Barry Allen.
Sonreí a la portada virtual del periódico el Planeta. La Batifamilia en pleno, sentada en un sofá, sonriendo a la cámara. Bueno... rodé los ojos ante el rostro escueto de Bruce. Ese hombre siempre sería una estatua de piedra. Dick, por su parte, sonreía tratando de -disimuladamente- mediar entre sus hermanitos, los cuales se dividían entre mirar al fotógrafo y empujarse. Batgirl y el sabueso de Batman fueron los únicos bien sentados en la foto.
Leí el artículo con interés.
Clark Kent (CK): Ha sido un día movido para ti, Dick. ¿Cómo lo has llevado?
Dick Grayson (DG): Fue... más fácil de lo que yo esperaba. Antes habíamos realizado simulacros al respecto, ya sabes, todo este asunto de las identidades secretas. Los protocolos se siguieron al pie de la letra, lo que me hace estar tranquilo.
CK: Aún hay mucha confusión sobre lo que sucedió la noche del miércoles con el señor García. ¿Nos podrías contar?
DG: ¿Te refieres a Larry? (Asentimiento). Sí, claro. Larry realizó un alboroto para retar a Batman. Ya en el pasado han ocurrido sucesos similares; Batman es enfático en que él no está interesado en la lucha deportiva, ante lo cual soy yo, Batgirl o uno de los Robin quien acude a los retos. Iniciamos la lucha y la continuamos hasta que uno de los dos quedó ganador. Yo, en este caso.
CK: ¿Este tipo de peleas suele extenderse a tal grado? Permíteme felicitarte, fue un enfrentamiento increíblemente largo y complejo. Hablado por mí, estuve pendiente al televisor en cada momento y me parece increíble la estamina y energía que tanto tú como el señor García poseen.
DG (sonríe): Gracias. No, no es normal que las peleas duren tanto. Normalmente son pequeños encuentros con personas en un nivel bajo o medio de pelea. Hasta donde tengo entendido, el registro más largo ha sido de 20 minutos, una pelea entre un adolescente cinta roja en karate y Red Robin.
CK: Me gustaría que habláramos de tus hermanos más adelante. ¿Tienes conocimiento del estado actual del señor García?
DG: Sí. No he podido comunicarme con él, pero me informé respecto a su estado de salud. Su pierna... am... él está algo delicado, su pierna fue operada, sin embargo, requerirá más cirugías porque su rodilla se vio comprometida; su otra pierna está bien, estuvo en cirugía y se recupera. Espero que no sean muchas intervenciones y que él pueda caminar pronto.
CK: La patada que le diste fue increíble, destruyó su fémur de inmediato. Me informé con un médico antes de esta entrevista. El fémur es el hueso más duro del cuerpo humano, se requiere de 407 kilos de presión para romperlo y tú lo hiciste de un solo golpe. ¿Cómo ocurrió?
DG: No es muy complicado de hacer: giras tu cuerpo al dar la patada, de esta forma le agregas velocidad a la fuerza. Todo el tiempo la pierna está perfectamente estirada, ella debe de ser la firmeza absoluta. Se golpea con la canilla. Es un golpe que no busca retroceder; muchas patadas incluyen una flexión al final para retornar a la posición inicial, pero con esta no se hace. Al ejecutarla, tienes que tener en mente que vas a romper.
CK: ¿Romper?
DG: Muchos retroceden al sentir la carne de su oponente, consideran que el daño causado fue suficiente y por inercia disminuyen su potencia; se frenan. Aquí no. Esta patada lleva toda la fuerza del cuerpo, no se frena de ninguna manera: está diseñada para destruir. Haz de cuenta, Clark, que vas a partir un pastel con un cuchillo. No puedes parar hasta que no sientas que el filo toca el plato.
CK: ¿Es usual que realices este tipo de ataques?
DG: ¡No! Es muy peligrosa, es probable que Larry acabe en silla de ruedas de por vida. La hice porque Bruce me dio permiso, con base a mi agotamiento. Yo estaba a un paso de perder.
CK: ¿Pudiste haberla usado antes?
DG: Físicamente, sí, pero moralmente no. Batman, los Robin, yo... ja, creo que usaré el término que sacó internet. La «Batifamilia» se rige por normas, la fuerza clase 4, que es la necesaria para ejecutar este tipo de golpes, no se halla permitida sino en situaciones de vida o muerte porque podríamos matar a alguien.
