Como ya saben nada de esto nos pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer, la autora de esta hermosa historia es la autora FyreByrd y la traducción es de AlePattz, Sullyfunes01 es nuestra prelectora.
Thank you Fyrebyrd for allowing us to share this beautiful story in Spanish.
Capítulo 14: Estrechamiento del camino
EPOV
El día de ayer fue lo más cercano a la perfección que podía imaginar. Bueno, excepto por la maldita fleputamista que me sacó la sangre, y el maldito, comisario de policía que ahora sé era Charlie Swan, mejor conocido como el padre de Bella. Puedo ver claramente su punto, pero si hubiera sido sincero y directo, habría recibido una mejor respuesta.
Después de ese pequeño encuentro, el resto de la tarde lo pasamos jugando a Candy Land y conociéndonos. Renee Swan es una mujer increíble y está claro de dónde aprendió Bella a ser una madre excepcional.
Jay quedó gratamente sorprendido después de ver de cerca la relación que tengo con Bella y así lo expresó de camino al aeropuerto. Sigue sugiriendo que discutamos los aspectos legales, pero en su mayor parte estuvo de acuerdo en que estamos haciendo un excelente trabajo dada la situación.
Eso es todo lo que puedo pedir en este momento.
Él y Vic volverán este fin de semana con los niños, y no tengo dudas de que Bella y Vic se llevarán bien. Una vez que conoces a Bella, te das cuenta de que es genuina y cariñosa y eso será suficiente para que Vic se dé cuenta de que no se están burlando de mí.
He estado posponiendo la llamada a mis padres, pero sé que voy a tener que hacerlo pronto. No quiero ni imaginarme. Les gusta fingir que Seattle no existe y que Seth ha aparecido de la nada. Cuando se enteren de que no es mío y de que mi hijo biológico ha estado viviendo en Seattle, no hay que calcular sus reacciones.
Creo que voy a esperar un poco más.
Ahora mismo, Seth y yo estamos de camino al hospital para recoger a Jake y a Bella. La sensación de nerviosismo en mi interior no se puede describir. Es puro vértigo. Mi alma está emocionada porque mi hijo está lo suficientemente bien como para volver a casa.
Y tengo planes.
Voy a hacer que este día sea especial para Jake y Bella. Ella aún no lo sabe, pero yo sí. Todavía tenemos mucho que aprender el uno del otro y espero que podamos empezar a hacerlo muy pronto. Seth y yo vamos a estar tan presentes en sus vidas que ella nunca tendrá que saber lo que se siente al no estar cerca de él.
Cuando entramos en la habitación, las dos cabezas se vuelven hacia nosotros y en sus labios se forman sonrisas. La de Jake es una sonrisa plena, llena de dientes, y Bella vuelve a lucir esa nueva y tímida sonrisa que ha estado compartiendo conmigo últimamente.
"Edward, Seth. ¿Están aquí para llevarme a tasa?" Jake pregunta desde su posición en la cama. Está vestido y listo para irse, con su juguete fuertemente agarrado.
Me acerco y lo alzo. No puedo evitarlo, es tan jodidamente tierno. "Seguro que sí, amigo." Lo atraigo hacia mí y abrazo su pequeño cuerpo tan cerca como puedo, su emoción vibra a través de él.
"Levántame, papá", dice Seth, levantando sus brazos hacia mí.
Con Jake todavía en un brazo, bajo con el otro y agarro a Seth, un niño en cada cadera, y mi sonrisa no puede ser más amplia. Cuando capto la mirada de Bella, noto que la suya está igual.
"¿Me vas a enseñar tu habitación?" le pregunta Seth a Jake en cuanto se acomoda.
Jake asiente enérgicamente con la cabeza. "Sí, tengo muchas tosas con las que podemos jugar."
"Genial", responde Seth.
Jake mira a Bella. "¿Cuánto falta, mamá?"
Ella se acerca y le pasa los dedos por el pelo. "No mucho más, cariño."
La suavidad de su tacto y la forma cariñosa en que le habla a mi hijo me calan hondo. Esta mujer es una madre con cada uno de sus pensamientos y acciones. Cada uno de sus movimientos está dedicado al amor que siente por nuestros hijos.
Me dan ganas de acercarme a ella y descubrir todo lo que hay en ella, y al mismo tiempo huir lo más lejos posible.
Pero no puedo.
No hay ningún otro lugar en el que prefiera estar. Ningún otro lugar en el que quiera estar. Ningún otro lugar en el que pretenda estar.
Este es el comienzo de una nueva y desconocida vida para todos nosotros. Una en la que estamos entrelazados para siempre.
