¡Y es imperdonable que la vez pasada no haya mencionado nada respecto a que The Rasmus (mi grupo favorito) vendrá a México!
Bueno, ahora ya lo saben. Estoy súper emocionada n.n
Disclaimer: SE y los derechos de autor de las canciones de The Rasmus no me pertenecen. Mejor, o de lo contrario el mundo no podría disfrutar de esas dos cosas, más bien pertenecen a sus respectivos autores.
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Hoy Cap. 11
Un año había pasado desde la misión de eliminar a la bruja que asesinó a varios niños inocentes incluyendo a diferentes miembros del clan Star. Un año desde que en el cuello de Lost apareciera esa misteriosa herida. Superar todo ese trauma le costó seis meses, seis meses en los que él no pronunció palabra alguna y en los que hasta se le forzó a probar alimento o de lo contrario la muerte hubiera sido su único destino. Durante todo ese tiempo Aisha no hizo otra cosa más que cuidarle, olvidándose incluso de sus propios deberes dentro del clan. Algo por demás vergonzoso ya que, siendo un clan de ninjas ASSASSIN, su propósito de vida era precisamente ese: asesinar.
Aisha suspiró mientras se encontraba de pie frente a la puerta de lo que se convirtió en el estudio de Lost. Recordó que desde que acondicionara esa habitación nunca le permitió la entrada al lugar y cada vez que siquiera se acercaba era motivo para una riña. El ojiceleste tomó el pomo de la puerta, una acción que iba mucho más allá de lo que alguna vez se hubiera atrevido a hacer. Pero sólo tocarlo la energía mágica le recorrió el cuerpo en algo parecido a una corriente eléctrica, obligándole a soltarlo.
El mal presentimiento se confirmó en el pecho del chico, rara vez éstas sensaciones se equivocaban, y sin pensarlo más abrió la puerta encendiendo la luz artificial de la habitación. Lo que vieron sus ojos fue impactante para él.
Sus labios se entreabrieron tratando de encontrar la forma de jalar aire mientras sus ojos celestes recorrían las paredes del lugar. Jeroglíficos extraños las llenaban, todos ellos dibujados con un color carmesí intenso. Sus manos temblaron al reconocer el olor de la pintura, no era otra cosa más que sangre.
Cualquiera en su lugar no necesitaría de más pruebas en contra de Lost para denunciarlo ante el Patriarca, pero el corazón de Aisha le hizo seguir inspeccionando. Obligándose a permanecer en el cuarto se dirigió hacia el fondo donde encontró una mesa decorada con un mantel de color negro; dos velas rojas custodiaban un libro de cubierta negra que se encontraba en el centro de la misma, éste, sin más letras o signos que pudieran indicar de que trataba, permanecía cerrado. Lo miró, recordando que era el mismo que desde varios meses atrás Lost cargaba a donde quiera que fuera. De más está decir que a nadie permitía acercársele mientras lo hojeaba y mucho menos mostrárselos.
Aisha acercó la mano a fin de tomarlo y en el proceso se percató de que su extremidad temblaba. Las puntas de sus dedos rozaron la cubierta y la misma sensación que experimentó al tocar el pomo de la puerta la sufrió en esos momentos. El corazón le dio un vuelco, no necesitó abrir el libro para saber que era uno de brujería…
Por un par de segundos dudó y permaneció sin hacer nada, hasta que se decidió a abrirlo y en el instante en que lo hizo las velas rojas se prendieron violentamente. Aisha cerró los ojos en un acto reflejo, la luz artificial se apagó y la habitación se llenó de una ventisca que provocó que las llamas de las velas se alzaran hasta alcanzar el techo. Las páginas del libro negro se sucedieron una tras otra de forma rápida y al llegar al final de éste se cerró violentamente para después incendiarse. Pronto la casa entera también lo hizo.