CK: ¿Cualquier persona puede ejecutar este golpe?
DG: Bueno, pueden intentarlo. Se necesita mucho entrenamiento para romper así un fémur. Aunque, incluso mal dada, esta patada puede lastimar la rodilla de la víctima. Puede sacarla de su puesto.
CK: Gracias por la explicación, Dick. Dinos, ¿qué se siente que el mundo conozca tu identidad secreta?
DG: Es igual que estar desnudo.
CK: ¿Preferirías que nadie supiera que eres Nightwing?
DG: La máscara estaba ahí por una razón.
CK: ¿Qué dijo tu padre por lo ocurrido?
DG: No mucho, me felicitó por la duración del combate.
CK: ¿Él no estaba enojado?
DG: Nop.
—¡Allen!
Parpadeé, retirando mi atención, y mis ojos, del texto virtual. Mi jefe aguardaba a unos centímetros de mi escritorio.
—¿Señor?
—Homicidio. Aria tiene la dirección.
Asentí, terminaría mi lectura después.
0oOo0
Billy Batson.
DG: Bárbara no fue ni es mi novia. Nosotros fingimos un romance para que nadie se cuestionara la cantidad de tiempo que pasábamos juntos.
CK: ¿No hubiera sido más simple decir que eran buenos amigos?
DG: No. Las personas tienden a relacionar a los demás de forma romántica. Si dos personas del sexo opuesto son muy cercanas, todos creen que son pareja; si dicen que no, los demás buscarán la forma de hacerlos lucir como pareja porque es lo que ellos quieren ver. Decir que Babs y yo somos novios se adapta a lo que nuestros compañeros consideran estándar, nadie hizo preguntas.
CK: ¿Mientes muy a menudo?
DG: Sólo en lo relacionado a mi identidad secreta.
CK: ¿Podemos hablar de la supuesta relación de la señorita Gordon con tu padre?
DG: (Risas) ¡Bárbara y Bruce no son pareja! Permíteme aclarar este asunto, Clark. (Risas) Lo siento, es que es muy gracioso. Cuando ocurrió el beso de Batgirl y Batman, nos encontrábamos en medio de una pelea con el Pingüino; el sujeto llevaba la delantera, había acuchillado a Bruce e iba a hacer explotar una bomba, lo típico, así que buscamos una distracción. Lo que tienes que saber, Clark, es que el Pingüino es un morboso y un chismoso, al punto de ser fastidioso.
CK: ¿Podrías darnos un ejemplo?
DG: Te tengo el perfecto: él siempre dice que Batman viola a los Robins, lo dice tanto que se vuelve aburrido. Él sujeto es rarísimo y cuando desarrollamos una estrategia de distracción para él, sabíamos que tenía que tener una índole sexual o no funcionaría. Y como yo preferiría beber petróleo antes de besar a mi padre, lo hizo Bárbara. Funcionó, el tipo se distrajo, Robin lo noqueó y Red Robin desactivó la bomba bajo mi supervisión.
CK: ¡¿Tim Drake desactivó una bomba?!
DG: Sí, no es la gran cosa. Es la especialidad de él. Lo estudia todos los días.
Alcé una ceja. Tal vez Dick habló de más, pero entre un Batman -muy posiblemente- presente en la entrevista, Superman controlando todo y el alto nivel de labia que poseía Dick, aquello era menos un error y más un hecho adrede.
El resto de la entrevista continuaba describiendo experiencias de Dick como Robin y como Nightwing, sus sueños del futuro, su vida en el circo y su relación con su tío biológico, el único miembro de su familia que continuaba vivo.
DG: Mi tío sobrevivió a la caída, pero quedó en estado vegetal. Actualmente vive gracias a un respirador.
CK: ¿Guardas la esperanza de que él despierte?
DG: No. Para mí, si una persona necesita de una máquina que haga sus funciones vitales, no es consciente y no hay una perspectiva clara de mejora, está muerto. Por leyes, soy la única persona autorizada para dar fin al estado de mi tío, pero no puedo hacerlo por ser menor de edad. Hablé con Bruce y él me ayudará a hacer el proceso de emancipación ahorita que cumpla los 16 años para poder desconectar el respirador.