Atrapo sus ojos. "Ven aquí", le digo suavemente, indicándole con los dedos que entre en nuestro círculo.
Se acerca y rodea con sus brazos a los chicos que están frente a mí. Nos quedamos juntos, como la familia que somos, disfrutando del momento. Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios; es una sonrisa de satisfacción.
Y yo siento exactamente lo mismo.
Los chicos del medio no tardaron en decidir que están hartos de que los apretemos entre nosotros. Empiezan a protestar y piden que los bajemos. Con un suspiro, Bella da un paso atrás y se aleja, volviendo a la tarea de guardar las cosas.
"Aquí tienen, amigos. Jueguen en la cama mientras terminamos de hacer las maletas", digo mientras los deslizo hacia la cama.
Me muevo y me centro en Bella. "¿Ha venido el médico a darle el alta ya?" pregunto.
"Carlisle ya ha venido y le ha dicho a la enfermera que empiece el papeleo, pero también espero que Alec pase por aquí antes de que podamos irnos." No para de coger cosas que hay por ahí y meterlas en las varias bolsas abiertas.
"Ah, el buen doctor Alec. Esto debería ser divertido." Sonrío.
Ella deja de hacer lo que está haciendo y se apoya la mano en la cadera. "Muy bien, tú. No seas difícil."
Levanto las manos y le guiño un ojo. "Nunca."
"¿Puedes bajar estas bolsas a tu coche?", pregunta, señalando varias de ellas.
Me encojo de hombros. "Claro." Me acerco, asegurándome de invadir su espacio personal, y me agacho para recogerlos del suelo. "¿Intentas deshacerte de mí, Bella?" Su nombre es una caricia de mis labios.
Un escalofrío recorre sus brazos y se aleja. "¿Por qué piensas eso? Únicamente creo que será más fácil bajar con menos bolsas, eso es todo." Hace un gesto a su alrededor y me doy cuenta de lo que quiere decir.
Al menos seis bolsas diferentes están a su alrededor en varias etapas de ser empacadas. Agarro las tres que ya tiene cerradas y se las tiendo para que las vea. "¿Son estas?"
Se da cuenta de lo que queda y sonríe. "Sí, y gracias, Edward."
Cuando me sonríe así, no puedo evitar sentirlo en algún lugar de mi interior. Es un concepto extraño que ni siquiera quiero explorar. Tal vez pueda atribuirlo al hecho de que es la madre de mis hijos, pero, de alguna manera, no estoy seguro de que esa sea la razón.
Bajo las maletas y las acomodo en el maletero antes de volver a entrar. Nunca imaginé que aquella fatídica mañana en la que atravesé estas mismas puertas que realmente disfrutaría entrando en este hospital, pero así es. Iría a cualquier sitio con tal de saber que me acercaría a Bella y Jacob.
Al salir del ascensor, giro a la izquierda y me dirijo a la habitación de Jake. Antes de llegar a la puerta, ya oigo a los chicos haciendo ruido. Pero al acercarme, oigo algo más. No es otra cosa que el doctor anal. Me detengo y escucho sin entrar en la habitación.
".. Mucho. No puedo imaginar por lo que debes estar pasando. Primero con Jake enfermo y ahora esto, no entiendo cómo lo estás sobrellevando todo", le dice el pendejo a Bella.
"No es la situación más fácil de sobrellevar, Alec", dice ella, "pero la verdad es que nosotros lo hemos sobrellevado bastante bien."
¿Nosotros? Supongo que se refiere a mí, o al menos eso espero.
Su voz se vuelve baja, casi suave. "Bella, seguro que no te refieres a ti y al padre de Seth. Acabas de conocer a ese hombre. No puedes dejar que entre en sus vidas tan fácilmente."
"¿Por qué, Alec?" Me la imagino de pie con los brazos cruzados, con el ceño fruncido.
"Eh, bueno..." comienza a retroceder. "Solo creo que tienes que tener cuidado. Asegurarte de que puedes confiar en él antes de dejar que las cosas lleguen demasiado lejos."
"Bueno, creo que eso es asunto mío y no algo que deba discutir contigo", responde ella.
Él suspira. "Lo entiendo, Bella. Toma, guarda mi tarjeta y que sepas que si alguna vez me necesitas solo tienes que llamar. Quizá podamos tomar un café algún día."
Mis músculos se tensan ante la invitación del cabrón. Se cree muy hábil, un amigo comprensivo. Bueno, tengo noticias para él, es el médico de Jake y eso es lo más cerca que va a estar.