Aisha salió corriendo de su hogar, las feroces llamas la devoraban con prontitud. Entonces, en el momento en que una de las vigas del techo se colapsó le pareció ver una figura en medio de las llamaradas. Por un momento pensó que podría tratarse de Lost, pero él sabía muy bien que aquel no se encontraba ni siquiera en el clan. Su garganta dejó escapar un pequeño grito, ya fuera de sorpresa o incluso de mismo miedo. Reconoció la figura de la bruja que asesinó con el fin de salvar a Lost ¿Estaba viva aún? Eso era imposible, pero su risilla burlona le parecía decir que así era. De pronto, el fuego desapareció, dejando detrás de sí los maderos chamuscados.
Pronto escuchó las voces de alerta de los demás miembros del clan, quienes habían acudido para ver si eran capaces de ayudar en algo.
–Aisha, Aisha ¿te encuentras bien? –preguntaron, pero él no respondió nada. No era capaz de hacerlo, simplemente se dejó caer de rodillas y se echó a llorar.
Los demás Star se miraron unos a los otros, pensando e imaginándose que quizás esa reacción se debía a la pérdida de todos sus bienes.
(( ))
Aisha sabía que estaba actuando mal, muy mal, pero esa era la única cosa que podía hacer para tratar de descifrar lo que su primo tenía pensado. Apretó los puños antes de tomar valor y entrar a la pequeña choza. El interior estaba oscuro como era de esperarse en un lugar tan humilde y el olor a humedad le llegó a las narices de inmediato, se retiró la capucha de la capa que llevaba puesta y con los ojos trató de distinguir algo, pero le fue imposible.
Buscó en su mente aquellas palabras con las que estaba seguro que aparecería a la que buscaba.
–Joma, joma, dabarasa –canturreó, pero nada sucedió preguntándose si acaso había dicho bien las palabras. Estaba a punto de volver a pronunciarlas antes de que su razón le hiciera salir de ahí, cuando se escuchó una risa infantil.
–Joma, joma, dabarasa –le saludaron y algo parecido a una luciérnaga apareció, primero tenue, luego intensa, iluminando entonces el lugar entero.
Aisha escuchó un siseo, sintiendo un hormigueo en el brazo derecho y al fijar la vista hacia ese lugar dio un brinco hacia atrás sacudiendo su mano al mismo tiempo. Una serpiente cayó al suelo para después deslizarse hacia un agujero de las tablas de la casa.
–Tú no eres una de nosotras y sin embargo has tenido el valor de venir aquí –escuchó detrás de él.
Aisha dio media vuelta de inmediato, viendo a una pequeña niña de cabellos y ojos color dorado. Su cabello largo estaba peinado con un par de trenzas que se enroscaban una a la otra por enfrente. Vestía de negro e iba descalza. El ojiceleste quiso tranquilizarse al notar aquella figura tan tierna, pero la mirada de la chiquilla le hacía sentirse incómodo. Era una mirada malévola, como de hecho lo eran todas las de las brujas. Pero siendo una niña quizá no fuera tan peligrosa.
–Soy Aisha Star y he venido a buscarte –dijo el chico poniéndose en cuclillas para estar a la altura de la niña.
–Sí, lo sé. Mi bola de cristal me lo ha dicho –la rubiecita extendió la mano derecha ya con una esfera en la palma para luego dejarla caer al suelo. La esfera rodó por la tierra dejando ver el momento en que la casa de Aisha y Lost se incendió.
–¿Tuviste algo que ver con eso? –preguntó el peliceleste mirándola con recelo.
–No, pero el poder mágico que se desprendió de ese fenómeno ha llamado la atención de todas nosotras. Parece ser que tu primo ha estado jugando con cosas muy peligrosas –dijo la niña al momento en que sus ojos se achicaban, dándole un aire más siniestro.
–Sólo una bruja puede ser capaz de explicarme lo que está sucediendo –dijo Aisha sintiendo la presión de esa mirada.
–¿Y aún a sabiendas de lo que podía ocurrirte has venido en busca de una?
–Mis motivos no son de tu incumbencia.
–Cierto. Enséñame, pues, lo que tienes –ordenó la niña.