Detuve mi lectura para escuchar los pasos que ingresaron al baño. Yo debía de estar en clases de geografía, pero no me aguanté las ganas de cliquear el enlace que enviaron por el chat grupal de la Liga y leer la entrevista de Superman y Dick. El asunto buscaba mejorar la imagen de Nightwing y de su grupo; ojalá y saliese todo bien. Actualmente se gestaba el juicio de Gotham contra el señor Wayne por motivo de la muerte de Jason Todd.
Batman necesitaba toda la buena publicidad posible, porque ese juicio tomaría meses. Mi plan para ayudar ya estaba listo, se requirió de trabajo en equipo con Batgirl, pero los objetivos fueron fichados y los horarios establecidos. Hoy, a las once de la noche, me iban a secuestrar.
Suspiré y me levanté del inodoro. Lo mejor sería no perderme la clase.
0oOo0
Conner Kent.
Lo más me gustaba de la escuela, era cuando los docentes enfermaban súbitamente, sin posibilidades de conseguir un remplazo que atendiera la clase.
—Esta es la mejor sensación del mundo —le susurré a Malcolm.
La música sonaba no tan fuerte, para no alertar a demás docentes, pero a las chicas de la clase les alcanzaba con eso: ellas mismas -no todas, claro, pero las más buenas del curso- se encaramaron en las mesas a bailar. M´gann se abstuvo, aguardando con Karen; Wendy no vio problema en bailar un poco.
—¿Sensación? Querrás decir vista —dijo Marvin. Él, sin una novia que lo estuviese observando, no despegaba los ojos de las chicas.
Malcolm aguardó a que yo me explicase mejor.
—Sin responsabilidades, en calma, con chicas guapas delante. Esto no se repite todos los días.
—Entonces aprovéchalo tú, que eres un ser libre —se burló de mí el fornido.
M´gann volteó a vernos. Yo posé la vista sobre Kiara, una chica rubia, guapa y de generoso trasero que pertenecía a Los Abejorros, el equipo de porrismo de M´gann, y que bailaba en la mesa frente a mí.
—Quizás lo haga.
Sí, y de una vez conocería la dulce miel de la venganza.
Kiara me sonrió al notarse observada. Ella era agradable, algo tímida, pero cuando cogía confianza era... fácil. Últimamente, ella y M´gann discutían porque Kiara insistía en no usar una licra debajo de la minifalda de animadora, lo que les atraía a las chicas un público masculino no deseado: ellas dos, en este momento, se odiaban, haciendo a Kiara la elección perfecta.
Golpeé mi muslo izquierdo y la llamé con la cabeza, en una invitación para que ella viniera y se sentara. El cabello corto y liso de Kiara se agitó cuando ella, en una muestra de su perfecta agilidad como porrista, saltó desde el borde de la mesa para caer, con gracia, sentada en mi muslo.
Oí el jadeo de Malcolm al mismo tiempo que sentí el calor de la entrepierna húmeda de Kiara envolver mi pierna.
—M´gann te está mirando —me advirtió mi amigo.
—¡Qué me mire! —me encogí de hombros.
Kiara se rio y cruzó sus antebrazos detrás de mi nuca. Yo inicié el beso.
El caos y la risa se inició entre mis pares; los chicos me hicieron bulla, las chicas que bailaban felicitaron a Kiara, Marvin grabó. Genial, le pediría a mi compañero que lo subiera a Facebook: ¡que todos lo vieran!
Malcolm me codeó y yo, sin romper el beso -porque yo a esta chica no la soltaba pronto- abrí los ojos para ver la humillación de M´gann. De alguna forma, logré sonreír en medio del beso, transmitiendo toda mi euforia. Ella se marchó del salón, al borde de las lágrimas, igual que yo anoche.
Esto se sintió muy bien.
0oOo0
Wally West.
Entre la gran cantidad de razones que yo podía emplear para esconderme en el baño de mis compañeros no se encontraba ni mi seguridad, ni mi privacidad, ni siquiera mi estrés. No, estaba Conner y el besote que se dio con esa muchacha.
«¿Qué carajos le pasa a Superboy?», me escribió Artemis por privado.