"Gracias, Alec, pero seguiremos viéndote para las transfusiones de Jake. No sé si algo más que eso sería prudente", dice Bella derribando al maldito.
"¿Por qué no? Somos dos adultos que consienten, ¿qué es un café entre amigos?", insiste.
Ya he oído bastantes estupideces. Cuadrando los hombros, entro en la habitación antes de que Bella tenga la oportunidad de responder.
"Las maletas de Jake ya están en mi coche, Bella." Me acerco y coloco mi mano en la parte baja de su espalda y me enfrento al jodido doctor. "Oh, hola, Alan, lo siento, no te había visto allí."
"Me llamo doctor Volturi, Alec Volturi", dice el pendejo entre dientes apretados.
"Lo siento, debo haberlo olvidado." Sonrío y luego miro a Bella, descartándolo por completo. "¿Está Jake listo para irse?"
"Sí, Alec me estaba dando instrucciones sobre su medicación y las visitas de seguimiento." Entonces me mira a mí. "Todavía tendrá que ser monitoreado cuidadosamente por Carlisle y venir al hospital para las transfusiones."
"En realidad", comienza Alec, "es bueno que estés aquí, Edward. Parece que tu sangre es una candidata perfecta para las futuras transfusiones de Jake. Deberíamos programar unas cuantas visitas para que se almacene un poco. Pero también siento decir que ni tú ni tu hermano son compatibles con la médula ósea."
Esta nueva información hace que me desinfle, y toda mi arrogancia se desvanece al saber que no está en mi mano curar a mi hijo. No sé qué esperaba cuando me hice esa prueba, pero que Alec me diga que no soy compatible nunca estuvo en mi radar.
Dejo que mis ojos se posen en Bella, y con un pequeño asentimiento, ambos sabemos lo que hay que hacer.
Jake tendrá una compatibilidad, nos encargaremos de ello.
Seguro de nuestra decisión, vuelvo a mirar a Alec. "Bien, solamente dime lo que tengo que hacer."
"Deja tus datos de contacto a la enfermera y lo prepararé rápidamente", responde. Luego se acerca a nosotros, mirando directamente a Bella. "Llámame si necesitas algo."
Me tenso, pero con un ligero toque de Bella, permito que mis músculos se relajen. Él no significa nada en nuestro pequeño mundo de cuatro. No puede ni siquiera empezar a escalar los muros que hemos construido a nuestro alrededor.
Alec se da la vuelta y sale de la habitación mientras Bella y yo empezamos a recoger a los niños y las pocas bolsas que quedan. La enfermera trae una silla de ruedas y, mientras ellos la cargan, yo me adelanto para llevar el coche a la entrada.
~SLT~
"Cruza por la siguiente a la izquierda y es la tercera entrada a la derecha", me indica Bella.
Sigo sus indicaciones y llegamos a su casa. Es de dos pisos con un césped bien cuidado y un pequeño y bonito porche. El patio trasero está cerrado con una valla de madera, así que no puedo verlo en absoluto, pero me imagino un columpio o una casita de juegos ahí detrás.
Bella se sorprendió cuando llegó al coche y ya había instalado un asiento para Jake. Por supuesto que ahora necesito dos asientos, es un hecho. Lo que no sabe es que también le he comprado una de repuesto. Su coche sigue aparcado en el hospital, pero tiene previsto que su hermana y su cuñado se lo lleven esta misma tarde.
Los dos niños ya están pidiendo a gritos que les desabrochen el cinturón, con la emoción de estar lejos del hospital. Abro la puerta y me inclino para liberarlos tan rápido como puedo, mientras Bella se dirige a la puerta principal.
Salen detrás de ella rápidamente, con Jake arrastrándose un poco. Cojo el resto de las bolsas y me dirijo a la puerta.
Ella ya está de pie esperándome. "Puedes dejarlas en el salón."
Entro en su casa y me dice mucho. Está ordenada, pero no parece estéril. La mayoría de las cosas están en orden, con algún juguete suelto por aquí o por allá. Dejo las bolsas y miro a mi alrededor. "Bonito lugar el que tienes aquí."
Ella sonríe. "Gracias. Es nuestro hogar."
Hay un salón abierto y puedo ver directamente la cocina. Parece de granito y acero inoxidable. Puedo trabajar con eso.
"Ven, Seth, vamos a mi habitación", le dice Jake ya dirigiéndose hacia las escaleras.
"Ten cuidado, cariño", dice Bella tras ellos. "Jake, recuerda lo que dijo el médico. Tienes que tomártelo con calma."
"Vamos a jugar con juguetes en mi cama", responde como si fuera una solución sencilla.