Aisha pareció dudar por un instante. Sin embargo ya no quedaba más posibilidad de arrepentirse. Sacó de entre su capa un par de hojas que no eran otra cosa que las replicas de los jeroglíficos inscritos en las paredes de su casa, las cuales él había memorizado y puesto por escrito. La niña sonrió.
–Necesitaré estudiarlos un par de días. Mientras tanto quédate aquí –indicó la niña.
–No dispongo de todo ese tiempo. Debo saber hoy mismo lo que Lost está planeando, han pasado ya varios días desde el incendio y aquella aparición…
–Esa bruja está muerta. Lo que viste no era otra cosa más que un espectro, lo último de su poder mágico que quedaba vinculado a este mundo. Está bien –la rubia se dejó caer de sentón aunque sus nalgas nunca tocaron el suelo ya que algo semejante a una cola la sostuvo–. Supongo que la cena puede esperar.
Aisha la miró, la punta de la cola era triangular y aquel detalle le dio la impresión de que se trataba del mismo diablo.
(( ))
La niña había llenado el lugar entero con otros símbolos que hacían recordar a alguna clase de fórmula de cálculo matemático. Varias veces escribía y borraba sus resultados para después volver a añadir símbolos nuevos. Las hojas tenían tiempo que habían quedado olvidas en un rincón de la choza, sin embargo Aisha pudo reconocer varios de los jeroglíficos originales en diferentes lugares.
De pronto la niña dejó de dibujar, dirigiendo su vista a distintos puntos de los símbolos escritos.
–La locura del Kishin –dijo para sí.
–¿Qué dijiste? –inquirió Aisha.
–La bruja que exterminaste planeaba sacrificar vidas humanas para crear un Kishin artificial en ella misma. Todo ese poder mágico le fue transferido a Lost al momento en que le marcó el pentagrama. Ella sabía que iba a morir aquella noche, y la única forma de hacer que su plan funcionara era apoderarse de su cuerpo. Pero tu primo ha absorbido su alma, sin poder evitar ser contaminado con la locura y la magia de ésta.
–¿Quieres decir que durante esos seis meses en que no pronunció palabra alguna estaba luchando con el alma de la bruja en su interior? –la niña asintió con un movimiento de la cabeza.
Aisha sintió algo parecido a la culpa ¿Por qué no se había dado cuenta? Él debió saber que no podía ser tan fácil eliminar a la bruja que fue capaz de matar a los mejores de su clan.
–¿Y entonces si Lost pudo ganarle la batalla…? –preguntó el ojiceleste.
–Ya te lo he dicho, no pudo evitar ser afectado con la locura y el demonismo del alma de la bruja. Y ahora él mismo está buscando completar su tarea.
–¿Estás diciendo que…? –la rubia no necesito pronunciar palabra alguna para confirmarlo.
Aisha salió de inmediato de la choza, sin preocuparse de dejar con toda esa información a tan pequeña niña. Lo que más le importaba, no sólo en esos momentos, sino siempre, era Lost.
Subió a la copa del árbol más grande que encontró y sus ojos azules se abrieron de más debido a la impresión al notar el fuego que se alcanzaba a ver desde ese lugar. El aire dejaba viajar los gritos y lamentos de las personas.
–Lost –murmuró preocupado, emprendiendo el camino de inmediato.
–¡Aisha! –escuchó el llamado detrás de él, un grupo de cuatro miembros del clan Hoshizoku se dirigían al mismo punto.
–Que bueno que te encontramos –dijo uno de ellos.
–Lost se ha vuelto loco. Ha comenzado una matanza en todas las aldeas y pueblos que ha encontrado a su paso. Incluso ha asesinado a todo el grupo que salió con él a su última misión –explicó otro.
El corazón de Aisha dio un vuelco.
–El Patriarca ha dado la orden de cazarlo y eliminarlo. Entiendes eso ¿verdad? –dijo un tercero.
El ojiceleste apretó los ojos y los puños.
–Lo haré yo mismo –dijo de pronto.
–¡Aisha! No es necesario que tú…
–Él es mi responsabilidad, así que lo haré yo.
–Pero también es tu única familia –replicó el cuarto en el grupo.