«¿Y a Megan?», le devolví la pregunta.
Después de todo, Megan fue quien mandó el enlace del vídeo al grupo de conversación del Equipo. Eso era fuerte, muy fuerte.
0oOo0
Conner Kent.
—No quiero decir que se los dije, pero...
Sonreí a Dick.
—Dilo.
—¡Les dije que no publicaran fotos con miembros de la Liga y del Equipo!
Me reí, aunque la situación no estaba realmente para carcajadas. Con la repentina caída de Wally, millones de usuarios de Instagram asaltaron la cuenta del pelirrojo en busca de evidencia, cachando la foto -que había pasado desapercibida hasta el momento- que él se tomó en su último cumpleaños con Oliver Queen -Green Arrow-, el señor Allen -que por ser tío de Wally no se hallaba en riesgo de ser descubierto- y Billy. El Capitán Maravilla era quién más preocupaba y mantenía a la Liga en alerta máxima, sin embargo, lo más probable era que el niño no lo supiera.
—Quiero que conste que yo te hice caso desde el principio —aseveré.
Dick me miró con cansancio, sentado en su cama. Yo estaba en la cómoda alfombra. Eso de ser ricachón tenía sus ventajas.
—Oye, ¿y tú qué haces aquí?
Me escapé de la escuela tras el almuerzo. Mi grupo de amigos, ignorantes de lo sucedido con Lagoon Boy -ya que ni siquiera lo conocían-, se pusieron del lado de M´gann y nos atacaron a Kiara y a mí. Así que, en lo que las chicas trataban de animar a mi exnovia, yo debía intentar consolar a Kiara, que fue suspendida del equipo de Porristas.
—¡Ese era mi pase para la universidad!
—Olvídate de ese grupo —dije —. Vamos a otro lado. Este sitio no vale la pena.
Obvio, yo le ayudaría a Kiara con su solicitud. Luthor no se moriría por firmar una recomendación, la universidad era un problema menor. Prometiéndole que mi padre, un empresario de la zona, podía influir en su beca, Kiara me permitió llevarla a su casa inhabitada en el día, según me dijo ella.
—Me escapé de la escuela, luego te cuento. ¿Y tú?
—Nah, no fui. Usamos la entrevista de excusa, nos reunimos muy tarde. ¿Lo tuyo es por lo del rompimiento?
—No quiero hablar de eso —dije. Los dos guardamos silencio, esperando que alguno añadiese un tema más ligero a la conversación —. Luthor me va a entregar un laboratorio este fin de semana.
Ok, talvez las decisiones de mi padre biológico no era la mejor opción de charla.
—¡¿Que qué?!
Al menos no solté de sopetón lo del cáncer.
—Ayer estuvimos hablando...
Le relaté lo sucedido a Dick con lujo de detalles, añadiendo la delicada situación de Luthor, mi interés en la robótica y mi casi encontronazo con M´gann y Lagoon Boy.
—Recordaré esto cuando me toque combatir con Lagoon —prometió Dick.
Le sonreí a mi amigo.
—Túmbale un diente.
—¿Un diente? Le romperé la mandíbula, Conner.
Ignoré el dolor de oír ese nombre. M´gann me dio ese nombre, yo ya no quería oírlo más.
—Kon —le recordé con suavidad a Dick —. Viejo, salgamos a hacer algo. Estoy aburrido aquí.
—No podemos —con pesadez, él se dejó caer en la cama —. Oficialmente, estoy durmiendo. Además, el juicio termina en un rato. Iniciaron a las diez.
—¿Batman está allá?
—Ajá, con Red Robin y Bárbara. Son los únicos testigos vivos.
—¿Ya seleccionaron al jurado?
—Sip. Todo en tiempo récord.
—Dick... ¿cómo murió tu hermano?
—... Jason tuvo un accidente esquiando.
Los latidos del corazón de Dick fueron irregulares. Era una mentira.
No insistí en el tema.
0oOo0
Bruce Wayne.
Posicionarme en un estrado no era nuevo, pero hacerlo como Bruce Wayne era molesto y humillante. El abogado acusador se levantó para iniciar con la ronda de preguntas.
—Señor Wayne, buenos días.
—Buenos días —saludé seco.
—Díganos, señor Wayne, ¿cuántos años lleva ejerciendo el rol de Batman?