Me acerco a Bella y agarro sus dedos entre los míos. "Relájate, estará bien. Por qué no subes y los ayudas a instalarse para que no te preocupes tanto, y yo voy a ir corriendo a la tienda de comestibles que pasamos por el camino."
Ella frunce el ceño. "¿La tienda de comestibles? ¿Por qué tienes que ir allí?"
Sonrío. "Porque, señorita Swan, voy a ir a comprar algunas cosas y volveré para cocinarnos a todos una comida increíble."
"¿Sabes cocinar?", pregunta sorprendida.
Me río entre dientes. "Bueno, podría haber estado en proceso de abrir mi propio restaurante antes de que me llamaran a Seattle."
"¿Tu propio restaurante? ¿Como si fueras un chef, profesionalmente?" Sigue mirándome boquiabierta como si no pudiera entender el concepto.
"¿Por qué no dejas que te lo enseñe?" Me inclino y le doy un beso en la frente. "Ve a ver cómo están los chicos, para que te estés tranquila." Aprieto sus dedos y la suelto, caminando hacia la puerta principal.
El viaje a la tienda es realmente refrescante. Saber que estoy compartiendo un poco de mí con Bella y Jake lo hace de alguna manera especial. Recojo algunas frutas frescas para merendar, bebidas, leche, huevos y un par de proteínas diferentes. Hace tiempo que no está en casa y quiero asegurarme de que todo lo que pueda necesitar está ahí porque estoy seguro de que esto no es algo puntual.
Cuando Bella se dé cuenta de que estoy cocinando, espero que no me deje ir.
Al llegar de nuevo a la casa, encuentro a Bella sentada en el sofá cuando entro con mis bolsas. Su cabeza salta en mi dirección. "Hola, has vuelto." Se levanta y se acerca a ayudar. "¿Qué has comprado? Déjame ayudarte."
"Ya las tengo, pero puedes ayudarme a guardar las cosas si quieres." La sigo a la cocina y coloco las bolsas en la barra.
"Caramba, Edward, no dijiste que ibas a comprar comida", me reprende.
"Espero que te guste tanto mi forma de cocinar que me permitas hacerlo más a menudo." Le guiño un ojo.
Vuelve a aparecer esa sonrisa tímida, y eso es algo que Bella no es. Es una mujer inteligente e independiente que no se deja engañar por nadie. Esta mujer tímida que tengo delante es una completa contradicción con todo lo que conozco de ella. Una nueva faceta que apenas comienza a mostrarse. Espero que sea porque estoy teniendo un efecto en ella.
Desgastándola.
Empieza a coger cosas de las bolsas. "Tal vez", dice en voz baja, pero luego una sonrisa juguetona levanta sus labios. "Supongo que esta es tu prueba. Si te equivocas, no podrás cocinar como el chef Masen."
Agarro la leche y me deslizo por detrás de donde ella está apoyada en la nevera guardando cosas. Solo hay centímetros entre nuestros cuerpos cuando me inclino sobre ella. "Si hay algo que sé que no voy a estropear, es la cocina", digo cerca de su oído. "También puedo asegurarte que hay otra cosa que hago igual de bien."
Me inclino hacia atrás y veo cómo un escalofrío recorre sus brazos desnudos y se queda en la nevera un poco más de lo necesario. Cuando se levanta de nuevo, lo hace con una ceja levantada en mi dirección. "Sabes, toda esta charla que estás haciendo, será mejor que seas capaz de cumplirla. No quiero decepcionarme si alguna vez seguimos ese camino."
El solo pensar en lo que está diciendo hace que mis pantalones se tensen automáticamente. Por mi mente pasan imágenes de lo que únicamente pueden ser fantasías, ya que nunca la he visto desnuda. Sexo caliente, sudoroso y apasionado entre los dos.
Joder, da tanto como recibe.
Todo.
Maldita sea.
Tiempo.
Me tomo unos segundos para controlar mis reacciones y sonrío. "Bella, te aseguro que cuando vayamos por ese camino te alegrarás mucho de haber tomado esa decisión."
Se apoya en la barra y se cruza de brazos. "He llamado a la clínica esta mañana."
Ese es el chorro de agua fría que necesitaba para volver a la realidad. Cuando estoy cerca de ella, es tan fácil olvidar por qué me burlo de ella en primer lugar. Se ha convertido en una mujer que quiero, simple y llanamente. Si tengo que ir a masturbar mi polla con una revista, seré un hijo de puta deprimido.
"¿Oh? ¿Averiguaste lo que necesitabas saber?" Pregunto secretamente temiendo la respuesta.