–Lo haré. Yo mismo lo detendré ¿está claro? Si alguno de ustedes se atreve a interferir entonces también lo mataré –advirtió.
Los cuatro Hoshizoku se miraron entre sí, aceptando a regañadientes.
(( ))
Apuñaló a la última persona que quedaba con vida dejando al descubierto un alma de color azul claro. Sonrió al momento de tomarla por la parte superior y oscilarla como si se tratara de un pequeño globo. Su mirada se centró hacia el norte y su pequeña sonrisa se acentuó aun más.
–Así que finalmente vienes por mí –se dijo así mismo Lost, soltó el alma y esta desapareció como desvaneciéndose en el aire. Entonces se apresuró a adentrarse en el bosque mientras la aldea completa se consumía en el fuego.
Cuando Aisha y los demás pasaron por el pueblo fueron capaces de sentir e incluso escuchar las almas de las gentes sacrificadas. Era como si el lugar entero llorara. Él tenía que frenar la locura que invadía el corazón de Lost. Definitivamente.
–¡Lost! –gritó Aisha al reconocerlo desde lejos. El de cabellos oscuros volteó a verlo con una sonrisilla en los labios, como retándolo.
El grupo apretó el paso para darle alcance, pero el otro hizo lo mismo. Finalmente parecieron acorralarlo en el momento en que entró en una cueva.
–¡Lost! Sabes que lo que has hecho tendrá su castigo –llamó Aisha, escuchando de respuesta una risa.
Aquella no era la risa fresca que él le recordaba.
–Jamás podrías comprenderlo, Aisha. El poder inmenso que se adquiere con cada alma sacrificada. Ven, compartamos este poder. Asesina a los que vienen contigo y sabrás a lo que me refiero. Ven, ven a mí.
Aisha se detuvo, mirando de reojo a sus compañeros, quienes dieron un paso hacia atrás. Después de todo él era uno de los más fuertes dentro del clan.
–Escucha. Lo que has hecho ha sido a consecuencia del poder de esa bruja que trató de asesinarte. No eres tú, es la locura que te domina. Déjame ayudarte.
–¿Y qué si es por la locura? La sensación de libertad y de poder que tengo es lo mejor que me ha pasado ¿Y cómo piensas ayudarme? ¿Matándome? ¿Podrías hacerlo? ¿Tendrías el valor para eso?
–Sí, y después de eso te juro que te seguiría –Lost escuchó la voz a sus espaldas, muy cerca de él. Dio un paso hacia atrás, estaba acorralado, no tenía escapatoria alguna.
Había olvidado que Aisha era el más poderoso de ellos dos.
–Ustedes no lo comprenden –dijo Lost–, pero alguien, en un futuro comprenderá lo que están dejando atrás. Entonces nuestro clan se alzará por encima de todo y de todos.
–¿Ý para ello has tenido que recurrir a toda esta matanza? ¿Quieres tú que los dioses nos impongan un juicio y nos exterminen a todos? –le respondió Aisha.
Aquello dolía, escucharlo de sus propios labios dolía más que cuando le descubrió.
Lost rió y Aisha achicó los ojos para después lanzársele encima y atacarlo con la kunai que llevaba en la mano derecha, dándole un certero golpe en la yugular.
Lost cayó hacía atrás, extendiéndose la sangre por todo el suelo, sin que nadie se percatara de que ésta comenzaba a llenar los surcos que previamente se encontraban dibujados en él.
–Aunque me mates ahora… yo resurgiré… volveré del inframundo… y completaré lo que estaba por hacer…
Un último quejido, lastimero, salió de su boca y finalmente expiró. Aisha le miró por un instante más. Su rostro, aunque sereno, demostraba su dolor.
–Espero que no… Lost Star… Sería muy doloroso tener que volver a enfrentarme a ti.
Aisha se inclinó ante el cuerpo de su primo. Sus manos se posaron sobre el pecho de éste. Lágrimas silenciosas resbalaron por sus mejillas. Su único lazo, su única familia había muerto y por sus propias manos.