—Dos décadas.
Cuarenta y tres años de vida. Nunca lo creí posible. Babs me sonrió, Tim no lucía feliz de estar en este lugar.
—Y en estos veinte años de una impresionante trayectoria heroica que no vamos a cuestionar, ¿cuántas veces ha salido herido?
—Objeción, relevancia —soltó uno de mis abogados.
El abogado acusador, Davis, respondió.
—Quiero poner en claro el peligro al que se somete un héroe adulto para poder calibrar el riesgo al que se exponen los niños héroes.
Este juicio no era solo por Jason, también por Tim. Si ellos lograban probar que Jason murió a manos del Guasón, o incluso que se diesen ciertas irregularidades en mi defensa, escarbarían en cada instante en el que los niños estuvieron bajo mi cuidado hasta hallar la desaparición de Tim. Lo de Jason tenía que ser exitoso.
—Concedido —accedió el juez —. ¿señor Wayne?
—No es tan común —casi sonrío ante el resoplido de un jurado —. Lo sé, es difícil de creer. Al inicio, sí, claro, tuve heridas graves, pero conforme pasaron los años fui perfeccionando mi traje. Actualmente uso un uniforme antibalas, igual que el de los Robins y el de Batgirl. También son inflamables.
La percepción general no era muy a mi favor. Todos entraron a ese juzgado creyendo firmemente que Jason murió a manos del Guasón. Yo tenía que cambiar ese pensamiento antes de que finalizara la sección.
—¿Cuál ha sido su herida más grave?
—Me rompí el cráneo dos veces y Bane me rompió la columna hace un par de años.
Respuestas abiertas, nada muy exacto que pudiese usarse en mi contra.
—Encontrándose en servicio, ¿cuáles han sido las peores heridas de sus hijos?
—Dick se rompió el brazo, Jason tuvo un corte en su oreja que requirió puntos, Tim... no, Tim no ha tenido accidentes de peso mayor —le sonreí al niño y este a mí. Él seguía muy asustado —. Damián se mallugó las costillas hace unos días, pero ya está bien.
Un miembro del jurado notó el intercambio entre Tim y yo y lo anotaba.
—¿Está seguro de que el joven Drake no tuvo un accidente de peso mayor? Mucho se habla del secuestro y tortura por parte del Guasón, del cual jamás se volvió a saber nada.
Aquella vez, Tim no fue declarado desaparecido, aunque usamos sus fotos para ubicarlo. Oficialmente, Tim se hallaba en Galápagos en un viaje con el Detective Marciano -que aceptó ayer colaborar en la coartada- para un entrenamiento especial.
—Tim no fue secuestrado ni torturado. Es cierto que nosotros estuvimos buscando a un menor de edad hace un año, pero no se trataba de Tim; él y el Detective Marciano estuvieron un mes en Galápagos, en una cabaña privada, entrenando. En su momento, dijimos que él se encontraba en un viaje a una escuela privada.
—¿El Marciano? —cuestionó el abogado.
—Todos los Robin, y Batgirl, han entrenado con el Detective; él está dispuesto a testificar. El caso es que Tim no se hallaba aquí, el niño que buscábamos no era él, sino un pequeño apodado Richie, un niño de la calle; con él llevábamos un proceso de reinserción a la sociedad, nunca nos dio su nombre real y no tenemos datos de él. La última vez que fue visto con vida, fue siendo conducido por el Guasón a una moto.
—¿Se hallaba Harley Quinn con el criminal?
—No.
Harley Quinn y yo llegamos a un arreglo, no la mencionaríamos jamás, la libraríamos de todo lo que pudiéramos, no mencionaríamos su paradero y ella no volvería a las andadas. Ahora era una camarera mal pagada.
—¿El niño apareció?
—No.
—¿Y el Guasón?
—Objeción, hace rato nos desviamos del tema central.
—Aceptada. Nos compete Tim Drake y Jason Todd, y respecto al primero, el señor Wayne ya respondió.
—Está bien, señor Juez. Señor Wayne, ¿le importaría narrarnos lo sucedido en los Alpes Suizos con su hijo adoptivo Jason Todd y aclararnos por qué no hay testigos de lo sucedido?
(Nota de la autora: No estoy usando fechas).
