proveniente de un muy cabreado maestro peliazul con veinte ocho venitas en su sien
-Shiishoo, eso duele
-Cállate Fran
-Jajajaja –se limitó a decir Yamamoto tras ver la escena
-Vongola, los cambios de humor del Shisho se debe a que está embarazado
-¡¿HAH?! –reaccionaron ambos peliazules, uno confundido y el otro furioso
-Sí, lo leí aquí –Fran sacó una laptop de atrás del sofá y se la entregó a Yamamoto
-¿ ? –preguntó este, extrañado
-Sí, aquí dice que desde que Hibari Kyoya lo embarazó, tiene cambios de humor
-¡¿EEEEEEHHHHH?! –ambos reaccionaron así, pero Mukuro fue más rápido y perdió completamente la paciencia, eso es algo que no cualquiera logra con él, pero este niño lo sacaba de las casillas.
-¡¿PERO QUÉ DEMONIOS ESTÁS LEYENDO, NIÑO?! ¡DAME ESO! –le dijo arrebatándole la laptop -"…con sus frágiles sentimientos de ilusionista, sentía la penetración del imponente pelinegro que…" –No había terminado de leer cuando un enorme rubor se asomó en sus mejillas –Tch… malditas fujoshis –se limitó a decir
-JAJAJAAJAJAJA –rió Takeshi –Eso es gracioso, no sabía que eras de ese tipo, Mukuro… ¿cuándo nos ibas a decir de tu relación con Hibari-san? –preguntó inoscentemente.
Pero esa pregunta provocó salieran serpientes de todos lados, mordiéndolo masivamente en un acto de ira. Por su parte, Yamamoto permaneció tranquilo, sabía perfectamente que era una ilusión y no pasó mucho para que se desvaneciera.
-Estas malditas fujoshis, que alguien me explique cómo es que logran embarazar hombres porque no lo comprendo –continuó el mayor.
-Shiishoo… no es muy difícil, en vez de penetrar por delante solo penetran por detrás
-¡YA DEJA DE LEER ESTAS COSAS, ERES PEQUEÑO!
Yamamoto observó la escena con una gota en la sien, desde que apareció ese niño el aire era otro, Mukuro era otro. Frente a él y el resto de los guardianes (excepto Chrome) siempre se muestra arrogante, reservado y hasta agresivo, ahora era un completo extraño. ¿Es una persona carismática? Sí, pero Yamamoto nunca lo había visto tratar a alguien de manera tan familiar, sino que siempre sintió intenciones ocultas detrás, pero por la forma en que hablaba con Fran se daba cuenta de que no es un mal tipo, además de que si es uno de los guardianes de Tsuna debe de haber una razón así que... ¿por qué Chrome había salido llorando de ese lugar? No cree que Chrome llore tanto por tonterías, la tristeza que tenía era demasiado grande como para que sea algo simple. Mukuro es una persona misteriosa y complicada.
-Yoh, Mukuro… no quiero interrumpir la escena pero, quiero hablar contigo –afirmó serio y ganando la atención del aludido que lo miró con mucho interés. Mukuro hizo que Fran se fuera para quedar a solas con su compañero guardián.
-Bien, ¿qué es lo que quieres saber? –Preguntó directamente, estaba tan irritado por el anterior berrinche con Fran que ya ni sonrisa arrogante le lanzaba
-El otro día –comenzó Yamamoto fulminándolo con la mirada –Chrome llegó llorando
Tras esto, el peliazul abrió los ojos como platos ¿había escuchado bien? ¿llorando?
-¿Llorando? ¿Llegó llorando? –Un sentimiento de furia penetró en su interior, frunciendo el seño dijo -¿Quién se ha atrevido a tocar a Nagi?
-Huh… es curioso que lo preguntes –contestó Takeshi demostrando enfado. Sacó su Shigure Kintoki y en un abrir y cerrar de ojos, la puso en el cuello de su acompañante, obligándolo a retroceder dos pasos –Haz sido tú –dijo transformando su espada de bambú en su forma de katana.
-¿Yo? –Entonces, como flashes, su mente comprendió la situación de la que hablaban, bajó la cabeza angustiado y triste, sin duda alguna fue él el que la hizo llorar. Que su querida Nagi llore era lo que menos quería en el mundo, él castigaría a cualquiera que ose levantarle la mano, sin embargo… había sido él mismo el causante esta vez, no tenía el derecho de reclamar para nada. Envidió a Yamamoto Takeshi, él tan firme, valiente y sereno, fue capaz de ir hasta allí solo para saber sobre Chrome.
-¿Haz venido solo por Chrome? –preguntó insinuante aún con la cabeza gacha
-Quiero saber qué fue lo que pasó –respondió el guardián de la lluvia
-No es de tu Incumbencia –respondió cortante
-Oh, ya veo… -Yamamoto acercó su kata a él –Bueno, si ese es el caso entonces solo te diré algo
-¿Huh?... kufufufufu –soltó volviendo a su familiar personalidad -¿Y qué es lo que quieres?
-Quiero que te alejes de Chrome –Esas palabras fueron tan fuertes que el impacto en Mukuro equivaldría a un ataque nuclear. Hay muchas cosas que el joven ilusionista estaría dispuesto a ceder y Chrome definitivamente NO entraba en la lista. No en la lista de su voluntad, pero tal vez sí en la de sus deberes ya que después de lo que había hecho ¿con qué cara la vería? Tarde o temprano esto iba a pasar, era consciente de ello. Sin embargo, no se había alejado de ella para que otro tipo peligroso se le acerque, Yamamoto Takeshi no iba a estar cerca de ella ni por casualidad.
-Vaya….kufufufufuf…. planeaba hacerlo aunque no me lo dijeras, Yamamoto Takeshi –este comentario sorprendió a Yamamoto de sobremanera, no esperaba esa respuesta –Pero… sucede que tampoco quiero que TÚ te le acerques
Yamamoto se dedicó a mirarlo, se daba cuenta de que algo en él no estaba bien, quería intentar ser rudo pero en sus ojos solo podía ver tristeza, tal vez la idea de alejarse de Chrome le generaba ese vacío pero… de ser así, ¿entonces por qué ya tenía planeado alejarse de ella desde antes? La conclusión era la misma de hacía un rato, Rokudo Mukuro es una persona misteriosa y complicada.
-No estoy dispuesto a cumplir eso –contestó el espadachín. Sabía que Chrome no estaba bien y que la razón de ello se debía a la persona que en ese momento tenía en frente ¿Piensa que la dejaría sola? Él era el único que la había visto llorar aquel día, ahora haría cualquier cosa por verla reir. ¿Por qué hacía esto? No lo sabía, había intentado muchas veces buscar la respuesta, pero no la encontraba, lo único que sabía es que quería verla reír y ser el causante de esas sonrisas, eso es todo.
-Vaya, esto es un problema –respondió Mukuro.
Continuará….
LOL ._. asdadasdasdas hace como dos semanas que no actualizo xd, gomenasai pero ya empecé las clases de nuevo, además de que tengo que asistir a clases de apoyo para literatura -.- joder, asignatura de mierda, AGUANTEN LAS MATEMÁTICAS! ¿QUIÉN ESTÁ CONMIGO? XDD ya enserio, supongo que el fic va a andar más lento de lo que pensé
We, que tengan buenas noches, hasta la próxima!