Los otros cuatro Star miraron la escena desde lejos, no quisieron interrumpir por respeto y consideración.
–Y nunca pude saberlo, Lost. Si me odiabas o si acaso era todo lo contrario. Supongo que debió haber sido porque nunca tuve el valor para preguntártelo. Y ahora… es demasiado tarde para eso –la mano derecha de Aisha tomó la misma kunai con la que le asesinó.
–¡Aisha! –trató de impedírselo uno de los de su clan, pero fue demasiado tarde.
Por un instante los cuatro quedaron demasiado alterados, sin saber qué hacer ¡Aisha acababa de suicidarse frente a sus ojos! Entonces uno de ellos llamó la atención de los demás.
–¿Qué es eso? –dijo señalando el suelo.
La sangre que emanaba de los cuerpos de Lost y de Aisha estaba llenando los surcos dibujados en el suelo.
–¡Es un pentagrama mágico! ¡Salgamos de aquí! –advirtió uno.
Pero nuevamente fue tarde, pues los canales se llenaron, completando el diagrama. Los cuerpos y almas de los Star desparecieron al momento en que la sangre parecía convertirse en una especie de fustas que les atraparon.
–¡Sanzu River! –una luz blanca que pareció dibujar tres líneas circulares apareció de repente, reteniendo las cuerdas de sangre y el pentagrama se desvaneció.
–Shinigami sama –se escuchó la voz de su Death Scythe.
–No te preocupes, hemos logrado detenerlos a tiempo –dijo el dios de la muerte, dejando que los miembros de su equipo inspeccionaran el lugar entero.
Habían logrado frenar un intento más por crear un Kishin.
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–Medusa –la voz chillona de Eruka le hizo dirigir la mirada hacia el lugar de donde provenía el llamado.
La bruja de las ranas esperó tras la puerta escuchar algún indicativo de que la otra le estaba poniendo atención, pero no recibió respuesta alguna.
–Medusa –volvió a insistir.
–¿Qué quieres, Eruka? –dijo finalmente la bruja de las serpientes.
La respuesta hizo que la pobre chica se sobresaltara.
–E-es sólo que… que ya encontramos a Chrona.
–Oh, así que ya ha aparecido la niña malcriada. Prepara todo para contactarla.
–S-sí, Medusa sama.
La mujer de ojos dorados notó que la sombra que se proyectaba debajo de la puerta desapareció, entonces volvió a lo suyo. Ahí, delante de ella, se encontraba un par de hojas amarillentas con diferentes símbolos. Aquello constituía la base de toda su investigación de la sangre negra.
–Tus cálculos estaban algo equivocados, pero me han servido de tanto que pronto podré crear un verdadero kishin –pensó en voz alta la bruja–. Sacrificar almas no ha sido tan divertido como consumirlas, como lo es la costumbre en todo dios demonio.
Medusa se acomodó sobre su cola de serpiente, con los brazos y piernas cruzados.
–Lost, el plan de sacrificar el alma de tu Aisha no funcionó porque él no era un alma completamente pura. Un alma pura y totalmente inocente, sin mácula de sangre o maldad es lo que te hizo falta para lograr el equilibrio que deseabas.
Sus ojos serpentinos se achicaron en su habitual mirada demoníaca y los papeles se quemaron en un instante. Ya no le hacían falta. Se bajó de su soporte para salir de la habitación y aunque el piso le pareció un poco frío no desistió en su costumbre de andar descalza.
Por el momento tenía muchas cosas que hacer en vez de ponerse a pensar en su pasado…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Bien. Siempre quise escribir todo un capítulo que fuera un flash back y creo que lo conseguí. Era necesario. Ahora sabemos los motivos y razones de Lost (y quizás un poco más), sólo queda resolver el cómo se solucionará. Lo más seguro es que me odien. Lo advierto.
Según yo, quedan a lo más 3 capítulos para terminar. Eso espero ¬¬
Gracias a: por sus reviews
Y recuerden ¡The Rasmus viene a México a finales de Octubre!
Matta au!