—Jason y yo tuvimos una pelea porque él insistía en pintarse el cabello de negro. Él es... era, perdón, pelirrojo —me lamí los labios. Iniciaba el show de mentiras —. Jason se estaba adaptando a vivir en la mansión Wayne, ser Robin fue liberador para él porque le permitía estar en la calle, un lugar donde se sentía más a salvo y menos cohibido que en casa. Sin embargo, Jason vivía a la sombra de Dick; él tenía un pequeño sentimiento de inferioridad, lo discutimos en la mansión y él decidió escaparse por unas horas, volviendo con su cabello pintado de negro para emular a Dick.
—¿Jason Todd asistía a terapia?
—Canario negro es psicóloga, ella lo atendía. Con los niños míos y los miembros del Equipo toca así, porque con un psicólogo normal ellos no podrían ser completamente francos. Canario me recomendó que mutuamente, nosotros dos, tomásemos unas vacaciones donde nos alejáramos tanto de las actividades nocturnas como de la mansión Wayne.
—¿Actividades nocturnas?
—Batman y Robin —expliqué —. La obedecí y le ofrecí una serie de opciones a Jason. Él optó por los Alpes porque nunca había esquiado y le interesaba. A él le gusta... perdón, a él le gustaba mucho andar en patineta y creía que era similar.
—¿Habla usted seguido de su hijo en presente? —cuestionó el abogado.
—Sí —admití sin muchos miramientos —. Tuve trastorno de adaptación por lo ocurrido, me quedó este pequeño, am, ¿tic verbal, podría decirse?, de referirme a Jason como a una persona viva.
—Comprendo. Por favor, prosiga.
—Viajamos a los Alpes. Mi familia tenía una casa allí, el señor Hofer, nuestro principal testigo originalmente, pero que falleció de un infarto hace cuatro meses, era el cuidador de la casa y se hospedó con nosotros esos días. Lo que debió haber sido un buen viaje se arruinó desde el primer día debido a la frustración de Jason porque esquiar no le resultó tan fácil.
—¿Solo por eso?
Me encogí de hombros.
—Él tenía once años y un carácter explosivo. Tuvimos una discusión fuerte y él salió. No lo seguí porque yo a los niños les doy, y me doy, unos minutos para que la rabia merme. Ese tiempo de ventaja, él lo usó para tomar su patineta de nieve y usar el teleférico para subir la montaña.
—¿Qué hora era?
—Las siete de la noche.
—¿Usted no lo vio tomar la patineta?
—Las dejábamos afuera para no mojar la alfombra.
—Siga el relato.
—Cuando salí a buscarlo, imaginando que él estaba por ahí, y no vi la patineta, me asusté. Jason realmente no era capaz de esquiar, se golpeó mucho ese día. El señor Hofer me acompañó en el teleférico a buscar a Jason.
—¿El teleférico estaba funcionando de noche?
—Asumimos que Jason lo activó, ya que no suele estar encendido tan tarde.
—¿Él hubiera sido capaz? Me refiero a si él sabía cómo usarlo.
—Sí, le encantaban las máquinas, los autos, la mecánica en general, lo primero que quiso saber al llegar fue el funcionamiento del teleférico. Subimos y empezamos a buscarlo. Usamos tablas de esquí; el señor Hofer fue quien lo halló, en el informe está su testimonio de lo ocurrido.
—Caído tras una pequeña cima que intentó saltar, con el cuello roto, dice el informe que publicó la Liga de la Justicia.
Asentí. La Liga preparó el informe sin descuidar ni un solo detalle.
—Así es. Jason murió de forma accidental.
—Cuénteme, señor Wayne, ¿por qué llamar a la Liga? Este accidente, como usted lo llama, no vincula a la Liga de la Justicia de ninguna forma.
—Jason usaba debajo de su ropa un traje térmico que usamos nosotros debajo del uniforme. Es especial para mantener el calor dentro y la humedad fuera —alcé las manos y me solté ligeramente la corbata y el primer botón, exhibiendo la tela negra debajo de mi camisa gris —. No es raro que nosotros lo usemos, incluso de civiles, es muy agradable —ajusté de nuevo mi ropa tras mostrarle a los abogados, el jurado y al juez la tela —. Jason lo usaba, el enterizo portaba el símbolo de Robin, eso generaría preguntas, por lo que llamé a la Liga.