Ella asiente. "Averigüé algunas cosas, pero no lo suficiente como para estar segura. Te lo diré cuando haya podido digerirlo todo."
"Vale, hasta entonces es un juego limpio." Estoy presionando aquí, pero no puedo obligarme a parar. Voy a tener que tentarla más si quiero que las cosas sigan mi camino.
Ella sacude la cabeza y vuelve a guardar las cosas.
Eso no es un no, ¿verdad?
Después de guardar todo, decido hacer sándwiches de queso a la parrilla para el almuerzo. Algo ligero y sencillo y luego le demostraré que sé cocinar para la cena. Se sienta en un taburete de la barra y charlamos sobre los chicos, de los que no hemos oído ni pío, y nos contamos un poco nuestras vidas.
Me impresiona saber que también tiene su propio negocio, pero en realidad no es algo inesperado. Bella ha demostrado ser una mujer inteligente que tiene la cabeza bien puesta. Le hablo un poco de mi familia y le explico la cercanía que tenemos Jay y yo. Después de contarle eso, decido que es el momento de sacar a relucir las preocupaciones de Jay.
"Así que..." -me froto la nuca- "Jay tuvo algunas preocupaciones cuando estuvo aquí."
Ella jadea. "No fue porque le hice esperar fuera, ¿verdad?"
Le doy la vuelta a mi sándwich y me giro para mirarla. "No, Bella, no fue nada que hicieras o dijeras. En realidad, fue antes de conocerte."
"Oh", dice escuetamente.
Levanto las manos para intentar aplacarla. "Espera, déjame explicarte." Ella asiente y yo continúo: "Tienes que darte cuenta de que esta es una situación inusual. Jay y Vic están preocupados porque únicamente tenemos un acuerdo verbal. Creen que deberíamos considerar algún tipo de acuerdo de custodia." Cuando abre la boca para hablar, la detengo. "Después de que Jay los conoció a ti y a Jake, lo entiende mejor, pero es una preocupación válida y algo que deberíamos discutir. Nos protegería a los dos si ocurriera algo."
Ella asiente con una expresión pensativa. "Puedo ver ese punto, más en términos de hacer un testamento, sin embargo. Tal y como están las cosas ahora, no hay otra persona que quiera que tenga a Jake aparte de su padre." Aspiro una enorme bocanada de aire ante sus palabras. "Pero, Edward, ¿tienes miedo de meter la pata y que no te deje ver a Jake?"
Me quedo sin palabras. Saber que después de solo tres días de conocernos, confía en mí lo suficiente como para dejarme a su hijo si le pasara algo. Es algo que ni siquiera me había planteado.
Suelto el aliento que he estado conteniendo y tengo que parpadear rápidamente para disipar la humedad de mis ojos. "Bella." Mi voz se quiebra. "Me siento tan jodidamente honrado de escuchar esas palabras de ti." Me detengo y me recompongo. "Y, sí, tengo miedo de joder esta tregua."
Se baja de su taburete y viene a mi lado. Primero, toma mi espátula y retira el sándwich casi quemado de la sartén, apagando el quemador. Luego, se gira y se pone a mi lado, colocando su mano en mi espalda. "Edward, no hay casi nada que puedas hacer para que me lleve a Jake lejos de ti. Nada. No importa lo bien que nos llevemos o no, Jake es tu hijo y siempre lo será. Aunque no te soportara, nunca te lo quitaría sin una muy buena causa y sé que tú me tratarás igual. Lo sé."
Subo los dedos y me seco la humedad en los ojos antes de que ella lo vea. "Gracias, Bella. Yo tampoco te haría nunca eso. Seth es tu hijo y siempre lo será."
Ella sonríe. "Lo sé, Edward."
Otro obstáculo saltado, y estoy tan jodidamente contento de haber tenido la suerte de que Bella sea la madre de mis hijos. Mi sonrisa se eleva para reflejar la suya.
Esta conversación ha acabado siendo más de lo que jamás imaginé. Lo que empezó como una discusión sobre cómo asegurar nuestro futuro con nuestros hijos, se convirtió en todo lo que jodidamente importa.
Me doy cuenta entonces de que no necesito ningún tipo de acuerdo escrito porque confío en ella...
Confío en ella con nuestros hijos.
Confío en ella para ser la madre de cualquier otro hijo que podamos crear.
Confío en que siempre los pondrá en primer lugar.
Confío en que hará lo correcto por mí cuando se trate de ellos.
Simplemente confío en ella.
Nota de la autora:
fleputamista - La versión de Edward de una molesta flebotomista.