—Comprendo. ¿Qué ocurrió con el cuerpo de Jason al llegar a nuestro país?
—Fue cremado.
El abogado sonrió.
—En otra palabra, no tenemos testigos que confirmen el deceso, salvo por sus asociados en la Liga de la Justicia, ni un cuerpo qué examinar. ¿Qué nos garantiza que lo que usted dice es verdad?
—¿Y a ustedes qué les asegura que Jason murió asesinado?
—Múltiples veces, el Guasón...
—El Guasón era un puto loco —lo interrumpí. Bárbara se cubrió la boca para mitigar su risa. Ella era linda y joven, hacía que me hirviera la sangre —. El único motivo por el que estamos aquí es porque un psicópata se puso a gritar a los cuatro vientos que había asesinado a mi hijo. ¿Desde cuándo le creemos al Guasón? Digo, lo hicimos una vez, y él voló media ciudad por los aires.
El abogado miró a su compañero y al juez, sin hallar respuesta. Continué.
—Así como hay testimonios del Guasón describiendo haber matado a Jason con una palanca, lo hay de él narrando las formas en que yo maté a Dick solo porque el niño no estuvo conmigo alguna noche. También hay vídeos en los que él alegaba haber violado a Bárbara en la casa de esta, cuando esto jamás pasó, ¡el sujeto me acusó de haber violado a Tim! El Guasón estaba loco, deliraba todo el tiempo, y ustedes están organizando este circo basándose en el testimonio de ese sociópata. Lo único que hay claro en este juicio son dos cosas: una es que mi hijo murió, y que cuando esto pasó, yo presenté todos los documentos, hablé con todas las entidades requeridas y me ceñí al protocolo legal; la segunda, es que el Guasón era inestable, homicida y terrorista.
—Habla usted del Guasón en pasado —señaló el abogado acusador.
—El Guasón murió hace un año —y en medio del revuelo que se armó en la sala, miré a Tim a los ojos —. Richie le disparó en el pecho y huyó.
Este juicio ya era pan comido.
0oOo0
Dick Grayson.
«Viejo, tu papá es un monstruo.»
Sonreí al mensaje de Conner. Él se marchó de la mansión para ir a pasar el rato con sus amigos de la escuela; yo me quedé en mi alcoba sin mucho por hacer. Mañana era sábado y yo podía ir a patrullar sin levantar muchas cejas, pero las cosas estaban algo calmadas en Blüdhaven. Por una vez, yo no quería ponerme el uniforme tan pronto.
Me vi el juicio en vídeo, el cual me recordó a Harley Quinn. Ella se sumergió en la amargura y la pobreza tras lo sucedido con el Guasón; usando una identidad falsa que le proveyó Bruce, la mujer se dedicó a trabajar de mesera en un establecimiento de mala muerte muy adentro en Narrows, el sector más peligroso de la ciudad.
La paga no era muy buena, pero las propinas no escaseaban con Harley. Ella nunca fue una chica tímida y ahora, borracha la mayor parte del tiempo, no era raro que fuese la mesera más manoseable del establecimiento.
Bruce, eterno defensor de las prostitutas, odiaba el asunto y le dejaba de vez en cuando dinero a Harley, no mucho, porque igual ella no saldría de esa vida sino yéndose de la ciudad, a lo que ya se negó. Yo hacía lo propio, pero...
—Sabía que el chico que me pellizcaba las nalgas en el restaurante era Nightwing, pero no conocía tu nombre. ¿Qué haces aquí?
Exhibí una sonrisa a Harley. La aguardé hasta tarde en la cloaca que ella llamaba apartamento. La rubia llegó usando su uniforme de mesera: un traje escolar rojo con blanco sexualizado y con tacones rojos.
—¿Supiste lo del juicio?
—Sí —ella sonrió con amargura y cerró la puerta, tirando su mochila sobre unas cajas. El apartamento era una sola habitación con una calefacción pésima, una ventana por la que ni un bebé cabía, con solo una cama y multitud de cajas vacías —. Soy inocente de todo y Robin jamás fue torturado. ¿Vienes a que te agradezca? Eso le corresponde a tu padre. Dile que el día que quiera venir a follarme, que venga, pero él, no tú. Yo a ti no te debo nada.
—Eso es debatible —me levanté para encararla. Con lo pequeño del apartamento, no tardé nada en tenerla arrinconada contra la pared. Harley, aun en sus tacones, era unos centímetros más baja que yo. Su aliento olía a whisky —. Recuerda que fui quien convenció al murciélago de hacer ese trato contigo. Batgirl gustosamente te habría mandado de por vida a Arkham.
—Tu esmerada acción —se burló con sarcasmo. Arrinconada, ella no estaba vencida, eso era lo que tanto me gustaba de Harley; eso y sus piernas —, no tiene validez. Perderían más ustedes que yo de tenerme ante un tribunal. ¿Qué dirían los miembros del jurado ante la realidad de que Richie no existe y que tu hermanito fue torturado por más de una semana antes de dispararle a... a él?
Quise abofetearla, pero me contuve. Ante todo, yo debía mantener el elemento sorpresa para conservar el poder.
—Te aseguro, Frances, que no llegarás viva al estrado.
Jason no lo habría permitido.
Me incliné y picoteé los labios de Harley, ya abiertos al oír su nombre real.
—Así que, ¿lo que me esperan son años de esto? ¿De ser tu puta?
—No eres una puta —alegué —. Eres una prostituta, que no es lo mismo. Tú cobras. Además, tú eres la que se expone por propinas, te dimos un nombre falso y te prometimos una beca para estudiar psicología, pero la rechazaste.
—Yo no quiero ser más psicóloga. Debí haber sido ama de casa, como mi madre —suspiró recostándose en la pared.
Conociéndola a la perfección, supe que ella se daba por vencida.
—Prueba a ser secretaria. Múdate a Blüdhaven, allá estarás mejor.
—Nací y moriré en Gotham, no me importa lo que tenga que vivir aquí. Este es mi hogar.
Me encogí de hombros. Le insistimos semanas para que se mudara, le ofrecimos cientos de oportunidades, y no quiso. Subí las manos y le retiré la tonta corbata, abriendo los botones de su mini camisa. Sus pechos, no muy grandes, pero firmes -gracias al continuo ejercicio- no se hallaban del todo bien acomodados dentro del sostén, sus pezones marrones se veían.
—¿Qué te hicieron hoy? —curioseé retirándole la camisa. Me encantaban los relatos sexuales y ser voyeur. Yo disfrutaba ver cómo tocaban a Harley, para luego venir a acostarme con ella. Así fue cuando ella era criminal y Bruce la arrinconaba, para luego yo poder verla mientras ella se acomodaba la ropa guiñándome un ojo.
—No le digas al señor G y la doctora Quinn te dará un dulce.
Las múltiples experiencias de Harley me traían sin cuidado, yo usaba condones y tomaba PrEP.
—Mi jefe siempre me hace chupársela antes de iniciar turno, ella ya me tiene harta —ok, obviaría esa desagradable imagen mental —. Los motociclistas nos nalguean mientras recogemos platos del mostrador para ir a entregar. Un tipo vino hoy, me hizo recoger la mesa mientras me sentaba en sus piernas —le bajé la falda de cuadros a Harley. Ella no usaba ropa interior —. Me pagaron para tener un beso de tres con las camareras. Vendí mis tangas por 40 dólares. Un niño me manoseó mientras su padre me besaba los senos.
—Magnífico ejemplo —me burlé.
Ella alzó una ceja.
—No es diferente a tú con tu padre.
—Supongo —le abrí las piernas e interné mi mano por su cavidad húmeda y tibia —. ¿Te caliento fácil o venías así?
—Cállate ya, niño maravilla.
No opuse resistencia ante su fuerte empujón que me mandó a su cama. Sin darme un instante de asimilación, ella se trepó sobre mí y me besó. Harley era caliente, intrépida, llena de deseos... uf. Al separarnos, nos reímos.
La faena continuó a lo largo de la noche, cuatro rondas en total.
—Por esto me gustan tanto los niños —gimió cerca al final —. Son un derroche de energía.
No logré responderle, me golpeó mi orgasmo. Al irme, le dejé mil dólares. A mí no me hacían falta y ella los necesitaba. Un servicio eficiente, una paga generosa, un buen trato.
